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LA CASA POR LA VENTANA   Leave a comment

Éramos pocos y parió la FIBA. Parió hace cinco años en Kuala Lumpur, que no es un insulto a Leticia Sabater sino la capital de Malasia. Parió (la FIBA, no la Sabater) y algunos en nuestra natural ingenuidad pensamos que sería flor de un día, una ventolera que les ha dado a estos señores tan mayores ahí recluidos los pobres entre güisqui y güisqui en su hotel malayo sin nada mejor que hacer, ya verás como en cuanto vuelvan cada mochuelo a su olivo y se sienten a pensar un poco se les pasa la tontería. Al fin y al cabo aún es noviembre de 2012, pues anda que no queda todavía hasta noviembre de 2017, tiempo más que sobra tienen para recapacitar. O no.

Hoy ya es noviembre de 2017 (lo mismo esto ya lo sabían), hoy el fruto de ese parto de la FIBA está ya talludito y en edad de merecer (merecer qué, que cada cual añada lo que parezca), hoy ya es un niño jodón preparado para empezar a dar por donde acostumbran a dar los niños jodones.ventanas3 Una extraña criatura a la que pudieron llamar boquete o (aún mejor) destrozo pero prefirieron ponerle ventana que queda como más chic. Como tenemos pocos agujeros hagámonos unos cuantos más, un montón de ventanas que nadie ha pedido para que se nos termine de escapar el poco aire que aún nos queda. Tiremos la casa por la ventana, como si nos lo pudiéramos permitir.

Claro está, la FIBA no parió porque sí sino por (sospecho) una buena razón, buena para ellos se entiende, buena aunque (precisamente por ello) inconfesable: recaudar, sacar tajada, pillar cacho, llámese como se quiera. La FIBA de mayor quiere ser la FIFA, lleva queriéndolo casi desde su fundación, incapaz de entender por más veces que se le explique que fútbol sólo hay uno y a su vera los demás deportes no tenemos ni media hostia. La FIBA está harta de ver cómo la FIFA (y su hermana menor, la UEFA) organiza fases de clasificación de mundiales y eurocopas y se lleva un porcentaje de la recaudación de cada Bulgaria-Moldavia, Lituania-Bielorrusia o Somalia-Tanzania, lo ve la FIBA y se le cae la baba y exclama hostia tú, pues si los del fútbol lo hacen a ver por qué no lo vamos a poder hacer nosotros también. Pues porque no, mire usted. El fútbol va de chulo porque puede, a su lado los demás no somos nadie. Y nada hay más ridículo que ir de chulo cuando no eres nadie.

El fútbol lo aguanta todo, el fútbol puede darse el lujo de parar durante un par de semanas sus ligas, sus copas y sus champions para darte a cambio un Andorra-San Marino o un Pakistán-Afganistán, lo hace y no pasa nada porque sabe que a la vuelta volverán a estar sus fieles aún más ansiosos si cabe, si alguien cometiera el atrevimiento de olvidarse de su existencia ya se encargaría el bombardeo mediático de recordársela. Nosotros en cambio no tenemos bombardeo sino más bien ninguneo mediático, paremos nuestras competiciones impunemente durante quince días y a ver quién se encarga luego de recordárselas al personal.ventanas4 Vale, sí, estaremos quizá los cuatro colgados de siempre, pero al resto, a ese común de los mortales que consume en un ochenta o noventa por ciento fútbol y al que tanto costó fidelizar, ponte ahora de nuevo a intentar fidelizarlo tras haberlo desfidelizado a conciencia durante un par de semanas en las que habrá huido despavorido a presenciar cualquier otra competición. Y todo ello para (aún en el improbable caso de que lo consigas) volver a desfidelizarlo de nuevo (aún más si cabe) dos o tres meses después.

Claro está que la FIBA no te va a reconocer públicamente su presunto afán recaudatorio, hasta ahí podíamos llegar. Resulta mucho más socorrido decir que lo hace por puro amor al arte, hasta ahora nuestros aficionados no podían disfrutar de su selección jugando partidos oficiales en casa, ahora ya por fin se les ofrecerá esa oportunidad. Acabáramos. Que a ver, que no digo yo que en Noruega, Bolivia o Azerbaiyán no haya un auténtico clamor social exigiendo ver por fin a su selección de baloncesto disputando un partido de competición en Bergen, Cochabamba o Bakú, no me consta pero vaya usted a saber, lo mismo hasta habrá habido manifestaciones incluso, cuando la FIBA lo plantea de esta forma será porque es algo crucial para la vida de esas buenas gentes. Sólo puedo hablar de lo que conozco, de esos países de nuestro entorno en los que al común de los mortales (salvo excepciones, lógicamente) se les da una higa poder ver in situ a su (sucedáneo de) selección. No digamos ya en el nuestro, a ver quién necesita ventanas teniendo Ruta Eñe, si cada verano ya paseamos nuestro circo preparatorio por Navalmoral de la Mata, Argamasilla de Alba, Madrigal de las Altas Torres o La Almunia de Doña Godina para qué queremos más, rechace imitaciones.

Y sin embargo la FEB sí quiere más, la FEB ha optado por lo que cualquier organismo de esta índole acostumbra a hacer en caso de conflicto, ser la voz de su amo y no morder la mano que le da de comer y que le lleva a reunirse a Kuala Lumpur y demás bellos e ignotos lugares del planeta. La FEB como la FIBA te vende las ventanas clasificatorias como si éstas fueran la biblia en verso, la FEB como la FIBA te vende que el que no puedan venir los NBA es hasta bueno porque así los jugadores jóvenes de cada país tendrán más oportunidades, la FEB como la FIBA exige en cambio que acudan los de la Euroliga porque se ve que en este caso las oportunidades que puedan dejar para los jóvenes ya se la sudan, que una cosa es una cosa y otra más ya son dos cosas. La FEB como la FIBA se comporta como el típico abusón de (pongamos) tercero de primaria, con los de quinto (NBA) no me voy a meter porque me pueden así que a cambio me meto con los de segundo (Euroliga) o primero (ligas nacionales) que no tienen ni media hostia, pa chulo yo. Así cualquiera.

Que dicho sea de paso, esa es otra sutil diferencia entre las fases clasificatorias de la FIFA y de la FIBA, permítanme que abunde en ello por si algún preboste de esta última organización aún no hubiera reparado en dicho aspecto, dada su cortedad. Argentina reclama a Messi para jugar contra Paraguay y ni que decir tiene que el susodicho (y tantos otros) se cruza el planeta de esquina a esquina cuantas veces sean menester en sendos interminables viajes de ida y vuelta con el consiguiente desparrame de husos horarios que ello supone.ventanas1 Ahora bien, sea usted (por ejemplo) Letonia y dese el capricho de reclamar a Porzingis para jugar contra Ucrania, hágalo y podrá escuchar desde su casa las carcajadas en el Madison Square Garden, no necesitará para ello ni móvil ni skype, le bastará con dejar las ventanas (nunca mejor dicho) abiertas. O dicho de otra manera: las fases clasificatorias del fútbol son de verdad, las del baloncesto son de mentira. Una pura mentira, no ya porque las disputen selecciones B (o en algún caso incluso C) sino porque si se diera el caso de que alguna de las grandes quedara fuera ya se encargaría rauda y veloz la FIBA de hacerle llegar una invitación.

Sí, la FIBA se reserva el derecho de (in)admisión, pero no por ello toca menos las pelotas. Sus franquicias territoriales, fieles cumplidoras de las instrucciones emanadas de la casa madre, emiten convocatorias en las que se cuidan muy mucho de incluir a los NBA (el descojone, ya saben) pero les falta el tiempo para incluir a los de la Euroliga. Así que ahí los tienen, lo más florido y granado que aún nos queda a este lado del charco puesto de repente en el disparadero, obligado de repente a escoger entre el club que le paga y el país al que (supuestamente) representa. O dicho de otra manera, obligado de repente a escoger entre quedar mal con su equipo o con su selección. Haga lo que haga nunca le habrá de faltar quien se lo reproche.

Imaginemos que aplican el sentido común (el mío, al menos), que deciden mandar cortésmente a paseo a la FIBA y sus ventanas y quedarse en su club para cumplir así con su calendario previamente establecido. No sé qué pasaría en ese caso en otros países, pero conozco demasiado bien a mis clásicos como para no saber qué sucederá en el mío. Si ya en 2005 o 2010 hubo quien linchó mediáticamente a Pau (¡¡¡a Pau!!!) por tomarse un miniverano sabático, no quiero ni imaginar lo que puede suceder ahora cuando quienes renuncien no lo hagan desde América sino desde aquí mismo a la vuelta de la esquina.ventanas5 Tanto más en estos tiempos de sentimientos nacionalistas (que no nacionales) completamente desatados que nos ha tocado vivir: tiempos de cogérsela con papel de fumar, sacar los trapos de colores a pasear, restregárselos al de enfrente por menos de nada y hasta quemar las naves por los insignificantes ribetes de una camiseta cualquiera. Alguno será tachado de traidor a la patria, al tiempo.

Y todo esto, ¿para qué? Sabemos que no llevaremos a la selección A (NBA), supongamos que tampoco llevemos a la B (Euroliga), pongamos que vamos con la C, pongamos que con todo y con eso nos clasificamos para el Mundobasket 2019 (o no pero nos invitan, que para el caso es lo mismo)… y que luego vamos y les decimos muy bien chavales, muchas gracias por los servicios prestados pero que sepáis que a China no vais a ir, que sepáis que a China sólo irán los buenos buenos de verdad de la buena y que vosotros después de habéroslo currado tendréis que conformaros con verlo por la tele mientras lo disfrutan los demás. O pongámoslo a la inversa, pongamos que estos mismos beiranes, vidales o rabasedas pudieran decir total para qué nos vamos a molestar en dar un palo al agua para meternos en el Mundial si luego no lo vamos a jugar, anda y que les den. Divide y vencerás, principio básico de cualquier conflicto que desde luego la FIBA está aplicando a rajatabla: más allá del beneficio meramente crematístico que saque de esto, su principal logro está siendo dejar al resto de estamentos de nuestro básquet como un colador.

Tenemos infinidad de problemas en nuestro deporte, de entre los cuales no son precisamente menores los referidos al calendario: la difícil coexistencia entre la Euroliga y las ligas nacionales, la no menos complicada supervivencia ante la poderosa NBA… Si ya de por sí resulta sumamente difícil construir en nuestro continente unas estructuras competitivas medianamente parecidas a lo que cabría esperar en el siglo XXI, no digamos ya si en éstas irrumpe de repente un dinosaurio intentando retrotraernos a las arcaicas estructuras del XIX. O como le dijo Di Stéfano a aquel portero que tuvo en el Valencia, vale que no me pare las que van dentro, pero por lo menos no me meta las que van fuera. Traducción para la FIBA, vale que no nos solucionen nuestros problemas, pero por lo menos no nos creen nuevos problemas donde no los solíamos tener. Éramos pocos y parió la FIBA, parió con dolor y con sangre como mandan los cánones bíblicos. Y ahora ya es demasiado tarde para parar la hemorragia.

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Publicado noviembre 13, 2017 por zaid en selecciones

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MI PRIMER Y ÚLTIMO POST SOBRE LA SELECCIÓN   Leave a comment

Sí, éste que leen aquí es el primer post (después de tanto tiempo aún me sigue dando pudor llamarlo artículo) que escribo este año sobre la selección absoluta masculina que disputará el Eurobasket 2017. Pero éste que leen aquí es también el último post que escribiré este año sobre dicha selección. Es decir, este es el ÚNICO post (quizá esto último ya lo hubieran deducido a partir de las dos premisas anteriores) que me leerán este año al respecto.

logo eurobasket¿Por qué?

Podría contestarlo en tan solo dos palabras: estoy mayor. Pero me extenderé un poco más por si alguno lo prefiriera, y para empezar acudiré a la entrada (palabra más elegante que post y menos pretenciosa que artículo) que publiqué hace ahora diez meses, nada más acabar los juegos de Rio. Como les conozco y sé que les va a dar pereza pinchar en el enlace les entresaco un par de párrafos, tres a lo sumo para ponerles en situación:

Pierde tu equipo, tu selección, expresas confianza y te dicen (y el problema no es el qué sino el cómo) que parece mentira, que son unos inútiles, que están acabados, que todo es una mierda, que cómo no lo ves. O (aún más) al contrario, pierde tu equipo, expresas una mínima (pero mínima) duda y ahí ya estás perdido, parece mentira que dudes de ellos con todo lo que nos han dado estos jugadores, ya vendrás luego a subirte al carro, ya. El carro. El puto carro. Estoy del carro hasta donde nadie sabe. Dónde estará mi carro, me preguntaría si no se lo hubiera preguntado ya un legendario tonadillero muchas décadas atrás. Será que me lo robaron anoche cuando dormía.

Donde quiera que esté, mi carro es mío. No necesito subirme a ningún otro. ¿Me van a decir a mí que ya vendré luego a subirme al carro? ¿A mí que llevo década y media confiando en ellos, disfrutando con ellos, soñando con ellos, sacando la cara por ellos (como si lo necesitasen) en éste y otros lugares? ¿A mí que hasta me he quejado en estos días de que no les hayamos dado el reconocimiento que merecen por todos estos años, a mí que hasta miro con envidia (sana, que los quiero casi tanto como a los nuestros) el homenaje de Argentina a su Generación Dorada, por contraposición al que no hemos sido capaces de montar nosotros aquí? No me den lecciones, por favor. No me vengan a decir que ya vendré luego a subirme al carro. Entre otras cosas porque no recuerdo haberme bajado jamás de él.

La España del carro me aburre profundamente, escribió hace unos días en Twitter el gran periodista de Eurosport Fernando Ruiz. Y obviamente no puedo estar más de acuerdo con él. ¿En qué momento la confianza infinita en estos jugadores dejó de ser compatible con el espíritu crítico? ¿Acaso el mero hecho de dudar (¡¡¡dudar!!!) siquiera mínimamente de su juego o sus resultados implica necesariamente que ya no creas en ellos, que ya no estés en su carro?

Hasta aquí, fin de la cita, creo que con esto tienen ya más que suficiente.

Ahora ya estamos en 2017, y ha sido presentar Scariolo su preselección y empezar a leer alusiones al carro. Sí, ya. A miércoles 28 de junio, a falta de casi un mes para que empiece la presunta preparación, a falta de casi dos para afinarla, a falta de casi tres para que acabe el Eurobasket.bandwagon-500x401 Y reconozco que no estoy preparado para tanto carro, para tanto ajuste de cuentas. Tanto más cuando aún no hay ni cuentas que ajustar.

Si pinchan en el susodicho enlace y leen algo más que los párrafos que les he copiado, verán también que mi relación con Twitter cambió radicalmente tras esos mismos Juegos de Rio. Me cansé del toma zasca, me cansé del digo lo que me sale de los cojones y si no te gusta te jodes (cita textual), me cansé del frentismo, del blanco o negro sin matices. Me cansé de agresividades y malos rollos, para eso ya tengo la vida cotidiana, cuando acudo a Twitter es con la sana intención de informarme, formarme y (sobre todo) entretenerme. En el momento en que dejo de pasármelo bien deja de tener sentido. Durante meses mi presencia en dicha red social se limitó a poco más de cinco minutos diarios, lo justo para mirar el lo que te perdiste y alguna otra chorrada que me saltara a la vista en ese momento puntual. Ahora he vuelto (la carne es débil) pero con una actitud radicalmente distinta, mucho más tangencial: paso por Twitter pero ya no me quedo ni vivo ni estoy en Twitter, no merece la pena. Participo pero ya no me implico, ya no entro a ningún trapo ni aún por muy cerca que me lo pongan. Si algo me seduce retuiteo, si algo me salpica me aparto, si algo me amarga la vida huyo de inmediato a cualquier otra actividad. Ya se lo dije, estoy mayor.

Y precisamente por eso, porque no quiero amargarme la vida, intentaré no tuitear nada tampoco acerca de la selección durante estos próximos tres meses. Fíjense que no digo que no lo haré, digo sólo que lo intentaré. Me conozco, ya les dije que la carne es débil (la mía, al menos), sé que en cualquier momento puede surgirme un impulso irreprimible que me obligue a tuitear lo que no quiero para arrepentirme inmediatamente después. Escribiré sobre otros temas, escribiré incluso sobre otras selecciones cuando empiece el Eurobasket, escribiré incluso sobre el Eurobasket mismo pero no me pidan que lo haga también sobre nuestra selección, ya no. Quiero vivir en paz el Campeonato, en paz no tanto con mis lectores o seguidores como conmigo mismo. Porque el problema (eso que quede bien claro) no son ustedes, en absoluto. Soy yo.

Claro que ustedes (sagaces como son) se preguntarán qué hago aquí escribiendo mi primer y último post sobre la selección si al mismo tiempo estoy diciendo que no quiero escribir nada sobre la selección. Pues porque hay un asunto que no quiero dejar pasar, un asunto que va a dar lugar a visceralidades encontradas durante estos próximos tres meses, de hecho ya está pasando y no hemos empezado todavía:navarro la presencia de Navarro. Así que de entrada les voy a dejar el titular para que sepan a qué atenerse, y luego ya si eso lo explico: creo sinceramente que Juan Carlos Navarro NO debería estar en esta selección.

Lo creo firmemente, y sin embargo me molestan las barbaridades que estoy leyendo acerca de él desde que se anunció la convocatoria, barbaridades que tampoco difieren mucho de las que he tenido que leer durante estos últimos dos años. Acabado, ex jugador, paquete, qué sé yo cuántas lindezas más habré tenido que leer acerca de un tío que lo ha sido TODO y nos lo ha dado TODO en nuestro baloncesto. Y todas ellas con un nivel de crueldad incomparable, ese que solemos reservar para nuestros mejores deportistas (quizá también en otras disciplinas, pero esas no vienen al caso) en el ocaso de su carrera, ese que no creo que tenga parangón en ningún otro lugar sobre la faz de la tierra. ¿Imaginan algo similar en (pongamos) Estados Unidos, Argentina, Francia o Serbia? ¿Imaginan que a alguien que hubiera representado para el deporte de su país lo que ha representado Navarro para el nuestro se le despidiera (aún antes de irse) de ese modo? Sí, en mezquindad también somos campeones del mundo.

Como no recuerdo haberme caído de ningún guindo sé perfectamente qué hay detrás: el frentismo, la dualidad bipolar de un país que parece que sólo sabe explicarse a sí mismo en términos de Madrid o Barça como si todo lo demás no existiera. Si Navarro estuviera en la otra acera muchos que hoy le insultan sacarían la cara por él en respuesta a los insultos que vinieran desde enfrente. Y viceversa. Es más, si Navarro en 2008 se hubiera quedado en la NBA se cuestionaría hoy igualmente (con todo merecimiento) su presencia en la selección, pero exactamente eso: se cuestionaría, punto. Como se cuestionó la de Calderón, como se cuestionó incluso en su día la de Ricky: sin adjetivos descalificativos, sin linchamientos, sin dentelladas a la yugular. Sin que el color con que se mira nos nuble la vista.

Dicho todo lo cual: mi filosofía es que a una selección (de cualquier deporte, de cualquier país) deben acudir siempre los mejores jugadores disponibles. O si el término mejores les parece subjetivo déjenme que lo reformule: a una selección deberían acudir siempre los jugadores más en forma, los más idóneos, los que más hayan demostrado a lo largo de la temporada.preseleccion Por eso no dejan de chirriarme algunas cosas puntuales, aunque a la mayoría de ellas ya esté acostumbrado: me chirría que esté Mirotic y no Ibaka, aunque supongo que lo suyo con el seleccionador ya no tiene remedio; me chirría que no esté el Chimpa Suárez tras el temporadón que ha hecho, si bien supongo que lo suyo con el seleccionador tampoco debe de tener remedio; me chirría ligeramente (pero no me sorprende, cómo habría de sorprenderme a estas alturas) que ni se piense ya siquiera en Fran Vázquez, si bien soy muy consciente de que lo suyo con (presuntamente) Pau jamás tuvo ni tendrá remedio; y finalmente me chirría la presencia de Navarro, porque esa sí debería tener remedio.

Me chirría y me duele, incluso. Como bien sabrán Scariolo facilitó dos listas, la primera de dieciséis presuntos meritorios (acaso pensando ya en las ventanas FIBA) y la segunda de once presuntos titulares de cara al Eurobasket. Y se nos ha vendido que estos once serían ya poco menos que fijos, mientras que la duodécima plaza saldría de la preselección anterior. Yo esto último no me lo creo mucho, no descarto que (por lesión o por cualquier otra causa) caiga alguno de estos fijos dejando algún hueco más para los eventuales. Pero supongamos que así fuera, supongamos que permanecieran los once de Madrid dejando sólo una plaza libre para los dieciséis de Benahavis: ¿imaginan que estando Navarro dentro se quedara fuera Sastre, por ejemplo? ¿O Alberto Díaz, Oriola, Quino Colom, tantos otros que (independientemente del puesto que ocupen) han hecho una temporada mucho mejor que el de Sant Feliu? Me parecería terrible y me confirmaría además aquello que muchos pensábamos durante los peores tiempos de Pepe Sáez, que a esta selección se va por nombre y no por ejecutoria personal. Afortunadamente el nombre y la ejecutoria fueron de la mano durante muchos años, no hay más que ver el palmarés para comprobarlo. Pero todo tiene su fin, es ley de vida: desde mi infinita admiración y mi eterno agradecimiento hacia Juan Carlos Navarro (y quizá precisamente por eso mismo), sólo yo sé cuánto me duele que su presencia pueda dejar fuera a aquellos que lo merecen más que él.

Y aún les diré más: si yo fuera Navarro me sentiría terriblemente incómodo en esta situación. Es bien sencillo, Calderón se apartó sabiamente hace un año, Felipe y Rudy (que tampoco merecería estar) han dado un paso al costado hace apenas unos días. ¿Por qué no lo hizo Juanqui, que ha tenido más achaques que nadie y probablemente necesitaría ese descanso (provisional o definitivo) más que nadie? (Y quede claro antes que nada que NO es una cuestión de edad, de hecho Pau tiene la misma y nadie se plantea que no deba estar, más bien al contrario). Se me habla de la obsesión (no sé si suya o de la Federación) por batir el récord de Epi, para lo que le bastaría con tres internacionalidades (creo). Y alguien con cierta maldad podría decir, coño, pues que juegue los tres primeros partidos de la Ruta Eñe y luego que le manden para casa, ya está, problema resuelto. Pues no, más bien todo lo contrario, resultaría mucho más indigno el remedio que la enfermedad.eurobasket grupos El error (en el supuesto de que lo sea) ya no tiene solución, el presunto daño ya está hecho, difícil será ya revertirlo incluso aunque se marque algún que otro partido de más de treinta puntos en septiembre. Y créanme que nada me gustaría más.

Dicho todo lo cual yo sí que doy un paso al costado, como les prometí al comienzo de este post. Con toda esta parrafada ya me he curado en salud, me leerán si así lo quieren sobre otros temas en éste y en otros sitios pero ya no volveré a darles la vara sobre esta selección. No vendré ya a quejarme como tantas otras veces de la inutilidad (deportiva) de la Ruta Eñe cuando ganemos a Liechtenstein en Socuéllamos o a Angola (qué sería una Ruta Eñe sin Angola) en Argamasilla de Alba (un suponer), tampoco volveré a lamentarme de que nuestra verdadera preparación sea en realidad la primera fase de competición cuando perdamos con Montenegro y las pasemos canutas (o cualquier otra cosa que acabe en utas) con Hungría o Rumanía. Ni siquiera vendré ya a vanagloriarme ni a compartir mi dicha cuando finalmente pillemos cacho (sea del metal que sea ese cacho), todo eso ya me lo sé, lo gozaré solo, si alguien quisiera saber lo que pienso (que ya es querer) sólo tendrá que recurrir a lo publicado en ejercicios anteriores en similares circunstancias, aquí lo tendrá todo a su entera disposición.

Y sin carros, yo al menos no me subiré ni me bajaré ni me montaré ni me apearé de ningún carro ajeno, allá cada cual con el suyo, yo con acarrear (nunca mejor dicho) el propio tengo más que suficiente. Que la vida son dos días (y yo llevo ya más que mediado el segundo) como para malgastarla en discusiones vanas o en hacerles el juego a los que sólo entienden la victoria como un ajuste de cuentas con los demás. Si a usted le gusta disfrutarlo así me parece perfecto, ojalá supiera yo hacerlo del mismo modo. Ya una vez me dijeron en Twitter que tengo la piel muy fina, va a ser eso, por si acaso empezaré desde ya a limpiarla de impurezas mediante un saludable proceso de desintoxicación. Que ustedes lo pasen bien.

 

GRIS   4 comments

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Existe el gris. Sí, no me pongan esa cara, de verdad que existe, se lo juro, he podido comprobarlo con mis propios ojos, de hecho lo compruebo con mis propios ojos cada vez que me miro en el espejo, y no sólo por la tonalidad de mi (escaso, por otra parte) cabello. Y no es ya que exista el gris sino que hasta existen varias tonalidades de gris, hay gris claro y gris oscuro, hay gris perla y gris plata y gris antracita y gris marengo (sea lo que sea un marengo), probablemente haya hasta miles de grises diferentes a poco que se juegue con los pantones. Que muchos me dirán que ya lo sabían (y bien que me alegro), pero que ante el empeño que últimamente observo a mi alrededor por demostrarnos que todo es blanco, o negro, me ha parecido oportuno efectuar la aclaración. Créanselo, existe el gris, nos están intentando vender un mundo de verdades absolutas pero aún existen los matices, las tonalidades, existen aunque ya no estén de moda, aunque lo único que se lleve sea la certeza. Frente a tanta certeza yo (gris) sólo tengo dudas pero el problema no es tenerlas (pobre de aquél que no las tenga), el problema es expresarlas, a poco que las expreses te caerán hostias por todos los lados, hostias desde todos aquellos (felices ellos, cómo les envidio) que están en posesión de la verdad. Sea cual sea su verdad.

Pierde tu equipo, tu selección, expresas confianza y te dicen (y el problema no es el qué sino el cómo) que parece mentira, que son unos inútiles, que están acabados, que todo es una mierda, que cómo no lo ves. O (aún más) al contrario, pierde tu equipo, expresas una mínima (pero mínima) duda y ahí ya estás perdido,bandwagon-500x401 parece mentira que dudes de ellos con todo lo que nos han dado estos jugadores, ya vendrás luego a subirte al carro, ya. El carro. El puto carro. Estoy del carro hasta donde nadie sabe, iba a poner otra cosa pero he preferido ser elegante por una vez. Dónde estará mi carro, me preguntaría si no se lo hubiera preguntado ya un legendario tonadillero muchas décadas atrás. Será que me lo robaron anoche cuando dormía.

Donde quiera que esté, mi carro es mío. No necesito subirme a ningún otro. ¿Me van a decir a mí que ya vendré luego a subirme al carro? ¿A mí que llevo década y media confiando en ellos, disfrutando con ellos, soñando con ellos, sacando la cara por ellos (como si lo necesitasen) en éste y otros lugares? ¿A mí que hasta he escrito un libro (en qué hora) sobre aquel inolvidable sueño (de una mañana de verano) de Saitama 2006, a mí que hasta podría escribir otros tantos (no teman, no lo haré, con una dosis he tenido ya más que suficiente) acerca de tantas otras batallas ganadas a lo largo de esta década prodigiosa? ¿A mí que hasta me he quejado en estos días de que no les hayamos dado el reconocimiento que merecen por todos estos años, a mí que hasta miro con envidia (sana, que los quiero casi tanto como a los nuestros) el homenaje de Argentina a su Generación Dorada, por contraposición al que no hemos sido capaces de montar nosotros aquí? No me den lecciones, por favor. No me vengan a decir que ya vendré luego a subirme al carro. Entre otras cosas porque no recuerdo haberme bajado jamás de él.

fr1La España del carro me aburre profundamente, escribió hace unos días en Twitter el gran periodista de Eurosport Fernando Ruiz. Y obviamente no puedo estar más de acuerdo con él. ¿En qué momento la confianza infinita en estos jugadores dejó de ser compatible con el espíritu crítico? ¿Acaso el mero hecho de dudar (¡¡¡dudar!!!) siquiera mínimamente de su juego o sus resultados implica necesariamente que ya no creas en ellos, que ya no estés en su carro? Tanto más cuanto esas dudas (las mías, al menos) no fueron tanto hacia ellos como hacia todo lo que les rodea, todo lo que está por encima. Y obviamente en ése por encima no me refiero al Seleccionador (cuyo gran trabajo tampoco estamos reconociendo suficientemente) sino que miro bastante más arriba, a la Federación (no sé si a la entrante o a la saliente porque a estas alturas ya ni siquiera sé si hay una entrante y una saliente), a esa despreparación o preparación inversa de la que me he quejado ya chiquicientasmil veces, la última hace apenas unos días.fr2 Es nuestra imagen de marca, la verdadera idiosincrasia de esta selección: llegamos en pésimo estado, palmamos los dos primeros, nos jugamos la vida ante Nigeria (como en otro tiempo ante Gran Bretaña o Alemania), salvamos una vez más los muebles y aquí paz y después gloria, a partir de ahí a volar… o no, porque esta vez en el pecado llevábamos la penitencia, porque la tontería nos supuso encontrarnos a USA en semis… o tampoco, porque quién sabe qué habría podido pasar si hubiese sido al revés: lo mismo llegamos bien preparados, hacemos una primera fase impecable, quedamos primeros de grupo y luego en el cruce el cuarto del otro (o sea Serbia) va y nos manda para casa, tampoco sería la primera vez. Y ya me imagino lo que habríamos dicho entonces (conozco a mis clásicos, casi como si los hubiera parido), la culpa es nuestra por llegar demasiado bien, por haber alcanzado nuestro óptimo estado de forma demasiado pronto, si hubiésemos ido de menos a más como otras veces otro gallo cantaría. Ya se lo dije, sólo tengo dudas. Dudo hasta de cosas de las que jamás pensé dudar.

Pero esa supuesta bajada de carro de los días anteriores te acompañará ya como una losa sobre tus hombros para todo lo que quede de torneo, porque al día siguiente de rozar el nigeriazo meterás de cincuenta a Lituania y de inmediato acudirán presurosos a reprochártelo, anda que bien que os subís todos ahora, como si el mero hecho de haber expresado un mínimo escepticismo inicial te deslegitimara para disfrutar todo lo que venga después. Y por si no tuvieras bastante con los del blanco acudirán también presurosos los del negro, éstos a ver biscottos por todas partes (que aquello más que unos Juegos Olímpicos parecía una panadería) no vaya a ser que entre ellos y su catastrofismo se interponga la cruda realidad: si apalizamos a los lituanos es porque les venía bien perder (¿?), si luego ganamos con cierta holgura a los argentinos es porque les daba igual ganar (la broma les costó cruzarse con USA, recuerden), de la sobrada victoria ante Francia en cuartos ya no dijeron nada porque era eliminatoria directa, si no ya habríamos visto. Me encanta, de verdad se lo digo. Vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio o si prefieren que lo diga en un lenguaje más comprensible, vemos el cholismo en el ojo ajeno y no el mourinhismo en el propio, somos así, no sé si el embudo fue un invento español pero merecería serlo. Qué quieren que les diga, a mí al menos me ha dejado mucho más orgulloso este bronce de Rio que aquella plata de Londres. Y no me obliguen a recordar por qué.

rubio-navarro-rudyAhora bien, puedo entender que me vengan con lo del carro mis contertulios, mis convecinos o mis congéneres pero me jode sobremanera (aún más si cabe) que me vengan con lo del carro mis jugadores, justo aquellos en los que confío y a los que admiro profundamente desde tiempo inmemorial. Dedico esta victoria a los que creían en nosotros y a los que no, que hay muchos, y que seguro que ahora vendrán todos a subirse al carro, lindezas así de Navarro o de Rudy que te hacen pensar dónde tienen el oremus estas criaturas. Un personaje público debería entender que está expuesto a la crítica (siempre y cuando ésta sea respetuosa) por el mero hecho de serlo, un deportista profesional debería entender que si juega mal y pierde y se sitúa al borde de la eliminación la peña no va a estar contenta ni aún por mucha fe que le tenga, que rentabilidades pasadas no presuponen rentabilidades futuras ni aún por mucha confianza que te genere todo lo anterior. Si ése es el combustible del que se alimentan para reaccionar y sacar los torneos adelante pues bienvenido sea, pero vamos, que yo preferiría que encontraran ese combustible mucho más cerca. Por ejemplo en las verdaderas raíces de su pésima preparación.

Debería estar yo como unas castañuelas tras ese bronce y tras la plata femenina, dos presencias en el podio (como USA y como Serbia, por cierto), cien por cien de éxito, a ver qué otro deporte puede presentar un balance así. Y no les negaré que ello me hace sumamente feliz pero no les negaré tampoco que ando un tanto contrito en estos días. Y no tanto por el hecho evidente de que se hayan acabado los Juegos Olímpicos (lo cual cada año me afecta más, quizás porque cada vez me quedan menos;begotxu son ya muchos menos los Juegos que me restan por vivir que los que ya he vivido, por una mera cuestión de edad) como por todo lo que he aprendido sobre relaciones humanas (quién me lo iba a decir, a mis años) en estos Juegos Olímpicos, y que me debería hacer replantearme muchas cosas a partir de este mismo instante. Replantearme por ejemplo mi relación con Twitter.

Digamos que llegué a Twitter en marzo de 2012, que me enamoré de Twitter en Londres 2012… y que casi he acabado odiándolo en Rio 2016. Como si aquel parque natural en el que todas las especies convivíamos pacíficamente hubiera degenerado en un coto de caza en el que está levantada la veda. El Twitter que yo conocí era un lugar maravilloso donde podías informarte, aprender, opinar, compartir y (cómo no) discrepar en perfecta armonía, siempre podía haber alguna excepción que confirmara la regla pero era exactamente eso, excepción. El Twitter que hoy conozco es un lugar enrarecido en el que no siempre sabes por dónde te pueden venir los golpes, en el que algunas (presuntas) discrepancias ya no son tanto opiniones como hachazos a la yugular. Un lugar en el que (como leía a alguien el otro día) das los buenos días y corres el riesgo de que alguien te conteste ¡¡¡¡¡serán para ti, imbécil!!!!!, un lugar en el que hay gente que te sigue no porque le interese lo que dices sino para descojonarse sistemáticamente de lo que dices, un lugar en el que cualquier comentario nimio puede ser respondido con un zarpazo que apenas tenga nada que ver, total para que de inmediato aparezca a festejarlo un tercero al grito de ¡¡¡¡¡juajuajua, vaya zasca, jojojojojo!!!!!, que ganas te entran de decirles os vais a reír de vuestra P.M. (al menos en público) pero que como eres educado te limitas a bloquearlos no sin antes desearles que les vaya bien. Como diría una persona que me es muy próxima, estoy ya muy mayor para estas gilipolleces.habiauntuiter Creo que he demostrado sobradamente a lo largo de estos años que a mí desde el respeto se me puede decir todo, pero cuando a eso se me contesta que ¡lo digo como me sale de los cojones y si te molesta te jodes, faltaría más! (cita textual) pues qué quieren que les diga, ésa precisamente es una línea roja que no estoy dispuesto a sobrepasar. Ni a que me la sobrepasen, tampoco.

Y sé que obviamente estoy siendo muy injusto con muchísimos seres humanos/virtuales a los que sigo y que me siguen, a los que aprecio y que hasta puede que me aprecien, y que son la única razón por la que no he dejado (aún) Twitter en estos días. Sí, de ese carro (y no del de la Selección) sí que estuve tentado de bajarme, si no lo hice fue por eso… y porque tampoco estoy seguro (otra duda) de que no sea (en parte) culpa mía, también. Según voy cumpliendo años debería encallecerme, debería endurecérseme el caparazón pero me sucede justo al contrario, se me está reblandeciendo la concha, ciertas cosas me afectan más que antes cuando debería ser al revés. Será que ya no me reconozco en esta sociedad que parece hecha a imagen y semejanza de los programas ultramontanos televisivos, un lugar de certezas absolutas en el que ya no se opina sino que se pontifica, en el que lo de menos son las formas porque se ve que el que está en posesión de la verdad no tiene por qué guardarlas, que se jodan los equivocados que son todos los demás. Un lugar de blancos o negros en el que hemos dejado de tener cabida aquellos que reivindicamos (ingenuamente) el gris. Así nos va.

(con mi agradecimiento a Fernando RuizAna Ruiz Echauri y Begotxu, por haber tomado prestados sus tuits)

NO OS MEREZCO (edición 2016)   1 comment

Lo he dicho muchas veces, lo diré una más aún a riesgo de resultar cansino: no las merezco. NO OS MEREZCO. Laia, Silvia, Leti, Leo, Alba, Anna, Xargy, Niky, Laura Q, Laura G, Lucy, Astou, no os merezco, no diré que no os merecemos no vaya a ser que por generalizar alguien me diga que él sí. Yo no. Yo me paso años sin ver baloncesto femenino, nada, cero, ni de aquí ni de Europa ni de USA, temporadas enteras sin haceros el menor caso, tragándome hasta la náusea todos los demás baloncestos habidos y por haber sin encontrar ni un solo segundo para mirar un Perfumerías-Conquero o un Lynx-Fever pongamos por caso.villaolímpica Y podría alegar dificultades de acceso, podría pretextar que no lo tengo a mano pero sería mentira, si me busco la vida para ver recónditos partidos universitarios en la América profunda igualmente me la podría buscar para ver a estas tías allá donde estuvieran. No lo hago y lo que es peor, luego llega el verano (cualquier verano, tanto más éste) y me pongo a vibrar y a soñar con vuestras medallas como si realmente me las mereciera. Y tanto dará que ahora haga examen de conciencia y propósito de enmienda porque sé que me volverá a pasar lo mismo, sé que estas buenas palabras de agosto se las volverá a llevar el viento en noviembre, que a pesar de lo cual cuando vuelva a llegar agosto (o septiembre) empezaré de nuevo con la misma canción. No tengo remedio.

[Acotación al margen: si a alguien ofendiera la utilización del término tías ruego tenga la amabilidad de perdonármelo; lo uso con la misma familiaridad con la que uso a menudo el término tíos, pero vivimos tiempos de susceptibilidad a flor de piel: Lalo Alzueta se ha pasado años diciendo ¡¿pero a este tío quién lo para?! sin que ello le supusiera a nadie el menor trauma, pero bastó que en un partido femenino dijera ¡¿pero quién para a esta tía?! para que algunos/as se le tiraran a la yugular por irrespetuoso. Yo no lo veo así, para mí no es un término peyorativo en ninguno de los dos géneros, y en caso de que lo fuera lo sería por igual en ambos géneros. Creo que el verdadero respeto es otra cosa que desde luego que va mucho más allá de la mera utilización de un guiño coloquial en el lenguaje (y si de lenguaje hablamos bastante peor es estar llamándoles niñas cada dos por tres, como si el deporte femenino aún no hubiera alcanzado la mayoría de edad). Pero repito una vez más, para que no queden dudas: mis disculpas si aún así a alguien le hubiera podido molestar]

Me acuso además (por una vez y sin que sirva de precedente) de falta de fe. Os tuve como aspirantes a medalla (y cómo no habría de teneros) hasta el día aquel en que se nos dijo que se nos había averiado Sancho Lyttle, reconozco que en ese mismo momento me bajé del carro (expresión que odio profundamente, otro día hablaré de ello), que pensé que la plata o el bronce eran ya una quimera y que todo lo que consiguierais vendría ya por añadidura, si erais séptimas como si novenas, bien estaría en cualquier caso. Qué error, hacia todas en general pero hacia Astou en particular: no es ya que no echáramos de menos a Sancho, es que consiguió que casi ni recordáramos que existía, y eso es sólo el principio.tirodeCruz Qué inmenso error, como aquel otro que tuve cuando recuperé la fe en vosotras tras una impecable primera fase, cuando me volví a subir al carro (y dale) y desde ahí arriba os vi 8 abajo ante Turquía a poco más de tres minutos para el final. Ya está, se acabó, fue bello mientras duró, pensé como si no os conociera, como si no supiese ya de sobra de qué pasta estáis hechas, con quién nos la estábamos jugando. Ocho puntos, tres minutos, para otros puede ser un mundo, para vosotras sólo fue cuestión de tiempo. El que tardamos en comprender que (aún perdiendo) estáis siempre al otro lado de esa frágil línea roja, la que separa a los buenos equipos de los verdaderamente grandes. GRANDES.

No os merezco, pero no es ya que yo no os merezca. Es que no os merece el deporte español, ese mismo deporte que no ve más allá del Bugati de Cristiano o el tinte de Messi, que durante quince días se llena la boca contando medallas como si sólo eso importara pero que hoy ya ni recordará quiénes son Craviotto, Cooper Walz o Coloma, que aún menos se acordará durante estos próximos cuatro años (como tampoco se acordó durante los cuatro anteriores) de reinas absolutas como Beitia, Belmonte, Chourraut o Marín. Reinas, sí, cada una en lo suyo como reinas sois también vosotras en lo vuestro. El oro de los mortales, no sé en qué portada lo leí el otro día pero es una verdad como un templo, oro bañado en plata como aquel masculino de Pekín 2008 pero en vuestro caso mucho más todavía. Las yanquis juegan en otra liga (ya, claro, en la WNBA, pero entiéndanmelo también en sentido figurado), si en masculino puedes ganarles una vez de cada cien en femenino ¿puedes? hacerlo una vez de cada mil, y no sé si aún estoy tirando muy por lo alto. Porque las diferencias (sobre todo) físicas son abismales (mucho más que en el masculino), pero también porque para más inri vienen todas, en los tíos siempre hay algún LeBron o algún Curry que se te cae del cartel pero en las tías no sólo son todas las que están sino que además están todas las que son.comunachica La selección femenina de USA no pierde en Juegos Olímpicos desde Barcelona 92, y (como diría el bolero) pasarán más de mil años, muchos más antes de que volvamos a asistir a algo similar. Créanmelo, nunca hubo plata más dorada que ésta o para ser más preciso, nunca hubo oro más plateado que éste. Oro puro, al fin y al cabo.

Pero tanto dará, que hoy aún estáis en Rio celebrando vuestro oro (plateado) pero mañana os tendréis que ir a jugar a Ekaterimburgo (que levanten la mano quienes sepan dónde está Ekaterimburgo), eso si no os tenéis que conformar con quedaros en Salamanca (plaza privilegiada, en cualquier caso) o con bajaros a Huelva (por ejemplo) aún a riesgo de que desaparezca la entidad antes incluso de que empecéis a vestiros de corto. No es una figura literaria, qué más quisiéramos, al fin y al cabo hubo un equipo que se proclamó campeón de Europa un domingo y desapareció un lunes, aún no habían empezado a celebrarlo y ya se habían quedado sin club. Esa es nuestra realidad, para ponernos en la foto somos muy diligentes (y dirigentes) pero lo de sentar las bases de una liga medianamente competitiva ya nos cuesta más, anda y que se busquen todas la vida por esos mundos de dios. Ahora bien, no escurriré el bulto: si durante el resto del año paso de vosotras, si cuando os ponen por la tele no os veo, si cuando jugáis aquí al lado ni me planteo asistir difícilmente me puedo sentir legitimado para criticar nada, para dar lecciones a nadie. No soy digno de alegrarme siquiera con vuestros triunfos, y sin embargo el día de Turquía y el de Serbia los festejé (y lloré) como muy pocas veces he festejado (y llorado) triunfo alguno a lo largo de mi vida. Lo diré otra vez aún a riesgo de resultar cansino, NO OS MEREZCO, qué más quisiera yo que mereceros. Razón de más para estaros (aún más) infinitamente agradecido.

RUTA ÑOÑA   1 comment

Un año más, me había prometido a mí mismo no volver a ponerles la cabeza mala con esa cosa que algunos llamamos fase de preparación y otros llaman Ruta Ñ. Un año más voy a incumplir mi promesa aún a sabiendas de que dirán joder, ya está aquí otra vez el plasta éste con la misma canción de todos los veranos. Es más, a sabiendas de que si luego triunfamos (como en 2009, como en 2011, no digamos ya 2015) me lo reprocharán aún más si cabe, ya ves, tanto quejarte y mira luego lo bien que nos ha ido.rutaÑ avion Tienen razón, unos y otros tienen razón, sé bien que ahora mismo debería envainármela y dejar en paz las teclas, sé que me arrepentiré de haberlo escrito como sé también que me arrepentiría si no lo escribiera. Créanme que lo siento en el alma, pero es superior a mis fuerzas.

De entrada, las cartas sobre la mesa: no he visto prácticamente nada de toda esta (presunta) fase de preparación. Mi muy particular Ruta Ñ se limitó casi a lo que no es Ruta Ñ, ya que el único partido que pude ver íntegro fue el que jugamos en Kaunas. Añádanle un cuarto (segundo, por más señas) contra Venezuela y ya tendrán todo lo que he podido ver a nuestra selección en estos días. Y no, no me voy a colgar por ello una medalla ni diré que lo he hecho a modo de protesta ante el nulo interés que suscita etc etc, en realidad es todo muchísimo más simple: estaba de vacaciones, y (por paradójico que resulte) la dura rutina vacacional (playa, piscina, comida, sopor, más playa, tal vez excursión, paseo, cañas, pinchos, cena, más sopor) me resulta mucho más incompatible con la contemplación baloncestera que la laboral (de casa al trabajo, del trabajo a casa). Dicho lo cual, no les negaré que en otras ocasiones aún estando de vacaciones me he buscado la vida para verla, pero en ésta no. Igual que me la busqué para ver (y disfrutar) a la Sub20 me la podría haber buscado para ver a sus mayores, pero reconozco que en este caso me faltó la motivación. Durante los Juegos no tendré ningún reparo en trasnochar (incluso por encima de mis posibilidades) para ver lo que haga falta, durante la preparación no me pidan que altere en absoluto mi rutina. Ya no.

Ahora bien, espero que el hecho de no haberlo visto no me deslegitime para quejarme de ello, que por información no habrá de quedar. Seis partidos, seis (que ya de entrada son menos que otras veces): contra Angola (¿hubo alguna vez una fase de preparación en la que no jugáramos contra Angola?), contra Lituania, otra vez contra Lituania, contra Venezuela, otra vez contra Venezuela…rutaÑ cmf y con (que es que si pongo contra me da la risa) Costa de Marfil. Perdimos dos veces, en y con Lituania, y sobrevivimos a todo lo demás. Es decir, en esta Ruta Ñ (que por fin hace honor a su nombre ya que acaso sea la más ÑOÑA que se recuerda) hemos ganado nada más y nada menos que a Angola (que no estará en los Juegos), Venezuela (por la que tengo muchísimo respeto tras su fenomenal Torneo de las Américas de hace un verano, pero que con una sola vez habría sido más que suficiente) y Costa de Marfil, y con ese imponente bagaje nos vamos a plantar en Rio para enfrentarnos (diez días después del último amistoso, que ésa es otra) a Croacia, y luego a la anfitriona Brasil, a Nigeria, a Lituania (again), a Argentina y a lo que venga, si es que algo ha de venir. Así de entrada a una Croacia que estará aún como una moto tras ganar su Preolímpico llevándose por delante a Italia (en Turín) y Grecia. Palabras mayores. Como para encararlas en paños menores.

Una vez más la FEB ha demostrado con creces aquello de que cualquier cosa aún por muy mal que esté siempre es susceptible de empeorar, ya sea por acción o por omisión. Sí, por omisión, porque la sensación que nos queda desde fuera no es tanto de que se hayan hecho mal las cosas como de que no se han hecho, punto. Primer ejemplo: apenas tres o cuatro días antes de ese último amistoso de Zaragoza aún no se sabía quién habría de ser el rival, supongo que si finalmente engañaron a los costamarfileños debió ser porque Andorra o Liechtenstein ya estarían pillados. Segundo ejemplo: hace días trascendió (creo que fue el propio Pau quien lo dejó caer) que estaban buscando deprisa y corriendo un rival para estos días que aún faltan hasta el inicio de los Juegos, supongo que porque finalmente repararon en que estar semana y media sin jugar ni un solo partido (o casi dos semanas, si no consideráramos como tal el de Costa de Marfil) es una barbaridad a estas alturas. Por ahora no parece que lo hayan encontrado…rutaÑ entradas Y tercer ejemplo: hasta hace apenas unas horas, si pinchabas en la web de la FEB, lo primero que se te aparecía era un monísimo anuncio en el que se leía España, Ruta Ñ 2016 presentada por Endesa, tienes que estar, entradas ya a la venta. ¡¡¡Entradas ya a la venta!!!, meritorio concepto teniendo en cuenta que hacía ya más de 24 horas que había finalizado el último partido de la gira. Acaso hayan inventado una novedosa aplicación que permita viajar hacia atrás en el tiempo, ganas me entraron de pinchar para intentar sacarlas para (por ejemplo) el España-Angola del 12 de julio, ir al partido me daría igual pero si me permitiera iniciar otra vez las vacaciones lo daría todo por bien empleado. O dicho de otra manera, que esa misma FEB que en otro tiempo transmitía sensación de rapiña transmite ahora una incomprensible sensación de abandono. Y no sé qué es peor.

Lo peor es el (aparente) vacío de poder de todos estos meses, con un presidente saliente yéndose discretamente por la puerta de atrás (no fuera a ser que nos acordáramos de las razones que le empujaban a marcharse) sin dejar por ello de tutelar todo el proceso sucesorio como si eso fuera lo único importante. Y con un presidente entrante que lleva apenas dos días como aquel que dice y al que obviamente no se le pueden pedir peras al olmo. El problema es lo que se hizo (o mejor dicho, lo que no se hizo) antes, como si no hubiera nadie al mando, como si hubiéramos cambiado la planificación meramente recaudatoria de otro tiempo por la nula planificación de este 2016. Retales, chapuza y pastiche, remiendos, tapujos y parches, total apariencia de improvisación en medio de una permanente jornada de puertas abiertas (no tanto hacia dentro como hacia fuera), salgo ahora a San Antonio que he quedao, que llaman de Nueva York que a ver si me puedo pasar un segundo, voy un momento a Philadelphia a firmar unos papeles y ahora mismo vuelvo.rutaÑ pauricky Y hoy éste no juega porque tiene aún papeles por arreglar, y ahora aquél tampoco no vaya a ser que se le desarreglen, y Pau que reconoce que no está ni de lejos al cien por cien (¿y cómo habría de estarlo tras tres meses sin jugar, si casi ni ha empezado a calentar siquiera?), la cuestión no es ya que no lo esté Pau (siendo eso lo más grave) como que no lo debe estar ninguno, algo particularmente terrible en una selección cogida con alfileres y en la que los veteranos achacosos no son pocos precisamente. El coño de la Bernarda, si alguna lectora con ese nombre tuviera a bien pasarse por aquí ruego tenga la amabilidad de disculparme la expresión.

Y veteranos por veteranos, resulta especialmente estremecedora en estos días la comparación con Argentina. En todos los sentidos, además. Estos Juegos habrán de significar la despedida de las dos generaciones que han marcado el baloncesto mundial (USA aparte) durante la primera década y media del presente siglo, pero mientras Argentina no cesa de rendir pleitesía por activa y por pasiva a lo que aún queda de su Generación Dorada (Ginóbili, Scola, Nocioni) nosotros parecemos casi avergonzarnos de lo que aún queda de la nuestra (Pau, Navarro, Calderón, Felipe) como si la despedida por la puerta de atrás fuera la imagen de marca de esta FEB, si así lo tuvo que hacer su presidente que lo hagan también así sus jugadores más emblemáticos no vaya a ser que alguien piense que fueron más importantes que el Sumo Hacedor, hasta ahí podíamos llegar. Y en lo que respecta a la preparación en sí tampoco hay color, echen un vistazo a lo que aún está jugando Argentina en estos días (en casa, sí… pero es que esta vez tendrán los Juegos en la casa de al lado), compárenlo con lo que hemos jugado (ya hace días) nosotros y díganme si no se les cae el alma a los pies a la vista de dicha comparación (que es sólo un ejeriogruposmplo, que cualquier otra comparación con cualquier otra selección no sería menos odiosa: Francia, Serbia, Croacia o Lituania también andan jugando estos días por el Cono Sur mientras nosotros nos dedicamos a la vida contemplativa). Qué envidia. Sana, sí, pero envidia al fin y al cabo.

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Que en similares circunstancias se nos haya aparecido alguna vez la virgen (hace un año en forma de tiro libre fallado por Schröder, sin ir más lejos) no significa que se nos vaya a aparecer siempre. Nos hemos especializado en jugar con fuego, en tirar la gira a la basura para que la primera fase de competición sea nuestra verdadera fase de preparación, que hasta ahora hayamos sobrevivido (y hasta hayamos salido reforzados del trance, en aplicación de aquella vieja máxima de que lo que no te mata te hace más fuerte) no significa que siempre vaya a ser así. Permítanme recordarles que el grupo es tremendo (y cómo no habría de serlo, tratándose de unos Juegos), que si la cagamos el primer día ante Croacia y luego ante la anfitriona Brasil (escenario perfectamente plausible) nos veremos abocados a jugárnosla ante Lituania y Argentina (y pocas cosas más terribles que un duelo a vida o muerte con Argentina), palabras mayores. Y que de seis pasan cuatro, sí, pero que pasar como cuarto es poco menos que un pasaporte a la eliminación porque lo normal es que te esté esperando USA al otro lado. Circunstancias durísimas, que requerían una preparación acorde a dichas circunstancias y no este destensado paripé de brazos caídos y rivales inexistentes. Nos hemos especializado en jugar con fuego, pero de tanto hacerlo llegará tarde o temprano el día en que nos acabemos quemando. Y no sé yo si esta vez no se nos ha ido un poco la mano con la llama.

HE ESCRITO UN SUEÑO   5 comments

Todo empezó hace diez meses. O para ser más preciso, todo empezó hace diez años… aunque en lo que a mí respecta empezara hace diez meses. A ver si me explico:

Hace diez meses, una extinta web llamada Basket y Punto (con la que había yo mantenido alguna colaboración) parió un proyecto que luego nunca se llevó a cabo: hacer entre varios un libro conjunto para glosar los éxitos de la selección española durante todos estos años, empezando lógicamente por el Mundobasket 2006 y acabándolo con el Eurobasket 2015 (al calor de cuyo éxito había nacido la idea). Me propusieron que yo fuera uno de sus autores, de entrada decliné la invitación (alegando mi endémica falta de tiempo y mi fobia a trabajar con plazos, tanto más en un proyecto que se pretendía que estuviera listo en apenas dos meses), finalmente la acepté tras arduas negociaciones… y justamente entonces el proyecto se fue al carajo, el proyecto y hasta la propia web que lo sustentaba, nunca supe por qué. Mi interlocutor de Basket y Punto (cuyo nombre desconozco, y bien que lo siento) simplemente me comunicó que ya no se iba a hacer… e hizo también algo más, por lo que le quedaré infinitamente agradecido: me animó a que yo escribiera. No a que escribiera unas cuantas entradas de blog (que para eso no tenía que animarme) sino a que diera un paso más y me atreviera con un libro, no ya conjunto sino propio, hecho por mí solo conmigo mismo y en mi propia mismidad. Le agradecí el halago, le dije que no me veía en ese papel, que al fin y al cabo quién era yo para pretender entrar en ese selecto club… Le dije muchas cosas, pero luego (ya en la soledad de mis pensamientos) empecé a darle vueltas a la cabeza: al fin y al cabo estábamos en septiembre (quizás ya octubre) de 2015, al fin y al cabo al año siguiente se cumplirían precisamente diez veranos de aquel inolvidable Mundobasket, por qué no intentarlo, por qué no aprovechar la efeméride para intentar recrear todo aquello, para revivir otra vez aquel sueño…

seleccion2006 2p

Me puse a la tarea, sin saber muy bien ni cómo ni por qué. Planifiqué y escribí mientras pude, sin querer imponerme plazos pero con la vista fijada en este junio/julio de 2016. Aguanté octubre y noviembre y luego me sobrevino un parón, que mi tiempo de ocio es muy limitado y la NCAA se lleva buena parte de él durante los meses de invierno. Pero lo retomé con nuevos bríos a finales de marzo y prácticamente ya no hice otra cosa (más allá de cumplir con mis obligaciones laborales y/o domésticas) hasta finales de junio, dejándome mucho baloncesto, mucho descanso y demasiado sueño por el camino (y dejando semiabandonado también este blog y hasta mi cuenta de Twitter, a ratos; lo siento, no doy para más). Y comiéndome muchísimos bajones, también: mayo fue un mes particularmente difícil (en todos los sentidos) durante el que demasiadas veces me pregunté quién me creía que era, a qué aspiraba, con qué derecho me atrevía yo a intentar algo así. Tuve incluso que autoaplicarme tácticas paulocoelhianas para seguir adelante, repetirme a mí mismo que el verdadero fracaso es no intentarlo, que no podía dejar que la realidad se interpusiera en mis deseos y qué sé yo cuántas chorradas más;portadadef2 repetirme sobre todo que qué sentido tendría dejarlo a medias con todo lo que llevaba hecho ya, menudo desperdicio de horas si tiraba la toalla, ya lo único sensato que podía hacer a esas alturas era continuar hasta el final. Continué, perseveré, acabé, corregí, retoqué… y hoy les presento el resultado, el fruto de mi trabajo durante todos estos meses. Hoy les presento EL SUEÑO DE UNA MAÑANA DE VERANO.

Así que ya lo saben, hoy he venido aquí a hablar de mi libro, frase mítica donde las haya (si es usted tan insultantemente joven como para no saber por qué es mítica esa frase, no deje de pinchar en este enlace). Mi libro, tendré que repetirlo una y otra vez para irme acostumbrando, ni se imaginan lo raro que me resulta utilizar esa expresión para referirme a algo que haya escrito y no a algo que haya comprado. Un libro que me ha llevado a viajar diez años atrás en el tiempo para reconstruir otra vez todo aquel inmenso sueño de 2006; pero eso sí, sin himnos, sin banderas, sin patrioterismos de ninguna clase, sólo con intensidad y con PASIÓN, con esa misma pasión con que lo disfrutamos entonces: pasión por este juego, pasión sobre todo por aquel maravilloso equipo. Nada más (y nada menos) que eso.

Ahora bien, antes de que huyan despavoridos sí me gustaría comentarles dos pequeños detalles de intendencia acerca del susodicho libro:

  1. Sólo lo van a encontrar en formato digital, mal que me pese. Mal que me pese porque aún pertenezco (quizás por edad) a esa clase de personas que consideran que pocos objetos hay más bellos, más agradables al tacto y más avanzados tecnológicamente que un libro físico, un libro de-los-de-toda-la-vida, con sus hojas y sus pastas. Nada me habría gustado más que tener en mis manos algo escrito por mí, pero he de asumir la cruda realidad: yo no soy nadie, digámoslo así. No soy ni he sido jugador ni entrenador ni periodista ni ojeador ni árbitro ni directivo ni delegado ni masajista ni utillero ni llevador de botijo ni cheerleader siquiera, nadie. No soy más que un mero aficionado con un buen puñado de seguidores en twitter (muchos más de los que jamás imaginé que tendría) y otro buen puñado de lectores en este blog, nada más que eso. Un advenedizo, dirían muchos (no sería ni la primera ni la segunda vez que me lo insinúan). Y como tal, una cosa es tener sueños y otra es dejar de tener los pies en el suelo: Darme el capricho de un libro físico (impresión, maquetación, edición, etc) me sometería a unos costes que muy probablemente no recuperaría (una cosa es asumir que mis hobbies no me den dinero y otra ya es perderlo), que me obligaría a ponerlo a un precio al que no me lo compraría ni dios; o al que en el mejor de los casos me lo comprarían cuatro gatos por puro compromiso (y si hay algo que detesto en esta vida es poner a alguien en un compromiso). Quiero que lo compre todo aquel que quiera leerlo (y luego que lo lea, claro). Ni más ni menos.
  2. Lo cual me lleva de inmediato al otro detalle que quería comentarles: el precio. Le he dado muchas vueltas antes de decidirlo, quizás porque es la primera vez que me veo en la tesitura de ponerle precio a algo hecho por mí. Tenía claro que no fuera disuasorio, que estuviera al alcance de casi todos los bolsillos, que a nadie que quisiera de verdad leerlo le pudiera echar para atrás. Pero también tenía claro que le he echado a esto muchísimas horas, muchas más de las que imaginan (y no sólo escribiendo, también revisionando y reviviendo todo aquello) y no quería minusvalorar de ningún modo ese trabajo. El resultado de todo ello es que lo he puesto a 3,95 €, que no sé si es mucho o poco pero creo que resulta sumamente asequible.indice imagen Por supuesto que habrá quien lo encuentre excesivamente caro (aunque por cualquier bebida en casi cualquier terraza te cobran ya más que eso) y que habrá también quien lo encuentre tirado pero qué quieren que les diga, prefiero ponerlo a tres euros y que lo lean diez a ponerlo a diez euros y que lo lean tres. Así que 3,95, que no irán íntegros a mi bolsillo ni mucho menos ya que la plataforma que lo acoge en su seno lógicamente no lo hace por la cara sino que se reserva un porcentaje de cada venta, aclaración obvia como no es menos obvio que cuando vayan a comprarlo probablemente no les van a pedir sólo esos 3,95, sospecho que además le añadirán una cosa muy desagradable llamada IVA. Ya ven que no me guardo nada…

Y poco más, aquí lo tienen, casi trescientas páginas a su entera disposición para lo que gusten mandar. Casi trescientas páginas escritas a mi manera, si ésta no les gusta no pierdan ni un segundo (ni un céntimo), si por el contrario se encuentran a gusto con mi manera de escribir no lo duden ni un momento ya que aquí van a encontrar una auténtica sobredosis. Y aún diría más, hasta habré de confesarles que por una vez (y sin que sirva de precedente) he quedado más que razonablemente satisfecho del resultado, y créanme que en mí decir eso es decir mucho porque tiendo a ser muy crítico conmigo mismo, quienes me sigan desde hace años probablemente ya lo habrán notado. Ahora bien, si aún así no se fían y prefieren comprobarlo antes de comprarlo (que harán muy bien, dicho sea de paso) les ofrezco también la posibilidad de catarlo a cala y a prueba como los melones (sí, por raro que les resulte créanme que hubo un tiempo en que ibas a comprar un melón y te lo daban a probar, y sólo te lo llevabas si te gustaba): en esa misma página (justo debajo de la portada, donde dice visualizar interior) podrá acceder gratis total a un capítulo del libro, sin compromiso ninguno faltaría más. Y si luego se decide ya sabe dónde lo tiene, y si no pues tampoco pasa nada, sólo faltaría, bastante ya es que haya aguantado leyendo hasta aquí como para pedirle más esfuerzo todavía.

Y en cualquier caso gracias, mil gracias por su paciencia, por su atención y (en su caso) por su adquisición. Y gracias además por haberme aguantado este post autopublicitario, espero que a partir de ahora las entradas de este blog vuelvan a recuperar un ritmo mínimamente normal…

Publicado julio 2, 2016 por zaid en selecciones, varios

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APUNTES TRAS EL EUROBASKET   Leave a comment

Tras la tempestad llega la calma, tras los excesos viene siempre la resaca, tras el delirio toca ya la mesurada reflexión. Eso es lo que intentaré (otra cosa será que lo consiga) durante estos próximos párrafos, desentrañar diversos aspectos de este pasado Eurobasket, acaso el más feliz que jamás nos haya tocado vivir. Acompáñenme pues si así lo quieren, y mil gracias de antemano por su paciencia y por su amabilidad.

1. Algunos sabrán que un mes antes del Eurobasket me desahogué (como suelo hacer verano tras verano) con la gira de (presunta) preparación de nuestra selección, esa cosa ñoña que llamamos Ruta Ñ. Ni que decir tiene que a la vista de los resultados obtenidos queda científicamente demostrado que yo estaba equivocado, que debería cortarme las manos antes de teclear, que tendría que pensármelo dos veces a la hora de escribir dado que luego los hechos acuden tozudos a quitarme la razón (y yo tan contento de que me la quiten, no vayan a pensar). Lo reconozco, me han dejado casi sin argumentos, pero aún así me gustaría explorar un poco en ese casi: sigo pensando (no escarmiento) que nuestra preparación no prepara, que el resto de equipos llegaron al Eurobasket preparados mientras nosotros llegamos blandos y fofos, que la primera fase de la competición (es decir, el grupo de clasificación propiamente dicho) volvió a ser nuestra verdadera fase de preparación. Recuerden que en 2009 estuvimos a tres minutos de que Gran Bretaña (¡¡¡Gran Bretaña!!!) nos dejara últimos de grupo y fuera de los doce mejores del Torneo, reccalendariouerden que en este 2015 estuvimos a un tiro libre de Schröder de que Alemania nos dejara penúltimos de grupo y fuera de los dieciséis mejores de la competición. Jugamos con fuego y como no nos quemamos salimos fortalecidos, es bien sabido que lo que no te mata te hace más fuerte. Pero ya dijo la DGT que las imprudencias se pagan, de tanto acercarnos a las llamas llegará un día en que no nos dé tiempo a escapar.

2. O quizá sea todo mucho más sencillo que todo eso, a lo mejor es que Sáez y sus secuaces son unos putos genios a pesar de que algunos descreídos aficionados seamos incapaces de darnos cuenta: nosotros llegamos al Eurobasket fuera de punto, cogemos el tono según avanza la competición, nos salvamos de milagro y de esta manera llegamos al momento culminante del Torneo en nuestro pico máximo de forma. El resto en cambio llegan al Torneo tras una magnífica preparación, juegan el grupo en su pico máximo de forma y cuando luego llegan al momento culminante de la competición ya están en declive, físico y/o psicológico. Ellos van p’abajo y nosotros p’arriba, que diría un abuelo (sólo que al revés). Está tó pensao. Reconozcámoslo, asumamos nuestro error, repitamos todos a coro aquella vieja máxima del libro gordo de Petete (si es usted tan insultantemente joven que no sabe quién fue Petete consulte a sus progenitores, que algo podrán ilustrarle al respecto), la Ruta Ñ te enseña, la Ruta Ñ entretiene, y yo te digo contento, ¡hasta el verano que viene!

3. Más de lo mismo: en algún momento me reprocharon también (tuiter mediante) que no serían tan malos nuestros rivales en la gira si al fin y al cabo tres de ellos habían alcanzado los octavos de final. Pues no, tan malos no eran… pero tan buenos tampoco, no vayan a pensar: Bélgica efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 21 ante Grecia. Y Polonia efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 14 ante nosotros mismos (y eso que sólo jugamos un cuarto). La barrera que separa los octavos de los cuartos de final es la que separa a los (relativamente) buenos de los grandes, o de los que están en el camino de serlo. Y eso es precisamente lo que yo eché de menos en la dichosa Ruta Ñ, que hubiera equipos más o menos buenos (o aceptables, si acaso) pero apenas ninguno verdaderamente grande. Claro que a la vista de los resultados no descarten que para la próxima Ruta Ñ nos ¿enfrentemos? a Luxemburgo, Andorra, Liechtenstein, Islas Feroe, San Marino y Ciudad del Vaticano como mejor manera de conseguir una óptima preparación para Rio 2016. Y a ver quién tiene huevos para reprochárselo al sumo hacedor Don José Luis Sáez. Yo no, desde luego…

4. Me he dejado expresamente para otro párrafo a la República Checa (Chequia para los amigos), la única que sí trascendió ese escalón entre buenos y grandes. El delicioso equipo de Satoransky, Vesely, Schilb, Pumprla o Jelinek (también de los eternos Yirigüé y Lubos Barton, aunque éste mirara más que jugara) practicó un magnífico baloncesto, humilló a Croacia, puso en serios aprietos a Serbia (aunque el marcador final pareciera desmentirlo) y finalmente destrozó a Letonia en su camino hacia un merecido Preolímpico. Todo lo cual demostraría una vez más que nuestra preparación fue buenísima de la muerte ya que incluyó a rivales de una calidad insospechada… si no fuera por el pequeño detalle de que también puede interpretarse exactamente al revés, a poco que fuéramos capaces de mirarlo no necesariamente desde nuestro ombligo sino desde el ombligo checo: salieron de casa, se enfrentaron a grandes equipos como el nuestro y ahí están sus resultados. Todo es según el color del cristal con que se mira, una vez más.

5. Les pondré otro ejemplo, sin abandonar la dichosa Ruta Ñ pero saliendo momentáneamente del continente para la ocasión: Venezuela. Venezuela fue con mucho el rival más duro que nos encontramos en la gira, entonces pensamos que era demérito propio pero hoy sabemos que también fue mérito ajeno. La Vinotinto se proclamó campeona del FIBA Américas tumbando en la Final a Argentina y tras haber dejado por el camino a la rutilante Canadá (inolvidable semifinal), a la anfitriona México, a la Puerto Rico de Pitino, a la República Dominicana y hasta a la patética Brasil. ¿Cómo explicar el prodigioso milagro venezolano (tanto más sin Greivis), más allá de unos buenos (pero no extraordinarios, en absoluto) jugadores y del magnífico trabajo del Che García como seleccionador? Pues déjenme que les diga que en América lo tienen clarísimo, la clave fue (lo leí más de una vez en estos días) que no se limitaron a quedarse en el continente haciendo bolos como todos los demás, sino que cruzaronvenezuela-campeon-del-fiba-americas-1442135054986 el charco y se vinieron a Europa para contrastar sus fuerzas contra equipos de (aparentemente) superior nivel. Es decir, en la otra esquina del mapa siguen pensando que una buena preparación (rivales fuertes, a domicilio, recreando las condiciones adversas que habrás de encontrarte después) sigue siendo clave para el éxito en cualquier competición. Aunque nosotros creamos haber demostrado lo contrario.

6. Ya que estoy en América me van a permitir que establezca dos paralelismos: el primero, evidente, entre las dos generaciones que han iluminado al baloncesto FIBA durante la primera década y media del presente siglo: Argentina, como España, triunfó en su Torneo de las Américas (el mero hecho de clasificarse para los Juegos ya fue triunfar, aunque luego perdieran la Final) cuando nadie daba ya un duro por ella, Argentina como España ilustró aquella vieja máxima, nunca subestimes el corazón de un equipo campeón. El corazón de Argentina es Scola y el Chapu, el de España Pau y Felipe, cuatro tíos al borde de la jubilación jugando como si no hubiera un mañana, como si les fuera la vida en ello, como si fueran yogurines ansiosos de ganarse un contrato. Más allá España aún tiene generación intermedia (el Chacho, Rudy, Llull, Marc y Ricky cuando vuelvan) mientras que Argentina la tiene emergente (Campazzo, Laprovittola, Garino, Delía), cuando el pasado finalmente sea pasado a España aún le quedará presente, a Argentina en cambio le quedará futuro, un futuro que habrá de ser presente más pronto que tarde. Pero hoy por hoy, en pasado, presente y futuro, Argentina y España siguen siendo vidas paralelas. Ojalá sigan siéndolo por mucho tiempo.

7. Y el otro paralelismo representa exactamente todo lo contrario, Canadá y Croacia, dos selecciones de inmenso talento, de aún más inmenso potencial… pero de absolutamente nada más, por ahora. La Canadá de (el hierático) Wiggins, de Stauskas, de (el insufrible) Bennett, de Olynyk, de tantos otros y de todo lo que aún vendrá (apunten el nombre de Jamal Murray); la Croacia de Herzonja y Saric, de Bojan Bogdanovic y Tomic, también de Roko Ukic para su desgracia (cuánto ganarían con un base mínimamente decente). Nombres y más nombres, futuro y más futuro sin el menor atisbo de presente. Canadá y Croacia no fueron equipos sino bandas, lo suficiente como para lograr el dudoso honor de ser el principal fracaso de sus respectivas competiciones (a Turquía a estas alturas ya no la considero como fracaso, simplemente son así), algo que habrá que anotar en el debe de sus respectivos (a par que prestigiosos) técnicos, esos Triano y Perasovic que por más vueltas que le dieron a los mimbres nunca fueron capaces de hacer el cesto. El futuro será suyo, no digo yo que no, pero no vendrá solo. Mucho tendrán que trabajar para conquistarlo.

8. Vuelvo a casa, para hacer examen de conciencia y propósito de enmienda. He sido crítico en muchísimas ocasiones con Víctor Claver (si hasta una vez le versioné la copla más emblemática de toda tuna que se precie, Claverito de mi corazón), he sido aún más crítico con quienes se empeñaron una vez tras otra en llevar a Claver con el socorrido argumento de no tener otro jugador de sus características, total para luego dejar sistemáticamente al susodicho (y a sus características) haciendo bulto en el banquillo. Bueno, pues ya no. Claver nunca se comerá el mundo, nunca será un jugador agresivo ni determinante en ataque (más allá de su aceptable muñeca y sus envidiables condiciones físicas) pero por fin hemos descubierto todo el partido que se le puede sacar en defensa. Entre otras cosas porque es bien cierto que no tenemos otro jugador de sus características, pero es aún más cierto que por fin hemos decidido aprovechar dichas características. Vale, Pau se salió, el Chacho dirigió, Felipe se pegó, Llull la rompió, Rudy defendió… pero sin la aportación de Claver reboteando y fajándose con treses y/o cuatros abiertos quizás no habríamos ganado a Grecia, muy probablemente tampoco a Francia, vaya usted a saber si hasta lo habríamos pasado mal con Lituaclaver greciania (y al contrario, quién sabe si no habríamos salvado la papeleta ante equipos abiertos por antonomasia como Serbia o Italia, de haber osado darle algo de bola). Claver existe (como Teruel), nos ha costado enterarnos pero ahora ya lo sabemos, por fin somos conscientes de todo lo que puede darnos a este otro lado del banquillo. Esperemos (por la cuenta que le tiene, pero también por la que nos tiene) que en Rusia encuentre por fin todos esos minutos que no tuvo en Portland, todos esos que hasta hace cuatro días tampoco tuvo en la selección.

9. Fue un fenómeno realmente sorprendente, como si eclosionaran y emergieran todos a la vez tras un duro año de hibernación. Aún no se había consumado aquella primera derrota contra Serbia y ya estaban todos aflorando cual setas en otoño, pues con Orenga fuimos bronce en 2013 y eso que no estaba Pau (cierto, no estaba Pau, tan cierto como que sí estaban Marc, Calde o Ricky; todos los cuales, más Navarro, Ibaka y hasta el propio Pau, sí volvieron a estar un año después, en esa penosa derrota contra Francia que curiosamente se les olvidó reivindicar). Contra Turquía se callaron por la cuenta que les tenía pero contra Italia volvieron a la carga, y esta vez ya con renovados bríos. No es que fueran muchos, más bien todo lo contrario, apenas cuatro gatos movidos acaso por un legítimo sentimiento de amistad y/o compañerismo hacia el susodicho. Ni que decir tiene que tras aquel partido contra Italia ya no volvieron a aparecer jamás, ni siquiera cuando rozamos la catástrofe ante Alemania o cuando coqueteamos con ella ante Polonia, una pena porque habrían animado mucho el cotarro en esas señaladas fechas. Ahí quedarán, hibernando de nuevo, a la espera de que en años venideros se les presente una nueva oportunidad.

10. Lo diré una vez más, porque lo cortés no quita lo valiente: me cae bien Orenga. Me cae bien como me caen bien muchas personas con las que sin embargo no trabajaría jamás, del mismo modo que hay muchos seres que me encanta cómo trabajan y con los que sin embargo no me iría jamás de copas. Me cae bien Orenga y me parece muy bueno en lo suyo… sea lo que sea lo suyo: quizás la pedagogía (cualquiera que alguna vez le haya escuchado explicar jugadas no dudará de sus condiciones al respecto), quizás la formación de chavales, quizás incluso los comentarios televisivos (aquel año que estuvo haciendo NBA en el Plus cumplió con creces: no tenía ni puñetera idea de NBA, pero al menos sabía de baloncesto). Lo que sea. No sé qué es lo suyo, sólo sé que lo suyo NO es entrenar, no al menos en la élite, no a un equipo profesional de alto nivel. Y no pasa nada por reconocerlo y asumirlo, no todos valemos para todo ni puñetera falta que nos hace. A usted le puede gustar mucho la música, puede saber un huevo de música, puede hasta hacer sus pinitos como instrumentista pero eso no significa que le vayan a dar una oportunidad en la Filarmónica de Viena (y si lo hacen, en el pecado llevarán la penitencia). Pues esto es lo mismo. Dejen ya de defender a Orenga que además es mayorcito (y bien grande) para defenderse solo, que trabajará en lo que tenga que trabajar pero que habrá de asumir tarde o temprano que lo suyo no es entrenar. Ni falta que le hace.

11. Y sobre todo: dejen ya de defender a Orenga como si la culpa de lo sucedido hace un año fuese de Orenga, y no de quien puso a Orenga. Entre 2009 y 2012 la selección funcionó con una buena dosis de autogestión, y como todo fue bien alguien (llamado Sáez) decidió que había que llevar ese modelo hasta el extremo: a falta de Scariolo nombremos un hombre de paja y que los niños se entrenen solos, cuanto más solos tanto mejor. Pero esto es como decía mi abuela, que lo poco agrada pero lo mucho enfada. Una cierta dosis de autogestión puede salir bien, siempre y cuando en los momentos cruciales tengas un asidero al que agarrarte. La autogestión absoluta acabó en cambio como el rosario de la aurora, entre otras cosas porque cuando las criaturas no supieron qué hacer consigo mismas e imploraron ayuda sólo encontraron la mirada perdida de su (presunto) seleccionador. Fueron dos años sin ganar ni un solo final apretado, dos años de remar a favor de corriente pero sin saber dar ni una sola palada cuando las aguas nos bajaban del revés, dos años de oportunidades perdidas, acaso el 2013 tuviera un pasar pero el 2014 quedará ya para la historia como el ejemplo perfecto de lo que pudo haber sido y no fue. Eso sí, del caos nace el orden (dicen), siempre podremos pensar que sin aquella aciaga noche de 2014 nada habría sido igual en este Eurobasket 2015. Y puede que sea verdad.

12. Quede en cualquier caso científicamente demostrado que tener un entrenador suele ser mejor que no tener ninguno. Puede que Sergio Scariolo no sea su técnico preferido, de hecho yo mismo habré de confesar que nunca fue santo de mi mayor devoción. Pero es un buen entrenador, alguien a quien poder encomendarte si las aguas bajan turbias, si el talento no te llega y necesitas además una buena dosis de dirección.scariolo-afp-final--644x362 Su preparación de estos tres últimos partidos (cegando ventajas, opacando estrellas rivales, rotando con equilibrio, minimizando virtudes ajenas a la par que potenciando las propias, soslayando nuestras evidentes deficiencias en el rebote, no digamos ya en el tiro exterior) fue sencillamente impecable, ayudada además por unos jugadores que por fin parecieron olvidarse de veleidades autogestionarias y tuvieron meridianamente claro que esta vez estaban en buenas manos. Sale Scariolo reforzadísimo de este Eurobasket, no ya ante sus jugadores ni ante sus jefes sino también (y sobre todo) ante su público, todos esos aficionados que en su día echaron pestes de él y hoy por fin ya han (hemos) entendido que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, tanto más si lo malo no tenía nada de malo ni lo bueno de bueno, ni de coña. Y que los experimentos autogestionarios llevados al extremo casi mejor en casa y con gaseosa, mire usted. Esperemos que también lo hayan entendido en la FEB.

13. Los tiempos están cambiando, ya lo cantó Bob Dylan y llevaba toda la razón. A aquellos que nos criamos en el baloncesto de dos pívots por equipo fajándose unos con otros ya nos costó acostumbrarnos a (como a alguien le leí una vez) la mariconada esa del cuatro abierto, disculpen la vulgaridad. Bueno, pues si no quieres caldo toma dos tazas, ha sido acabar de acostumbrarnos al cuatro abierto (a la fuerza ahorcan) y que ahora llegue también el cinco abierto. Y porque no hay más. Ya sé, parece un poco prematuro afirmar esto tan categóricamente pero hay señales inequívocas de que los tiros van por ese lado. La primera se nos apareció hace unos meses y se llamaba Golden State Warriors, ganando un anillo y haciendo un maravilloso baloncesto por el camino. En cambio la segunda y la tercera se nos aparecieron hace unos días y se llamaban Serbia e Italia, ambos dos haciendo de la necesidad virtud, los unos por haberse quedado sin Marjanovic y los otros por no tener ni siquiera un cénter decente (hay que ver, con lo que han sido en ese aspecto). La receta estaba clara (siempre y cuanto tengas buenos tiradores, como es el caso), abrir el campo, Italia casi siempre, Serbia cuando descansaba Raduljica y juntaba a Bjeliça y Erceg. Sacas de sus casillas (literalmente, en sentido meramente físico) a los interiores rivales (y bien que nos lo hicieron pagar, por cierto), generas espacios, si puedes les crujes a triples, si no tienes vía libre para buscarte la vida en penetración, cuando quieran llegar las ayudas será ya demasiado tarde. Tampoco han inventado nada, en NCAA lo hace casi todo dios que no tenga un cénter dominante (y créanme que no abundan los cénters dominantes precisamente) pero hasta ahora casi nunca lo habíamos visto (o no tan frecuentemente, al menos), a este otro nivel. Aquello de que el baloncesto es un juego de espacios probablemente nunca fue más cierto que ahora mismo. Y más que lo va a ser, me temo.

y 14. Acabo (que ya está bien) con un tema recurrente de cada competición internacional de selecciones, juegos olímpicos aparte: el número de participantes. Qué quieren que les diga, a mí un Eurobasket de 24 equipos me parece una auténtica barbaridad, un delirio inabarcable, un sintentido. No hay en Europa tantas selecciones buenas, vamos que ni regulares siquiera. Si a mí 16 ya me parecían demasiadas, si 12 (y tirando por lo alto) me parecía el número ideal… ¿Son conscientes de que aumentando el número de participantes no hacen sino devaluar la competición? ¿o se trata más bien de que cuantos más participantes haya, más votos de agradecimiento se asegurarán luego cuando toque reelegirles? Porque si es por eso no se corten, no sean tímidos, de perdidos al río, o todos moros o todos cristianos (será por frases hechas), déjense de fases de clasificación que no hacen más que molestar, inviten para el próximo Eurobasket a todas y cada una de las selecciones que pueblan nuestro vasto continente, ahí es nada, un Campeonato de (pongamos) 50 equipos, pleno total de participación, y si sale con barba será San Antón y si no será la Purísima Concepción (esto último no sé qué quiere decir, pero queda bien ponerlo). Piénsenlo, sería además la coartada perfecta para que José Luis Sáez invitara por fin a su Ruta Ñ a todas esas selecciones que antes les dije, Andorra, Luxemburgo, Liechtenstein, las Feroe, San Marino, El Vaticano, todas ellas ya en la élite ya que esa parece ser la revolucionaria estrategia de FIBA, si tú no llegas a la élite ya nos apañaremos para que la élite llegue a ti, todo sea por tener a todos contentos. Saben que seguiremos tragando así que no lo duden, sigan en sus trece (o más bien en sus 24, o en sus 32, o en sus…), continúen empobreciendo y abaratando la competición. De nada.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

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