el bazar de las sorpresas   Leave a comment

Los impagables amigos de BasketAmericano.com (qué habría sido de mi seguimiento de la NCAA sin ellos) me pidieron un artículo que resumiera la temporada regular de baloncesto universitario, para incluirlo a modo de introducción en su imprescindible Guía de la March Madness. Este fue el resultado…

Cada año las temporadas se nos hacen más cortas, quizá del mismo modo en que las no-temporadas se nos hacen cada vez más largas. Cabría recurrir al tópico y decir aquello de que parece que fue ayer… Parece que fue ayer cuando mirábamos a Huskies y Spartans citarse en aquel inmenso hangar de una base aérea norteamericana en Alemania, por supuesto que perfectamente ataviados con sus trajes de camuflaje para la ocasión. Parece que hayan pasado apenas unas horas desde entonces y sin embargo hace ya más de cuatro meses, cuatro meses que se nos han escurrido de entre los dedos sin apenas darnos cuenta dejándonos si acaso como una inevitable sensación de que necesitaríamos días de 240 horas para que nos diera tiempo a disfrutar de todo aquello que la NCAA pone (no sin dificultades) a nuestra disposición. Sí, a estas horas la temporada regular 2012/2013 empieza a ser ya poco más que un lejano (y muy grato) recuerdo, quizá lo mejor que podamos hacer con ese recuerdo sea intentar ponerlo por escrito para evitar que se nos pierda…

Si me paro a pensarlo, la primera impresión que se me viene a la cabeza es la falta de hegemonía: no ha habido como otros años un equipo dominador, un puñado muy selecto de universidades alrededor del cual parecieran girar casi todas las demás. Ha habido un batiburrillo de equipos que parecían aspirar a lo más alto pero que en cuanto llegaban caían con estrépito para dejarle el puesto a otros que a su vez tardaban igual de poco en caer; hemos conocido por ahí arriba (tres, dos o uno) a Indiana, Michigan, Louisville, Syracuse, Kansas, Florida, Duke, Miami, ¡¡¡Gonzaga!!! (qué lejos quedan ya sus tiempos de cenicienta), todos ellos rondando y/o atrapando incluso el número 1 de la nación… ¿y total para qué? Louisville besó el santo y seguidamente perdió tres seguidos, Kansas tres cuartos de lo mismo (y hasta tuvo que ver cómo Oklahoma State le levantaba su sempiterna imbatibilidad local, y hasta fue a caer en un lugar tan improbable como Texas Christian), Duke se fue a lucir su flamante número 1 a Miami y allí sólo les faltó que les tiraran al mar, Indiana cada vez que lo tuvo fue a estrellarse ante equipos tan heterogéneos como Butler, Wisconsin, Minnesota u Ohio State, Syracuse en un momento dado empezó a perder y luego ya apenas supo encontrar la manera de dejar de hacerlo… Siempre habíamos sabido que un grande podía perder en casa de un (más o menos) pequeño, nunca habíamos imaginado que llegaríamos a un punto en el que lo raro sería que no lo hiciera. Siempre supimos que el baloncesto universitario era terreno abonado para las sorpresas, nunca imaginamos que llegaríamos a un punto en el que la verdadera sorpresa sería que no hubiera sorpresas. Esa frase tan socorrida entre el famoseo de que lo verdaderamente difícil no es llegar sino mantenerse nunca fue más cierta que en la actual NCAA.

Lo cual, por supuesto, no es algo negativo sino más bien al contrario: que la NCAA sea el bazar de las sorpresas (aún más si cabe) no hace sino aumentar (aún más si cabe) el atractivo de esta competición. Siempre supimos que la magia del Gran Baile era que (casi) cualquiera podía ganar a (casi) cualquiera pero hoy ya esa magia la llevamos puesta de serie desde la temporada regular. Es muy probable que este próximo Torneo Final registre el habitual chorro de resultados asombrosos en términos cuantitativos pero que éstos lo sean menos en términos cualitativos, porque hemos llegado a un punto en el que quedan ya muy pocas cosas que sean capaces de sorprendernos. Louisville ha sido proclamada merecidamente número 1 de la nación, pero como podrían haberlo sido Indiana, Gonzaga o Duke si esto hubiera echado el cierre hace un par de semanas o quién sabe si Kansas o Miami si esto hubiera durado aún un par de semanas más. Si cualquier año pronosticar la Final Four es casi como jugar a la lotería pues este año ya ni les cuento, este año es casi más un ejercicio de funambulismo, un más difícil todavía. Muy pocas competiciones habrá en el mundo más abiertas que el Torneo Final de la NCAA, y muy pocas ediciones de este Torneo Final habrá habido más abiertas que ésta de 2013. Qué más se puede pedir.

Esta temporada 2012/2013 quedará ya como el año de la confirmación de Trey Burke, Doug McDermott u Otto Porter, el año de la esperada eclosión de Ben McLemore, Anthony Bennett, Shabazz Muhammad o Marcus Smart (sobre todo ese Marcus Smart proclamado finalmente jefe supremo de la Big12), el año de la inesperada (al menos por mi parte) revelación de Nick Stauskas, Jahii Carson, Olivier Hanlan o incluso Ryan Arcidiacono. El año en que se nos (re)aparecieron Shane Larkin, Joe Harris, Nate Wolters o Rotnei Clarke, el año en que esperábamos a Cody Zeller y acabamos encontrándonos con Victor Oladipo, esperábamos a Kevin Pangos y acabamos encontrándonos con Kelly Olynyk. El año en que Butler fue más Butler que nunca sobreviviendo tantas veces sobre la bocina (lo padecieron Marquette, Indiana, Gonzaga), si un día se dijo que el último tiempo muerto siempre es de Dean Smith quizás ahora habrá que empezar a decir que el último segundo siempre es de Brad Stevens. El año en que Louisville y Notre Dame necesitaron cinco prórrogas para dirimir su diferencias en una inolvidable noche de sábado de mediados de febrero. El año en que Oklahoma State u Oregon se atrevieron a desafiar a los poderes establecidos en sus respectivas ligas, el año en que la Universidad de Miami (FL) no es ya que los desafiara sino que se comió con patatas a Duke, North Carolina y North Carolina State y aún le quedaron fuerzas para repetir hazaña en su Torneo de la ACC; el año (otro más) de Jim Larrañaga. El año de las mid-majors ilustradas, el año en que por supuesto Gonzaga pero también Creighton, Butler (cómo no), New Mexico, UNLV, VCU, Saint Louis o San Diego State dejaron de ser una presencia más o menos esporádica en el ranking para convertirse ya en algo sumamente habitual en nuestras vidas. El año de la Big10 por encima de cualquier otra conferencia, el año en que la A10 (gracias sobre todo a sus nuevas incorporaciones) presentó su candidatura a ser grande, la SEC se nos fue encogiendo y la Big East se nos empezó a descomponer; el año del cisma católico, aunque ésta ya será otra historia para hablar largo y tendido en apenas unos meses pero eso sí, con la seguridad de que la NCAA que nos encontraremos el próximo noviembre ya apenas se parecerá en nada a la que dejemos en abril.

Y las decepciones, también, cómo no habría de haberlas, aunque esto es algo muy subjetivo y lo mismo lo que me ha decepcionado a mí a usted no, o viceversa; pero yo les cuento las mías: Baylor, que con su flamante Isaiah Austin (el increíble hombre menguante) y su Pierre Jackson y demás familia parecía aspirar a comerse el mundo, y que al final no se comió ni siquiera un pedacito de Big12; UCLA, la irregularidad hecha equipo de baloncesto (aunque lo haya medio-arreglado al final): demasiado freshmen, demasiada responsabilidad, demasiado caos a comienzos de temporada, demasiadas deserciones tal vez; North Carolina State, que no es que haya estado mal pero que no ha acabado de hacer el cesto que se le presuponía a la vista de esos imponentes mimbres (nuevos y viejos) con que se presentaba; Texas, que encontró en lo de Kabongo la coartada perfecta para justificar su mediocre temporada; Kentucky, el vigente campeón Kentucky, sus pocas esperanzas de que esta promoción se pareciera mínimamente a las anteriores se acabaron esfumando con la dolorosa lesión de Nerlens Noel…

De esta temporada 2012/2013 recordaremos también cómo California no fue el mejor equipo de la Pac12 y sin embargo Allen Crabbe fue proclamado el mejor jugador de dicha conferencia; de la misma manera que lo fue el anotador compulsivo (a la par que presunto base) Erick Green en la ACC aunque Virginia Tech estuviera lejos de los puestos de cabeza, del mismo modo que lo fue Kentavious Caldwell-Pope en la SEC aunque Georgia ni oliera los primeros puestos siquiera. Decisiones tan extrañas como justas tratándose de premios individuales, que para lo colectivo ya están los títulos: de esta temporada 2012/2013 recordaremos cómo Miami, Oregon, Ole Miss, Gonzaga, Saint Louis o New Mexico reivindicaron de nuevo su gran año en el torneo de su conferencia, cómo Louiville o Kansas revalidaron su jerarquía en la Big East o la Big12, cómo en la Big10 Ohio State o Wisconsin se subieron a las barbas de los otrora archifavoritos Indiana, Michigan o Michigan State, cómo Syracuse, Florida o UCLA creyeron venirse arriba y  tan arriba se vieron que al final les entró el vértigo…

De esta temporada 2012/2013 recordaremos incluso, ya puestos, cómo la empezamos con la moda de los uniformes de camuflaje, la continuamos con la moda de los uniformes navideños (esos dorsales del mismo color que el resto de la camiseta, con la sana finalidad de que sólo puedan ser distinguidos al tacto) y la acabamos con la moda de los uniformes diseñados ex-profeso para la March Madness, esquijamas de manga corta por arriba y más camuflaje aún por abajo, viva el diseño y mueran la estética y el sentido común, al parecer. Sí, de esta temporada recordaremos unas cuantas cosas absurdas y unas pocas escenas desagradables pero también (y sobre todo) un montón de momentos felices: infinidad de canastones, de detalles técnicos y tácticos, de luchas sin cuartel, de aficiones animando al límite, de desenlaces sobre la bocina, de estudiantes invadiendo como locos la pista tras el sorpresón de turno. Infinidad de ¡¡¡unbelievable!!! o de ¡¡¡¿Are you kidding me?!!!, infinidad de momentos irrepetibles en sí mismos por más que se repitan temporada tras temporada. Ahora se ha acabado, ya lo sé, pero no lloremos por ello: primero porque esto no es para llevarnos disgustos (que para eso ya tenemos la vida cotidiana) y segundo porque (sospecho que ya se habrán dado cuenta) a partir de ahora llega lo mejor. Les dejo con ello.

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Publicado marzo 24, 2013 por zaid en NCAA

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