re(in)ventando a Marc   3 comments

Existe una peculiar corriente de opinión en nuestro periodismo deportivo, representada básicamente por aquellos que acaso se acercaran al baloncesto a partir del boom de los ochenta (o antes incluso) pero que luego ya sólo han vuelto a nuestro deporte de año en año, en las hipotéticas finales europeas del Madrid o en los sucesivos torneos internacionales de la selección. Dicha corriente, que podríamos denominar Juanmorismo en honor a su más fiel (pero no único) representante, sostiene que las rotaciones están matando este juego. Ellos conocieron un baloncesto en el que los cambios sólo se hacían por necesidad, porque el jugador se lesionaba o porque se metía en faltas, en ningún caso por cuestiones tácticas ni aún menos para darle descanso, por dios qué ocurrencia, hasta ahí podíamos llegar. Los buenos han de jugar sí o sí, permanecer sobre la cancha así llueva o truene o haga sol, así hasta que revienten o hasta que el parquet se hunda bajo sus pies. Verdad verdadera.

Evidentemente no deben saber que el baloncesto ha cambiado un poquito desde entonces. Que hoy se juegan muchísimos más partidos (y muchísimo más duros) que entonces, que aquel juego de finos estilistas devino (degeneró dirían algunos, tal vez con razón) en este otro juego de fajadores en el que el físico demasiadas veces acaba siendo más importante que el talento. Si quieres que el jugador te llegue fresco al momento culminante del partido tendrás que haberle dejado descansar antes, no digamos ya si además quieres que te llegue fresco al momento culminante de cada competición. Lo saben desde Popovich a Aíto, desde George Karl (que fue casi quien las trajo) a Joan Plaza, desde Krzyzewski a Obradovic, lo sabe (y lo practica) a día de hoy prácticamente todo dios. Pero ellos (nuestros juanmoristas) erre que erre, te sacan números de la NBA (en bruto, sin aplicar porcentajes, sin recordar que allí son 48 minutos y aquí 40), si Fulano juega allí tanto a ver por qué aquí no puede jugar cuánto, sin reparar en que la intensidad de la temporada regular NBA (obviamente los playoffs son otra historia) no puede compararse a la de (por ejemplo) este Eurobasket, allí puedes jugar partidos un día sí y otro también pero pasas tres cuartos y medio al trantrán y luego si eso ya te pones, aquí puedes jugar partidos un día sí y otro también y tener que aplicarte desde el primer minuto de la primera fase como si no hubiera un mañana. Allí rotas, los buenos te jugarán más minutos (que porcentualmente son casi los mismos) pero rotas. Aquí también, por una mera cuestión de supervivencia. Aunque algunos no lo entiendan.

Juan Antonio Orenga, entrenador moderno donde los haya, está rotando a sus chicos hasta la extenuación. Tanto los está rotando que a día de hoy no creo que haya nadie en su sano juicio capaz de establecer quién es el uno, el dos, el tres y el cuatro titular de nuestra selección. ¿El cinco? El cinco sí, cómo no, creo que hasta mi sobrina de año y medio sabe ya que nuestro cinco titular es Marc Gasol, faro, lumbre y guía de este equipo, probablemente el mejor pívot de la NBA a día de hoy que es tanto como decir el mejor pívot del mundo a día de hoy. Marc es el puto amo, se lo ha ganado a pulso, tanto se lo ha ganado que Orenga no ve llegar el momento de prescindir de sus servicios, el resto si promedian 20 minutos es por equivocación pero Marc promedia 36, no hace falta echar muchas cuentas, 34 aguantó contra Croacia (ahí seguía en cancha bien entrados ya los minutos de la basura) y 38 ante Eslovenia, 38 durísimos minutos fajándose, encajando, embistiendo y aguantando a su vez las embestidas de los Begic, Vidmar y compañía. A costa de haber dado lo mejor que tenía en los minutos previos, Marc Gasol llegó literalmente fundido al momento de la verdad. El juanmorismo estará contento.

¿Por qué hace esto Orenga? ¿Acaso porque es un firme convencido de estas teorías y piensa que los buenos tienen que jugar hasta que revienten (y si no lo hace con los demás es porque todavía no acaba de tener claro quiénes son los buenos)? Pues no. Orenga mantiene a Marc en cancha por la sencilla razón de que no se atreve a sentarle, porque el mero hecho de pensarlo siquiera le hace entrar en pánico. No es ya que Orenga tenga confianza ciega en Marc (y quién no), es que tiene confianza cero en cualquiera que pueda entrar en su sustitución. En Xavi Rey, por ejemplo. Xavi no es Marc, lo cual no tiene nada de particular porque nadie (excepto Marc) es Marc, Xavi no lo es como tampoco lo serían Felipe o Ibaka si estuvieran con la selección. Xavi no es Marc pero es que casi no es ni Xavi tampoco, me explico: este Xavi Rey está a años luz del mejor Xavi Rey, de aquel que vimos y disfrutamos en los primeros meses de la pasada temporada. No es culpa suya, tuvo una grave lesión, no diré (porque no tengo elementos de juicio para decirlo) que se haya precipitado su reaparición pero lo que sí tengo claro (de hecho llevo pensándolo desde la presunta fase de preparación) es que está totalmente fuera de punto, que no alcanza ni siquiera al cincuenta por ciento de su nivel habitual. Y Orenga lo sabe, probablemente lo sabía ya cuando le convocó. Y aún así le llevó. Y ahora no se atreve a ponerle. Reconocerán que para este viaje no nos hacían falta alforjas.

Y sin embargo Orenga aún parece creer más en ese cincuenta por ciento de Xavi Rey que en el cien por ciento de Germán Gabriel. ¿Se acuerdan de Germán Gabriel? Sí, aquel de quien Sainz de Aja decía que era el mejor de entre los Júniors de oro de Lisboa, aquel a quien sus compañeros de entonces llamaban Yogui, aquel a quien luego sucesivos técnicos fueron derivando hacia la posición de cuatro pero que tenía y aún tiene hoy un juego de pies que debería ser la envidia del mundo entero, aquel por el que (habré de confesarlo) siento una especial debilidad desde hace ya unos cuantos años. Puede que ya no lo recuerden (casi ni yo mismo lo recuerdo) pero créanme que Germán Gabriel forma también parte de esta selección, como tal fue convocado, como tal se tragó entera la Gira Ñ (y a veces hasta la jugó, incluso), como tal supuestamente viajó a Eslovenia, no nos consta que haya sido secuestrado por un grupo terrorista ni que haya sido abducido por los extraterrestres así que habremos de suponer que allí sigue, no sé si en calidad de jugador o de entrenador asistente (que el título lo tiene) pero allí debe estar todavía. No, él tampoco es Marc, no las pasaría menos putas que Rey en defensa pero aportaría cosas distintas en ataque, movilidad, cintura, muñeca, frescura, versatilidad. Y minutos, otro puñadito de minutos para que el Gasolito nos pudiera reposar un poco más…

Esto es así. Nos pasamos meses y meses diciendo que tal o cual jugador está ya para la selección, que debería ir convocado sí o sí, que sería el ideal para ocupar el hueco que habrá de dejar éste o el otro… pero luego llega la hora de la verdad y o bien no nos atrevemos a convocarlo (véase Nacho Martín) o bien le convocamos pero no nos atrevemos a ponerlo. Y mientras tanto seguimos reinventando la (no) rotación de Marc, que es tanto como decir que seguimos reventando a Marc. Lo peor no es ya que ayer llegara hecho unos zorros al final por no haber descansado antes, lo peor es que ese partido ante Eslovenia pueda acabar convirtiéndose en una metáfora del Torneo. Que Polonia, Chequia y (sobre todo) Georgia no nos vayan a regalar nada, que en la (presunta) segunda fase aún menos, que por no tener descanso ahora acabe llegando hecho unos zorros a (por ejemplo) cuartos de final. El juanmorismo estará encantado de que así sea, todo lo que sea promediar menos de cuarenta minutos les parecerá poco, luego cuando vengan mal dadas ya le echarán las culpas al empedrao. Pero yo que no soy juanmorista no pienso esperar tanto, yo soy casi más de curarme ya en salud, o damos descanso a Marc ahora o lo acabaremos pagando después, al tiempo. Dicho queda.

Anuncios

3 Respuestas a “re(in)ventando a Marc

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Completamente de acuerdo en todo.Ayer marc llego fundido al final y contra crocia ganando de 20 no puede seguir jugando.

  2. Pingback: a propósito de Orenga | zaid Arena

  3. Pingback: del 4 al 15 | zaid Arena

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: