SUEÑOS DE MARZO II – DUKE   Leave a comment

Corren tiempos extraños en Durham, Carolina del Norte, tiempos de emociones desmedidas en el otrora apacible campus de la Universidad de Duke. Como probablemente ya sabrán incluso aquellos que no sigan para nada este baloncesto (más que nada porque les pusimos la cabeza mala con ello), Mike Krzyzewski se convirtió hace algunas semanas en el primer entrenador de la historia en alcanzar las mil victorias.1k Mil victorias, ahí es nada. Me dirán que sólo es un número (redondo, sí, pero número al fin y al cabo), una más que 999 y una menos que 1.001, pero no estará de más que nos detengamos siquiera un momento en la magnitud del hecho, que reparemos en que mil victorias universitarias no cuestan lo mismo que mil victorias profesionales, aunque sólo sea por el pequeño detalle de que en NBA se juegan al menos 82 partidos por temporada mientras que en NCAA no pasan de treintaitantos al año. Cuarenta años (los cinco primeros en la Army, desde 1980 ya en Duke) ha necesitado el head coach Krzyzewski para conseguir sus ya más de mil victorias, Cuarenta años, que se dice pronto. Mil y pico victorias, que se dice pronto. Deberíamos ponernos en pie.

Pero no era del Coach K de quien yo pretendía hablar (aunque tratándose de Duke sea inevitable) sino de sus Blue Devils 2014/2015. Tiempos extraños, ya se lo dije, tiempos de emociones insospechadas. Aún no se habían repuesto de la excitación de esa cacareada victoria mil (en cancha de St. John’s, en el mismísimo Madison Square Garden, ni el mejor guionista hubiera podido imaginar un escenario más apropiado) y ya estaban otra vez excitándose, pero esta vez por otro hecho completamente diferente y mucho menos estimulante, como fue la expulsión de un jugador.rasheed-sulaimon-k Rasheed Sulaimon, júnior, llegó en su día al campus de Durham con un cartel de estrella de instituto y unas expectativas desmedidas que poco a poco se fueron diluyendo con el paso de los partidos y de los años; a día de hoy era un mero jugador de rotación, nada más (y nada menos) que eso: triples, defensa, aporte extra de energía desde el banquillo y pare usted de contar. Poco para lo que un día pensamos que sería, pero más que suficiente para las actuales necesidades de Duke.

¿Qué pasó? Habré de reconocer que no lo sé, supongo que no he investigado el tema lo suficiente. Pero supongo que poca cosa no sería como para que Krzyzewski se haya visto obligado a tomar una decisión así (y apenas tres días después de su victoria mil, además). Recuérdese al respecto que al Coach K (aún a pesar de su formación militar, aún a pesar de haberse criado a la vera de Bobby Knight) no se le conocen modales autoritarios, en absoluto. Es más, cuentan que en sus 35 años como técnico de Duke nunca hasta ahora se había visto en la tesitura de tener que expulsar a un jugador, entre otras cosas quizá porque a Duke no llega cualquiera, porque en Duke además de jugar también hay que estudiar. Como en cualquier otro sitio me dirán, no sin razón, pero es que para esto también hay clases; no en vano Duke es uno de los centros de mayor prestigio baloncestístico de la nación, pero es también (y aún más si cabe) uno de los centros de mayor prestigio académico de la nación (Ivy League aparte). En Duke se presuponen cabezas bien amuebladas, lo cual no evita que de vez en cuando pueda surgir una excepción que confirme la regla, como es el caso. Para todo hay una primera vez.

Fuera por lo que fuese, lo cierto es que la baja de Sulaimon les deja un agujero importante en una rotación ya de por sí exigua, con un quinteto titular imponente pero con muy poquito más detrás. Y es que lo del cinco inicial es puro lujo, puro lujo es presentar en sociedad a la gran sensación de la temporada,chi-jahlil-okafor-duke-coach-k-20141106-001 el jugador que nos maravillaba ya en sus vídeos del instituto o en sus apariciones durante el Mundial Júnior, el que está respondiendo a todas las expectativas (éste sí) y generando además otras nuevas, el que tendrá el honor de escuchar su nombre dentro de unos meses de labios de Adam Silver, con el número uno del draft 2015 los Sixers de Philadelphia (por ejemplo) escogen a Jahlil Okafor, miren que ya tienen a Embiid y Noel y no necesitan más pívots pero aún así le escogerán de todos modos si el sorteo les es propicio, ni locos van a dejar escapar una oportunidad así, luego ya decidirán qué hacen con ello. Como puro lujo es también el fenomenal base (y amigo íntimo de Jahlil) Tyus Jones, como puro lujo es también ese prodigio con cuerpo de alero llamado Justice Winslow,Coaches vs Cancer Classic Justicia Winslow como si dijéramos pero no reparen en ese nombre que parece sacado de una película del oeste, reparen más bien en su apellido, a todos aquellos estudianteros que cumplan ya más de dos décadas en este mundo debería ponérseles la carne de gallina con sólo recordar a su padre. Tres freshmen de lujo complementados por dos veteranos de no menos lujo, Quinn Cook en la dirección (ahora ya mano a mano con Tyus Jones) y Amile Jefferson como socio interior de Okafor. ¿Quién da más?

Pero hasta ahí. El sexto hombre vendría a ser Matt Jones, exterior de buenísima mano que tendrá que dar un paso adelante (de hecho ya lo está dando) tras la salida de Sulaimon. Y el único relevo interior medianamente decente vendría a ser Marshall Plumlee, de los Plumlee de Duke de toda la vida, hermano pequeño de Miles y de Mason (se ve que sus padres sólo sabían poner nombres que empezaran por M) y por ahora bastante más limitado que éstos. Tan corto se le queda el banquillo que Krzyzewski tras quitarse del medio a Sulaimon ha tenido que recurrir de inmediato a Grayson Allen, freshman que está llamado a hacer grandes cosas en esa universidad pero que a día de hoy está mucho más verde que sus tres compañeros de generación, miren por donde ahora le va a tocar madurar más rápido, no hay mal que por bien no venga. Y apenas nada más, el resto ya es (en términos baloncestísticos) morralla, dicho sea con todos los respetos a chavales que juegan al baloncesto mientras estudian una carrera (o viceversa) y que no merecen en modo alguno ese calificativo, pero así nos entendemos. Por ahora les vale, pero cuando llegue el torneo de conferencia y se vean obligados a jugar partidos a diario, o cuando llegue el Madness y se vean obligados a jugar partidos cada dos días, veremos si no se les queda corto.

Tres derrotas llevan a día de hoy, y dos de ellas fueron en los días previos a esa victoria mil cuya consecución pareció suponerles un exceso de presión: perdieron entonces en North Carolina State y seguidamente en su propio feudo ante Miami, que mira que es difícil que los Blue Devils pierdan en casa ante cualquiera (como bien atestiguaba el rostro emocionado del gran técnico visitante Jim Larrañaga cuando abandonaba el Cameron Indoor), no digamos ya que caigan de 16 y encajen 90 puntos en el empeño. Y tras esa cacareada victoria mil volvieron a perder, si bien esta vez tenían coartada ya que cayeron en Notre Dame lo cual es perfectamente normal, dado que los Fighting Irish son una verdadera delicia de equipo.duke Pero si mencionamos sus derrotas mencionemos también algunas de sus principales victorias, que no son pocas: en Wisconsin hace un par de meses, en Louisville hace un mes o en Virginia hace un par de semanas, en uno de los partidos del año y que supuso la primera derrota (y única hasta ahora) de los Cavaliers: remontando, sobreponiéndose a esa extraordinaria defensa de ayudas que consiguió maniatar a Okafor (y por extensión a todos los demás) durante tres cuartas partes del partido, abriendo finalmente el campo hasta sacar de su fortaleza a los de Tony Bennett y crujirles a triples. Dos equipazos tremendos, un espectáculo grandioso.

¿Favoritos? Pues depende. Favorito para mí no hay más que uno y ese es Kentucky, pero sin duda están instalados en lo más alto de ese segundo nivel que también integran la propia Virginia, Gonzaga, Wisconsin, Kansas o Arizona. No me cuesta imaginarlos arriba del todo, pero (quizá porque aún resuena en mi cabeza el petardazo que pegaron hace unos años ante Lehigh, o el que pegaron hace unos meses ante Mercer) tampoco me cuesta imaginarlos cayéndose del cartel a las primeras de cambio, qué le vamos a hacer. Mimbres extraordinarios, sin duda, pero esperemos que a Krzyzewski al final no se le queden un poco escasos para hacer el cesto.

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