APROXIMACIÓN (TEMERARIA) AL DRAFT (III – LOS DE FUERA)   Leave a comment

Toca bases, toca empezar con esa tierna criatura amamantada bajo los pechos de Thad Matta (apenas seis meses de lactancia) en Ohio State y que responde al bello nombre de D’Angelo Russell. Para muchos el mayor talento de este draft, no me atrevería yo a afirmarlo con tanta rotundidad pero sí habré de reconocer que es una auténtica delicia de jugador, uno de esos que te entran por los ojos cuando lo ves y que se te quedan ya ahí grabados en la retina para casi toda la vida. Gracilidad pura, así en sus penetraciones por resquicios insospechados como en su incomparable capacidad para trazar no menos insospechadas líneas de pase donde otros sólo ven bultos.Angelo+Russell Nadie es perfecto, claro está, y él no habría de ser una excepción: a mi modo de ver le falta consistencia, algo lógico dada su edad y su inexperiencia: inconsistente en su toma de decisiones, como si no fuera un base natural (que no lo es), como si fueran las circunstancias de la vida (y su inmensa calidad, también) las que le hubieran empujado a ejercer de (presunto) director de juego; e inconsistente en su tiro. No digo que sea mal tirador, líbreme el cielo, más bien todo lo contrario, pero es de esos que tan pronto te hacen cuatro triples seguidos como te clavan un 2 de 13 en cualquier partido decisivo del Torneo Final. Dando por supuesto que sus virtudes permanecerán (y se acrecentarán, incluso) y que sus defectos se irán puliendo con los años, creo sinceramente que podemos estar ante un grandísimo base NBA… siempre y cuando tengan paciencia con él, siempre y cuando asuman que necesitará tiempo para crecer (no precisamente en estatura, sino en musculatura y sabiduría) y desarrollarse en aquella Liga. Por si acaso ya se lo rifan, y si hasta hace dos días dábamos por hecho que sería carne de Tankers (digo Sixers) con su número 3, hoy ya las cosas no están tan claras: unos le han bajado al 4 para subir al 3 a Porzingis, otros en cambio le han ascendido incluso hasta el 2 (bajando a Okafor al 4 y manteniendo también en el 3 a Porzingis, de lo que parece deducirse que los Sixers deben estar como locos con el letón). 2, 3 ó 4 significaría Lakers, Sixers o Knicks, Los Ángeles, Philadelphia o Nueva York, no parecen precisamente malos sitios donde empezar una sólida carrera profesional.

Y pasemos a continuación a uno de los grandes enigmas de este draft, ese sujeto de nacionalidad congoleña (de Kinshasa, antiguo Zaire, aún más antiguo Congo Belga), crianza estadounidense (asilo político mediante) y formación (es un decir) china llamado Emmanuel Mudiay. Vi por primera (y última, y única) vez a Mudiay en una de esas maravillosas fiestas de graduación que montan los yanquis para presentar en sociedad a sus criaturas en edad de merecer, no recuerdo ahora mismo si el evento en cuestión fue el McDonald’s All America, el Nike Hoop Summit, el Jordan Brand Classic o el Sabrá Dios Qué. Lo cierto es que su puesta de largo se saldó con notable éxito de crítica y público, al menos en lo que a mí respecta: me encantó, y ni que decir tiene que a partir de ese instante empecé a salivar con lo que nos depararía cuando cumpliera su promesa de cursar estudios en la Universidad Metodista del Sur (SMU para los amigos), y ni que decir tiene que mi salivación se me pasó a los pocos días, justo lo que tardó en cambiar los Mustangs del insigne Larry Brown por los Guangdong Southern Tigers, millón y pico de dólares mediante.Emmanuel-Mudiay Y como solía decir en estos casos doña Mayra Gómez Kemp (si no sabe quién es no se preocupe, más bien alégrese, son cosas de la edad), hasta ahí puedo leer. Sé que debería haber visto uno o varios partidos de Mudiay en China para poder ofrecerles una valoración más pormenorizada pero habré de reconocerles que no he encontrado el momento, mi indolencia es lo que tiene. De allí llegaron primero noticias de que estaba haciendo unos números extraordinarios (creo que hasta mi octogenaria madre podría hacer unos números medianamente decentes en aquella liga, dado el nivel defensivo que se gastan), luego llegaron noticias de que se había escogorciado el tobillo, finalmente dejaron de llegar noticias lo cual (si nos atenemos a ese famoso proverbio yanqui, no news, good news) puede que hasta fuera una buena señal… No lo sé. Sólo sé que me gustó en aquella lejana pachanga (pero pachanga al fin y al cabo), sólo sé que algún afamado columnista ha escrito de él que es uno de los tres jugadores de este draft (junto a Okafor y Towns) con potencial de jugador franquicia, ahí es nada la pomada, no seré yo quien se lo discuta… pero tampoco quien se lo confirme. Si él lo dice, sus razones tendrá.

Un poco más abajo en el escalafón, ya hacia el final de la lotería, encontramos a Cameron Payne, recién llegado desde la humilde Murray State para continuar la senda que ya iniciara en su día Isaiah Canaan. Cuentan maravillas de él, me encantaría refrendárselas pero no me atrevo porque no le he visto jugar lo suficiente (apenas nada) como para tener formada una opinión (y ya sé que este capítulo me está quedando un poco deslucido, pero es lo que hay). Bastante mejor conozco a los cuatro siguientes (ya bien avanzada la primera ronda), los últimos que mencionaré aquí para no aburrirles (aún más si cabe): Tyus Jones (íntimo amigo de Jahlil Okafor por cierto), que fue de menos a más hasta cuajar un extraordinario fin de temporada, no les quepa la menor duda de que sin su concurso no sería hoy Duke campeón NCAA. Delon Wright, formado a las órdenes de Larry Krystkowiak en Utah, que nos epató a todos en su año júnior y nos desepató un poco en su año sénior (quizá porque de tanto como nos había epatado antes se nos desmesuraron las expectativas). Terry Rozier, ex pupilo de Pitino en Louisville, potente donde los haya, mucho más físico que técnico (sin que sea manco tampoco en este aspecto) por lo que podemos estar seguros de que los general managers beberán los vientos por él. Y finalmente Jerian Grant, de los Grant de toda la vida (hijo de Harvey Grant, sobrino de su gemelo y Señor de los Anillos Horace Grant, hermano del ex de Syracuse y hoy en Sixers Jerami Grant), completo donde los haya, de esos que juegan y hacen jugar, determinante cuando hace falta, muy bien formado (si bien con algún altibajo por su mala cabeza) en Notre Dame y que me da a mí que puede ser una gratísima sorpresa. Y aún cabría añadir alguno más a esta lista, pero a ése casi mejor prefiero reservármelo para la última entrega de esta serie. Ya les diré por qué.

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