Archivo para enero 20, 2013

más allá de los Wolves   1 comment

(publicado originalmente en fiebrebaloncesto.com el 15 de enero de 2013)

Más allá de los Wolves aún hay mucho y buen baloncesto en Minnesota. Más allá de ese equipo que nos encandila con nuestro Ricky o con nuestro Kirilenko (nuestro en sentido amplio), más allá de ese Kevin Love que está para pocos encandiles últimamente dados los múltiples achaques que le aquejan, más allá de Pekovic, Shved, Ridnour o Barea aún queda baloncesto de altísimo nivel en las twin cities, aún encontraremos por allí a otro equipazo que no es profesional sino universitario, que no viste de blanco, gris ni azul sino de grana y oro, que no tiene por apodo a unos lobos sino a unos gophers. Golden Gophers, para ser exactos.

[Y como ahora usted (dada su natural curiosidad) se estará preguntando qué demonios son los gophers, déjeme decirle que esa es una buena pregunta (que es lo que se suele contestar cuando no se tiene clara la respuesta). Por supuesto que en mi natural afán divulgativo he emprendido una exhaustiva investigación al respecto consistente en ir al gúguel trasleit, teclear gophers y ver qué me respondía, y cuál no habrá sido mi sorpresa cuando la susodicha aplicación me ha contestado que gophers significa tuzas, nada menos. Tuzas, palabra que existirá en castellano, no digo yo que no, pero que en mi más de medio siglo de vida es la primera vez que la veo, ruégoles me disculpen mi incultura. Aún así le he pedido al chisme que me ofrezca otras alternativas (a ver si alguna me resultaba más familiar) y entonces me propone gophers (para este viaje no hacían falta alforjas), topos o ardillas. Así que quedémonos con eso aún a riesgo de meter la pata, dejémoslo en topos dorados por ejemplo, espero que su curiosidad haya quedado al menos medianamente satisfecha…]

Retomemos (tras este prescindible inciso) el hilo baloncestero de la trama. Tiene esta Universidad de Minnesota la mala suerte de estar en la Big Ten, conferencia que cualquier otro año es una más de entre las más fuertes de la nación pero que este año es (en mi opinión) la más fuerte de la nación con mucha diferencia. Lo que tiene Minnesota le valdría para ejercer de favorita indiscutible en cualquier otra temporada pero en ésta no, en ésta tiene aún por delante a dos maravillosos portaviones llamados Michigan e Indiana. Y tampoco me pierdan a vista a lo que viene por detrás, otros tres magníficos equipos igualmente capacitados para ganar a cualquiera como son Ohio State, Illinois y (cómo no) Michigan State. El nivel es altísimo porque incluso más allá encontraremos a conjuntos como Purdue o Iowa que no tienen plantillas como para tirar cohetes pero están muy bien entrenados y hacen un magnífico baloncesto por lo que aún pueden darle un disgusto a cualquiera. Todo lo cual no hace sino acrecentar el mérito que tienen estos Gophers, tradicionalmente un buen equipo pero no necesariamente un gran equipo, al menos en estos últimos años. Este año sí. Este año bien podría ser su año, incluso más allá de la Big Ten.

Entremos en detalle. El juego exterior es territorio de los Hollins. Dicho así, los Hollins, cualquiera pensaría que son hermanos dado que se apellidan igual (y no se trata de un apellido especialmente corriente), que hasta la inicial de su nombre es la misma, que son de la misma raza y similar constitución física, que tienen un juego muy parecido y que ambos dos provienen de los aledaños de Memphis, Tennessee (a bastantes kilómetros de Minnesota por cierto). Bueno, pues no. Los Hollins, Andre y Austin, son hijos cada uno de ellos de su padre y de su madre, seres anónimos en el caso de Andre y acaso un poco menos anónimos en el caso de Austin porque el padre se llama Lionel y entrena a día de hoy con sumo acierto a los Memphis Grizzlies. Andre (Dre para los amigos) desempeña el papel de director de juego aunque eso no significa que lo sea, o al menos que lo sea en la medida en que a mí me gustaría que lo fuera. Digamos que es un base a la americana, más de jugársela que de hacer jugar a los demás, lo cual no significa que no la pase cuando sea preciso pero no está desde luego entre aquellos que marcan diferencias con sus asistencias, más bien al contrario, él suele marcarlas con sus penetraciones (amparadas en un físico muy superior a la media en su posición), su defensa y (sobre todo) ese excelente tiro que le permite levantarse incluso teniendo a su defensor encima. Características estas últimas en las que se asemeja a su no-hermano Austin, éste sí escolta puro y duro de muñeca superlativa, aún más si cabe que la de Andre. Y aún pueden añadir a una tercera pata, éste ya no se llama Hollins ni falta que le hace sino Coleman, Joe Coleman: tan buen defensor como los otros dos, no tan anotador pero que también puede meterlas (y de hecho las mete) cuando hace falta y desde donde haga falta. Tres jugadores relativamente (sólo relativamente) similares pero que se complementan a las mil maravillas, en contra de lo que pudiera parecer.

El juego interior es cosa del completísimo alero Rodney Williams Jr., presunto (sólo presunto) cuatro de extraordinarias condiciones atléticas que sin ser un prodigio técnico te la puede clavar de dentro o de fuera y que además rebotea, tapona, recupera, uno de esos sujetos a quienes puedes pedir lo que quieras porque sabes que siempre te van a ayudar. Y es cosa también de otro tipo por el que siento cierta debilidad, Trevor Mbakwe, no se dejen engañar por su apellido porque es de allí mismo, de esa ciudad gemela de Minneapolis llamada St. Paul. Mbakwe está en su sexto (sí, sexto) año universitario, de hecho en apenas unos días cumplirá los 24 tacos ya, y ello no porque los suspensos le hayan obligado a repetir curso (que no me consta) sino por su peculiar trayectoria deportiva: su temporada freshman (2007-08) la pasó (con lesión seria de por medio) en Marquette, la 2008-09 en un junior college vaya usted a saber por qué, la 2009-10 fue red shirt y ya en la 2010-11 se estrenó por fin en Minnesota cuajando una magnífica temporada júnior, lo que le convertía en piedra angular de los Gophers para la temporada 2011-12… en la que se lesionó nada más empezar, una severa lesión de ligamentos que tuve ocasión de presenciar en su día, una de esas que cuando las ves te dejan la sensación de que el equipo acaba de perder su temporada y él podría haber echado a perder incluso su carrera. Al final no fue para tanto ni lo uno ni lo otro: Minnesota aún sin él hizo un año muy digno y Mbakwe aquí está de nuevo disputando (esta vez sí) su temporada sénior: diría yo que no tiene ya la movilidad de antaño (o acaso sea mi memoria la que haya idealizado aquellos movimientos al poste bajo anteriores a la lesión, acaso tampoco fueran para tanto) pero sí tiene a cambio algo que no se entrena ni se compra en las tiendas: espíritu. Es el alma del equipo, el que contagia con su carácter y energía a los demás, el que aún teniendo las rodillas como las tenga es capaz de saltar a taponar lo que parece imposible o de tirarse por los suelos en pos de ese balón que se pierde dándonos la sensación cada vez que lo hace de que en cualquier momento se nos puede romper de nuevo… Por ahora no, por ahora sigue entero, esperemos que aún siga así por mucho tiempo.

También tienen banquillo, y más que decente: el principal relevo para el juego exterior es un convincente base de nombre peculiar, Maverick Ahanmisi (claro que no sé de qué me extraño dado que Maverick también tenemos alguno por estos pagos, afamado motorista por más señas) y el principal relevo para el juego interior es un grandote que aporta poco más que presencia (eso sí, mucha presencia), Elliot Eliason. También juega sus buenos minutos el alero Andre Ingram, también aparecen (pero ya muy esporádicamente) el sénior Welch o el freshman Ellenson… Una rotación sumamente completa que cuenta además con el valor añadido de la experiencia que atesoran ya algunos de sus mejores jugadores, de entre la rotación principal tan solo Andre Hollins y Coleman son sophomores, el año que viene probablemente notarán un vacío en su interior (en su juego interior, me refiero) pero este año ya que les quiten lo bailao.

Y todos ellos a las órdenes de un ilustre, Tubby Smith. Un ilustre bastante discutido en su día, un ilustre que llegó y besó el santo haciéndose con el título en aquella primera temporada al frente de Kentucky (recuerden, 1998, contra la Utah del añorado Majerus), no faltaron entonces las malas lenguas que insinuaron que se habría aprovechado de la herencia dejada por Pitino sobre todo a partir de esos años siguientes en que los Wildcats no hicieron sino ir a peor. Aquella es plaza difícil, ésta de Minnesota no es que sea fácil pero probablemente le permite desarrollar su trabajo con mucha menos presión. Hoy nos encontramos a un Tubby Smith plenamente consolidado tras casi seis años ya en Minneapolis, un Tubby Smith terriblemente avejentado a sus 61 años (como si en estos últimos tiempos le hubieran caído veinte años encima casi de golpe), un Tubby Smith que ahí tiene a sus Gophers funcionando como un reloj, mordiendo en defensa y atacando que da gloria verlos; malas lenguas abstenerse que ahí sí hay un gran entrenador detrás.

No decepcionan nunca estos Gophers que llegaron a la Big Ten tras sólo una derrota (por doce victorias) en todo su periodo de non-conference, derrota que data de noviembre y fue nada menos que ante Duke en un torneo disputado en Bahamas. Y en su conferencia pues (casi) más de lo mismo: he podido verles sus dos últimos partidos, ambos durísimos compromisos fuera de casa, ambos en sendos Assembly Hall, primero el de Illinois y luego el de Indiana. En una plaza tradicionalmente difícil como es Champaign ganaron con solvencia a ese pedazo de equipo que tienen los Fighting Illini, en una plaza tradicionalmente imposible como es Bloomington no les quedó otra que hincar la rodilla ante esos imponentes Hoosiers… pero con matices: Indiana en casa es un ciclón, Indiana hizo una primera mitad sencillamente perfecta, baste decir que el marcador al descanso señalaba un aplastante 52-29… y con todo y con eso el partido acabó 88-81, resultado que ni siquiera refleja lo que fue aquello porque aunque parezca increíble los Gophers mantuvieron opciones de remontada hasta casi la bocina final. Eso es Minnesota (Universidad de), lugar donde hoy ya cuentan las horas para otro partidazo, para recibir a los no menos imponentes Wolverines de Michigan este mismo jueves 17 (puede que cuando usted lea esto ya se haya jugado pero qué le voy a hacer, no llego a tanto). Son afortunados en Minneapolis, tendrán un frío que pela en estos días pero a cambio pueden disfrutar de los Wolves y los Gophers, pueden alternar el Target Center con esta otra Williams Arena que también llaman (vaya usted a saber por qué) the Barn, el Granero. Créanme, así da gusto entrar en calor.

había una vez un circo   Leave a comment

(publicado originalmente en tirandoafallar.com el 14 de enero de 2013)

Miliki nos dejó hace algunas semanas, Gaby hizo lo propio hace ya unos cuantos años, Fofó se nos fue hace tanto tiempo que ya apenas nos acordamos de él cada vez que paseamos por la calle vallecana (contigua al estadio del Rayo) que lleva su nombre. Fofito ya sólo está para los anuncios de Campofrío y Milikito ni eso, Milikito hace ya siglos que (tras recuperar milagrosamente el habla) se nos convirtió en don Emilio, presunto actor cómico e insigne empresario de la comunicación (o viceversa). Casi nada queda ya (más allá de nuestro recuerdo) de aquellos que se autodenominaron los payasos de la tele… pero su llama sigue viva, su espíritu sigue presente en TVE gracias (quién nos lo iba a decir) a nuestra insospechada Liga ACB.

Había una vez un circo que alegraba siempre el corazón… Señoras y señores, niños y niñas, distinguido público, sean todos bienvenidos al mayor espectáculo del mundo, pasen y vean, tenemos payasos (dicho sea con todo el respeto, que es una profesión muy digna), prestidigitadores, malabaristas, equilibristas, funambulistas, trapecistas, aún nos faltan los domadores y la mujer barbuda pero no crean, estamos en ello, aparecerán también el día menos pensado. Somos una liga de baloncesto en la que ya lo de menos es el baloncesto, tenemos tan poca confianza en nuestro producto (aún por bueno que éste salga) que ya ni siquiera nos molestamos en intentar venderlo porque hemos comprobado que a la larga resulta mucho más rentable venderles nuestra propia gestión, somos así, quién necesita hablar del juego cuando da mucho más juego todo lo ajeno al juego, valgan las redundancias. Quién necesita baloncesto teniendo circo. El espectáculo debe continuar.

Lleno de color, un mundo de ilusión, pleno de alegría y emoción… Pura magia, pongamos por ejemplo un partido los sábados por la tarde en Teledeporte y luego hagámoslo desaparecer, abracadabra pata de cabra, ahora lo ves, ahora no lo ves, ahora es que ya no lo verás ni de coña ni aún por mucho que mires, ni te molestes en buscarlo que ya no está. Eso sí, añadámosle unas gotas de humor en la mejor tradición de Juan Tamariz y tantos otros grandes de este noble arte de la prestidigitación, atribuyamos su desaparición al santo de la madre del que narra y así mientras se echan unas risas no nos pillan el truco, luego cuando aquello ya no cuele (en el supuesto de que hubiera colado alguna vez) atribuyámosla a que en diciembre no se dieron las condiciones y ya veremos cuándo vuelven a darse pero eso sí, pondremos mucho cuidado en no desvelar jamás cuáles son esas condiciones, sólo faltaría, los magos nunca revelan sus secretos, hasta ahí podíamos llegar, tachán, tatachán, tatatachááánnnn

Sin temer jamás al frío o al calor, el circo daba siempre su función… Querían trapecistas, pues aquí los tienen, triple salto mortal, qué digo triple si hasta puede ser cuádruple o incluso quíntuple, lo nunca visto, un salto al vacío desde las siete de la tarde a las doce y media del mediodía, más difícil todavía. Y a pelo, sin red, mariconadas las justas, si al fin y al cabo estamos acostumbrados a sentir el vacío bajo nuestros pies, la caída libre es nuestra especialidad. Y además lo bueno que tenemos es que por mucho que caigamos nunca encontramos el final, cada vez que creemos haber tocado fondo acaba resultando que ese fondo aún quedaba un poquito más allá. Viajamos de la noche a la mañana buscando audiencias para acabar entrando en colisión con otros baloncestos que ya diversifican sus audiencias, si antes apenas éramos cuatro gatos ahora ya no llegamos ni a tres pero no teman, aún nos queda margen de mejora (o de empeora), aún podemos añadir otro salto mortal (sin red, of course) y caer hasta las siete de la mañana a ver si así ya sólo nos ven los que se levanten a pasear al perro. Ya saben, recuérdenlo una vez más, nunca lo olviden, pase lo que pase el espectáculo debe continuar.

Siempre viajar, siempre cambiar, pasen a ver el circo… Señoras y señores, niños y niñas, distinguido público, les ruego un momento de atención porque a continuación podrán presenciar el increíble número del descanso menguante, suenen clarines y timbales, mantengan un silencio sepulcral, aguanten la respiración dado que cualquier desviación por ínfima que ésta fuera podría hacer peligrar la vida del artista. Trátase en suma de encajar un partido de aproximadamente hora y tres cuartos en un periodo de tiempo de exactamente hora y tres cuartos, para lo cual el artista habrá de caminar literalmente sobre el alambre manteniendo un arriesgadísimo equilibrio ente la duración teórica de las sucesivas pausas y la duración real y efectiva de dichas pausas. Así pues se recomienda encarecidamente que abandonen la sala aquellos espectadores que padezcan del corazón-corazón dada la extrema peligrosidad del ejercicio; una vez éste haya finalizado (es decir, a las 14:25 en punto) podrán reintegrarse sin problema a la contemplación del espectáculo ya que a partir de esa hora tan solo se ofrecerán contenidos perfectamente adecuados a su delicada salud cardiovascular.

Otro país, otra ciudad, pasen a ver el circo… De ciudad en ciudad en ciudad viajan (supongo) las unidades móviles en la mejor tradición de los circos ambulantes, de ciudad en ciudad viajan (a veces) Izaskun Ruiz y África de Miquel, si acaso ésta última viaja un poco más porque acostumbra a darse unos cuantos paseos por las nubes en cada partido, los viajes astrales son su especialidad pero eso sí, a los demás no se nos ocurra sacarlos del plató no vaya a ser que se nos constipen que estos fríos son muy traicioneros. Claro está, no están los tiempos (ni en la ACB ni aún menos en el Ente) para acometer gastos innecesarios pero ello no nos impide seguir siendo fieles a nuestras tradiciones, qué sería de este noble arte si no lo fuéramos, de ahí que en cada jornada paguemos a un tío que vive en Madrid para que vaya a Barcelona, comente el partido desde un plató en Sant Cugat y luego vuele otra vez a Madrid… y ello aunque el partido se juegue en Madrid. No, no le busquen lógica, nadie va al circo a ver cosas lógicas porque para eso ya tienen la vida cotidiana, la gente va a al circo a ver cosas asombrosas. Véase la muestra.

Es magistral, sensacional, pasen a ver el circo… En nuestro constante afán de mejora hemos querido seguir el ejemplo de algunos de los más grandiosos espectáculos circenses que recorren el planeta, si ellos crearon el circo de tres pistas nosotros inventamos el baloncesto con dos… canchas. Supongo que lo leyeron hace días, teníamos previsto el Madrid-Granca el domingo a las 12:30 y (con el pretexto de que hay que televisarlo) pusimos también el Estu-Barça a las 12:40, ambos partidos en el mismo escenario, ambos casi a la misma hora, lo nunca visto. Pues ya está, donde juegan dos juegan cuatro, bastaría con quitar unas pocas butacas del Palacio de Deportes y montar dos pistas paralelas, al Madrid le reservamos el ala Goya/Felipe II que es más noble, al Estu le dejamos el ala Jorge Juan/Fuente del Berro que es más sobria, empieza el Madrid-Granca, cuando llega el primer tiempo muerto se apaga su cancha y se enciende el Estu-Barça, al siguiente tiempo muerto se reanuda el Madrid-Granca hasta el final del primer cuarto y así sucesivamente, alternándose ambos dos chous hasta el final. ¿Se imaginan las inmensas posibilidades que plantearía esta fórmula? Los aficionados del Estu podrían animar a su equipo y al Granca a la vez, los aficionados del Madrid podrían animar al Madrid y al… al Madrid, a quién si no. Eso sí, por TVE1 sólo se vería el Estu-Barça según lo previsto, los ratos en que hubiera Madrid-Granca los aprovecharíamos para ofrecer toda la ristra de making-of del anuncio de Endesa, faltaría más. Y por supuesto que habrían de respetarse escrupulosamente los tiempos televisivos, si Madrid y Granca se quieren quedar hasta las tantas es su problema pero Estu y Barça habrían de acabar necesariamente a las 14:25 no vayamos a generar problemas coronarios, si no cabe se le quitan minutos de juego y adiós muy buenas. No, por desgracia la idea no ha cuajado para este finde, va a ser que nuestros retrógados aficionados todavía no están preparados para propuestas tan innovadoras. Pero todo se andará.

Somos felices de conseguir a un niño hacer reír… A un niño hacer reír y a un adulto echar espuma por la boca (que eso también es espectáculo) porque siempre hay algunos amargados que no nos entienden, que por más que nos empeñemos en que no vean baloncesto aún siguen queriendo ver baloncesto, hay que ver cómo son. Hace décadas que dejaron de creer en los Reyes Magos pero aún siguen creyendo en Orange Arena (en adelante OA, que no están los tiempos para regalar publicidad), creen vivir en el siglo XXI y no se dan cuenta de que el verdadero circo es una actividad puramente artesanal y debe seguir haciéndose como se hacía ya en el XIX. Por creerse hasta se creyeron aquella publicidad de antaño, en tus manos el destino de poder cambiar la historia porque la verdadera victoria es no perderte ni un partido. Claro está, resulta difícil no perderte ni un partido cuando llega la jornada de (por ejemplo) el 6 de enero y de nueve partidos posibles dan tres, ¡¡¡tres!!! por todo lo alto, ni rastro de choques fundamentales como el Estu-Baskonia o el Granca-Unicaja pero ahí sigues inasequible al desaliento, nunca has entendido por qué OA algunas veces funciona sin más y otras tienes que sacar entrada (virtual) pero aún así lo intentas, hoy toca entrada y toca además acoquinar porque es jornada solidaria, este partido lo jugamos todos, envía futuro al 28028, mandas gustoso tu esemeese porque es para ver baloncesto y además para una buena causa, te envían un código, vas al ordenador y sigues escrupulosamente sus instrucciones, tecleas tu número de móvil, tecleas el código, pinchas en acceder y como si te rascas, aquello que te devuelve la misma pantalla, tecleas otra vez y más de lo mismo, y otra vez y otra y otra más y así hasta qué sé yo, pongamos catorce o quince veces pero tanto da, si pinchas en volver vuelves pero si pinchas en acceder no accedes, eso habría sido demasiado fácil, al final no te queda otra que acabar homenajeando al eximio don Fernando Fernán Gómez (¡¡¡A la mieerrrrda!!!) mientras piensas que ojalá el 1,45 € de tu esemeese le haya servido a alguien para construir su futuro porque lo que es a ti para ver baloncesto ni de casualidad. Sí, OA también es puro circo, un maravilloso mundo de fantasía e ilusión ideal para todos aquellos que aún vivimos de ilusiones (como el tonto de los…). La cruda realidad va por otro lado, me temo.

Había una vez un circo que alegraba siempre el corazón, que alegraba siempre el corazón… Reconozco que a mí el circo nunca me alegró el corazón sino más bien al contrario, siempre me puso triste. Me ponía triste de adulto al ver lo que me cobraban por la entrada y por las sucesivas chorradas con que intentaban engatusar a mi hijo; pero me ponía aún más triste de niño, en el fondo me generaba una intensa amargura ver a todos esos artistas que a cambio de hacer cosas imposibles para el común de los mortales sólo conseguían ir de pueblo en pueblo viviendo en un carromato, no digamos ya ver a esos payasos de entre los que siempre había uno que parecía el listo y otro que parecía el tonto pero que al final resultaba que el tonto era más listo que el listo y el listo era más tonto que el tonto (no sé si me explico). No acabo de tener yo muy claro quiénes son los listos en este circo baloncestero nuestro pero sí empiezo a tener meridianamente claro quiénes somos los tontos. Y saberlo no me hace reír, no me alegra el corazón, más bien me genera una inmensa tristeza. Para variar.

Publicado enero 20, 2013 por zaid en ACB, medios

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