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NO SOMOS NADIE   5 comments

Un sábado cualquiera te proponen salir, hay baloncesto (Final de la Supercopa además, que suena así como muy rimbombante), protestas tímidamente y te montan la de dios, pero eso qué es, pero eso qué más da, pero qué baloncesto vas a tener si ya se acabaron los Juegos, ya vendrá otra vez el baloncesto cuando vuelva a ser verano y se vuelva a juntar la selección. A efectos del gran público somos como los melones o las sandías, una mera fruta de temporada para tomar fresquita en las largas tardes de agosto.balonacb Más allá de eso a nadie le importamos una mierda, lo cual obviamente es muy triste pero tiene también su puntito de ventaja aún por increíble que pueda parecer: antes quedabas, dejabas el partido grabando para verlo a la noche y te tenías que andar con cien ojos para no enterarte del resultado, en cuanto te descuidabas te lo destripaba alguien o se te aparecía en la pantalla de cualquier televisor. Ahora ya no hay peligro, ahora ya puedes juntarte con quien te dé la gana que nadie te lo va a decir, ahora ya puedes asomarte a pecho descubierto (a ojos descubiertos, más bien) a veinte o treinta bares que todo lo que vas a encontrarte en sus respectivos televisores va a ser el mismo tapete verde. Hoy ya el espóiler es imposible precisamente por esa misma razón, porque a nadie le importamos una mierda. O dicho de otra manera, que el que no se consuela es porque no quiere.

Sí me pilló en casa la segunda semifinal, lo cual me impidió llevar a cabo un apasionante experimento: a priori nuestro menú no podía ser más sustancioso, nada menos que un Madrid-Barça, nuestro clásico por antonomasia, nuestro único e incomparable e irrepetible duelo al sol. Y sin embargo reto a quienes estuvieran de bares el pasado viernes entre (pongamos) las nueve y media y las diez y media de la noche (una hora menos en Canarias) a que me digan qué había sintonizado en los televisores de aquellos establecimientos por los que fueran pasando: ¿acaso esa primera parte de nuestro clásico baloncestero? ¿o más bien el Betis-Málaga (de fútbol, of course) que había comenzado tres cuartos de hora antes, por lo que a esas alturas andaría ya por su segunda mitad? No hace falta que me lo cuenten, me temo que conozco demasiado bien la respuesta. Como conozco (aún mejor, que esa sí la viví en persona) la del sábado, ni triples ni Barça ni Granca ni Final ni leches, sólo fútbol y más fútbol en todas las pantallas habidas y por haber.icono-50_450 Y en todas las conversaciones que te ibas cruzando por la calle, pues el Barcelona ha metido cinco (a quién se los hubiera metido daba igual, se ve que a partir de un determinado escalón los rivales son intercambiables), pues no sé quién va ganando uno cero, pues el Madrid creo que juega después. Ya no es que tengas que ser muy torpe para que te hagan espóiler baloncestístico, ya es que lo tendrías crudo (más allá de Internet, obviamente) incluso aunque quisieras enterarte a propósito. Para esto hemos quedado.

Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria. Podemos tener una perspectiva engañosa porque a menudo hablamos, nos rodeamos o tuiteamos con otros friquis de esto como usted o como yo, pero la realidad es que más allá de eso (es decir, más allá de ese círculo cerrado en el que a menudo nos movemos) no existimos. No existimos para el 99,99 por ciento de la población de este país, no existimos para el noventa por ciento de (esos que dicen ser) aficionados al deporte, esos que en realidad son sólo aficionados al fútbol y sólo miran tangencialmente a otras disciplinas cuando el honor de la nación está en juego, digámoslo así. Cuando un Nadal o una Marín o una selección cualquiera (la de baloncesto, sin ir más lejos) puede obtener un éxito internacional con el que sacar pecho a la mañana siguiente a la hora del café, justo antes de retomar la tradicional dinámica sobre si es mejor Cristiano o Messi. No existimos, no existimos a nivel de clubes, no existimos durante once meses y medio al año. No somos nadie, aunque nos creamos muchos cuando interactuamos unos con otros para reforzar nuestra opinión. Ya ni cuatro gatos siquiera.

Haga una prueba: coja a uno de esos futboleros que un día (o un rato, ya muy lejano) fueron también baloncesteros y háblele del Baskonia (de Vitoria para abajo, me refiero); o háblele del Valencia Basket; o del Zaragoza (sin CAI). Hágalo y comprobará que no sabe de qué le está hablando. Que necesita traducción. Cuando le ponga cara rara al oír Baskonia dígale Tau (o aún mejor, Taugrés) y verá como ya sí lo entiende, tuityagocuando se le queden los ojos a cuadros al escuchar Valencia Basket dígale Pamesa y le responderá ah, coño, el Pamesa, joder, haberlo dicho antes, haber empezado por ahí. A esto hemos llegado, hasta a perder/prostituir nuestra propia identidad. Ya no es que añoremos aquella burbuja de los Ochenta (cuando tomar el aperitivo en cualquier bar un domingo por la mañana y ver en su televisor la ACB eran casi la misma cosa; hoy son recuerdos de un pasado que nunca más ha de volver), es que hasta estamos peor que en los Sesenta o los Setenta. No, no exagero, entonces apenas se veía baloncesto pero mal que bien se informaba de baloncesto, mal que bien se leían (y hasta se sobreimpresionaban, incluso) los resultados de cada jornada en los telediarios de la época, en los estudioestadios de la época. Mal que bien nos resultaban familiares (de tanto escucharlos) nombres como Breogán, Kas, Águilas, Picadero o Náutico de Tenerife, incluso nombres resonantes de otros deportes (aún más marginales hoy que el nuestro) como Teucro, Anaitasuna o Voltregá. Hace tiempo que el monocultivo futbolístico acabó con todo eso. Y a donde no llegó dicho monoculrivo llegamos nosotros, gracias a nuestra propia capacidad de autodestrucción.

¿Y hoy, desde esa misma insignificancia, aún nos echamos las manos a la cabeza (yo no, desde luego; pero sí muchísimos en estos días) por el hecho de que el producto ACB vaya a ser de pago? ¿Aún nos parece que nuestro baloncesto se va a ver condenado al ostracismo y la marginación? No, a ver, déjenme que se lo explique: en el ostracismo y la marginación ya estamos, desde el fondo del pozo ya es difícil caer más bajo. Y aunque así no fuera, ¿me podrían explicar cuál es la alternativa, si son tan amables? ¿Seguir como hasta ahora? No hará falta que les recuerde que hubo años (no pocos) en los que TVE no pagó un solo céntimo a cambio de la ACB (pagó en todo caso por la Copa, pero no por la Liga); no hará falta que les recuerde que hubo incluso años en los que TVE no sólo no pagó sino que hasta pidió dinero (no me consta si finalmente llegó a obtenerlo) a cambio de televisarla, como una forma de que sus patrocinadores pudieran tener visibilidad. Claro está, si todo ese sacrificio año tras año tuviera como contrapartida una cobertura excelsa, un seguimiento mediático acojonante, una calidad en las retransmisiones digna de superproducción pues a lo mejor en ese caso hasta podrías pensar que pudiera merecer la pena. Pero asumámoslo, TVE se ha comportado con la ACB durante todos estos años como si le estuviera dando una limosna, como si le estuviera haciendo un favor (quizá porque en el fondo le estaba haciendo un favor). Nunca fue una apuesta ni un producto que vender, fue más bien un peaje, una de esas servidumbres que se ven obligados a acometer en su condición de televisión pública.acbtve Como la misa de los domingos (que esa es otra), como la Orquesta y Coros de RTVE, como la bonoloto o el euromillón. Pues vale, pues si tenemos que darlo lo damos, pues qué le vamos a hacer; pero encima no nos pidan que además le pongamos ganas. El pobre Lalo Alzueta sólo fue una mera (a la par que maravillosa) excepción.

A ver, que yo sería el primero que estaría encantado de que los canales en abierto hiciesen cola a la puerta de la ACB queriendo comprar sus derechos. Pero sucede que hace muchísimos años me explicaron un extraño concepto que es de aplicación inmediata en este caso, una extraña cosa llamada ley de la oferta y la demanda. Si la demanda de ACB fuese aún decente (no digo ya alta) ahí estarían los diferentes operadores peleándose por nuestra audiencia; pero como es no ya baja sino ínfima a los operadores nuestra audiencia se les da una higa, con perdón. No es ya que no peleen por nosotros los grandes, es que no lo hacen ni siquiera sus filiales, esos Nova, Mega, Energy o Gol que pululan por la parrilla de programación. Vamos, que ni gratis siquiera, que se ve que la gran labor social es competencia exclusiva de TVE. Quejarnos de la ACB de pago tendría algún sentido si hubiese alguna otra alternativa más allá de pedir limosna, aay payo, dame un hueco, que es triste pedir pero es mucho más triste tener que robar. Más allá del Plus (o como se llame ahora) sólo nos quedaba la caridad pública, y ante esa ya nos hemos humillado demasiadas veces.

Claro está, luego no faltarán los que se acuerden de Santa Bárbara cuando truene, aunque tronar lo que se dice tronar sólo truena ya una o dos veces al año. He escuchado demasiadas veces la cantinela durante estos últimos mayos, ¡lo que es vergonzoso es que un equipo español juegue la Final Four de la Euroliga y no se televise en abierto! (Curiosamente sólo la escuché cuando fue el Madrid el que la jugó, cuando fue el Baskonia no dijeron nada, supongo que en Vitoria sería al revés). Claro que sí, campeón: te tiras todo el año sin hacer ni puto caso a una determinada competición (vamos, que ni mirar sus resultados siquiera), ¿y cuando luego descubres que la sección baloncestística de tu equipo va a jugar su final exiges que te la echen en abierto? Vuelvo a lo del párrafo anterior, si en todo el curso eres incapaz de generar una demanda no pidas luego que para sólo un par de partidos te generen una oferta. Llegará quizá el día en que estas cosas se comercialicen por lotes, éste para la temporada regular, éste para los playoffs, éste para la Copa. Pero hoy por hoy va todo junto, o lo tomas o lo dejas, y a ver cómo les dices luego que después de todo un año dando morralla cuando llega el solomillo se lo quitas para dárselo a aquel otro que es más guapo que tú. A no ser que la idea fuera recuperar aquella infausta Ley de Eventos Deportivos de Interés General (o como se llamara) que parió tiempo atrás el ínclito Álvarez-Cascos: que a donde no llegue el mercado llegue el decretazo gubernamental. Acabáramos.

Niego la mayor (frase jurídica que nunca acabo de saber qué significa exactamente, pero queda bien ponerla). No ya porque el grado de penetración de la televisión de pago sea hoy infinitamente superior (Internet mediante) al que existía en (por ejemplo) 1999; también porque aquella vieja cantinela de que la televisión de pago va a matar al baloncesto (como el vídeo a la estrella de la radio, poco más o menos) ya huele un poco, mire usted. ¿Hace un par de años estábamos clamando por un league pass para la ACB (como si hubiera mercado para ello) y hoy nos echamos las manos a la cabeza porque la vaya a dar Movistar +? A ver, señores, un poquito de por favor. Yo les pediría que me acompañen por un momento a más de veinte años atrás, concretamente al verano/otoño de 1995. En aquel entonces ya se nos había explotado la burbuja pero la ACB aún gozaba de una popularidad inifinitamente mayor que ahora, tanto más tras el repunte que había supuesto aquella espectacular Final Barça-Unicaja (sí, la del no-triple de Ansley). Y en aquel entonces la NBA era una lejana entelequia cuya popularidad en este país había caído en picado tras arrumbarla TVE en el último rincón de su (des)programación.montesdaimiel Y una vez hechos los recordatorios, tengan ahora la bondad de recrear conmigo lo sucedido a partir de aquella temporada 1995/1996: la ACB siguió siendo en abierto, sólo dejó de serlo entre 1999 y 2003 pero incluso durante ese periodo aún siguió viéndose por las Autonómicas, puede que éstas no tuvieran los mejores partidos pero ACB gratis nunca dejó de haber en buena parte del territorio. La NBA en cambio pasó a ser de pago, ya nunca dejó de serlo si bien en alguna temporada le regalaron un partido semanal al Cuatro por pura estrategia comercial. Y ahora pregúntense cómo ha evolucionado la popularidad de la NBA (de pago) durante estos últimos veinte años, cómo ha involucionado la (im)popularidad de la ACB (gratis) durante ese mismo periodo de tiempo. Y a partir de ahí concluyan si lo más determinante para el éxito o fracaso de una determinada disciplina es que ésta se dé en abierto o no.

Es decir, quizá la clave no esté tanto en el medio como en el mensaje. Quizá la verdadera madre del cordero sea el atractivo del producto, no el vehículo elegido para transportarlo. Qué duda cabe, la NBA se vende sola (más allá del extraordinario trabajo que hizo siempre el Plus con ella), la ACB en cambio se ha especializado en pegarse tiros en el pie. La NBA no engaña a nadie, sabes siempre exactamente qué puedes esperar de ella; la ACB en cambio es una liga en la que nada es lo que parece: la desproporción entre temporada regular y playoffs es abismal (ocho meses de morralla para luego despachar el solomillo en apenas veinte días), los finalistas se presuponen desde octubre (aunque luego intentemos engañarnos a nosotros mismos en noviembre), los ascensos y descensos son de mentira, los primeros puestos no clasifican necesariamente para Europa, los equipos son impares (que descender no descenderán, pero al final acaban cayendo por su propio peso), las plantillas son efímeras, los pasaportes son falsos, los conflictos arden, los dineros escasean, los presupuestos estámovistar-endesan cogidos con alfileres, las deudas se disparan, los contraataques aún se penalizan, el espectáculo parece a veces una especie a extinguir. Incluso nuestros suelos lucen mustios y opacos por comparación a cómo resplandecen siempre los parquets USA, no ya en NBA, incluso hasta en el último rincón NCAA. Vemos otros baloncestos y apreciamos su continua evolución, vemos ACB y es como si la imagen se nos hubiera quedado pinchada en un plano de hace treinta años. Algunos (pocos) la seguiremos viendo, porque es nuestro juego, porque no sabríamos qué hacer sin él, porque ningún otro nos queda más cerca, porque estamos ya más que vacunados contra la desmotivación. Pero no somos nadie, ya se lo dije. Si quieren que seamos más quizás haya llegado ya el momento de que empiecen la casa (por una vez) por los cimientos: hágase primero ese producto atractivo que una vez tuvimos/soñamos, (re)conquístese luego un puñado mínimamente digno de potencial audiencia y finalmente inténtese vender al mejor postor (siempre y cuando hubiera más de uno). Y mientras tanto démonos con un canto en los dientes (aún a riesgo de hacernos daño) por el hecho de que en las actuales circunstancias al menos un operador (uno que tiene la sana costumbre de cuidar sus productos, además) haya tenido a bien apostar firmemente por nuestro deporte. Aún por muy de pago que sea.

Publicado septiembre 28, 2016 por zaid en ACB, medios

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UN MAL DÍA   Leave a comment

Hace poco más de nueve meses intenté engañarme a mí mismo. Hace poco más de nueve meses, cuando era aún un poco más joven (o menos viejo) y un poco más gilipollas (incluso) que ahora, intenté automotivarme (y lo que es peor, motivarles también a ustedes) de cara al curso ACB que se nos avecinaba. Me sobran los motivos, titulé, como queriendo decir que por muy mal que estuvieran las cosas (que lo estaban) y por muchos que fueran los problemas (que lo eran), había también elementos positivos más que suficientes como para ilusionarnos con una temporada maravillosa. Y hasta encontré no una ni dos sino hasta 35 (¡¡¡treinta y cinco!!!) razones, y probablemente no convencí a nadie (que el poder de convicción nunca fue mi fuerte) pero yo sí que casi acabé creyéndomelo, por qué no, si al fin y al cabo era nuestra Liga, puede que ya no fuera (ni de lejos) la mejor liga del mundo después de la NBA (hoy da hasta risa recordar aquel manido lugar común) pero cómo no darle al menos otra nueva oportunidad…

Hasta aquí. Nueve meses después me arrepiento profundamente de haber escrito aquello, será quizás que hoy tengo un mal día (lo tengo). Quién sabe, lo mismo cuando esté a punto de empezar la temporada 2016/2017 vuelvo a encontrar elementos positivos por todas partes pero a día de hoy miro a mi alrededor y sólo encuentro mierda, con perdón. Miro a mi alrededor y veo una Liga que desafía las más elementales leyes de la física, una Liga en la que los que bajan no descienden y los que suben no ascienden,AsambleaACB me dirán que siendo estudiantil debería estar tan contento pero es justo al revés, otro año más se me caerá el alma a los pies cada vez que me recuerden (y si nadie me lo recuerda ya me lo recordaré yo solo) que los míos no están donde merecen estar sino donde les han regalado estar. Seré un ingenuo (así me va), pero si soy de un equipo lo soy entre otras cosas para poderme sentir orgulloso de él. Si en vez de enorgullecerme tengo que avergonzarme ante el hecho evidente de que no juegue donde le corresponde, para eso casi prefiero no ser de ese equipo.

Una Liga que ante la imposibilidad de ofrecer ascensos en directo (canon mediante) creyó haber inventado el ascenso en diferido, así se lo vendieron hace doce meses a Ourense, un sí pero no (o un no pero sí), tomaros un año para ver si eso y luego ya si eso pues eso, y los pobres fueron y se lo creyeron como se lo habrán creído también esta misma temporada Palencia y Melilla, a ver qué iban a hacer las criaturas, si te dan a escoger entre caer al vacío o agarrarte a un clavo ardiendo normalmente escoges la segunda opción, tanto dará porque en cuanto te abrases las manos te acabarás cayendo también. Sí, creímos que habían inventado el ascenso en diferido cuando en realidad se trataba de un ascenso en diferido en forma de simulación, como los finiquitos de Mari Cospe: este año no subes pero te reservamos la plaza para el año que viene, fíjate si te la reservamos que ni tendrás que pelearla siquiera, total para que cuando llegue el momento tú solito te des cuenta de que sigues sin poder subir. No querías caldo, pues toma, dos tazas. Encima recochineo.

Una liga en la que hasta a los grandes (sí, a los grandes, y no digamos ya a los que aparentan serlo) se les van las estrellas, (Chacho, Satoransky, Bourousis, Kuzminskas, Mike James, veremos si Ayón, tantos otros), a los medianos y a los pequeños ya no es tanto que se les vayan las estrellas (si las hubiere) como que se les va la vida. Incluso aquellos que bajan pero no descienden (o viceversa) a veces también se acaban cayendo por su propio peso (véase GBC), como para corroborar aquella ley de Murphy (o de quien fuera) que asegura que cualquier cosa aún por muy mal que esté siempre es susceptible de empeorar. Hoy nos amenazan con otra liga impar pero no teman por ello porque el día menos pensado puede volver a ser par porque se muera el Caha (o sea el CB Sevilla), zeus no lo quiera; o porque se nos muera cualquier otro: hace apenas unos días celebrábamos la enésima ¿salvación? (sobre la bocina) del Bilbao Basket gracias a la enésima inyección de dinero público, mandagüevos, para que a la lógica alegría de seguir contando con tan imprescindible institución se le superponga la mala leche de que dicha salvación la hayamos pagado (en cierto modo) usted y yo, y todos.garbajosa saez Es decir, con el dinero de nuestros impuestos, justo esos mismos impuestos que a veces también se olvidan de pagar nuestros equipos ACB, revisen la lista de morosos de la Agencia Tributaria si les queda alguna duda. Y no, no escurro el bulto, otra vez mis colores en lo más alto de la tabla (de esta tabla), para que esa grieta entre el orgullo y la vergüenza de la que les hablaba hace dos párrafos se me haga más grande todavía.

Una Liga que es fiel reflejo del baloncesto que le rodea, a la misma hora que cayó GBC cayó también Araberri en LEB Oro, cayó también Navarra en LEB plata (ya ven qué mañana tan bien aprovechada), en LEB Bronce ya no cayó nadie porque hace años que no existe, en Liga Femenina mejor no entraré en detalle no vaya a ser que se me salten las lágrimas. Hace pocas fechas la FEB se vio en la tesitura de tener que elegir presidente (mientras el anterior hacía mutis discretamente por la puerta de atrás, no fuera a ser que algún medio no afín se acordara de repente de las razones que propiciaban su marcha) y ni que decir tiene que (como en tantas otras ocasiones en este país) optó por el continuismo y el miedo al cambio, personificado esta vez en la figura de Don Jorge Garbajosa. No teman, no le crucificaré antes de tiempo (ni después, ya que no suelo ser de crucificar a nadie), no me sumaré al mayoritario linchamiento al que hemos asistido en estos días; por el tremendo respeto que le tengo (fruto de su enorme trayectoria como jugador) y porque aunque no se lo tuviera creo que bien merece el beneficio de la duda, como todo el mundo en realidad. Pero eso sí, me permitiré hacerle desde aquí una pequeña sugerencia, aún a sabiendas de que caerá en saco roto: sea usted todo lo continuista que quiera en lo tocante a las selecciones, en lo tocante incluso a las rutas eñe (cielo santo, jamás pensé que diría esto), pero en lo tocante a las ligas que aún están bajo su jurisdicción olvídese del continuismo, sea más bien rompedor a ser posible: que hemos llegado a un punto en el que no basta ya con poner parches, que hay que operar, que nuestro baloncesto de clubes está pidiendo a grito pelado que alguien le dé la vuelta como a un calcetín. Escuche a quien sepa (no es mi caso), tome nota y haga algo, lo que sea pero algo. Seguir muriéndonos lentamente no es, no debería ser una opción.

Una Liga (vuelvo a la ACB) de mentira, una liga (de la marmota) en la que hasta los niños de teta saben ya en julio qué dos equipos jugarán la final en junio, tanto dará que una vez más nos engañemos a nosotros mismos en noviembre con la buena pinta que este año tiene éste o aquél. Una Liga que ya ni siquiera clasifica (ni por activa ni por pasiva) para la primera competición continental, una Liga que acaso sí clasifique para la segunda pero tampoco se fíen mucho, es tal la inconsistencia de dicha competición que en cuanto se descuida se le caen media docena de equipos (incluso al día siguiente de sortear los grupos) como para certificar que en todas partes cuecen las mismas habas. Y todo ello con la FIBA ahí detrás, aparentemente (sólo aparentemente) retirada a sus cuarteles de invierno pero dispuesta a recurrir de nuevo a su estrategia natural, el porculismo. No tardará en hacerlo, piensen que aún sigue publicitando esas ventanitas clasificatorias para el Mundobasket 2019 al más puro estilo FIFA,orquesta titanic ésas que habrán de hacer añicos las ligas nacionales y/o continentales a partir de noviembre de 2017. La amenaza del cisma en nuestro baloncesto no ha desaparecido, más bien al contrario, está más viva que nunca. Simplemente permanece agazapada, a la espera de que se le presente su oportunidad.

Entre todos la mataron y ella sola se murió, frase hecha que suelo utilizar demasiado a menudo pero que refleja perfectamente lo que estamos viviendo, lo que estamos muriendo. Mires hacia donde mires (excepto a USA, claro está, que allí siguen atando a los perros con longaniza) sólo ves vías de agua, vías de agua por doquier, resulta ya más que evidente a estas alturas que el barco se hunde pero no hay problema, somos como la orquesta del Titanic, hacemos como que no pasa nada, seguimos tocando aunque estemos ya por debajo de la línea de flotación, seguiremos tocando aunque estemos con el agua al cuello, el día menos pensado nos ahogaremos y no sabremos ni cómo ni por qué. Deberíamos arrojarnos por la borda antes de que sea demasiado tarde pero no lo haremos, no tenemos remedio. Lo siento, tengo un mal día, ya se lo dije, no descarten que en otra ocasión (otro mes, otro año, otra vida) vuelva a verlo todo de color de rosa, vuelva a venderles las supuestas bondades de la ACB (y si así lo hiciera, por favor, no me lo tengan en cuenta) o de qué sé yo qué otra competición. Hoy no.

Publicado julio 13, 2016 por zaid en ACB

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MI GRAN COPA   Leave a comment

adrenalina1. La Copa volvió a ser La Copa, justo cuando ya casi nadie esperaba que lo fuera. Cuando la Copa de las sorpresas era ya sólo un lejano recuerdo, cuando muchos habíamos repetido hasta la saciedad que cualquier tiempo pasado fue mejor, cuando ese eslogan de los cuatro días de adrenalina parecía haberse quedado más obsoleto que el teletexto emergió por fin esta Copa 2016 para devolvernos nuestra fe en el baloncesto, en la ACB, en el deporte e incluso en el ser humano como ente capaz de (aún en momentos de máxima exigencia) generar emociones maravillosas. Esta edición quedará ya como una de las mejores de la historia, probablemente como la mejor en lo que llevamos de siglo. No es poca cosa viniendo de donde veníamos.

2. Estaba todo el madridismo desatado celebrando el título, estaban todas las emociones desbordadas en la casa blanca (mención especial para Pablo Laso, también en ese aspecto) y mientras tanto allí arriba en el palco su presidente permanecía circunspecto, hierático, hermético, como si todo aquello no fuese con él. Quizás porque en el fondo no fuese con él, quizás por una mera cuestión protocolaria, quizás porque en su ánimo pesara mucho más el empate de Málaga que el título de A Coruña o quizás porque el no exteriorizar las emociones sea una condición inherente a su estatus de Ser Superior, es tal su grado de plenitud interior que dejarlo traslucir hacia fuera sería poco menos que una vulgaridad. O quizás sea algo mucho más simple que todo eso, quizás sea sólo que cada título del Madrid de baloncesto no sólo no le produce ninguna satisfacción sino que le genera una intensa irritación. Recapitulemos: allá por el verano de 2014 Don Florentino estuvo a punto de hacerle a Laso un ancelotti (un año antes de hacérselo al propio Ancelotti), no lo hizo y desde entonces su eternamente cuestionado (por algunos) técnico no ha hecho otra cosa que pagárselo con títulos, títulos a tutiplén, títulos a todas horas, títulos de todos los colores, títulos uno detrás de otro.RMcampeones Cada uno de esos títulos es como una daga en el corazón del florentinismo, una especie de recordatorio de que existe otra manera de hacer las cosas, esa que consiste en perseverar en un proyecto y no en cambiar necesariamente de proyecto cada dos por tres. Si caminas en la misma dirección tarde o temprano acabarás llegando a algún destino, si cambias de trayecto a cada rato nunca llegarás a ningún sitio, es así de sencillo. De alguna manera cada título de la sección de baloncesto parece existir sólo para recordarle al Presidente todos los títulos que está dejando de ganar en fútbol. Ahí le duele.

3. Hacia finales de agosto de 2008, tras la final olímpica de Pekín, escribí (una de tantas tonterías que suelo escribir de vez en cuando) que aquella selección española en realidad no había ganado la plata sino el oro, si bien se lo habían dado bañado en plata sólo para disimular, sólo para que el campeón oficial no se ofendiera. Me acordé de esas palabras tras la final de este domingo, quizás porque (salvando las distancias, obviamente) lo dicho sobre aquella selección vale también para este Granca. Desconfíe de las apariencias, en realidad el Club Baloncesto Gran Canaria ganó también esta Copa, la ganó tanto como el que más, le nombraron subcampeón y le dieron un trofeo en miniatura por aquello del que dirán pero ese sub acabará desapareciendo, ese trofeo se acabará engrandeciendo con el mero paso del tiempo. Por supuesto que el Madrid es justo y merecido campeón, sólo faltaría. Pero más allá de eso esta Copa quedará ya para siempre como la Copa del Granca, así será al menos hasta que lo mejore en una próxima edición. Que todo se andará.

4. Gran Granca desde el principio hasta el final, hasta la Final (sí, esa misma para la que muchos le trataron como si no fuera a presentarse, como si el resultado estuviera ya escrito de antemano, como si su único destino fuera ser una mera comparsa a merced del Madrid; afortunadamente para ellos su entrenador y sus jugadores no fueron de la misma opinión).herbalife-gran-canaria-real-madrid-102_g Gran Granca incluso hasta el final de la Final, cuando todo parecía sentenciado y hasta el más elemental sentido común aconsejaba rendirse. ¿Rendirse, dije? Si no se rindieron cuando estaban 12 abajo ante Valencia, si aún menos se rindieron cuando estaban 19 abajo ante Bilbao a ver por qué habrían de rendirse aunque estén otra vez 12 abajo ante el Madrid a poco más de un minuto para el final. Aplíqueseles aquello que cantaba Serrat de los piratas, larga vida y gloria eterna, para hincarles de rodillas hay que cortarles las piernas. Gloria eterna.

5. Vivo en un país que sacraliza lo joven y demoniza lo (aparentemente) viejo, de tal manera que en cuanto un profesional cumple los treinta y falla un par de veces ya se le coloca una de las más crueles etiquetas que puedan adjudicarse a deportista alguno, la de acabado, que acostumbra además a arrojarse a la espalda de cualquiera con inusitada crueldad. Estás acabao, no sé ya cuántas veces tuvo que escucharlo en tiempos de Messina (y aún en los primeros de Laso) un Felipe Reyes que cada día que pasa parece más joven. Estás acabao, no imagino cuántas veces habrán tenido que escucharlo dos tipos que han escrito algunas de las páginas más bellas de esta Copa, Don Albert Oliver y Don Alex Mumbrú.oliver Ambos pusieron mucho más de lo que estaba en su mano para ganar, ambos se negaron radicalmente a perder, ambos lloraron su respectiva derrota como si no fueran veteranos curtidos ya en mil batallas sino imberbes quinceañeros no preparados aún para los duros avatares de la vida. Oliver y Mumbrú, Mumbrú y Oliver, bien merecen que nos pongamos metafóricamente (que no físicamente, ya que entonces no podría teclear) EN PIE. Bendito acabamiento.

6. Y a veces ni siquiera hace falta esperar tanto para que te entierren, a veces te colocan la etiqueta de acabado antes incluso de cumplir los treinta. En el verano de 2014 Gustavo Ayón contaba sólo 29 primaveras pero ya entonces tuvo que escuchar toda clase de lindezas sobre el presunto declive (cuando no final) de su carrera, tanto más cuando el Barça regaló sus derechos al Madrid y seguidamente se descojonó de la risa como diciendo vaya paquete que nos hemos quitado de encima, vaya gol que le acabamos de meter al eterno rival. Y los primeros meses de aquella temporada 2014/2015 parecieron abundar en aquella misma teoría sin reparar en que Ayón estaba aún convaleciente en el plano físico, acaso también en el psíquico tras algún grave problema personal. Fue justo hace un año (Copa 2015) cuando Ayón emergió por fin como el gran pívot que siempre fue, el que conocimos en Fuenlabrada y no acabaron de conocer en NBA, sólo que ahora además corregido y aumentado por la experiencia, por la sabiduría que te da la vida tanto más cuanto más adversa sea.ayonmvp Y desde entonces ya no ha parado, habiendo sido parte no ya importante sino imprescindible en todos los múltiples y variopintos títulos ganados por el Madrid durante este último año. Este Ayón 2016 es tan indispensable en este Madrid como puedan ser los Sergios, como pueda ser Felipe. Y lo mejor es que es sólo el principio. Pocas veces un MVP fue más justo.

7. Y si te entierran a los treinta, qué decir ya a los setenta. Setenta inviernos cumplirá ya este año Don Alejandro García-Reneses, sí, setenta, por más que su aspecto eternamente joven y su cabello eternamente desencanecido parezcan indicar lo contrario. 53 años han pasado ya desde que debutó en Estudiantes, 51 desde que protagonizó aquel insospechado cameo en La Familia y Uno Más, 43 desde que empezó su carrera como entrenador, 31 desde que empezó a entrenar al Barça, ocho desde que ganó su última Copa con aquella maravillosa Penya de la erre que erre (Ricky & Rudy). En cualquier otro lugar sería un mito, una leyenda quizás comparable a lo que en USA representan Krzyzewski o Popovich por ejemplo. Aquí en cambio le vemos como uno más, casi un cualquiera, somos así, nos encanta ensalzar a los muertos pero nos cuesta horrores encumbrar a los vivos, tanto más cuanto más vivos. De hecho no es ya que no los ensalcemos sino que procuramos despiezarlos en cuanto se nos presenta la ocasión.aitoGC No seré yo quien caiga en eso, no esta vez al menos. Lo repetiré una vez más, no es ya que Aíto sea parte esencial de nuestro baloncesto (que también), es que Aíto ES el baloncesto. Nada habría sido igual sin él.

8. Decían en las clases de religión de mi lejana infancia que Dios escribe derecho con renglones torcidos (que yo con infantil candor pensaba entonces que vaya chulería más absurda, si tan todopoderoso era a ver qué trabajo le costaba enderezarlos, y luego ya escribir normal… Ya ven que la fe nunca fue mi fuerte, ni siquiera cuando era obligatoria). Josean Querejeta no es Dios ni falta que le hace, pero de alguna manera su Baskonia está también lleno de renglones torcidos, deshechos de tienta que algunos ya no consideraban aprovechables ni siquiera para un equipo de nivel medio, no digamos ya para uno que aspira siempre a la élite aún por muchas limitaciones presupuestarias que se le impongan. Renglones torcidos como un Bourousis que abandonó (o le abandonaron) el Madrid casi fondón, fuera de punto y de ilusión, y que hoy sin embargo está considerado unánimemente como uno de los jugadores más en forma de Europa, y ello en su doble papel de pívot evidente y base encubierto de este equipo. Renglones torcidos como Darius Adams o Mike James (rebautizado el pasado sábado como Froilán James, en un gozoso momento tuitero), o como un Davis Bertans recién emergido de una de esas lesiones que ponen la carrera de cualquiera del revés. Renglones torcidos como tantos otros, incluso como el propio Peras tras su traumático despido valenciano. Y con todos ellos este Baskonia ha conseguido escribir tan derecho como para ganar en el Palacio y el Palau, como para batir al imbatible Cheska y hasta acabar con la imbatibilidad liguera de Valencia. Dicen que el mejor escribano echa un borrón, pero su derrota in-extremis del sábado casi no fue ni borrón siquiera. A este (tan peculiabourousis_hernangomez_baskonia_copa_EFE_foto610x342r como maravilloso) Baskonia 2016 aún le habrán de quedar muchas más páginas por escribir.

9. Es bien sabido que en lo tocante a baloncesto (acaso también a algún otro deporte) las palabras Valencia y paciencia nunca acostumbran a ir en la misma frase, ni aunque rimen. En lo que fueron ganando chiquicientos partidos seguidos todo fueron loas y parabienes, pero ha sido verse fuera de dos competiciones y empezar de inmediato a afilar los cuchillos para no faltar a la tradición. Las rachas iniciales no sirven para nada, dicen, lo que cuenta de verdad es estar en plenitud cuando llega la hora de la verdad, todo lo demás son milongas etc etc. Es curioso, justo lo mismo que dijeron de aquel Madrid de Laso 2013/2014, aquel que tras la más espectacular temporada que vieron los siglos fue a morir en una prórroga ante el Maccabi. No hará falta que les recuerde (más que nada porque ya lo he contado hace siete párrafos) que aquel linchamiento no prosperó y hoy bien que recogen los frutos, y no estoy estableciendo con ello ningún paralelismo ni diciendo que esta racha truncada de 2016 garantice títulos en 2017, líbreme el cielo. Sólo digo que hay muchísimo baloncesto en esa plantilla y ese cuerpo técnico y que ha quedado demostrado con creces que se trata de un proyecto sólido en el que merece la pena perseverar, tanto más si tenemos en cuenta que de no haber sido por la temblequera que le entró al pobre Justin Hamilton quizás hoy estaríamos hablando de otra historia muy diferente. Sé bien que la filosofía del señor Roig es quitar un producto de las estanterías en cuanto no cumple con sus expectativas de venta, pero alguien tendrá que explicarle alguna vez que un equipo de baloncesto nada tiene que ver con una cadena de superhipermercados, ni aún por exitosísimos que éstos sean. Quién sabe, quizás aún esté a tiempo de entenderlo.

10. TVE sigue siendo una televisión pública, aunque se esfuerce concienzudamente en disimularlo. TVE aplica estrictos criterios de televisión privada a la hora de programar (curioso, dado que supuestamente no viven ya de la publicidad), de tal manera que si prevé que algo va a tener audiencia lo acarrea raudo y veloz a La1, si prevé que no la va a tener lo arrincona en cualquier otro canal.tvecr Supongo que están en su derecho, ya otra cosa es que el ejercicio de ese derecho respete las más elementales normas de la ética. Programar en TVE1 un previsible Barça-Valencia y reubicarlo en Teledeporte cuando la realidad te devuelve un Bilbao-Granca no es ya una falta de respeto a los aficionados de ambos equipos, a los aficionados al baloncesto en general y hasta a sus propios trabajadores, es también algo más: es mandar un mensaje sumamente peligroso, vosotros vendéis la Copa de las Sorpresas pero que sepáis que a mí esas sorpresas me joden enormemente, a mí de toda vuestra Copa en realidad sólo me interesan un par de equipos y los demás me chupan un pie, así que no me jodáis y dadme exactamente lo que os estoy pidiendo porque si no es casi mejor que no me deis nada. Tal cual. Al matrimonio ACB-TVE le quedan apenas tres o cuatro meses, lo sentiré por Lalo Alzueta y demás buenos profesionales que aún quedan en esa casa, lo sentiré por quienes sólo vean baloncesto en abierto pero por todo lo demás qué quieren que les diga: que tanta paz lleven como descanso dejan.

y 11. Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche. Fuenlabrada introdujo el raphaelismo en sus celebraciones baloncesteras (sumamente frecuentes en estos últimos tiempos) y éste a su vez dio el salto a la ACB para convertirse casi en el himno de esta Copa, para que acabara cantándolo/bailándolo todo dios cada vez que hubo motivos para ello. Quién se lo iba a decir al afamado a la par que veterano vocalista jiennense, que una copla suya de hace medio siglo acabaría (cine mediante) convertida en símbolo por esas canchas de Dios. Qué pasará, qué misterio habrá, qué tendrá la Copa para hechizarnos de ese modo, para devolvernos ese hechizo de hace tantos años cuando ya lo creíamos perdido, para regalarnos una edición de 2016 que difícilmente podremos olvidar mientras el señor Alzheimer nos lo permita. Mi gran Copa. Nuestra gran Copa.

ME SOBRAN LOS MOTIVOS   5 comments

Aquí donde me ven, este año he decidido rebelarme. Rebelarme contra mí mismo, no teman, rebelarme contra mi propia depresión pre-parto. Año tras año, en los días previos al comienzo de la ACB, se nos instala una sensación como de más de lo mismo: mismo aire mustio, mismas negras perspectivas, misma esclerotización administrativa, misma mortecina audiencia, mismo panorama televisivo, misma sensación de pérdida de talento, mismo coto cerrado para quienes se ganan su ascenso, mismo coto cerrado para quienes acaban en puestos de Euroliga, misma temporada regular interminable, mismos playoffs insignificantes que se nos irán en un suspiro, misma liga de la marmota condenada a una sempiterna bipolaridad… Bueno, pues contra todo eso, y quizás porque hoy contra mi costumbre me he levantado ligeramente optimista (no se confíen, no vaya a ser que se me pase) he decidido rebelarme. Porque aún siendo todo lo anterior más o menos cierto, no es menos cierto que también me sobran los motivos para la ilusión a poco que me pare a buscarlos. Me he puesto a ello, he encontrado unos cuantos (bastantes más de los que imaginaba) y aquí se los traigo, por si les apeteciera acompañarme en esta búsqueda de la ilusión perdida:

1) Porque el (presunto) desembarco de Movistar + de alguna manera me devuelve la ingenua ilusión de recuperar por fin una cobertura televisiva digna de la Liga. No les voy a engañar, llevo casi un cuarto de siglo siendo plusero (aunque no fueron pocas las veces que estuve a punto de dejar de serlo) así que juego con ventaja, tengo ya buena parte del trabajo hecho. Pero aunque no fuera así, creo firmemente que esta ACB necesita con urgencia un reconstituyente, algo que la revitalice.logotipo_movistar_plus_-_liga_endesa_2 En muchos aspectos, pero el aspecto televisivo no es precisamente menor. Que un operador decida apostar firmemente por esta Liga, que decida incluso pagar por darla (es decir, no ofrecerla por puro amor al arte o por la mera visibilidad de sus patrocinadores, como venía sucediendo hasta ahora), ha de ser necesariamente una buena noticia. Aunque a algunos no les guste.

2) Porque sé que volveremos a escuchar (sobre todo dentro de un año, cuando desaparezca el partido de TVE) los mismos cantos de sirena que ya escuchamos en el cuatrienio 1999-2003 acerca de cómo la televisión de pago acabará matando el baloncesto, pero yo no concibo esa razón: porque han pasado ya más de tres lustros desde entonces, porque el nivel de penetración de aquel Canal + no es ni siquiera comparable al que hoy tiene Movistar +, porque algo hemos evolucionado también como espectadores: hoy tenemos múltiples soportes, dispositivos, vías y medios a nuestra disposición, hoy quien quiere ver algo lo ve. Y porque (al contrario que en 1999) en este caso no tenemos ya nada que perder, peor de lo que estamos es difícil que podamos estar. Todo lo que venga vendrá ya por añadidura.

3) Porque el fichaje de Piti Hurtado es lo más ilusionante que le ha pasado a la cobertura televisiva de la ACB desde los tiempos de maricastaña (fuera quien fuera esa señora). Y no llega solo, dicen. Sólo por eso ya habrá merecido la pena.

4) Porque he llegado ya a una fase de mi vida en la que las audiencias me importan un bledo (que no sé lo que es, pero tampoco me importa). Porque me importa otro bledo que seamos mil o un millón, allá cada uno con sus cadaunadas, a quien no le apetezca que haga lo que le parezca. Y porque tampoco me las creo, que lo sepan, porque ese frío dato de audiencia no refleja a quienes lo ven por ordenador (que son legión), aún menos refleja a quienes a veces no podemos verlo en directo y solemos entregarnos al noble arte del difericesto. Y sobre todo, porque ya está bien de autodestruirnos todas las jornadas, todas las semanas de toda nuestra santa vida con este monotema.

5) Porque la liga de la marmota seguirá existiendo (por los siglos de los siglos, salvo indeseado desgajamiento territorial) pero al menos este año parece atisbarse un ligero resquicio de que las cosas podrían llegar a ser de otra manera. Que Unicaja osara ganarle al Madrid la semifinal supercopera (aún con todos los condicionantes blancos) ya fue un buen síntoma (síntoma que luego se nos fue al carajo en la Final, pero síntoma al fin y al cabo), que vaya a llegar algo más de dinero televisivo (menos sería difícil) con el que aliviar un poco la enorme brecha entre clases sociales debería ser otro buen síntoma. Cierto es que con esta Supercopa son ya dieciséis los títulos domésticos consecutivos ganados por Madrid o Barça (todos y cada uno desde hace cinco años y medio, desde aquella liga baskonista de 2009/2010), pero no es menos cierto que cada día que pasa queda un día menos para que conozcamos un campeón de algo que no sea Barça ni Madrid. O dicho de otra manera, que llegados a este punto ya no sé si me he levantado ligeramente optimista o ligeramente gilipollas.

arroyo lawal6) Porque el Barça optó por reinventarse (a la fuerza ahorcan) y ahora toca ver cómo funciona semana tras semana esa reinvención más allá de la euforia supercopera de hace unos días: si Lawal intimida tanto como parece, si Vezenkov es tan bueno como parece, si Samardo aparece por fin, si Perperoglou mezcla bien con todos, si Ribas sigue saliéndose allá donde vaya, si Arroyo acata su papel secundario con las riendas puestas o se las quita para la ocasión, si Navarro aún vive (contra todos esos que hace ya unos cuantos meses decidieron darle por muerto…)

7) Porque el Madrid tiene ante sí el tremendo reto de intentar igualar lo que logró el pasado año (Supercopa aparte), porque será interesante ver cómo administra sus fuerzas por el camino, si vuelve a perder en otoño para ganar en invierno y primavera, si con las derrotas vuelven a emerger a las primeras de cambio sus decapitadores profesionales pretendiendo hacerle a Laso un ancelotti para cumplir con la tradición (aunque esta vez tendrían que inventarse un nuevo objeto de deseo, que sus tradicionales Obradovic, Djordjevic y Katsikaris están pillados…).

8) Porque ver jugar al Chacho siempre fue, es y seguirá siendo un placer. Porque sigue en la ACB como sigue también Llull, justo después de dar por hecho que se irían. Porque no hay noticia mejor para una liga que la continuidad de sus estrellas, que luego esa misma liga no sepa venderlas ya es otra cuestión.

9) Porque Joan Plaza tiene por fin entre manos el equipo que siempre soñó (o casi), porque este Unicaja tiene por fin argumentos más que sobrados para ser la tercera vía (junto con Valencia, obviamente). Luego ya que esa tercera vía aspire a derrotar al bipartidismo o que se nos quede en mero efecto bisagra sólo lo sabremos con el tiempo.

10) Porque el mero hecho de contar con un jugador como Kuzminskas ya te devuelve el precio de la entrada (o el del abono televisivo, en su caso). Porque casi me atrevería a decir que está a un solo paso (el de sus intermitencias, el de esa continuidad que siempre le falta) de ser tan candidato como el que más (si no el que más) a MVP de la ACB.diez unicaja Y porque por detrás de él emerge además un chaval llamado Dani Díez que se encuentra de repente ante la gran oportunidad de su carrera. Y algo me dice (ya algunas muestras ha dado de ello) que no la va a desaprovechar.

11) Porque será interesante ver si las llegadas de Planinic, Blazic, Bourousis o Corbacho dan para que el Baskonia de Peras forme también parte de esa tercera vía. Me encantaría que así fuera (cuantos más mejor) pero por ahora permítanme que sea muy escéptico al respecto. Si las cosas no van bien ya se encargará Querejeta de reinventarlas cuanto sea menester, pero a día de hoy me deja muy frío este proyecto baskonista 2015/2016, qué le vamos a hacer.

12) Porque he leído más de una vez en estos días que Darius Adams lo tiene todo para ser el nuevo Elmer Bennett, y no sé si se trata de un brindis al sol, de la mera expresión de un deseo o de una afirmación fundada, basada tal vez en sus (presuntas) actuaciones de pretemporada (que no he tenido el placer de contemplar). Dado que mis recuerdos de Adams me retrotraen a la temporada pasada, permítanme que por ahora me reserve el beneficio de la duda.

13) Porque Pedro Martínez llega por fin a ese (casi) grande que llevaba años mereciendo, al menos desde que le dieron aquella oportunidad en Baskonia para quitársela luego apenas cuatro días después de empezar. Llega ahora a la plaza más exigente que imaginarse pueda, un lugar donde la paciencia (la paciencia con sus entrenadores, en particular) no acostumbra a ser precisamente moneda común. Todo lo cual hace este reto todavía más hermoso, todavía mucho más especial. Ojalá que te vaya bonito, Pedro.

14) Porque a Valencia llega también Shurna (que me encanta desde sus tiempos en Northwestern, ya se lo dije), llega también SanEme (que me encanta de toda la vida de dios), llegan Hamilton y Sikma que son una garantía. Súmenlo a lo que ya había y descubrirán que con paciencia (bien escaso, insisto) y sin precipitaciones ni ataques de nervios deberían aspirar a casi todo. Lástima ese casi.

pangos granca15) Porque me apetece empezar a ver ya a mis viejos conocidos NCAA, ver de qué son capaces todas esas imágenes refrescantes de que les hablé hace unas pocas semanas: Pangos en Granca (algo ya mostró en la Supercopa), Haws en Obra, Henton en Sevilla, Jeff Taylor (si juega finalmente algún día) en el Madrid, Abromaitis en Tenerife, incluso David Wear en Fuenla aunque no sea santo de mi devoción. Lista que por otra parte se me quedó incompleta, ahora ya tendría que añadir al otro gemelo Wear (Travis, dicen que de camino hacia Gipuzkoa; más consistente que David, pero tampoco se me emocionen en exceso), al ex Fighting Illini Brandon Paul en la Penya… Muchos argumentarán que tanta presencia del club Al Salir de Clase sólo refleja el manifiesto empobrecimiento de la competición; pues vale, será así, no seré yo quien lo niegue. Pero a mí me encanta, qué quieren que les diga.

16) Porque este hacer de la necesidad virtud se refleja también a nivel doméstico, porque podría/debería ser la hora de Santi Yusta, Miguel Rico, Luka Doncic (aunque en este caso no hay necesidad que valga), Alex Suárez, Tomeu Rigo, Ili Diop, tantos otros (excluyo deliberadamente a Estu y Penya, que tendrán luego párrafo aparte). Economía de guerra si así lo quieren. La imaginación al poder.

17) Porque Granca se nos ha hecho grande. Porque la suma de Newley, Báez, Oliver, Pangos, Salin, Omic, Aguilar, Kuric o Rabaseda (cada uno a su manera) da como resultado una magnífica plantilla, Porque con Aíto el todo siempre suma más que la suma de las partes.

18) Porque Taph Savané aún continúa entre nosotros (baloncestísticamente hablando, me refiero). Porque su DNI podrá decir misa en arameo, pero su desempeño nos demuestra bien a las claras que está más joven cada año que pasa. Porque yo de (aún más) mayor quiero ser como él.

19) Porque Alejandro Martínez lleva media vida al frente del CB Canarias (por otro nombre Iberostar Tenerife) y aún le quedará otra media (recién renovado hasta 2017), porque pocos proyectos (si alguno hubiera) personifican mejor la continuidad, en los despachos, en los banquillos y en los parquets. Porque siguen Richotti o Sekulic (su permanencia es siempre el mejor fichaje), porque llegan O’Leary o Beirán. Porque todas sus piezas encajan, porque saben crear el caldo de cultivo para que todas sus piezas encajen. Porque son un ejemplo que muchos deberían imitar.

bellas cai20) Porque me duele no ver ya a Bellas en el Granca, pero al mismo tiempo me apetece ver a Bellas en otro lugar que no sea el Granca, tanto más en un lugar tan propicio como el CAI. Nuevos compañeros, nuevos técnicos, nuevas gentes, nuevo clima, nueva vida, por primera vez lejos de su (muy bien ganada) zona de confort.

21) Porque (me gustaría pensar que) cada vez que conecten con Zaragoza conectarán con el Pabellón José Luis Abós, cada vez que alguien empiece a narrar dirá bienvenidos al Pabellón José Luis Abós, cada vez que las cámaras enfoquen la cancha leeremos en la parte superior Pabellón José Luis Abós. Le pese a quien le pese. (Me gustaría pensarlo, pero lo pongo entre paréntesis porque justo después de escribirlo descubro que no será así por ahora, que los tribunales han suspendido cautelarmente el cambio de nombre; mandagüevos, añado, desde el exquisito respeto a las resoluciones judiciales que no comparto en absoluto).

22) Porque soy campazzista, lo soy desde antes de los Juegos de 2012, desde antes de que en el Madrid supieran siquiera que existía. Porque por serlo me he llevado hostias tuiteras a tutiplén (legítimas discrepancias, en cualquier caso) de todos aquellos que echaron pestes tras la marcha de Draper, todos esos iluminados que decían que no era digno de vestir la camiseta del Madrid (que leyéndoles a veces piensas que ni Magic Johnson en sus buenos años habría sido digno de vestir la camiseta del Madrid, a poco que hubiera fallado un pase). Soy campazzista y me preparo para cobrarme mi revancha, porque sé que este año en Murcia, con minutos, confianza y Fotis (y a poco que le acompañe la salud), sencillamente se va a salir. Recuérdenmelo en primavera.

23) Porque además de Campazzo Murcia será este año un verdadero latin team: Augusto Lima (si finalmente se queda y no es abducido por la casa blanca, lo cual aún no está claro a la hora del cierre de estas líneas), Vitor Benite, Sadiel Rojas… Porque con Fotis al mando, Cabezas dejando poso, Wood en los triples, Lischuk en los bloqueos y Antelo anteleando sólo pueden salir cosas buenas de ese equipo.

24) Porque también soy brizuelista (no saben cuánto), porque creo sinceramente que Darío Brizuela es lo mejor que le ha pasado al Estu desde hace muchísimo tiempo, lo mejor que ha salido de esa cantera desde el Chacho si me apuran (y aunque sé que Jaime Fernández tendría razones más que fundadas para decir algo al respecto).brizuela vicedo Tendrá minutos, apunta a titular, ya veremos si de aquí a unos meses no estaremos hablando del jugador revelación de la ACB (y miren que este año hay competencia). Papeletas lleva, tantas como el que más.

25) Porque además de Brizuela habrá bola también para Vicedo, Juancho Hernangómez, Fran Guerra y puede que alguno más, porque con Ocampo al mando sabemos por fin que todas estas criaturas vuelven a estar en buenas manos. ¿Lo demás? Dos veteranos del Vietnam como Nacho y Salgado, dos americanos (de USA) con buena pinta, Bircevic haciendo bulto y la maravillosa guinda final de Stimac, el hombre boquiabierto (es como aquél del pueblo de Gila que le decían ¡oye, que tienes la boca abierta! y contestaba ¡ya lo sé, si la he abierto yo!); no destacará por su estética (en ningún sentido) pero lo compensará con creces con todo lo demás. Y todo lo cual sin más objetivos (al menos por mi parte) que no pasar apuros, crecer, disfrutar, volver a ser felices practicando y viendo baloncesto. Ser de nuevo el Estu, con todo lo que eso comporta.

26) Porque seguiremos abalanzándonos a contemplar cada partido de la Penya (en la medida en que la cobertura televisiva nos lo permita) como si fuera un objeto de culto, quizá porque efectivamente sea un objeto de culto. Porque llegan Drame (mítico apellido en aquella casa, por cierto) o Brandon Paul, porque sigue Mallet que parece el padre de todos, porque sigue Suton, porque aún continúan Vidal o Miralles. Pero también porque Ventura y Llovet ya son imagen de marca, porque Abalde lo será más pronto que tarde (si no lo es ya), porque a la vuelta de la esquina aguardan Sans, Nikolic o Nogués. Pero sobre todo, porque muy pocas cosas resultan más gratificantes (en lo que a ACB respecta) que ver jugar a la Penya.

27) Porque Sevilla sigue viva (un año al menos), porque Bilbao finalmente se ganó la estabilidad. Porque son plazas indispensables, porque una ACB sin Bilbao o sin Sevilla carecería por completo de sentido.

28) Porque cada minuto de Raül López seguirá valiendo su peso en oro, porque se nos irá más pronto que tarde, porque deberíamos de enmarcar todos esos ratos que aún le queden en ACB.

29) Porque Pustovyi, Bendzius y Caloiaro (más la continuidad de Waczynski) seguirán poniendo a prueba la pronunciación de los comunicadores compostelanos en particular, y los de toda la ACB en general. Porque (más allá de chorradas) la enésima reinvención obradoirista volverá a salir adelante como todas las anteriores (Moncho mediante), porque volverá a emocionarnos como todas las anteriores (Miudiño mediante).

shermadini_morabanc_rtva_andorradifusio_ad30) Porque es un lujo y un auténtico placer tener por aquí de nuevo a Míster Bean Shermadini. Aunque habré de reconocer que si hace meses me hubieran preguntado dónde iría jamás habría imaginado que fuera a Andorra, tanto menos con las evidentes carencias interiores en muchas otras plazas ACB de mayor raigambre y tronío. Los designios del mercado (y de la fiscalidad) son inescrutables, sin duda.

31) Porque una cosa es reinventarse y otra (ya un paso más allá) lo que tendrá que hacer el Fuenla: técnico nuevo (Tabak), asistentes nuevos (Cuspinera, Raventós), nueve (sí, 9) jugadores nuevos si no he echado mal la cuenta, incluido el recién llegado (y no por ello menos insospechado) Marko Popovic. Me fascina, me seduce y me intriga (sobre todo me intriga) lo que pueda salir de ese collage, puede ser una maravilla o un caos, esperemos que opten por la primera opción.

32) Porque este año descenderá al menos un equipo a la LEB, de verdad, se lo prometo. No, no es que adivine el futuro (que yo sepa) sino que el postergado ascenso ourensano hará que el último clasificado de la ACB baje esta vez sí o sí (salvo nuevo cambio de opinión o de circunstancias en los próximos meses, que a la vista de los antecedentes tampoco me extrañaría). Y no es que yo le desee mal a nadie, líbreme el cielo, es sólo que recuperar esa dinámica medianamente normal de ascensos y descensos resulta esencial para la supervivencia de esta competición (y no digamos ya de la LEB). Así que algo es algo, menos da una piedra. Aunque sea en diferido.

33) Porque a día de hoy todos parten de cero (por definición), hasta la propia Liga parte de cero, si no nos ilusionamos ahora ya me dirán ustedes cuándo nos vamos a ilusionar. Tiempo habrá para que la cruda realidad venga a ponernos en nuestro sitio.

34) Porque me salen ya a estas alturas 35 motivos pero podrían salirme 350 si me lo propusiera, porque creo que llegados a este punto se han ganado ustedes sobradamente el derecho a que les deje descansar. Y porque muchos de esos otros motivos se nos irán apareciendo según avance la temporada, no les quepa la menor duda. Somos así, todavía capaces de encontrar alicientes aunque nos pueda el desánimo.

y 35) Porque sí. Porque el baloncesto nos hace felices, y a día de hoy (y mientras no se demuestre lo contrario) no tenemos ninguna otra liga profesional de baloncesto más cerca de casa, ni puñetera falta que nos hace. Porque sigue siendo nuestra Liga por más motivos que se empeñen en darnos año tras año para que deje de serlo. Porque ya está bien de lamernos las heridas. Porque sí.

IMÁGENES REFRESCANTES   1 comment

En tiempos era una práctica habitual, no sé si hoy seguirá siéndolo porque ya casi no veo noticiarios televisivos, con Internet tengo más que suficiente. En tiempos te sentabas a ver el telediario veraniego y tras tragarte la habitual ristra de catástrofes, escándalos, disturbios, sucesos y conflictos varios el comunicador (suplente) de turno ponía su mejor cara de felicidad y te soltaba aquello de …y hoy, para acabar nuestro informativo, les dejamos con unas imágenes refrescantes. Y en tu televisor se iban sucediendo esculturales cuerpos practicando esquí náutico, intrépidos surfistas cabalgando sobre las olas, gráciles veleros surcando la mar serena mientras tú, ahí bien recocido en tu sofá a tus cuarenta y tantos grados centígrados, sin aire (ni acondicionado ni sin acondicionar) ni ventilador ni vacaciones, te acordabas de la madre que parió al comunicador, al director, al realizador y al surfista incluso, ya puestos. Nunca hubo nada menos refrescante que unas imágenes refrescantes, ni aún por muy sugestivas que éstas fueran. De hecho en mi caso siempre produjeron el efecto contrario, si bien habré de reconocer que los exabruptos que soltaba al verlas sí acababan dejándome una extraña sensación de liberación. Quizá fuera eso lo que pretendieran…

Y sin embargo aquí me tienen, intentando provocarles ese mismo efecto… sólo que en términos estrictamente baloncestísticos, no vayan a pensar. No teman, no abundaré en la serie de catastróficas desdichas que aflige a la ACB en estos días, no abundaré porque ya las conocen de sobra, porque ya se las hemos contado en este mismo lugar y por no amargarles (aún más si cabe) la vida. Pero a cambio les ofreceré mis particulares imágenes refrescantes, casi las únicas que ofrece en estos días nuestra atribulada competición. No hará falta que les recuerde que cada vez hay menos dinero para desembolsar, que cada vez llegan americanos de menos postín y tronío, que los que vienen pesan mucho menos que los que se van… pero no hay mal que por bien no venga, dicen. Antes los fichábamos curtidos en mil batallas europeas, ahora los fichamos casi recién salidos del cascarón universitario, lo cual, para alguien que se pasa los inviernos enteros pegado a la NCAA como es mi caso, no deja de ser un plus. Así que esas van a ser mis particulares imágenes refrescantes, si buscaban esculturales cuerpos en traje de baño me temo que no acudieron al lugar adecuado. Eso sí, a cambio les presentaré (in alphabetical order) a seis sujetos casi recién salidos de fábrica y que llegan con la loable misión de refrescar (en la medida de lo posible) nuestra endogámica, esclerotizada, envejecida y encorsetada Liga ACB. Ojalá lo consigan.

1. Algunos que ya peinamos abundantes canas aún recordamos a su padre. También es verdad que tiene truco, si se hubiera apellidado Smith o Jones probablemente lo habríamos olvidado pero Abromaitis no creo yo que haya muchos en la guía telefónica, en cualquier caso si usted no lo recuerda no se preocupe, más bien alégrese, es una mera cuestión de edad. Aquel Jim Abromaitis se hizo carne y habitó entre nosotros en la temporada 1980/1981, hace la friolera de 35 años ya;abromaitisx-large no diré que dejó una huella imborrable (más allá de su apellido) porque no sería cierto, y eso que no estuvo en un equipo cualquiera sino en el mismísimo Real Madrid de los Corbalán, Brabender, Iturriaga, Rullán, Romay, Prada, You Llorente, Indio Díaz, Randy Meister y demás familia. Era un buen tirador, nada más (y nada menos) que eso. Bastante más que eso (pero también eso) es su hijo, Tim Abromaitis, gracias entre otras cosas a haberse formado en una universidad como Notre Dame en la que no basta con tirar bien sino que además tienes que jugar muy bien al baloncesto. Los Fighting Irish de Mike Brey podrán tener mejores o peores promociones pero mueven siempre el balón como los ángeles y utilizan como nadie los espacios, lo que les convierte en una verdadera delicia de equipo. No por casualidad sus productos acostumbran a ser jugadores muy bien formados, aquí mismo hemos podido comprobarlo hace bien poco con Ben Hansbrough o Luke Harangody (y aprovecho la ocasión para dejarles otro nombre recién graduado, Pat Connaughton, si no cuaja en NBA y tienen mano en ACB tírense en plancha a por él). Abromaitis es otro buen ejemplo, y ello a pesar de que se perdió su último año de elegibilidad por culpa de una rotura del ligamento cruzado anterior que pareció cercenar ya para siempre su carrera profesional. Pero se repuso, se vino a Europa y durante estas tres últimas temporadas (Villeurbanne, Estrasburgo, Braunschweig) no ha hecho sino mejorar. Si a todo esto añadimos su inmejorable currículum académico y su impecable estampa de yerno ideal, el resultado de todo ello nos dará un producto que parece hecho a medida para un proyecto como el de Tenerife, del mismo modo que la propuesta de Alejandro Martínez parece que ni pintada para un jugador como él. Que sea por muchos años.

2. No me pregunten por qué, pero hubo un tiempo en el que a los entrenadores ACB les encantaba fichar mormones. Cualquier jugador recién importado de USA venía siempre rodeado de incertidumbres, cómo será, qué carácter tendrá, cómo se adaptará, etc. Incertidumbres que en tratándose de mormones se reducían contylerhawssiderablemente ya que su adaptabilidad, entrenabilidad, disciplina y entendimiento del juego resultaban estar siempre muy por encima de la media. Ejemplos hubo a patadas (también excepciones, claro), todos los que usted quiera, desde aquel legendario Steve Trumbo hasta los recientes Toolson (todos los Toolson) o Yeisi Carroll. Bien, pues el siguiente a añadir a esta lista se llama Tyler Haws y llega a Santiago de Compostela directamente desde Brigham Young (BYU para los amigos), la universidad mormona por antonomasia. Ahora bien, más allá de sus creencias, más allá de esa cara de asco (mi madre, menos diplomática para estas cosas, diría que parece que estuviera oliendo mierda), más allá de ese aura de superioridad tan yanqui que le caracteriza, sepan bien que estamos ante un anotador compulsivo: un sujeto que ha promediado más de 22 puntos por partido superando así los registros históricos de otros legendarios cougars como Danny Ainge o (mucho más recientemente) Jimmer Fredette. Añádase además que no llega con los típicos 22 años de cada graduado universitario sino con 24, fruto de haber pasado esa particular mili mormona de los dos años de misión, concretamente en Filipinas; añádase también que la criatura nació en Bélgica por esas cosas raras de la vida, lo que supongo que le conferirá la condición de comunitario por si su fichaje no fuera ya suficientemente chollo de por sí. Pensé yo que encontraría hueco en cualquier franquicia NBA, probablemente también lo pensaron en el Obra cuando lo apalabraron, probablemente aún no acaben de creerse que vayan a disfrutar durante todo un año de un jugador así. Eso sí, tampoco le pidan más, tengan claro que en apenas unos meses (y siempre y cuando no le reclamen de USA) seguro que habrá ya unos cuantos grandes de Europa peleándose por sus servicios. Al tiempo.

3. Providence es una fiesta. No me refiero a la capital del estado de Rhode Island (que puede que también lo sea, pero que no tengo el placer de conocer) sino al equipo de baloncesto de su universidad, esos Friars que siempre que los ves te devuelven el precio de la entrada (si lo hubiere), lástima que por jugar en la Big East les veamos mucho menos de lo que nos gustaría. Así fue en 2014 gracias al eléctrico Bryce Cotton (lo último que supe de él es que andaba por los Jazz),henton así ha sido aún más si cabe en 2015 gracias a una fantástica pareja: de un lado el mágico base Kris Dunn, uno de esos jugadores que te entran por los ojos ya desde la primera vez que le ves (y que volverá a Providence en unos meses para completar su año sénior, de lo cual me alegro); y del otro un alero interesantísimo, físicamente muy potente, agresivo en penetración y con muy buena mano, que responde al bello a la par que insospechado nombre de LaDontae Henton (si se están preguntando qué extraña razón lleva a unos padres a ponerle LaDontae a su retoño, habré de confesarles que yo también me lo pregunto). Henton acabó su periplo universitario hace unos meses, no fue drafteado y pensé que se lo rifarían en Europa pero fue pasando el verano y nadie pareció acordarse de él… justo hasta que este pasado fin de semana se ha acordado por fin de él el Baloncesto Sevilla, ese mismo (ex) Caha que en apenas un mes ha pasado de estar casi al borde de la muerte a fichar a todo bicho viviente, apoyo de su entidad financiera propietaria mediante: Bamforth (again), Nachbar (nada menos), Miljenovic (joyita) y ahora este Henton que debería salirles muy bien, aunque el fichaje de una criatura recién salida del cascarón siempre deje alguna duda: cómo procese ese paso del amateurismo al profesionalismo, de Rhode Island a Andalucía e incluso de Ed Cooley a Luis Casimiro; dos pedazo de entrenadores si bien completamente diferentes el uno del otro. Luego acabará como acabe, pero por ahora es una magnífica noticia tenerlo por aquí.

4. Ya he contado alguna vez la historia de aquel primer partido que le vi, que era en realidad el segundo que jugaba en su universidad de Gonzaga. Aquella noche de noviembre de 2011, ante su nuevo público de Spokane, frente a la vecina Washington State, el recién aterrizado Kevin Pangos se marcó la friolera de nueve triples, tal cual, nueve triples uno detrás de otro (claro está, no iban a ser todos a la vez), nueve triples con envidiables porcentajes además, dejando ojipláticos no ya a sus aficionados ni a quienes lo vimos desde la distancia sino incluso a los mismísimos analistas televisivos (que más de una vez se confundieron y le llamaron Pargo, ya que ocupaba jukevin_pangossto el lugar que Jeremy Pargo acababa de dejar). Ni que decir tiene que el canadiense no volvió jamás a repetir una actuación así, pero ello no quita para que durante todos estos años haya seguido jugando a un magnífico nivel. No siempre ejerció de base puro porque a menudo le tocó compartir cancha con un cerebrito como David Stockton (de los Stockton de toda la vida), pero este último año recuperó el mando en plaza y dejó meridianamente claras dos cosas: a) que siempre va a ser un base más anotador que director, y b) que en cualquier caso ha mejorado muchísimo en las labores de dirección. Triunfará en el Granca siempre y cuando sus fieles aficionados tengan paciencia con él (al fin y al cabo es su primer trabajo remunerado como baloncestista profesional), siempre y cuando tengan claro que no van a encontrar en él al sucesor de Tomás Bellas sino a otro estilo de base completamente distinto, casi contrapuesto. Ahora bien, con un maestro en el banquillo como Aíto (extraordinario en la dirección de jóvenes, de toda la vida de dios) y otro en el parquet como Oliver tendrá ya mucho ganado en su proceso de adaptación. Dejemos que Gran Canaria (la isla, la gente, el equipo) se ocupe de todo lo demás.

5. Siempre es un placer ver jugar a Vanderbilt, universidad sita en Nashville, Tennessee. Siempre es un placer ver a los Commodores sobre todo en su casa, en ese incomparable Memorial Gym que no se parece a ningún otro pabellón (que yo haya conocido) sobre la faz de la Tierra, con sus banquillos no en el lateral sino en los fondos, casi al pie de las canastas. Pero más allá de peculiaridades Vanderbilt acostumbra a jugar buen baloncesto gracias a su técnico Kevin Stallings y a interesantes promociones de jugadores,Jeffery_Taylor_Vanderbilt_InsideOnly pongamos por ejemplo aquella de 2012 con el escolta anotador John Jenkins (carne de Liga de Desarrollo durante todos estos años), el pívot fajador nigeriano Festus Ezeli (hoy ya con un anillo en los Warriors) y el alero-chico-para-todo Jeffery Taylor, jugador interesante donde los  haya. Jordan (sí, ESE Jordan) puso sus ojos en él y le escogió para sus Bobcats (hoy ya Hornets) en el 31 del draft (lo que viene siendo el 1º de la segunda ronda), justo un puesto detrás de Ezeli y ocho detrás de Jenkins por cierto. Su elección desató la euforia en las buenas gentes de Charlotte que creyeron (tanto más tras sus magníficas actuaciones en las ligas de verano) haber conseguido un verdadero robo. Bueno, pues no. La realidad como tantas otras veces vino a poner las cosas en su sitio, primero en forma de lesión (aquiles) y luego en forma de sanción por un lamentable episodio de violencia de género que él mismo reconoció y por el que le cayeron 24 partidos. Así las cosas (y tras múltiples idas y venidas a la Liga de Desarrollo) los Hornets acabaron cortándole hace pocos meses. Se le cerraba así la puerta de la NBA pero a cambio se le abría de par en par la de Europa, gracias además al pequeño detalle de que Taylor es sueco; no sueco de conveniencia sino sueco sueco, sueco de pura cepa, nacido en Norrköping mientras su padre estuvo jugando allí. De hecho ha defendido ya la camiseta de su selección, de hecho hasta participó en el Eurobasket 2013 con notable éxito de crítica y público. Dicen que le ha fichado el Real Madrid para sustituir a KC Rivers (que la cosa de los pasaportes la tiene algo más revuelta, por lo visto), de hecho todos los medios lo dieron por hecho hace un par de meses aunque yo a día de hoy no he sido capaz de encontrar confirmación alguna al respecto, bien porque las cosas de palacio van despacio o bien porque soy así de torpe y no habré sabido dónde buscar. Sea como fuere (y dando por supuesto que finalmente llegue a la casa blanca) que nadie espere un clon de Rivers porque su posición podrá ser similar pero su juego es muy distinto: más defensa, más físico, menos tiro que su antecesor. Y más carácter, también. Esperemos que mezcle bien con un equipo tan hecho como este Madrid.

6. En los cinco casos anteriores les he vendido optimismo a raudales pero no se me vengan arriba, no todo ha de ser jijí jajá, me temo que con éste que viene ahora voy a bajar un poco (bastante) el listón. Señoras, señores, les presento a los gemelos Wear, Travis y David Wear, dos gotas de agua como no podía ser de otra manera, dos esbeltos yogurines a los que imaginamos intercambiándose exámenes y castigos sin que sus profesores se dieran cuenta cumpliendo así con la mística asociada a su condición.DavidWearTravisWear Juntos llegaron a North Carolina, juntos decidieron cambiar de aires y emigrar a la soleada California en busca de mejor fortuna, juntos aterrizaron en UCLA, juntos se graduaron cumpliendo casi en la cancha ese mismo papel intercambiable que les imaginábamos en las aulas. Las diferencias (más allá de que el uno llevaba el 12 y el otro el 24) eran sólo de matiz: Travis, a menudo titular, era más completo, algo (sólo algo) más interior, algo menos alérgico a las zonas; David, por lo general suplente, era aún menos fajador si cabe, prototípico cuatro abierto (y decir cuatro es decir mucho) con buena mano y pare usted de contar. Acabada la carrera se separaron finalmente sus destinos, la adultez es lo que tiene: Travis fue a parar a los Knicks para confirmar el hecho evidente de que allí ya juega cualquiera (de hecho recientemente han fichado a Sasha Vujacic, por si nos quedara todavía alguna duda), David en cambio hubo de buscarse la vida (como tantos otros) en la D-League. Supongo que habrán sido sus números en esa competición y (sobre todo) en la pasada Liga de Verano los que han llevado al Fuenla a contratarle, algo que como ya habrán deducido a partir de todo lo anterior no me hace especial ilusión; fíjense que hasta me preguntaron en Twitter si mejoraba a Daniel Clark (comparación odiosa donde las haya) y respondí que para mí no, en absoluto. Dicho lo cual, si yo fuera aficionado fuenlabreño tampoco me preocuparía demasiado al respecto. Primero porque acaso mi recuerdo sea exagerado, porque puede que haya progresado mucho desde entonces. Segundo porque no soy de fiar, no soy un experto sino un mero aficionado cuyo atrevimiento va en paralelo a su ignorancia. Y tercero (y principal) porque bastante tienen ahora mismo con preocuparse sobre si saldrán en ACB como para preocuparse de con qué jugadores saldrán (en su caso) en ACB.

Y hasta aquí. Me habría encantado dedicarle también un parrafito a ese magnífico fichaje del Valencia Basket llamado John Shurna (por quien siento especial debilidad desde su etapa en Northwestern) pero en este caso no tendría sentido que yo se lo presentara ya que ustedes lo conocen ya de sobra tras su etapa en Badalona. Como me habría encantado dedicarle unos parrafillos al flamante fichaje de la Penya Ousmane Drame (Quinnipiac) y al no menos flamante obradoirista Alec Brown (Wisconsin Green-Bay), pero si lo hiciera les estaría vendiendo la moto (aún más si cabe) dado que apenas pude ver jugar a sus respectivas universidades (y bien que lo siento) como para tener formada una opinión. Como me encantaría poder dedicarle algunas líneas a jugadores interesantísimos como Juwan Staten (West Virginia), Askia Booker (Colorado), Jordan Sibert (Dayton), LeBryan Nash (Oklahoma State), Jonathan Holmes (Texas), Emmy Andújar (Manhattan) o Matt Stainbrook (Xavier), me encantaría porque eso significaría que les veríamos por aquí pero por ahora no parece que sea el caso (ni por ningún otro sitio, que yo sepa), por si acaso ahí les dejo sus nombres para lo que gusten mandar. Como me encantaría escribir algo también de tíos como Miljenovic, Vezenkov, Sobin, Vrkic, Musli, McGrath, Caloiaro, Benite, incluso Doncic, Yusta o Rico… pero como dijo aquél, hoy no toca, hoy la cosa iba sólo de denominación de origen NCAA. Además que creo yo que ya está bien, que con seis imágenes refrescantes tienen más que suficiente. No se me vayan a enfriar.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

HECHOS OBJETIVOS, CONSIDERACIONES SUBJETIVAS   6 comments

Hecho objetivo 1: Una tibia mañana de finales de junio o comienzos de julio de 2014, no recuerdo la fecha con exactitud ni ganas tengo de buscarla, un señor muy principal salió a la palestra para anunciar que otro señor aún más principal (el más Principal de todos, de hecho) había decidido renunciar a su magna Principalidad en beneficio de su hijo, proceso democrático donde los haya que en el argot monárquico suele ser conocido como abdicación. Ni que decir tiene que la noticia corrió como un reguero de pólvora (metáfora siempre muy socorrida en estas situaciones) dando lugar a lo largo de aquella mañana a toda clase de dimes, diretes, chismes, chanzas y chascarrillos en las redes sociales en general y en la cosa ésa del Tuiter en particular.pabellón-príncipe-felipe Recuerdo bien algunos de ellos, provenientes de Cáceres y Zaragoza, planteándose medio en broma medio en serio que ahora de repente tenían un problema ya que la denominación de su estadio y pabellón (respectivamente), de nombre Príncipe Felipe, acababa de quedarse obsoleta por el peso mismo de la historia, porque en apenas unos días el susodicho Felipe perdería ya para siempre su principesco rango al ascender en el escalafón.

Hecho objetivo 2: Apenas cuatro meses más tarde, el lunes 20 de octubre de 2014, se nos fue José Luis Abós. La noticia (no por esperada menos amarga) nos dejó hechos polvo a todos los que amamos este deporte, no digamos ya a todos los aficionados de su equipo de siempre, de su CAI Zaragoza de toda la vida. Pasadas las primeras horas de desolación poco a poco una campaña fue tomando forma, una petición que parecía tener todo el sentido del mundo: que el pabellón de su equipo llevara su nombre, que perdiera de una vez por todas su obsoleta denominación principefelipesca para homenajear como se merecía al técnico que había hecho historia en el baloncesto de su ciudad. Cuentan que se recogieron más de 15.000 firmas, supongo que la gran mayoría en la propia Zaragoza pero créanme que no todas, créanme que hubo baloncesteros de otros lugares que sin ser necesariamente caístas ni zaragozanos ni zaragocistas se adhirieron gustosos a la campaña. Créanmelo, porque yo fui uno de ellos…

Hecho objetivo 3: Pocas semanas más tarde la petición llegó al Ayuntamiento de la ciudad. No diré que había un clamor social (porque no me gusta la expresión, porque me pilla lejos, porque no soy quién para decirla) pero sí que se percibía ya para entonces, aún desde la distancia, una cierta sensibilidad a favor del cambio. Vamos, que parecían darse todos los pronunciamientos favorables… excepto uno: la corporación municipal se hallaba gobernada por unas gentes de Rancio (muy rancio) Abolengo, sumamente respetuosas con todo lo que signifique tradición (cualquier tradición), boato, pompa y circunstancia, sumamente reacias a todo lo que signifique cambio, tanto más si éste afecta a nuestros más acendrados principios, tanto más si éste afecta (siquiera tangencialmente) a nuestra más sacrosanta Institución.firmas-pabellón-josé-luis-abós Vamos, que fue que no, por dios santo, por dios bendito, tocar siquiera un pelo a la Corona, a quién se le ocurre, sólo faltaría, hasta ahí podíamos llegar. Y los aficionados al baloncesto nos quedamos con un palmo de narices, y los proponentes plegaron velas a la espera de una mejor oportunidad.

Hecho objetivo 4: el pasado 24 de mayo de 2015 se celebraron en nuestro país unas elecciones municipales y autonómicas que propiciaron que el mapa del poder cambiara de manera radical en numerosos pueblos y ciudades de nuestra geografía, Zaragoza entre ellas. Razón por la cual los proponentes de la campaña volvieron a la carga, ahora además con renovadas fuerzas ante el hecho de que la formación que se postulaba para gobernar el ayuntamiento de la ciudad llevaba en su programa, entre otras muchas medidas, la del cambio de nombre del Pabellón Príncipe Felipe por el de Pabellón José Luis Abós.

Hecho objetivo 5: hace algunas semanas, en otra populosa ciudad bañada por el Mediterráneo y situada unos cuantos kilómetros hacia el nordeste, la junta de gobierno de su corporación municipal (prima-hermana de la de Zaragoza, por así decirlo) decidió retirar de sus instalaciones un busto del ex Rey que ya no es rey aunque aún siga ostentando el título de Rey (por paradójico que ello resulte). Puede parecer que esto no guarda relación alguna con todo lo anterior (y de hecho no debería de guardarla) pero por desgracia sí la tiene, como podrán comprobar de inmediato en el párrafo siguiente.

Hecho objetivo 6: Hace muy pocos días la corporación zaragozana, en cumplimiento de su mandato electoral, decidió finalmente proceder al cambio de nombre, por lo que el pabellón pasó a llamarse José Luis Abós. Todo lo cual debería haber sido (y así fue, de hecho) motivo de dicha y regocijo para los aficionados zaragozanos en particular y los de toda España en general… al menos hasta que los del Rancio Abolengo (y Allegados, y algún otro que pasaba por ahí) emergieron de nuevo para decirnos que no, que no nos confundamos, que lo que allí se había hecho no era el merecido reconocimiento a un entrenadorcomunicadoCAI sino un acto meramente político, una afrenta intolerable, otro atentado cometido por el populismo comunista bolivariano (o comunismo bolivariano populista, o bolivarianismo populista comunista, no sé, yo es que me lío con estas cosas) que, sumado al descrito en el párrafo anterior, sólo pretendería atacar a la Institución Monárquica y socavar las raíces mismas de nuestra convivencia democrática. O algo así.

Hecho objetivo 7: Y cómo sería la cosa, que muchos que de entrada se alegraron legítimamente porque el pabellón pasara a llamarse José Luis Abós luego plegaron velas no fuera a ser que se estuvieran alegrando de lo que no debían, no fuera a ser que les tacharan de desafección, extremismo, incluso algo peor. Y cómo sería la cosa, que hasta el propio CAI Zaragoza sacó una nota en la que dice ser consciente de la división que ha podido generar la decisión municipal en la afición caísta, afirma que lamenta profundamente la instrumentalización que está sufriendo en en los últimos días el nombre y la memoria de José Luis Abós y concluye que no puede estar de acuerdo con este cambio de nombre y confía en que se busquen, a la mayor brevedad, soluciones alternativas que permitan terminar con una polémica que no beneficia a nadie. O dicho de otra manera: el propio CAI Zaragoza al que hizo grande José Luis Abós reniega públicamente de que su pabellón pase a llamarse José Luis Abós, amparándose en la utilización política que se estaría haciendo del nombre de Abós. Acabáramos.

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Consideración subjetiva 1: No soy precisamente monárquico, lo mismo ya me lo habrán notado. Acato, acepto y respeto a dicha Institución, porque no me queda otra y porque entiendo que ese debe ser el sentir mayoritario de mis conciudadanos (al menos en base a lo que éstos votan, aunque tampoco estaría de más que nos lo preguntaran directamente alguna vez). Pero no me pidan además que la comparta. Dicho lo cual, me gustaría dejar claro que mi coronafobia (por llamarla de algún modo) no tiene nada que ver con esto, que mi vinculación con este asunto no tiene relación alguna con el nombre saliente (con el que llevo conviviendo sin problemas media vida) sino con el entrante. Quiero que el pabellón se llame José Luis Abós, y me da igual cómo se llamara antes. Si en vez de Príncipe Felipe se hubiera llamado Pabellón del Ebro, Virgen del Pilar, Cierzo del Moncayo, Agustina de Aragón o Perico de los Palotes (por citar sólo las cinco primeras ocurrencias que se me han venido a la cabeza) pensaría exactamente lo mismo.

Consideración subjetiva 2: Es bien cierto (y bien triste) que se ha utilizado políticamente el nombre de Abós. Pero me gustaría saber por qué la carga de esa presunta utilización política recae exclusivamente sobre aquellos que pusieron su nombre al pabellón (asumiendo un compromiso adquirido previamente, no lo olvidemos) y no sobre aquellos que ante tan previsible decisión reaccionaron como si les hubieran mentado a la madre, como si su único objetivo no fuera reconocer merecidamente una trayectoria sino deslegitimar como fuera la opción de enfrente utilizando todos los medios a su alcance para ello. Éticos o no, total eso qué más da.

Consideración subjetiva 3: Y es aún mucho más triste que si el pabellón polideportivo de Zaragoza no se hubiera llamado Príncipe Felipe sino (pongamos por caso) Ramón J. Sénder, Luis Buñuel o José Antonio Labordeta a nadie le habría importado una mierda el cambio de denominación, y ello a pesar de ser todos ellos (y tantos otros que me olvido) aragoneses ilustres que bien merecerían no una sino unas cuantas instalaciones puestas a su noabos felipembre. No nos engañemos, no les preocupa la denominación que se da sino la que se quita, no les importa un pimiento Abós por más que se quejen de su instrumentalización como si en verdad les importara, como si no estuvieran instrumentalizando igualmente ellos mismos la figura de Su Majestad aún en su desfasada condición de príncipe. Ya que tanto le veneran quizá convendría recordarles algún mandamiento, no tomarás el nombre del Rey en vano. La hipocresía al poder.

Consideración subjetiva 4: Y es aún más triste si cabe que si esta decisión de cambiar de nombre al pabellón la hubieran tomado los del Rancio Abolengo (o cualesquiera otros de-los-de-toda-la-vida) nadie le habría puesto pegas, es más, todo dios la habría visto como algo lógico y natural, remplazar un nombre desactualizado a la par que rendir merecido homenaje a quien había contribuido a engrandecer en gran medida el deporte zaragozano y aragonés, simplemente eso, ni más ni menos. Con razón me enseñó (sin querer) mi abuela que el que una cosa esté bien o esté mal no depende de la cosa, depende de quién la haga. Es triste pero es así, si no se lo creen no tienen más que ver las noticias o mirar simplemente a su alrededor, encontrarán miles de ejemplos al respecto, éste es sólo uno de ellos. Uno de tantos.

Consideración subjetiva 5: Claro que si de tristeza hablamos, la palma (en lo que a mí respecta) se la lleva esa actitud del CAI que no acabo de entender (o quizá sí, y por eso me entristece más todavía). Supongo que puede más la necesidad de quedar bien con todo el mundo (con todo el poder, mejor dicho), supongo que CAI Zaragoza no es sólo un equipo de baloncesto sino también (y sobre todo) la entidad financiera que lo respalda, esa Caja de Ahorros de la Inmaculada en cuyo consejo de administración no faltarán intereses políticos y/o económicos sumamente próximos a ese Rancio Abolengo del que hablábamos. Todo lo que ustedes quieran, pero el comunicado podría haber sido exactamente igual de duro con la instrumentalización de la memoria de Abós sin necesidad de tener que renegar de ese cambio de nombre, sin dejar de sentirse orgullosos de que el pabellón en que juegan lleve por fin su apellido, sin pedir que se busquen soluciones alternativas, sin que parezca una bajada de pantalones en toda regla. No sé cómo lo verán los aficionados del CAI (habrá de todo como en botica, imagino) pero a mí, desde la distancia (desde la ignorancia) me genera una inmensa decepción.

Consideración subjetiva 6: En este país solemos perder el culo para poner nombres de prebostes, dirigentes, mandatarios y demás autoridades a cualquier estadio que se precie, Bernabeu, Calderón, Sánchez-Pizjuan, Villamarín, Tartiere, Belmonte, Carranza, Rico Pérez, Rodríguez López, en otro tiempo también Sitjar, Casanova, incluso Ruiz de Lopera. En cambio poner nombres de deportistas a los escenarios deportivos nos cuesta un mundo, ya ven qué casualidad, Alfonso Pérez en Getafe, Fernando Martín en Fuenlabrada y casi pare usted de contar. Somos así por naturaleza, genuflexos ante el que manda, mezquinos con el que se lo curra. Si hasta fracasó el intento de poner el nombre de un futbolista recién fallecido a un estadio recién estrenado, y ello aún a pesar de que aquel estadio aún no tenía nombre ni perspectiva alguna de tenerlo a corto/medio plazo… Qué quieren que les diga, durante años llevé con amargura y resignación (y hasta un puntito de vergüenza) que el estadio de mi equipo futbolístico se llamara Teresa Rivero, hoy llevo con muchísimo orgullo que se llame simplemente Campo dpabellon abose Fútbol de Vallecas, pero créanme que aún más orgulloso me sentiría si alguien se propusiera rebautizarlo como Estadio Wilfred Agbonavbare por ejemplo. Como me siento a día de hoy inmensamente orgulloso (como mero aficionado al baloncesto) de que ese pabellón del CAI por fin se llame José Luis Abós. Le pese a quien le pese.

Consideración subjetiva 7: Obviamente no conozco a Don Felipe, ni puñetera falta que me hace. Pero quiero pensar (por su intachable formación, por su tan cacareada preparación) que es una persona (sí, aunque parezca mentira algunos reyes también son personas, aunque no siempre lo parezcan) lo suficientemente sensible como para hacerse cargo del problema y entender perfectamente su solución. O dicho de otra manera, que si alguien le explicara mínimamente quién fue Abós (en el supuesto de que no lo sepa ya) probablemente él sería el primero en aprobar con todos los pronunciamientos favorables este cambio de nombre (y tanto más estando obsoleto el anterior). Somos así por estos pagos, más papistas que el Papa, más monárquicos que el Monarca mismo. Con dos cojones. Definitivamente, no tenemos, nunca tendremos remedio.

DELIRIOS BLAUGRANAS   3 comments

Ficha el Barça compulsivamente. Ficha como si no hubiera un mañana, como si le faltara el aire, como si se acabara el mundo. Ficha todo lo que se menea y lo que no se menea también, ya puestos, no vaya a ser que se empiece a menear. Ficha con ansia, sin medida, sin merma ni tasa, ficha como decía mi madre que comía yo de niño (y aún a veces mi señora, de adulto), hijo, comes sin conocimiento, ficha el Barça sin conocimiento, casi sin saber qué ficha, puro fichar por fichar. Ficha como si tuviera que desahogarse en baloncesto de la carencia de fichajes del fútbol, como la FIFA no nos deja echemos aquí la casa por la ventana no vaya a ser que se olviden de lo que somos. Ficha como si no le importara una mierda (acaso porque no le importe una mierda) esa reciente auditoría que cuantificaba en 5 millones los ingresos y en 27 millones los gastos de la sección, nos podrá importar a usted o a mí pero a ellos obviamente se la suda, los llenazos del Camp Nou pagan sobradamente los inmensos vacíos del Palau, será por dinero.carlos-arroyo-640 Fichan y fichan y vuelven a fichar, fichan para hacer aún más grande la distancia entre el segundo y el tercero (y ello aunque también fiche el tercero), luego cuando vuelva a hablarles de liga de dos, de bipolaridad, de previsibilidad, de liga de la marmota y demás zarandajas no se les olvide volverme a linchar.

Ficha el Barça a Arroyo, Ribas, Perperoglou, Samuels, Vezenkov, Lawal, Diagné, no nos ficha a usted o a mí porque no estamos en el mercado que si no también nos ficharía aunque sólo fuera para llevar el agua. Ficha cincos como para poner una cinquería, hasta un quinteto de cincos (añadiendo a Tomic) podría alinear si le diera la vena (acaso sea ese el sueño húmedo de Pascual y no nos hayamos enterado), una especie de cinco por cinco (veinticinco) como si dijéramos. Ficha a un Perperoglou que es el pegamento que todo buen equipo necesita, ficha a un Pau Ribas que haría las delicias de cualquiera, hasta ahí todo normal, lo emocionante llega cuando se pone a buscar base y dispara a todo lo que se mueve como si le diera igual huevo que castaña, director que anotador, cerebral que crepuscular, viejo que joven, Prigioni que Shved… o que Arroyo, pongamos por caso.

Ficha el Barça a Arroyo a sus 36 años cumplidos, aún éramos jóvenes cuando le veíamos trotar a la vera de Raül López por esas canchas de dios (del dios mormón de Salt Lake City, para ser exactos). Ficha un potro (ya más bien caballo percherón) desbocxavipascualado, un manantial de talento a chorros, un líder absoluto, un jugador que allá donde pasó no giró en torno al equipo sino que más bien fue el equipo el que giró en torno a él… ¿y en tales circunstancias aspira el Barça a que se convierta en algo así como la prolongación del entrenador sobre la cancha? Si lo de las riendas funcionó mal con Ricky y regular con Marcelinho, con Arroyo (que no es precisamente de riendas) no quiero ni imaginármelo. Pueden pasar dos cosas, que Arroyo se pascualice (que ya me extrañaría, a estas alturas de su carrera) o que Pascual se arroyice aunque sólo sea por la cuenta que le trae, entreguemos las llaves del reino a Don Carlos que él sabrá muy bien que hacer con ellas, para todo lo demás dios proveerá. Puede que tengamos un one man show al más puro estilo Galatasaray o puede que no haya pascualización ni arroyamiento alguno, que cada cual vaya por su lado y los demás ya no sepan de qué lado estar. Llega Arroyo para ser (algo así como) el brazo armado de Pascual, sólo espero que esa extremidad no acabe separándosele del cuerpo. Al menos siempre le quedará la otra, de nombre Satoranski. Menos da una piedra.

Y puestos a fichar hasta ficha el Barça a Lassa, tal cual, con dos eses y en femenino no se me vayan a confundir. Lassa como usted ya sabrá perfectamente (sobre todo ahora que voy yolassa a contárselo) es la marca líder en neumáticos de Turquía, seguramente en el país otomano la conocerá todo dios (o todo alá, según), en esta otra parte del globo quizá también pero yo (que vivo permanentemente instalado en la ignorancia) he tenido primero que averiguarlo para poder escribirlo. Lassa no ha encontrado mejor manera de expandirse que patrocinar a las secciones barcelonistas, bienvenido sea aunque rompa los esquemas a todos aquellos que sostienen que éstas ya están patrocinadas por su sección de fútbol, será que en Turquía no se han informado al respecto. Ya estoy viendo el titular del Marca en el próximo Clásico, el Barça Lassa contra el Madrid de Laso, cosas peores hemos leído. Y aún se podría mejorar, bastaría con que el Madrid se dejara de tekas y pasara a estar esponsorizado (terrible verbo) por Leche Pascual (o aún mejor sería Pascuala por aquello de la simetría, me cuentan que en Valencia hay un mítico bar con ese nombre pero no creo que le llegue el presupuesto para esponsorizaciones de tal calibre). Imaginen, Barça Lassa vs Madrid Pascual, ese sí que sería el verdadero mundo al revés, desde el tiempo aquel en que el Clásico era Real-Regal no se vio nada semejante. Todo es ponerse.

LA LIGA DE LA MARMOTA   3 comments

Hará cosa de un mes (día arriba, día abajo), en uno de esos momentos de enajenación mental transitoria que me caracterizan, se me ocurrió escribir en Twitter el hashtag #LaLigaDeLaMarmota para ilustrar el hecho evidente de que los finales de temporada ACB se parecen unos a otros como gotas de agua: un año más (y van…) el premio al Entrenador del Año recaía en el técnico del primer clasificado en temporada regular como si no existiera ninguna otra posibilidad; un año más (y van…) Burgos volvía a ascender a ACB para quedarse finalmente en LEB; un año más (y van…) la cobertura televisiva dejaba mucho que desear y las audiencias se desmoronaban (llegará el día en que dejen de caer por una mera cuestión física, porque una vez que estás en el fondo ya no es posible ir más abajo); un año más (y van…) la final de la Liga (como antes la de la Copa, y aún antes la de la Supercopa) habría de enfrentar irremisiblemente a Barcelona y Real Madrid. Ni que decir tiene que dicho hashtag provocó el efecto que cabía esperar, es dmarmotaecir, el 99 por ciento de mis hipotéticos fólogüers pasó olímpicamente de él y de entre el 1 por ciento restante hubo de todo, como en botica: alguno a favor, alguno en contra… y alguno que reaccionó como si le hubiera mentado a la madre.

Me pilló por sorpresa, reconozco que nunca suelo estar psicológicamente preparado para estas cosas. No esperaba yo que por quejarme de otra final Madrid-Barça alguien me dijera que vivía en un cuento de hadas, que cómo podía yo despreciar de ese modo una final entre dos de los mejores equipos del Continente (como si la hubiera despreciado en algún momento, como si no la disfrutara tanto como el que más) y lo mejor de todo, que si yo pensaba así era porque veía muy poco baloncesto [Acotación al margen: ¿que yo veo poco baloncesto? Creo que si mi mujer leyera esto iría a buscarle y le mataría con sus propias manos (entiéndase esto último en sentido figurado y en un tono meramente lúdico-festivo, no vaya a ser que dentro de cinco años alguien me lo encuentre y me acuse de inducción al asesinato, o similar)], opinión jaleada desde su cla por una seguidora sumamente fiel que le aclamaba al grito de ¡¡¡Muy bien Javi, así se habla!!! como si en verdad supiera de lo que estaba hablando, como si aquello fuera un combate en un ring y no un intercambio de pareceres en Twitter. La gota que colmó el vaso vino cuando alguien (que no fui yo) le hizo una exposición sumamente razonada y su respuesta fue bla bla bla. Tal cual, simplemente esas nueve letras, bla bla bla, así como diciendo lo vuestro son sólo palabras, total qué me importan a mí vuestros argumentos de mierda si de mi lado está La Razón, con mayúsculas. Hasta ahí. No me importa (incluso me agrada) la sana discrepancia, pero no soporto la prepotencia. Dejé de seguirle, él de inmediato dejó de seguirme, y punto. Y aquí paz y después gloria.

O eso pensaba yo, en mi tierna ingenuidad. Días después, con evidente retraso, me topé en su púlpito con un artículo suyo, que llevaba el breve a par que elegante título de La final repetida entre Real Madrid-Barcelona y el postureo de los ¿puristas? Obviamente no me mencionaba (tampoco era cuestión de hacerme publicidad), pero bastaba con leer su primer párrafo para que no hubiera lugar a dudas (aclaro que copio y pego íntegramente, por lo que la puntuación y la sintaxis son ajenas a mi responsabilidad): No puedo evitar soltar una sonrisa picarona durante estos días que se confirma la final entre los dos mejores equipos de la ACB y todos aquellos muestran su amargor sobre la enésima repetición entre Real Madrid y FC. Barcelona comenzando su perorata habitual sobre el duopolio de ambos contendientes, el presupuesto del fútbol, la imposibilidad de alternativa y algunos se atreven incluso a calificarlo de la liga de la marmota como si no pudiéramos disfrutar del espectáculo que, a partir del viernes, ambos equipos nos ofrecerán en un duelo de altísimo nivel y que es difícil de encontrar en alguna de las otras ligas europeas.posturistas Y tras esta elaborada argumentación (¿qué tendrá que ver el preferir otra final con el que se pueda o no disfrutar de esta final?), añadía: las dudas me asolan ante tanto “postureo” y me hacen dudar del verdadero conocimiento sobre la ACB de estos puristas… Acabáramos, era eso: si prefieres una final Madrid-Barça es que sabes de esto, si prefieres cualquier otra es que no tienes ni puta idea. Y así todo. Haberlo dicho antes, ahora ya nos vamos entendiendo.

Vayamos por partes. ¿Postureo? ¿Qué es postureo? (y tú me lo preguntas, postureo eres tú…): la Real Academia aún está trabajando en su definición, así que mientras acaba les pongo la que ofrece la Fundeula adopción de ciertos hábitos, poses y actitudes más por apariencia que por convicción. ¿Apariencia, a estas alturas? Vaya por dios, y yo sin saberlo. Llevo opinando así media vida (y la otra media no porque aún no tenía dónde opinar), a lo mejor llevo media vida postureando sin darme cuenta o a lo mejor es que algunos etiquetan como postureo a todo aquello que se escapa de su entendimiento. ¿Purista?: Según la Real Academia (prescindo deliberadamente de las dos primeras acepciones, de contenido meramente lingüístico) dícese de aquel que defiende el mantenimiento de una doctrina, una práctica, una costumbre, etc., en toda su pureza y sin admitir cambios ni concesiones. Lo que ya no dice la Real Academia es que quien se reconoce purista lo hace (supongo, no es mi caso) con todas las de la ley, en cambio quien define a otro como purista lo hace en términos despectivos, arrojándoselo a la cara con toda su bilis. Pues vale, si he de ser purista lo seré, obviamente me han llamado y me llamarán cosas mucho peores. Pero si me atengo a la definición de la Real Academia habré de reconocer que no me siento identificado en absoluto. ¿En toda su pureza y sin admitir cambios ni concesiones? Todo lo contrario. Yo quiero que las cosas cambien, que se dinamice nuestro deporte, que no haya una brecha tan enorme entre ricos (dos) y pobres, que nuestro baloncesto no sea bipolar sino multipolar. Mucho más puristas serán aquellos que prefieren que las cosas sigan como están.

Qué duda cabe, esto de utilizar adjetivos descalificativos debe ser muy tentador, el pedestal es lo que tiene. Siempre me han dado muchísima envidia todos aquellos que se sitúan ante su interlocutor en un plano de absoluta superioridad, sabiendo de antemano que su opinión es la verdad absoluta y que la del de enfrente (en tanto en cuanto sea diferente) sólo merece desprecio. Qué envidia, de verdad, yo de mayor quiero ser como él (y eso que soy mayor que él). Yo por desgracia sólo tengo dudas, me lo habrán notado quienes me leen desde hace años, me lo notarán quienes me lean hoy por primera vez. Suelo decir que la duda es el estado natural del ser humano, tantas más dudas cuanto más humano. Por eso me inquietan tanto todos aquellos que no parecen dudar jamás.

Pero todas estas disquisiciones a ustedes les traen al pairo, así que vuelvo al tema. Siguiente sentencia por su parte: ¿Saben cual es el problema principal? Que hay demasiado baloncesto, así como lo digo, todos estos puristas que critican la final se pasan la vida viendo ACB, NBA, NCAA, Euroliga, Liga Femenina y algún torneo que juegue su equipo de barrio, lo que obliga, de forma indefectible, a no poder seguir una competición en su totalidad y realizar juicios de valor sin entrar a profundizar en lo que se está diciendo… Y se queda tan fresco. Yo jamás he tenido la tentación de hacer juicios de valor ni de de entrar a profundizar, aún menos en Twitter. Yo lo único que hago en dicha red social es expresar mi opinión, no sé si tan válida como cualquier otra pero sí al menos tan legítima como cualquier otra. Si él es tan sabio como para que sus aseveraciones vayan a misa pues olé sus cojones, las mías en cambio no pretenden pasar de la pantalla del ordenador. Sin juzgar, profundizar ni pontificar. Simplemente opinar. Como casi todo el mundo.

Así que al parecer estoy (estamos, que no lo dirá sólo por mí) incapacitado(s) para seguir una competición en su totalidad. Pues nada, que al final con tanto insistir me va a obligar a contarles mi vida (baloncestística): a ver, no es ningún secreto (cualquiera que me lea y/o me siga lo sabe) que entre mediados de noviembre y primeros de abril me centro sobre todo en NCAA, lo cual evidentemente tiene un precio: no veo NBA en temporada regular (luego me desquito en playoffs), no veo Liga Femenina (y bien que lo siento) y el único equipo de barrio al que sigo no juega al baloncesto sino al fútbol, por lo que queda fuera de este análisis. Ahora bien, mi seguimiento NCAA no me impide dejar un hueco cada jueves/viernes para la Euroliga y otro cada domingo para la ACB.bilbao-granca Cualquiera que me lea y/o siga conoce bien mis disquisiciones al respecto, mis difericestos varios (suelo dedicar el domingo por la mañana a tareas domésticas, suelo desquitarme por la tarde), mis legendarias peleas con Orange Arena, si alguien lo duda no tiene más que rebuscar en mis tuits de años atrás ya que ahora está tan de moda. Rara es la jornada ACB en la que no caen al menos dos partidos, incluso tres en la mayoría de los casos. Eso sí, suelo seleccionar, escoger en base a criterios de afinidad (Estu… cuando lo dan), calidad, presumible igualdad o mera estética. Habrá equipos a los que haya visto quince o veinte veces y otros a los que haya visto apenas una vez, no lo niego. Y no sé si eso es mucho o poco, no sé si veo más o menos ACB que él (ni me importa) ni sé si eso me deslegitima (como parece) para opinar acerca de dicha competición. No sé qué es seguir una competición en su totalidad, ni siquiera me atrevería a afirmarlo de la NCAA (y miren que le echo horas) como para afirmarlo de la ACB. Sólo sé que a mí jamás se me ocurriría descalificar la opinión de un interlocutor porque vea menos NCAA/ACB que yo, o porque crea yo (sin tener ni puta idea) que ve menos NCAA/ACB que yo. Como dijo el torero, hay gente pa tó.

En algunas cosas estamos de acuerdo, no vayan a pensar: creo como él que en ACB hay un montón de partidos extraordinarios y un montón de equipos que practican un magnífico baloncesto (y por eso mismo me apena que no puedan llegar más lejos), creo como él que (por ejemplo) la serie de cuartos de final entre Bilbao y Valencia fue sencillamente fantástica. Y creo como él (porque es un hecho cierto) que Valencia y Unicaja tuvieron contra las cuerdas a Madrid y Barça, casi del mismo modo en que hace un año tuvieron contra las cuerdas a Barça y Madrid. Pero exactamente eso, contra las cuerdas. Una cosa es tener a alguien contra las cuerdas y otra romper las cuerdas, una cosa es acorralar y otra ser incapaz de rematar, y que al final el golpe definitivo lo acabe dando siempre el acorralado y nunca el que acorraló. El número 20 del mundo (permítaseme el símil tenístico) puede tener contra las cuerdas a Djokovic cada vez que se enfrenten, pero si de cada diez veces que lo hagan gana una y pierde nueve no dejará por ello de ser el 20 del mundo, ni aún por muy apretado que haya tenido al serbio en todas esas derrotas. Es la delgada línea roja entre ser bueno y ser grande, entre tener la oportunidad de ganar y (sencillamente) ganar. Tan simple como eso.

Pero vale, está bien, Madrid y Barça estuvieron una vez más contra las cuerdas, asumámoslo como hecho (más o menos) objetivo. Asumido esto, ahora me van a permitir que les traiga yo aquí unos cuantos hechos más, aún más objetivos si cabe: En las 28 primeras ligas ACB, las que van desde la temporada 1983/1984 hasta la 2010/2011, sólo hubo 9 finales Madrid-Barça. Nueve en 28 años, y sólo en un par de ocasiones hubo dos consecutivas (1988 y 1989, 2000 y 2001); en cambio desde la 2011/2012 llevamos cuatro (o sea todas), las cuatro de manera consecutiva como no podría ser de otra manera.copas Y si esto pasa en la Liga aún es más llamativo el dato de la Copa: en sus primeros 26 años auspiciada por la ACB, es decir, desde la temporada 1983/1984 a la 2008/2009, hubo sólo cuatro finales Madrid-Barça. Cuatro en 26 años (1988, 1989, 2001 y 2007, nótese por ejemplo que no hubo ni una sola en toda la década de los Noventa). En cambio en los seis años que van desde 2009 hasta ahora llevamos cinco, es decir todas excepto la de 2013 (y porque en ésta ambos equipos quedaron emparejados en cuartos de final, que si no ya habríamos visto). Repito, 4 de 26 contra 5 de 6. ¿Quieren más? Si sumamos las tres competiciones ACB, Liga, Copa y Supercopa, descubriremos que ambos grandes se han jugado el uno contra el otro diez de las últimas doce finales, trece de las últimas dieciocho. Pero si miramos sólo títulos el tema resulta ya estremecedor: para encontrar un título no ganado por Madrid ni Barça tenemos que remontarnos otra vez a la temporada 2009/2010, a aquel dos más uno de SanEme que consumó aquel histórico baskoniazo. Madrid y Barça se han repartido íntegramente los últimos 15 títulos ACB en disputa, 17 de los últimos 18. Y lo que te rondaré morena. O como diría una insigne comunicadora, estos son los datos y suyas son las conclusiones.

La ACB es una Liga que juegan dieciocho contra dieciocho y siempre gana el Madrid o el Barça, que diría Gary Linerker si supiera de qué va esto. Dualidad, duopolio, bicefalia, bipartidismo, bifrontismo, bipolaridad… Denominaciones que al parecer hieren la sensibilidad de todos aquellos que tienen la sensibilidad a flor de piel predispuesta a que se la hieran. Nada me gustaría más que no tener que utilizarlas, nada me gustaría más que el que no fueran ciertas. Por desgracia los datos están ahí, y a poco que los repasemos comprobaremos que ya hasta hemos conseguido superar a la liga de fútbol (y miren que lo teníamos difícil), hasta a esa liga escocesa de la que tanto hemos rajado en los últimos tiempos. Al menos ellos conocieron hace un año una excepción (que confirma la regla) llamada Atlético de Madrid, al menos otra excepción llamada Athletic de Bilbao se atrevió a asomarse tímidamente este mismo año a la Final de Copa. Flor de un día, no digo yo que no. Pero flor al fin y al cabo. El fútbol además aún está a tiempo de corregir errores pasados con el nuevo reparto de sus milmillonarios derechos de televisión. Nosotros en cambio casi no tenemos ni migajas televisivas que repartir.

Yo creo que uno de los principales indicadores de la grandeza de una liga es precisamente el número de equipos con posibilidades reales de ganarla, con posibilidades de aspirar a ganarla al menos. Y no es algo que crea yo solo, precisamente uno de los leitmotiv (o como se diga) de la ACB cuando nació hace treintaitantos años fue precisamente ese, que esto no fuera sólo cena para dos sino que hubiera unos cuantos con legítimas aspiraciones a pillar una buena parte del pastel. Con tal motivo se incorporó el segundo extranjero, con tal motivo el tercer extranjero provocó llanto y crujir de dientes unos pocos años después (y téngase en cuenta que hablamos de los ochenta y los primeros noventa, en aquel entonces aún no había libre circulación de trabajadores ni Bosman ni cotonús ni guineanos o turkmenistanos repentinamente nacionalizados). Se consiguió sólo a medias, claro está, siempre habrá ricos y pobres y esta competición no habría de ser la excepción. Pero aún siendo sólo a medias hubo un tiempo en que no sólo decíamos ser la mejor liga del mundo después de la NBA sino que muy probablemente lo éramos, aún consiguiéndose sólo a medias hubo equipos como CAI, Penya, Estu, Baskonia, Unicaja, Valencia, Sevilla, Cáceres, Granada, Manresa o Bilbao que durante un momento (o varios) se creyeron con derecho a soñar, que algunos no sólo se creyeron con derecho a soñar sino que a veces hasta soñaron, que algunos no sólo soñaron sino que hasta se atrevieron a convertir esos sueños en realidad. Pregúntense ahora si esos sueños (sólo sueños, no hablo ya de realidades) serían siquiera imaginables a día de hoy.

¿Cómo hemos llegado a esto? En estos casos resulta muy socorrido recurrir al concepto crisis, esa de la que (dicen que) ya estamos saliendo aunque la tozuda realidad se empeñe día tras día en demostrarnos lo contrario. Un tópico si así lo quieren, pero no por más tópico menos cierto. Quizá recuerden que hubo un tiempo en que los patrocinadores comían de nuestra mano, un tiempo en que mirabas los nombres de nuestros equipos y sólo veías entidades financieras, otro en que sólo veías compañías de seguros, otro en que sólo veías inmobiliarias, la burbuja que les explotó poco después también se le estampó en plena cara a la ACB. Añádase que se cerró también (salvo excepciones) el grifo del dinero público (afortunadamente, porque en tiempos de escasez debe estar para otras cosas) y el resultado de todo ello salta a la vista. La clase alta (dos) cada vez más alta y en cambio la media-alta cada vez más media, la media cada vez más baja, de la que antes era baja mejor no hablemos. Hoy Unicaja y Mercadona (más bien su Cultura del Esfuerzo) pasan por ser nuestros mejores patrocinadores pero es mentira, en realidad no son patrocinadores sino dueños, y que sigan siéndolo por muchos años por la cuenta que les (nos) tiene. El resto andan mendigando a ver si una caja de ahorros local, una empresa de productos dietéticos, una agencia de viajes o una gran compañía telefónica (loado sea el cielo) va y se acuerda de nosotros, y cuando ello sucede nos damos con un canto en los dientes y nos decimos que en el fondo podría ser mucho peor. Lo cual es cierto, pero no es menos cierto que (al menos en esto) cualquier tiempo pasado fue mejor. Además de anterior.

Claro está que en esto de los patrocinadores también podemos engañarnos a nosotros mismos, lo que antes les comentaba de Unicaja o Mercadona apenas es nada al lado del argumentario de mi sesudo interlocutor: …como si fuera un pecado mortal que tu principal patrocinador sea una parte de tu mismo club que se dedica al fútbol y tenga menos mérito que, por ejemplo, una entidad bancaria o una cadena de alimentación por poner ejemplos de los semifinalistas de esta temporada. Me encanta, de verdad se lo digo.madribarça Toda la vida creyendo que el Madrid y el Barça eran clubes de fútbol que además tenían una sección de baloncesto y ahora resulta que no, que el fútbol en realidad es sólo una parte de ese mismo club, el cual además ejerce de patrocinador principal de sí mismo. Pues vale, aceptemos barco como animal acuático (o pulpo como animal de compañía), aceptemos que el Madrid y el Barça de fútbol son simplemente patrocinadores de sus secciones de baloncesto (me da la risa de sólo escribirlo), como Río Natura del Obra, La Bruixa d’Or del Manresa o Montakit del Fuenla pongamos por caso, lo mismo. ¿Lo mismo? Sin necesidad de entrar en cantidades (que en ningún caso serían comparables), quizá no esté de más reparar en el pequeño detalle de que Madrid y Barça no tienen que vivir bajo la espada de Damocles de que su patrocinador principal les abandone a final de temporada dado que llevan patrocinando al baloncesto desde su fundación, ya ven que cosas. Es más, ni siquiera tienen que preocuparse de que les cuadre el debe y el haber, los demás si no les cuadra tienen un serio problema (con las nefastas consecuencias que conocemos verano tras verano) pero ellos dos no, si a final de año el debe supera con creces al haber no tienen más que tirar de la caja común, será por dinero, éstos son patrocinadores y lo demás es tontería. Y no estará de más recordar que el Madrid hoy llena el Palacio pero hubo un tiempo en que ni siquiera era capaz de llenar el viejo pabellón de su extinta Ciudad Deportiva, del mismo modo que el Barça que un día llenó el Sant Jordi hoy es incapaz de promediar media entrada en el Palau. ¿Que no cuadran las cuentas? No hay problema, Dios (o el fútbol, que viene a ser lo mismo) proveerá.

En este punto del debate siempre suelen aparecer dos puntos de vista antagónicos, A) el que reclama que Madrid y Barça sean abducidos full time por la Euroliga para que así podamos recuperar la igualdad en nuestra liga doméstica, y B) el que afirma que una supuesta liga sin Madrid ni Barça sería la ruina absoluta para la ACB. Y aquí mis convicciones flaquean, ya les dije al principio que en el fondo sólo tengo dudas: mi romanticismo escogería la A pero mi (escaso) sentido común reconocería que tienen razón los de la B. Esto es como aquella coplilla de antaño, ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero. Tal cual. A veces me pregunto qué popularidad habría alcanzado nuestro deporte en este país si el Madrid y el Barça no hubiesen creado una sección de baloncesto (perdón, quería decir si el Madrid y el Barça de fútbol no hubiesen decidido patrocinar a un equipo de baloncesto, en qué estaría yo pensando): probablemente hoy no sería más popular que el balonmano, el voleibol o el waterpolo, por más que me duela reconocerlo. Como me pregunto también (soy muy de preguntarme cosas; mis dudas, ya saben) qué sucedería si se diera aquella hipótesis que les planteaba más arriba, si Madrid y Barça se integraran en una Euroliga cerrada que les obligara a dejar la liga doméstica. Si aún con ellos (y aún con el futbolerismo y el madribarçismo que nos meten hasta en la sopa nuestros medios) nos cuesta tener visibilidad, pues imagínense sin ellos: probablemente caeríamos en el ostracismo más absoluto, probablemente nuestra repercusión se asemejaría a la de la LEB. Tan triste como cierto.

Para el final dejó mi ínclito contertulio su última andanada, ni que decir tiene que tan sutil como las anteriores: …a muchos no los convenceré (tampoco lo pretendo) y otros entrarán en esa categoría moderna de “haters” que su principal objetivo es ver a uno de los dos finalistas fuera de los títulos sin entrar en más profundidades (seguramente estén ocupados viendo otras cosas porque su equipo hace ya mucho que acabó la liga), (…) y quién no quiera verlo, pues nada, que siga con su “postureo” mientras ve una de las mejores finales posibles. Cómo no, un ganador como él (tanto más este año) no podía dejar pasar la oportunidad de restregarnos a los demás nuestra condición de perdedores, hasta ahí podíamos llegar. Es curiosa la vida. Habrá haters, no les digo yo que no, pero yo más bien pertenezco a esa otra categoría de perdedores que podríamos denominar perdedores gilipollas (no hace falta que me pongan adjetivos, ya me los pongo yo solo), que es como ser perdedores por partida doble: tan gilipollas como para alegrarme muy sinceramente con algunas victorias europeas de los ganadores;rmeuroliga alegrarme incluso más que algunos (sólo algunos) que se pasaron años deseando que perdiera su propio equipo para que echaran al coach; alegrarme incluso más que algunos (sólo algunos) que (de tan ganadores como son) cuando ganan de verdad ni siquiera saben cómo disfrutarlo, todos esos para quienes la victoria es más un alivio que una alegría en palabras de su propio entrenador. Alegrarme por lo bien que me cae su (otrora vilipendiado) técnico, por la debilidad que siento por cierto jugador, por lo que sea. Alegrarme muy sinceramente porque me gusta el baloncesto aún por encima de cualquier color, de sobra lo saben un montón de madridistas de bien que tienen la insana costumbre de leerme y de aguantarme, si ahora el listo de turno lo quiere llamar postureo llámelo como le plazca pero le aseguro que es la pura verdad. Aunque hoy, a la vista de ciertas actitudes, casi me arrepienta de haberme alegrado tanto.

Así que al parecer yo debería haber estado ocupado viendo otras cosas porque mi equipo hace ya mucho que acabó la liga, y sin embargo vi y disfruté la Final como el que más, acaso más que el que más porque me daba igual cómo acabara, porque la habría disfrutado igualmente si el resultado hubiera sido otro. Y sin embargo algunos que estaban predestinados para disfrutar esta final prefirieron no disfrutarla, ya ven lo que son las cosas. Les contaré una historia absolutamente verídica, que tiene que ver con un compañero de trabajo del que les he hablado alguna vez: justo ese que es casi el único con quien puedo hablar de baloncesto, justo ese que alguna vez (con toda la buena intención del mundo) viene a comentar conmigo el partido de la noche anterior sin saber que yo aún lo tengo grabado esperando para poder verlo. No escribiré su nombre completo no vaya a ser que alguna vez le dé por guglearse y se encuentre con lo que no se espera [Él no sabe que tengo este blog ni puñetera falta que le hace, procuro mantener a rajatabla la separación entre mi vida laboral y mi vida virtual no vaya a ser que algún día mi jefe me encuentre blogueando o tuiteando en horas de servicio; sólo una vez un par de compañeros me pillaron un artículo publicado en otro lugar con mi nombre y mis dos apellidos, mi buen disgusto me costó pero la cosa no pasó de ahí], sólo diré (para añadir verosimilitud al relato) que sus iniciales son JMPG y que es quien lleva (muy bien por cierto) los asuntos informáticos de mi oficina. Baloncestero sin exageraciones (es decir, que le gusta esto pero no es un enfermo como el que suscribe), madridista sin forofismos ni fanatismos, de esos capaces de ver por igual la paja y la viga, en el ojo propio o en el ajeno. Un gusto hablar de baloncesto (y de cualquier otra cosa) con él.

Bueno, pues JMPG vino a mi despacho al día siguiente de acabar la semifinal Barça-Unicaja y me comentó que no pensaba ver la final Barça-Madrid. JMPG sólo deja de ver al Madrid de baloncesto por dos razones, porque sus múltiples obligaciones familiares se lo impidan o porque la tensión de los últimos minutos le haga dar la espalda al televisor, no lo vaya a pagar en salud. Y sin embargo en este caso resultaba evidente que su decisión no se correspondía con ninguno de esos dos motivos, era algo mucho más simple: de verdad, tío, no puedo ya con más Barça-Madrid, no aguanto más, todos los años lo mismo, la misma historia, las mismas tonterías, los mismos rollos, siempre igual, como si no hubiera más equipos, ya estoy cansao, de verdad…  Tal cual. Y hasta donde yo sé cumplió su palabra, no vio ninguno de los tres partidos ni vino a comentármelos ni fui yo tampoco a comentárselos a él. Ahora llamen también a esto postureo si así lo quieren, pero díganme antes qué necesidad tendría JMPG de posturear ante un compañero de trabajo al que ni le va ni le viene lo que haga con su vida. Y es que en el fondo es todo mucho más sencillo (y mucho más complicado, a la vez), en realidad las cosas no son sólo blancas y negras (o blancas y blaugranas, para el caso que nos ocupa), también las hay grises. Incluso en el propio blanco hay múltiples tonalidades de gris. Véase la muestra.

Que sí, que ya lo sé, que mi compañero es otra de esas excepciones que confirman la regla, que son muchos más los madridistas o barcelonistas jurboleros que sólo consideran a su equipo de baloncesto digno de ser mirado cuando se enfrenta al eterno rival. Algunos por lo que parece estarían tan felices con aquella ACB que imaginé para 2053 (en otro de mis habituales procesos de enajenación mental), una liga en la que sólo se enfrentaran chiquicientas veces al año Madrid y Barça con todos los demás equipos confinados en la LEB.vialibre Sería tal vez el sueño húmedo de ese futbolerismo mediático que sólo vive para el Clásico (para todos y cada uno de los Clásicos) como si cualquier otra realidad careciera de sentido. Pero como decía mi abuela, lo poco agrada pero lo mucho enfada. No es ya que este país sea muchísimo más grande que Madrid y Barcelona (afortunadamente), no es ya que en esas mismas ciudades haya también otras sensibilidades distintas a las oficiales, no es ya que en un montón de estadios y pabellones de nuestra geografía se coree ese estoy hasta los huevos del Barça y del Madrid… Es que incluso en algunos sectores (todavía muy minoritarios) de esas mismas aficiones comienzan a apreciarse ya algunos leves síntomas de saturación, algunos librepensadores capaces de ver que hay otros mundos (pero están en éste), que otras rivalidades también son posibles. Por algo se empieza.

No tengo la solución, ojalá la tuviera. Eso sí, algo me consuela (mal de muchos…) saber que otros no es ya que no vean la solución sino que ni siquiera ven el problema. Yo al menos tengo claro que esta desigualdad entre ricos (dos) y pobres (el resto, con matices) está matando (si no la ha matado ya) a la gallina de los huevos de oro, o quizá sería más propio decir a la marmota de los huevos de oro dadas las circunstancias (ya sé que las marmotas no ponen huevos, es sólo una licencia poética). En apenas diez o doce meses (o diez o doce años, o diez o doce siglos) nos encontraremos aquí de nuevo repitiendo como papagayos (como marmotas) que el Madrid y el Barça volvieron a encontrarse en la final de Liga, en la de Copa, en la de Supercopa y en la de la Recontracopa si la hubiere, que volvió a ser nombrado Entrenador del Año el técnico del primer clasificado en temporada regular, que las audiencias siguieron cayendo hasta el infinito y más acá (¿pararán en el cero o llegará incluso el día en que alcancemos audiencia negativa, desafiando así las más elementales leyes de la física?), que Burgos volvió a ascender un año más a la ACB para quedarse finalmente en LEB… O no, o quizá esto último no suceda, que toda paciencia tiene un límite y en esa recia capital castellana parecen haberlo sobrepasado con creces. Pero ésa (la de Burgos, la Ourense, la de…) es ya otra historia, y deberá ser comentada en otra ocasión.

Publicado julio 5, 2015 por zaid en ACB

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PENYAZO   Leave a comment

La palabra peñazo así escrita, con eñe, tiene en castellano evidentes connotaciones negativas. De hecho vendría a ser una especie de eufemismo, un sucedáneo para evitar usar la malsonante y sexista coñazo. Peñazo con eñe implicaría pesadez, hastío, insoportabilidad, aburrimiento, hartazgo. Pero eso, con eñe. Pruebe a cambiar la eñe por la enye, pruebe a decir penyazo en lugar de peñazo. Sonar sonará igual, no le digo yo que no, pero créame que su significado es radicalmente distinto, casi opuesto. Al menos en términos de baloncesto.

13601Porque penyazo (con enye) en términos de baloncesto significa pasión, buen juego, diversión, felicidad absoluta. Penyazo viene de penya, de la Penya, del Club Joventut de Badalona o lo que viene siendo lo mismo, FIATC Joventut, saben que no soy de citar patrocinadores pero no estará de más hacerlo siquiera por esta vez (aunque sea gratis) como reconocimiento a su aportación para mantener este tinglado. Joventut o Penya, acaso la institución baloncestística más emblemática que haya dado este país (o lo que quede de él). Otros querrán colgarse esa medalla pero nadie como ellos agita la verdadera bandera (verde y negra) de este juego. Rechace imitaciones.

Hubo una vez una Penya (que se creyó) grande, una Penya que vivió por encima de sus posibilidades porque creyó que esas eran realmente sus posibilidades, porque nadie le dijo nunca que no tuviera derecho a ello, porque la brecha entre los dos de siempre y el resto no era entonces tan abismal como lo es ahora. Hubo una vez una Penya setentera y ochentera que peleó (y a veces hasta ganó) títulos nacionales e internacionales,Fotor0408112124 hubo una vez una Penya noventera que llamó a las puertas del cielo en 1992 y las atravesó finalmente en 1994. Y hubo una vez otra Penya pequeñita, la que entendió demasiado tarde que lo difícil no es llegar sino mantenerse, que si estás en lo más alto sólo cabe ir hacia abajo, que cuando un pobre triunfa siempre vendrán otros a recordarte que ese no es tu sitio, que te bajes de la nube y vuelvas a ese fango del que nunca debiste salir. Despertar de los sueños es difícil, despertar de un sueño convertido en realidad es particularmente cruel.

Y hubo también otra Penya que renació de sus cenizas, puso los pies en el suelo y entendió finalmente dónde estaba y cuál era su papel. Mantener las esencias, no un club de élite que además tiene cantera sino un club de cantera que además tiene un equipo en la élite. No traicionar las prioridades, no traicionar jamás a todos aquellos que se formaron, se forman y se seguirán formando en ese club, poner al primer equipo al servicio de la Institución como una pieza más del puzzle, nunca al revés.13543 El primer equipo como estación-término, lugar de llegada pero también (a la fuerza ahorcan) puerta de salida, escaparate para esas ventas que permitan seguir viviendo. La taquilla es exigua, el reparto televisivo casi inexistente, los patrocinios ya no son lo que eran. Y mantener toda esa estructura cuesta una pasta. La cantera es cara, dicen, y es bien cierto. Por eso hay que rentabilizarla.

Por eso hay que lucir a los chavales en la élite. Sin prisa (pero sin pausa), todo a su tiempo, cada cual en su punto justo de maduración. Ahora bien, además hay que saberlo envolver: proporcionarles el caldo de cultivo para que sigan creciendo, un espejo en el que mirarse aunque estén ya en el primer equipo y crean que no les queda nada por ver. El delicado equilibrio, ese término medio en el que decían nuestras abuelas que estaba la virtud. Lucir a Pere Tomás o Guillem Vives estuvo bien, lucir a Alex Suárez está muy bien, lucir más pronto que tarde a Agustí Sans o Alberto Abalde estará francamente bien, lucir permanentemente (en tránsito de hacerse jugadores de club) a Barrera, Ventura o Llovet no puede estar mejor. Pero sólo con eso no basta, sólo con cantera te vas al carajo, hace falta algo más, unas pocas cucharadas de harina para espesar bien la salsa, un buen puñado de cemento para amalgamar la masa, algo así. Necesitas consistencia.

maxresdefaultNecesitas tipos como Albert Miralles o Sergi Vidal, amigos (íntimos) y residentes en Badalona, que un día ya lejano salieron (cada uno a su manera) por la puerta de atrás y finalmente encontraron la manera de volver por la de delante, pelillos a la mar, ésta al fin y al cabo siempre fue nuestra casa aunque un día renegáramos de ella, aunque un día renegarais de nosotros por ello. Necesitas tipos como Demond Mallet, el primo pequeño de Shaq, otro hijo pródigo, acaso ya entrenador disfrazado de jugador a sus 36 tacos aunque semana tras semana y con la verdinegra puesta se esfuerce en disimularlo. Necesitas otro año más la efervescencia contagiosa de Tariq, necesitas un bosnio pasado por Michigan State como antes necesitaste una ametralladora pasada por Northwestern, hoy Suton, ayer Shurna, mañana quién sabe. Necesitas equilibrio pero también descaro, frescura, la portentosa desinhibición de un jugón como Clevin Hannah.12660 Necesitas la grandeza (en todos los sentidos), la entereza y la integridad de Taph Savané, grande dentro de la cancha y aún más si cabe fuera de ella, aún hoy impartiendo incansables lecciones de baloncesto y de vida. Necesitas Maestros. No basta con que estén en el banquillo, hacen falta también sobre el parquet. Dicho y hecho.

Luego hará falta que mezclen bien, claro. Que los ingredientes jóvenes se complementen con los menos jóvenes, que las manos que mecen el guiso sean las adecuadas, que acierten con los condimentos… Y que hay generaciones y generaciones, claro. No todas las décadas te sale un Rudy, un Ricky, un Ribas o un Raül López, como no todas las décadas te saldrá un Montero o un Villacampa, unos hermanos Jofresa, una familia Margall. A finales de la primera década del presente siglo la Penya volvió a tocar el cielo, casi como aquella otra de quince años atrás. La Penya de la Erre que Erre, la de la riquirrubina, la del mejor Rodolfo que vieron nunca nuestros ojos, la de Aíto tejiendo los hilos con primorosa maestría. Pero contra la tentación de tirar la casa por la ventana supieron bien dónde pisaban, mantuvieron los pies firmemente asentados sobre el suelo, si quieres volar mejor será que tengas una buena base para tomar impulso y una buena red para cuando llegue la inevitable caída. No hubo traumas esta vez. Ya no hay rickys ni rudys, que esas cosas pasan apenas una vez en la vida. Ya hay un buen equipo, nada más (y nada menos) que eso.

Pero tampoco basta sólo con eso. Además es preciso enamorar. Creo que fue más o menos por aquel entonces cuando escribí que si el baloncesto es una forma de vida, el juego de la Penya parece la metáfora de la mejor vida posible. Algo así como un reconstituyente: acaba el partido y te sientes mejor, más a gusto contigo mismo y con los que te rodean, rebosante de energía, de vitalidad, de optimismo… Hoy suena a exagerado, porque lo es. Hoy no diría tanto (ni falta que hace), hoy simplemente diría que la Penya garantiza el espectáculo. Que si en un determinado momento he de escoger entre varios partidos en Orange Arena, no duden que a igualdad de condiciones escogeré el de la Penya. Porque más allá del resultado (y hasta del juego), un partido de la Penya no será nunca un partido cualquiera.112877_81_112576_81-460x261 Podrán ganar o perder, podrán jugar mejor o peor pero sabes de antemano que volarán, que te entretendrán, que la moverán al gusto, que harán que pasen cosas, que no entenderán de imposibles, así les pongas al Madrid de hace unos días o al Barça de hace unas horas tanto dará, juntas la inconsciencia de la juventud con la sabiduría de la madurez y ya tienes montada una revolución en cuanto te descuidas.

Claro está, toda revolución (triunfe o no) necesita un líder. Por alguna extraña razón que no alcanzo a descifrar, Salva Maldonado está entre los técnicos más infravalorados (o menos suficientemente valorados) de esta Liga. Nunca entra en las (por otra parte inútiles) quinielas para entrenador del año, nunca suena para dar el salto a un grande, nunca se habla de él como candidato para dirigir a la selección. Nada. Le conocimos en Manresa, supimos de su paso por LEB, de su vuelta a la élite en Gran Canaria y Fuenlabrada, de su retorno final a la Penya.Salva-Maldonado-dirigiendo-un-_54294369921_54115221152_960_640 Vemos semana a semana su corbata verdinegra y su extrema delgadez, apenas reparamos en él como si fuera sólo un entrenador cualquiera sin siquiera darnos cuenta de que eso es precisamente lo más difícil, ser nada más y nada menos que un (grandísimo) entrenador cualquiera. Uno capaz de entender (porque lo mamó) que la Penya no es una institución cualquiera, que tiene una idiosincrasia especial, que ganar o perder nunca importa tanto como jugar, como formar, como desarrollar. Como ser fieles a una idea. Nada es más importante que eso (en términos baloncestísticos), ser fieles a una idea. Aquellos (no verdinegros sino azules) que un día dejamos de serlo lo sabemos mejor que nadie.

Y atreverse a desafiar el orden establecido, también. Los pajaritos disparando a las escopetas, puede salirte por la culata como hace dos semanas en el Barclayleches (lo cual no restó un ápice a la inmensa belleza de haberlo intentado hasta el final) o puede salirte de cara como ayer en el Blaugrana, el pez chico comiéndose al grande, el mundo al revés. PENYAZO con todas las letras, puñetazo en la mesa del vecino y en la de la Liga, también. Recuperar, siquiera por unas horas, no ya el derecho a soñar sino el derecho a no despertar del sueño. Ya llegará el tiempo de volver a la realidad.

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ABÓS   9 comments

Ayer vi a tu CAI, José Luis. Ayer vi a tu CAI plantar cara a un gran Valencia como tantas otras veces, aguantar hasta el final, tocar incluso la victoria con la punta de los dedos. Ayer vi a tu CAI por vez primera en esta temporada, créeme que me costó reconocerlo entre tanta gente nueva, Robinson, Katic, Lisch, Goulding, Jelovac, créeme que me costó hacerme a la idea pero en realidad no fue tanto por quien estaba como por quien ya NO estaba: no era que faltaran Rudez, Jones, Sanikidze o Shermadini, al fin y al cabo los jugadores son pasajeros, vienen y van; era que faltabas tú. Pero tú ibas a ser aún más pasajero, tú no ibas ni venías sino que estabas, era sólo cuestión de tiempo que volvieras, eso nos dijeron, eso nos creímos, o quizá no fuera tanto que lo creímos como que lo quisimos creer gracias a esa extraña habilidad que tenemos los seres humanos para engañarnos a nosotros mismos. Tú ni siquiera tuviste esa oportunidad de engañarte a ti mismo, José Luis, tú probablemente supiste desde el primer momento lo que te esperaba. Supiste que te irías, lo que quizá ya no imaginaste es que te llevarías un buen trozo de nosotros contigo. No sabes cuánto.

No nos hagas esto, José Luis. No nos dejes solos. Los del baloncesto cada vez somos menos, cada vez soportamos peor las ausencias tanto más si éstas son definitivas, tanto más si siempre sois los mejores quienes os vais. Tu CAI no será ya lo mismo sin ti, no eras simplemente el entrenador del CAI, ERAS EL CAI, con mayúsculas, llevabas media vida siéndolo, lo fuiste en LEB, lo fuiste en los difíciles primeros tiempos de ACB, trabajando codo a codo con Willy Villar, construyendo paso a paso, sin prisas, sin agobios, sin excesos, sabiendo tú mejor que nadie cuánto os había costado llegar a la élite como para dilapidarlo luego en un exceso de precipitación. Sólo era cuestión de tiempo hasta que el trabajo diera al fin sus frutos, hasta que en aquella primavera de 2013 os llevarais por delante al Valencia Basket, precisamente al Valencia, hasta que le rompierais los esquemas a media España (y el Granca a la otra media) entrando en semis, siendo terceros, ganando ese billete para Europa que debió ser de Euroliga y sólo fue Eurocup. Pero ahora ya qué más da, ahora ya no importan las cosas que hiciste, ahora ya sólo importan las que te quedaban por hacer, las que ya no podrás hacer, en el CAI, en Zaragoza o en donde fuera. Las que ya no te dejarán hacer.

Puto cáncer, puta vida de mierda, puta mierda de muerte, ya sé que no son formas y que no es lugar para soltarlas pero ahora mismo no me sale otra cosa, José Luis. Es demasiado tarde, debería estar ya en la cama, debería despejar mi mente pero no puedo, no dejo de darle vueltas al hecho irreversible de que ya no estás, de que ya nunca más volverás a estar. Tenías 53 años, casi mi edad, casi una edad a la que nadie debería morirse. Y menos que nadie tú, José Luis, tú que transpirabas baloncesto, tú que amabas este juego sobre todas las cosas, tú que formabas parte de ese selecto grupo de imprescindibles. Volveré a ver a tu CAI, lo sé, como también sé que nada será igual; ahora ya me dará lo mismo quiénes jueguen, nuevos o viejos, mejores o peores, qué más da. Ahora ya miraré a tu banquillo y no te veré, pero lo peor no será no verte como ayer tampoco te veía, lo peor será ya saber que esta vez es para siempre, que esta vez no hay vuelta atrás. Créeme José Luis, ya nunca más podré mirar un solo partido de tu CAI sin acordarme de ti, sin echarte de menos. Ya no es que el CAI no vaya nunca más a ser lo mismo, es que nuestro baloncesto como tal tampoco volverá ya nunca más a ser lo mismo. Hasta siempre, José Luis. Descansa en paz.

abos

Publicado octubre 20, 2014 por zaid en ACB

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