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ME SOBRAN LOS MOTIVOS   5 comments

Aquí donde me ven, este año he decidido rebelarme. Rebelarme contra mí mismo, no teman, rebelarme contra mi propia depresión pre-parto. Año tras año, en los días previos al comienzo de la ACB, se nos instala una sensación como de más de lo mismo: mismo aire mustio, mismas negras perspectivas, misma esclerotización administrativa, misma mortecina audiencia, mismo panorama televisivo, misma sensación de pérdida de talento, mismo coto cerrado para quienes se ganan su ascenso, mismo coto cerrado para quienes acaban en puestos de Euroliga, misma temporada regular interminable, mismos playoffs insignificantes que se nos irán en un suspiro, misma liga de la marmota condenada a una sempiterna bipolaridad… Bueno, pues contra todo eso, y quizás porque hoy contra mi costumbre me he levantado ligeramente optimista (no se confíen, no vaya a ser que se me pase) he decidido rebelarme. Porque aún siendo todo lo anterior más o menos cierto, no es menos cierto que también me sobran los motivos para la ilusión a poco que me pare a buscarlos. Me he puesto a ello, he encontrado unos cuantos (bastantes más de los que imaginaba) y aquí se los traigo, por si les apeteciera acompañarme en esta búsqueda de la ilusión perdida:

1) Porque el (presunto) desembarco de Movistar + de alguna manera me devuelve la ingenua ilusión de recuperar por fin una cobertura televisiva digna de la Liga. No les voy a engañar, llevo casi un cuarto de siglo siendo plusero (aunque no fueron pocas las veces que estuve a punto de dejar de serlo) así que juego con ventaja, tengo ya buena parte del trabajo hecho. Pero aunque no fuera así, creo firmemente que esta ACB necesita con urgencia un reconstituyente, algo que la revitalice.logotipo_movistar_plus_-_liga_endesa_2 En muchos aspectos, pero el aspecto televisivo no es precisamente menor. Que un operador decida apostar firmemente por esta Liga, que decida incluso pagar por darla (es decir, no ofrecerla por puro amor al arte o por la mera visibilidad de sus patrocinadores, como venía sucediendo hasta ahora), ha de ser necesariamente una buena noticia. Aunque a algunos no les guste.

2) Porque sé que volveremos a escuchar (sobre todo dentro de un año, cuando desaparezca el partido de TVE) los mismos cantos de sirena que ya escuchamos en el cuatrienio 1999-2003 acerca de cómo la televisión de pago acabará matando el baloncesto, pero yo no concibo esa razón: porque han pasado ya más de tres lustros desde entonces, porque el nivel de penetración de aquel Canal + no es ni siquiera comparable al que hoy tiene Movistar +, porque algo hemos evolucionado también como espectadores: hoy tenemos múltiples soportes, dispositivos, vías y medios a nuestra disposición, hoy quien quiere ver algo lo ve. Y porque (al contrario que en 1999) en este caso no tenemos ya nada que perder, peor de lo que estamos es difícil que podamos estar. Todo lo que venga vendrá ya por añadidura.

3) Porque el fichaje de Piti Hurtado es lo más ilusionante que le ha pasado a la cobertura televisiva de la ACB desde los tiempos de maricastaña (fuera quien fuera esa señora). Y no llega solo, dicen. Sólo por eso ya habrá merecido la pena.

4) Porque he llegado ya a una fase de mi vida en la que las audiencias me importan un bledo (que no sé lo que es, pero tampoco me importa). Porque me importa otro bledo que seamos mil o un millón, allá cada uno con sus cadaunadas, a quien no le apetezca que haga lo que le parezca. Y porque tampoco me las creo, que lo sepan, porque ese frío dato de audiencia no refleja a quienes lo ven por ordenador (que son legión), aún menos refleja a quienes a veces no podemos verlo en directo y solemos entregarnos al noble arte del difericesto. Y sobre todo, porque ya está bien de autodestruirnos todas las jornadas, todas las semanas de toda nuestra santa vida con este monotema.

5) Porque la liga de la marmota seguirá existiendo (por los siglos de los siglos, salvo indeseado desgajamiento territorial) pero al menos este año parece atisbarse un ligero resquicio de que las cosas podrían llegar a ser de otra manera. Que Unicaja osara ganarle al Madrid la semifinal supercopera (aún con todos los condicionantes blancos) ya fue un buen síntoma (síntoma que luego se nos fue al carajo en la Final, pero síntoma al fin y al cabo), que vaya a llegar algo más de dinero televisivo (menos sería difícil) con el que aliviar un poco la enorme brecha entre clases sociales debería ser otro buen síntoma. Cierto es que con esta Supercopa son ya dieciséis los títulos domésticos consecutivos ganados por Madrid o Barça (todos y cada uno desde hace cinco años y medio, desde aquella liga baskonista de 2009/2010), pero no es menos cierto que cada día que pasa queda un día menos para que conozcamos un campeón de algo que no sea Barça ni Madrid. O dicho de otra manera, que llegados a este punto ya no sé si me he levantado ligeramente optimista o ligeramente gilipollas.

arroyo lawal6) Porque el Barça optó por reinventarse (a la fuerza ahorcan) y ahora toca ver cómo funciona semana tras semana esa reinvención más allá de la euforia supercopera de hace unos días: si Lawal intimida tanto como parece, si Vezenkov es tan bueno como parece, si Samardo aparece por fin, si Perperoglou mezcla bien con todos, si Ribas sigue saliéndose allá donde vaya, si Arroyo acata su papel secundario con las riendas puestas o se las quita para la ocasión, si Navarro aún vive (contra todos esos que hace ya unos cuantos meses decidieron darle por muerto…)

7) Porque el Madrid tiene ante sí el tremendo reto de intentar igualar lo que logró el pasado año (Supercopa aparte), porque será interesante ver cómo administra sus fuerzas por el camino, si vuelve a perder en otoño para ganar en invierno y primavera, si con las derrotas vuelven a emerger a las primeras de cambio sus decapitadores profesionales pretendiendo hacerle a Laso un ancelotti para cumplir con la tradición (aunque esta vez tendrían que inventarse un nuevo objeto de deseo, que sus tradicionales Obradovic, Djordjevic y Katsikaris están pillados…).

8) Porque ver jugar al Chacho siempre fue, es y seguirá siendo un placer. Porque sigue en la ACB como sigue también Llull, justo después de dar por hecho que se irían. Porque no hay noticia mejor para una liga que la continuidad de sus estrellas, que luego esa misma liga no sepa venderlas ya es otra cuestión.

9) Porque Joan Plaza tiene por fin entre manos el equipo que siempre soñó (o casi), porque este Unicaja tiene por fin argumentos más que sobrados para ser la tercera vía (junto con Valencia, obviamente). Luego ya que esa tercera vía aspire a derrotar al bipartidismo o que se nos quede en mero efecto bisagra sólo lo sabremos con el tiempo.

10) Porque el mero hecho de contar con un jugador como Kuzminskas ya te devuelve el precio de la entrada (o el del abono televisivo, en su caso). Porque casi me atrevería a decir que está a un solo paso (el de sus intermitencias, el de esa continuidad que siempre le falta) de ser tan candidato como el que más (si no el que más) a MVP de la ACB.diez unicaja Y porque por detrás de él emerge además un chaval llamado Dani Díez que se encuentra de repente ante la gran oportunidad de su carrera. Y algo me dice (ya algunas muestras ha dado de ello) que no la va a desaprovechar.

11) Porque será interesante ver si las llegadas de Planinic, Blazic, Bourousis o Corbacho dan para que el Baskonia de Peras forme también parte de esa tercera vía. Me encantaría que así fuera (cuantos más mejor) pero por ahora permítanme que sea muy escéptico al respecto. Si las cosas no van bien ya se encargará Querejeta de reinventarlas cuanto sea menester, pero a día de hoy me deja muy frío este proyecto baskonista 2015/2016, qué le vamos a hacer.

12) Porque he leído más de una vez en estos días que Darius Adams lo tiene todo para ser el nuevo Elmer Bennett, y no sé si se trata de un brindis al sol, de la mera expresión de un deseo o de una afirmación fundada, basada tal vez en sus (presuntas) actuaciones de pretemporada (que no he tenido el placer de contemplar). Dado que mis recuerdos de Adams me retrotraen a la temporada pasada, permítanme que por ahora me reserve el beneficio de la duda.

13) Porque Pedro Martínez llega por fin a ese (casi) grande que llevaba años mereciendo, al menos desde que le dieron aquella oportunidad en Baskonia para quitársela luego apenas cuatro días después de empezar. Llega ahora a la plaza más exigente que imaginarse pueda, un lugar donde la paciencia (la paciencia con sus entrenadores, en particular) no acostumbra a ser precisamente moneda común. Todo lo cual hace este reto todavía más hermoso, todavía mucho más especial. Ojalá que te vaya bonito, Pedro.

14) Porque a Valencia llega también Shurna (que me encanta desde sus tiempos en Northwestern, ya se lo dije), llega también SanEme (que me encanta de toda la vida de dios), llegan Hamilton y Sikma que son una garantía. Súmenlo a lo que ya había y descubrirán que con paciencia (bien escaso, insisto) y sin precipitaciones ni ataques de nervios deberían aspirar a casi todo. Lástima ese casi.

pangos granca15) Porque me apetece empezar a ver ya a mis viejos conocidos NCAA, ver de qué son capaces todas esas imágenes refrescantes de que les hablé hace unas pocas semanas: Pangos en Granca (algo ya mostró en la Supercopa), Haws en Obra, Henton en Sevilla, Jeff Taylor (si juega finalmente algún día) en el Madrid, Abromaitis en Tenerife, incluso David Wear en Fuenla aunque no sea santo de mi devoción. Lista que por otra parte se me quedó incompleta, ahora ya tendría que añadir al otro gemelo Wear (Travis, dicen que de camino hacia Gipuzkoa; más consistente que David, pero tampoco se me emocionen en exceso), al ex Fighting Illini Brandon Paul en la Penya… Muchos argumentarán que tanta presencia del club Al Salir de Clase sólo refleja el manifiesto empobrecimiento de la competición; pues vale, será así, no seré yo quien lo niegue. Pero a mí me encanta, qué quieren que les diga.

16) Porque este hacer de la necesidad virtud se refleja también a nivel doméstico, porque podría/debería ser la hora de Santi Yusta, Miguel Rico, Luka Doncic (aunque en este caso no hay necesidad que valga), Alex Suárez, Tomeu Rigo, Ili Diop, tantos otros (excluyo deliberadamente a Estu y Penya, que tendrán luego párrafo aparte). Economía de guerra si así lo quieren. La imaginación al poder.

17) Porque Granca se nos ha hecho grande. Porque la suma de Newley, Báez, Oliver, Pangos, Salin, Omic, Aguilar, Kuric o Rabaseda (cada uno a su manera) da como resultado una magnífica plantilla, Porque con Aíto el todo siempre suma más que la suma de las partes.

18) Porque Taph Savané aún continúa entre nosotros (baloncestísticamente hablando, me refiero). Porque su DNI podrá decir misa en arameo, pero su desempeño nos demuestra bien a las claras que está más joven cada año que pasa. Porque yo de (aún más) mayor quiero ser como él.

19) Porque Alejandro Martínez lleva media vida al frente del CB Canarias (por otro nombre Iberostar Tenerife) y aún le quedará otra media (recién renovado hasta 2017), porque pocos proyectos (si alguno hubiera) personifican mejor la continuidad, en los despachos, en los banquillos y en los parquets. Porque siguen Richotti o Sekulic (su permanencia es siempre el mejor fichaje), porque llegan O’Leary o Beirán. Porque todas sus piezas encajan, porque saben crear el caldo de cultivo para que todas sus piezas encajen. Porque son un ejemplo que muchos deberían imitar.

bellas cai20) Porque me duele no ver ya a Bellas en el Granca, pero al mismo tiempo me apetece ver a Bellas en otro lugar que no sea el Granca, tanto más en un lugar tan propicio como el CAI. Nuevos compañeros, nuevos técnicos, nuevas gentes, nuevo clima, nueva vida, por primera vez lejos de su (muy bien ganada) zona de confort.

21) Porque (me gustaría pensar que) cada vez que conecten con Zaragoza conectarán con el Pabellón José Luis Abós, cada vez que alguien empiece a narrar dirá bienvenidos al Pabellón José Luis Abós, cada vez que las cámaras enfoquen la cancha leeremos en la parte superior Pabellón José Luis Abós. Le pese a quien le pese. (Me gustaría pensarlo, pero lo pongo entre paréntesis porque justo después de escribirlo descubro que no será así por ahora, que los tribunales han suspendido cautelarmente el cambio de nombre; mandagüevos, añado, desde el exquisito respeto a las resoluciones judiciales que no comparto en absoluto).

22) Porque soy campazzista, lo soy desde antes de los Juegos de 2012, desde antes de que en el Madrid supieran siquiera que existía. Porque por serlo me he llevado hostias tuiteras a tutiplén (legítimas discrepancias, en cualquier caso) de todos aquellos que echaron pestes tras la marcha de Draper, todos esos iluminados que decían que no era digno de vestir la camiseta del Madrid (que leyéndoles a veces piensas que ni Magic Johnson en sus buenos años habría sido digno de vestir la camiseta del Madrid, a poco que hubiera fallado un pase). Soy campazzista y me preparo para cobrarme mi revancha, porque sé que este año en Murcia, con minutos, confianza y Fotis (y a poco que le acompañe la salud), sencillamente se va a salir. Recuérdenmelo en primavera.

23) Porque además de Campazzo Murcia será este año un verdadero latin team: Augusto Lima (si finalmente se queda y no es abducido por la casa blanca, lo cual aún no está claro a la hora del cierre de estas líneas), Vitor Benite, Sadiel Rojas… Porque con Fotis al mando, Cabezas dejando poso, Wood en los triples, Lischuk en los bloqueos y Antelo anteleando sólo pueden salir cosas buenas de ese equipo.

24) Porque también soy brizuelista (no saben cuánto), porque creo sinceramente que Darío Brizuela es lo mejor que le ha pasado al Estu desde hace muchísimo tiempo, lo mejor que ha salido de esa cantera desde el Chacho si me apuran (y aunque sé que Jaime Fernández tendría razones más que fundadas para decir algo al respecto).brizuela vicedo Tendrá minutos, apunta a titular, ya veremos si de aquí a unos meses no estaremos hablando del jugador revelación de la ACB (y miren que este año hay competencia). Papeletas lleva, tantas como el que más.

25) Porque además de Brizuela habrá bola también para Vicedo, Juancho Hernangómez, Fran Guerra y puede que alguno más, porque con Ocampo al mando sabemos por fin que todas estas criaturas vuelven a estar en buenas manos. ¿Lo demás? Dos veteranos del Vietnam como Nacho y Salgado, dos americanos (de USA) con buena pinta, Bircevic haciendo bulto y la maravillosa guinda final de Stimac, el hombre boquiabierto (es como aquél del pueblo de Gila que le decían ¡oye, que tienes la boca abierta! y contestaba ¡ya lo sé, si la he abierto yo!); no destacará por su estética (en ningún sentido) pero lo compensará con creces con todo lo demás. Y todo lo cual sin más objetivos (al menos por mi parte) que no pasar apuros, crecer, disfrutar, volver a ser felices practicando y viendo baloncesto. Ser de nuevo el Estu, con todo lo que eso comporta.

26) Porque seguiremos abalanzándonos a contemplar cada partido de la Penya (en la medida en que la cobertura televisiva nos lo permita) como si fuera un objeto de culto, quizá porque efectivamente sea un objeto de culto. Porque llegan Drame (mítico apellido en aquella casa, por cierto) o Brandon Paul, porque sigue Mallet que parece el padre de todos, porque sigue Suton, porque aún continúan Vidal o Miralles. Pero también porque Ventura y Llovet ya son imagen de marca, porque Abalde lo será más pronto que tarde (si no lo es ya), porque a la vuelta de la esquina aguardan Sans, Nikolic o Nogués. Pero sobre todo, porque muy pocas cosas resultan más gratificantes (en lo que a ACB respecta) que ver jugar a la Penya.

27) Porque Sevilla sigue viva (un año al menos), porque Bilbao finalmente se ganó la estabilidad. Porque son plazas indispensables, porque una ACB sin Bilbao o sin Sevilla carecería por completo de sentido.

28) Porque cada minuto de Raül López seguirá valiendo su peso en oro, porque se nos irá más pronto que tarde, porque deberíamos de enmarcar todos esos ratos que aún le queden en ACB.

29) Porque Pustovyi, Bendzius y Caloiaro (más la continuidad de Waczynski) seguirán poniendo a prueba la pronunciación de los comunicadores compostelanos en particular, y los de toda la ACB en general. Porque (más allá de chorradas) la enésima reinvención obradoirista volverá a salir adelante como todas las anteriores (Moncho mediante), porque volverá a emocionarnos como todas las anteriores (Miudiño mediante).

shermadini_morabanc_rtva_andorradifusio_ad30) Porque es un lujo y un auténtico placer tener por aquí de nuevo a Míster Bean Shermadini. Aunque habré de reconocer que si hace meses me hubieran preguntado dónde iría jamás habría imaginado que fuera a Andorra, tanto menos con las evidentes carencias interiores en muchas otras plazas ACB de mayor raigambre y tronío. Los designios del mercado (y de la fiscalidad) son inescrutables, sin duda.

31) Porque una cosa es reinventarse y otra (ya un paso más allá) lo que tendrá que hacer el Fuenla: técnico nuevo (Tabak), asistentes nuevos (Cuspinera, Raventós), nueve (sí, 9) jugadores nuevos si no he echado mal la cuenta, incluido el recién llegado (y no por ello menos insospechado) Marko Popovic. Me fascina, me seduce y me intriga (sobre todo me intriga) lo que pueda salir de ese collage, puede ser una maravilla o un caos, esperemos que opten por la primera opción.

32) Porque este año descenderá al menos un equipo a la LEB, de verdad, se lo prometo. No, no es que adivine el futuro (que yo sepa) sino que el postergado ascenso ourensano hará que el último clasificado de la ACB baje esta vez sí o sí (salvo nuevo cambio de opinión o de circunstancias en los próximos meses, que a la vista de los antecedentes tampoco me extrañaría). Y no es que yo le desee mal a nadie, líbreme el cielo, es sólo que recuperar esa dinámica medianamente normal de ascensos y descensos resulta esencial para la supervivencia de esta competición (y no digamos ya de la LEB). Así que algo es algo, menos da una piedra. Aunque sea en diferido.

33) Porque a día de hoy todos parten de cero (por definición), hasta la propia Liga parte de cero, si no nos ilusionamos ahora ya me dirán ustedes cuándo nos vamos a ilusionar. Tiempo habrá para que la cruda realidad venga a ponernos en nuestro sitio.

34) Porque me salen ya a estas alturas 35 motivos pero podrían salirme 350 si me lo propusiera, porque creo que llegados a este punto se han ganado ustedes sobradamente el derecho a que les deje descansar. Y porque muchos de esos otros motivos se nos irán apareciendo según avance la temporada, no les quepa la menor duda. Somos así, todavía capaces de encontrar alicientes aunque nos pueda el desánimo.

y 35) Porque sí. Porque el baloncesto nos hace felices, y a día de hoy (y mientras no se demuestre lo contrario) no tenemos ninguna otra liga profesional de baloncesto más cerca de casa, ni puñetera falta que nos hace. Porque sigue siendo nuestra Liga por más motivos que se empeñen en darnos año tras año para que deje de serlo. Porque ya está bien de lamernos las heridas. Porque sí.

lo de todos los años   7 comments

Me permitirán que me autoplagie (o que me autocite, que queda más elegante), que copiapegue aquí lo que escribí hace hoy exactamente un año y diez días, más que nada porque no me apetece volver a escribirlo:

El proceso de elección de Entrenador del Año en nuestra Liga ACB responde a un mecanismo ciertamente muy complejo, en el que inciden un sinfín de variables que resultaría sumamente prolijo explicar aquí, en el corto espacio de unas breves líneas. Pese a ello, y dada mi natural vocación de síntesis, haré un ímprobo esfuerzo para resumirles de la mejor manera posible los pasos que por lo general conducen a la concesión del susodicho galardón:

Paso 1: se espera a que termine la temporada regular.
Paso 2: una vez finalizada la temporada regular se obtiene la clasificación.
Paso 3: se mira dicha clasificación para comprobar qué equipo ocupó el primer puesto.
Paso 4: se comprueba quién es el entrenador de dicho equipo.
Paso 5: se otorga a dicho técnico el premio al Entrenador del Año. Sin más.

O dicho de otra manera: en la temporada 2009/2010 el Barça acabó primero la temporada regular, y el premio al Entrenador del Año le fue otorgado a Xavi Pascual. En la temporada 2010/2011 el Barça acabó primero la temporada regular, y el premio al Entrenador del Año le fue otorgado igualmente a Xavi Pascual. Y en ésta recién concluida 2011/2012 el Barça ha acabado primero la temporada regular, y el premio al Entrenador del Año le ha sido concedido a… (terminen ustedes la frase, háganme el favor, que es que a mí me da la risa).

Fin de la cita, evidentemente aquella entrada era mucho más larga (y cómo no habría de serlo) pero el resto eran ya generalidades y vaguedades que venían a cuento entonces pero hoy ya no vienen al caso. Hoy podría simplemente continuar aquella cita añadiendo que en esta temporada 2012/2013 el primer clasificado de la temporada regular ya no ha sido el Barça sino el Madrid, razón por la cual el Entrenador del Año ya no ha sido Xavi Pascual sino

Creo que no soy precisamente sospechoso de lasofobia, creo que nadie que me lea con cierta asiduidad pensará que si escribo así es porque le tengo cierta manía a Pablo Laso. Más bien al contrario, saben que le he puesto por las nubes un montón de veces, la última hace apenas unos días con notable éxito de público y no tanto de crítica, que de esa hay para todos los gustos. Lo repetiré una vez más, valoro a Laso muy por encima de lo que lo hacen muchos aficionados de su propio equipo y creo firmemente que está haciendo un extraordinario trabajo cuyos resultados se ven a simple vista: el título copero del pasado año, la Final de la Euroliga, el liderazgo en ACB y sobre todo la creación de un estilo de juego perfectamente reconocible y sumamente atractivo para el espectador. Valoro a Laso y hasta lo tengo en gran estima, no les quepa la menor duda, pero una cosa es una cosa y otra cosa ya son dos cosas. Laso es el entrenador del Madrid (lo mismo de esto ya se habían dado cuenta), y nadie dice que sea fácil entrenar al Madrid como tampoco es fácil entrenar al Barça, faltaría más; pero las penas con pan son menos como suele decirse. O dicho de otra manera, que no sé si me estoy explicando: es muy meritorio acabar primero la fase regular ACB, qué duda cabe, pero es algo que queda mucho más a mano si manejas un presupuesto futbolero como el de Madrid o Barça que si manejas cualquier otro presupuesto, cualquiera. ¿Entrenador del año? Para mí entrenador del año sería el que tuviera mejor relación calidad-precio, es decir, mejor relación entre los resultados conseguidos y los medios que fueron puestos en su mano para conseguirlos. El que hace más con menos, por decirlo así. Todo lo cual no quita para que si en un momento dado un equipo grande hace una temporada superlativa su técnico no pueda ser considerado entrenador del año, faltaría más. Pero eso, una temporada muy puntual, unas circunstancias muy concretas; no que por el mero hecho de quedar primero te lo den ya, de serie, sin atender a ninguna otra consideración.

Supongo que hasta se podría otorgar este premio en base a parámetros matemáticos, y obviamente no me refiero al puesto en la clasificación o a una mera suma estadística sino a algo más elaborado; quizás podría establecerse una correlación (inversa), de un lado el número de victorias, del otro el presupuesto del equipo o bien la suma de las nóminas de sus jugadores, ahí les dejo la idea (y gratis) por si les apeteciera llevarlo a cabo, yo no lo haré por varias razones: porque soy lego en la materia, porque aunque no lo fuera no tengo ni el tiempo ni las ganas de ponerme a calcular una cosa así y porque (sobre todo) no soy tanto de números como de sensaciones. Y mis sensaciones me dicen que el que ha hecho más con menos (muy alto el más, muy bajo el menos) ha sido el técnico del CB Canarias Alejandro Martínez. Primera temporada en la élite, casi rozando los playoffs, casi la misma plantilla que subió de LEB más algún ligero retoque y añadiendo además (por si todo lo anterior fuera poco) esas mismas cualidades que decíamos de Laso, ese estilo reconocible y muy atractivo. Sí, él habría sido sin lugar a dudas mi entrenador del año, y en su defecto tampoco me habría chirriado que lo fueran Pedro Martínez, Moncho Fernández, Roberto González o José Luis Abós, ejemplos perfectos todos ellos (cada uno a su manera) de optimizar plantillas y conseguir resultados muy por encima de las expectativas generadas. Cualquiera de ellos (y algún otro que me dejo) en mi opinión lo merecía más que Laso, simplemente porque ninguno de ellos tuvo ni de lejos el plantillón, los medios ni las posibilidades que tuvo Laso. Repito una vez más, todo ello sin menospreciar en absoluto el grandísimo trabajo de Pablo Laso.

A veces me pregunto qué es lo que mueve a la ACB a perpetrar esta solemne majadería año tras año. Evidentemente no lo sé, pero por buscarle alguna explicación me contesto que será tal vez por un impulso mediático, porque piensen que dárselo a un personaje mínimamente reconocible les permitirá vender mejor el producto. Lo cual, si fuera cierto, no haría sino confirmar la evidente incapacidad de la propia ACB a la hora de saber cómo vender su producto. Si se lo tienen que dar al entrenador del equipo líder (que suele coincidir con Barça o Madrid, casualmente) porque piensen (acaso con razón) que si se lo dan a cualquier otro no lo va a conocer ni la madre que lo parió, aviados vamos. Como siempre, el mundo al revés. La NBA, ese espejo en el que tanto les gusta mirarse, no tuvo ningún reparo en darle hace algunos años el premio de Entrenador del Año a un Doc Rivers que por aquel entonces no era el técnico de éxito que hoy conocemos en los Celtics sino un técnico rookie que, recién colgadas las botas, hacía sus primeros pinitos en Orlando. Aquellos Magic se quedaron a las puertas del playoff y muchos por aquí (quizá la falta de costumbre) pusieron el grito en el cielo, cómo es posible que se lo den si no está en playoffs, sin reparar en el pequeño detalle de que Rivers había hecho encaje de bolillos con una plantilla que no había por dónde cogerla, con un equipo que era algo menos que un equipo de transición. El que hace más con menos, recuerden, los votantes NBA lo vieron claro. La NBA crea estrellas y a partir de ahí las vende, la ACB espera que se creen solas y a partir de ahí tampoco hace nada, simplemente se deja llevar, no se atreve a salirse ni siquiera un poquito del guión.

Si sólo fuera el Entrenador del Año… Es Mirotic de MVP, es ese quinteto ideal políticamente correcto con tres jugadores del primer clasificado, otro del segundo y otro del tercero como si más allá no hubiera baloncesto, como si no existieran Nacho Martín, Justin Doellman, Germán Gabriel, tantos otros. Les compro a Sergio Rodríguez porque saben que soy muy del Chacho y porque creo que lo merece (aunque algún otro Rodríguez de acento puertorriqueño podría tener algo que decir), podría comprarles a Tomic aunque sus prestaciones a un lado de la cancha no tengan nada que ver con las del otro, podría hasta comprarles (con muchísimas reservas) a Mirotic pero por favor, no me vendan a Rudy, no me vendan al Chapu, este año no, a ambos les aprecio y les tengo en gran estima pero no me vendan la moto, tengan la bondad. No, no les pondré esta vez como ejemplo a la NBA porque allí también hacen sus cagadas (ese defensor del año en el segundo mejor quinteto defensivo del año, esos Wade y Howard en el tercer mejor quinteto de la Liga como si en verdad lo merecieran) y para eso me basta y me sobra con las nuestras. ¿Mirotic MVP? Es muy bueno y va a ser mucho mejor (pero esto se da por lo que se es, no por lo que se vaya a ser), cierto es que ha hecho partidos realmente extraordinarios pero no es menos cierto que en otros ha estado prácticamente desaparecido. Ya les dije antes que no me muevo tanto por números como por sensaciones, y mis sensaciones me llevan a un extraño concepto llamado continuidad: la que no encuentro en Mirotic, la que sí encuentro en aquellos otros Doellman o Nacho Martin que les decía más arriba (cada uno a su manera), la que encuentro incluso en su compañero Sergio Rodríguez antes que en él mismo. Claro está, Mirotic es la estrella emergente, jugará en la NBA tarde o temprano y queda mucho mejor a la hora de lucirlo, va usted a comparar, pones en el cuadro de honor MVP Nikola Mirotic y queda como dios, pones en cambio MVP Nacho Martín y queda de lo más cutre, ya ves tú, Nacho y encima Martín, pero quién demonios es ese tío, por dios qué vulgaridad. Habremos de reconocerlo, premiar a Mirotic resulta mucho más estético, ya otra cosa es que además sea justo.

Así que miren, déjense de tonterías de una vez por todas y para el año que viene institucionalicen todos estos premios, tengan la bondad. Háganlo en la misma línea que les proponía al comienzo, proclamen con antelación que el Entrenador del Año será el técnico del equipo que gane la temporada regular, que el MVP será el jugador más vendible e icónico de ese mismo equipo campeón de la regular, que el quinteto ideal estará integrado necesariamente por jugadores de los tres primeros clasificados en rigurosa proporción a los méritos contraídos por éstos, que los jugadores de aquellos equipos a partir del cuarto puesto podrán optar al Premio a la Actitud Azul o al Premio a la Tocada de Huevos Verde pero a los premios principales no, nunca, jamás, en ningún caso, bajo ningún concepto. Déjenlo por escrito, díganlo por adelantado y al menos sabremos a que atenernos. Nos parecerá igual de injusto, pero ya no nos pillará por sorpresa.

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