UN MAL DÍA   Leave a comment

Hace poco más de nueve meses intenté engañarme a mí mismo. Hace poco más de nueve meses, cuando era aún un poco más joven (o menos viejo) y un poco más gilipollas (incluso) que ahora, intenté automotivarme (y lo que es peor, motivarles también a ustedes) de cara al curso ACB que se nos avecinaba. Me sobran los motivos, titulé, como queriendo decir que por muy mal que estuvieran las cosas (que lo estaban) y por muchos que fueran los problemas (que lo eran), había también elementos positivos más que suficientes como para ilusionarnos con una temporada maravillosa. Y hasta encontré no una ni dos sino hasta 35 (¡¡¡treinta y cinco!!!) razones, y probablemente no convencí a nadie (que el poder de convicción nunca fue mi fuerte) pero yo sí que casi acabé creyéndomelo, por qué no, si al fin y al cabo era nuestra Liga, puede que ya no fuera (ni de lejos) la mejor liga del mundo después de la NBA (hoy da hasta risa recordar aquel manido lugar común) pero cómo no darle al menos otra nueva oportunidad…

Hasta aquí. Nueve meses después me arrepiento profundamente de haber escrito aquello, será quizás que hoy tengo un mal día (lo tengo). Quién sabe, lo mismo cuando esté a punto de empezar la temporada 2016/2017 vuelvo a encontrar elementos positivos por todas partes pero a día de hoy miro a mi alrededor y sólo encuentro mierda, con perdón. Miro a mi alrededor y veo una Liga que desafía las más elementales leyes de la física, una Liga en la que los que bajan no descienden y los que suben no ascienden,AsambleaACB me dirán que siendo estudiantil debería estar tan contento pero es justo al revés, otro año más se me caerá el alma a los pies cada vez que me recuerden (y si nadie me lo recuerda ya me lo recordaré yo solo) que los míos no están donde merecen estar sino donde les han regalado estar. Seré un ingenuo (así me va), pero si soy de un equipo lo soy entre otras cosas para poderme sentir orgulloso de él. Si en vez de enorgullecerme tengo que avergonzarme ante el hecho evidente de que no juegue donde le corresponde, para eso casi prefiero no ser de ese equipo.

Una Liga que ante la imposibilidad de ofrecer ascensos en directo (canon mediante) creyó haber inventado el ascenso en diferido, así se lo vendieron hace doce meses a Ourense, un sí pero no (o un no pero sí), tomaros un año para ver si eso y luego ya si eso pues eso, y los pobres fueron y se lo creyeron como se lo habrán creído también esta misma temporada Palencia y Melilla, a ver qué iban a hacer las criaturas, si te dan a escoger entre caer al vacío o agarrarte a un clavo ardiendo normalmente escoges la segunda opción, tanto dará porque en cuanto te abrases las manos te acabarás cayendo también. Sí, creímos que habían inventado el ascenso en diferido cuando en realidad se trataba de un ascenso en diferido en forma de simulación, como los finiquitos de Mari Cospe: este año no subes pero te reservamos la plaza para el año que viene, fíjate si te la reservamos que ni tendrás que pelearla siquiera, total para que cuando llegue el momento tú solito te des cuenta de que sigues sin poder subir. No querías caldo, pues toma, dos tazas. Encima recochineo.

Una liga en la que hasta a los grandes (sí, a los grandes, y no digamos ya a los que aparentan serlo) se les van las estrellas, (Chacho, Satoransky, Bourousis, Kuzminskas, Mike James, veremos si Ayón, tantos otros), a los medianos y a los pequeños ya no es tanto que se les vayan las estrellas (si las hubiere) como que se les va la vida. Incluso aquellos que bajan pero no descienden (o viceversa) a veces también se acaban cayendo por su propio peso (véase GBC), como para corroborar aquella ley de Murphy (o de quien fuera) que asegura que cualquier cosa aún por muy mal que esté siempre es susceptible de empeorar. Hoy nos amenazan con otra liga impar pero no teman por ello porque el día menos pensado puede volver a ser par porque se muera el Caha (o sea el CB Sevilla), zeus no lo quiera; o porque se nos muera cualquier otro: hace apenas unos días celebrábamos la enésima ¿salvación? (sobre la bocina) del Bilbao Basket gracias a la enésima inyección de dinero público, mandagüevos, para que a la lógica alegría de seguir contando con tan imprescindible institución se le superponga la mala leche de que dicha salvación la hayamos pagado (en cierto modo) usted y yo, y todos.garbajosa saez Es decir, con el dinero de nuestros impuestos, justo esos mismos impuestos que a veces también se olvidan de pagar nuestros equipos ACB, revisen la lista de morosos de la Agencia Tributaria si les queda alguna duda. Y no, no escurro el bulto, otra vez mis colores en lo más alto de la tabla (de esta tabla), para que esa grieta entre el orgullo y la vergüenza de la que les hablaba hace dos párrafos se me haga más grande todavía.

Una Liga que es fiel reflejo del baloncesto que le rodea, a la misma hora que cayó GBC cayó también Araberri en LEB Oro, cayó también Navarra en LEB plata (ya ven qué mañana tan bien aprovechada), en LEB Bronce ya no cayó nadie porque hace años que no existe, en Liga Femenina mejor no entraré en detalle no vaya a ser que se me salten las lágrimas. Hace pocas fechas la FEB se vio en la tesitura de tener que elegir presidente (mientras el anterior hacía mutis discretamente por la puerta de atrás, no fuera a ser que algún medio no afín se acordara de repente de las razones que propiciaban su marcha) y ni que decir tiene que (como en tantas otras ocasiones en este país) optó por el continuismo y el miedo al cambio, personificado esta vez en la figura de Don Jorge Garbajosa. No teman, no le crucificaré antes de tiempo (ni después, ya que no suelo ser de crucificar a nadie), no me sumaré al mayoritario linchamiento al que hemos asistido en estos días; por el tremendo respeto que le tengo (fruto de su enorme trayectoria como jugador) y porque aunque no se lo tuviera creo que bien merece el beneficio de la duda, como todo el mundo en realidad. Pero eso sí, me permitiré hacerle desde aquí una pequeña sugerencia, aún a sabiendas de que caerá en saco roto: sea usted todo lo continuista que quiera en lo tocante a las selecciones, en lo tocante incluso a las rutas eñe (cielo santo, jamás pensé que diría esto), pero en lo tocante a las ligas que aún están bajo su jurisdicción olvídese del continuismo, sea más bien rompedor a ser posible: que hemos llegado a un punto en el que no basta ya con poner parches, que hay que operar, que nuestro baloncesto de clubes está pidiendo a grito pelado que alguien le dé la vuelta como a un calcetín. Escuche a quien sepa (no es mi caso), tome nota y haga algo, lo que sea pero algo. Seguir muriéndonos lentamente no es, no debería ser una opción.

Una Liga (vuelvo a la ACB) de mentira, una liga (de la marmota) en la que hasta los niños de teta saben ya en julio qué dos equipos jugarán la final en junio, tanto dará que una vez más nos engañemos a nosotros mismos en noviembre con la buena pinta que este año tiene éste o aquél. Una Liga que ya ni siquiera clasifica (ni por activa ni por pasiva) para la primera competición continental, una Liga que acaso sí clasifique para la segunda pero tampoco se fíen mucho, es tal la inconsistencia de dicha competición que en cuanto se descuida se le caen media docena de equipos (incluso al día siguiente de sortear los grupos) como para certificar que en todas partes cuecen las mismas habas. Y todo ello con la FIBA ahí detrás, aparentemente (sólo aparentemente) retirada a sus cuarteles de invierno pero dispuesta a recurrir de nuevo a su estrategia natural, el porculismo. No tardará en hacerlo, piensen que aún sigue publicitando esas ventanitas clasificatorias para el Mundobasket 2019 al más puro estilo FIFA,orquesta titanic ésas que habrán de hacer añicos las ligas nacionales y/o continentales a partir de noviembre de 2017. La amenaza del cisma en nuestro baloncesto no ha desaparecido, más bien al contrario, está más viva que nunca. Simplemente permanece agazapada, a la espera de que se le presente su oportunidad.

Entre todos la mataron y ella sola se murió, frase hecha que suelo utilizar demasiado a menudo pero que refleja perfectamente lo que estamos viviendo, lo que estamos muriendo. Mires hacia donde mires (excepto a USA, claro está, que allí siguen atando a los perros con longaniza) sólo ves vías de agua, vías de agua por doquier, resulta ya más que evidente a estas alturas que el barco se hunde pero no hay problema, somos como la orquesta del Titanic, hacemos como que no pasa nada, seguimos tocando aunque estemos ya por debajo de la línea de flotación, seguiremos tocando aunque estemos con el agua al cuello, el día menos pensado nos ahogaremos y no sabremos ni cómo ni por qué. Deberíamos arrojarnos por la borda antes de que sea demasiado tarde pero no lo haremos, no tenemos remedio. Lo siento, tengo un mal día, ya se lo dije, no descarten que en otra ocasión (otro mes, otro año, otra vida) vuelva a verlo todo de color de rosa, vuelva a venderles las supuestas bondades de la ACB (y si así lo hiciera, por favor, no me lo tengan en cuenta) o de qué sé yo qué otra competición. Hoy no.

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Publicado julio 13, 2016 por zaid en ACB

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