a propósito de Orenga   4 comments

Se lo advertiré de antemano: no es mi estilo linchar entrenadores, no lo ha sido nunca, no lo va a ser tampoco en esta ocasión. Si usted ha empezado a leer esto con la idea de encontrarse un linchamiento de Orenga lamento decepcionarle, éste no es su sitio, seguro que en cualquier otro blog encontrará algún texto que se adecue mucho mejor a sus deseos. Intentaré hacer un repaso mesurado, seguro que no me saldrá nada complaciente pero de ahí al linchamiento debería haber un trecho (o espero que lo haya). Avisados quedan.

Empecemos por lo bueno (o por lo que yo considero bueno) de Orenga, que haberlo haylo aunque no siempre lo parezca. Creo sinceramente que Orenga reúne dos requisitos básicos, los conocimientos y la capacidad adecuada para transmitirlos. Así se lo leí a Alfred Julbe (que le conoce bien porque le entrenó en Cáceres), que en lo tocante a cultura táctica nadie tuviera duda alguna al respecto. Y así se lo he leído también a muchos otros en estos días. No dudo de sus saberes, y aún menos de su capacidad para enseñarlos. Hace algún tiempo Orenga estuvo una temporada entera comentando partidos de NBA en Canal Plus, y durante todas esas madrugadas pudimos comprobar dos cosas manifiestamente evidentes: 1) que no tenía ni puñetera idea de NBA, y 2) que eso apenas importaba (o al menos a mí apenas me importaba, a otros no sé) porque lo suplía con amplios apuntes técnicos. Astutamente le pusieron casi cada noche al lado de iñaki Cano Jr., peculiar narrador que sabe aún menos de NBA (y no digamos ya de baloncesto) y cuya principal preocupación durante los partidos suele ser fijarse en las caras de los espectadores de las primeras filas para ver si reconoce a alguno. Era tal su ignorancia (y sigue siéndola) que Orenga adoptó con él una actitud profesoral, casi paternal, explicándole a menudo por qué determinado jugador se iba por este lado y no por aquel otro, por qué determinados bloqueos estaban bien o mal hechos, por qué determinadas posiciones defensivas tenían más o menos sentido. Acostumbrados como estábamos a algún iluminado que a la hora de comentar partidos rara vez hablaba de otra cosa que no fueran marcas de zapatillas, créanme que resultaba un soplo de aire fresco que de repente alguien te hablara de baloncesto. Aunque casi ni conociera siquiera a esos mismos jugadores de los que estaba hablando.

Esa misma aptitud pedagógica pudimos comprobarla también en el Eurobasket Sub20 de Bilbao 2011. La abundancia de partidos televisados y la proliferación de tiempos muertos con micrófono incorporado nos permitió descubrir a un Orenga pausado, mesurado incluso en las broncas, terriblemente didáctico. Más que un entrenador dirigiendo a jugadores parecía un profesor dirigiéndose a sus alumnos. Pensé entonces (y aún sigo pensándolo ahora) que esa habilidad a la hora de transmitir conocimientos le convertía en un técnico ideal para el baloncesto de formación… lo cual no significaba que hubiera de serlo también para el baloncesto profesional de alto nivel. No diré que esto sea como en USA (que NCAA y NBA son dos mundos completamente diferentes, razón por la cual resulta siempre tan difícil que un entrenador que ha triunfado en el primero triunfe también en el segundo), pero algo de eso hay también aquí. No necesitas las mismas cosas para enseñar a chavales que para entrenar a adultos, no te comunicas de la misma manera con unos que con otros, ni siquiera regañas igual a unos o a otros. Si tienes ya una dilatada experiencia en el campo profesional probablemente puedas adaptarte a trabajar con chavales (como tantos otros que acostumbran a dar ese mismo paso cada verano), si sólo has trabajado con chavales estará por ver que puedas adaptarte a trabajar en el baloncesto de alto nivel. Podrás, no digo yo que no, pero necesitarás un tiempo de adaptación. Si vienes de cuidar gatos y te echan a los leones, no va a ser fácil que te hagas ya con ellos el primer día…

Orenga evidentemente había tenido ya una experiencia en el baloncesto adulto. Pero como si no. Orenga entrenó durante apenas tres o cuatro meses al Estudiantes, allá por la campaña 2005/2006, pero no hará falta que yo les recuerde que aquello acabó como el rosario de la aurora. Y ya está, hasta ahí su experiencia como técnico-jefe en el baloncesto de alto nivel (todo lo de alto nivel que pueda considerarse al Estu), desde entonces ya no tuvo otro contacto que no fuera su labor como asistente de Scariolo. Que dicho sea de paso y ya que estamos en confianza, me van a permitir una maldad: siempre tuve la sensación durante todos estos años de que Scariolo pasaba de él. Es decir, yo no conozco el día a día de la selección, es posible que fuera de la cancha fueran uña y carne y que hasta compartieran habitación, no digo yo que no. Yo sólo veía lo que sucedía en la cancha, que Scariolo apenas hablaba con él (ni él con Scariolo), que veías al técnico italiano consultar con casi todos sus asistentes excepto con el ex pívot castellonense, que hasta llegué a tener la sensación de que le ninguneaba (o era el propio Orenga quien se ninguneaba a sí mismo, no sé). Ahí tenías a Orenga a un costado del banquillo como un pasmarote, como si le hubiera puesto allí el ayuntamiento (la Federación, más bien), con la mirada perdida mientras todo lo relativo al baloncesto iba sucediéndose a su alrededor. Eso me pareció durante estos años pero vamos, tampoco me hagan mucho caso, serán manías mías…

Scariolo

Viajemos ya al presente. A toda la pedagogía de Orenga estrellándose contra la cruda realidad de la vida. Lo diré una vez más, no es de recibo ir ganando partidos con esa claridad, 8, 10, 14, 15 puntos de margen, y que te los remonten sistemáticamente; te puede pasar alguna vez, pero no todas. No es de recibo que todos, absolutamente todos los finales igualados que tengas los pierdas; te puede pasar alguna vez, pero no todas. Nuestra selección en este Eurobasket sólo supo ganar por aplastamiento, abrumando a rivales incautos para impedirles cualquier atisbo de remontada. Pero cuando dio con rivales de su talla la cosa cambió, de entrada intentó aplicar la misma táctica pero cuando el contrario decidió que ya estaba bien y se puso también a jugar se nos vino el mundo encima, como si no tuviéramos reparo en abusar de los pequeños pero nos diera miedo enfrentarnos con los de nuestro tamaño, como si no estuviéramos preparados para jugar de igual a igual. Ahí nació nuestra táctica del cangrejo (como la del conejo, solo que al revés) aunque también podría haberle llamado la táctica de la tortuga, ya puestos: encerrados en nuestro caparazón mientras por fuera nos arreaban los golpes. Encerrados en pases erráticos que no iban a ningún sitio (¿verdad, Ricky?), en posesiones agotadas sin saber cómo, en tiros desesperados sin ventaja ni posición, en jugadores que se escondían y brazos que se encogían sin saber muy bien por qué. Encerrados en el dos para Calderón, el tres para Rudy y el cuatro para Mumbrú, ¡¡¡para Mumbrú!!!, encerrados en un Marc reventado de antemano, asfixiados en nuestra propia demolición física; sumidos en un ataque de pánico que viajaba de la cancha hacia el banquillo (o viceversa) y se traslucía de inmediato a aficionados, espectadores y lo que es peor, a todos esos rivales que se habían visto muertos y que ahora de repente descubrían que los muertos éramos nosotros, que ahí nos tenían además ofreciéndoles el cuello a su entera disposición para que acabaran de asestarnos la dentellada en la yugular…

En defensa no tengo queja, o no demasiada. De más a menos como todo lo que hemos hecho en todos los partidos del Torneo, pero manteniendo más o menos la dignidad. En ataque sí, en ataque tengo todas las del mundo. Nuestro ataque era un caos, un descalzaperros, una casa de tocamerroque como diría el eximio narrador plusero Guillermo Giménez. Caos controlado en los partidos buenos y en el principio de los malos, caos absoluto en casi todo lo demás. Parecía como si en defensa hubiera orden y concierto pero en ataque se practicara el juego libre, pura improvisación. Que está muy bien, que si el rival te deja tú improvisas, mueves rápido el balón, buscas al hombre abierto y queda precioso, pero que si el rival decide que también quiere ganar (hay que ver cómo son) pues entonces a lo mejor necesitas algo más, algún sistema que no lo confíe todo al libre albedrío. Nosotros no parecíamos tener más sistema que el bloqueo del pívot al base en lo alto de la bombilla para luego generar juego a partir de ahí; que vale, que es lo que hace básicamente todo dios, pero que de tanto hacerlo llega un momento que el rival se lo sabe y a lo mejor entonces necesitas algo más, tener otras opciones, plantear otras cosas… No sé, probablemente tuviéramos también un completísimo libro de jugadas, no digo yo que no, pero si así fuera nos esforzamos concienzudamente en disimularlo. Que no parezca que tenemos nada pensado, no vaya a ser que el rival se lo aprenda.

Claro que no todo es culpa de Orenga, evidentemente. Orenga no tiene la culpa de su inexperiencia, Orenga sobre todo no tiene la culpa de que alguien aún conociendo esa misma inexperiencia decidiera que era la persona ideal para este cargo. A Orenga le ofrecieron el puesto y lo aceptó, cómo no habría de aceptarlo, a ver qué habríamos hecho usted o yo si nos hubieran ofrecido un puesto así (que si quieren perfil bajo créanme que el mío es ínfimo, ahí lo dejo caer por si les pudiera interesar); no te preocupes, si ya sabes lo buenos que son, si se entrenan solos, si con que estés allí y pongas el careto es más que suficiente. Esa es la teoría, puede que sea también la práctica pero sucede que a veces no basta con eso, sucede que en determinadas ocasiones tienes que tomar determinadas decisiones. Ese es el problema, la toma de decisiones. Orenga no ha entrenado jamás a este nivel de presión, Orenga por ejemplo no ha dirigido jamás ni un solo partido de playoffs en toda su vida, Orenga a lo más que llegó fue a dirigir tres meses a un equipo de patio de colegio y algún verano a una panda de chavales a quienes apenas seguimos cuatro gatos, y ahora de repente vas y le pones a dirigir con el agua al cuello y todo un país detrás, que hasta parece que se acabara el mundo con cada derrota. Si Orenga se hubiese curtido durante unos pocos años en ACB ó incluso LEB no me habría chirriado verle ahí. pero poner al frente de todo un equipo nacional a alguien que casi no ha entrenado a ningún equipo en particular no tiene ningún sentido… salvo que se pretenda que tenga precisamente ese sentido. No sé si me explico.

De todos modos, es curiosa la vida. Si antes de empezar el campeonato nos hubieran dicho que de nuevo íbamos a estar ahí arriba peleando por los metales, probablemente más de uno (y yo el primero, que estaba convencido de que esta vez no pasábamos de cuartos) habría preguntado que dónde hay que firmar. Y sin embargo ahora aquí estamos, tirándonos los unos a los otros los trastos a la cabeza. ¿Por qué? Pues porque una vez allí comprobamos que el que más y el que menos tenía bajas, que el nivel era bajísimo, que en ese país de ciegos el tuerto iba a ser el rey, qué mejor tuerto que nosotros ya puestos. Y sobre todo porque si hubiéramos perdido esos partidos de poder a poder, incluso si los hubiéramos perdido de paliza no nos habría quedado tan mal sabor de boca, habríamos asumido nuestra inferioridad y punto. El mal sabor de boca no fue por perder sino porque nos hicieron creer que podíamos ganar, porque los dimos casi por ganados de antemano. Si nadie te ofrece un caramelo no pasa nada, en cambio si te lo ponen en la punta de los labios, te dejan darle un chupetón y luego te lo quitan pues te jode, a ver cómo no te va a joder. Si nadie te dice que eres superior no pasa nada, en cambio si te demuestran esa superioridad, te ponen la victoria al alcance de la mano y luego te la quitan pues te jode, a ver cómo no te va a joder. Lo malo no es perder sino la cara que se te queda, decía (si no recuerdo mal) Lolo Sainz. Yo aún diría más, lo malo no es perder sino perder cuando crees que ya has ganado. Entonces sí que es digna de verse la cara que se te queda.

Leo por ahí que la FEB (o sea Sáez) tiene ya la decisión tomada, que Orenga ha sido ratificado (terrible palabro futbolero) en su cargo y continuará de seleccionador hasta el Mundial 2014. Lo dije al principio, me cae bien Orenga, pero el mundo está lleno de personas que me caen incluso mejor que Orenga (ustedes mismos, sin ir más lejos) y no por ello pienso que sean las más indicadas para ejercer el cargo de seleccionador. Qué duda cabe, el bronce le habrá facilitado las cosas, pero preferiría que no nos quedáramos en el envoltorio y miráramos también un poco el contenido: cómo se consiguió ese bronce, qué pasos (adelante y atrás) hubimos de dar hasta llegar ahí, qué circunstancias se dieron por el camino. Dicen quienes saben de esto más que yo que lo que se pretende es un entrenador de perfil bajo que favorezca la autogestión de los jugadores, y que evidentemente Orenga encaja en ese patrón a las mil maravillas. Será así, no digo yo que no, pero usted y yo y ellos y todos sabemos que en determinadas circunstancias, cuando el calor aprieta, cuando has de decidir si hacer falta o defenderla, cuando te la tienes que jugar en apenas un segundo no te basta un (presunto) hombre de paja, necesitas un verdadero entrenador detrás. Orenga podrá reunir infinidad de cualidades profesionales pero ello no significa que éstas sean precisamente las más adecuadas para ese puesto, seguro que en el organigrama de la FEB habrá vacantes que se adecuen infinitamente mejor a sus características, Señor Sáez, queda casi un año para el Mundial, tiempo más que suficiente para pensárselo, yo particularmente (y seguro que no seré el único) le agradecería que se lo pensara. Tómeselo en serio, por favor… que como broma ya hemos tenido bastante por esta vez.

Anuncios

4 Respuestas a “a propósito de Orenga

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Un análisis muy acertado. Coincide con todas las ideas que pululan por los foros y por los comentarios de seguidores en otros blogs. Podemos decir que es la tónica general. Pero, ¿de qué sirve? Quiero decir que si los periodistas que alcanzan al publico general, me refiero a los que escriben en los periódicos de difusión mas extensa como Marca, As, El País, etc. no toman cartas en el asunto ¿de qué sirve que expongamos nuestra opinión?.
    Si tomamos como referencia el futbol, jamás, y digo jamás con la idea muy clara de lo que significa esta palabra, se habría puesto como seleccionador a un entrenador con solo quince partidos en Liga BBVA. ¡Jamás!. Porque si en la FEF se les ocurre hacerlo, al presidente de la FEF las tortas que le caen desde el primer día hubieran sido enormes. El cacao que se hubiera montado habría dado para páginas y paginas de periódicos, y horas y horas de tertulianos en radio y TV. En la FEF hay muy buenos entrenadores de futbol base, gente que ha alcanzado a ganar mundiales, pero a ninguno se le pasa por la cabeza alcanzar la absoluta sin haber ganado el campeonato de liga. No es que no se les haya pasado por la cabeza, sino que, creo que moralmente no aceptarían si se les ofreciese, aunque hubiesen trabajado como segundos del primer entrenador. Por ejemplo: tenemos a Toni Grande, segundo de del Bosque. Nadie, ni el mismo, pensaría en él como sustituto del seleccionador. Simplemente, es una idea inconcebible.
    Por otra parte coincido plenamente, como muchos aficionados más, en que el nivel de este Eurobasket ha sido bajísimo y, además, malísimo. Han estado presentes selecciones que no tendrían cabida en otros Eurobasket, incluida a la misma Eslovenia, y que han basado su juego en la permisividad de los árbitros para castigar acciones que sobrepasaban la línea de la falta antideportiva para convertirse en acciones merecedoras de técnica descalificante o falta flagrante tipo 2 como en la NBA, de hecho el partido de España contra Francia fue brutal. Estas selecciones han camuflado su bajo nivel en unas defensas durísimas que no aportan nada al baloncesto y que hacen de los partidos unos tostones intragables de 60 puntos de media. Y ha sido aquí, en este nivel tan bajo donde España encontró sus primeras pepitas de oro. Me explico, antes del Eurobasket, las expectativas de la selección se basaban en hacer un buen papel y no quedar mal del todo. Pensábamos que la ausencia de los pilares básicos: Pau, Navarro, Ibaka y Reyes supondría para España un Eurobasket de transición. Un charco que saltar antes de la verdadera cita importante, nuestro mundial. Y de pronto, sin comerlo ni beberlo, aparece un Eurobasket de un nivel ínfimo, que coloca a España por encima de sus posibilidades y le señala como caballo ganador. Las casas de apuestas han obtenido muchos beneficios poniéndola en sus cuadros como favorita. Al final selecciones que no han alcanzado buenos puestos dejaron en evidencia las carencias de España. Aún así, España continuó adelante, mostrando un espejismo al aficionado que se formó en los picos de sierra de los resultados obtenidos, hoy gano y mañana no. En los que hubo suerte porque se ganaban los partidos clave y se pasaba de fase. Ese mismo espejismo se les siguió mostrando a los aficionados al final de la competición alabando, por parte de los medios, el bronce obtenido. Error muy grande porque se priva al aficionado, al jugador y al seleccionador de la crítica necesaria para avanzar o mejorar la cosas. Este espejismo, tan dañino, llega hasta los propios jugadores. Como ejemplo de esto tenemos el curioso el caso del tweet de Pau Gasol antes de jugar contra Finlandia y la contestación que le da Phil Jackson, como demostración de hasta dónde llega ese espejismo.
    La cuestión es ¿Por qué no existe esta crítica? ¿Por qué no llamamos a las cosas por su nombre? ¿Por qué no se ahonda en la cuestión para obtener conclusiones? Esta pregunta no es retórica y va dirigida directamente a los periodistas. ¿Cual es la verdadera razón por la que los periodistas hacen malabares para cerrar las heridas abiertas por los seleccionadores y el presidente de la FEB como último, pero principal responsable? La respuesta a mi modo de ver está relacionada con el dinero. ¿Están comprados? No, más bien, son utilizados. El periodista de baloncesto frente al periodista de futbol es minoría. Por cada diez de futbol hay uno de baloncesto y estos forman una verdadera familia. Son cuatro gatos que se conocen y que se llevan bien entre ellos y, también, con los jugadores, el entrenador y el presidente. Una crítica negativa implicaría ser señalados de inmediato, a continuación llamadita al periódico de turno por parte de la FEB, explicando lo que es políticamente correcto y lo que no, y finalmente apartados de la información. Por supuesto que no de la información de la crónica de los partidos, esa la vemos todos, sino de esas entrevistas raras que se les hacen a los jugadores en las que se les pregunta cosas raras como ¿por qué llevas gafas?, en vez de preguntarles ¿por qué estas tan irregular? La situación ha sido tan evidente que los avezados periodistas han tenido que hacer malabares para ocultarla. Si se hubiera contado la verdad desde el principio se hubiesen tenido que poner todos de acuerdo en sus artículos para que no hubiera represalias. Es tan impensable la crítica, que el mismísimo Julbe en su último artículo dice: “Pedir perdón si alguna referencia personal ha parecido excesiva”. Sorprende que escriba esto cuando sus artículos han sido muy suaves y han apoyado a la selección en todo momento. Solo el artículo de la derrota contra Francia se salió de la norma, pero es que esa derrota y la de Italia dolieron. Julbe en sus comentarios en Marca desgranó muy acertadamente el juego de España, y en su comentario sobre la derrota de la selección contra Francia desmenuzó, muy acertadamente, las carencias tácticas de la selección. Implicando indirectamente la labor técnica del seleccionador por no dotar a España de más recursos que poder aplicar en situaciones estratégicamente complicadas, revelando, así, las carencias de Orenga. ¿Qué ocurre? ¿Es que solo Alfred Julbe y el resto de los aficionados del territorio nacional ven esto?
    ¿Cómo será el futuro? Recuerdo unas declaraciones de Escariolo dando las gracias a JL Sáez por haberle dejado conducir el Ferrari. Y esa es la verdad. La selección, al completo, es un autentico Ferrari. Nueve jugadores han jugado o juegan en la NBA. Pívots: Pau, Marc y Ibaka. Aleros: Navarro, Rudy y Clavert. Bases: Calderón, Chacho y Ricky. Si añadimos a Felipe, son diez jugadores la base del Ferrari. Quedan dos puestos a repartir y que no son necesarios. Incluso en uno de ellos se podría poner a Garbajosa como homenaje a los grandes jugadores de esta generación que han llegado a la NBA y nos han dado victorias y alegrías. Pero, lo dicho, menudo Ferrari. Un gran Ferrari diría yo. La cuestión es si sabemos realmente a quien le ha entregado las llaves el dueño del concesionario. Con Escariolo, JL Sáez, se las entregó a una especie de Felipe Massa. La actuación en Londres tuvo muchas lagunas y dejo mucho que desear. El partido contra Brasil y la derrota contra Rusia pusieron de manifiesto que Escariolo no era un Fernando Alonso. Pero, ahora, ¿quién tiene las llaves? Buscando en la parrilla de la F1 no he encontrado un símil para Orenga. ¿Tal vez se las han dado a Marc Gene? No, porque este, aunque es piloto probador de Ferrari, se esfuerza por competir en otras modalidades, las que vendría a ser para Orenga la ACB. Además sabemos que el Ferrari no será el de siempre. Los jugadores tienen más edad y, por tanto, la carga de partidos y las lesiones serán distintas y, como consecuencia, harán un equipo distinto. El Ferrari ya no será nuevo sino que vendrá usado y se necesitará un piloto con mucha experiencia para conducirlo. Antes de los juegos fui muy crítico con JL Sáez. Pensaba que Escariolo no era entrenador ideal para conseguir un gran juego de la selección y por tanto el oro. Creía y creo que la selección podía haber ganado el oro. Si Argentina lo consiguió ¿Por qué nosotros no? Pensaba que era necesario traer un entrenador de la NBA para dirigir a jugadores ÑBA que se iban a enfrentar con los NBA de USA. El tiempo me dio la razón. Pensaba en un Mike Dantoni o en un George Karl. Cualquiera me valía. Y de pronto, y por sorpresa me encuentro en este Eurobasket que Mike Fratello dirige a cuatro gatos en Ucrania. Me da pena y envidia. Nuestro Ferrari conducido por un don nadie y Mike Fratello conduciendo un Toyota.

  2. Lamento profundamente la extensión del comentario. No pensé que iba a ser tan largo. Como diria el Rey: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volvera a ocurrir”

  3. No te preocupes por la extensión del comentario, sólo faltaría, con los tochos que meto yo como para quejarme de la longitud de lo que escriben los demás… Es evidente que Sáez tiene buena prensa, no sé si porque los periodistas están “abducidos” (llamémoslo así) o por la cuenta de resultados que presenta. Este es un país resultadista y con medallitis aguda al que Sáez presenta cada verano una magnífica cosecha de medallas en todos los sexos y categorías, para que de inmediato los medios le pongan por las nubes y pierdan el culo en alabar las inmensas bondades del “Método FEB”. ¿Qué es el Método FEB? Los jugadores de formación pasan por término medio 2 meses al año en su selección y los 9 ó 10 restantes en sus clubes, clubes que hacen además un extraordinario trabajo de cantera en la mayoría de los casos. Que la FEB presuma de medalla es normal, pero “que se cuelgue la medalla” como si sólo ellos crearan, moldearan, curtieran y prepararan para la alta competición a los chavales me parece una falta de respeto para tantos buenos entrenadores de cantera como trabajan (la mayoría en silencio y por cuatro perras) en este país.

    El ejemplo que pones del fútbol es perfecto… pero es que en baloncesto tampoco nos había pasado jamás que un entrenador que casi no ha entrenado rigiera los destinos de la selección. El caso más parecido a Tony Grande podría ser Lluis Cortés, a quien nadie propuso nunca para suceder a Díaz-Miguel (y eso que Lluis sí que tenía experiencia como entrenador de club) tras tirarse años y años ejerciendo de asistente. Y si repasamos la lista que tuvimos desde entonces, todos, absolutamente todos habían tenido mayor o menor experiencia en la élite: Lolo, Imbroda, Moncho López, Pesquera, Pepu, Aíto, Scariolo. El caso más sangrante pudo ser Pesquera… pero no porque no hubiera entrenado extraordinariamente bien en los 80 ó 90 sino porque cuando le nombraron llevaba ya 10 años sin entrenar. Nada que se pueda comparar a Orenga, en cualquier caso: ni en baloncesto ni (que yo sepa) en ningún otro deporte.

    No quiero extenderme mucho más, pero tampoco quiero dejarme un par de cosas: me parece muy acertada tu “comparación automovilística”… pero lo que ya no tengo tan claro es que un “piloto” norteamericano sea lo que necesita este Ferrari. Puede que sí, no te digo que no, pero conozco a mis paisanos y sé cómo las gastan con todo lo que les rompe los esquemas: aquí en los 80 llegaron George Karl y Herb Brown y en cuanto intentaron hacer algo ligeramente distinto les cayeron palos de todos los colores, fieles mis compatriotas a esa vieja máxima machadiana de que el español “desprecia cuanto ignora”. Somos muy nacionalistas (aunque solemos creer que los nacionalistas son siempre los demás), nos falta el tiempo para sacar a relucir la nacionalidad en cuanto un técnico lo hace mal. Y en cualquier caso no creo que sea cuestión de nacionalidades (o será que yo no soy de mirar mucho el pasaporte de la gente) sino de capacidad. Hay extraordinarios entrenadores estadounidenses como los hay griegos, italianos… y españoles, sólo que estos tienen el defecto de querer comer cada día y buscarse para ello las habichuelas en la ACB, lo cual les imposibilita hoy por hoy para acceder a la selección. Lo que ya no sabemos es qué sucedería si la ACB retirara esa norma, si la FEB se acordaría de ellos o si se seguiría sintiendo mucho más cómoda perpetuando este modelo “de perfil bajo” actual.

    Y un pequeño detalle que has comentado muy de pasada: el año que viene la columna vertebral de la selección (Calde que siga, Pau, Navarro y Felipe que vuelvan) tendrá 33/34 años. Razón de más para que quien conduzca este Ferrari sea consciente de que tendrá entre manos un coche muy potente, sí, pero ya con muchísimos kilómetros a cuestas. Si quiere sacarle el máximo partido convendrá que lo dosifique, como intente exprimirlo al máximo lo mismo lo revienta el primer día… y en ese sentido los antecedentes de este Eurobasket (con Marc, por ejemplo) tampoco son nada halagüeños. Va a ser nuestro Mundial, en casa, y por ello precisamente deberíamos tener especial interés en llevar a nuestros mejores jugadores… y también al mejor entrenador posible. No sé quién es (aunque se me ocurren un montón de nombres…) pero sí creo saber quién NO es. Y sin embargo…

  4. Gracias por responder a mi comentario. Me has dado otra forma de ver la situación. Ademas no sabia lo de Pesquera. No sabia que llevaba 10 años sin entrenar cuando dirigió muy bien a la selección. Y sí, lo de la norma de la ACB es ridículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: