Kuala Lumpur   Leave a comment

Pues nada, que andaban últimamente los mandamases y demás prebostes de la FIBA un tanto lánguidos, mohínos, contritos incluso, desmoronados en sus sofás mirando la vida pasar sin que la vida les hiciera el menor caso, que en verano bien que nos acordamos todos de ellos (y de sus familiares, a veces) pero de octubre a junio la FIBA como si no existiera, ni puñetera falta que nos hace. Pues eso, que ahí estaban estas pobres criaturas sumidas en la desidia y el desaliento hasta que uno de ellos, acaso un poco más aburrido que los demás, tuvo de repente una idea luminosa: Reunámonos. ¿Reunirnos?, exclamaron todos los demás al unísono, pero si estamos todo el día aquí metidos mirándonos las caras los unos a los otros, para poder reunirnos tendríamos que desreunirnos primeroNoooo, no se trata de eso, volvió a tomar la palabra el aburrido en cuestión, no se trata de una de nuestras reuniones rutinarias sino de una reunión extraordinaria, salir de una vez por todas de entre estas cuatro paredes para tomarle el pulso a la realidad, para recuperar el contacto con la actualidad que nos circunda, para volver a vivir y sentir el baloncesto al más alto nivel

Y dicho y hecho, y puestos a salir de su sede de Munich bien podrían haberse reunido en Móstoles, Socuéllamos o Navalmoral de la Mata pero ellos prefirieron hacerlo en Kuala Lumpur, la mera enunciación de ese nombre ya conlleva resonancias míticas, Kuala Lumpur, pruebe a decirlo en voz alta, deléitese en su pronunciación y sólo con eso ya le parecerá estar viajando por lugares exóticos, Kuala Lumpur, capital de Malasia, país de honda raigambre baloncestera donde los haya, tan honda es que por mucho que profundices no logras encontrarla pero por ahí debe estar, seguro. Claro está, una vez que estaban en Kuala Lumpur los prebostes y demás mandamases de la FIBA bien pudieran haberse dedicado a recorrer las maravillas arqueológicas y arquitectónicas de aquel lugar ignoto; o bien, si eso no les pone, bien pudieran haberse dedicado a presenciar partidos y más partidos de baloncesto de la incomparable Liga Malaya… Pues ni lo uno ni lo otro: ya que estaban allí, decidieron que el mundo entero debía enterarse de que estaban allí; a ver qué va a ser eso de que ellos se vayan a reunirse al culo del mundo (dicho sea con todos los respetos) y en cambio el planeta entero permanezca sumido en la ignorancia. Y ya puestos, decidieron también recuperar la vieja filosofía que ha presidido el funcionamiento de tan magna Organización desde tiempo inmemorial: el porculismo. Démosles (que hace mucho que no les damos) un cambio normativo, y ya que nos ponemos hagámoslo además con premeditación, alevosía y nocturnidad, sobre todo nocturnidad, aprovechémonos de que estamos en extremo oriente y llevamos la hora cambiada, justo ahora en Occidente estarán durmiendo, con lo felices que se habrán acostado el sábado y verás tú qué cara de gilipollas se les queda cuando se levanten el domingo, hay que ver, qué traviesos somos, como en los buenos tiempos

Les supongo al cabo de la calle de la travesura en cuestión, pero si así no fuera no se preocupen que aquí estoy yo para ponerles sucintamente al corriente (copiopego a tal efecto la nota de agencia que ayer publicó casi todo dios): La FIBA aprobó hoy en Kuala Lumpur una modificación de los calendarios, que entrarán en vigor en 2017, y que tienen como principal novedad la disputa de partidos de clasificación para la Copa del Mundo o los distintos campeonatos continentales en plena temporada. Además, después de la Copa del Mundo de 2014 que se disputará en España, el torneo pasará a disputarse en 2019, en lugar de en 2018, y a partir de ese año cada cuatro, con un total de 32 equipos en competición. La clasificación para la Copa del Mundo se efectuará en el transcurso de los dos años anteriores y constará de seis ventanas que serán en noviembre (2017), febrero, junio, septiembre, noviembre (2018) y febrero (2019). (…) A partir de 2017, los campeonatos continentales se llevarán a cabo cada cuatro años (2017, 2021, 2025) con un sistema similar de clasificación como para la Copa del Mundo. Las fases de clasificación se adaptarán en sus fechas teniendo en cuenta los años olímpicos. La clasificación para los Juegos Olímpicos de 2020 será a través de la Copa Mundial de la FIBA de 2019 y cuatro Torneos Olímpicos que se celebrarán en cuatro zonas. Según la FIBA, la modificación del sistema actual “es esencial para estimular aún más el crecimiento mundial de baloncesto, aumentar su visibilidad en todo el mundo y desarrollar aún más las federaciones nacionales”. Respecto al nuevo formato, la FIBA asegura que los partidos a ida y vuelta “permitirán a los aficionados de los 140 países”, que forman parte de la organización, “ver a sus equipos nacionales”. “El baloncesto tiene que ampliar su alcance y generar un estímulo nuevo y dinámico para su crecimiento. Esto sólo puede suceder si cada país crece y juega regularmente frente a sus propios aficionados”, dijo en Malasia Yvan Mainini, presidente de la FIBA.

Ya dijo Murphy (y si no lo dijo debería haberlo dicho) que cualquier cosa, por muy mal que esté, siempre es susceptible de empeorar. La organización del baloncesto a nivel internacional dista mucho de ser perfecta, qué más quisiéramos, pero al menos mantenía lo que podríamos llamar una imperfección controlada; repite un mismo esquema desde hace años, un esquema que a mí particularmente no me entusiasma, que me parece manifiestamente mejorable pero que a fuerza de repetirlo año tras año ya forma parte de nuestras vidas, ya estamos todos acostumbrados a él: en agosto y/o septiembre selecciones, de octubre a mayo/junio competiciones de clubes (así nacionales como internacionales, solapándose entre sí), en julio vacaciones y competiciones de formación… Podría ser mejor, qué duda cabe, podrían no solaparse unas competiciones con otras, podrían repartirse el calendario de manera mucho más razonable, hasta aquí la liga doméstica y a partir de aquí la continental (o viceversa), sin interrupciones, sin que tuvieran que andar pisándose necesariamente el terreno la una a la otra… Podría ser mejor, pero hoy, gracias a FIBA, sabemos que también podría ser (que va a ser, de hecho) mucho peor.

Lo peor ya no es que se lleven el Mundial del 2018 al 2019 y a partir de ahí de nuevo cada cuatro años (impares preolímpicos), eso creo que podremos superarlo sin demasiado esfuerzo. Ni siquiera es lo peor que el Eurobasket a partir de 2017 vaya a celebrarse también cada cuatro años (impares postolímpicos), si bien reconozco que es ésta una modificación que me toca sobremanera las pelotas porque llevo viéndolos cada dos años toda mi vida (y miren que llevo vida) y me va a costar mucho acostumbrarme. No, lo peor de lo peor, lo que verdaderamente me pone de los hígados (ya lo habrán deducido) es esa luminosa idea de abrir ventanas en el calendario otoñal e invernal para incrustar las competiciones de selección en lo que hasta ahora venía siendo territorio exclusivo de los clubes. Que esto de abrir ventanas suena muy bonito, no digo yo que no, pero deberían abrirlas con sumo cuidado porque este edificio del baloncesto es en realidad mucho más frágil de lo que parece; no vaya a ser que el día menos pensando acaben agujereando el muro de carga y cuando quieran darse cuenta ya sólo les queden los escombros.

Señores de la FIBA, llevan ustedes años queriendo parecerse al fútbol y no parecen darse cuenta de que al lado del fútbol los del baloncesto no tenemos ni media hostia, perdonen que me encienda. El fútbol lo aguanta todo, el fútbol se puede permitir el lujo de interrumpir su calendario ocho o diez veces por temporada para montar fases clasificatorias irracionales y jurásicas, para que hasta las selecciones más potentes tengan que hacer el paripé de pelear su clasificación con Liechtenstein o San Marino, le quitan a la gente su dosis semanal de liga y con todo y con eso se lo tragan sin chistar y esperan pacientemente a que llegue el siguiente finde, el fútbol es lo que tiene, le podrán hacer todos los boquetes que quieran para meterle ventanales o vidrieras que ése no se les va a caer nunca, se lo aseguro. En cambio los del baloncesto bastante tenemos ya con seguir manteniendo este tinglado en pie. De hecho los del baloncesto puestos a conformarnos nos conformamos con muy poco, fíjense que hasta ahora nos quedaba la íntima satisfacción de que al menos en esto no nos parecíamos al fútbol, al menos nuestros calendarios aún seguían manteniendo una mínima continuidad, no tenían que someterse a interrupciones artificiales o absurdas cada cuatro semanas… Fíjense, ya ni siquiera eso nos queda.

Quizá recuerden que esto ya lo intentaron ustedes hace unos años, en Europa al menos. Sería hacia finales del siglo pasado o comienzos de éste, montaron ustedes fases clasificatorias para el Eurobasket, ahí estaban nuestras ligas domésticas empezando a toda prisa, jugando martes, jueves y domingos y parando luego durante tres semanas para dejar hueco a la selección, y luego volviendo a empezar otra vez y empezando también las ligas continentales y teniendo luego otra vez que pararse otras tres semanas y así sucesivamente… Aquello era un sindiós, la mejor manera posible de destrozar las delicadas estructuras de nuestro baloncesto, hasta ustedes mismos a pesar de sus evidentes limitaciones acabaron entendiéndolo y pusieron punto final a aquella locura… o eso creímos. Ahora quieren volver a las andadas, será que ya no se acuerdan de todo aquello, o será que no escarmentaron lo suficiente.

Además en fútbol la FIFA o la UEFA dicen que toca selección y los clubes se les ponen firmes, a ver qué remedio les queda: Madrid, Barça, Bayern, Milan, Chelsea, United, el que usted quiera, todos ceden a sus jugadores cuando toca sin decir oste ni moste, no es que lo hagan por gusto, de hecho bien que les jode porque les rompe su planificación y porque de vez en cuando se los devuelven averiados, todos lo hacen a regañadientes pero callan y aguantan por la cuenta que les tiene. ¿En baloncesto? A ver, no me cabe la menor duda de que Madrid, Barça, CSKA, PAO, Efes y demás familia se abrirán todos de piernas cuando llegue la ocasión, está en nuestra naturaleza pusilánime, ahora bien, ¿qué sucederá al otro lado del charco, allá por la América del Norte? ¿Se imaginan al Presidente de la Federación Alemana llamando a Cuban, oye Mark, que me tienes que dejar unas cuantas semanitas a Nowitzki y ya puestos que se traiga también de la mano a Kaman, no te preocupes que es sólo febrero, en cuanto llegue marzo te los devuelvo, espero que en buen estado…? Las carcajadas del dueño de los Mavs se seguirían oyendo en Alemania hasta después de colgar el teléfono. Y no me vengan ahora diciendo que es tal la superioridad de las principales selecciones que incluso sin sus NBA no tendrán ningún problema para clasificarse, tanto más tratándose de un Mundial con 32 plazas. Dígaselo usted por ejemplo a Alemania, o dígaselo a una hipotética Francia sin Parker, Batum, Noah, Turiaf, Beauvois, De Colo, Seraphin, Mickael Pietrus, o a una supuesta Argentina sin Ginóbili, Scola, Prigioni o Delfino, o a… (sí, a esa otra que está usted pensando, y que no he querido mencionar hasta ahora porque acaso nosotros tengamos todavía un buen fondo de armario; pero que nos dolerían las ausencias, eso seguro). Y, por favor, no me vengan tampoco con que ésta es la realidad de 2012 pero a saber cuál será la situación en 2017: ustedes y yo sabemos que la presencia internacional en la NBA no se va a reducir, más bien al contrario; dentro de cinco años estos nombres ya no serán los mismos, puede que ni siquiera las selecciones más afectadas sean ya las mismas pero el problema no será menor, de eso pueden estar bien seguros.

Cabría preguntarse, dada nuestra natural ingenuidad, qué demonios pretende la FIBA con todo esto. Es decir, qué pretende más allá de lo evidente, descojonarse de todos nosotros con premeditación, alevosía y (sobre todo) nocturnidad. O qué pretende más allá de lo retórico, esa pavada de que las selecciones son la locomotora del baloncesto de cada país y así las buenas gentes de Moldavia o Tailandia serán locomotorizadas por poder ver a su equipo nacional al ladito de casa. Pues miren, más allá de todo esto la FIBA pretende otra cosa que no ha hecho pública (se les caería la cara de vergüenza si lo hicieran) pero que a mí al menos me resulta bastante evidente, razón por la cual voy a compartirla con todos ustedes: la FIBA con todo esto pretende, sobre todo, recaudar. La FIBA se muere de envidia cada vez que ve a la FIFA y a la UEFA llevándose una comisión o un porcentaje de cada partido clasificatorio para sus respectivos mundiales y eurocopas y pretende importar para el baloncesto ese modelo, ni más ni menos. No tiene bastante ya la FIBA con los huevos de oro que le caen cada verano y ha decidido extender su producción al resto del año, sin darse cuenta de que así lo único que van a acabar consiguiendo es matar la gallina. No se engañen, en realidad lo único que pretenden los mandamases y demás prebostes de la FIBA, tomando esta decisión mientras viven a tutiplén y se ponen hasta el culo en Kuala Lumpur, es poder seguir viviendo a tutiplén y poniéndose hasta el culo cada vez que les plazca en Kuala Lumpur (o en las Bahamas, o en las Maldivas, o en las Seychelles, o en…) Acabáramos.

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Publicado noviembre 12, 2012 por zaid en selecciones

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