NO SOMOS NADIE   5 comments

Un sábado cualquiera te proponen salir, hay baloncesto (Final de la Supercopa además, que suena así como muy rimbombante), protestas tímidamente y te montan la de dios, pero eso qué es, pero eso qué más da, pero qué baloncesto vas a tener si ya se acabaron los Juegos, ya vendrá otra vez el baloncesto cuando vuelva a ser verano y se vuelva a juntar la selección. A efectos del gran público somos como los melones o las sandías, una mera fruta de temporada para tomar fresquita en las largas tardes de agosto.balonacb Más allá de eso a nadie le importamos una mierda, lo cual obviamente es muy triste pero tiene también su puntito de ventaja aún por increíble que pueda parecer: antes quedabas, dejabas el partido grabando para verlo a la noche y te tenías que andar con cien ojos para no enterarte del resultado, en cuanto te descuidabas te lo destripaba alguien o se te aparecía en la pantalla de cualquier televisor. Ahora ya no hay peligro, ahora ya puedes juntarte con quien te dé la gana que nadie te lo va a decir, ahora ya puedes asomarte a pecho descubierto (a ojos descubiertos, más bien) a veinte o treinta bares que todo lo que vas a encontrarte en sus respectivos televisores va a ser el mismo tapete verde. Hoy ya el espóiler es imposible precisamente por esa misma razón, porque a nadie le importamos una mierda. O dicho de otra manera, que el que no se consuela es porque no quiere.

Sí me pilló en casa la segunda semifinal, lo cual me impidió llevar a cabo un apasionante experimento: a priori nuestro menú no podía ser más sustancioso, nada menos que un Madrid-Barça, nuestro clásico por antonomasia, nuestro único e incomparable e irrepetible duelo al sol. Y sin embargo reto a quienes estuvieran de bares el pasado viernes entre (pongamos) las nueve y media y las diez y media de la noche (una hora menos en Canarias) a que me digan qué había sintonizado en los televisores de aquellos establecimientos por los que fueran pasando: ¿acaso esa primera parte de nuestro clásico baloncestero? ¿o más bien el Betis-Málaga (de fútbol, of course) que había comenzado tres cuartos de hora antes, por lo que a esas alturas andaría ya por su segunda mitad? No hace falta que me lo cuenten, me temo que conozco demasiado bien la respuesta. Como conozco (aún mejor, que esa sí la viví en persona) la del sábado, ni triples ni Barça ni Granca ni Final ni leches, sólo fútbol y más fútbol en todas las pantallas habidas y por haber.icono-50_450 Y en todas las conversaciones que te ibas cruzando por la calle, pues el Barcelona ha metido cinco (a quién se los hubiera metido daba igual, se ve que a partir de un determinado escalón los rivales son intercambiables), pues no sé quién va ganando uno cero, pues el Madrid creo que juega después. Ya no es que tengas que ser muy torpe para que te hagan espóiler baloncestístico, ya es que lo tendrías crudo (más allá de Internet, obviamente) incluso aunque quisieras enterarte a propósito. Para esto hemos quedado.

Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria. Podemos tener una perspectiva engañosa porque a menudo hablamos, nos rodeamos o tuiteamos con otros friquis de esto como usted o como yo, pero la realidad es que más allá de eso (es decir, más allá de ese círculo cerrado en el que a menudo nos movemos) no existimos. No existimos para el 99,99 por ciento de la población de este país, no existimos para el noventa por ciento de (esos que dicen ser) aficionados al deporte, esos que en realidad son sólo aficionados al fútbol y sólo miran tangencialmente a otras disciplinas cuando el honor de la nación está en juego, digámoslo así. Cuando un Nadal o una Marín o una selección cualquiera (la de baloncesto, sin ir más lejos) puede obtener un éxito internacional con el que sacar pecho a la mañana siguiente a la hora del café, justo antes de retomar la tradicional dinámica sobre si es mejor Cristiano o Messi. No existimos, no existimos a nivel de clubes, no existimos durante once meses y medio al año. No somos nadie, aunque nos creamos muchos cuando interactuamos unos con otros para reforzar nuestra opinión. Ya ni cuatro gatos siquiera.

Haga una prueba: coja a uno de esos futboleros que un día (o un rato, ya muy lejano) fueron también baloncesteros y háblele del Baskonia (de Vitoria para abajo, me refiero); o háblele del Valencia Basket; o del Zaragoza (sin CAI). Hágalo y comprobará que no sabe de qué le está hablando. Que necesita traducción. Cuando le ponga cara rara al oír Baskonia dígale Tau (o aún mejor, Taugrés) y verá como ya sí lo entiende, tuityagocuando se le queden los ojos a cuadros al escuchar Valencia Basket dígale Pamesa y le responderá ah, coño, el Pamesa, joder, haberlo dicho antes, haber empezado por ahí. A esto hemos llegado, hasta a perder/prostituir nuestra propia identidad. Ya no es que añoremos aquella burbuja de los Ochenta (cuando tomar el aperitivo en cualquier bar un domingo por la mañana y ver en su televisor la ACB eran casi la misma cosa; hoy son recuerdos de un pasado que nunca más ha de volver), es que hasta estamos peor que en los Sesenta o los Setenta. No, no exagero, entonces apenas se veía baloncesto pero mal que bien se informaba de baloncesto, mal que bien se leían (y hasta se sobreimpresionaban, incluso) los resultados de cada jornada en los telediarios de la época, en los estudioestadios de la época. Mal que bien nos resultaban familiares (de tanto escucharlos) nombres como Breogán, Kas, Águilas, Picadero o Náutico de Tenerife, incluso nombres resonantes de otros deportes (aún más marginales hoy que el nuestro) como Teucro, Anaitasuna o Voltregá. Hace tiempo que el monocultivo futbolístico acabó con todo eso. Y a donde no llegó dicho monoculrivo llegamos nosotros, gracias a nuestra propia capacidad de autodestrucción.

¿Y hoy, desde esa misma insignificancia, aún nos echamos las manos a la cabeza (yo no, desde luego; pero sí muchísimos en estos días) por el hecho de que el producto ACB vaya a ser de pago? ¿Aún nos parece que nuestro baloncesto se va a ver condenado al ostracismo y la marginación? No, a ver, déjenme que se lo explique: en el ostracismo y la marginación ya estamos, desde el fondo del pozo ya es difícil caer más bajo. Y aunque así no fuera, ¿me podrían explicar cuál es la alternativa, si son tan amables? ¿Seguir como hasta ahora? No hará falta que les recuerde que hubo años (no pocos) en los que TVE no pagó un solo céntimo a cambio de la ACB (pagó en todo caso por la Copa, pero no por la Liga); no hará falta que les recuerde que hubo incluso años en los que TVE no sólo no pagó sino que hasta pidió dinero (no me consta si finalmente llegó a obtenerlo) a cambio de televisarla, como una forma de que sus patrocinadores pudieran tener visibilidad. Claro está, si todo ese sacrificio año tras año tuviera como contrapartida una cobertura excelsa, un seguimiento mediático acojonante, una calidad en las retransmisiones digna de superproducción pues a lo mejor en ese caso hasta podrías pensar que pudiera merecer la pena. Pero asumámoslo, TVE se ha comportado con la ACB durante todos estos años como si le estuviera dando una limosna, como si le estuviera haciendo un favor (quizá porque en el fondo le estaba haciendo un favor). Nunca fue una apuesta ni un producto que vender, fue más bien un peaje, una de esas servidumbres que se ven obligados a acometer en su condición de televisión pública.acbtve Como la misa de los domingos (que esa es otra), como la Orquesta y Coros de RTVE, como la bonoloto o el euromillón. Pues vale, pues si tenemos que darlo lo damos, pues qué le vamos a hacer; pero encima no nos pidan que además le pongamos ganas. El pobre Lalo Alzueta sólo fue una mera (a la par que maravillosa) excepción.

A ver, que yo sería el primero que estaría encantado de que los canales en abierto hiciesen cola a la puerta de la ACB queriendo comprar sus derechos. Pero sucede que hace muchísimos años me explicaron un extraño concepto que es de aplicación inmediata en este caso, una extraña cosa llamada ley de la oferta y la demanda. Si la demanda de ACB fuese aún decente (no digo ya alta) ahí estarían los diferentes operadores peleándose por nuestra audiencia; pero como es no ya baja sino ínfima a los operadores nuestra audiencia se les da una higa, con perdón. No es ya que no peleen por nosotros los grandes, es que no lo hacen ni siquiera sus filiales, esos Nova, Mega, Energy o Gol que pululan por la parrilla de programación. Vamos, que ni gratis siquiera, que se ve que la gran labor social es competencia exclusiva de TVE. Quejarnos de la ACB de pago tendría algún sentido si hubiese alguna otra alternativa más allá de pedir limosna, aay payo, dame un hueco, que es triste pedir pero es mucho más triste tener que robar. Más allá del Plus (o como se llame ahora) sólo nos quedaba la caridad pública, y ante esa ya nos hemos humillado demasiadas veces.

Claro está, luego no faltarán los que se acuerden de Santa Bárbara cuando truene, aunque tronar lo que se dice tronar sólo truena ya una o dos veces al año. He escuchado demasiadas veces la cantinela durante estos últimos mayos, ¡lo que es vergonzoso es que un equipo español juegue la Final Four de la Euroliga y no se televise en abierto! (Curiosamente sólo la escuché cuando fue el Madrid el que la jugó, cuando fue el Baskonia no dijeron nada, supongo que en Vitoria sería al revés). Claro que sí, campeón: te tiras todo el año sin hacer ni puto caso a una determinada competición (vamos, que ni mirar sus resultados siquiera), ¿y cuando luego descubres que la sección baloncestística de tu equipo va a jugar su final exiges que te la echen en abierto? Vuelvo a lo del párrafo anterior, si en todo el curso eres incapaz de generar una demanda no pidas luego que para sólo un par de partidos te generen una oferta. Llegará quizá el día en que estas cosas se comercialicen por lotes, éste para la temporada regular, éste para los playoffs, éste para la Copa. Pero hoy por hoy va todo junto, o lo tomas o lo dejas, y a ver cómo les dices luego que después de todo un año dando morralla cuando llega el solomillo se lo quitas para dárselo a aquel otro que es más guapo que tú. A no ser que la idea fuera recuperar aquella infausta Ley de Eventos Deportivos de Interés General (o como se llamara) que parió tiempo atrás el ínclito Álvarez-Cascos: que a donde no llegue el mercado llegue el decretazo gubernamental. Acabáramos.

Niego la mayor (frase jurídica que nunca acabo de saber qué significa exactamente, pero queda bien ponerla). No ya porque el grado de penetración de la televisión de pago sea hoy infinitamente superior (Internet mediante) al que existía en (por ejemplo) 1999; también porque aquella vieja cantinela de que la televisión de pago va a matar al baloncesto (como el vídeo a la estrella de la radio, poco más o menos) ya huele un poco, mire usted. ¿Hace un par de años estábamos clamando por un league pass para la ACB (como si hubiera mercado para ello) y hoy nos echamos las manos a la cabeza porque la vaya a dar Movistar +? A ver, señores, un poquito de por favor. Yo les pediría que me acompañen por un momento a más de veinte años atrás, concretamente al verano/otoño de 1995. En aquel entonces ya se nos había explotado la burbuja pero la ACB aún gozaba de una popularidad inifinitamente mayor que ahora, tanto más tras el repunte que había supuesto aquella espectacular Final Barça-Unicaja (sí, la del no-triple de Ansley). Y en aquel entonces la NBA era una lejana entelequia cuya popularidad en este país había caído en picado tras arrumbarla TVE en el último rincón de su (des)programación.montesdaimiel Y una vez hechos los recordatorios, tengan ahora la bondad de recrear conmigo lo sucedido a partir de aquella temporada 1995/1996: la ACB siguió siendo en abierto, sólo dejó de serlo entre 1999 y 2003 pero incluso durante ese periodo aún siguió viéndose por las Autonómicas, puede que éstas no tuvieran los mejores partidos pero ACB gratis nunca dejó de haber en buena parte del territorio. La NBA en cambio pasó a ser de pago, ya nunca dejó de serlo si bien en alguna temporada le regalaron un partido semanal al Cuatro por pura estrategia comercial. Y ahora pregúntense cómo ha evolucionado la popularidad de la NBA (de pago) durante estos últimos veinte años, cómo ha involucionado la (im)popularidad de la ACB (gratis) durante ese mismo periodo de tiempo. Y a partir de ahí concluyan si lo más determinante para el éxito o fracaso de una determinada disciplina es que ésta se dé en abierto o no.

Es decir, quizá la clave no esté tanto en el medio como en el mensaje. Quizá la verdadera madre del cordero sea el atractivo del producto, no el vehículo elegido para transportarlo. Qué duda cabe, la NBA se vende sola (más allá del extraordinario trabajo que hizo siempre el Plus con ella), la ACB en cambio se ha especializado en pegarse tiros en el pie. La NBA no engaña a nadie, sabes siempre exactamente qué puedes esperar de ella; la ACB en cambio es una liga en la que nada es lo que parece: la desproporción entre temporada regular y playoffs es abismal (ocho meses de morralla para luego despachar el solomillo en apenas veinte días), los finalistas se presuponen desde octubre (aunque luego intentemos engañarnos a nosotros mismos en noviembre), los ascensos y descensos son de mentira, los primeros puestos no clasifican necesariamente para Europa, los equipos son impares (que descender no descenderán, pero al final acaban cayendo por su propio peso), las plantillas son efímeras, los pasaportes son falsos, los conflictos arden, los dineros escasean, los presupuestos estámovistar-endesan cogidos con alfileres, las deudas se disparan, los contraataques aún se penalizan, el espectáculo parece a veces una especie a extinguir. Incluso nuestros suelos lucen mustios y opacos por comparación a cómo resplandecen siempre los parquets USA, no ya en NBA, incluso hasta en el último rincón NCAA. Vemos otros baloncestos y apreciamos su continua evolución, vemos ACB y es como si la imagen se nos hubiera quedado pinchada en un plano de hace treinta años. Algunos (pocos) la seguiremos viendo, porque es nuestro juego, porque no sabríamos qué hacer sin él, porque ningún otro nos queda más cerca, porque estamos ya más que vacunados contra la desmotivación. Pero no somos nadie, ya se lo dije. Si quieren que seamos más quizás haya llegado ya el momento de que empiecen la casa (por una vez) por los cimientos: hágase primero ese producto atractivo que una vez tuvimos/soñamos, (re)conquístese luego un puñado mínimamente digno de potencial audiencia y finalmente inténtese vender al mejor postor (siempre y cuando hubiera más de uno). Y mientras tanto démonos con un canto en los dientes (aún a riesgo de hacernos daño) por el hecho de que en las actuales circunstancias al menos un operador (uno que tiene la sana costumbre de cuidar sus productos, además) haya tenido a bien apostar firmemente por nuestro deporte. Aún por muy de pago que sea.

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Publicado septiembre 28, 2016 por zaid en ACB, medios

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5 Respuestas a “NO SOMOS NADIE

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  1. Estimado bloguero: mientras me fumo un puro y me hago de oro a costa del contrato con Movistar+ (que buena tajada me he sacado con la comision) me alegra la mañana su articulo tan a favor de la operadora. Muchas gracias, la verdad, porque en estos tiempos de incertidumbre y de mar arbolada es bueno que alguien reconozca que si la ACB esta en Movistar+ es para salvar el baloncesto y dar las gracias a aquellos que durante tanto tiempo criticaron que la conexion con el OrangeArena se les cortaba sin venir a cuento, solo porque no sabian que no podian tener conectada la tablet, el smartphone y el ordenador, todo a la vez, para los escasos 20 megas con los que Movistar les hacia el favor de conectarles al mundo. Que Movistar+ es la salvacion del baloncesto es sabido por todos, de la misma manera que Felipe Gonzalez es la salvacion del PSOE, pese a esos extraños articulos que hablan sobre el motin de la oligarquia… en fin, para eso sirven los tamayazos y para eso sirven la acciones empresariales que llenan de fibra optica las fachadas de los edificios y que luego secuestran el deporte para que los abonados las paguen sin mayores problemas. Solo una pequeña precision, si en su mundo baloncestil no tiene la suficiente capacidad critica como para darse cuenta de lo que esta sucediendo deberia volver a revisar el significado de la palabra ACB y ver en que grado de consciencia se encuentra para comprender lo que ocurre, es decir, que la NBA crecio porque no se daba en abierto, o dicho textualemente: “Y ahora pregúntense cómo ha evolucionado la popularidad de la NBA (de pago) durante estos últimos veinte años, cómo ha involucionado la (im)popularidad de la ACB (gratis) durante ese mismo periodo de tiempo. Y a partir de ahí concluyan si lo más determinante para el éxito o fracaso de una determinada disciplina es que ésta se dé en abierto o no.” es un ABERRACION CON MAYUSCULAS o un pago por los sevicios prestados. Nada más querido bloguero, siga pagando su cuota de anbonado con religiosidad y no se olvide de escribir todos los años otro articulo tan bonito como este, que llene de dicha los corazones de aquellos que tambien pagan la cuota.

    Inclito Mandamas del Baloncesto
    • Gracias por su respuesta, “Ínclito Mandamás del Baloncesto”. No pretendo entablar un debate (tampoco podría, dado que al parecer tiene usted todas las respuestas), pero sí me gustaría hacerle unas cuantas precisiones:

      – Mezcla usted en su ensalada unos cuantos temas (Movistar, Felipe González, el PSOE, la oligarquía, los tamayazos) que me tocan sobremanera las pelotas, tanto más hoy. Déjeme que se lo explique, por si le quedara alguna duda: no soy “casta” (ni de lejos), no soy accionista de Telefónica ni de ninguna otra empresa, por desgracia. Sólo soy un puto pringao de mierda cuya relación con Movistar no pasa de ser un mero cliente no siempre satisfecho, de hecho no son pocos los contenciosos que he tenido con ellos. Les he puesto verde cuando me han dado razones para ello, los he elogiado cuando me ha parecido que lo hacían bien. Como en este caso.

      – Insinúa usted que cierto comentario mío “es una ABERRACION CON MAYUSCULAS o un pago por los sevicios prestados”. Lo de la aberración es opinable, faltaría más. Pero lo del pago por los servicios prestados me parece una falta de respeto. Este blog es sólo mío, escribo por puro amor al arte (lo del arte es un decir), no le debo nada a nadie ni nadie me lo debe a mí. Con el mismo derecho podría yo hacer esa misma insinuación tras su encendida defensa de OrangeArena… Ah, por cierto: nunca me hizo falta tablet (que hasta hace 2 días ni la tenía siquiera) ni smartphone para saber que OrangeArena las más de las veces funcionaba como el culo, y ello aún teniendo desconectado todo lo demás, aún intentando ver los partidos en la resolución más baja posible. La peor aplicación que he conocido jamás para ver baloncesto por Internet (y créame que conozco unas cuantas), con diferencia. Si a usted le fue bien, pues olé sus cojones. Yo les elogié cuando “me salvaron la vida” y les puse verde cuando me la amargaron. Exactamente igual que con el Plus.

      – No creo haber dicho que “la NBA creció porque no se daba en abierto”, si se me ha entendido eso será que me he explicado mal. Sí he pretendido decir que no existe necesariamente una relación causa/efecto entre el éxito/fracaso de una determinada disciplina y el que ésta se dé o no en abierto, y he puesto el ejemplo de una NBA que en 1995 estaba casi muerta (en España, me refiero) y que desde entonces no ha hecho más que subir; justo lo contrario de una ACB que lleva años y años viéndose gratis y languidece más cada día. Pero que quede claro, no es una cuestión de que se dé en abierto o no, sino de que quien lo dé cuide el producto o no. Tan sencillo como eso.

      – Habla usted de “acciones empresariales que llenan de fibra óptica las fachadas de los edificios y que luego secuestran el deporte para que los abonados las paguen”. Mire, a romanticismo e idealismo no me va usted a ganar, soy lo bastante gilipollas como para padecer sobradamente de las dos cosas. Pero con todo y con eso también tengo mi dosis de realismo (afortunadamente) y ésta me dice que ya hace años que me caí del guindo, que ya no estamos en los Sesenta o los Setenta sino en 2016. Que era mucho más bonito cuando todo era gratis y este tinglado se podía mantener sólo con venta de entradas y publicidad, pues claro. Pero es que por desgracia las cosas son como son, no como nos gustaría que fueran. Ni aquí ni en casi ningún otro sitio.

      – E insisto, una vez más: ¿cuál es la alternativa? ¿qué otras opciones tenía la ACB (con la que he sido crítico infinidad de veces, en este mismo post sin ir más lejos; lo aclaro no vaya a ser que me insinúe que me están pagando)? ¿Regalar (o casi) sus derechos a una TVE que ha demostrado ya demasiadas veces por activa y por pasiva no querer tenerlos? ¿Regalárselos a otro operador en abierto (y encontrarse quizá con la desagradable respuesta de que ni gratis los quieren, de que ni aún así les es rentable)? ¿Montarse un league pass por su cuenta (y que como tal también sería de pago)? ¿Montarse otro OrangeArena (o similar) donde poder ver todos los partidos gratis (y qué ingresos obtendría entonces la ACB, qué repercusión tendría, quién pagaría todo este tinglado? Sáqueme de dudas, por favor.

      Y nada más por mi parte. Dado que según usted “en mi mundo baloncestil no tengo la suficiente capacidad crítica como para darme cuenta de lo que está sucediendo”, le agradeceré que cuando tenga un rato me ilustre y me explique si es tan amable qué es eso que está sucediendo. Gracias anticipadas.

  2. Zaid, que tu ya eres perro viejo en esto de la Red. NO ALIMENTES al TROLL !!!!! 🙂

    Te has currado un mega articulo, como siempre. Lo leo y percibo mucha resignación, que igual no es eso lo que quieres transmitir pero yo es lo que noto.

    Es una putada para todos los aficionados el que la ACB se pase a un canal de pago, pero ciertamente no quedaba otra. Después de los desplantes de TVE era la única alternativa.

    Otra cosa que esto solo sea engordar para morir. En mi opinión los problema de nuestra liga de Baloncesto son múltiples y muy graves. pero el principal son las confrontaciones que tenemos alrededor del Baloncesto Nacional, ACB vs Euroliga, ACB vs FEB, …..

    La ACB siempre parece supeditada a otras competiciones, primero la Euroliga y luego ya la ACB, primero la selección y luego ya la ACB, y siendo segundo plato de continuo no hay manera de generar nada atractivo.

    De quien o que es culpa esto, pufffff, muchas malas decisiones durante muchos años, muchas luchas de poder, …. Como se echa de menos un “Stern” en la ACB.

    En fin, solo nos queda mantener la esperanza de que el panorama mejore.

    • Razón tienes, Mikel, no debería entrar al trapo tan fácilmente. Que (como escribí hace días en otro post) estoy ya muy mayor para estas gilipolleces…

      Y sí, algo de eso hay, no sé si resignación (que nunca me gustó resignarme) pero sí mucho desánimo, quizá sea también cosa de la edad. Recuerdo que hace un año por estas fechas escribí un artículo que era exactamente todo lo contrario a éste (“me sobran los motivos”, creo que lo titulé; por ahí andará), supongo que porque entonces me salió vender ilusión. Que sí, que teníamos un montón de problemas pero aún así todavía había muchísimas razones para mirar a (y disfrutar de) la ACB. Y si este año me parara a pensarlas seguro que encontraría esas mismas razones (o más si cabe), pero no sé por qué a la hora de redactar pudo más mi vena pesimista. Bueno, en realidad sí sé por qué, porque a estas alturas me pesan ya mucho más las razones negativas que las positivas. El año pasado conseguí dejarlas de lado, éste ya no. Ojalá en unos meses me tenga que tragar mis palabras, como bien dices la esperanza es lo último que se pierde, pero… no tiene pinta, la verdad. Un saludo.

    • Con todos los respetos a los dos, no soy ningun troll. Al reves, creo que en la definicion de troll no entra la forma como me he expresado, ni la manera en que he dicho lo pensaba. Si he dado la sensacion de ser un troll, les pido disculpas a los dos por ofenderles.

      Inclito Mandamas del Baloncesto

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