doble moral   2 comments

Lo siento en el alma pero no soporto la doble moral, ni en el baloncesto ni en el fútbol ni en la vida. Sé que debería estar acostumbrado viviendo en el país que vivo pero qué quieren, soy así, ya no voy a cambiar a estas alturas. No voy a cambiar yo como tampoco va a cambiar Rudy (salvando todas las distancias), Rudy es como es, a mí también me gustaría que fuera de otra manera pero es así, o lo tomas o lo dejas. El problema empieza cuando unas veces lo tomas y otras lo dejas dependiendo de qué camiseta vista o deje de vestir. Aquellos que durante años le cantaron que se fuera al teatro hoy le ríen todas las gracias, del mismo modo que aquellos que durante años le rieron las gracias hoy ya no le pasan ni una, sencillamente por estar donde está. No es algo nuevo, ya lo sé, donde hoy decimos Rudy hace un cuarto de siglo pudimos decir Drazen (salvando otra vez las distancias), acaso el más genuino ejemplo que pueda encontrarse de jugador odiado o amado según fuera de los nuestros o del enemigo, según dejara de ser de los unos para ser de los otros o viceversa. Tampoco hace falta ir tan atrás, en nuestros días podemos también encontrar unos cuantos ejemplos con sólo mirar a la liga de fútbol sin ir más lejos. Somos así, la ética no suele ser nuestro fuerte, la bondad o maldad no es una característica intrínseca del ser humano sino que depende exclusivamente del bando en que se esté, si estás entre los míos serás un santo varón pero si estás en los de enfrente serás un cabrón, somos así de simples, sin término medio. O será lo que dicen que dijo aquél, que vemos la paja en el ojo ajeno pero nos cuesta ver la viga en el propio. La vida es del color del cristal con que la miramos, por eso no estaría de más que de vez en cuando (aún por muy miopes que seamos) fuéramos capaces de quitarnos el cristal.

Y por eso deberíamos de tener también mucho cuidado en no justificar según qué cosas.  Anoche las redes sociales echaban humo, enfrentamientos más o menos abiertos entre aquellos que condenaban (a veces de manera desmedida) lo sucedido y aquellos que aseguraban comprenderlo y hasta defenderlo con el socorrido argumento de que al fin y al cabo él se lo ha buscado. Quien siembra vientos recoge tempestades, como si dijéramos (sólo que dicho menos elegantemente). Cuidado con eso. Se empieza justificando una agresión en base a la personalidad del agredido y se acaba pudiendo justificar cualquier cosa, cualquiera. La historia está llena de frases hechas pretendiendo explicar lo inexplicable, y luego dicen que les pegan, algo habrá hecho, si es que vais provocando, barbaridades así. El linchamiento será una forma muy moderna y muy evolucionada de justicia, no les digo yo que no, pero algunos preferimos métodos más tradicionales basados en la legalidad, somos así de antiguos. ¿Cómo era aquello de condenar la violencia venga de donde venga? No hagamos apología de la impunidad, por favor.

Pero tampoco nos volvamos locos por lo sucedido. Rudy la cagó en la ida, la cagó y se disculpó (no sé si por propia iniciativa o inducido por su club, no me consta) y hasta se amigó con Jankunas antes de empezar la vuelta, todo lo cual no le sirvió para evitar el broncazo. Que dicho sea de paso tampoco me pareció que fuera para tanto, durante el partido me refiero. Hoy nos lo pueden presentar como un infierno si así les conviene para sus intereses, pero ustedes y yo sabemos que por mucho que abuchearan a Rudy cualquier parecido con Grecia o la antigua Yugoslavia es pura coincidencia. Sí, probablemente se podrían haber ahorrado esos vídeos y esas pancartas y todo ese material presuntamente difamatorio del que sólo nos enteramos porque luego pasó lo que pasó (que si no ni nos lo habrían contado) pero no caigamos por ello en la tentación de echarle la culpa al mensajero, háganme el favor. El culpable de un delito suele ser el que lo comete, aquello de es que son los demás los que me hacen ser así queda muy socorrido pero no cuela. En el Zalgirio Arena se reunieron quincemil almas que animaron a su equipo, creyeron verle ganar, finalmente le vieron perder y luego ya se fueron cariacontecidos cada uno a su casa a cenar y a dormir que hoy les tocaba madrugar para volver a sus ocupaciones cotidianas. No condenemos a todo un pueblo ni a toda una (en líneas generales, maravillosa) afición por culpa de un par de gilipollas, que indeseables hay en todas partes y nosotros por desgracia no solemos ser una excepción. Ya les comenté una vez que aquella frase de Valdano referida a Uruguay, un país que en sus fronteras en vez de aduanas debería tener porterías, podría aplicarse también perfectamente a Lituania sólo que cambiando las porterías por canastas, obviamente. No dejemos que unos pocos descerebrados nos lo estropeen.

Doble moral también por mi parte, no se lo voy a negar, que una cosa es que no la soporte y otra que no pueda caer también en ella en cuanto me descuido. Yo ahora debería escribir (y de hecho voy a hacerlo) el típico párrafo quejándome de esos medios de comunicación nuestros que sólo parecen acordarse de nuestro deporte cuando hay bronca en nuestro deporte. Ayer Zalgiris Kaunas y Real Madrid jugaron un inolvidable partidazo que en condiciones normales no habría recibido ni una sola mención en nuestros telediarios patrios, vamos que ni para decir el resultado siquiera. Pero pasó lo que pasó y eso de inmediato lo convierte en noticia, alguien nos lo reprochaba anoche en twitter a todos aquellos que nos quejábamos, que se juegue un partidazo NO es noticia, que agredan a alguien SÍ es noticia, pues entonces de qué quiere usted que hablemos, hombre de dios. Los del baloncesto por desgracia ya estamos en esa fase, en fútbol puede pararse el mundo por el mero hecho de que Cristiano Ronaldo se cambie la raya del pelo de la derecha a la izquierda pero a los del baloncesto para aparecer en según qué medios sólo nos vale una bronca crepuscular, una agresión impune, una guerra de bengalas o un sillazo en la cabeza, todo lo demás es pura rutina y a nadie le importa, al parecer. Pues vale, pues habrá de ser así, que hablen de nosotros aunque sea mal o aún peor, que hablen de nosotros aunque sea bien, tendrá que ser así, no digo que no, pero a mí me parece muy triste. Y aquí me tienen pontificando al respecto, sí, pero también haciendo examen de conciencia, de ahí lo que les decía de mi doble moral: el partido de ayer fue un partidazo, lo disfruté como un enano (¿por qué se dirá esto?) pero de no haber sucedido luego lo que sucedió probablemente no habría encontrado hoy las ganas ni la motivación para sentarme a escribir este post. O dicho de otra manera, al final estoy cayendo en lo mismo que critico, dejando el baloncesto de lado y hablándoles de todo lo malo que sucede a su alrededor. O como dicen que dijo aquél, que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. No seré yo.

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2 Respuestas a “doble moral

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  1. Simplemente le digo que , opino lo mismo , gracias por su trabajo .

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