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eggs   Leave a comment

(publicado el 27 de abril de 2011)

¿Recuerdan aquella cancioncilla que en tiempos no demasiado lejanos atronaba a veces nuestros pabellones (los auditivos y los baloncesteros, ambos dos por igual)? Estoy hasta los eggs del Barça y del Madrid, laralalá, lalala, lalalá, lalá, del Baaaarça y del Madriiiiid… (ya lo sé, la versión original no decía eggs pero permítaseme la licencia, que dicho así in english parece que hiere menos susceptibilidades). No es ya que me solidarice con esta copla, es que jamás en mi vida me habré sentido más identificado con ella. No sé, lo mismo si vive usted en Lugo, en Jaén o en La Gomera pongamos por caso entonces tal vez sus eggs no se vean tan perjudicados, bien que lo celebro, pero créame que aquí en la Villa y Corte, no siendo uno del Madrid (ni del Barça), la inflamación testicular empieza ya a alcanzar niveles insospechados, sospecho que a seiscientos kilómetros hacia el nordeste les ocurrirá tres cuartos de lo mismo a todos aquellos que no sean del Barça (ni del Madrid). Es más, conozco incluso a algún acérrimo madridista a quien por increíble que parezca también se le están hinchando, supongo que tampoco faltará algún acérrimo barcelonista a quien le empiecen a aflorar los mismos síntomas, seres humanos siquiera mínimamente sensibles que antes que forofos son aficionados y que antes que aficionados son incluso personas, para quienes el ruido ambiental y no digamos ya el mediático sobrepasa ya con creces el límite de lo soportable. Y antes de que me lo diga usted se lo digo yo, no, esto nada tiene que ver con baloncesto (o no necesariamente, al menos) aunque éste siga siendo un blog de baloncesto, pero es que se me empiezan ya a rebosar por los gayumbos y necesito desahogarme, de alguna manera habré de sofocar tamaña desazón… Les ha tocado a ustedes, qué le vamos a hacer.

Y todavía nos queda otra semana…

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en preHistoria, varios

el final de la obertura   Leave a comment

(publicado el 11 de noviembre de 2010)

 

Según la güiquipedia, una obertura es la introducción instrumental de una ópera u otra obra dramática, musical o no. Nada que objetar a dicha definición, por supuesto, quién habría de ser yo para objetar nada, pero me van a permitir que introduzca una segunda (y baloncestera) acepción, directamente emparentada con el sujeto de quien parece provenir el nombre. O dicho de otra manera, obertura (en lo que a nosotros respecta) viene de Oberto, probablemente a estas alturas ya lo habrían ustedes adivinado. Así pues, bien podríamos decir que nuestra particular obertura comenzó hacia mediados de los noventa en Córdoba, Argentina y que finalizó un tanto abruptamente en noviembre de 2010 en Portland, Oregon, USA. En su trayecto conoció parada y fonda en El Pireo, distrito portuario ateniense del cual hubo de salir más pronto que tarde sumido en una profunda depresión de la que fue a rescatarle Querejeta para llevárselo a Vitoria, a aquel Baskonia que aún entonces se llamaba Tau, a hacerle sentirse nuevamente persona y jugador de baloncesto (en ese mismo orden); sentó cátedra en aquellas zonas y años después en las valencianas codo con codo con aquel inefable Tomasevic, fue además dejando muescas albicelestes por el camino, oro (bañado en plata) mundialista en 2002, oro (puro) olímpico en 2004, todo ello justo antes de que la NBA empezara a reparar en que mantener un talento interior así en otros mundos sin que engrosara ya sus filas era todo un desperdicio. Puesto a ser abducido casi mejor que te abduzcan (¿será correcto este tiempo verbal?) en San Antonio, la ciudad más hispanoparlante de USA, un paisano (y qué paisano) en sus filas y que sí, serán de allí pero que a veces tienen el buen gusto de jugar como si fueran de aquí. Aquel primer año ganó un anillo casi sin jugar (y bien que se arrepintió luego Popovich de no haberle dado más bola), en el segundo no ganó nada pero jugó (casi) como el que más, en el tercero recibió el primer aviso. Lo demás ya bien lo saben, operación, convalecencia, mejoría, reaparición, Mundial incluso, búsqueda de equipo, fichaje postrero por los Blazers… La pasada semana recibió el segundo aviso y decidió de inmediato que ya no habría un tercero: dicen que el corazón tiene razones que la razón no entiende pero también hay veces en que corazón y razón van de la mano, en que la razón tiene que hacer caso a lo que le dicta el corazón por la cuenta que le tiene, porque no le queda otro remedio. Final de la obertura.

Un final que es también (como toda obertura) un principio. Muchos jugadores sienten la retirada como si se asomaran a un precipicio, como si de repente se abriera el vacío bajo sus pies. Para otros en cambio la retirada es sencillamente una página en blanco, una etapa que se cierra y otra muy distinta que se abre, a un lado los recuerdos, al otro un maravilloso espacio que llenar. Fabricio Oberto, no me cabe la menor duda, pertenece a esta última categoría. Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, Oberto de viejo tiene aún muy poco pero de rockero tiene bastante, vale que dejar de jugar sea siempre un trago, pero para alguien que presentó durante años un espacio radiofónico titulado de todo menos basket siempre habrá buenas maneras de pasar ese trago. Nosotros, estoy convencido, echaremos mucho más de menos al Oberto jugador de lo que lo echará de menos él mismo, por contradictorio que ello resulte. Echaremos de menos su saber estar, su presencia en las zonas, su clase por arrobas, su elegancia infinita, su manera de entender el baloncesto, el deporte, la vida. Quién sabe si aún nos lo volveremos a encontrar entrenando, o comentando, o tal vez simplemente como mero espectador; o quién sabe si ya no se nos volverá a aparecer jamás en la vida, ya quedó dicho, es su camino, hará muy bien en trazarlo como buenamente le parezca. Sea como fuere, que te vaya bonito allá donde estés. Hasta la vista Fabri, fue un verdadero placer.

Publicado octubre 30, 2012 por zaid en varios

quinientos   Leave a comment

(publicado el 2 de noviembre de 2010)

Salvo error u omisión, y siempre de acuerdo con las estadísticas que al respecto publica esta prodigiosa aplicación, éste que tiene usted ante sus ojos es el post número quinientos publicado en este blog desde su fundación, hace ya de eso tres años, dos meses y ocho días si mal no recuerdo. Es decir, quinientos posts en un plazo de 1.170 días aproximadamente, lo que vendría a dar un promedio de un tocho cada dos días y pico más o menos, que así al pronto no es que sea precisamente como para tirar cohetes (ya me gustaría poder publicar a diario) pero que aún así me permitirá que me dé con un canto en los dientes aún a riesgo de hacerme daño: nadie conoce mejor que yo mis propias limitaciones, físicas, mentales, espacio-temporales (sobre todo temporales), en base a las cuales me resulta casi asombroso haber logrado mantener semejante promedio. Quinientos posts, casi todos demasiado largos, la inmensa mayoría prescindibles pero que ahí quedan para lo que gusten mandar, para poder volver a ellos si se les presenta la ocasión, si quieren consultar algo o si les sobreviene un ataque de enajenación mental, dios no lo quiera. Quinientos posts uno detrás de otro (tampoco podría ser de otra manera), que ni yo mismo sé cómo he aguantado tanto sin volverme loco o acaso me haya vuelto y aún no sea consciente de ello, también es posible. Quinientos posts, que no es que sea una cifra como para andar conmemorándola pero qué sé yo, podría incluso hacer comoGigantes y regalarles la primera entrega pero ello tampoco tendría mucho sentido, porque pueden acceder a ella en cualquier momento sin necesidad siquiera de pinchar en este enlace y porque tampoco les recomiendo yo que lo hagan, que he escrito cosas muchísimo menos malas incluso. Quinientos posts, si siguiera a este ritmo la entrega número mil habría de ver la luz en enero de 2014 si para entonces este blog y yo seguimos existiendo, que en lo que a mí respecta me gustaría pensar que sí pero en lo que respecta al blog no estoy ya tan seguro, cada vez tengo más trabajo, cada vez me cuesta más encontrar huecos y aún más encontrar fuerzas, les parecerá una chorrada pero créanme que se me hace más cuesta arriba cada día que pasa, serán también los años no digo yo que no, hoy por hoy aún es mucho más lo que disfruto pero el día que la cuota de dureza supere a la dosis de disfrute será el momento de bajar la persiana con gran dolor de mi corazón. En tanto en cuanto suceda permítame al menos que aún hoy me siga recreando en la suerte, quinientos posts, que andará usted legítimamente preguntándose a ver qué demonios le importa pero qué quiere que le diga, por una vez y sin que sin que sirva de precedente no he podido evitar la tentación de compartir la efemérides (o lo que sea) con mis sufridos lectores, no teman, procuraré que no me vuelva a suceder. Quinientos posts, mañana el quinientos uno (espero).

Publicado octubre 30, 2012 por zaid en preHistoria, varios

pulpo fiction   Leave a comment

(publicado el 23 de julio de 2010)

 

Señoras, señores, niños y niñas, amigos todos, hoy este humilde blog se complace en presentarles una exclusiva mundial. Qué pasa, no me pongan esa cara, uno en su modestia también puede dar exclusivas mundiales, a ver si sólo se van a poder colgar aquí medallas los de siempre. Pues bien, como les iba diciendo, hoy este humilde blog se complace en presentarles, en rigurosa exclusiva mundial, la última decisión del pulpo Paul… [Inciso: por si usted durante estas úttimas semanas hubiese estado de vacaciones en la Antártida, o en Marte incluso, me permitiré informarle que el susodicho Paul es un encantador cefalópodo que trabaja en la televisión alemana y que durante el pasado Mundial de fútbol tuvo a bien acertar los resultados de todos aquellos partidos por los que fue preguntado (y ello antes de que se celebraran, lo que tiene aún más mérito…. bueno, no, tratándose de un pulpo la verdad es que tiene el mismo mérito); incluidos, por supuesto, los históricos triunfos (semifinal y final) de nuestra egregia selección nacional. Fin del inciso]

Así pues, sin más dilación, paso ya a informarles de la decisión definitiva del pulpo Paul acerca del asunto que más puede ocupar y preocupar a nuestros abnegados a la par que sufridos lectores, es decir, acerca de qué equipo ganará la próxima Liga ACB. Ahora bien, si a usted le resulta extraño que el susodicho animal haya tomado ya una decisión a este respecto, permítame informarle que no, que no lo ha hecho, he ahí precisamente el mérito, al fin y al cabo contarles lo que hubiera dicho el pulpo lo podría hacer cualquiera pero aquí vamos un poco más allá, aquí les ofrecemos todo un ejercicio de metapredicción (toma ya palabro), no ya la predicción del pulpo sino la predicción de lo que predeciría el pulpo si tuviese la ocasión de predecir, no sé si me explico. Pues bien, la predicción de la predicción del pulpo acerca de qué equipo ganará la Liga ACB 2010/2011, es que de güíner is……… (resuenen clarines y timbales, a la par que añádase música de supense, sumamente socorrida para la ocasión)………. tachán, tatachán, tatatachán……… el Club Baloncesto Gran Canaria 2014, el Granca para los amigos. Es palabra de Paul.

Pero como sospecho que usted se habrá quedado un tanto estupefacto me dispongo también a ofrecerle una somera explicación, y todo ello por el mismo precio. Sí, habré de confesárselo aunque me duela, llevo yo unos días reflexionando (así a pelo, sin anestesia siquiera) acerca de a qué pueden obedecer las portentosas capacidades de este pulpo: ¿Es casualidad que se incline casi siempre por Alemania o por España? ¿Por qué predice sistemáticamente las victorias alemanas justo hasta el preciso momento en que España se cruza en su camino? ¿Qué tienen las banderas de Alemania y España (conveniente ubicadas en una urna, con un mejillón en su interior) que no tengan otras? Evidentemente, amigo lector: el amarillo. La bandera alemana tiene una banda amarilla, la española tiene otra aún más gorda si cabe. Claro está, no todos pueden decir lo mismo: Holanda, Inglaterra, Argentina, Uruguay, Francia, Italia, Portugal, Chile, Paraguay, México, tantos otros, no tienen amarillo, vaya por dios. De hecho si nos paramos a pensarlo no son tantos los países que porten el color amarillo en sus banderas, así a vuelatecla se me ocurren Colombia, Venezuela, Ecuador, Bélgica, Rumanía, Andorra, países todos ellos que no disfrutaron de la dicha de participar en este pasado Mundial, así cualquiera. Y claro está, yo no sé nada de pulpos, de hecho la única cualidad que conozco y aprecio de un pulpo es su sabor, cualidad que dicho sea de paso no acostumbran a manifestarla en vida. Pero aún desde mi ignorancia se me ocurre que es más fácil que un pulpo entienda de colores que de fútbol, vamos digo yo. Y que ya puesto a sentirse atraído por algo (y siempre y cuando se mantengan constantes los demás factores, el tamaño y la calidad de los mejillones por ejemplo), más fácil será que se sienta atraído por los colores vivos que por los apagados, supongo. Insisto, no sé nada de pulpos por lo que no descarto que pueda aparecer por aquí algún lector erudito a restregarme que los pulpos no distinguen los colores, o que ven en blanco y negro (lo que vendría a ser lo mismo) o que son ciegos, qué sé yo. Si ello sucediera asumiré de inmediato mi error, mi ignorancia, mi vergüenza, etc. Pero en tanto en cuanto no suceda aquí les dejo mi modesta hipótesis, para lo que gusten mandar.

Así que ya lo saben, de acuerdo con los criterios del pulpo Paul el campeón ACB 2010/2011 será el Granca, por increíble e imposible que ello nos pueda parecer. Es más, de acuerdo con esos mismos criterios la liga de fútbol ya no la ganará el Madrid o el Barça como viene sucediendo noventa y nueve veces de cada cien sino el Villarreal, nada más y nada menos. Y ya puestos, de segunda a primera división ascenderán la U.D. Las Palmas, el Alcorcón y el Villarreal B (y no me venga ahora con zarandajas de esas de que si los filiales no pueden ascender, a ver si ahora va a querer saber usted más que el pulpo). Por cierto, que digo yo que menos mal que en el Mundial le pusieron banderas en las urnas, porque de haberle puesto camisetas lo mismo habría apostado por la victoria de Brasil, o por la de Australia incluso… ¿Algo más? El Tour lo ganará el líder como no podría ser de otra manera, faltaría más, pongamos ese Contador casualmente vestido de amarillo de la cabeza a los pies, que hasta gayumbos amarillos me debe llevar la criatura. Y por último (pero no por ello menos importante, y acabemos así al menos con algo relativo a nuestro deporte) la NBA, esto ya no hará falta ni que se lo explique, seguro que ya se lo imaginan, nuestro buen amigo Paul no albergará ni la menor duda de que los Lakers tripitirán, Pau, Kobe y demás familia se darán el gustazo de ajustarse un nuevo anillo en junio de 2011… Claro está que para adivinar ciertas cosas a lo mejor tampoco hace falta ser pulpo.

Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, varios

elogio de la sencillez   Leave a comment

(publicado el 13 de julio de 2010)

 

Lo habré de reconocer, aún a pesar de mi yo baloncestero (o quizá precisamente gracias a mi yo baloncestero), hay varios tipos que me fascinan en la selección de fútbol campeona del mundo, y hay especialmente tres por los que siento una debilidad total y absoluta, que no viene de ahora, que no nace anteayer ni hace un mes sino que data ya de unos cuantos años atrás. Y que tampoco es que tenga demasiado mérito, diría yo que es algo que le puede pasar a cualquera (aunque acaso mis razones no sean iguales a las de cualquiera) porque esos tres tipos (sospecho que su nombre les resultará familiar) se llaman Iker Casillas, Andrés Iniesta y Vicente Del Bosque.

Hace algunos años, tras otra de aquellas portentosas exhibiciones salvando a su equipo, le preguntaron a Casillas si acaso no sería él el más galáctico de entre todos los galácticos que había en su galaxia. El susodicho podría haber contestado con el típico tópico, no, yo soy uno más, todos somos igualmente importantes, todo lo que soy se lo debo a mis compañeros, el fútbol es así, son cosas del fútbol, no hay rival pequeño, los partidos duran noventa minutos, etc etc. Podría pero no lo hizo, y en su lugar descolocó a toda la prensa con aquella frase que quedará para la historia, yo no soy galáctico, soy de Móstoles. Sólo por aquella respuesta, aún sin entrar en consideraciones deportivas, merecería ya más de que sobra la consideración de crack. Un crack que anteayer soltó lágrimas a chorros aún antes de que acabara el partido, aún recién marcado el gol de Iniesta, toda esa catarata de emociones desbordándose sin esperar ya ni un segundo más, ya estaba bien, todo un mes aguantándose tanta tocada de huevos sólo por haberse ennoviado precisamente con ella, todo un mes asistiendo impasible a que a su chica le tocaran las gónadas (hasta en la prensa internacional incluso; hasta en su propia empresa incluso) exactamente por lo mismo, todo un mes aguantándose sin poder reaccionar, tanto más profesional cuantos más indocumentados aparecían para cuestionar su profesionalidad, y todo ello justo en el momento más importante de su carrera… Luego de las lágrimas la copa, luego de la copa el beso, el beso más famoso de nuestra historia, un beso que más bien fue un desahogo (en todos los sentidos), una declaración de intenciones, un directo a la mandíbula de toda esa panda de tocapelotas que acostumbra a ir derramando babas por los medios, especialmente por ese mismo medio… Él ya estaba de celebración, técnicamente ya estaba hasta de vacaciones y podía permitírselo, ella todavía no, ellá aún estaba trabajando y allí se quedó, tan atribulada como (sospecho) inmensamente feliz. Ojalá sólo fuera una bella historia de amor, una más, como tantas otras…

Hoy ya no solemos hablar de galácticos, pero mucho me temo que aún perdura y perdurará para siempre la estética galáctica: tipos que son más ruido que nueces, en los que parece importar mucho menos lo que haces en el campo que lo que representas fuera del campo; antes muertos que sencillos, diamantes en las orejas, pedrería por doquier, pelo engominado hasta la náusea, vestuario (tanto mejor cuanto más ajustado) de las mejores marcas, esa chulería innata en el gesto y el Ferrari a la puerta, uno para cada día de la semana a ser posible; y claro está, una presencia constante en los residuos televisivos y las revistas intestinales, famoseo a tutiplén, que hablen de uno aunque sea bien, esa web siempre a su disposición para desmentir maledicencias o para crearlas cuando no haya nada para desmentir… Frente a tanta repulsión, tipos como Andrés Iniesta (o como Xavi, o como Messi, que ahora no viene a cuento pero tampoco estará de más mencionarlo) emergen como un verdadero soplo de aire fresco: nadie tendría más derecho que él a ir de sobrado por el mundo, cuántos que apenas tienen ni la mitad de fútbol en sus botas acostumbran a ir por ahí perdonándote la vida a cada rato. Y en cambio a él ahí le tienen, el chaval manchego de alopecia incipiente y palidez casi transparente, ese al que no le quitan el balón ni aunque le cosan a patadas, ese al que jamás conseguirán cabrear ni aunque le cosan igualmente a patadas. Sabes quién es porque estás harto de verlo, pero si no existieran los medios y te lo cruzaras por la calle jamás podrías imaginar que detrás de esa cara de no haber roto nunca un plato se esconde un futbolista, se esconde precisamente ese futbolista. Pensaríasuy éste, qué cosita, qué blandito debe ser, le van a dar más que a una estera pero luego tendrías que verle, qué sé yo, pongamos en la Final de un Mundial, sólo para comprender que acaso nunca nadie de apariencia tan frágil resultó luego ser tan extremadamente fuerte. Y todo ello sin el menor ruido, sin tatuajes (no quiero ni pensar cómo le quedarían en su piel de leche), sin abalorios, representando el paradigma de la discreción, el paradigma (casi) de la perfección. Si existieran veinte iniestas el fútbol podría ser casi tan maravilloso como el baloncesto…

Con este tipo siempre se me viena a la cabeza aquella historia que contaba un cantautor argentino de cuando el Presidente de su nación visitó su pueblo, le presentaron a su madre (a la del cantautor), el Presidente preguntó señora, dígame, ¿qué puedo hacer por usted? y ella sólo respondió mire, con que no me joda es suficiente… Siempre se me viene esta historia a la cabeza al recordar aquellas declaraciones que hizo una vez Del Bosque en su época de entrenador del Madrid, cuando compareció en rueda de prensa tras una serie de victorias consecutivas, los periodistas ponderaron sus méritos y él, en lugar de recurrir al típico tópico, yo soy uno más, todo el mérito es de los jugadores, son ellos los que ganan y pierden los partidos, el fútbol es así, son cosas del fútbol, no hay rival pequeño, los partidos duran noventa minutos, etc etc, en lugar de soltar toda esta socorrida retahila prefirió dar una respuesta no menos humilde pero mucho más desmitificadora,miren, hoy en día con que un entrenador no estropee a un equipo ya es bastante, ese equipo tendrá ya la mitad del camino hecho… O algo así, como dejando claro que el buen entrenador, a estos niveles, no lo sería tanto por acción como por omisión, si funciona no lo toque, con que no lo joda es suficiente. Demasiada humildad para todo un Real Madrid, tal vez; así lo entendió con su natural clarividencia un Ser Supremo eventualmente reconvertido en Presidente, procediendo a defenestrarle apenas unas horas después de ganar la Liga, supuestamente por no dar la talla, por no ser mediático, por haberse quedado desfasado, qué sé yo. Qué duda cabe, un equipo de galácticos necesita un técnico de otra galaxia, que gane ligas o copas de Europa tanto da, lo verdaderamente importante es que sea exótico, que haga ruido, que genere portadas, que no parezca (sólo parezca) que los jugadores juegan solos, que se note bien a las claras que hay una autoridad detrás. Cuentan que aquel Ser Superior no ha vuelto a ganar nada, pero lo que se dice nada, pero nada de nada en sus sucesivas etapas como máximo mandatario de la cosa blanca, cuentan que a día de hoy aún sigue a la caza, búsqueda y captura del entrenador ideal (tanto mejor cuanto peor encarado sea, al parecer), y al mismo tiempo cuentan también que aquel otro señor apellidado Del Bosque, el mismo que dejó en aquella casa un par de Champions y alguna que otra Liga doméstica (y todo ello con un equipo descompensado a más no poder), hoy casualmente resulta ya ser también campeón del mundo. Y a su manera, manteniendo lo mucho bueno de un equipo que ya era campeón de Europa, la mitad del trabajo ya estaba hecha, tan sólo quedaba realizar a la perfección la otra mitad. No empeñándose en dejar su sello como tantos otros que se creen poco menos que dioses, aplicando los más elementales principios de la más absoluta sencillez, si funciona no lo toques, con no estropear al equipo tendremos ya mucho ganado, con no joderlo será más que suficiente. A las pruebas me remito.

(Y ya está, fin del interludio futbolero, no teman, mañana sin falta volveremos a nuestras canastas, a nuestro draft, a esas cositas nuestras de cada día…)

Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, varios

bienvenidos al paraíso   Leave a comment

(publicado el 12 de julio de 2010)

Hace aproximadamente un mes tuve una iluminación (o una enajenación, no sé). Hace aproximadamente un mes le dije a mi santa que España iba a ganar este Mundial, el de fútbol me refiero. No, no es que pretendiera hacerle yo la competencia al afamado pulpo alemán, líbreme el cielo (hay que ver, qué enorme desperdicio, con lo rica que estaría esa maravillosa criatura a la gallega, con su aceitillo, su pimentón dulce y picante, su patata cocida por debajo…), que además aquellos que tengan la mala costumbre de leerme bien saben ya que los pronósticos no suelen ser precisamente mi fuerte; no, lo mío fue muchísimo más simple, mucho más primario y palmario que todo eso:

Primera premisa: el Mundial de fútbol casi siempre lo gana una selección del continente en que se disputa. De hecho en toda su historia apenas se recuerdan dos excepciones a esa regla, Suecia 1962 y Corea/Japón 2002 (que tampoco es que hubiera equipos asiáticos de mucho nivel), ambas ganadas por Brasil.
Segunda premisa: durante mucho tiempo, solía decirse despectivamente que a los españoles, allende nuestras fronteras, nos consideraban algo así como los africanos de Europa.
Conclusión: ergo estábamos ante nuestra gran oportunidad, por fin un Mundial en nuestro continente, esta vez no podíamos fallar…

Dicho y hecho. Ahora bien, chorradas al margen (ustedes me lo disculpen, se lo ruego), éste sigue siendo un humilde blog de baloncesto, es decir, de un deporte en el que nuestra selección es a día de hoy campeona del mundo, campeona de Europa y subcampeona olímpica (todos ellos pequeños logros sin la menor importancia, razón por la cual tienden a olvidársele a nuestros comentaristas cada vez que les da por repasar nuestros éxitos deportivos). Sí, los baloncesteros de este país llevamos viviendo en éxtasis desde hace ya casi un lustro, y desde ese éxtasis queremos dar la bienvenida al (masivo, mayoritario) futbolerismo, que ya era campeón de Europa y hoy ya es también (por fin) campeón del mundo. Sin acritud, sin envidias ni rencillas de ninguna clase, tan sólo con una inmensa felicidad compartida. Porque una y otra selección tienen mucho en común (sus orígenes en 1999, su buen rollo, su infinita sencillez, ese buen gusto por el juego bien jugado), porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Bienvenidos al paraíso, señores. Disfrutémoslo.

Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, varios

reconciliación   Leave a comment

(publicado el 8 de julio de 2010)

 

Hay varias razones por las que el fútbol me gusta menos que el baloncesto, pero una de ellas (no precisamente la menos importante) es ese permanente aroma a injusticia que parece emanar siempre del (así llamado) deporte rey. Me dirán (probablemente con toda la razón) que exagero, pero no puedo evitar tener esa sensación como de que en el fútbol muy rara vez gana el mejor, demasiadas veces acostumbra a ganar precisamente el que menos lo merece (algo casi impensable en cualquier otro deporte) como si de casi nada sirviera jugar bien, como si a este juego apenas le afectaran las leyes de la lógica, como si al final casi todo dependiera de factores externos o acaso ni siquiera de eso, acaso tal vez del puro azar; luego te lo explicarán diciéndote que es que el fútbol es así, que es que son cosas del fútbol, vaya por dios; pues vale, me parece perfecto, que ustedes lo disfruten pero a mí avísenme cuando deje de ser así, cuando sus cosas empiecen a ser de otra manera, tengan la bondad.

Claro está, todo esto se me da una higa (forma grotesca de decir que me da igual) si me paro (raras veces) a ver un partido entre dos equipos que me traen al fresco, pero si uno de los dos equipos me importa entonces ya la cosa cambia. Entonces quiero que gane, y mi cultura deportiva (baloncestística mayormente, pero no exclusivamente) me pide que además lo haga jugando bien, como si se tratara de dos premisas irrenunciables, inseparables la una de la otra. A veces mi equipo gana jugando mal, lo cual me suele dejar en una posición ambivalente, como de alegre indiferencia (o de alegría indiferente, no sé); en cambio muchas otras veces mi equipo pierde jugando bien (jugando mejor que el contrario, al menos), lo cual acostumbra a generarme un cabreo (momentáneo) incomparable, una absoluta sensación de incomprensión: pero vamos a ver, si en mi deporte acostumbra a ganar el mejor, a ver por qué demonios en este otro que se juega con los pies puede llevarse el gato al agua cualquier panda de tuercebotas picapedreros de medio pelo…

O dicho de otra manera: si mi equipo juega bien (pero no marca) de algún modo mi instinto me va preparando para lo peor, de algún modo asumo que en cualquier momento sucederá una desgracia. Ayer, por ejemplo: ayer no es ya que mi equipo fuera mejor que el otro, no es ya que jugara bien sino que jugaba como los ángeles, jugaba que daba gloria verlo: eso en baloncesto me habría hecho casi levitar (como en tantas otras ocasiones durante estos últimos años) pero en fútbol no podía significar nada bueno, tanta superioridad aún seguía sin reflejarse en el marcador, tanto passing game no se traducía en goles, en cualquier momento se nos iba a joder el invento, estaba escrito, más dura habría de ser luego la caída… A estas horas ya saben que me equivoqué, afortunadamente me equivoqué, por una vez ganó el que lo merecía, por una vez y espero que sirva de precedente el fútbol fue honesto consigo mismo. De algún modo lo de anoche, en mi caso, no fue tanto una victoria como una reconciliación; reconciliación con un juego demasiadas veces arbitrario (sus puristas dirían que en esa arbitrariedad reside precisamente su mayor atractivo), pero que en contadas ocasiones también sabe ser justo. Para empezar no está mal pero digo yo que ahora, ya puestos, a ver si fuéramos capaces de acabar de reconciliarnos este próximo domingo…

Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, varios

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