APROXIMACIÓN (TEMERARIA) AL DRAFT (y VI – LOS DEMÁS)   Leave a comment

Me permitirán que con la temeridad que me caracteriza (y que da título al post) divida esta última categoría en dos subcategorías, a saber, presuntos robos del draft y presuntos petardazos del draft (tres de cada, que a estas alturas tampoco conviene abusar). Eso sí, ya saben que me avala la experiencia, donde pongo el ojo pongo la bala, no tienen más que mirar dónde andan hoy aquellos por quienes bebí los vientos (pongamos por ejemplo Adam Morrison o Royce White) o aquellos de quienes eché pestes (pongamos por ejemplo Steven Adams) para comprobarlo… Es decir, guarden cuidadosamente esta entrada y así podrán volver a restregármela dentro de unos pocos años, seguro que argumentos no les van a faltar.

Presuntos ROBOS del draft

syracyse-rakeem-christmas-blockMe van a permitir que tire para mis colores y empiece con Rakeem Christmas, pívot Orange que acostumbra a lucir el dorsal 25 en perfecta consonancia con su navideño apellido. Christmas llegó a Syracuse hace cuatro años como una imponente fuerza de la naturaleza, pero durante sus primeras tres temporadas no pasó de ahí. Entraba (a menudo como titular), ponía un par de tapones, se cargaba de faltas, se iba raudo y veloz al banquillo y luego ya si te he visto no me acuerdo. En cambio durante la temporada 2014/2015 su mejora fue exponencial, ya no era sólo defensa sino que de repente también sabía atacar el aro rival (y cómo), convirtiéndose de la noche a la mañana en pieza esencial de estos atribulados Orange. Ahora bien, tampoco es cuestión de que lance yo ahora las campanas al vuelo: deberá protegerse un poco mejor de las faltas (auténtica cruz), deberá ampliar su rango de tiro (a dos metros del aro ya nos valdría) y lo que difícilmente tendrá ya solución (salvo milagro de la ciencia) es su relativa falta de centímetros para un jugador tan interior. Y sin embargo, aún a pesar de todos estos pronunciamientos negativos, yo le tengo fe: porque le he visto mejorar hasta cotas que hace un par de años jamás hubiera imaginado, porque creo que posee la paciencia y la ética de trabajo necesarias para progresar en la vida (y en la Liga), porque bien llevado puede ser extraordinariamente aprovechable… y porque (a qué negarlo) me encantaría que le fuera bien. Los colores, ya saben.

upshawY si arriesgada era ya la apuesta anterior, no vean la que viene ahora: Robert Upshaw, devastadora fuerza interior donde las haya, especialista no tanto en rebotear (que también) como en salir rebotado él mismo de todos los sitios por donde pasa, así le sucedió hace dos años en Fresno State y así le ha sucedido este año en esa Universidad de Washington de la que hubo de marcharse por patas a mitad de temporada, apenas dos meses después de empezar. Quien le escoja ya sabe a lo que se expone, si le gustan las emociones fuertes no lo dude, éste es su hombre… Ahora bien, quien asuma el riesgo se estará también llevando (si le sabe llevar) una auténtica fuerza interior. En todo el baloncesto universitario nadie promedió más tapones que él durante los escasos meses que estuvo guardando la zona de los Huskies. Nadie, en toda la NCAA. Créanme que sus posibilidades son inmensas, créanme también que puede salir mal… pero que a poco que siente la cabeza podemos estar ante un auténtico pelotazo en toda regla. Prefiero pensar que va a ser así, quizá porque (como diría cierta ilustre alcaldesa) yo también creo mucho en la reinserción.

Y ahora pido a los lectores más veteranos (si alguno hubiere) que viajen conmigo hasta los ochenta, incluso a la primera mitad de los noventa. Probablemente recordarán a un alero que creció (junto a Olajuwon, Drexler, Michaux…) en aquellos Phi Slama Jama de la Universidad de Houston, que luego sentó cátedra en Pucela, que años después hasta ganó una Euroliga a las órdenes de Boza Maljkovic en aquel infumable Limoges…WP-OregonJosephYoung-620x400 Se llamaba (se seguirá llamando) Michael Young y las metía de todos los colores (incluso en Limoges; de hecho era casi el único que las metía en Limoges), pero obviamente no es de él de quien quiero hablarles sino de su hijo, Joseph Young, que también empezó su carrera universitaria en Houston hasta que se aburrió y pidió el transfer para marcharse a los Ducks de Oregon. Ni que decir tiene que a las órdenes de Dana Altman ha explotado (aún más si cabe), ni que decir tiene que es tan anotador compulsivo como el padre pero es además muchas más cosas. Este último año se vio obligado a ejercer de director de juego full time por necesidades del guión y cumplió ese papel a las mil maravillas, algo que debería venirle muy bien en su carrera profesional. Quizá por eso me chirría una barbaridad verle tan atrás en las previsiones del draft, entre el puesto 42 y el 49 a día de hoy. Qué quieren que les diga, en mi modesta opinión vale mucho más que eso. Ahora ya sólo falta que le den la oportunidad de demostrarlo.

Presuntos PETARDAZOS del draft

Pues como en los robos, me van a permitir que para empezar tire para mis colores: Chris McCullough llegó a Syracuse hace un verano y así de entrada nos encandiló. Típico alero longilíneo, muy bien trabajado técnicamente y que en sus primeros dos o tres partidos lo hizo de maravilla, razón más que suficiente para que los sufridos aficionados Orange nos engolosináramos de inmediato.mccullough Claro que el engolosinamiento se nos fue pasando en cuanto comprobamos que no era para tanto (unos pocos partidos más sin rascar bola) y se nos cayó del todo en cuanto se lesionó de gravedad y se perdió lo que restaba de temporada (casi toda ella, en realidad). En semejantes circunstancias cualquier criatura con dos dedos de frente habría visto su caché caer en picado y habría optado por volver a Syracuse para un segundo año, él no, él a pesar de todos los pesares prefirió mantener su apuesta por el one and done (obviamente no sé cuál es su situación económica familiar, obviamente sí sé que el futuro inmediato de su universidad tampoco es que motive demasiado). El resultado fue el que cabía esperar, que un jugador al que en noviembre todos daban en los diez primeros puestos del draft hoy aparezca al final de la primera ronda en el mejor de los casos, en el peor ya ni les cuento. Necesitará mucha paciencia y además muchos minutos, sospecho que los encontrará en la Liga de Desarrollo, puede que allí explote definitivamente o puede que acabe cayendo en el ostracismo más absoluto, todo por haber precipitado su proceso de maduración. Ojalá no sea así.

Y ahora me voy a Kansas para indisponerme con todos aquellos (que son unos cuantos) que ven a Cliff Alexander como posible robo del draft, dado que yo lo veo exactamente al revés. El susodicho llegó al campus de Lawrence precedido de magnífica fama y adobado de potente masa muscular, viéndole resultaba inevitable recordar a aquel otro ex Jayhawk llamado Thomas Robinson por quien yo bebí los vientos durante su etapa universitaria, pero del que habré de reconocer (aunque me duela) que luego apenas ha rascado bola en NBA.cliff alexander Parecido físico pero no técnico, Alexander está aún a años luz de las prestaciones que acabó ofreciendo Robinson, con tiempo y trabajo habría podido alcanzarlas pero no tuvo (ni tendrá ya) ni lo uno ni lo otro. Bill Self de entrada le dio muy poca bola, luego ya se animó a ponerle más y finalmente acabó la temporada no contando con él nada en absoluto: un poco porque no le convencía, y un mucho porque las sospechas acerca de presuntas irregularidades en su reclutamiento le llevaron a dejarle definitivamente en el banquillo que con las cosas de comer no se juega, no se fuera a enfadar la NCAA. Ni que decir tiene que esas sospechas fueron el último empujón que necesitaba para tirarse en plancha al draft, algo que probablemente también habría hecho en cualesquiera otras circunstancias. Lo cierto es que en lo poco que le vimos demostró poderío (lo lleva de serie)… y casi pare usted de contar. Otro caso palmario de jugador que en noviembre estaba en los primeros puestos de cualquier mock y al que hoy en cambio hay que encontrar (tras ardua búsqueda) en las profundidades de la segunda ronda. Otro presunto juguete roto. Esperemos que no.

Acabo viaje en North Carolina para presentarles (en el supuesto de que no lo conozcan ya) a una criatura que responde al bello a la par que peculiar nombre de J.P. Tokoto (pronúnciese en esdrújulo, tókoto). Tokoto aspira a pertenecer a esa categoría de jugadores que yo suelo llamar machakas y que los expertos ahora denominan 3&D;tokoto-2 es decir, exteriores que en defensa se meriendan a quien les pongan por delante y que en ataque se especializan en caer distraídamente hacia el lado débil para recibir libres de marca y clavar el triple desde la esquina: Bruce Bowen, Shane Battier o Tony Allen, por poner tres ejemplos muy divergentes entre sí pero que responderían más o menos a esta descripción. El problema con Tokoto en lo tocante al 3&D es que la cosa de la D se le da como hongos (por qué se dirá esto) pero la cosa del 3 como que le cuesta, creo que si revisaran a fondo aros y tableros del Dean Dome encontrarían múltiples abolladuras propiciadas por el apedreamiento al que se han visto sometidos por este sujeto durante los últimos tres años. Y es bien sabido que en NBA aún por bien que la metas te piden que algo defiendas y aún por bien que defiendas te piden que algo la metas (la pelota por el aro, entiéndase). Así las cosas el susodicho parece haber caído casi en la insignificancia, saltarse su último año universitario sólo le va a servir para ser escogido a mediados de segunda ronda, eso en el mejor de los casos. Para este viaje no hacían falta alforjas.

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Y hasta aquí. Me pesa no haber dicho ni media palabra del one and done de UNLV Rashad Vaughn (digno aspirante a haber sido incluido en mis presuntos robos del draft), del todoterreno arizónico Rondae Hollis-Jefferson, de los grandes de LSU Mickey & Martin, de los pequeños de Stanford Brown & Randle, del seguro alero de Texas Jonathan Holmes, del perrofláutico (a la par que maravilloso) alero de Nebraska Terran Petteway, del delicioso canadiense de Boston College Olivier Hanlan, de los kentuckianos gemelos Harrison (otros que se encaminan irremediablemente al ostracismo), de… No doy más de sí. Por esta vez creo que ya está bien, aquellos que hayan aguantado hasta aquí tras leerse las seis entregas merecerán para toda la eternidad el testimonio de mi consideración más distinguida (o algo así). Y a todos, gracias infinitas por su paciencia y su atención.

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