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¿derechos de autor?   Leave a comment

(publicado el 20 de enero de 2012)

 

Llevo horas preguntándome si los partidos de baloncesto generan derechos de autor. No me lo pregunto desde la ironía sino desde la más absoluta ignorancia. Que no lo sé, vamos. Es decir, entiendo que una película, una serie, una canción o un libro puedan generar derechos de autor, lo comprendo y hasta lo asumo, cómo no habría de asumirlo. Pero ¿quién habría de ser el autor intelectual (si lo hubiere) de un partido de baloncesto (o de fútbol o de waterpolo o de petanca, que para este caso viene a ser casi lo mismo)? Y en el supuesto de que no lo haya, ¿no estaremos (como se decía en mi colegio) pagando justos por pecadores cuando se cierra por completo la más emblemática plataforma de intercambio de archivos apelando, una vez más, a los sacrosantos derechos de autor?

Claro, me dirán que una cosa es la ignorancia y otra muy distinta es la inocencia. Me dirán que en este caso no se trata tanto de derechos de autor como de obtener gratis un producto por el que en circunstancias normales tendría que pagar. Pues depende. No les niego que (en lo que a mí respecta) esto puede ser así en algún caso pero no en todos los casos, ni siquiera en la mayoría de los casos. Esto puede ser así con mi adorada NCAA, que la temporada pasada me clavaban quince euros mensuales de suscripción a la ESPN y este año me lo iban a subir a veinte [y que es una suscripción mensual pero te la siguen cobrando aunque ya no haya partidos, te la siguen cobrando en mayo, junio, julio, agosto, septiembre, sin que encuentres la manera de cancelarla ni darte de baja por más vueltas que le des a la web, que al final tuve que hablar con el banco y la única solución que me dio fue anular la tarjeta a la que había asociado el pago; que parece que aquí sólo robamos los que al parecer no respetamos los (supuestos) derechos de autor], razones todas ellas por las que a comienzos de esta temporada decidí finalmente optar por otras opciones menos gravosas (digámoslo así) para mi maltrecha y recortada economía. Pero vale, en ese caso (casi) nada que objetar. Ahora bien…

– También puede darse el caso de que yo pague religiosamente por un determinado producto, pongamos la NBA o el Torneo Final de la NCAA, ambos incluidos en mi paquete mensual de Digital +, y que tras haberlo visto por televisión (de pago) decida luego bajarme de Internet un partido puntual simplemente porque haya salido bueno, simplemente por el mero placer de conservarlo de la manera más moderna, limpia, cómoda yeconómica (en términos de economía de espacio) que conozco, es decir, en el interior del disco duro externo que tengo enganchado a mi ordenador. ¿A quién estaría yo estafando en ese caso, descargándome un partido por el que ya he pagado antes?

– También puede ocurrir que un determinado producto, pongamos la ACB, la Euroliga o las competiciones de selección, me lo den gratis total y que sin embargo yo después de verlo decida descargarme de Internet algún partidazo que me merezca la pena guardar para siempre, pongamos por ejemplo el Cajasol-Fuenla o el Estu-Madrid de hace algunas semanas, pongamos sin ir más lejos el Lucentum-Madrid de este pasado domingo o el Unicaja-Madrid de ayer, pongamos por supuesto la Final y unos cuantos más de este último Eurobasket, de tantos otros… ¿Y en ese supuesto a quién estaría yo robando, bajándome gratis de Internet lo que ya me han dado antes gratis por televisión?

– Finalmente, también puede suceder (y es lo que acostumbra a suceder en la mayoría de los casos, en la mayoría de mis casos) que yo a menudo me entregue a la noble (creía yo que era noble) tarea de bajarme partidos históricos, finales y no finales y series de playoffs y Final Four y eliminatorias varias de NBA, NCAA, ACB, Euroliga, Copas de Europa, Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales, Europeos, etc, auténticosincunables que cualquier aficionado al baloncesto querría conservar y revisitar como igualmente querría tener los suyos cualquier aficionado a cualquier otro deporte… ¿Y a quién entonces estaría yo engañando cuando me bajo todo eso, tratándose como se trata de partidos que en muchos casos se jugaron hace veinte o treinta años, partidos que acaso tuve ya grabados en cintas de vídeo hoy ya casi irreproducibles, partidos que muy probablemente ya se nos ofrecieron gratis (o bien ya pagué por ellos) en su día?

Vaya todo este desahogo, a la manera de abrazo virtual, dedicado a los principales perjudicados de que ayer se haya cerrado el Megaupload, que no lo son (somos) tanto los consumidores finales como todos aquellos que llevan meses y años pegándose la gran currada de subir a Internet todo este ingente material para que otros podamos bajárnoslo y disfrutarlo. Material que en buena medida se encontraba alojado en Megaupload (no todo afortunadamente, también hay mucho en otros servidores… que ya veremos cuánto duran). Vaya este abrazo virtual para los buenos amigos de Allsports TV, para quienes llevan el foro de descargas de rojadirecta, para el baskonista Zkon que fue casi un pionero en la materia con aquel fantástico blog dedescargas de basket. Vaya muy especialmente para un tipo a quien no tengo el gusto de conocer (ni él a mí tampoco, obviamente), que se llama Juan Andrés y es natural de Bahía Blanca (Argentina), en cuyo extraordinario blog basquet desde siempre puedes encontrar (entre otras muchas cosas) auténticas rarezas que difícilmente podrías encontrar en cualquier otro lugar… y que estaban todas ellas, absolutamente todas, alojadas en Megaupload. Gracias a tantos por tanto trabajo durante tanto tiempo (y que no fue en vano, aunque hoy desgraciadamente pueda parecerlo), y gracias sobre todo (en la medida en que os dejen) por todo que aún vendrá.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en medios, preHistoria

teleinquietudes   Leave a comment

(publicado el 17 de enero de 2012)

Ando un tanto inquieto y desasosegado en estos días, sumido en la desazón ante el hecho evidente de que nuestra Liga ACB, por otro nombre Liga Endesa, habrá de verse obligada a buscarse la vida televisiva a partir de la próxima temporada, así lo quiera o no. Les supongo al cabo de la calle, lo mismo ya se habrán enterado de que el Consejo de Ministros aprobó hace un par de viernes un gran paquete (nunca mejor dicho) de medidas económicas de ajuste, una de las cuales resultaba ser el cierre parcial del grifo de dinero público que anualmente abastece al Ente Público, por otro nombre RTVE. Doscientos millones menos, euro arriba euro abajo. Ante lo cual los responsables del susodicho Ente andan haciendo cábalas a ver cómo podrán cuadrar sus cuentas, planteándose opciones tales como volver a emitir publicidad, deshacerse de derechos deportivos o suprimir alguno de sus canales siendo al parecer precisamente Teledeporte el primer candidato para ello, vaya por dios. Vamos que no van a pujar por renovar el contrato con la ACB ni aunque ésta así lo quisiera (que tampoco lo iba a querer), que en tales circunstancias la mudanza televisiva ya no va a ser un deseo, ni siquiera una opción; será sencillamente una necesidad.

Ya, pero… ¿a dónde? Antes de dejarnos llevar por nuestros bajos instintos y exclamar todos a voz en grito¡¡¡a LaSexta!!! (por aquello de que acostumbran a dar baloncesto de selección en los veranos, por aquello de que siempre se rumoreó su interés por la ACB) mantengamos por el momento nuestros pies en el suelo y démonos de bruces (una vez más) contra la cruda realidad: sabrán que hace algunas semanas LaSexta fue adquirida o absorbida o fusionada o abducida o devorada por Antena 3, y sabrán también (y si no lo supieran aquí estoy yo para contárselo) que lo primero que dijo el máximo responsable de esta última tras hacerse cargo de su nueva criatura es que habrían de revisar su política de derechos deportivos para deshacerse de todos aquellos que no fueran rentables. Y puso como ejemplo al más emblemático habido y por haber, el partido de fútbol en abierto de los sábados a las diez de la noche, argumentando que para que dicho encuentro fuera rentable tendría que darse un Madrid-Barça todas las semanas (cielo santo, se me abren las carnes sólo de pensarlo). [Acotación al margen: han repartido los ingresos televisivos en función de las audiencias, han engordado aún más que de costumbre a los dos grandes en detrimento de todos los demás, han generado una desigualdad sin precedentes, han partido su liga de fútbol creando dos ligas de hecho, una de dos equipos y la otra de dieciocho… ¿y ahora de repente se dan cuenta de que ya no les es rentable la de dieciocho, de que ya sólo les vale la de dos? Los clásicos llamarían a esto matar la gallina de los huevos de oro, fin de la acotación] En fin, que no me negarán que resulta cuanto menos utópico pensar que pudieran tener el menor interés en hacerse con el baloncesto justo cuando están pensando incluso en deshacerse del fútbol. Me temo que por este lado tampoco tendremos ya nada que rascar.

¿Qué alternativas quedan? Habría que ser sumamente ingenuo (aún más que yo, si cabe) para pensar siquiera en la posibilidad de que el grupo Tele5/Cuatro pudiera tener el menor interés por la ACB (es difícil que se interesen por algo que probablemente a estas alturas ya ni sepan que existe). Si alguno de estos macroimperios televisivos (el del 3 ó el del 5) tuviera a bien acordarse de nosotros lo haría sólo para insertarnos en alguno de esos canales minoritarios que de vez en cuando nos trae la TDT, qué sé yo, Nova, Nitro, Energy, esas cosas. Esa sería una opción, otra sería ir a parar a un canal marginal (aún más improbable, por aquello de la marginalidad) o bien a uno especializado. Especializado en deportes, a ser posible. Y de esos no hay muchos; una vez descartado Teledeporte (véase al respecto el párrafo primero) sólo quedarían los de pago (que no creo que se les ocurra ni planteárselo siquiera, después de llevar casi una década atribuyendo todos los males de nuestro deporte a aquellos cuatro años del Plus) y, cómo no, MarcaTV, en el supuesto de que ésta continúe siendo la televisión del deporte que tampoco acabo yo de estar seguro. O eso o cambiar dinero público por dinero público, y que las Autonómicas dejaran de llevarse una pequeña parte del pastel para quedarse definitivamente con el pastel entero.

¿Las Autonómicas, dije? Pues más de lo mismo. No hará falta que les recuerde las estrecheces presupuestarias que afligen en estos días a nuestras Comunidades Autónomas, la mayoría de las cuales no están precisamente para lujos (y una televisión con cargo al erario público no deja de ser un lujo, nos guste o no): algunos canales desaparecerán, otros serán privatizados y los que no sean ni lo uno ni lo otro deberán ajustarse drásticamente el cinturón. En tales circunstancias resultaría un tanto absurdo imaginar que pudieran servir de tabla de salvación para nadie, menos aún para la ACB, menos aún con las dificultades de comercialización a las que habrá de enfrentarse este producto a partir de la próxima temporada…

Porque si éramos pocos parió la abuela, como suele decirse. Por si todo lo anterior no fuera suficiente sólo faltaba que acudiera también la Euroliga a echar una mano. Una mano al cuello, más bien. Como sabrán la Euroliga ha anunciado que a partir de la próxima temporada ya no se jugará en miércoles y jueves sino en jueves y viernes, con el objetivo confesable de mejorar sus audiencias y el inconfesable de huir como de la peste de la competencia con la Champions futbolera (y sí, la utilización del término competencia, como si ambas compitieran de igual a igual, no deja de ser otro precioso eufemismo). Y qué, dirán ustedes. Pues es muy sencillo, los cuatro o cinco equipos ACB que disputen la máxima competición continental ya difícilmente podrán jugar nuestra liga doméstica los sábados y en el momento en que les toque Europa un viernes ya tampoco podrán jugar ACB el domingo por la mañana, es decir, la parte del pastel que habitualmente se come la FORTA. Previsiblemente el grueso de cada jornada (al menos en lo que a los principales equipos se refiere) irá a parar al domingo por la tarde, y estará por ver cuántas (y cuáles) televisiones estarían dispuestas a asumir ese horario. Puestos a arriesgar yo arriesgaría encantado y hasta montaría además cada domingo un programa doble (como acostumbran a hacer en USA, como hizo incluso Teledeporte aquella inolvidable noche de finales de diciembre); puestos a arriesgar yo hasta exploraría la posibilidad de llevarme el partido de la jornada al primetime del lunes (claro que si las competiciones europeas menoressiguieran siendo en martes estaríamos en las mismas). Puestos a hacer yo haría muchas cosas pero me temo que yo no soy nadie y que los que sí son alguien no están para riesgos especialmente cuando de arriesgar los dineros se trata, así sean éstos públicos o privados. Malos tiempos para la lírica éstos que nos ha tocado vivir, así en baloncesto como en tantas otras cosas. Veremos.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en medios, preHistoria

el realizador creativo (bis)   Leave a comment

(publicado el 16 de enero de 2012)

 

El realizador creativo ataca de nuevo. En estos últimos tiempos le teníamos recluido en la Euroliga para que allí entre semana diera rienda suelta a su creatividad, pero hete aquí que el habitual realizador de ACB debe andar de moscosos el hombre, también tiene derecho faltaría más, y ante semejante eventualidad el realizador creativo ha tenido a bien emerger desde las catacumbas de los jueves para dejar también su sello los domingos: o más concretamente ayer, domingo 15, en el Lucentum Alicante-Real Madrid.

El realizador creativo, ya saben, considera que lo verdaderamente importante no es el juego (por dios, qué vulgaridad) sino la repetición del juego. ¿Total a quién le va a importar ver una simple jugada en directo cuando por el mismo precio puede contemplar dos, tres, hasta cuatro repeticiones de la jugada inmediatamente anterior? ¿Total qué importancia tiene que nos perdamos casi medio partido si a cambio podemos ver por duplicado o triplicado el otro medio, y a cámara lenta y desde múltiples ángulos además? El realizador creativo lleva años, siglos incluso ejerciendo su magisterio, lleva creando escuela desde aquellos tiempos lejanos de bonanza económica, cuando narradores y comentaristas aún acostumbraban a desplazarse a los partidos y sentarse a pie de pista de tal manera que si algo nos perdíamos allí estaban ellos para contárnoslo. Pero hoy los narradores y comentaristas acostumbran a contárnoslo desde el plató o el locutorio porque para otra cosa ya no da el presupuesto, hoy ven lo mismo que vemos nosotros y gracias a ello a menudo les escuchamos numerosas expresiones que aportan dinamismo y fluidez a la retransmisión, tales como:

– ¡…a ver, a ver, a ver, qué ha pasado ahí…! 
– …parece que ha debido haber canasta de…
– …suponemos que han debido señalar técnica a…
– …vamos a ver si podemos averiguar lo que han pitado…

Por supuesto que en todas estas circunstancias y otras parecidas el realizador cretativo, siempre al quite, rebobinará raudo y veloz hasta encontrar esa imagen que resuelva las cuitas de su narrador y/o su comentarista; eso sí, poniendo siempre especial cuidado en hacerla coincidir con la reanudación del juego, de tal manera que la resolución de esa duda nos genere a su vez otra duda aún mayor. No se le escapa una al realizador creativo. No se le escapa una o se le escapan todas, no sé.

Qué duda cabe, ayer Lucentum Alicante y Real Madrid jugaron medio partido extraordinario. Suponemos que el otro medio también debió serlo pero ya nunca lo sabremos, me temo que ya para siempre permanecerá oculto tras la mitad anterior.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en medios, preHistoria

tedio, sopor, hastío   Leave a comment

(publicado el 9 de diciembre de 2011)

Hay narradores y/o comentaristas vibrantes, otros no vibrantes pero sí al menos brillantes, otros cargantes, otros simplemente normales, otros discretos, otros neutros, otros incluso apagados, otros definitivamente tristes y luego está ya Pere Ferreres. Pere Ferreres, habitual narrador de los partidos euroligueros del Barça en Teledeporte, es una categoría en sí mismo. Si de aquel José Ángel de la Casa cuando narraba fútbol solía decirse que era de encefalograma plano de Ferreres cabría entonces decir que es de encefalograma nulo, vamos que no aparecería ni una línea siquiera. Incluso aquel inolvidable Héctor Quiroga de mi infancia y mi adolescencia, lo más sobrio que recordarse pueda, era casi la alegría de la huerta comparado con este tío. Acaso crea el señor Ferreres, dado que reside en Cataluña y allí los partidos del Barça los da TV3, que total qué más da como lo haga si no le va a escuchar nadie, como si no hubiera barcelonistas en otras tierras, como si no hubiéramos aficionados al baloncesto interesados en ver un buen partido entre dos buenos equipos aunque no seamos necesariamente de ninguno de los dos. Eso sí, al menos habremos de agradecerle su sinceridad: otros habrá por ahí a quienes esto les aburra mortalmente pero que al menos intenten disimularlo, no hacerle pagar su aburrimiento al espectador. Él no, desde luego. Él no engaña a nadie, no es ya que todo esto le produzca tedio, sopor, hastío, sino que además quiere que se le note, se complace en demostrarlo, necesita compartirlo, que el espectador sepa de primera mano lo mucho que le molesta tener que hacer ese trabajo, que acabemos todos sintiendo ese mismo tedio, ese mismo hastío, ese mismo sopor. Y para ello no duda en poner todos los medios a su alcance, a saber, un desconocimiento supino de todo lo que no sea Barça (por lo general sólo se molesta en identificar a dos o tres jugadores del rival, al resto ni los menciona, si da la casualidad de que anotan nos dirá que es canasta del equipo, para qué habría de molestarse en mirar el nombre del jugador); un tono de voz deliberadamente opaco y mortecino, cual si estuviera retransmitiendo una carrera de caracoles o un concierto de una orquesta de cámara; y sobre todo esos silencios: jugadas enteras, a menudo las más espectaculares del partido, durante las que no se molesta en decir ni una sola palabra, total para qué si ya lo están viendo, a ver por qué se lo voy a tener que contar también yo. No, él se calla a veces durante minutos enteros, de hecho llega hasta el punto de que habla más durante los tiempos muertos que durante el juego, es decir que habla más justo cuando debería callarse para dejarnos escuchar al entrenador. Que uno en su ingenuidad llega ya a preguntarse qué demonios hará durante todos esos silencios, si leerá algún libro, si cerrará los ojos para descansar la vista, si dará largos paseos por el locutorio, si tendrá problemas de próstata que le obliguen a relajar a menudo sus esfínteres, qué sé yo. Aunque al acabar obtendremos una pista, tanta prisa por despedirse cuanto antes le hará decir su última frase (al final ganó el Barça, buenas noches) literalmente mientras suena la bocina, sin poder evitar hacerla coincidir con un espectacular bostezo (o acaso no quisiera evitarlo, acaso quisiera precisamente que se le escuchara bostezar). No resulta difícil imaginarlo dando cabezadas contra el micrófono entre jugada y jugada, no resulta difícil porque a esas horas el común de los mortales que hemos tenido la ocurrencia de ponernos a ver el partido nos encontramos ya también en ese mismo estado, literalmente esnucados frente al televisor. Deberían comercializarlo en la Teletienda, solución Ferreres, el remedio definitivo contra el insomnio, cómprelo por el increíble precio que aparece en pantalla, llévese las locuciones de este año y le regalamos también las del año pasado y el anterior… Esa sería una opción, otra (definitivamente ingenua por mi parte) sería soñar que algún día a los responsables del Ente los espectadores de Teledeporte, aún por pocos y minoritarios que seamos, llegáramos a merecerles siquiera un poquito de respeto; que no se nos tratara con el evidente desprecio de costumbre (total qué más da, total para quien va a verlo, total si son cuatro gatos), que al menos por una vez se nos tuviera una mínima consideración.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en Euroliga, medios, preHistoria

sostiene Mora   Leave a comment

(publicado el 24 de noviembre de 2011)

 

Lo malo de echar mano al periódico deportivo en el bar del desayuno es que lo mismo te encuentras con la columna de Juan Mora y se te atraganta el cruasán o la pulga de lomo con queso, según. Mismamente anteayer ya se me complicó la digestión tras leer su prodigiosa disertación Bajo el fantasma de Jara y Sedal, y no contento con ello ayer me tuve que tragar también la titulada Jara y Sedal no desapareció (oportuna rectificación tras haberse cargado el día anterior el susodicho programa… para así de paso poder reiterar otra vez sus mismos argumentos). A este paso no voy a ganar para bicarbonato y/o Almax con las cinegéticas columnas de este buen señor.

Sostiene Mora que La 10 ofrece cada fin de semana reportajes emitidos hace años en el canal Caza y Pesca, de Canal +, y ¡está ganando a la ACB! No importa que La 10 sea un canal absolutamente minoritario en relación con Teledeporte, tampoco que los reportajes que emite estén ya vistos… A ver, por partes: La 10 (al menos aquí en Madrid) será un canal absolutamente minoritario en relación con Teledeporte para usted o para mí que somos más de ver deporte; en cambio para mi madre, para mi jefa, para la compañera de al lado o para los que están ahí sentados en el despacho de enfrente Teledeporte es un canal absolutamente minoritario en relación a La 10. Vamos que algunos casi ni saben que existe (Teledeporte, me refiero) y otros ni se lo plantean porque acostumbra a dar deportes de esos que no se juegan con los pies y que por lo tanto carecen por completo de interés. Y eso de que los reportajes que emite La 10 estén ya vistos porque fueronemitidos hace años en el canal Caza y Pesca, de Canal +… Señor Mora, tenga la bondad, permítame que le recuerde que Digital + es una plataforma de televisión de pago que acaso llegue sólo al diez por ciento de los hogares de este país, permítame que le recuerde que el canal Caza y Pesca es o era un canal de pago (es decir, de más pago) dentro de Digital +, al que probablemente sólo estuviera abonado el diez por ciento de los abonados a la susodicha Plataforma. Yo por ejemplo llevo trece años abonado a Digital + y jamás he visto en mi casa el canal Caza y Pesca, de hecho si sé que existe es porque en el pueblo castellanomanchego de mi señora (donde la caza es casi una religión) acostumbraban a tenerlo puesto en el bar, no por otra cosa. ¿Así que reportajes ya vistos, dice usted? Manipular sabemos todos, de hecho es muy divertido, yo ahora por ejemplo podría ponerme a jugar con los datos de audiencias, mezclar audiencia media, audiencia máxima,picos, minutos de oro, share, seguro que íbamos a pasar un buen rato pero me temo que hoy no tengo tiempo, otro día será.

Sostiene Mora que en cuanto no aparecen el Madrid o el Barcelona, la ACB desaparece de escena. Lleva razón por supuesto, de hecho la ACB debería hacer algo al respecto, tomar cartas en el asunto, eliminar de un plumazo a todos los equipos que no se llamen Madrid o Barcelona o al menos enviarlos (sin posibilidad alguna de redención) a la LEB para que así el Madrid y el Barça acaben enfrentándose al menos treintaicuatro veces por temporada, diecisiete en cada campo. O aún mejor, clonarlos, tener una liga de dieciocho equipos de los que nueve sean Reales y los otros nueve Barças, que tuviéramos cada jornada un Madrid C-Barça F, un Barça B-Madrid J y así sucesivamente, a ver si de esta manera se nos acababa pasando la tontería de una santa vez.

Sostiene Mora que la ACB se derrumba ante la más mínima comparación. Su sistema de competición no despierta el interés del aficionado (…) La ACB sabrá lo que se hace. Al nuevo director general le han dicho que el sistema de competición ni lo toque… Acabáramos, he ahí la madre del cordero (la oveja), vuelta la burra (con perdón) al trigo, de nuevo el caballo de batalla (demasiadas metáforas animales, tal vez) con el que lleva Mora dándonos la murga desde hace ya varios lustros, cambiar el sistema de competición o lo que viene siendo lo mismo, suprimir los playoffs, que el baloncesto sea sólo a doble vuelta como hacen todas las ligas que se juegan como dios manda. Claro está, esa es la clave sin ninguna duda, qué duda cabe de que si no existieran los playoffs el Fuenlabrada-Gran Canaria del pasado sábado habría arrasado con la audiencia, las calles vacías, los centros comerciales desiertos, los estadios de fútbol desolados, la federación de hosteleros demandando a la ACB por arruinarles el negocio… Pero claro, como dentro de seis meses habrá playoffs el Fuenla-Granca sólo lo vieron 137.000 personas, así no hay manera. En fin.

Concluye Mora que por increíble que parezca, la ACB aún no ha tocado fondo. Pero nada dice Mora de la fragmentación de la audiencia, de la multiplicidad de opciones, de que ahora hay cuarenta o sesenta canales donde hace dos días sólo había seis o antes ni eso siquiera. Nada dice Mora de la feroz competencia del fútbol, de que hace años la primera división sólo se jugaba los sábados a las nueve o los domingos a las cinco pero ahora no hay horario en el que no tengas que competir contra ella (como si eso fuera posible). Nada dice Mora de que en este país el noventa por ciento de aficionados (y me quedaré corto) no son tanto aficionados al baloncesto como aficionados a su equipo de baloncesto, pídele a un tío de Alicante que vea al Lucentum y lo verá tan a gusto, pídele a ese mismo tío de Alicante (y no digamos ya de Soria o de Albacete) que vea un Fuenla-Granca y probablemente te mandará a cagar. Nada dice Mora de que la ACB no sólo se emite en Teledeporte sino también en las Autonómicas los domingos por la mañana, curiosamente con audiencias bastante mejores. Nada dice Mora de que las audiencias no miden a aquellos que grabamos los partidos por no poder estar en casa a esa hora (que somos legión, yo mismo las más de las veces), cosa que por cierto no creo que hagan sus queridos espectadores cinegéticos, zapeadores ocasionales en su mayor parte. Nada dice Mora de que las audiencias tampoco miden a los miles y miles que ven ya los partidos por Internet así en la misma web de Teledeporte como en la Arena de Orange o en cualquier otra, así en directo como en diferido, en redifusión o en descarga, así en su pc como en su portátil, en su tableta o hasta en su móvil si ello fuera menester. Nada dice Mora de que hace dos semanas hubo ACB en Teledeporte el domingo pero no el sábado, esta pasada semana la hubo el sábado y el domingo y en cambio la próxima la habrá el sábado pero no el domingo, vamos, lo que se llama fidelizar a la audiencia. Nada dice Mora de que no es lo mismo poner a la venta tu producto en el gran escaparate de un concurrido centro comercial que ponerlo a la venta en una pequeña tienducha de una calle apenas transitada en el último rincón del pueblo, nada dice Mora de que si optas por esta última opción por lo menos tendrás que decirle a la gente que vaya allí a comprarlo porque si no no se va a enterar ni dios. Nada dice Mora de ninguno de estos temas, será que no son importantes, quién soy yo para negarlo, al fin y al cabo él sabe de estas cosas muchísimo más que yo.

En cualquier caso habré de reconocerlo, la ACB tiene un grave problema, que es el de sus pésimas audiencias. Y tiene otro problema aún más grave, que es el de la obsesión por sus pésimas audiencias. El día que dejemos todos de obsesionarnos por este tema (y que vayamos de paso implementando alguna que otra medida imaginativa para atenuarlo, también) probablemente habremos dado el primer paso hacia su solución.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

a quien pueda interesar   Leave a comment

(publicado el 7 de noviembre de 2011)

 

Señoras, señores, amigos todos, permítanme que les cuente que hoy, lunes 7 de noviembre de 2011 (no, no se me asusten, no voy a hablar del debate), comienza una nueva temporada de baloncesto universitario americano (de USA), más comúnmente conocido como NCAA (comienza hoy en lo que a competición se refiere, que las criaturas me llevan ya entrenando y echando pachanguitas desde mediados de octubre). Permítanme que les cuente además que a día de hoy (al menos a la hora en que escribo esto) continúa aún vigente el cierre patronal de la NBA, razón por la cual éste es el único baloncesto de alta competición que podemos echarnos al paladar desde el otro lado del charco. Y permítanme también que les cuente (ya puestos) que, si toda temporada NCAA acostumbra a ser extraordinaria por definición, esta nueva temporada 2011/2012 se nos presenta a priori como la más atractiva de los últimos tiempos, gracias por un lado a una interesantísima camada de novatos (menciónese por ejemplo a Austin Rivers -Duke-, Anthony Davis y Michael Gilchrist -Kentucky-, James McAdoo -UNC- o Brad Beal -Florida-, entre otros muchos), y por el otro a que unos cuantos de los más apetecibles freshmen del pasado año optaron por permancer en las aulas ante la amenaza del lockout, en lugar de irse perdiendo el culo a la NBA como venía siendo habitual (menciónese a ese respecto a Harrison Barnes -UNC-, Jared Sullinger -Ohio St.-, Terrence Jones -Kentucky- o Perry Jones III -Baylor-, por citar sólo algunos). Ingredientes adicionales que se suman a los ya tradicionales, a saber, pasión, colorido, intensidad máxima en todos y cada uno de los partidos, trabajo colectivo sin dejar por ello de lado la espectacularidad individual, hasta un puntillo de locura juvenil, elementos todos ellos que convenientemente sumados vienen a resultar ser baloncesto, ba-lon-ces-to (si así lo prefieren) en estado puro…

Todo lo cual se hace constar a los efectos oportunos. Es decir, esta vez no pretendo tanto convencerle a usted (si es lector habitual) que ya bastante brasa le vengo dando al respecto en todos estos años; esta vez pretendo más bien convencer (en el improbable a la par que utópico supuesto de que tuvieran a bien pasarse por aquí) a los responsables de nuestros amados y nunca bien ponderados operadores televisivos, especialmente a aquellos susceptibles de ofrecer esta clase de contenidos. Es decir, pongamos en primer lugar al Plus y sus derivados, que hace ya casi veinte años que descubrieron la locura de marzo y sin embargo en todo este tiempo no parecen haberse dado cuenta de que este baloncesto también existe de noviembre a marzo; pero añadamos también a otros canales más o menos especializados (sí, estoy pensando sobre todo en Marca TV; en Teledeporte no me atrevo a pensar tanto, que no parece que anden las arcas públicas para pelear por estos derechos, ni aún por rebajados que estuvieran), medios que se llenan la boca de decir que son la televisión del deporte pero que a duras penas logran ser algo más que la televisión del fútbol. Si en temporadas anteriores ya me chirriaba que nadie se atreviera con este baloncesto, pues de este año ya ni hablemos: con la inmensa oferta televisiva que disfrutamos (es un decir), con la nula competencia que (por ahora) ofrece la NBA… Qué le vamos a hacer, los cuatro gatos a los que nos gusta esto (pero que en vez de cuatro bien podríamos ser cuarentacuatrocientos cuatromil, a poco que alguien lo diera y además se preocupara de venderlo) desde luego que no nos vamos a quedar con las ganas, desde luego que seguiremos viéndolo como buenamente podamos, que seguiremos buscándonos la vida (a la fuerza ahorcan) en los más recónditos confines de Internet. Ellos sabrán.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en medios, NCAA, preHistoria

el realizador creativo   Leave a comment

(publicado el 28 de octubre de 2011)

 

Ya puedes tener los mejores ingredientes, la receta perfecta y ser el mejor cocinero del mundo que como luego a la hora de llevarlo a la mesa lo presentes de cualquier manera te puedes cargar la cena. Ya puedes juntar a un maravilloso elenco de actores para interpretar una gran obra en el mejor escenario posible y con unos decorados del copón que como luego el director de escena sea un torpe aquello no habrá quien se lo trague. Ya puedes tener a tu disposición dos plantillones (casi) de ensueño, tres enebeá en tránsito, un ambiente inmejorable, intensidad competitiva a tutiplén y hasta un buen trío de comentaristas (habrá para todos los gustos pero yo al menos encuentro muy confortable la compañía de Alzueta, Arlauckas y Martínez) que como el realizador esté por darte la noche te la da, puedes estar seguro. Un buen realizador nunca te va a arreglar un mal partido pero un gran partido sí que te lo puede arruinar perfectamente un mal realizador.

O un realizador creativo, al menos. Yo ayer, viendo el Madrid-Milán de Euroliga, me preguntaba si la culpa de todo esto no la tendrá en el fondo (indirectamente, involuntariamente) la ACB. Nuestra ACB ha hecho examen de conciencia y propósito de enmienda en estos últimos años, y sin apenas darnos cuenta ha conseguido que por fin sus realizaciones ya no chirríen, que no nos interrumpan el juego, que las repeticiones vayan ya casitodas (alguna siempre se escapa) cuando tienen que ir. Y claro, si eres un realizador creativo acatas pero lo mismo te quedas con las ganas y cuando luego entre semana llega la Euroliga dices ya está, ésta es la mía, aquí no hay quien me diga cómo he de hacer mi trabajo, ahora sí que se van a enterar de quién soy yo. Para el realizador creativo el juego en sí carece por completo de importancia, total a quién le va a interesar, para el realizador creativo el componente estético es el elemento primordial de toda retransmisión deportiva por encima de cualquier otra consideración. ¿Y acaso puede existir un mayor placer estético que el presenciar en primer plano el vuelo del balón hacia la canasta, apreciando a cámara lenta y en toda su exacta dimensión sus respectivos movimientos de rotación y de traslación? Y claro, tanto da que mientras vemos eso el otro equipo ya esté anotando en la otra canasta, además la culpa es suya, joder qué puta manía tienen ahora todos de correr, qué prisa tienen, correr es de cobardes, que hagan posesiones de veintitrés segundos y medio como está mandado y ya verás como nadie se pierde nada

Seré yo muy clásico, qué quieren que les diga, pero reconozco que cuando me siento a ver un partido me gusta verlo entero, no ver medio partido por duplicado (o triplicado, o cuadriplicado incluso) mientras que me pierdo el otro medio. Menos mal que ayer el presupuesto del Ente Público dio para mandar a los comentaristas al pabellón (estamos que lo tiramos) y gracias a eso Alzueta nos radió lo que no vimos, de haber narrado el partido desde el plató como tantas otras veces no nos habríamos enterado de la misa la media. Que yo bien sé, que aquí todo realizador que se precie (por creativo que sea) se rige por el esquema del fútbol (qué otro modelo podría haber si no), que repites los goles en lo que sacan de centro y las ocasiones en lo que sacan de puerta pero que déjenme que les repita por trigesimonovena vez que el baloncesto no es así, que ya sé que debería ser así y todos ustedes estarían más felices pero que no, que no es así, que aquí según acaba una jugada empieza la siguiente, si quiere usted poner repeticiones no se prive, dispone de infinidad de tiempos muertos y otros periodos varios en los que está parado el juego pero por favor, por lo que más quiera, no nos joda sistemáticamente la mitad del partido mientras nos repite compulsivamente la otra mitad. A ver cuánto tardo en tener que volverlo a escribir.

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en medios, preHistoria

aguerridos   Leave a comment

(publicado el 11 de octubre de 2011)

¿Cómo era aquello de los cientomil aguerridos que es su insignia la pasiónen nuestras manos el destino de poder cambiar la historia porque la verdadera victoria es no perderse ni un partido? Dicen que con Orange la ACB entra en nuestra vida como nunca antes lo había hecho y desde luego debe ser verdad pero sólo los fines de semana, entre semana ya como que les cuesta más entrar. La primera jornada se televisaron por unas u otras vías casi todos los partidos, la tercera hasta podremos quitar el casi porque se podrán ver todos, ésta segunda en cambio sólo se televisan dos. Dos de nueve, vamos que ni la cuarta parte siquiera. Teledeporte acostumbra a darnos dos cada fin de semana pero entre semana nos baja la cuota, el Bilbao-Madrid y gracias, y démonos todos con un canto en los dientes aún a riesgo de hacernos daño no vaya a ser que en cuanto nos descuidemos ni eso nos den siquiera. ¿Y las Autonómicas? Vale que el siguiente partido en interés sea el Barça-Estu, pero ¿es normal que todas al unísono hayan escogido ese mismo Barça-Estu? Pero lo que se dice todas, la catalana, la madrileña (hasta ahí todo normal), la valenciana, la vasca, la gallega, la canaria, la castellanoleonesa, la castellanomanchega… ¿Es que a nadie le interesa el Valencia-CAI, ni al Canal Nou ni a esa Aragón Televisión que sospechosamente no parece dar ningún partido esta jornada? ¿Es que a nadie le interesa el Granca-Baskonia, ni a la Televisión Canaria ni a ETB siquiera, jugándose además a mediodía de un día festivo cual si de un domingo se tratara? ¿Es que a nadie le interesa el Obradoiro-Unicaja, el Cajasol-Lucentum, el Penya-Murcia con el retorno de Franch a Badalona? ¿O es que les han dicho que son lentejas, que esto es lo que hay, que si quieren lo cogen y si no lo dejan? ¿O es que entre semana les da lo mismo, total para quien lo va a ver para qué nos vamos a molestar, si ya hay quien produce el Barça-Estu con eso nos vale que no andan nuestros presupuestos como para andar llevando cámaras de acá para allá? Y esa cosa que antes llamábamos ACB360 y ahora llamamos Orange Arena porque se ve que no quedaba suficientemente resaltado el nombre del patrocinador, ¿para qué sirve? ¿Para dar por Internet sólo los partidos que ya podemos ver por televisión? Que está muy bien si el televisor o la Autonómica en cuestión te pillan lejos pero que digo yo que estaría aún mejor si además dieran lo que no da nadie, ahí sí que la verdadera victoria sería no perderse ni un partido, hoy por hoy nuestra verdadera derrota es no tener siquiera la menor opción de ver la mayor parte de los partidos. Qué más quisiéramos, que estuviera en nuestras manos el destino de poder cambiar la historia

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

un mal menor   Leave a comment

(publicado el 27 de agosto de 2011)

 

Alucino ante los planes de la Liga de Fútbol Profesional (en adelante LFP) para la temporada entrante en lo que a los horarios de su Primera División se refiere, de hecho en esta primera/segunda jornada ya hemos podido ir haciéndonos una idea: partidos los sábados a las seis de la tarde, a las ocho y a las diez de la noche, partidos los domingos a las doce del mediodía y luego a las cuatro, las seis, las ocho y las diez, y ya puestos también como traca final un partidito los lunes a las nueve de la noche no vaya a ser que se estén las criaturas veinticuatro horas seguidas sin su dosis y podamos tener una desgracia. Es decir, para diez partidos nueve horarios diferentes, sólo en uno de ellos se jugarán dos partidos a la vez, el resto irán todos sistemáticamente uno detrás de otro. Y aún habremos de darnos con un canto en los dientes (con lo que debe doler eso) porque en su primera idea manejaban diez horarios diferentes (uno para cada partido) pero al final se han arrepentido de jugar también el sábado a las cuatro, será que ya les daba corte. Que digo yo que al Carrusel Deportivo quizá deberían ir pensando en cambiarle el nombre, llamarle por ejemplo Maratón Deportivo, que la metáfora aquella del carrusel (ir girando, saltando de un campo a otro) me temo que se ha quedado obsoleta por el peso de los acontecimientos. Y al Tiempo de Juego tres cuartos de lo mismo, llamarlo simplemente Tiempo, decir Tiempo de Juego es una redundancia innecesaria ya que a partir de ahora ya no habrá tiempo de no juego. Mañana, mediodía, sobremesa, tarde y noche, me resulta incomprensible que aún no hayan explorado la posibilidad de poner también algún partido de madrugada, si ya te joden la paella del domingo en atención al mercado asiático a ver por qué no te van a joder también el sueño reparador del sábado al domingo (o del domingo al lunes, ya puestos) en atención al mercado americano, que también es de dios. Nos salva que los americanos del sur y los del centro no andan sobrados de poder adquisitivo y que los del norte no andan sobrados de interés por ese juego, porque como llegue el día en que los yanquis se conviertan al soccer nuestros aficionados acabarán yendo al júrbol de cinco a siete de la mañana, justo antes de marcharse a trabajar…

Y ahora sí, hablemos por fin de baloncesto que ya toca, y antes de nada permítanme que les haga una somera reflexión: durante años hemos tenido que escuchar en boca de alguno de los más afamados comunicadores deportivos de este país que la pérdida de interés por el baloncesto a nivel de clubes se debía sobre todo a la dispersión de horarios, que haría imposible un seguimiento decente por parte de las cadenas de radio. ¿Dispersión de horarios, dice? Que yo sepa nuestra Liga de baloncesto nunca ha programado partidos bien entrada la noche del sábado o la del domingo, nunca ha programado partidos en horario de sobremesa ni aún menos a la hora de comer, nunca ha programado partidos en viernes o en lunes salvo algún evento aislado y por causa de fuerza mayor. Que yo sepa nuestro baloncesto ACB se juega básicamente en tres horarios desde hace ya tiempo inmemorial, a saber, sábados a media tarde, domingos al mediodía y domingos a media tarde. ¿Y a esto lo llamamos dispersión de horarios? A ver, cuando casi toda la jornada futbolística se disputaba el domingo a las cinco (excepto algún partido en sábado noche y algún otro el domingo por la noche), que tampoco es que haga tanto de eso, entonces tal vez fuera entendible que nuestra supuesta dispersión de horarios les pudiera molestar, pero, ¿ahora? Señores de la LFP, lo suyo no es dispersión, lo suyo es desparrame horario. ¿Cómo dice? ¿Que ustedes son el fútbol, pasión de multitudes, que ustedes se lo pueden permitir? Acabáramos, en eso no habíamos caído…

Ante semejante panorama quizás haya llegado el momento de preguntarnos qué demonios hacemos ahora con nosotros mismos. Pensemos sobre todo en el presunto banderín de enganche de nuestra competición, en el partido que semana tras semana ofrece Teledeporte (dando por supuesto que esta temporada aún seguirá dándolo Teledeporte): estos últimos años acostumbraban a dárnoslo el sábado a las seis, coincidiendo cada semana con la segunda división y unas cuantas semanas también con la primera, de hecho algún que otro duelo al sol con Madrid o Barça nos hemos comido (con la consiguiente derrota por nuestra parte, como no podía ser de otra manera). Pero es que a partir de ahora esto ya no nos va a sucederalguna que otra semana ni bastantes semanas sino todas y cada una de las semanas. ¿Qué hacer? Miren, yo ahora podría liarme la manta a la cabeza y decir pues seguimos los sábados a las seis, con dos cojones, y si no les gusta que se jodan, ellos se lo pierden… (Ustedes perdonen la vulgaridad, que era para dar más énfasis). Podría decir algo así pero no lo haré, más que nada porque no lo pienso. De hecho pienso más bien todo lo contrario.

Dicen que una retirada a tiempo es una victoria, dicen que a veces es necesario dar un pasito atrás para dar tres adelante, dicen… (hay que ver, qué de cosas dicen). Asumamos nuestra derrota, entendamos de una vez por todas que contra el fútbol no podemos competir (ni aunque de un Levante-Osasuna se trate, dicho sea con todo el respeto hacia ambas instituciones), retirémonos a nuestros cuarteles de invierno, busquémonos un nicho donde poder subsistir. No lo tenemos fácil porque apenas nos han dejado un hueco libre donde meternos, llegará el día en que tengamos que programar nuestro partido televisado a la una de madrugada o a las siete de la mañana porque no nos quede ya otra cosa, pero hoy por hoy todavía podemos aspirar a algo mejor: ya que la LFP ha tenido la cortesía (o el despiste, no sé) de dejar libre la sobremesa del sábado, ¿qué tal si la ocupamos nosotros?

Sí, no me ponga esa cara, adelantemos nuestro partido televisado a las cuatro de la tarde, y antes de que me apedree déjeme que se lo explique: el sábado a esas horas aún solemos estar casi todos en casa, aún no han salido ni los del turno de tarde ni los del turno de noche, ni los que bajan al parque con los críos ni los que van a comprar al híper o a pasear por el centro comercial, por no salir aún no han salido siquiera ni los que van al fútbol… El sábado a las cuatro de la tarde no tienes más competencia televisiva que unas cuantas películas ñoñas y/o rancias en los canales generalistas y la Premier League en los de pago. El sábado a las cuatro no tiene más que un defecto y es la putada que te supone si vas al pabellón a verlo in situ, que tienes que andar saliendo antes de las tres y con la comida en la boca, pero el resto, reconózcamelo y no me mire así, son todo ventajas. Y por si le queda alguna duda permítame que le recuerde que hay un precedente, un partido de este pasado año que Teledeporte se vio obligado a programar a las cuatro por necesidades de programación y que resultó ser el que más repercusión obtuvo de toda la temporada regular. Vale, puede que también ayudara que se trataba de un Unicaja-Real Madrid y que tuvo uno de los finales más espectaculares que se recuerdan, pero si se hubiera jugado a las seis ya habríamos visto cuántos se habrían enterado de ese mismo final. Créame, no pretendo yo hacerle comulgar con ruedas de molino (metáfora escalofriante), no pretendo convencerle de que poner el partido televisado el sábado sea una buena solución, simplemente le digo que es la menos mala; un mal menor, pero es que tal y como está el mercado ya tampoco podemos aspirar a otra cosa. Si tiene usted otra idea mejor, por favor, no dude en explicármela.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

deporte nacional   Leave a comment

(publicado el 24 de junio de 2011)

 

Rudy, al campeón de la NBA y apunta a titular, titulaba (valga la repugnancia) en su página web el principal diario deportivo de este país. Claro que sí, Rudy apunta a titular y a máximo anotador y a olestar y hasta aemvipí si me apuran, y por supuesto a jugador franquicia, de hecho a estas horas Nowitzki ya le habrá pedido a Cuban que le traspase, o él o yo, no caben dos gallos en este corral le habrá dicho. Diga usted que sí, Rudy apunta a titular y yo apunto a premio Pulitzer por este blog, no te jode.

Si la generación de expectativas desmesuradas fuera deporte olímpico jamás nos bajaríamos del podio. Mandan a Rudy a Dallas, Donnie Nelson declara que podría ser titular (típica declaración de compromiso, la misma que habría hecho si el recién llegado fuera Chiquito de la Calzada pongamos por caso, si bien esta hipótesis se me antoja sumamente improbable) y a partir de ahí ya nos lanzamos a situarle en el cinco inicial del que a día de hoy resulta ser el mejor equipo sobre la faz de la tierra, que tiemblen Terry, Barea o Stevenson, que tiemble incluso Kidd por lo que le pueda salpicar, que tiemble Butler cuando se recupere, que asuman todos que el día de hoy marcará un antes y un después en la historia de los Mavs. Rudy apunta a titular, lo soltamos y nos quedamos tan anchos, y cuando se lleven tres partidos de temporada regular y aún no lo sea ya tendremos tiempo de crucificar a Carlisle como antes crucificamos a McMillan, otro indocumentado, eso es lo que es. No está mal, Rudy apunta a titular en estos Mavs campeones cuando no lo era siquiera en un equipo que cayó en primera ronda de playoffs, serie que por cierto a Rudy le salió bastante horrible… precisamente contra los Mavs. Rudy apunta a titular, ojalá lo fuera, ojalá que por una vez tuvieran razón, ojalá tuviera yo que tragarme todo esto, pero por qué será que no logro evitar la sensación de que estamos asistiendo a una nueva demostración de nuestro deporte nacional, que en contra de lo que se suele pensar no es el fútbol sino la venta de humo. Definitivamente, no tenemos remedio.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en medios, NBA, preHistoria

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