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abracadabra   Leave a comment

(publicado el 17 de septiembre de 2012)

Una vez más, y por si a alguien aún le cabía alguna duda (que de desafectos está el mundo lleno), la ACB (en adelante Acebé) ha demostrado hoy estar a la vanguardia de este país en imaginación, iniciativa, marketing y emprendimiento (en el supuesto de que dicha palabra exista). No es ya que sea la segunda mejor liga del mundo después de la Enebeá sino que hasta la supremacía de esta última empieza a tambalearse ante la pujanza y el atrevimiento de nuestra liga doméstica, tiembla Stern que llegan Portela y Agustí, tanto monta monta tanto. Y conste que no lo digo por ese grandioso y sustancioso contrato televisivo que algunos ya imaginábamos hace ocho meses y que desatará de inmediato las alabanzas y hasta las envidias del universo mundo, no, qué va, lo digo por algo más genial aún si cabe…

Quizá recuerden que hace un año, en un truco de prestidigitación digno del mejor Houdini (o del mejor Copperfield, que es más moderno), la Acebé hizo desaparecer los concursos de triples y mates. Fue un visto y no visto, abracadabra pata de cabra, ahora los ves, ahora no los ves, de hecho lo hizo tan bien que casi nadie se dio cuenta (sólo los tocapelotas de costumbre), al fin y al cabo dichos concursos llevaban años y más años tendiendo hacia la insignificancia de tal manera que cuando finalmente desaparecieron no se percató ni dios porque prácticamente ya eran invisibles, ahí estuvo su verdadera magia. Pero cómo no, nuestra Acebé, siempre fiel a los principios básicos del choubisnes (o del circo), ya saben, el mayor espectáculo del mundo, el espectáculo debe continuar y demás zarandajas, ha optado por dar otra vuelta de tuerca, ha decidido epatarnos de nuevo, nos ha vuelto a sorprender cuando acaso ingenuamente pensábamos que ya nunca jamás nada nos sorprendería: abracadabra pata de cabra (parezco el narrador baloncestero de la televisión valenciana), helos aquí de nuevo, ale hop (no confundir con alley oop), tatán tatachán, tatatachán, aquí están, los concursos de triples y mates de nuevo ante sus ojos, claro está, el mundo entero alucinando,oh qué bien, qué alegría, han vuelto, tiene mérito que hayan vuelto cuando jamás supimos que se hubieran ido, oh prodigio, oh maravilla

Pero si todo ello les parece asombroso (que lo es, qué duda cabe) créanme que aún no han visto nada: la Acebé, fiel a ese sacrosanto principio del más difícil todavía, hizo desaparecer los concursos de la sede de la Supercopa y ahora los ha hecho aparecer en la sede de Endesa, que parece lo mismo pero no es lo mismo (aunque al paso que vamos acabará siéndolo). Los triples y los mates no se celebrarán coincidiendo con la susodicha Supercopa (que eso habría sido demasiado fácil) ni tampoco en otro fin de semana cualquiera no vaya a ser que los vea todo el mundo, no, los concursos de triples y mates se celebrarán el miércoles 26 de septiembre a las doce del mediodía (las once en Canarias) coincidiendo con el acto de presentación de la Liga, el cual tendrá lugar (por supuesto, faltaría más) ese mismo día y a esa misma hora en el patio interior (o algo así) de su azul eléctrico patrocinador. Por supuesto con la destacada participación de dieciocho grandes estrellas de la Liga a razón de una por equipo, si bien la Acebé habrá de recurrir nuevamente a la magia (abracadabra etcétera) y dotar del don de la ubicuidad a dos de ellas para que consigan estar casi al mismo tiempo en Madrid y en Barcelona, en la Final de la Lliga Catalana que se disputará apenas unas horas después (o bien teletransportar a la sede madrileña de Endesa la susodicha Lliga Catalana en pleno, que eso ya sí que sería magia potagia del copón).

¿Es o no es genial nuestra Acebé? Qué gran ejemplo de sensibilidad social, dejar por fin de lado a los que estudian o trabajan (cuerpos a extinguir, sobre todo estos últimos) y centrarse por fin en los sectoresemergentes de nuestra sociedad, los parados, los ninis, ellos que representan el verdadero futuro de este deporte (siempre y cuando vayan sobreviviendo), nadie se acuerda de ellos excepto nuestros preclaros dirigentes baloncesteros, ahí estarán esa mañana de miércoles al pie del cañón iluminando sus vidas, llevando la alegría desde la Santa Madre Endesa hasta el salón de su casa (en el supuesto de que se lo televisen, claro está). Y no crean, algunos aún dirán que puestos a preferir casi hubieran preferido una rebaja en el recibo de la luz, cómo se puede ser tan ingrato, por dios…

Pero antes de terminar, si ustedes mis amados rectores de la Acebé me lo permiten (y siempre desde el cariño y la admiración ante su gestión eficaz y ponderada, faltaría más), me gustaría dejar caer alguna pequeña, mínima duda que me asalta y cuya resolución contribuirá a iluminar (nunca mejor dicho) aún más si cabe todo este proceso:

 
¿Consistirá el concurso de triples en lanzar balones a las canastas, o consistirá más bien en lanzar bolas de papel a las papeleras de los empleados de la compañía?
 
¿Quién integrará el jurado del concurso de mates? ¿Serán (como venía siendo habitual) cinco destacadas personalidades de reconocido prestigio en el deporte de la canasta (es decir, Walter Szcerbiak y cuatro más)? ¿O serán acaso cinco trabajadores de Endesa elegidos rigurosamente al azar por el dedo del presidente de la compañía?
¿Entregarán nueves y dieces a los curritos para que se asomen por los balcones y los muestren tras cada mate (eso sí, por riguroso turno y siempre aprovechando para ello su pausa para el café, no vayamos a propiciar el absentismo laboral)?
 
¿Qué nos quedará aún por ver o mejor dicho, por no-ver, especialmente a todos aquellos que por las mañanas aún tenemos la (cada vez más extraña) costumbre de trabajar a cambio de un (cada vez más escaso) sueldo?
 
¿Hará coincidir la Acebé la presentación de la temporada 2013/2014 con la celebración de la Supercopa, todo ello por supuesto en la sede de Endesa, semifinales un martes y final un miércoles, siempre cómo no en horario matinal?
 
¿Propondrá la Acebé el patio de Endesa como sede (de lunes a jueves por la mañana, of course) de la Copa del Rey si Vitoria finalmente no traga con el canon del millón de euros?
 
Cuando dicen que el partido estrella de cada jornada Acebé se verá los domingos a las siete en TVE1, ¿Estamos completamente seguros de que se refieren a las siete de la tarde?
 
Y Recuerden, nunca lo olviden, ténganlo siempre bien presente, el espectáculo debe continuar

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

dislexia goda   Leave a comment

(publicado el 12 de septiembre de 2012)

 

Hace cuatro veranos estuve de vacaciones en la isla de La Palma. No se lo cuento para darles envidia ni para dármela a mí mismo siquiera (que ya echo de menos volver por allí), se lo cuento como ejemplo ilustrativo de lo que intentaré desarrollar a continuación. Y es que en los días previos a dichas vacaciones comprobé una realidad que acaso ya sospechara pero a la que nunca me había atrevido a mirar de frente: prácticamente ni dios, de entre mis convecinos y demás congéneres, sabía de qué le estaba hablando cuando le hablaba de La Palma. No me refiero a gente necesariamente iletrada, me refiero a compañeros de trabajo en labores administrativas o a cuñados con (presuntamente) dos dedos de frente, o más incluso, a quienes les decía que me iba a La Palma y supuestamente procesaban el dato pero luego al despedirnos soltaban un pues nada, que os lo paséis muy bien en Las Palmas, ¡¡¡Las Palmas!!!, en plural, y si tú se lo devolvías en singular y con la palabra Isla delante se te quedaban con los ojos a cuadros, con cara de no saber de qué extraño lugar ignoto les podría estar yo hablando. Y a la vuelta fue aún peor, a la vuelta hubo hasta una compañera (bastante leída e instruida por cierto) que se quedó alucinada al descubrir que había estado en Canarias porque siempre había creído que yo estaba en Baleares: ah, pues como dijiste La Palma yo pensé en la de Mallorca, a ver qué otra Palma va a ser si no… Tal cual. Les dices que vas a Tenerife, Lanzarote o Fuerteventura y por lo general saben ubicarlas sin problema, sólo faltaría (entre otras cosas porque hasta puede que ya hayan estado allí) pero si se te ocurre mentar otras islas u otros lugares se les descuajaringa por completo la neurona.

Va a ser que somos así en la villa y corte, qué le vamos a hacer. Nuestra mentalidad castellana está acostumbrada a esos nombres secos, recios, bisilábicos que nos gastamos por aquí, Soria, Cuenca, Huesca, Jaén, pero no está preparada en absoluto para esas otras denominaciones que se gastan en los territorios periféricos compuestas por múltiples palabras y trufadas además de preposiciones y artículos para liarlo más todavía, habrase visto tamaña desfachatez: canarias grandes y chicas, santacruces varias, palmaspor doquier y además todo ello entremezclado, a mí que siempre he sido muy de viajar y muy de geografía y muy de mirar mapas no me cuesta en absoluto pero a todos aquellos que que sólo salen de Madrid para ir a Gandía, a Benidorm o al pueblo de sus ancestros la nomenclatura insular les cuesta una barbaridad. Es triste pero es así, es un mal endémico que podríamos denominar dislexia canaria en atención al objeto o más biendislexia peninsular en atención al sujeto, dislexia goda dirían ellos con el consiguiente cabreo que se les pone cada vez que nos leen o nos escuchan meter la pata con tanta facilidad.

Viene todo esto a cuento (que lo mismo ya se lo estarían preguntando) de la denominación de los equipos canarios en nuestra Liga Endesa (o lo que quede de ella), antes Liga ACB. Me explico: el Club Baloncesto Gran Canaria, el Granca para los amigos, lleva años y más años en la Liga. En este tiempo le hemos visto disputar partidos y partidos, le hemos visto competir al más alto nivel, le hemos visto jugar copas y playoffs y competiciones europeas y todo ello sin embargo no ha servido para que hayamos acabado de saber cómo demonios se llama ese equipo. No hablo de usted o de mí que a lo mejor sí que lo sabemos aunque no nos paguen por saberlo, no hablo de tertulias de bar ni de charlas de café, sí hablo de sesudos periodistas, de presuntos especialistas en la materia, de insignes blogueros que acaso hubieran sido incluso jugadores no hace demasiado tiempo y que sin embargo llevan ya lustros enteros llamando a este equipo no Granca ni Gran Canaria sino Canarias, tal cual, como si no representara a su isla sino a cualquier otra o a todas juntas a la vez. El Canarias por aquí, el Canarias por allá, yo no sé ya cuántas veces habré leído o escuchado eso en estos años, lo cual no tendría nada de particular (más allá de la propia cagada que supone llamarle por un nombre que no es el suyo) si no fuera porque este verano ha ascendido finalmente a la ACB (tras múltiples y variopintas vicisitudes) el equipo de la isla de enfrente, llamado precisamente (casualidades de la vida) CB Canarias, qué les voy a contar que ustedes no sepan ya.

Que uno ante semejante circunstancia se imagina a los susodichos columnistas y analistas con los esquemas hechos trizas, que alguno diría pero cómo que ha ascendido si ya estaba, si lleva media vida ahí, que algún otro hasta diría pero cómo es posible, pero cómo va a haber dos equipos ACB que se llamen igual, a ver ahora qué hacemos… Pues lo que están haciendo desde hace un par de meses, confundir al uno con el otro en cuanto se les presenta la ocasión, que va a ser que la dicotomía Gran Canaria / Canarias es demasiado compleja como para poder ser procesada por una mente simple. Ha habido fichajes como el de Jon Scheyer que los hemos visto asignados a un equipo o al otro según dónde lo leyéramos, a veces incluso a ambos dos equipos en el mismo artículo según qué párrafo leyéramos; ha habido tablas de mercado en las que hemos visto a un equipo con la ficha del otro y al otro consiguientemente con la ficha del uno… Vamos que ya sólo faltaba que además sus respectivos entrenadores se apellidaran igual, Martínez & Martínez, parece como si lo hicieran aposta. Coincidirán conmigo, todavía no hemos visto nada, esto sólo es el principio, casi mejor no imaginar lo que nos espera.

Reconozcámoslo, el fútbol tampoco ayuda; ni el fútbol ni nuestra tendencia casi patológica a simplificar las cosas. Les pondré un ejemplo, que nada tiene que ver con el deporte canario sino con una institución bastante alejada geográficamente y que lleva por nombre Athletic Club de Bilbao. El Athletic de Bilbao es el Athletic para todo dios y en casi todas partes excepto en Madrid, en Madrid es simplemente el Bilbao, supongo que porque aquí el Atleti propiamente dicho es el otro, el de Madrid. A mis convecinos por lo general no les cuesta nada decir el Racingel Sportingel Dépor o el Recre (no digamos ya la Real o el Osasuna) en lugar de el Santanderel Gijónel Coruña o el Huelva (aunque nunca falta algún rancio que todavía les sigue llamando por el nombre de su ciudad) pero decir el Athletic ni se lo plantean, vamos que ni lo conciben siquiera; haga usted la prueba si anda por Madrid, yo ya la he hecho, pruebe a decir el Athletic y aún por mucho énfasis que ponga en la pronunciación para que se escuche bien esa última letra pensarán que se refiere al de aquí; o aún peor, pruebe a decir el Athletic de Bilbao y verá como le miran con condescendencia y hasta con un punto de desprecio incluso, mira tú el redicho éste, pues no va y dice Athletic de Bilbao en lugar de decir el Bilbao como todo el mundo, será repipi el tío. El fútbol es lo que tiene, nombres simples, concretos, elementales, en cambio estos otros nombres nuestros en los que cabe la denominación comercial del patrocinador (compuesta de varias palabras a veces), la del equipo y la de ciudad a ellos sencillamente les descomponen; el fútbol canario lo tiene bien fácil, a un lado Las Palmas y al otro el Tenerife, no puede ser más sencillo; pero el baloncesto, ay amigo, en el baloncesto a veces hay que pensar, y a eso nunca acabamos de acostumbrarnos.

Dentro de siete semanas y media, alla por el 4 de noviembre poco más o menos tendrá lugar el derby canario, algo que hace muchísimos años que no sucede en la máxima categoría de nuestro baloncesto.Canarias-Gran Canaria, dicho así suena bien pero mucho me temo que su mera enunciación provocará retortijones, descomposición intestinal y puede que hasta brotes esquizofrénicos en algún presunto especialista peninsular, habrá hasta quien piense que es un único equipo jugando contra sí mismo… o no, o tal vez recurran al viejo y socorrido truco de no llamarlos por su nombre sino por el nombre de su patrocinador, Iberostar-Herbalife pongamos por caso (aunque reconozco no tener ninguna certeza de que Iberostar siga patrocinando al CB Canarias a día de hoy, de hecho ya no lo veo por casi ningún sitio). Claro está, eso si no los bailan, si no les da por poner al uno con el otro y al otro con el uno. O aún peor, tampoco descarten que a alguno de los susodichos patrocinadores no le dé por hacer un lagunaro y cambiarse de isla, que en apenas un año no estemos hablando del Herbalife Canarias por ejemplo, cosas aún más raras habremos visto ya… Reconozcámoslo (a la manera de Murphy), cualquier cosa, aún por muy complicada que esté, siempre es susceptible de complicarse más todavía.

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

dos más dos   Leave a comment

(publicado el 6 de septiembre de 2012)
En matemáticas dos más dos normalmente suelen ser cuatro, no pretendo epatarles con mi sabiduría porque seguro que muchos de ustedes ya lo sospechaban. En el deporte, en cambio, dos más dos raras veces suman cuatro, hemos conocido demasiadas ocasiones en las que sumaban tres o uno y medio o cero incluso. Claro está, también puede suceder al revés, que dos más dos sean seis o incluso que uno más uno sean siete, quién nos lo iba a decir (esto creo que lo cantaba alguien). Lo saben bien (o deberían saberlo) en Los Ángeles, allá por el verano de 2003 intentaron sumar dos más dos, Kobe & Shaq + Payton & Malone, se engañaron durante unos meses pero al final la suma acabó en resta ante aquellos Pistons de Larry Brown que a duras penas conseguían sumar uno más uno. La historia nos contará muchos casos más, infinidad de adiciones de galácticos que se fueron al carajo, relucientes cestos que acabaron desfondándose ante otros con menos mimbres pero que la postre resultaron ser más sólidos, está bien, basta ya de metáforas, creo que la idea ha quedado ya suficientemente clara.
Me dirán que también puede suceder al revés y es bien cierto, los Celtics sumaron Pierce + Allen + Garnett y les salió bien una vez (y a punto estuvo de salirles bien más veces, y si al final no ocurrió fue por una mera cuestión de edad), los Heat sumaron Wade + James + Bosh y la primera vez les salió como el culo pero a la segunda fue la vencida (nunca mejor dicho), examen de conciencia de LeBron mediante. Es decir, estas concentraciones de talento pueden funcionar, de hecho lo normal sería que funcionaran a pedir de boca muchas más veces… pero nada ni nadie garantiza que funcionen; o quizá es que he visto demasiadas veces a espectaculares constelaciones de egos desmedidos cayéndose con todo el equipo ante equipos simplemente equilibrados y compensados (pero equipos al fin y al cabo) como para que ahora me hagan cambiar de opinión. Lo dicho, dos más dos pueden ser cuatro… o no. No necesariamente.
Acaso ya hayan deducido con su natural perspicacia que vuelvo a hablar de Lakers, que como aquel dos más dos de la 2003/2004 nunca sumó cuatro se ve que ahora han decidido repetir la operación, a ver si nueve años después les cuadran las cuentas: Kobe & Pau (es decir dos) + Nash & Howard (es decir otros dos), total… Veremos. Me encantaría que sumaran cuatro o incluso más que cuatro, no seré yo quien les diga que no pueda ser así, al fin y al cabo Pau es la generosidad y mentalidad de equipo personificada, al fin y al cabo Nash es muy grande (y ha sido el más grande) repartiendo juego, al fin y al cabo ni siquiera el ego de Kobe es ya el que era, al fin y al cabo Howard… (pausa valorativa, ya que no se me ocurre nada en términos de baloncesto colectivo; a ver si más adelante…) Puede salir bien, no digo yo que no…
Pero eso no significa que (como muchos optimistas patológicos ya dan por hecho) necesariamente vaya a salir bien. Nash es fantástico, le llevaré como debilidad en mi corazón por los siglos de los siglos pero ello no me impide reconocer que anda ya el hombre a estas alturas para sopitas y buen vino que decía mi madre (vaya usted a saber por qué). Kobe tampoco es ya que el era (pero procuren que él no lo sepa, no vaya a ser que se ofenda). Y Howard pues qué quieren que les diga, mucho supermán y mucha aparatosidad y muchos mates y mucho ruido y pocas nueces, en mi opinión. Que sí, que tapona e intimida y que meterlas las mete por puro físico, faltaría más, pero que la cosa de los fundamentos se la dejó en el insti y luego ya no ha considerado necesario volver a clase a ver si aprendía alguna más, que con sus musculitos y su ego se ve que tiene ya más que suficiente. No, no es santo de mi devoción (lo mismo ya se me había notado), me parece un desperdicio de jugador que en demasiadas ocasiones gasta más energías en los despachos y las intrigas de pasillos que en la cancha. No llegaré yo al extremo de algunos (haberlos haylos) que le consideran el segundo mejor pívot de la NBA tras Bynum (precisamente tras Bynum) o incluso el tercero mejor tras Bynum y Marc Gasol, no me atrevería yo a tanto, para mí sí es a día de hoy el mejor cinco de la Liga… lo cual no me impide considerar que ello se lo debe casi exclusivamente a su físico, y que bien podría ser muchísimo mejor a poco que se hubiera aplicado un poco más.
Y por si ello fuera poco está Pau, es decir, Pau + Howard, que a ver por qué demonios va a funcionar mejor que Pau + Bynum. Escribía yo hace unos meses (con el atrevimiento que sólo da la ignorancia) que en mi opinión el problema de Pau (entre otros) era que llegó a la Liga siendo un cuatro al que las evidentes necesidades de los Grizzlies (y algún capricho puntual de sus entrenadores, también) acabaron reconvirtiendo en cinco. Poco a poco Pau se nos fue quedando en cinco y dejando de ser cuatro, y en éstas llegó a Lakers y pareció que volvería a ser cuatro pero las constantes lesiones de Andrew Bynum le obligaron a seguir fajándose una y otra vez (con mejor o peor fortuna) en el centro de la zona (…) Pau, que no es precisamente un fajador ni lo ha sido ni lo será nunca, se siente más a gusto atacando el aro de espaldas que de frente, tanto mejor cuanto más cerca esté… lo cual es un problema cuando eres nominalmente un cuatro y tienes a tu lado a un cinco de manual (un muy buen cinco, además) llamado Andrew Bynum. Fin de la autocita. Y dicho lo cual, si no quieres caldo pues toma, dos tazas. Si tu problema es que Bynum (por decirlo así) te roba el espacio pues te quitamos a Bynum, ya está, problema resuelto… y a cambio te ponemos a Howard, que es más (y mejor) de lo mismo. Bonita manera de resolver un problema, generando otro todavía mayor; o al menos igual.
Y para acabar de arreglarlo resulta que me falla el sumatorio en sí mismo, el signo + propiamente dicho, el principal responsable de que esos dos y esos otros dos finalmente sumen cuatro (o más si cabe). O sea, Mike Brown, seguro que se lo imaginaban porque no es la primera vez que se lo digo. Esto es como aquello que le decían a aquel neófito cuando tomó el mando de un grande de la ACB, mucho Ferrari para tan poco piloto (que algún que otro título lleva ya ganado el susodicho piloto, dicho sea de paso). Además de esas cuatro piezas básicas Mike Brown va a tener también a su disposición a unos pocos accesorios de relumbrón, pongamos al veterano Jamison o pongamos (cómo no) a esa sempiterna caja de bombasdisfrazada de jugador de baloncesto llamada MWP (es que si pongo el nombre completo me da la risa).Demasiado arroz para tan poco pollo, que solía decir mi madre en estos casos (vaya usted a saber por qué). A cierto antecesor suyo (de Brown, no de mi madre) que se infló a ganar títulos algunos le negaron siempre el pan y la sal con el socorrido argumento de que con esos jugadores, ya podrá, como si entrenar estrellas fuese necesariamente más fácil que entrenar a jugadores del montón. Pues si tan fácil fuera no duden que estos Lakers 2012/2013 los podría entrenar igualmente Mike Brown, Chiquito de la Calzada o el que suscribe (incluso). Pero ese no suele ser el caso, me temo. Dentro de unos meses hablamos pero a día de hoy aún no me sale quitarme el escepticismo, qué le vamos a hacer.
Y ya puestos me gustaría terminar con otra cita, esta vez no mía (afortunadamente) sino de un GRANDE con mayúsculas, acaso uno de los más grandes técnicos que haya conocido nuestro deporte a lo largo de su historia, ese Aza Nikolic considerado unánimemente el padre del baloncesto yugoslavo por Maljkovic, Obradovic y tantos otros padres de ese mismo baloncesto. Decía Nikolic (extraigo la cita de esos impagables Sueños Robados de Juanan Hinojo) que la selección de un equipo competitivo representa, ante todo, un asunto creativo, por el simple motivo de que la eficacia de un grupo no representa nunca una simple suma de la eficacia de sus miembros. En la interacción recíproca sucede la potenciación o el debilitamiento de las capacidades individuales de los jugadores. Es decir, para Nikolic tampoco el todo era necesariamente igual a la suma de las partes, tampoco dos más dos sumaban necesariamente cuatro. Falta hará que lo sepan también en Los Ángeles, falta hará que pongan allí los medios que sean menester para que al final les acabe cuadrando (más o menos) la ecuación.

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en NBA, preHistoria, varios

septiembre   Leave a comment

(publicado el 4 de septiembre de 2012)

 

Para gran parte de los mortales, septiembre viene a ser como un lunes por la mañana pero a lo bestia. Como si nos hubieran expulsado del paraíso, como si una vez al año nos dieran a probar la fruta prohibida e inmediatamente después nos la quitaran para volver a darnos las acelgas cotidianas pongamos por caso. Le decía yo el otro día a mi señora, dada la mala leche que se le pone todos los años por estas fechas (que en realidad es la misma que se me pone a mí, sólo que ella lo exterioriza más), que las vacaciones tienen un efecto contraproducente en nuestras vidas: el cabreo que nos agarramos cuando se acaban es muy superior a la alegría que nos entra cuando empiezan, razón por la cual a partir de ahora quizá deberíamos renunciar a ellas por no ser tanto fuente de felicidad como de desdicha. Evidentemente lo decía de coña, lo aclararé cuanto antes no vaya a ser que alguien del Gobierno atrape la idea y se ponga a legislar en tal sentido, que sólo eso nos faltaba ya…

Y es que éste no es un septiembre cualquiera sino más bien la madre (o el padre, no sé) de todos los septiembres. Todos los septiembres (para quien haya tenido vacaciones en agosto, entiéndase) son una putada pero éste es LA PUTADA, con mayúsculas, por definición, ustedes disculpen la ordinariez. Todo final de vacaciones representaba volver a la cruda realidad pero aún por cruda que ésta fuera nunca había alcanzado estos niveles de amargura, esta permanente sensación de que el suelo se abre a cada rato bajo nuestros pies. Todos los años por estas fechas intentábamos llevarlo con dignidad y mantener la cabeza bien alta pero este año sabemos que da igual, que ni dignidad nos dejan, que a quién le importará cómo llevemos la cabeza cuando bastante tenemos ya con apretar el culo, aún sabiendo que es completamente inútil, que en cuanto nos descuidemos encontrarán otra vez algún resquicio por el que… (vale, sí, ya lo dejo, supongo que ha quedado suficientemente claro)

 

En semejantes circunstancias sólo nos queda agarrarnos (como a un clavo ardiendo) a esas pequeñas cosas que nos hacen felices… y sí, efectivamente, acertó usted, éste es ese preciso momento en el que empezaré a hablar de baloncesto, que creo yo que ya tocaba a estas alturas del post. De baloncesto o lo de que aún quede de él (ya lo sé, no está resultando ésta precisamente la entrada más alegre de este blog), al menos en lo que al baloncesto patrio se refiere. No hará falta que se lo recuerde, nos hemos pasado años y años y más años vendiendo (vendiéndonos) aquello que de éramos la segunda mejor liga del mundo después de la NBA, tanto lo repetimos que al final muchos acabaron creyéndolo, que hasta acabamos creyéndonoslo nosotros mismos incluso… Y hasta aquí. Déjenlo, ya no cuela, ni de coña, nunca más. La que un día se autoproclamó la mejor liga de baloncesto de Europa hoy ya sólo es la mejor liga de baloncesto de España, ahí no parece que vaya a tener competencia, tanto menos a la vista del hundimiento de la LEB, vía FEB. Pero esa es otra historia…

 

Es cualquier caso es lo que tenemos, no queda otra, a ello habremos de seguir agarrándonos aunque el clavo queme aún más que de costumbre. Aunque aún no sepamos si lo vamos a ver, dónde lo vamos a ver, cómolo vamos a ver, qué vamos a ver. Aunque tengamos meridianamente claro que toda crisis por definición tiende a agrandar aún más la brecha entre ricos y pobres haciendo poco a poco desaparecer esa entelequia denominada clase media, lo mismo usted ya se habría dado cuenta a poco que hubiera mirado a su alrededor. Y el baloncesto no es una excepción, cómo habría de serlo: en el primer escalón Madrid y Barça, en el segundo Baskonia (a duras penas) y Unicaja, en el tercero quizás Valencia y Bilbao… Y a partir de ahí un totum revolutum que empieza tal vez en Sevilla o San Sebastián, que acaba tal vez en Valladolid o Tenerife. Clase alta, clase media-alta… y clase baja, acaso media-baja en algún caso, la media-media ya sólo son recuerdos de un pasado que ya nunca más ha de volver, que decía el tango. ¿Acabará sucediendo en la ACB lo que sucede en el fútbol, que hay más distancia del segundo al tercero que del tercero al decimoctavo? Ojalá no, por dios, escalofríos me dan sólo de pensarlo. Pero no lo descarten.

 

En fin, que agarrémonos fuerte al clavo y tiremos de refranes a la manera de mi difunta abuela, que siempre resultan ser muy socorridos para estas cosas: no hay mal que por bien no venga, por ejemplo. Perderemos élite pero ganaremos juventud, seremos como esas ligas tradicionalmente exportadoras que a fuerza de exportar y exportar acababan rejuveneciendo sus planteles año tras año, nosotros no llegaremos a tanto (todavía) pero algo es algo, miremos por ejemplo ese Cajasol (o como demonios se llame esta temporada) de Aíto plagado de yogurines que no lo va a reconocer ya ni la madre que lo parió. O miremos nuestrosamericanos (de USA, mayormente): tanto como nos habremos quejado en temporadas precedentes de la endémica endogamia que aquejaba a nuestra Liga, tanto como habremos puesto el grito en el cielo ante el empeño por preferir lo malo conocido a lo bueno por conocer, y ahora de repente (sigamos con los refranes: a la fuerza ahorcan) el club al salir de clase ha llegado por fin a la ACB: tíos de cuya vida y milagros ya les he puesto la cabeza mala durante estas últimas temporadas, tales como Robbie Hummel (Purdue) y William Buford (Ohio St.) recién llegados a Santiago de Compostela, o como Kyle Kuric (Louisville) recién llegado a la calle Serrano de Madrid (y a punto estuvo de acompañarle el Lobito Fernández, vía Milán). O tíos de idéntica procedencia pero a quienes aún no tengo el placer de conocer, como esos Ragland y Gatens recién aterrizados en Murcia. Incluso podríamos meter en el mismo saco a Corey Fisher (Villanova/Penya) o Jon Scheyer (Duke/Granca), que no se estrenan precisamente en Europa (que hasta macabeo ha sido ya el segundo) pero que aún tenemos suficientemente reciente su paso por la NCAA como para que nos todavía nos resulte una muy grata sorpresa su llegada a la ACB.

 

O dicho de otra manera (o de la misma, si de refranes hablamos): que el que no se consuela es porque no quiere. No sabemos muy bien qué ACB veremos (ni cómo, ni dónde) pero sabemos que veamos lo que veamos lo disfrutaremos; que sabremos buscar los alicientes hasta debajo de las piedras si es necesario, de hecho aún no ha empezado y ya estamos encontrándolos, véase el párrafo anterior. Es nuestro sino, nuestra tendencia innata a asumir la cruda realidad tal como venga y, ya que no podemos cambiarla, intentar al menos sacarle el mejor partido posible. Seguir sobreviviendo, no nos queda otra, tal como están las cosas casi cabría añadir que afortunadamente. Aunque en nuestro baloncesto, como en la vida, también haya llegado septiembre.

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en preHistoria, varios

así que pasen cinco años   Leave a comment

(publicado el 24 de agosto de 2012)

Andaba yo un poco desconcertado en aquellos días de finales de agosto de 2007. SEDENA, la Plataforma que me había acogido (y aguantado) durante tres años, y que aún me habría de acoger (y aguantar) un par de ellos más, estaba en obras otra vez por aquel entonces, una especie de autoconstrucción/autodestrucción compulsiva que parecía estar ya anticipando su inexorable decadencia. Pues eso, que andaba yo un tanto desconcertado por aquel entonces, pocos días después de que se hubiera disputado en Madrid el Eurobasket sub18, pocos días antes de que se iniciara (también aquí) el Eurobasket absoluto… Con mucho, demasiado que contar y de repente sin ningún sitio en donde hacerlo. Más allá de SEDENA llevaba ya tiempo acariciando la idea de tener mi propio blog, plenamente sumido en mi natural indecisión para estas cosas (dónde, cuándo, cómo, por qué, de qué manera…) y en éstas que El País de alguna manera se apiadó de mí, El País que venía siendo tradicionalmente mi periódico (así en papel como digital), El País que acababa de crear una plataforma para blogs denominada La Comunidad. Pues ya está, dicho y hecho, si yo quería crear un blog cuando mejor que ahora, dónde mejor que aquí: escribí cuatro tonterías, les puse un título, pinché enpublicar… Acaba de nacer esta cosa, este CORRECALLES. Era el 25 de agosto de 2007.

Es decir, cinco años llevo aquí dándoles la vara, cinco años tal día como hoy, qué mejor día que éste para que comparta con todos ustedes (si así me lo permiten) mis interioridades, las interioridades de este blog. Cinco años no es nada que decía el tango (aunque los del tango fueran veinte), pueden que no sean nada en términos de vida real pero sí son muchos, demasiados, en términos de vida virtual. Cinco años, 1.825 días (o para ser exactos 1.827, dado que ha habido dos bisiestos) en los que llevo publicados (vértigo me da sólo de pensarlo) 741 posts (o entradas, o… artículos, aunque ese término me genere siempre un pudor inmenso, aunque siga sin sentirme legitimado a llamarlos así). Es decir, una simple división (que no tengo muchas ganas de hacer, lo reconozco) supongo que nos daría que vengo a escribir un post cada dos días y medio poco más o menos. Resultado sólo parcialmente cierto (y por tanto también parcialmente falso) como todo dato estadístico que se precie, porque si son seguidores más o menos habituales de este blog habrán comprobado ya de sobra que más anárquico no puedo ser, hay semanas que escribo cuatro o cinco cosas y otras que no escribo ninguna, puedo escribir dos y hasta tres posts un día cualquiera y luego tirarme quince días sin escribir nada, soy así, qué le voy a hacer. Ahora bien, ¿por qué soy así?.
Una vez leí que un blog que se precie de serlo debería actualizarse casi a diario. Será cierto, no digo yo que no, pero no es menos cierto que un blog que se precie de serlo, sobre todo si es absolutamente amateur como es mi caso, debe reunir dos características básicas: 1) que entretenga a quien lo lea, y 2) que entretenga, aún más si cabe, a quien lo escriba. Es decir, una cosa tengo clara, esto es para disfrutarlo, para disfrutarlo usted mientras lo lee y para disfrutarlo yo mientras lo hago. Algo que se hace por amor al arte seguirá teniendo sentido mientras me lo pase bien haciéndolo, el día que deje de hacerlo por devoción y empiece a sentirlo como una obligación dejará de tener sentido. Viene todo esto a cuento de esas largas pausas, esas semanas enteras de parón que les contaba antes, periodos durante los cuales más de una vez me autoimpuse la obligación de escribir para que esto no se muriera y a la larga fue peor el remedio que la enfermedad. Primero me obligué a hacerlo y seguidamente me dije joder, pero por qué tendría yo que obligarme a hacer nada, con la de obligaciones que me llegan ya impuestas desde fuera, qué necesidad tendré de crearme también las mías propias… Lo reconozco, más de una vez en estos cinco años estuve a punto de tirar la toalla, más de una vez (y más de dos, y de tres) me dije que si tenía que escribir cuando tocara y no cuando me surgiera esto ya no merecería la pena. Crisis pasajeras que al final no pasaron a mayores y se resolvieron solas: porque me sigue encantando el baloncesto y me sigue encantando escribir, y al final sólo es cuestión de dejar pasar el tiempo suficiente para que ambos encantes acaben encontrándose de nuevo.
Y es que estas cosas nunca son fáciles, esto es como aquello que decía aquel, cuando tienes ganas no tienes dinero y cuando tienes dinero no tienes ganas. Basta que un lunes se te ocurran cuatro o cinco temas para que justo esa semana te salga todo del revés, para que no puedas escaquear ni tan siquiera un segundo en el trabajo, para que llegues luego a casa y tampoco te dejen, para que cuando llegue por fin el poco tiempo libre que te deja el día apenas te queden ya fuerzas para otra cosa que no sea ejercer de mero espectador pasivo ante el televisor o el ordenador, con un buen partido de baloncesto enfrente por lo general… O al revés también sucede, de esos días raros que de repente se te presentan un montón de horas por delante sin apenas nada que hacer y justo entonces no se te ocurre nada, no te surge ningún tema o aún peor, te surge un tema pero por más vueltas que le das no encuentras la manera de enfocarlo, no acabas de saber cómo empezar, cómo seguir, cómo acabar. Hay veces que un texto sale solo, que en apenas un rato en el transporte público o andando por la calle ya se va escribiendo por adelantado en mi cabeza y al llegar a mi destino sólo tengo que sentarme a plasmarlo, y hay otras en cambio que un texto es como un parto, que sé de quiero hablar y cómo lo quiero contar pero por más que lo intento no me salen las palabras, que acabo necesitando horas para lograr parir siquiera unas pocas frases. No recuerdo quién dijo que estas cosas no son tanto cuestión de inspiración como de transpiración, y en mi caso por desgracia suele ser la pura verdad.
Y por si no tuviera bastante conmigo mismo también está lo de la tecnología, que es aún peor. No siempre puedo escribir directamente en la caja del blog, no siempre puedo estar en Internet mientras trabajo (y que no cante, además), en demasiadas ocasiones tengo que conformarme con el habitual procesador de textos o aún peor, con un mero borrador de correo electrónico, y luego a base de copiapegas o cortapegas (o de autoenviarme el correo a mí mismo, que ya tiene delito) colocarlo aquí, lo cual en condiciones normales no debería representar ningún problema pero en mis condiciones particulares acaba representando un puto caos: no me pregunten por qué, será por incompatibilidad entre formatos o por incompatibilidad entre navegadores (que es bien sabido que los designios del señor Gates y/o del señor Jobs -q.e.p.d.- son inescrutables) o por incompatibilidad entre mis ingenuos deseos y la puta realidad, pero qué sé yo en cuántas ocasiones un texto que yo copié normal apareció aquí pegado como le dio la real gana: tipos de letra diferentes, párrafos enteros recuadrados en blanco, o en cursiva o en negrita, o en una tipografía descomunal o en otra minúscula o con unas letras de una manera y otras de otra, o con todos los párrafos apegostrados sin puntos y aparte ni retornos de separación, o con todo lo anterior a la misma vez… Créanme si les digo que en unos cuantos de estos 741 tochos que tienen ante sus ojos fue mucho más el tiempo que empleé en restituir su formato que el que empleé en escribirlos. Créanme si les digo que en alguna ocasión hube de tirar la toalla y mandarlo todo a la mierda… para volverlo a intentar otra vez a la mañana siguiente, cuando ya estuviera desactualizado todo lo escrito el día anterior. Alguna vez llegué incluso a verme obligado a reescribir un post entero de nuevo, por pura incapacidad física de arreglar el desaguisado o porque éste (el post, me refiero) se hubiera esfumado por completo sin saber muy bien por qué…

Sospecho que algo tendrán también que ver en todo ello las peculiaridades informáticas de esta Comunidadque me acoge, Comunidad que dicho sea de paso ha acabado convirtiéndose en algo parecido al coño de la Bernarda (disculpen la vulgaridad) como podrán observar a poco que pinchen en el enlace precedente: si lo hacen encontrarán un montón de entradas a medio camino entre el spam y la morralla más absoluta y que más parecen haber sido escritos por un autómata que por un humano, probablemente porque así haya sido en realidad. No todo es así, por supuesto, muchos blogueros huyeron como de la peste en cuanto vieron el cariz que tomaban los acontecimientos pero unos cuantos aún quedamos (los más indecisos, probablemente) y a algunos la susodicha Comunidad nos hace incluso la cortesía de recuadrarnos y promocionarnos en la parte superior, quizá porque seamos ya de lo poco decente que aún les queda… Así que sigo aquí, dónde voy a ir ya a estas alturas, mirando de vez en cuando (o de cuando en vez) ese contadorque me habla de que llevo más de 28.000 visitas totales y más de 33.000 páginas vistas aunque sé bien que es mentira (porque ese contador empezó a funcionar bastantes meses después de que naciera este blog), o que me cuenta que hay algunos días de sesenta o setenta lectores (o más incluso) pero que también hay muchos más (sobre todo en fin de semana) que apenas entran cinco o diez… aunque ello tampoco sea siempre cierto, aunque algún día que me hayan dejado tres comentarios y haya entrado yo otras tres veces a responderlos el contador me haya colocado un cero por razones que sólo él conoce. Sí, me temo que los designios de esta Comunidad dejada en suerte por el periódico que aún la acoge (veremos por cuánto tiempo) son también inescrutables… y sin embargo aquí me tienen aún, inasequible al desaliento, esto es casi como aquello que solía decir siempre mi abuela (nunca supe muy bien por qué), dónde voy a ir que más valga. Pues eso.
así que pasen cinco años, quién me lo iba a decir. Era cuarentón en 2007, soy ya cincuentón en 2012; tenía un niño en 2007, tengo ya un adolescente (en toda la extensión de la palabra, me temo) en 2012; tenía aún ilusiones en 2007, sigo teniéndolas en 2012 contra todo pronóstico aunque sé bien que no debería, menos aún en estos tiempos que corren. Hemos vivido juntos tres Eurobasket, dos Juegos Olímpicos, un Mundial y por supuesto cinco ediciones de ACB, LEB, NBA, NCAA, Euroliga. Y las que aún habrán de venir, espero. Lo confieso, si me paro a pensarlo me produce cierto pudor mantener esto vivo cuando la norma parece ser que cualquier cosa en Internet esté ya vieja o al menos pasada de moda a los dos meses. Pero qué quieren, esto (el baloncesto, escribir) me sigue gustando y por eso sigo haciéndolo, es lo que antes les decía, el día que la devoción deje paso a la obligación, el día que el placer ceda ante la necesidad, ese día plegaré y les diré adiós muy buenas, afortunadamente ese día aún no ha llegado (aunque ha andado cerca), espero que tarde todavía. Quién sabe, puede que en apenas unos meses este CORRECALLES sea historia o puede que el 25 de agosto de 2017 nos encontremos aquí de nuevo cumpliendo nada menos que diez años. Ojalá, aunque sólo de pensarlo me da más vértigo todavía…

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en preHistoria, varios

DPO   1 comment

(publicado el 13 de agosto de 2012)

¿Cómo se lo explicaría? Quizá la mejor manera sea autoplagiarme, recurrir al párrafo aquel que escribí hace más de siete años, en unas circunstancias muy diferentes a éstas:

Cada cuatro veranos llegan los Juegos Olímpicos para sumergirme en una especie de estado de felicidad infantil. Supongo que no me pasará sólo a mí. Durante dos semanas y media el monocultivo del fútbol desaparece y deja paso a un oasis en el que de repente se nos permite disfrutar a cualquier hora del día de casi todo lo que nos gusta: el mejor baloncesto, pero también el mejor atletismo, voleibol, balonmano, ciclismo, gimnasia, tenis,… Cuando se acaban se nos queda un vacío que es como si nos hubieran extirpado algo, la perspectiva de volver al páramo cotidiano nos provoca una especie de náusea que afortunadamente se nos pasa en cuanto descubrimos que el baloncesto y todos los demás deportes siguen sobreviviendo, se les permite existir siempre que permanezcan cuidadosamente escondidos debajo del fútbol para que no molesten y para que no sea fácil encontrarlos.

No encuentro mejor manera de describir cómo me siento hoy, cómo me sentí esta mañana cuando llegué al bar del desayuno y descubrí que en su televisor (probablemente sintonizado en TVE1 por pura inercia de estos días) ya no había piragüistas ni waterpolistas ni taekwondistas sino sólo el señor bajito y calvo de costumbre, ese que enseña a nuestros mayores a saber vivir y les recuerda la terrible amenaza del colesterol. Se han acabado como no podía ser de otra manera, se han acabado como se acaba todo lo bueno (por definición), como se acaban las vacaciones y los fines de semana y los días felices y la vida entera llegado un determinado momento. Claro que los fines de semana por lo general sólo tardan cinco días en volver, las vacaciones suelen tardar once meses (por ahora, que al paso que vamos lo mismo también nos las quitan), los días felices cada vez caen más de tarde en tarde pero van cayendo, en cambio para los Juegos Olímpicos aún tendremos que esperar los cuatro años de costumbre, cuatro eternos años menos una semana para ser exactos, los que quedan para que el viernes 5 de agosto de 2016 Brasil inaugure a ritmo de samba sus Juegos de Río de Janeiro. Cuatro años, demasiado tiempo para que luego todo el goce se nos vaya en apenas diecisiete días. Demasiado poco oasis para tanto desierto.

Podríamos denominarla DPODepresión Post-Olímpica como si dijéramos, no me atribuiré paternidades que no me corresponden porque la denominación no es mía sino que se la escuché ayer durante la ceremonia de clausura a ese pedazo de crack llamado Ernest Riveras. O bien podríamos optar por otras denominaciones más pedestres con las que ayer especulábamos en twiterjuegopausiaolimpopausia, lo que ustedes prefieran. No es un mal universal, está infinitamente menos extendido que el síndrome post-vacacional o la depresión post-parto pongamos por caso (salvando las distancias), de hecho esta DPO en realidad sólo la padecemos cuatro gatos mal contados, gatos capaces (como hice yo ayer) de rebuscar en la wiki hasta averiguar en qué fechas caerán los próximos Juegos, gatos capaces incluso de intentar (en la medida de lo posible) organizarse con tiempo suficiente las vacaciones de verano para que coincidan o no con dichos Juegos. En mi caso para que no coincidan, o no del todo al menos: el ritmo laboral de agosto nada tiene que ver con el del resto del año y las tardes suelen estar libres, de tal manera que mal que bien me las puedo ir apañando para compatibilizar trabajo y Juegos, no así si estoy de vacaciones que es un constante ir y venir, ahora playa, ahora paseo, ahora vamos a ver esto, ahora aquello otro, no hay manera de que te dejen sentarte un rato ante el televisor… Pero claro, ese es mi caso, también sé que hay seres humanos (pocos, pero alguno hay) que optan radicalmente por lo contrario, que mueven roma con santiago para que sus vacaciones coincidan con los Juegos y poderse tirar estas dos semanas largas frente al televisor sin que nada ni nadie les moleste. Yo no.

Pero repito, somos inmensa minoría. Hay una inmensa mayoría que se alegra de que se acaben por fin los Juegos Olímpicos, y no lo digo necesariamente por mi señora (y tantas/os otras/os) que recupera por fin un marido (y un mando a distancia) tras más de dos semanas de ausencia virtual, lo digo más bien por todos aquellos incapaces de entender que puedan existir otros deportes que no se llamen fútbol. Ya saben, el monocultivo mediático que les decía al principio, perfectamente explicitado en aquella frase que le leí hace días al ochocentista sevillano Kevin López: lo que no puede ser es que el día en que Ruth Beitia es campeona de Europa la portada de un periódico abra con que Ronaldo se ha equivocado de vestuario. Vamos, no me jodas. Más claro agua. El futbolerismo militante anda muy preocupado de si Cristiano caga suelto o duro, de si a Messi le pica el orto o se rasca un pie, y entre lo uno y lo otro no tienen ningún reparo en decirte que todos estos deportes son una mierda (así, con todas las letras lo he leído yo en estos días) y que qué bueno que por fin se haya acabado la Olimpiada (por no saber no saben ni llamar a los Juegos por su nombre) porque ahora ya por fin volverá el fútbol como tiene que ser. Y me parece perfecto, de hecho yo no pretendo que el resto de deportes se impongan sobre el fútbol (sería gilipollas si lo pretendiera), ni siquiera que se igualen, me vale con que convivan, con que se respeten. Podría llegar a entender incluso ladominación pero no este aplastamiento que llevamos ya unos cuantos años padeciendo. Créanme, ya tengo una edad, les aseguro que no siempre fue así.

Y además el bajón tiene esta vez connotaciones muy ajenas al deporte, por si no fuera bastante con todo lo anterior. El final de la tregua olímpica supone también volver a la cruda realidad, esa que hoy se construye (más bien se destruye) a base de crisis, deudas, primas, riesgos, recortes, subidas de impuestos, bajadas de salarios, pérdidas de derechos y demás hijoputeces que nos mantienen de unos meses a esta parte bien abiertos de piernas esperando a ver por dónde nos viene la próxima. No, los Juegos Olímpicos no solucionaron nada de eso pero de alguna manera ejercieron un efecto narcótico, fueron como siempre un bello sueño sólo que esta vez fue aún mucho más amargo el despertar. Por supuesto que habrá en breve otros sueños, en mi caso se llamarán ACB, NCAA, NBA, Euroliga, maravillosos sucedáneos que intentarán causar el mismo efecto pero que no lo harán de la misma manera: otra dosificación, distinta periodicidad, por mucho que nos llenen siempre habrán de dejar una rendija por la que se nos cuele (y nos joda) la cruda realidad. Nada comparable al tratamiento de choque que nos proporcionan los Juegos. Nada comparable a los Juegos.

Y acabaré volviendo al párrafo del principio, aquel que les puse en cursiva y que les dije que había sido escrito en circunstancias muy diferentes a ésta. Aquel párrafo fue escrito en julio de 2005, justo en los días previos a la reunión del COI que decidió que estos Juegos de 2012 tendrían lugar en Londres en detrimento de París, Nueva York y… sí, Madrid. Madrid es mi ciudad y puedo asegurarles (lo mismo ya se lo imaginan) que muy poquitas cosas me harían más ilusión en este mundo (en el plano deportivo, entiéndase) que la posibilidad de que Madrid fuera sede olímpica. Pero es lo que suelo decir demasiado a menudo, que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. No quise ilusionarme con Madrid 2012 porque sabía que era imposible, aún menos quise ilusionarme con Madrid 2016 exactamente por la misma razón… y para 2020 no es ya que no quiera ilusionarme, es que creo que ni siquiera debo ilusionarme: sumidos como estamos en el peor agujero de nuestra existencia reciente, comiéndonos toda esa mierda (disculpen la vulgaridad) que detallé en el párrafo anterior no creo que estemos como para permitirnos lujos olímpicos aún por mucho que pudiéramos disfrutarlos yo y otros cuantos pervertidos como yo. Si es que hasta eso nos ha quitado la crisis, no es ya que se haya llevado nuestras ilusiones cotidianas sino que nos ha robado incluso las utopías. O quizás no, tampoco me lo tengan muy en cuenta, ya les dije que estoy de bajón. Efectos colaterales de la DPO.

 

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en preHistoria, varios

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(publicado el 13 de agosto de 2012)

 

Tengo por Sergio Scariolo el mayor de los respetos, faltaría más. Ustedes, si tienen la funesta manía de leerme desde hace tiempo, saben que nunca he tenido por costumbre apuntarme al carro de laescariolofobia, corriente de opinión que inunda nuestras blogosferas y demás foros desde hace ya unos cuantos años. Ni a la escariolofobia ni a la escariolofilia que también existe aunque no lo parezca, a ninguna de las dos. Siempre ha habido cosas que he compartido al igual que ha habido cosas que no he entendido e incluso cosas que a día de hoy aún sigo sin entender, esto es así, nada es blanco ni negro, nadie es perfecto ni imperfecto tampoco, he elogiado a Scariolo casi tantas veces como he echado pestes de Scariolo, no tiene nada que ver con su condición de seleccionador porque ya me pasaba antes de que lo fuera ni tiene nada que ver con su condición de llamarse Scariolo porque me pasa exactamente lo mismo con otros técnicos así se llamen como se llamen. Y además que siempre procuro ser muy cuidadoso con estas cosas, que para una vez que maté un perro me llamaron mataperros (refrán toledano de mi abuela), que la única vez que me dio por criticar abiertamente a un entrenador hubo un lector que se me tiró a la yugular, que a ver quién me había creído yo que era para atreverme a opinar en esos términos, que habría que haber visto que habría hecho yo en esa misma situación, etc etc. Y eso que aquel entrenador al que se supone que falté no vivía precisamente a la vuelta de la esquina sino a miles de kilómetros, en Toronto para ser más exactos, lo mismo si llego a hablar así de alguien de aquí no le habría tocado tanto la fibra al susodicho lector. En cualquier caso desde entonces tengo muy claro cuál es mi sitio, tengo muy claro que soy un mero aficionado de tres al cuarto y ello me deslegitima por completo para opinar acerca de todo aquello que no sé (o sea, de todo), tengo muy claro que cualquier presunto periodista, aunque apenas haya visto cuatro partidos de baloncesto enteros en su vida, puede poner a caer de un burro a quien le parezca porque tiene un púlpito desde el cual pontificar y además le pagan por ello, tengo aún más claro que la opinión de un presunto indocumentado como yo siempre va a estar bajo sospecha aunque lleve viendo partidos de baloncesto toda mi puta vida. Es así.

Y como es así no criticaré a Scariolo: primero porque no creo que lo merezca, porque ha tomado decisiones tácticas muy acertadas en momentos puntuales de estos Juegos, en cuartos ante Francia, en semis ante Rusia y hasta en la mismísima Final; y segundo porque no me siento en absoluto legitimado para ello, véase el párrafo anterior. Dicho lo cual, sí me permitirán que desde mi supina ignorancia comparta con ustedes tres dudas que me dejó el partido de ayer, tres momentos puntuales que muy probablemente no supusieron nada importante de cara al marcador (creo sinceramente que habríamos perdido de igual manera) pero que a mí me revolvieron los jugos gástricos, que me pusieron un poco el ánimo del revés:

1. Mediado el segundo cuarto, Marc Gasol cometió su tercera falta personal. La cometió o simplemente se la pitaron, vaya a usted a saber, y además llovía sobre mojado porque en la otra canasta, justo en la jugada anterior, Marc había perdido un rebote tras claro empujón de LeBron que quedó sin sanción. O dicho de otra manera, que luego de que le pitaran la tercera Marc se agarró un calentón de mucho cuidado pero aunque así no hubiera sido tanto daba, tenía ya tres faltas, el sentido común dictaba que debía ser sustituido. Pero se dejó pasar el tiempo, se dejaron pasar los tiros libres, se dejó llegar el balón al otro lado, se dejó que ellos astutamente cargaran por una vez el juego sobre su interior… Marc entró al trapo, cuarta falta, muy clara esta vez. ¿Por qué? ¿Qué necesidad había de mantenerlo en cancha cuando aún íbamos por la mitad del segundo cuarto, qué necesidad había de hipotecar a Marc justo el día que más falta nos podía hacer?

2. Comienzos del último cuarto, Pau aún descansando (tanto más tras el uñetazo involuntario de LeBron), Felipe aún en cancha… No hará falta que les explique que tengo por Felipe Reyes el mayor de los respetos, no hará falta que les diga que siempre estaría en mi lista, pueden tirar para abajo si les apetece confirmarlo, muchos llevan años cargándoselo de todas las suyas (tanto como elogiándolo luego cuando va), no es mi caso, aún como cuarto pívot un tío como Felipe tendría siempre hueco en mi selección, ojalá aún pudiera seguir teniéndolo en los años venideros. Pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Felipe es impagable contra Rusia o contra Francia como igualmente lo es en Euroliga o ACB, pero la NBA le viene grande. No lo digo en sentido figurado, le viene literalmente grande, un pívot de apenas dos metros fajándose contra aleros de casi 2,10. Que es muy bonito decir que USA juega con pequeños pero luego resulta que algunos de esos pequeños resultan ser más grandes que alguno de los grandes nuestros y eso si sólo hablamos de altura, de anchura mejor ni hablemos. En un partido así Felipe puede aportar momentos puntuales de descanso (sin ir más lejos en aquel segundo cuarto del que hablábamos antes) pero no debería permanecer en cancha justo cuando ya estás jugándote el partido; y si apenas puedes dar descanso a Pau pues lo asumes (como él habría sido el primero en asumirlo), y si tiene que seguir en cancha Ibaka pues que siga, y si tienes que meter finalmente a Marc con sus cuatro faltas a cuestas pues lo metes, y si no haberlo sentado antes. Pero en aquellas circunstancias, USA tirando una y otra vez del hilo, nosotros intentando por todos los medios que no se rompiera, mantener durante tanto rato a Felipe en cancha era poco menos que un suicidio. Cuando finalmente se sentó ya no había nada que hacer.

3. Sergio Rodríguez es como es, lo hemos hablado cientos de veces: puede tener el defecto de tirarse segundos y segundos botando y congelar el ataque (y favorecer la defensa) o al contrario, puede tener el defecto de volar en ataque y precipitar ese pase imposible que casi nadie ve, que por no ver no lo ve ni siquiera el que habría de recibirlo… Pero Sergio Rodríguez tiene también virtudes, esas virtudes que en estos últimos meses ganan con mucho a sus defectos, que aún más los ganaban ayer: dinamiza el juego, ve pases impagables que son más bien preasistencias y es capaz de interpretar (como nadie en este equipo) el pick & roll central, la jugada que más daño hacía a los norteamericanos según todos los expertos; con los gasolespero también (y sobre todo) con Ibaka, esa conexión Sergio-Serge que tan bien lo hizo en estos días y tanto mejor aún lo podría haber hecho si Scariolo hubiese dado más bola al congoleño. Pero estábamos en que el Chacho estaba en su salsa a mediados del último cuarto y justo entonces Scariolo decidió sentarlo y otorgar el mando en plaza a Llull. Que habré de reconocerlo, me parece una magnífica estrategia, de verdad se lo digo, montar caja y uno y poner a Llull sobre la estrella rival, pero habremos de reconocer que todavía hay clases: se lo haces a Parker y cortacircuitas a Francia, se lo haces a Durant y cortacircuitas a Durant, punto, creo que se entiende la diferencia. Y a cambio sientas a Sergio, no metes a Calde, de Sada ya ni hablemos, te cargas de un plumazo el proceso de elaboración de juego de este equipo. ¿Por qué? ¿Por mantener juntos en cancha a Navarro y Rudy? ¿No podrían haberse turnado, dar dos minutos puntuales de descanso a Juanqui que le habrían venido de perlas sin tener que prescindir por ello de la defensa de Llull ni de la creación del Chacho? Contra Francia salió bien, contra USA no estoy tan seguro; ni aunque así se apagara (por fin) Durant.

Y antes de acabar lo diré una vez más: aunque las circunstancias hubieran sido otras, aunque todas las decisiones del banquillo hubieran coincidido al cien por cien con mi (muy discutible) criterio, creo sinceramente que habríamos perdido igual. Creo sinceramente que ellos tienen tantas y tantas y tantas y tantas y tantas armas que aunque hubiéramos hecho lo que hubiéramos hecho tarde o temprano nos habrían acabado crujiendo de igual manera. Creo sinceramente que sólo el hecho de poder mirar de frente a estos monstruos sigue siendo un pequeño milagro (y eso que no creo en milagros), como lo fue perder sólo de siete o como lo fue perder de once en Pekín. Creo sinceramente que aunque se hayan acortado las distancias a un lado siguen estando ellos y al otro sigue estando el resto del mundo, nosotros podremos ser los mejores de ese resto del mundo pero no por ello dejaremos de estar al otro lado; aún podremos sorprenderles cuando se lo tomen a cachondeo o cuando se dejen por el camino a buena parte de lo que tienen (véanse 2002, 2004, 2006); pero en tomándoselo en serio (como fue el caso) muy poquito más se puede hacer. O dicho de otra manera, que bastante se ha hecho. Bastante se ha hecho para venir de donde veníamos, con múltiples achaques a flor de piel, con el juego bajo mínimos (cómo olvidar aquellas primeras mitades en cuartos y semis), con la actitud aquella de brazos caídos que se dejó entrever en un momento puntual del que prefiero no acordarme, no la vayamos a tener… Es muy grande este equipo, se nos está acabando pero sigue siendo grande, seguirá siéndolo (espero) en 2014, asumamos que ya no (ni de coña) en 2016. Y por eso, por ser tan grandes, es por lo que me atrevo a estar aquí poniéndole pegas (a su técnico, más bien) que jamás me atrevería a ponerle si fuera un equipo pequeño el que hubiera conseguido semejante proeza. Hemos perdido de siete una Final olímpica contra Estados Unidos, nada más y nada menos, y sin embargo aquí me tienen, a mí y a tantos otros, pensando que algunas cosas podrían bien haberse hecho de otro modo, que de haber sido otras las decisiones aún podríamos haber aguantado un poco más… Nos tienen tan malacostumbrados que hasta sus imposibles nos parecen incluso mejorables, he ahí su verdadera grandeza.

Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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