MI PRIMER Y ÚLTIMO POST SOBRE LA SELECCIÓN   Leave a comment

Sí, éste que leen aquí es el primer post (después de tanto tiempo aún me sigue dando pudor llamarlo artículo) que escribo este año sobre la selección absoluta masculina que disputará el Eurobasket 2017. Pero éste que leen aquí es también el último post que escribiré este año sobre dicha selección. Es decir, este es el ÚNICO post (quizá esto último ya lo hubieran deducido a partir de las dos premisas anteriores) que me leerán este año al respecto.

logo eurobasket¿Por qué?

Podría contestarlo en tan solo dos palabras: estoy mayor. Pero me extenderé un poco más por si alguno lo prefiriera, y para empezar acudiré a la entrada (palabra más elegante que post y menos pretenciosa que artículo) que publiqué hace ahora diez meses, nada más acabar los juegos de Rio. Como les conozco y sé que les va a dar pereza pinchar en el enlace les entresaco un par de párrafos, tres a lo sumo para ponerles en situación:

Pierde tu equipo, tu selección, expresas confianza y te dicen (y el problema no es el qué sino el cómo) que parece mentira, que son unos inútiles, que están acabados, que todo es una mierda, que cómo no lo ves. O (aún más) al contrario, pierde tu equipo, expresas una mínima (pero mínima) duda y ahí ya estás perdido, parece mentira que dudes de ellos con todo lo que nos han dado estos jugadores, ya vendrás luego a subirte al carro, ya. El carro. El puto carro. Estoy del carro hasta donde nadie sabe. Dónde estará mi carro, me preguntaría si no se lo hubiera preguntado ya un legendario tonadillero muchas décadas atrás. Será que me lo robaron anoche cuando dormía.

Donde quiera que esté, mi carro es mío. No necesito subirme a ningún otro. ¿Me van a decir a mí que ya vendré luego a subirme al carro? ¿A mí que llevo década y media confiando en ellos, disfrutando con ellos, soñando con ellos, sacando la cara por ellos (como si lo necesitasen) en éste y otros lugares? ¿A mí que hasta me he quejado en estos días de que no les hayamos dado el reconocimiento que merecen por todos estos años, a mí que hasta miro con envidia (sana, que los quiero casi tanto como a los nuestros) el homenaje de Argentina a su Generación Dorada, por contraposición al que no hemos sido capaces de montar nosotros aquí? No me den lecciones, por favor. No me vengan a decir que ya vendré luego a subirme al carro. Entre otras cosas porque no recuerdo haberme bajado jamás de él.

La España del carro me aburre profundamente, escribió hace unos días en Twitter el gran periodista de Eurosport Fernando Ruiz. Y obviamente no puedo estar más de acuerdo con él. ¿En qué momento la confianza infinita en estos jugadores dejó de ser compatible con el espíritu crítico? ¿Acaso el mero hecho de dudar (¡¡¡dudar!!!) siquiera mínimamente de su juego o sus resultados implica necesariamente que ya no creas en ellos, que ya no estés en su carro?

Hasta aquí, fin de la cita, creo que con esto tienen ya más que suficiente.

Ahora ya estamos en 2017, y ha sido presentar Scariolo su preselección y empezar a leer alusiones al carro. Sí, ya. A miércoles 28 de junio, a falta de casi un mes para que empiece la presunta preparación, a falta de casi dos para afinarla, a falta de casi tres para que acabe el Eurobasket.bandwagon-500x401 Y reconozco que no estoy preparado para tanto carro, para tanto ajuste de cuentas. Tanto más cuando aún no hay ni cuentas que ajustar.

Si pinchan en el susodicho enlace y leen algo más que los párrafos que les he copiado, verán también que mi relación con Twitter cambió radicalmente tras esos mismos Juegos de Rio. Me cansé del toma zasca, me cansé del digo lo que me sale de los cojones y si no te gusta te jodes (cita textual), me cansé del frentismo, del blanco o negro sin matices. Me cansé de agresividades y malos rollos, para eso ya tengo la vida cotidiana, cuando acudo a Twitter es con la sana intención de informarme, formarme y (sobre todo) entretenerme. En el momento en que dejo de pasármelo bien deja de tener sentido. Durante meses mi presencia en dicha red social se limitó a poco más de cinco minutos diarios, lo justo para mirar el lo que te perdiste y alguna otra chorrada que me saltara a la vista en ese momento puntual. Ahora he vuelto (la carne es débil) pero con una actitud radicalmente distinta, mucho más tangencial: paso por Twitter pero ya no me quedo ni vivo ni estoy en Twitter, no merece la pena. Participo pero ya no me implico, ya no entro a ningún trapo ni aún por muy cerca que me lo pongan. Si algo me seduce retuiteo, si algo me salpica me aparto, si algo me amarga la vida huyo de inmediato a cualquier otra actividad. Ya se lo dije, estoy mayor.

Y precisamente por eso, porque no quiero amargarme la vida, intentaré no tuitear nada tampoco acerca de la selección durante estos próximos tres meses. Fíjense que no digo que no lo haré, digo sólo que lo intentaré. Me conozco, ya les dije que la carne es débil (la mía, al menos), sé que en cualquier momento puede surgirme un impulso irreprimible que me obligue a tuitear lo que no quiero para arrepentirme inmediatamente después. Escribiré sobre otros temas, escribiré incluso sobre otras selecciones cuando empiece el Eurobasket, escribiré incluso sobre el Eurobasket mismo pero no me pidan que lo haga también sobre nuestra selección, ya no. Quiero vivir en paz el Campeonato, en paz no tanto con mis lectores o seguidores como conmigo mismo. Porque el problema (eso que quede bien claro) no son ustedes, en absoluto. Soy yo.

Claro que ustedes (sagaces como son) se preguntarán qué hago aquí escribiendo mi primer y último post sobre la selección si al mismo tiempo estoy diciendo que no quiero escribir nada sobre la selección. Pues porque hay un asunto que no quiero dejar pasar, un asunto que va a dar lugar a visceralidades encontradas durante estos próximos tres meses, de hecho ya está pasando y no hemos empezado todavía:navarro la presencia de Navarro. Así que de entrada les voy a dejar el titular para que sepan a qué atenerse, y luego ya si eso lo explico: creo sinceramente que Juan Carlos Navarro NO debería estar en esta selección.

Lo creo firmemente, y sin embargo me molestan las barbaridades que estoy leyendo acerca de él desde que se anunció la convocatoria, barbaridades que tampoco difieren mucho de las que he tenido que leer durante estos últimos dos años. Acabado, ex jugador, paquete, qué sé yo cuántas lindezas más habré tenido que leer acerca de un tío que lo ha sido TODO y nos lo ha dado TODO en nuestro baloncesto. Y todas ellas con un nivel de crueldad incomparable, ese que solemos reservar para nuestros mejores deportistas (quizá también en otras disciplinas, pero esas no vienen al caso) en el ocaso de su carrera, ese que no creo que tenga parangón en ningún otro lugar sobre la faz de la tierra. ¿Imaginan algo similar en (pongamos) Estados Unidos, Argentina, Francia o Serbia? ¿Imaginan que a alguien que hubiera representado para el deporte de su país lo que ha representado Navarro para el nuestro se le despidiera (aún antes de irse) de ese modo? Sí, en mezquindad también somos campeones del mundo.

Como no recuerdo haberme caído de ningún guindo sé perfectamente qué hay detrás: el frentismo, la dualidad bipolar de un país que parece que sólo sabe explicarse a sí mismo en términos de Madrid o Barça como si todo lo demás no existiera. Si Navarro estuviera en la otra acera muchos que hoy le insultan sacarían la cara por él en respuesta a los insultos que vinieran desde enfrente. Y viceversa. Es más, si Navarro en 2008 se hubiera quedado en la NBA se cuestionaría hoy igualmente (con todo merecimiento) su presencia en la selección, pero exactamente eso: se cuestionaría, punto. Como se cuestionó la de Calderón, como se cuestionó incluso en su día la de Ricky: sin adjetivos descalificativos, sin linchamientos, sin dentelladas a la yugular. Sin que el color con que se mira nos nuble la vista.

Dicho todo lo cual: mi filosofía es que a una selección (de cualquier deporte, de cualquier país) deben acudir siempre los mejores jugadores disponibles. O si el término mejores les parece subjetivo déjenme que lo reformule: a una selección deberían acudir siempre los jugadores más en forma, los más idóneos, los que más hayan demostrado a lo largo de la temporada.preseleccion Por eso no dejan de chirriarme algunas cosas puntuales, aunque a la mayoría de ellas ya esté acostumbrado: me chirría que esté Mirotic y no Ibaka, aunque supongo que lo suyo con el seleccionador ya no tiene remedio; me chirría que no esté el Chimpa Suárez tras el temporadón que ha hecho, si bien supongo que lo suyo con el seleccionador tampoco debe de tener remedio; me chirría ligeramente (pero no me sorprende, cómo habría de sorprenderme a estas alturas) que ni se piense ya siquiera en Fran Vázquez, si bien soy muy consciente de que lo suyo con (presuntamente) Pau jamás tuvo ni tendrá remedio; y finalmente me chirría la presencia de Navarro, porque esa sí debería tener remedio.

Me chirría y me duele, incluso. Como bien sabrán Scariolo facilitó dos listas, la primera de dieciséis presuntos meritorios (acaso pensando ya en las ventanas FIBA) y la segunda de once presuntos titulares de cara al Eurobasket. Y se nos ha vendido que estos once serían ya poco menos que fijos, mientras que la duodécima plaza saldría de la preselección anterior. Yo esto último no me lo creo mucho, no descarto que (por lesión o por cualquier otra causa) caiga alguno de estos fijos dejando algún hueco más para los eventuales. Pero supongamos que así fuera, supongamos que permanecieran los once de Madrid dejando sólo una plaza libre para los dieciséis de Benahavis: ¿imaginan que estando Navarro dentro se quedara fuera Sastre, por ejemplo? ¿O Alberto Díaz, Oriola, Quino Colom, tantos otros que (independientemente del puesto que ocupen) han hecho una temporada mucho mejor que el de Sant Feliu? Me parecería terrible y me confirmaría además aquello que muchos pensábamos durante los peores tiempos de Pepe Sáez, que a esta selección se va por nombre y no por ejecutoria personal. Afortunadamente el nombre y la ejecutoria fueron de la mano durante muchos años, no hay más que ver el palmarés para comprobarlo. Pero todo tiene su fin, es ley de vida: desde mi infinita admiración y mi eterno agradecimiento hacia Juan Carlos Navarro (y quizá precisamente por eso mismo), sólo yo sé cuánto me duele que su presencia pueda dejar fuera a aquellos que lo merecen más que él.

Y aún les diré más: si yo fuera Navarro me sentiría terriblemente incómodo en esta situación. Es bien sencillo, Calderón se apartó sabiamente hace un año, Felipe y Rudy (que tampoco merecería estar) han dado un paso al costado hace apenas unos días. ¿Por qué no lo hizo Juanqui, que ha tenido más achaques que nadie y probablemente necesitaría ese descanso (provisional o definitivo) más que nadie? (Y quede claro antes que nada que NO es una cuestión de edad, de hecho Pau tiene la misma y nadie se plantea que no deba estar, más bien al contrario). Se me habla de la obsesión (no sé si suya o de la Federación) por batir el récord de Epi, para lo que le bastaría con tres internacionalidades (creo). Y alguien con cierta maldad podría decir, coño, pues que juegue los tres primeros partidos de la Ruta Eñe y luego que le manden para casa, ya está, problema resuelto. Pues no, más bien todo lo contrario, resultaría mucho más indigno el remedio que la enfermedad.eurobasket grupos El error (en el supuesto de que lo sea) ya no tiene solución, el presunto daño ya está hecho, difícil será ya revertirlo incluso aunque se marque algún que otro partido de más de treinta puntos en septiembre. Y créanme que nada me gustaría más.

Dicho todo lo cual yo sí que doy un paso al costado, como les prometí al comienzo de este post. Con toda esta parrafada ya me he curado en salud, me leerán si así lo quieren sobre otros temas en éste y en otros sitios pero ya no volveré a darles la vara sobre esta selección. No vendré ya a quejarme como tantas otras veces de la inutilidad (deportiva) de la Ruta Eñe cuando ganemos a Liechtenstein en Socuéllamos o a Angola (qué sería una Ruta Eñe sin Angola) en Argamasilla de Alba (un suponer), tampoco volveré a lamentarme de que nuestra verdadera preparación sea en realidad la primera fase de competición cuando perdamos con Montenegro y las pasemos canutas (o cualquier otra cosa que acabe en utas) con Hungría o Rumanía. Ni siquiera vendré ya a vanagloriarme ni a compartir mi dicha cuando finalmente pillemos cacho (sea del metal que sea ese cacho), todo eso ya me lo sé, lo gozaré solo, si alguien quisiera saber lo que pienso (que ya es querer) sólo tendrá que recurrir a lo publicado en ejercicios anteriores en similares circunstancias, aquí lo tendrá todo a su entera disposición.

Y sin carros, yo al menos no me subiré ni me bajaré ni me montaré ni me apearé de ningún carro ajeno, allá cada cual con el suyo, yo con acarrear (nunca mejor dicho) el propio tengo más que suficiente. Que la vida son dos días (y yo llevo ya más que mediado el segundo) como para malgastarla en discusiones vanas o en hacerles el juego a los que sólo entienden la victoria como un ajuste de cuentas con los demás. Si a usted le gusta disfrutarlo así me parece perfecto, ojalá supiera yo hacerlo del mismo modo. Ya una vez me dijeron en Twitter que tengo la piel muy fina, va a ser eso, por si acaso empezaré desde ya a limpiarla de impurezas mediante un saludable proceso de desintoxicación. Que ustedes lo pasen bien.

 

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