tiempos oscuros   2 comments

Escribo en las últimas horas del último día del mes. En apenas un rato se nos acabará julio, suceso que en sí mismo no será demasiado grave porque según se nos acabe comenzará agosto como viene siendo habitual. Lo que ya no suele ser tan habitual es que con el mes se nos acabe también un canal de televisión. Sí, en apenas unas horas dejará de existir (probablemente ya habrá dejado de existir cuando usted lea esto) Marca TV, lo cual en sí mismo tampoco será demasiado grave ya que según se nos acabe comenzará otro canal (novedoso donde los haya), La Tienda en Casa, veinticuatro horas al día de tienda en casa, mandagüevos, rechace imitaciones. Así que no, no teman, no haré un drama, no están precisamente los tiempos con la que está cayendo como para que nos rasguemos las vestiduras por la desaparición de una simple señal de televisión, sólo faltaría; pero no me pidan que me guste.

Marca TV, vista así desde lejos, es un poco la crónica de lo que pudo haber sido y no fue. Se autodenominó la televisión del deporte pero casi siempre acabó siendo la televisión del fútbol confirmando así rápidamente nuestras sospechas de que para Marca (y para tantos otros) el fútbol es el único deporte que merece ser considerado como tal, los demás apenas seríamos meros sucedáneos. Y lo que no fue fútbol fue fútbol-sala, o fue boxeo, o fue esa extraña cosa que llaman wrestling o pressing catch o como demonios se llame y que habré de confesarles que me enciende la sangre, no soporto que me quieran colar como deporte una actividad lúdico-recreativa que tiene de deporte lo que de deporte tiene el circo, el ilusionismo, la danza del vientre o las revistas de variedades pongamos por caso, actividades todas ellas sumamente respetables entre otras cosas porque nadie intenta hacerlas pasar por lo que no son. Me parece perfecto que haya un público predispuesto al que le guste contemplar cómo dos tipos esperpénticos se suben a un ring para hacer como que se patean los huevos o se arrancan la cabeza, allá ellos. Pero no intenten venderme como deporte algo que ustedes y yo (y hasta esos mismos espectadores predispuestos, salvo raras excepciones) sabemos perfectamente que no lo es.

Pero Marca TV, vista desde más cerca, fue también a veces (raras veces) la televisión del baloncesto. Marca TV nació si no me traiciona la memoria a finales del verano de 2010, coincidiendo con la disputa del Mundial de Turquía, y durante varias semanas se nos convirtió en nuestra principal ventana abierta a dicho campeonato, la única que nos permitió seguir todos y cada uno de los partidos en los que no jugaba nuestra selección. Marca TV tiró incluso la casa por la ventana para la ocasión, fichó comentaristas de lujo como Djordjevic, Messina, Nicola o Lavodrama junto a otros más domésticos como Trecet o el inevitable Nanclares, Marca TV nos dejó una cobertura irreprochable de aquel campeonato (con alguna puntual excepción que hizo que en aquel momento me hirviera la sangre, pero que confirma la regla), nos llenó a los aficionados al baloncesto de esperanzas por lo que pudiera venir después…

Y después apenas vino nada, o vino mucho menos de lo que esperábamos. Pero aún así Marca TV nos salvó la Euroliga durante esta temporada 2012/2013, se la salvó a los aficionados de Unicaja en particular y a los aficionados al baloncesto en general, de no haber existido habría sido una competición aún mucho más fantasma de lo que ya fue, condenada a las catacumbas de Real Madrid TV (Teledeporte desembarcó cuando ya era demasiado tarde) o a la territorialidad de Cataluña y el País Vasco. Y aún así Marca TV, que nació con baloncesto a finales del verano de 2010, se nos muere también con baloncesto a comienzos del verano de 2013. Marca TV nos ha regalado un espectacular mes de julio con todas las competiciones de formación, sub18, sub19 y sub20, masculinas y femeninas, todas sin excepción, bien narradas y aún mejor comentadas. Que habría podido ser mejor, no digo yo que no, si se hubieran estirado un poco, si no se hubieran limitado a los partidos de nuestra selección y hubieran dado algún otro (las finales, al menos), si la FIBA hubiera iniciado antes su cobertura del dichoso Mundial sub19 (pero eso no fue problema de ellos, obviamente…) Pero con todo y con eso fue mucho más de lo que solíamos tener, y me temo que mucho más de lo que tendremos en años venideros. A las pruebas me remito.

En el fondo la desaparición de Marca TV es sobre todo un síntoma, un pésimo síntoma, otro más. Seguimos con la incertidumbre televisiva en torno a la ACB, sumamos ahora la incertidumbre televisiva en torno a la Euroliga, no sabemos qué pasará con todo ello (ni con tantas otras cosas) pero sí sabemos que tendremos ya una ventana temática menos con la que jugar. Queda Teledeporte para la caridad, para aquello que le pidan que dé pero siempre y cuando no le cueste un euro darlo, que no parece estar ya el Ente Público para semejantes dispendios; quedan los canales deportivos del Plus pero tampoco les pidan que hagan excesos, la empresa que los sustenta anda también en estado semicomatoso al parecer; queda tal vez Eurosport pero es como si no quedara, porque de baloncesto más bien poquito y porque además se nos ha marchado de la plataforma plusera ante el elevado precio que le cobraban por el alquiler. Y pare usted de contar. Cada vez serán más los acontecimientos deportivos (eventos minoritarios, ligas menores, competiciones internacionales en las que no haya españoles con opciones) que no encuentren ventana televisiva a la que asomarse, piensen por ejemplo en cuánto estaríamos viendo del Mundial de Natación si no fuéramos los anfitriones. Que los del baloncesto estamos mal pero que hay muchos que están aún peor, que algunos aún estamos esperando que TVE se apiade finalmente de nosotros y se decida a darnos el Mundial de Atletismo, ése que viene siendo el mayor acontecimiento deportivo a escala planetaria de cada año impar, ése que hasta hace unos días no tenía quién le televisara, de hecho a día de hoy todavía no está nada claro que vaya a tenerlo.  Así está el panorama.

Vivimos tiempos oscuros, en éste como en tantos otros órdenes de la vida. Ya les dije al principio que no quería hacer un drama (no sé si lo he logrado), que reconozco que andar quejándome de una nimiedad televisiva en estos tiempos que corren me resulta casi inmoral. Pero es que éste todavía sigue siendo un blog de baloncesto (aunque no siempre lo parezca), un lugar en el que hoy deberíamos estar congratulándonos sin más por aquel épico triplazo de Juancho Hernangómez, que lo recordaremos por lo que fue y lo que supuso pero que de alguna manera lo recordaremos también por haber puesto el broche final a un canal que a ratos (sólo a ratos) nos permitió ser un poco más felices. En apenas unos minutos Marca TV habrá dado paso a La Tienda en Casa y será casi (salvando las inmensas distancias) como cuando CNN+ dio paso al Gran Hermano 24 horas o como demonios se llamara aquello, será otra pequeña derrota, otro síntoma más de nuestro empobrecimiento cotidiano. Y créanme que jamás (ni en el mejor de mis sueños) imaginé que diría yo algo así de un medio apellidado Marca, pero es lo que hay. Aunque ni yo mismo me lo explique.

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Publicado julio 31, 2013 por zaid en medios

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2 Respuestas a “tiempos oscuros

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  1. Muy interesante.

  2. Gracias, Carlos (y bienvenido al blog…)

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