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MI GRAN COPA   Leave a comment

adrenalina1. La Copa volvió a ser La Copa, justo cuando ya casi nadie esperaba que lo fuera. Cuando la Copa de las sorpresas era ya sólo un lejano recuerdo, cuando muchos habíamos repetido hasta la saciedad que cualquier tiempo pasado fue mejor, cuando ese eslogan de los cuatro días de adrenalina parecía haberse quedado más obsoleto que el teletexto emergió por fin esta Copa 2016 para devolvernos nuestra fe en el baloncesto, en la ACB, en el deporte e incluso en el ser humano como ente capaz de (aún en momentos de máxima exigencia) generar emociones maravillosas. Esta edición quedará ya como una de las mejores de la historia, probablemente como la mejor en lo que llevamos de siglo. No es poca cosa viniendo de donde veníamos.

2. Estaba todo el madridismo desatado celebrando el título, estaban todas las emociones desbordadas en la casa blanca (mención especial para Pablo Laso, también en ese aspecto) y mientras tanto allí arriba en el palco su presidente permanecía circunspecto, hierático, hermético, como si todo aquello no fuese con él. Quizás porque en el fondo no fuese con él, quizás por una mera cuestión protocolaria, quizás porque en su ánimo pesara mucho más el empate de Málaga que el título de A Coruña o quizás porque el no exteriorizar las emociones sea una condición inherente a su estatus de Ser Superior, es tal su grado de plenitud interior que dejarlo traslucir hacia fuera sería poco menos que una vulgaridad. O quizás sea algo mucho más simple que todo eso, quizás sea sólo que cada título del Madrid de baloncesto no sólo no le produce ninguna satisfacción sino que le genera una intensa irritación. Recapitulemos: allá por el verano de 2014 Don Florentino estuvo a punto de hacerle a Laso un ancelotti (un año antes de hacérselo al propio Ancelotti), no lo hizo y desde entonces su eternamente cuestionado (por algunos) técnico no ha hecho otra cosa que pagárselo con títulos, títulos a tutiplén, títulos a todas horas, títulos de todos los colores, títulos uno detrás de otro.RMcampeones Cada uno de esos títulos es como una daga en el corazón del florentinismo, una especie de recordatorio de que existe otra manera de hacer las cosas, esa que consiste en perseverar en un proyecto y no en cambiar necesariamente de proyecto cada dos por tres. Si caminas en la misma dirección tarde o temprano acabarás llegando a algún destino, si cambias de trayecto a cada rato nunca llegarás a ningún sitio, es así de sencillo. De alguna manera cada título de la sección de baloncesto parece existir sólo para recordarle al Presidente todos los títulos que está dejando de ganar en fútbol. Ahí le duele.

3. Hacia finales de agosto de 2008, tras la final olímpica de Pekín, escribí (una de tantas tonterías que suelo escribir de vez en cuando) que aquella selección española en realidad no había ganado la plata sino el oro, si bien se lo habían dado bañado en plata sólo para disimular, sólo para que el campeón oficial no se ofendiera. Me acordé de esas palabras tras la final de este domingo, quizás porque (salvando las distancias, obviamente) lo dicho sobre aquella selección vale también para este Granca. Desconfíe de las apariencias, en realidad el Club Baloncesto Gran Canaria ganó también esta Copa, la ganó tanto como el que más, le nombraron subcampeón y le dieron un trofeo en miniatura por aquello del que dirán pero ese sub acabará desapareciendo, ese trofeo se acabará engrandeciendo con el mero paso del tiempo. Por supuesto que el Madrid es justo y merecido campeón, sólo faltaría. Pero más allá de eso esta Copa quedará ya para siempre como la Copa del Granca, así será al menos hasta que lo mejore en una próxima edición. Que todo se andará.

4. Gran Granca desde el principio hasta el final, hasta la Final (sí, esa misma para la que muchos le trataron como si no fuera a presentarse, como si el resultado estuviera ya escrito de antemano, como si su único destino fuera ser una mera comparsa a merced del Madrid; afortunadamente para ellos su entrenador y sus jugadores no fueron de la misma opinión).herbalife-gran-canaria-real-madrid-102_g Gran Granca incluso hasta el final de la Final, cuando todo parecía sentenciado y hasta el más elemental sentido común aconsejaba rendirse. ¿Rendirse, dije? Si no se rindieron cuando estaban 12 abajo ante Valencia, si aún menos se rindieron cuando estaban 19 abajo ante Bilbao a ver por qué habrían de rendirse aunque estén otra vez 12 abajo ante el Madrid a poco más de un minuto para el final. Aplíqueseles aquello que cantaba Serrat de los piratas, larga vida y gloria eterna, para hincarles de rodillas hay que cortarles las piernas. Gloria eterna.

5. Vivo en un país que sacraliza lo joven y demoniza lo (aparentemente) viejo, de tal manera que en cuanto un profesional cumple los treinta y falla un par de veces ya se le coloca una de las más crueles etiquetas que puedan adjudicarse a deportista alguno, la de acabado, que acostumbra además a arrojarse a la espalda de cualquiera con inusitada crueldad. Estás acabao, no sé ya cuántas veces tuvo que escucharlo en tiempos de Messina (y aún en los primeros de Laso) un Felipe Reyes que cada día que pasa parece más joven. Estás acabao, no imagino cuántas veces habrán tenido que escucharlo dos tipos que han escrito algunas de las páginas más bellas de esta Copa, Don Albert Oliver y Don Alex Mumbrú.oliver Ambos pusieron mucho más de lo que estaba en su mano para ganar, ambos se negaron radicalmente a perder, ambos lloraron su respectiva derrota como si no fueran veteranos curtidos ya en mil batallas sino imberbes quinceañeros no preparados aún para los duros avatares de la vida. Oliver y Mumbrú, Mumbrú y Oliver, bien merecen que nos pongamos metafóricamente (que no físicamente, ya que entonces no podría teclear) EN PIE. Bendito acabamiento.

6. Y a veces ni siquiera hace falta esperar tanto para que te entierren, a veces te colocan la etiqueta de acabado antes incluso de cumplir los treinta. En el verano de 2014 Gustavo Ayón contaba sólo 29 primaveras pero ya entonces tuvo que escuchar toda clase de lindezas sobre el presunto declive (cuando no final) de su carrera, tanto más cuando el Barça regaló sus derechos al Madrid y seguidamente se descojonó de la risa como diciendo vaya paquete que nos hemos quitado de encima, vaya gol que le acabamos de meter al eterno rival. Y los primeros meses de aquella temporada 2014/2015 parecieron abundar en aquella misma teoría sin reparar en que Ayón estaba aún convaleciente en el plano físico, acaso también en el psíquico tras algún grave problema personal. Fue justo hace un año (Copa 2015) cuando Ayón emergió por fin como el gran pívot que siempre fue, el que conocimos en Fuenlabrada y no acabaron de conocer en NBA, sólo que ahora además corregido y aumentado por la experiencia, por la sabiduría que te da la vida tanto más cuanto más adversa sea.ayonmvp Y desde entonces ya no ha parado, habiendo sido parte no ya importante sino imprescindible en todos los múltiples y variopintos títulos ganados por el Madrid durante este último año. Este Ayón 2016 es tan indispensable en este Madrid como puedan ser los Sergios, como pueda ser Felipe. Y lo mejor es que es sólo el principio. Pocas veces un MVP fue más justo.

7. Y si te entierran a los treinta, qué decir ya a los setenta. Setenta inviernos cumplirá ya este año Don Alejandro García-Reneses, sí, setenta, por más que su aspecto eternamente joven y su cabello eternamente desencanecido parezcan indicar lo contrario. 53 años han pasado ya desde que debutó en Estudiantes, 51 desde que protagonizó aquel insospechado cameo en La Familia y Uno Más, 43 desde que empezó su carrera como entrenador, 31 desde que empezó a entrenar al Barça, ocho desde que ganó su última Copa con aquella maravillosa Penya de la erre que erre (Ricky & Rudy). En cualquier otro lugar sería un mito, una leyenda quizás comparable a lo que en USA representan Krzyzewski o Popovich por ejemplo. Aquí en cambio le vemos como uno más, casi un cualquiera, somos así, nos encanta ensalzar a los muertos pero nos cuesta horrores encumbrar a los vivos, tanto más cuanto más vivos. De hecho no es ya que no los ensalcemos sino que procuramos despiezarlos en cuanto se nos presenta la ocasión.aitoGC No seré yo quien caiga en eso, no esta vez al menos. Lo repetiré una vez más, no es ya que Aíto sea parte esencial de nuestro baloncesto (que también), es que Aíto ES el baloncesto. Nada habría sido igual sin él.

8. Decían en las clases de religión de mi lejana infancia que Dios escribe derecho con renglones torcidos (que yo con infantil candor pensaba entonces que vaya chulería más absurda, si tan todopoderoso era a ver qué trabajo le costaba enderezarlos, y luego ya escribir normal… Ya ven que la fe nunca fue mi fuerte, ni siquiera cuando era obligatoria). Josean Querejeta no es Dios ni falta que le hace, pero de alguna manera su Baskonia está también lleno de renglones torcidos, deshechos de tienta que algunos ya no consideraban aprovechables ni siquiera para un equipo de nivel medio, no digamos ya para uno que aspira siempre a la élite aún por muchas limitaciones presupuestarias que se le impongan. Renglones torcidos como un Bourousis que abandonó (o le abandonaron) el Madrid casi fondón, fuera de punto y de ilusión, y que hoy sin embargo está considerado unánimemente como uno de los jugadores más en forma de Europa, y ello en su doble papel de pívot evidente y base encubierto de este equipo. Renglones torcidos como Darius Adams o Mike James (rebautizado el pasado sábado como Froilán James, en un gozoso momento tuitero), o como un Davis Bertans recién emergido de una de esas lesiones que ponen la carrera de cualquiera del revés. Renglones torcidos como tantos otros, incluso como el propio Peras tras su traumático despido valenciano. Y con todos ellos este Baskonia ha conseguido escribir tan derecho como para ganar en el Palacio y el Palau, como para batir al imbatible Cheska y hasta acabar con la imbatibilidad liguera de Valencia. Dicen que el mejor escribano echa un borrón, pero su derrota in-extremis del sábado casi no fue ni borrón siquiera. A este (tan peculiabourousis_hernangomez_baskonia_copa_EFE_foto610x342r como maravilloso) Baskonia 2016 aún le habrán de quedar muchas más páginas por escribir.

9. Es bien sabido que en lo tocante a baloncesto (acaso también a algún otro deporte) las palabras Valencia y paciencia nunca acostumbran a ir en la misma frase, ni aunque rimen. En lo que fueron ganando chiquicientos partidos seguidos todo fueron loas y parabienes, pero ha sido verse fuera de dos competiciones y empezar de inmediato a afilar los cuchillos para no faltar a la tradición. Las rachas iniciales no sirven para nada, dicen, lo que cuenta de verdad es estar en plenitud cuando llega la hora de la verdad, todo lo demás son milongas etc etc. Es curioso, justo lo mismo que dijeron de aquel Madrid de Laso 2013/2014, aquel que tras la más espectacular temporada que vieron los siglos fue a morir en una prórroga ante el Maccabi. No hará falta que les recuerde (más que nada porque ya lo he contado hace siete párrafos) que aquel linchamiento no prosperó y hoy bien que recogen los frutos, y no estoy estableciendo con ello ningún paralelismo ni diciendo que esta racha truncada de 2016 garantice títulos en 2017, líbreme el cielo. Sólo digo que hay muchísimo baloncesto en esa plantilla y ese cuerpo técnico y que ha quedado demostrado con creces que se trata de un proyecto sólido en el que merece la pena perseverar, tanto más si tenemos en cuenta que de no haber sido por la temblequera que le entró al pobre Justin Hamilton quizás hoy estaríamos hablando de otra historia muy diferente. Sé bien que la filosofía del señor Roig es quitar un producto de las estanterías en cuanto no cumple con sus expectativas de venta, pero alguien tendrá que explicarle alguna vez que un equipo de baloncesto nada tiene que ver con una cadena de superhipermercados, ni aún por exitosísimos que éstos sean. Quién sabe, quizás aún esté a tiempo de entenderlo.

10. TVE sigue siendo una televisión pública, aunque se esfuerce concienzudamente en disimularlo. TVE aplica estrictos criterios de televisión privada a la hora de programar (curioso, dado que supuestamente no viven ya de la publicidad), de tal manera que si prevé que algo va a tener audiencia lo acarrea raudo y veloz a La1, si prevé que no la va a tener lo arrincona en cualquier otro canal.tvecr Supongo que están en su derecho, ya otra cosa es que el ejercicio de ese derecho respete las más elementales normas de la ética. Programar en TVE1 un previsible Barça-Valencia y reubicarlo en Teledeporte cuando la realidad te devuelve un Bilbao-Granca no es ya una falta de respeto a los aficionados de ambos equipos, a los aficionados al baloncesto en general y hasta a sus propios trabajadores, es también algo más: es mandar un mensaje sumamente peligroso, vosotros vendéis la Copa de las Sorpresas pero que sepáis que a mí esas sorpresas me joden enormemente, a mí de toda vuestra Copa en realidad sólo me interesan un par de equipos y los demás me chupan un pie, así que no me jodáis y dadme exactamente lo que os estoy pidiendo porque si no es casi mejor que no me deis nada. Tal cual. Al matrimonio ACB-TVE le quedan apenas tres o cuatro meses, lo sentiré por Lalo Alzueta y demás buenos profesionales que aún quedan en esa casa, lo sentiré por quienes sólo vean baloncesto en abierto pero por todo lo demás qué quieren que les diga: que tanta paz lleven como descanso dejan.

y 11. Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche. Fuenlabrada introdujo el raphaelismo en sus celebraciones baloncesteras (sumamente frecuentes en estos últimos tiempos) y éste a su vez dio el salto a la ACB para convertirse casi en el himno de esta Copa, para que acabara cantándolo/bailándolo todo dios cada vez que hubo motivos para ello. Quién se lo iba a decir al afamado a la par que veterano vocalista jiennense, que una copla suya de hace medio siglo acabaría (cine mediante) convertida en símbolo por esas canchas de Dios. Qué pasará, qué misterio habrá, qué tendrá la Copa para hechizarnos de ese modo, para devolvernos ese hechizo de hace tantos años cuando ya lo creíamos perdido, para regalarnos una edición de 2016 que difícilmente podremos olvidar mientras el señor Alzheimer nos lo permita. Mi gran Copa. Nuestra gran Copa.

ME SOBRAN LOS MOTIVOS   5 comments

Aquí donde me ven, este año he decidido rebelarme. Rebelarme contra mí mismo, no teman, rebelarme contra mi propia depresión pre-parto. Año tras año, en los días previos al comienzo de la ACB, se nos instala una sensación como de más de lo mismo: mismo aire mustio, mismas negras perspectivas, misma esclerotización administrativa, misma mortecina audiencia, mismo panorama televisivo, misma sensación de pérdida de talento, mismo coto cerrado para quienes se ganan su ascenso, mismo coto cerrado para quienes acaban en puestos de Euroliga, misma temporada regular interminable, mismos playoffs insignificantes que se nos irán en un suspiro, misma liga de la marmota condenada a una sempiterna bipolaridad… Bueno, pues contra todo eso, y quizás porque hoy contra mi costumbre me he levantado ligeramente optimista (no se confíen, no vaya a ser que se me pase) he decidido rebelarme. Porque aún siendo todo lo anterior más o menos cierto, no es menos cierto que también me sobran los motivos para la ilusión a poco que me pare a buscarlos. Me he puesto a ello, he encontrado unos cuantos (bastantes más de los que imaginaba) y aquí se los traigo, por si les apeteciera acompañarme en esta búsqueda de la ilusión perdida:

1) Porque el (presunto) desembarco de Movistar + de alguna manera me devuelve la ingenua ilusión de recuperar por fin una cobertura televisiva digna de la Liga. No les voy a engañar, llevo casi un cuarto de siglo siendo plusero (aunque no fueron pocas las veces que estuve a punto de dejar de serlo) así que juego con ventaja, tengo ya buena parte del trabajo hecho. Pero aunque no fuera así, creo firmemente que esta ACB necesita con urgencia un reconstituyente, algo que la revitalice.logotipo_movistar_plus_-_liga_endesa_2 En muchos aspectos, pero el aspecto televisivo no es precisamente menor. Que un operador decida apostar firmemente por esta Liga, que decida incluso pagar por darla (es decir, no ofrecerla por puro amor al arte o por la mera visibilidad de sus patrocinadores, como venía sucediendo hasta ahora), ha de ser necesariamente una buena noticia. Aunque a algunos no les guste.

2) Porque sé que volveremos a escuchar (sobre todo dentro de un año, cuando desaparezca el partido de TVE) los mismos cantos de sirena que ya escuchamos en el cuatrienio 1999-2003 acerca de cómo la televisión de pago acabará matando el baloncesto, pero yo no concibo esa razón: porque han pasado ya más de tres lustros desde entonces, porque el nivel de penetración de aquel Canal + no es ni siquiera comparable al que hoy tiene Movistar +, porque algo hemos evolucionado también como espectadores: hoy tenemos múltiples soportes, dispositivos, vías y medios a nuestra disposición, hoy quien quiere ver algo lo ve. Y porque (al contrario que en 1999) en este caso no tenemos ya nada que perder, peor de lo que estamos es difícil que podamos estar. Todo lo que venga vendrá ya por añadidura.

3) Porque el fichaje de Piti Hurtado es lo más ilusionante que le ha pasado a la cobertura televisiva de la ACB desde los tiempos de maricastaña (fuera quien fuera esa señora). Y no llega solo, dicen. Sólo por eso ya habrá merecido la pena.

4) Porque he llegado ya a una fase de mi vida en la que las audiencias me importan un bledo (que no sé lo que es, pero tampoco me importa). Porque me importa otro bledo que seamos mil o un millón, allá cada uno con sus cadaunadas, a quien no le apetezca que haga lo que le parezca. Y porque tampoco me las creo, que lo sepan, porque ese frío dato de audiencia no refleja a quienes lo ven por ordenador (que son legión), aún menos refleja a quienes a veces no podemos verlo en directo y solemos entregarnos al noble arte del difericesto. Y sobre todo, porque ya está bien de autodestruirnos todas las jornadas, todas las semanas de toda nuestra santa vida con este monotema.

5) Porque la liga de la marmota seguirá existiendo (por los siglos de los siglos, salvo indeseado desgajamiento territorial) pero al menos este año parece atisbarse un ligero resquicio de que las cosas podrían llegar a ser de otra manera. Que Unicaja osara ganarle al Madrid la semifinal supercopera (aún con todos los condicionantes blancos) ya fue un buen síntoma (síntoma que luego se nos fue al carajo en la Final, pero síntoma al fin y al cabo), que vaya a llegar algo más de dinero televisivo (menos sería difícil) con el que aliviar un poco la enorme brecha entre clases sociales debería ser otro buen síntoma. Cierto es que con esta Supercopa son ya dieciséis los títulos domésticos consecutivos ganados por Madrid o Barça (todos y cada uno desde hace cinco años y medio, desde aquella liga baskonista de 2009/2010), pero no es menos cierto que cada día que pasa queda un día menos para que conozcamos un campeón de algo que no sea Barça ni Madrid. O dicho de otra manera, que llegados a este punto ya no sé si me he levantado ligeramente optimista o ligeramente gilipollas.

arroyo lawal6) Porque el Barça optó por reinventarse (a la fuerza ahorcan) y ahora toca ver cómo funciona semana tras semana esa reinvención más allá de la euforia supercopera de hace unos días: si Lawal intimida tanto como parece, si Vezenkov es tan bueno como parece, si Samardo aparece por fin, si Perperoglou mezcla bien con todos, si Ribas sigue saliéndose allá donde vaya, si Arroyo acata su papel secundario con las riendas puestas o se las quita para la ocasión, si Navarro aún vive (contra todos esos que hace ya unos cuantos meses decidieron darle por muerto…)

7) Porque el Madrid tiene ante sí el tremendo reto de intentar igualar lo que logró el pasado año (Supercopa aparte), porque será interesante ver cómo administra sus fuerzas por el camino, si vuelve a perder en otoño para ganar en invierno y primavera, si con las derrotas vuelven a emerger a las primeras de cambio sus decapitadores profesionales pretendiendo hacerle a Laso un ancelotti para cumplir con la tradición (aunque esta vez tendrían que inventarse un nuevo objeto de deseo, que sus tradicionales Obradovic, Djordjevic y Katsikaris están pillados…).

8) Porque ver jugar al Chacho siempre fue, es y seguirá siendo un placer. Porque sigue en la ACB como sigue también Llull, justo después de dar por hecho que se irían. Porque no hay noticia mejor para una liga que la continuidad de sus estrellas, que luego esa misma liga no sepa venderlas ya es otra cuestión.

9) Porque Joan Plaza tiene por fin entre manos el equipo que siempre soñó (o casi), porque este Unicaja tiene por fin argumentos más que sobrados para ser la tercera vía (junto con Valencia, obviamente). Luego ya que esa tercera vía aspire a derrotar al bipartidismo o que se nos quede en mero efecto bisagra sólo lo sabremos con el tiempo.

10) Porque el mero hecho de contar con un jugador como Kuzminskas ya te devuelve el precio de la entrada (o el del abono televisivo, en su caso). Porque casi me atrevería a decir que está a un solo paso (el de sus intermitencias, el de esa continuidad que siempre le falta) de ser tan candidato como el que más (si no el que más) a MVP de la ACB.diez unicaja Y porque por detrás de él emerge además un chaval llamado Dani Díez que se encuentra de repente ante la gran oportunidad de su carrera. Y algo me dice (ya algunas muestras ha dado de ello) que no la va a desaprovechar.

11) Porque será interesante ver si las llegadas de Planinic, Blazic, Bourousis o Corbacho dan para que el Baskonia de Peras forme también parte de esa tercera vía. Me encantaría que así fuera (cuantos más mejor) pero por ahora permítanme que sea muy escéptico al respecto. Si las cosas no van bien ya se encargará Querejeta de reinventarlas cuanto sea menester, pero a día de hoy me deja muy frío este proyecto baskonista 2015/2016, qué le vamos a hacer.

12) Porque he leído más de una vez en estos días que Darius Adams lo tiene todo para ser el nuevo Elmer Bennett, y no sé si se trata de un brindis al sol, de la mera expresión de un deseo o de una afirmación fundada, basada tal vez en sus (presuntas) actuaciones de pretemporada (que no he tenido el placer de contemplar). Dado que mis recuerdos de Adams me retrotraen a la temporada pasada, permítanme que por ahora me reserve el beneficio de la duda.

13) Porque Pedro Martínez llega por fin a ese (casi) grande que llevaba años mereciendo, al menos desde que le dieron aquella oportunidad en Baskonia para quitársela luego apenas cuatro días después de empezar. Llega ahora a la plaza más exigente que imaginarse pueda, un lugar donde la paciencia (la paciencia con sus entrenadores, en particular) no acostumbra a ser precisamente moneda común. Todo lo cual hace este reto todavía más hermoso, todavía mucho más especial. Ojalá que te vaya bonito, Pedro.

14) Porque a Valencia llega también Shurna (que me encanta desde sus tiempos en Northwestern, ya se lo dije), llega también SanEme (que me encanta de toda la vida de dios), llegan Hamilton y Sikma que son una garantía. Súmenlo a lo que ya había y descubrirán que con paciencia (bien escaso, insisto) y sin precipitaciones ni ataques de nervios deberían aspirar a casi todo. Lástima ese casi.

pangos granca15) Porque me apetece empezar a ver ya a mis viejos conocidos NCAA, ver de qué son capaces todas esas imágenes refrescantes de que les hablé hace unas pocas semanas: Pangos en Granca (algo ya mostró en la Supercopa), Haws en Obra, Henton en Sevilla, Jeff Taylor (si juega finalmente algún día) en el Madrid, Abromaitis en Tenerife, incluso David Wear en Fuenla aunque no sea santo de mi devoción. Lista que por otra parte se me quedó incompleta, ahora ya tendría que añadir al otro gemelo Wear (Travis, dicen que de camino hacia Gipuzkoa; más consistente que David, pero tampoco se me emocionen en exceso), al ex Fighting Illini Brandon Paul en la Penya… Muchos argumentarán que tanta presencia del club Al Salir de Clase sólo refleja el manifiesto empobrecimiento de la competición; pues vale, será así, no seré yo quien lo niegue. Pero a mí me encanta, qué quieren que les diga.

16) Porque este hacer de la necesidad virtud se refleja también a nivel doméstico, porque podría/debería ser la hora de Santi Yusta, Miguel Rico, Luka Doncic (aunque en este caso no hay necesidad que valga), Alex Suárez, Tomeu Rigo, Ili Diop, tantos otros (excluyo deliberadamente a Estu y Penya, que tendrán luego párrafo aparte). Economía de guerra si así lo quieren. La imaginación al poder.

17) Porque Granca se nos ha hecho grande. Porque la suma de Newley, Báez, Oliver, Pangos, Salin, Omic, Aguilar, Kuric o Rabaseda (cada uno a su manera) da como resultado una magnífica plantilla, Porque con Aíto el todo siempre suma más que la suma de las partes.

18) Porque Taph Savané aún continúa entre nosotros (baloncestísticamente hablando, me refiero). Porque su DNI podrá decir misa en arameo, pero su desempeño nos demuestra bien a las claras que está más joven cada año que pasa. Porque yo de (aún más) mayor quiero ser como él.

19) Porque Alejandro Martínez lleva media vida al frente del CB Canarias (por otro nombre Iberostar Tenerife) y aún le quedará otra media (recién renovado hasta 2017), porque pocos proyectos (si alguno hubiera) personifican mejor la continuidad, en los despachos, en los banquillos y en los parquets. Porque siguen Richotti o Sekulic (su permanencia es siempre el mejor fichaje), porque llegan O’Leary o Beirán. Porque todas sus piezas encajan, porque saben crear el caldo de cultivo para que todas sus piezas encajen. Porque son un ejemplo que muchos deberían imitar.

bellas cai20) Porque me duele no ver ya a Bellas en el Granca, pero al mismo tiempo me apetece ver a Bellas en otro lugar que no sea el Granca, tanto más en un lugar tan propicio como el CAI. Nuevos compañeros, nuevos técnicos, nuevas gentes, nuevo clima, nueva vida, por primera vez lejos de su (muy bien ganada) zona de confort.

21) Porque (me gustaría pensar que) cada vez que conecten con Zaragoza conectarán con el Pabellón José Luis Abós, cada vez que alguien empiece a narrar dirá bienvenidos al Pabellón José Luis Abós, cada vez que las cámaras enfoquen la cancha leeremos en la parte superior Pabellón José Luis Abós. Le pese a quien le pese. (Me gustaría pensarlo, pero lo pongo entre paréntesis porque justo después de escribirlo descubro que no será así por ahora, que los tribunales han suspendido cautelarmente el cambio de nombre; mandagüevos, añado, desde el exquisito respeto a las resoluciones judiciales que no comparto en absoluto).

22) Porque soy campazzista, lo soy desde antes de los Juegos de 2012, desde antes de que en el Madrid supieran siquiera que existía. Porque por serlo me he llevado hostias tuiteras a tutiplén (legítimas discrepancias, en cualquier caso) de todos aquellos que echaron pestes tras la marcha de Draper, todos esos iluminados que decían que no era digno de vestir la camiseta del Madrid (que leyéndoles a veces piensas que ni Magic Johnson en sus buenos años habría sido digno de vestir la camiseta del Madrid, a poco que hubiera fallado un pase). Soy campazzista y me preparo para cobrarme mi revancha, porque sé que este año en Murcia, con minutos, confianza y Fotis (y a poco que le acompañe la salud), sencillamente se va a salir. Recuérdenmelo en primavera.

23) Porque además de Campazzo Murcia será este año un verdadero latin team: Augusto Lima (si finalmente se queda y no es abducido por la casa blanca, lo cual aún no está claro a la hora del cierre de estas líneas), Vitor Benite, Sadiel Rojas… Porque con Fotis al mando, Cabezas dejando poso, Wood en los triples, Lischuk en los bloqueos y Antelo anteleando sólo pueden salir cosas buenas de ese equipo.

24) Porque también soy brizuelista (no saben cuánto), porque creo sinceramente que Darío Brizuela es lo mejor que le ha pasado al Estu desde hace muchísimo tiempo, lo mejor que ha salido de esa cantera desde el Chacho si me apuran (y aunque sé que Jaime Fernández tendría razones más que fundadas para decir algo al respecto).brizuela vicedo Tendrá minutos, apunta a titular, ya veremos si de aquí a unos meses no estaremos hablando del jugador revelación de la ACB (y miren que este año hay competencia). Papeletas lleva, tantas como el que más.

25) Porque además de Brizuela habrá bola también para Vicedo, Juancho Hernangómez, Fran Guerra y puede que alguno más, porque con Ocampo al mando sabemos por fin que todas estas criaturas vuelven a estar en buenas manos. ¿Lo demás? Dos veteranos del Vietnam como Nacho y Salgado, dos americanos (de USA) con buena pinta, Bircevic haciendo bulto y la maravillosa guinda final de Stimac, el hombre boquiabierto (es como aquél del pueblo de Gila que le decían ¡oye, que tienes la boca abierta! y contestaba ¡ya lo sé, si la he abierto yo!); no destacará por su estética (en ningún sentido) pero lo compensará con creces con todo lo demás. Y todo lo cual sin más objetivos (al menos por mi parte) que no pasar apuros, crecer, disfrutar, volver a ser felices practicando y viendo baloncesto. Ser de nuevo el Estu, con todo lo que eso comporta.

26) Porque seguiremos abalanzándonos a contemplar cada partido de la Penya (en la medida en que la cobertura televisiva nos lo permita) como si fuera un objeto de culto, quizá porque efectivamente sea un objeto de culto. Porque llegan Drame (mítico apellido en aquella casa, por cierto) o Brandon Paul, porque sigue Mallet que parece el padre de todos, porque sigue Suton, porque aún continúan Vidal o Miralles. Pero también porque Ventura y Llovet ya son imagen de marca, porque Abalde lo será más pronto que tarde (si no lo es ya), porque a la vuelta de la esquina aguardan Sans, Nikolic o Nogués. Pero sobre todo, porque muy pocas cosas resultan más gratificantes (en lo que a ACB respecta) que ver jugar a la Penya.

27) Porque Sevilla sigue viva (un año al menos), porque Bilbao finalmente se ganó la estabilidad. Porque son plazas indispensables, porque una ACB sin Bilbao o sin Sevilla carecería por completo de sentido.

28) Porque cada minuto de Raül López seguirá valiendo su peso en oro, porque se nos irá más pronto que tarde, porque deberíamos de enmarcar todos esos ratos que aún le queden en ACB.

29) Porque Pustovyi, Bendzius y Caloiaro (más la continuidad de Waczynski) seguirán poniendo a prueba la pronunciación de los comunicadores compostelanos en particular, y los de toda la ACB en general. Porque (más allá de chorradas) la enésima reinvención obradoirista volverá a salir adelante como todas las anteriores (Moncho mediante), porque volverá a emocionarnos como todas las anteriores (Miudiño mediante).

shermadini_morabanc_rtva_andorradifusio_ad30) Porque es un lujo y un auténtico placer tener por aquí de nuevo a Míster Bean Shermadini. Aunque habré de reconocer que si hace meses me hubieran preguntado dónde iría jamás habría imaginado que fuera a Andorra, tanto menos con las evidentes carencias interiores en muchas otras plazas ACB de mayor raigambre y tronío. Los designios del mercado (y de la fiscalidad) son inescrutables, sin duda.

31) Porque una cosa es reinventarse y otra (ya un paso más allá) lo que tendrá que hacer el Fuenla: técnico nuevo (Tabak), asistentes nuevos (Cuspinera, Raventós), nueve (sí, 9) jugadores nuevos si no he echado mal la cuenta, incluido el recién llegado (y no por ello menos insospechado) Marko Popovic. Me fascina, me seduce y me intriga (sobre todo me intriga) lo que pueda salir de ese collage, puede ser una maravilla o un caos, esperemos que opten por la primera opción.

32) Porque este año descenderá al menos un equipo a la LEB, de verdad, se lo prometo. No, no es que adivine el futuro (que yo sepa) sino que el postergado ascenso ourensano hará que el último clasificado de la ACB baje esta vez sí o sí (salvo nuevo cambio de opinión o de circunstancias en los próximos meses, que a la vista de los antecedentes tampoco me extrañaría). Y no es que yo le desee mal a nadie, líbreme el cielo, es sólo que recuperar esa dinámica medianamente normal de ascensos y descensos resulta esencial para la supervivencia de esta competición (y no digamos ya de la LEB). Así que algo es algo, menos da una piedra. Aunque sea en diferido.

33) Porque a día de hoy todos parten de cero (por definición), hasta la propia Liga parte de cero, si no nos ilusionamos ahora ya me dirán ustedes cuándo nos vamos a ilusionar. Tiempo habrá para que la cruda realidad venga a ponernos en nuestro sitio.

34) Porque me salen ya a estas alturas 35 motivos pero podrían salirme 350 si me lo propusiera, porque creo que llegados a este punto se han ganado ustedes sobradamente el derecho a que les deje descansar. Y porque muchos de esos otros motivos se nos irán apareciendo según avance la temporada, no les quepa la menor duda. Somos así, todavía capaces de encontrar alicientes aunque nos pueda el desánimo.

y 35) Porque sí. Porque el baloncesto nos hace felices, y a día de hoy (y mientras no se demuestre lo contrario) no tenemos ninguna otra liga profesional de baloncesto más cerca de casa, ni puñetera falta que nos hace. Porque sigue siendo nuestra Liga por más motivos que se empeñen en darnos año tras año para que deje de serlo. Porque ya está bien de lamernos las heridas. Porque sí.

LO QUE QUEDA DE LA COPA   2 comments

Aquellos que tengan la insana costumbre de leerme desde hace años sabrán ya que no acostumbro a comprar ese viejo discurso de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Esto es como decía aquel manido proverbio (topicazo al canto), si lloras porque no puedes ver el sol tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas, si te pasas la vida echando de menos el ayer no disfrutarás el hoy, disfruta el hoy para que puedas echarlo de menos mañana. Crecí rodeado de padres, abuelos y tíos que no hablaban jamás de baloncesto pero sí de fútbol y créanme que en aquellos tiempos no había conversación sobre el dichoso deporte-rey que no acabara con el típico esto ya no es lo que era, tú que sabrás si no has visto jugar a Di Stéfano, Puskas, Kubala, aquello sí que era fútbol de verdad, que el niño que era yo acababa incluso lamentándose de no haber nacido diez o quince años antes para no habérselo perdido. Y en lo tocante al baloncesto pues qué les voy a contar que no sepan ya, a aquellos que lloraron en los noventa por no poder ver ya a Magic o Bird sus lágrimas no les permitieron ver al mejor Jordan, aquellos que echaron de menos a Jordan no supieron disfrutar de Kobe o Iverson, aquellos que aún hoy siguen echando de menos a todos los anteriores se están perdiendo a Durant o LeBron. Cada tiempo tiene su momento, la nostalgia bien entendida resulta lícita y hasta saludable siempre y cuando no te ciegue, siempre y cuando no te impida ver lo que sucede a tu alrededor. Cualquier tiempo pasado fue… anterior. Punto.

Y sin embargo yo tampoco puedo evitar a veces esa misma sensación (aunque me la prohíba a mí mismo), yo tampoco puedo evitar sentarme cada año a ver la Copa, nuestra Copa, y pensar que (esta vez sí) cualquier tiempo pasado fue mejor. Hoy nos siguen vendiendo la Copa como si aún siguiera siendo el bazar de las sorpresas, como si aún estuviéramos en aquellos años ochenta y noventa en los que el pez chico no sólo podía comerse al grande sino que incluso a veces se lo comía. En lo que llevamos de siglo las sorpresas (verdaderas sorpresas me refiero, no cuenten a Baskonia o Unicaja cuando aún podían competir de igual a igual con Madrid o Barça) podrían contarse con los dedos de una mano y aún nos sobrarían cuatro dedos, acaso la última fuera la del Joventut ganando en el Buesa en 2008, sorpresa además muy relativa porque aquella maravillosa Penya de Aíto y los erre que erre (Rudy & Ricky) jugaba como los ángeles y no le temblaba el pulso a la hora de codearse con los grandes. Aquello del bazar de las sorpresas ya es sólo una reliquia del pasado, un hermoso recuerdo, aquellos sueños hechos (casi) realidad en Cáceres, Manresa, CAI o Estu. Nostalgia de un pasado que ya nunca más ha de volver, que decía la copla. Año tras año seguirán vendiéndonos (y harán bien) que la magia de esta competición estriba en que a un solo partido cualquier cosa puede pasar, y ello aunque la triste realidad se empeñe en demostrarnos que en estos últimos tiempos no ha habido torneo más previsible en nuestras vidas que la Copa del Rey.

Nos venden las sorpresas y nos venden la emoción, también. Cuatro días de adrenalina rezaba pomposamente el cartelón de este año, pero una vez vista la competición no me quedó claro si el que lo redactó se refería a la emoción del juego o al consumo de sustancias estupefacientes ajenas al mismo. Adrenalina lo que se dice adrenalina sólo la hubo en tres partidos, y ello siendo muy generoso y metiendo también en el ajo al Unicaja-CAI aunque su final fuera más bien una sucesión de tiros libres. El resto (hasta un total de siete) estuvieron ya resueltos en el segundo cuarto, alguno incluso en el primero como aquel insospechado Barça-Valencia por más que luego el entusiasmo valencianista maquillara las sensaciones y/o el marcador. Nada que deba sorprendernos, al fin y al cabo es el signo de los tiempos (lo habré escrito ya quinientas veces pero lo escribiré una más por si alguien me leyera por primera vez), los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, la clase alta cada vez más alta, la media-alta cada vez menos alta y más media, la clase media cada vez más baja y la baja en peligro de extinción por pura inanición. La vida misma, y el baloncesto forma parte de ella nos guste o no. A un lado Madrid y Barça y su desparrame futbolístico-televisivo, al otro todos los demás: los que andan mendigando un patrocinador aunque éste ya no deje ni la cuarta parte de lo que antes se dejaba, los que ya no huelen un céntimo del maná público (ni falta que hace, que éste está para otras cosas), los que ya ni recuerdan aquellas vacas gordas de los derechos de televisión. Puede que todas aquellas sorpresas de otro tiempo fueran consecuencia de vivir muy por encima de sus posibilidades, pero es que hoy ya no nos quedan ni posibilidades siquiera. Ni encima ni debajo.

sabadoClaro que está muy bien vender sorpresas y emociones y la biblia en verso, está muy bien venderlas pero aún estaría mejor si las lucieras en un escaparate desde el que la gente las pudiera comprar. Es bien sabido que en materia televisiva autonómica siempre hubo aficionados de primera y aficionados de segunda, esto es así desde que las públicas se reparten el (amargo) pastel baloncestero pero con un ligero matiz, que es que hubo un tiempo en que la proporción primera/segunda fue más/menos 80/20 y hoy debe ser más/menos 20/80, que parece lo mismo pero es exactamente al revés. Obviamente no tengo datos que permitan corroborarlo pero parece evidente que cada vez somos más los que viajamos en el furgón de cola sobre todo desde que tres Comunidades tan pobladas como Madrid, Andalucía y Valencia se bajaron del barco (bien porque ya no tienen Autonómica o bien porque aún la tienen pero es casi como si no la tuvieran). Todo lo cual no representaría un problema si (como solía suceder antaño) las espaldas de las Autonómicas (por decirlo así) las cubriera Teledeporte, pero no fue el caso.domingo Arseni Cañada anunció pomposamente durante sus partidos de jueves, viernes y sábado que la otra eliminatoria del día podría verse luego en diferido en Teledeporte, quizá fuera así en los cuartos de final pero en lo que respecta a la semifinal autonómica Barça-Valencia ya les digo yo que no, de hecho a estas alturas aún la estamos esperando. A lo largo de la madrugada del sábado al domingo Teledeporte reservó dos ventanas para la Copa, a la 1:55 y a las 6:35, acaso las dos únicas rendijas que pudo abrir en su cobertura full time de los Juegos de Sochi. Parecía lógico que la primera fuera la destinada para ofrecer el Barça-Valencia (anunciado a bombo y platillo por el propio Arseni, recuerden) pero aguanté despierto hasta esa hora y cuál no sería mi sorpresa cuando me encontré con la redifusión del Madrid-CAI. Bueno, pues si no es ahora será a las 6:35, pensé con mi natural ingenuidad. Programé la grabación, me fui a la cama y cuando a la mañana me abalancé sobre el iPlus con la sana intención de ver por fin el partido ¿qué dirán ustedes que me encontré? Efectivamente, la rerrerrerredifusión del Madrid-CAI, no fuera a ser que a esa hora quedase todavía un solo mortal sin verlo. Del Barça-Valencia nunca más se supo, quizás ello explicaría la foto aquella que hizo furor pocas horas después en las redes sociales en la que se apreciaba la relajación de alguno de los miembros del equipo, mucho más pendiente del fútbol televisado que del baloncesto in situ. Quizás no lo narraran porque no se iba a dar o quizás no se diera porque no lo narraron, vaya usted a saber.

Claro está, siempre nos quedará Orange Arena. ¿Qué les cuento yo de mi querida Potato Arena o Castaña Arena o Truño Arena o Quéséyoqué Arena que no les haya contado ya? Ya saben, una maravillosa web que es la pura antítesis de la usabilidad y la intuitividad, que te obliga a conectarte cada vez, a sacarte una entrada virtual y a pasar por no menos de seis pantallas distintas cada vez que entras, total para que cuando por fin llegas al contenido solicitado no puedas verlo porque ahora resulta que tu navagador sólo es compatible con la aplicación en los días pares que sean múltiplo de tres y siempre y cuando la luna esté en cuarto menguante (¿o era creciente?), eso con suerte. Eso para la temporada regular, para la Copa era todo un reto conseguir empeorarlo pero quedó bien claro que a estos señores no hay reto que se les resista. Con los directos la empezaron cagando pero hacia la mitad del Unicaja-CAI consiguieron por fin que dejáramos de quejarnos, pero con los diferidos… Había que buscarlos en las profundidades de la web, había que pinchar en el +info de la entrada virtual, había que volverse loco hasta que aparecían, total para descubrir cuando al fin los encontrabas que aún no estaba puesto el que esperabas ver. Busqué inútilmente el Barça-Valencia en la madrugada del sábado y volví a buscarlo inútilmente en la mañana del domingo, no logré encontrarlo (de hecho las dos semifinales no estuvieron colgadas hasta el mediodía, casi veinte horas después de haberse jugado) pero a cambio sí me di de bruces con el cartelito que anunciaba como próximo directo el Barcelona-Real Madrid. Es decir, de una tacada había matado dos pájaros de un tiro (o más bien los dos pájaros me habían pegado el tiro a mí): no había conseguido ver el partido pero sí había conseguido enterarme del resultado antes de ver el partido. Ni que decir tiene que les estaré infinitamente agradecido.

Llull-Madrid-CampeonCopa

¿Qué más nos quedará de esta Copa, aparte de todo lo anterior? De esta Copa quedarán dos partidazos, quedará una canasta sobre la bocina de esas que se recuerdan toda la vida, quedará una final tremenda, tremenda en su grandeza y en sus imperfecciones, de hecho acaso sean precisamente las imperfecciones (dado que la perfección no existe) las que hacen verdaderamente grande a este juego.

Quedará un campeón que parece que pase un examen cada vez que juega una final; como si el juego rácano y especulativo no necesitara demostrar nada porque ya hubiera probado sobradamente su eficacia y en cambio el juego rápido y vistoso hubiera de demostrar una y otra vez que además también sirve para ganar títulos. Laso lleva ya dos copas y una liga, podrá ganar en unos meses su segunda liga pero como no gane además la Euroliga le lloverán palos por doquier, le volverán a cuestionar el modelo y hasta sus cualidades como entrenador, al tiempo.

Quedará también (y ojo con esto) la peligrosa autocomplacencia del campeón, repitiendo algunos a todo aquel que quiera oírlo que hicieron un partidazo (que nadie lo niega) pero acaso olvidando que el partido no se jugó a su manera sino a la del rival, que a poco más de un minuto ganaban de 7 y a poco más de un segundo perdían de 1, que si no es por la iluminación de Llull ahora hablaríamos de otra cosa muy distinta, que si no es por la ofuscación del Barça en los tiros libres sabe dios de qué estaríamos hablando ahora. Esa autocomplacencia en las victorias (al menos de puertas afuera) puede ser su peor enemigo para lo que queda de temporada; mucho peor enemigo que Barça, CSKA, Olympiacos, Fenerbahçe o cualesquiera otros que queramos imaginar.

Quedará la definitiva consagración de Mirotic (ello en el supuesto de que no estuviera consagrado ya más que de sobra), la mayoría de edad de Abrines (aunque a alguno todavía le cueste hacerse a la idea), la puesta de largo (nunca mejor dicho) de Edy Tavares; en realidad Tavares no hizo más que lo que ya viene haciendo semana tras semana en el CID y demás canchas ACB, pero esto es lo que tiene el escaparate de la Copa (y no digamos ya si la juegas contra el Madrid): para medio mundo fue como si lo hiciera por primera vez… quizás porque ese mismo medio mundo le vio jugar el jueves por primera vez.

Quedarán unos fallos organizativos impropios de una competición de tan alta alcurnia y prosapia (sea eso lo que sea): quedará un reloj de posesión que se paraba o iba por libre cada dos por tres, como si la organización esperara la visita de algún miembro (imputado o no) de la familia del señor que da nombre al trofeo y hubiese vuelto a instalar inhibidores de frecuencia, a la manera de aquella infausta fase final del Eurobasket 2007; quedarán unas redes que si el tiro entraba flojo no dejaban caer la bola, que en casi medio siglo de baloncesto no recuerdo haber visto jamás nada semejante, como quedará también la fantasmagoría de alguno que creyó ver en ello un siniestro complot (el futbolerismo migrado por un día al baloncesto es lo que tiene), que a ver cómo le vas a pedir luego que sepa perder cuando llegado el momento ni siquiera sabe ganar.

aro

Quedará una realización televisiva infame, impropia no ya de ésta sino de cualquier otra competición sobre la faz de la tierra: baste decir que Televisión Española incorporó para la ocasión unas novedosas camaritas instaladas justo encima de las canastas, que habrían sido perfectas para ofrecer repeticiones (que es bien sabido que las repeticiones compulsivas son marca de la casa, tanto más cuanto menos permitan ver el juego) si no fuera porque el realizador ya que las tenía decidió jugar con ellas y utilizarlas una y otra vez para el directo (incluso en algún ataque especialmente decisivo de algún partido especialmente decisivo), y no dejándolas quietas sino abriendo y cerrando el plano compulsivamente en plan zoom cual Lazarov en los setenta, de tal manera que al final de cada jugada acababas viendo aro, sólo aro, la pantalla entera llena de aro, un enorme aro en primer plano que rebosaba incluso los contornos del televisor. Por favor, que le den un válium la próxima vez o aún mejor, que le manden a realizar las carreras de caballos, la gala de los Goya o la de Murcia qué hermosa eres, que seguro que allí sus innovaciones estilísticas podrán ser especialmente valoradas por un público afín.

Y quedará en resumidas cuentas (acabo como empecé, vuelta la burra al trigo) esa misma sensación que ya venimos experimentando año tras año de que esto ya no es lo que era, de que esta ya no es mi Copa que me la han cambiao. O no quién sabe, o acaso la Copa siga siendo la misma y el problema esté en que ya no sepa yo apreciarla, acaso la tuviera demasiado idealizada, acaso sea yo el que ya no soy lo que fui. Va a ser eso.

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Hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran cajas (de ahorros, me refiero), hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran inmobiliarias, hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran compañías de seguros, hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran camisetas vacías pidiendo a gritos que se apiadara de ellas un patrocinador. Hoy todavía estamos en ese tiempo (y lo que nos queda) pero se aprecian a veces en lontananza leves indicios, no tanto de recuperación como de las ganas que algunos tienen de echarle imaginación. No es que veamos la luz al final del túnel (dónde habré oído yo esto antes) sino que el túnel tiene grietas por las que se cuela alguna rafaguilla de luz de vez en cuando. Por esas rendijas entraron marcas tan prestigiosas como Gescrap o MadCroc, que antes de llegar al baloncesto ni sabíamos que existieran y que una vez se fueron seguimos sin saber que aún sigan existiendo, de hecho a alguna de ellas aún la deben de andar buscando para que pague lo que dejó a deber. Y por esas rendijas han seguido entrando firmas insospechadas, marcas cuya mera enunciación nos habría hecho descojonarnos de risa (de qué iba a ser si no) hace apenas unos años, pero que hoy mejor será que nos las tomemos muy en serio ya que representan el presente (valga la redundancia) y hasta el futuro de esta competición…

La Bruixa d’Or, por ejemplo. Si hace años hubiéramos tenido un equipo llamado La Bruja de Oro Manresa probablemente habríamos pensado que alguna editorial había tomado al asalto la ACB para promocionar así su colección de literatura infantil: Blancanieves Real Madrid, Caperucita Roja Murcia, El Príncipe Azul Estudiantes, El Corsario Negro Bilbao, Peter Pan Joventut, Josean y las Judías Mágicas Baskonia, El Pollito Pío Gran Canaria, La Isla del Tesoro Tenerife, Cenicienta Valladolid, El Patito Feo Fuenlabrada, Los Tres Cerditos… (vale, a éste casi mejor no lo ubico, no vaya a ser que alguien se ofenda). Afortunadamente el equipo manresano no se llama La Bruja de Oro sino La Bruixa d’Or, parece lo mismo pero no es lo mismo, el catalán es un idioma mucho más sutil que el castellano sin ninguna duda, pruebe a decir cojones y resultará de lo más ordinario, pruebe en cambio a decir collons y quedará hasta elegante. La Bruixa d’Or no es ningún cuento sino una administración de loterías, qué digo una, la administración de loterías por antonomasia, ubicada en Sort y que reparte suerte (como su propio nombre indica) año tras año sobre todo en estas señaladas fechas. Interesante cosa que las administraciones de loterías desembarquen en el patrocinio deportivo, por esa misma regla de tres no sé yo a qué esperan Doña Manolita o La Hermana de Doña Manolita (que también existe) para acoger en su seno por ejemplo al Fuenla, el Manresa de la Meseta como si dijéramos. Ahí les dejo la idea, para lo que gusten mandar.

Y qué decir del Tuenti Móvil Estudiantes. Tuentimóvil, qué bonito, dicho así todo junto suena casi a coche de los Autos Locos (Pier Nodoyuna y Patán, Penélope Glamour, los Hermanos Macana, si no sabe de qué le hablo alégrese, es una mera cuestión de edad) o al de Los Picapiedra (que era en realidad el troncomóvil, también sería buen nombre para una empresa de telefonía). Fíjense si será supina mi ignorancia en estas materias que yo aTuenti la tenía por una especie de red social de iniciación a la española, que algunos aún seguirán en ella de por vida (como hay quien sigue de por vida en la preadolescencia) pero que a la mayoría les debió servir de paso previo para dar luego el salto al Féisbuc, al Guasap, al Túiter y demás zarandajas que nos traen a mal traer en estos tiempos. Eso pensaba yo que era Tuenti, pero… ¿Tuenti Móvil? Se lo comenté a mi asesor tecnológico (o sea mi hijo), ¿sabes que ahora Estudiantes se llama Tuenti Móvil Estudiantes?, a lo que me respondió que sí, que por supuesto, que cómo no habría de saberlo, que él ya conocía de sobra la empresa y que de hecho es a la que tiene pensado apuntarse cuando se ponga Internet en el móvil, dado que ofrece las tarifas más baratas del mercado (paja mental que se ha hecho él solo consigo mismo, por ahora con el wifi de casa va que chuta, lo de ponerle tarifa de Internet todavía tendrá que esperar, aún por muy barata que sea). Todo un hallazgo que esperemos que no caiga en saco roto, que ojalá sigan raudos y veloces su ejemplo (el del patrocinio ACB, me refiero) Amena, Yoigo, Simyo, tantas otras (no, no incluyo a Orange, líbreme el cielo, con lo que ya patrocina tenemos más que suficiente, y eso que se me ocurren un par de equipos ideales para tenerle como espónsor por una mera cuestión indumentaria). ¿Imaginan por ejemplo un derby madrileño Tuenti Móvil Estudiantes-Pepephone Fuenlabrada, retransmitido además por Orange Arena? Es más: ¿podrán decir libremente Tuenti Móvil los narradores de Orange Arena cuando retransmitan al Estu, o lo tendrán prohibido para no hacerse a sí mismos la competencia? Es más: ¿será por esto por lo que cada vez le televisan menos partidos al Estu (y menos aún que le van a televisar como siga jugando así)?

Claro que si todo esto les parece raro no se pierdan ya lo de Unicaja, que en este caso nada tiene que ver con dicha entidad financiera sino con ese otro rótulo que sus jugadores llevan sobre las espaldas en los partidos de Euroliga, entre el apellido y el dorsal: AP-46 Pedrizas, tal cual. Sí, es exactamente lo que parece, una autopista de pillaje digo de peaje, la también denominada Autopista del Guadalmedina (la Güiquipedia hace milagros), que al parecer facilita el acceso a Málaga (previo pago, of course) evitando de paso las sinuosas y procelosas curvas del Puerto de Las Pedrizas, como su propio nombre indica. Pues nada, los aficionados al baloncesto les damos la bienvenida y les deseamos una feliz estancia en nuestras camisetas, faltaría más, lo que ya no sé es si sus usuarios compartirán esa misma felicidad cada vez que les toca pasar por caja. No hace mucho leí que el Presidente de la Patronal de Autopistas había tenido la luminosa idea de pedir que se cobre también peaje en las autovías para así atajar la grave crisis que atraviesa el sector (hay que ver, qué hombre tan inteligente), no sé muy bien cómo encaja ese discurso con esta huida hacia adelante de esponsorizar (siquiera mínimamente) a una entidad deportiva. Y además, ¿por qué sólo en Euroliga? ¿Creerán acaso que por emitirse los partidos en una plataforma de pago el target (o como se diga) de espectadores se asemeja más al de sus potenciales usuarios? ¿Creerán acaso que así llegan también al público internacional, que los aficionados turcos, lituanos o eslovenos dirán al verlo, anda mira, si alguna vez en nuestra vida viajamos a Málaga y decidimos acercarnos a conocer Antequera ya sabemos por donde tirar? Lo dicho, bienvenidos sean y ya que están aquí no dejen de comentar a sus compañeros lo bien que se está a ver si así se anima alguno más, de hecho sería un puntazo si así fuera, de hecho nuestros equipos ya no parecerían equipos sino robots de la Guerra de las Galaxias, R-2 Real Madrid, R-3 Estudiantes, AP-1 Baskonia, AP-2 Zaragoza, AP-4 Sevilla, AP-6 Valladolid, AP-7 Barça, AP-41 Fuenlabrada, AP-53 Obradoiro, AP-68 Bilbao… (ya ven que me lo he currado). Eso sí, por favor, no se les olvide pasar por caja antes de salir.

Y luego hay también marcas cuya llegada al baloncesto deberíamos valorar en su justa medida por el efecto arrastre que podrían ejercer en sus congéneres, es decir, lo que vienen siendo las empresas del sector. Pongamos por ejemplo UCAM, la Universidad Católica de Murcia, cuyo aterrizaje en las camisetas de la entidad pimentonera (qué cursilada) bien podría provocar que siguieran sus pasos otros centros del saber, así católicos como agnósticos, así públicos como privados, tanto da entre otras cosas porque al paso que vamos los públicos serán también privados pasado mañana. Quedaría una monísima ensalada de siglas, una especie de NCAA a la española… excepto por el pequeño detalle de que aquí no habría más universitarios que los que venden los bocadillos y los que limpian el pabellón, acaso también los que pasan la mopa. El signo de los tiempos, ya saben. Y qué decir del efecto arrastre que podría provocar el insigne Sr. Roig si se dejara de componendas y subterfugios, de culturas y esfuerzos y demás zarandajas y llamara por fin a su equipo Mercadona Valencia (Hacendado Valencia y Bosque Verde Valencia también valdrían), cómo no imaginar al resto del sector perdiendo el culo (si lo tuvieren) por seguir sus pasos: El Corte Inglés Real Madrid (Dios los cría y ellos se juntan), Ahorramás Estudiantes, Alcosto Fuenlabrada, Carrefour Baskonia, Hipercor Zaragoza, Alcampo Sevilla, Caprabo Barça, Eroski Bilbao, El Árbol Valladolid, Inditex Obradoiro… (no, por ahora no me consta que Inditex trabaje el tema de la alimentación, pero todo es ponerse). Ya en su día tuvimos un Caprabo Lleida, un Valvi Girona, un Covirán Granada y hasta un Tenerife Número 1 por ejemplo, no es un gremio que nos sea nuevo, acaso sólo necesite un leve empujoncito para volver a depositarnos su confianza. En sus manos lo dejo, Sr. Roig.

Este maravilloso mundo del patrocinio deportivo me lleva siempre a hacerme un montón de preguntas, algunas de las cuales amenazo con compartir con ustedes. Por ejemplo: ¿Todo producto es susceptible de esponsorizar a un equipo de baloncesto (o de lo que sea), o hay marcas que nos chirriarían, por una mera cuestión de sentido común? ¿Cómo reaccionaríamos ante nombres como Mimosín Real Madrid, Nenuco Estudiantes, Dodotis Joventut, La Española Barça, Paellador Valencia, El Cobrador del Frac Valladolid, Espárragos Cojonudos Baskonia? ¿Cabría siquiera imaginar en nuestras camisetas (de baloncesto o de lo que fueran) marcas como Supositorios Rovi, Hemoal, Micralax, Prenatal, Indasec (para esas pequeñas pérdidas de orina), Eau de Rochas, Chanel nº 5, tantas otras? [Cuentan que hace ya unos cuantos años una afamada marca de preservativos ofreció una pasta por aparecer en las camisetas del equipo de fútbol más laureado sobre la faz de la Tierra, cuentan también que la directiva de dicho club rechazó de plano tan sustanciosa oferta, será que la cosa del Durex no les acabó de encajar con aquello de que las mocitas madrileñas van alegres y risueñas cuando juega su Madrid] O bien: ¿Qué demonios hace una bebida como San Miguel 0,0 patrocinando al baloncesto, en otro tiempo la ACB, hoy la FEB? (y no, nada tiene que ver que un jugador de ese apellido luzca ese dorsal, dado que no le pagan ni un duro por el detalle) ¿Cómo es posible que un producto apellidado precisamente cero cero no patrocine a la liga de fútbol, siendo como es ese 0-0 el resultado balompédico por antonomasia? [Es más, creo sinceramente que si yo fuera el responsable de publicidad de dicha marca montaría en los campos de fútbol una campaña como esas que montan los burguer en los pabellones NBA… sólo que al revés: en vez de dar dos por uno en hamburguesas si el equipo local pasa de 100, regalaría dos por uno en cervezas (sin) en los bares de alrededor si el partido acaba 0-0. Imaginen ese tiempo de descuento, ese delantero local a punto de marcar el gol de la victoria, esos aficionados debatiéndose entre la alegría de ver ganar al equipo de sus amores o la alegría de que les salga gratis la caña (sin) de después…]

En cualquier caso todos esos patrocinios más o menos atípicos deberían abrirnos los ojos, deberían hacernos entender que hay otros mundos pero están en éste, frase clásica publicitaria que queda muy socorrida en un post dedicado a la publicidad. Si Mahoma no va a la montaña tendrá que ser la montaña la que vaya a Mahoma, si los patrocinadores no vienen al baloncesto tendrá que ser el baloncesto el que vaya a buscarlos donde sea menester. Al cine, por ejemplo. El mundo del cine ha hecho alguna aparición esporádica en las camisetas futbolísticas pero es todavía un territorio inexplorado en las baloncestísticas, y ello cuando hemos visto películas que les habrían venido a nuestros equipos como anillo al dedo, Titanic Barça (en otro tiempo Titanic Real Madrid), Avatar Estudiantes, Men in Black Bilbao (ésta era obvia), Dulce Pájaro de Joventut, Lo Imposible Valladolid, Ninette (y un señor de) Murcia, El Sitio de Zaragoza. O qué decir de esas superproducciones musicales tan en boga en nuestros teatros de la Villa y Corte, imaginen por ejemplo Mamma Mía Real Madrid, Hoy no me Puedo Levantar Baskonia, Los Miserables Valladolid (no se me enfaden, recuerden cómo acaba), Más de Cien Mentiras Estudiantes, Marta Tiene un Marcapasos… no, ésta ya sí que no, sería una crueldad innecesaria endosarle ese nombre a equipo alguno. Todo tiene un límite.

O como dijo aquél, yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto naves en llamas más allá de Orion, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de nosedónde, he visto a un partido político patrocinando a un club deportivo… Créanselo porque es absolutamente cierto, no de forma encubierta sino con total impunidad, que se me enrede ahora mismo el dedo entre las teclas si les miento, sucedió hacia finales de los setenta o principios de los ochenta del pasado siglo, fue en León y el equipo creo recordar que era de voleibol (aunque de esto último ya no estoy seguro), debió quedarse de repente sin espónsor y el partido mayoritario en aquel entonces decidió patrocinarlo, soltarle una pasta a cambio de que luciera en su denominación y en sus camisetas las siglas de la Unión de Centro Democrático. Y así cuando en los telediarios y en los estudioestadios de aquel entonces se daban los resultados del voleibol (sí, en los telediarios y en los estudioestadios de aquel entonces se daban los resultados del voleibol y hasta los de la Liga Nacional de Tenis de Mesa, ya les dije que había visto cosas) aquel equipo era mencionado como UCD León, tal cual aparecía en pantalla… Ergo con ese precedente no hará falta que les cuente el inmenso abanico de posibilidades que se abre ahora mismo ante nuestros ojos: PP Valencia, PSOE Sevilla, CiU Barça, ERC Manresa, IU Fuenlabrada, PNV Bilbao, Sortu GBC, BNG Obradoiro, Coalición (Gran) Canaria… En peores cosas se han gastado en todos estos años el dinero que no tienen, el que reciben de subvenciones y hasta el que les cae del cielo (ese que algunos malpensados llaman financiación irregular), a ver por qué no se habrían de dejar también en nosotros algunos eurillos (siquiera fuera para blanquearlos). Si al fin y al cabo hemos anunciado aseguradoras de dudoso gusto, especuladores inmobiliarios con o sin burbuja, entidades financieras con o sin preferentistas, diputaciones provinciales con o sin presupuesto, si hasta hemos vendido empresas de explotación laboral (ay perdón, quise decir de trabajo temporal, en qué estaría yo pensando), a ver por qué nos habríamos de asustar ahora de tener que vender partidos políticos, conglomerados fraudulentos, organizaciones mafiosas e incluso casas de lenocinio si ello fuera menester (ejemplos todos ellos independientes entre sí, no vayan a pensar que estoy comparando a unos con otros). Recuerden una vez más que la realidad siempre supera a la ficción. Si ya les parece raro todo lo que hemos visto, no quieran ni imaginar lo que aún nos quedará por ver.

2053   4 comments

(publicado originalmente en tirandoafallar.com el 21 de junio de 2013)

Este pasado domingo 20 de abril de 2053 acabó por fin la temporada regular ACB tras la disputa de la trigésima y última jornada de Liga, en la que se enfrentaron (al igual que en las 29 anteriores) Real Madrid y FC Barcelona dado que (como ustedes bien saben) son ya desde hace años los únicos equipos que aún participan en dicha competición. El choque resultó enormemente disputado e hizo las delicias del respetable, más concretamente de los 76 espectadores (tan sólo 5 de ellos de pago) que se dieron cita en el Pabellón cubierto del Polideportivo de Moratalaz, cancha que ha acogido los partidos del Real Madrid como local en esta temporada 2052/2053 dado que su habitual pabellón de Coslada se encuentra en obras de reducción de aforo para adaptar su tamaño a la normativa ACB. El encuentro finalizó con victoria blanca por el ajustado tanteo de 29-28 confirmándose así lo que ya se esperaba, es decir, el Real Madrid finaliza en primera posición la Fase Regular y gozará de ventaja de campo en todas las series de playoffs, expresión ésta que aún seguimos utilizando como reliquia del pasado pero que ya se nos ha quedado manifiestamente obsoleta dado que series lo que se dice series ya sólo se disputa una, por supuesto la mismísima Final de esta apasionante competición.

Dicha Final comenzará el próximo viernes 25 de abril y se disputará como viene siendo habitual al mejor de 15 partidos, en formato 2-2-2-2-2-2-2-1. Es decir, los dos primeros partidos en el susodicho Polideportivo de Moratalaz, los dos siguientes en el Palau Blaugranaa1_98a4ecff (adaptado finalmente a la normativa ACB que impone un aforo máximo de 100 personas, si bien en este caso resulta manifiestamente excesivo dado que en ningún encuentro de la presente temporada se logró superar la decena de espectadores) y así sucesivamente hasta llegar a ese decimoquinto y decisivo partido que (sólo en caso de ser necesario) se disputaría también en cancha madridista. Obviamente el primer equipo que consiga ocho victorias se proclamará de inmediato campeón de la LXXI Liga ACB, mientras que el equipo perdedor descenderá de manera automática a la LEB Platino, si bien (como posteriormente explicaremos) dicho descenso es sumamente improbable que llegue a consumarse.

Ni que decir tiene que todos los encuentros de esta Final serán ofrecidos en directo por TVE a través de su recientemente recuperado Canal Nostalgia, como igualmente lo fueron los treinta encuentros anteriores de temporada regular, siempre con el espectacular despliegue de medios que caracteriza al Ente Público y que en este caso consiste en un único operador con su cámara al hombro para así cubrir todos los aspectos inherentes al juego, llevando además un micrófono incorporado para simultáneamente proceder a su narración. Todo ello por supuesto gracias al reciente acuerdo entre la Asociación de Clubes y el Ente Público por el cual éste obtuvo los derechos en exclusiva de dicha competición sin abonar contraprestación alguna y recibiendo a cambio 375 millones de euros anuales de la propia ACB en concepto de agradecimiento por prestarse a la difusión de su producto, con notable éxito de audiencia dicho sea de paso; de hecho el encuentro disputado este pasado domingo obtuvo una cifra récord de casi 1.800 espectadores, si bien se sospecha que al menos 1.500 de ellos pincharon ahí sólo por casualidad, porque les pillaba de paso en su camino hacia la Teletienda. Dada la satisfacción de las partes es más que probable que ACB y TVE se reúnan en los próximos días para prolongar su actual acuerdo por otros 32 años más, de tal manera que la cobertura de esta competición (o de lo que quede de ella) quedaría absolutamente garantizada hasta 2085 cuanto menos. Eso sí, parece que por ahora no será posible atender la solicitud de la ACB para que TVE incluya también los partidos en su canal de alta definición ya que éste continúa a día de hoy con su emisión en pruebas, lo cual le imposibilita para ofrecer otros contenidos que no sean Cuéntame cómo paso, Águila Roja, Los Misterios de Laura y demás prestigiosas series que obtuvieron gran predicamento a comienzos del presente siglo.

Mientras tanto continúa disputándose con gran éxito de crítica y público la segunda competición en importancia de nuestro país, la LEB Platino, Liga semiprofesional (que es tanto como decir semiamateur) auspiciada por la FEB que agrupa a Baskonia, Bilbao Basket, Obradoiro, Zaragoza, Joventut, Estudiantes, Valencia Basket, Málaga y Gran Canaria. Recordemos que estos nueve equipos (junto a los dos que disputan la ACB, obviamente) son los últimos que aún quedan en nuestro deporte tras la definitiva desaparición, ahogados por las deudas, penurias y/o penalidades varias, del resto de clubes que en su día poblaron nuestra geografía, en un proceso que significó de hecho la definitiva extinción del baloncesto en nueve Comunidades Autónomas así como en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla. Al respecto, una reciente encuesta realizada en Asturias, Cantabria, Navarra, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y Baleares confirmó lo que ya se esperaba, es decir, un 94 por ciento de entre los ciudadanos de dichas Comunidades dijo no saber o no recordar que en su territorio se hubiese jugado jamás a ese extraño deporte llamado baloncesto. Asimismo un 4 por ciento optó por el no sabe no contesta mientras que el 2 por ciento restante (ancianos venerables en su mayor parte) sí pareció recordar vagamente que hubo un tiempo en el que algunos jóvenes se dedicaban a lanzar balones al interior de unas canastas, un poco a la manera en que lo hacen los mocetones esos yanquis de la NBA. Si bien, dada la avanzada edad de este segmento de población, su opinión no deberá ser tomada en modo alguno en consideración.

Como decíamos la LEB Platino se acerca ya a su final, y todo parece indicar que de nuevo se cumplirán los pronósticos y será el equipo en otro tiempo conocido como Caja de Álava, Taugrés, Tau, Caja Laboral, Laboral Kutxa, Laboral Caja, Kutxa Laboral, Araba Kutxa, Gasteiz Kutxa, Kutxa Caja, Kutxa Kutxa (entre otras múltiples denominaciones) y hoy ya por fin como Baskonia a secas el que finalmente se alce con el título y logre una vez más ese ansiado ascenso a la ACB. Ascenso deportivo, entiéndase, ya que para que éste se hiciera efectivo debería la entidad baskonista cumplir con los requisitos que establece al respecto desde hace años la propia Asociación de Clubes, es decir (entre otros) el abono de un exiguo canon de 7.500 millones de euros y el compromiso de reducción de aforo que obligaría a tapiar en tiempo récord casi la totalidad del graderío del vetusto Buesa Arena dejando sólo al descubierto las dos filas más cercanas a pista. Aún a pesar del amplio plazo de 48 horas que les será dado para cumplir con estos requisitos, y aún a pesar de los denodados esfuerzos que a buen seguro pondrá en el empeño don Josean Querejeta (que a sus 96 años recién cumplidos aún continúa manejando el timón de la nave baskonista), todo parece indicar que un año más el equipo vitoriano no podrá hacer frente a estas condiciones y deberá continuar en LEB Platino, por lo que (como decíamos anteriormente) puede casi garantizarse que tanto Real Madrid como FC Barcelona permanecerán finalmente en ACB sea cual sea el resultado de su playoff final.

Eso sí, al menos al Baskonia siempre le quedará el consuelo de tener ya su plaza asegurada para la próxima edición de la Euroliga, competición a la que acudirá junto a los dos clubes de la ACB y al equipo en otro tiempo conocido como Unicaja y hoy ya tan solo como CB Málaga [Recuérdese al respecto que la macrocrisis planetaria del año 2038 acabó de un plumazo con los patrocinios deportivos y muy especialmente con los de las entidades bancarias (los únicos que aún seguían existiendo a esas alturas), dado que sus mandamases estimaron que seguir intentando convencer de sus bondades a una ciudadanía a la que al fin y al cabo ya tenían agarrada por los huevos era poco menos que tirar el dinero, y que total para tirarlo pues casi mejor se lo quedaban ellos, para así complementar su beneficio neto anual]. Por supuesto que el hecho de que el CB Málaga haya vuelto a quedar este año penúltimo de su Liga no será un impedimento ni supondrá un menoscabo en su participación, ya que (como bien saben) este derecho no se obtiene en base a criterios deportivos sino en base a los méritos contraídos en la primera mitad de la primera década del presente siglo, época en la que gracias a sus buenas actuaciones le fue adjudicada plaza vitalicia hasta que finalice el siglo XXXIII o hasta que el baloncesto se extinga definitivamente como deporte sobre la faz de la Tierra, según.

Ahora bien, pese a su magnífica marcha la ACB considera que todo es susceptible de mejorar, razón por la cual convocará en breve una Asamblea Extraordinaria de cara a incrementar aún más si cabe el atractivo de la competición, a la que está previsto que acudan la totalidad de los (dos) equipos que la integran. Por supuesto que la reunión estará presidida por su Comisionado Honorario, Vitalicio y Plenipotenciario don Eduardo Portela, que a sus 119 años sigue ahí al pie del cañón rigiendo con pulso tembloroso pero firme (por contradictorio que ello resulte) los azarosos des(a)tinos de nuestro baloncesto. Entre las medidas que se prevé aprobar estaría la de optimizar las retransmisiones televisivas, aprovechando para ello las inmensas ventajas que la tecnología pone hoy en día a nuestra disposición: concretamente se suprimirá el operador de cámara y se dejará la cámara sola para que funcione a su libre albedrío, y que sea lo que dios quiera; así a la emoción del partido en sí sumaremos también la emoción de no saber si lo vamos a ver o no, como en los viejos tiempos. Asimismo se aumentarán los requisitos para acceder a la ACB, incrementándose el canon de 7.500 a 30.000 millones de euros (no vaya a ser que algún año de éstos a Querejeta le toque el euromillón y tengamos un disgusto) y exigiéndose también a partir de ahora un juramento de fidelidad eterna al Dios Portela y un certificado de pertenencia a una institución futbolística de rancio abolengo con no menos de cincuenta títulos a sus espaldas, para así garantizar la viabilidad del proyecto. Con estas medidas (más otras que poco a poco se les irán ocurriendo) bien podremos estar seguros de que la ACB continuará aún por muchos años a la vanguardia de la alta competición y podrá seguir repitiendo una y otra vez con la cabeza muy alta aquello de que es la mejor liga profesional de baloncesto del mundo después de la NBA; entre otras cosas porque a estas alturas no queda ya ninguna otra liga profesional de baloncesto en el mundo más allá de la NBA.

tanta pasión para nada   9 comments

No sé ni por dónde empezar. Siempre se me dieron mal las despedidas tanto más si éstas son definitivas, si no son hasta luego sino hasta siempre, ese hasta siempre que suena tan bien pero que a la larga es una puta mentira, que en realidad suele ser lo mismo que hasta nunca aunque parezca significar lo contrario. No, las despedidas nunca se me dieron bien y las necrológicas se me dan aún peor, quien me lea desde hace años habrá tenido ya sobradas ocasiones de comprobarlo. Y sin embargo, Manel, aquí me tienes, intentándolo de nuevo (ya veremos si consiguiéndolo), intentando decirte ese hasta siempre aunque siempre y nunca vuelvan a ser improbables sinónimos de nuevo. Intentando decirte adiós como si eso importara, como si me hubieras conocido, como si te hubiera conocido yo más allá de los medios, más allá de la lejanía de un banquillo visto desde la grada o desde la pantalla del televisor. Como si pudiera, como si no se me embarullaran todos esos recuerdos que aquí me tienen hecho un lío, sin saber muy bien ni por dónde empezar…

Quizás debería empezar por el principio. No por el tuyo sino por el mío contigo, aquella tarde de 1981, aquella Penya, aquella Carrera Venezia, aquella Final de la Korac, aquella canasta imposible de Joe Galvin, aquella bendita locura. Quizás entonces no fueras aún consciente de lo que significó todo aquello, aquella victoria de alguna manera marcó a toda una generación, críos y jóvenes de repente descubriendo (acaso ya lo sospecháramos) que más allá del baloncesto oficialista (los partidos de Liga del Madrid, los partidos de Copa de Europa del Madrid, los Torneos de Navidad del Madrid) había otros baloncestos que también eran de dios, que también merecían asomarse al televisor y hasta podían volvernos locos de alegría cuando menos lo esperábamos. Quizá nunca fuéramos conscientes, Manel, ni tú ni nadie, de que aquella maravillosa burbuja baloncestera de los 80 empezó a cocerse en realidad en aquel vetusto Palau, en aquella ya lejana primavera de 1981…

Luego fueron tiempos de Licor 43, de Cacaolat, equipos líquidos y míticos de aquella década prodigiosa, podría asociarte con ellos (Santa Coloma, sobre todo) pero de aquella época me queda sobre todo tu imborrable recuerdo de la radio, el repentino descubrimiento de que podíamos hacer con el baloncesto lo que ya veníamos haciendo y tantas otras veces haríamos después con el fútbol, quitar el sonido del televisor y escuchar (sí, escuchar) Antena 3, al mando un José María García repentinamente enamorado del deporte de la canasta, en la narración tal vez ya un Siro López que aún no se había echado al monte, con el inalámbrico (¿existirían ya los inalámbricos?) un atípico sujeto de tez oscura e incipiente calvicie llamado Andrés Montes y en los comentarios técnicos (seguro que lo recuerdas) aquella impagable pareja que formabas con Mario Pesquera, así cada verano en cada Campeonato de Europa o del Mundo, enseñándonos, bebiéndonos vuestras enseñanzas, haciéndonos ver por la radio mucho más baloncesto del que éramos capaces de ver a través de la pantalla del televisor. Pura magia.

Luego te fuiste a Zaragoza y te birlaron impunemente aquella Recopa en Suiza, aquella noche en que los ¿aficionados? del PAOK decidieron que si no podían ganarla por lo civil tendrían que ganarla por lo criminal. Más tarde fuiste a Cáceres y ahí tuvimos un desencuentro, nunca se lo he contado a nadie pero hoy creo que debo hacerlo para ser completamente honesto conmigo mismo, decirte lo mal que me sentó entonces aquello que hiciste en aquella eliminatoria europea, no recuerdo ya qué temporada ni qué ronda era ni contra quién (mi memoria ya no es lo que fue), sí recuerdo que en la ida perdisteis de paliza, qué sé yo, pongamos de 28, que la remontada parecía imposible y sin embargo cuajasteis un encuentro de vuelta de fábula, que le disteis la vuelta a la tortilla, que a dos o tres minutos para el final la hombrada estaba hecha, que ganabais de (pongamos) 32 ó 34… y que justo entonces pediste tiempo muerto y mandaste parar: mirad chicos, ya hemos demostrado que podíamos, ya hemos demostrado que la eliminatoria sería nuestra si quisiéramos pero lo que pasa es que no queremos, aunque pasáramos esta ronda la Korac nunca la íbamos a ganar y en cambio todos esos viajes no harían más que distraernos de nuestro verdadero objetivo que es asegurar la permanencia en la Liga, algo así les dijiste, te hicieron caso, se dejaron ir, en esos últimos minutos perdisteis la diferencia suficiente, ganasteis el partido pero dejasteis escapar conscientemente la eliminatoria, lo explicaste luego por activa y por pasiva y recuerdo bien que me indignó, nunca supe cómo se vivió aquello en Cáceres pero yo desde la distancia lo viví poco menos que como una traición, traición a esos principios sagrados del deporte en los que todavía creía yo desde la ingenuidad de mis treinta y pocos años, al menos hoy desde mis cincuenta y tantos puedo entenderte, puedo mirar ya la vida con más frialdad. Y al final para qué, si en apenas unos años dejó de existir aquel Cáceres, si hoy ya ni siquiera estás (físicamente) tú… Como tantas otras veces, tanta pasión para nada.

Y tus años en Baskonia, tus títulos en aquel Baskonia que entonces aún llamábamos Taugrés, tus finales perdidas y finalmente ganadas, tu Copa, tu Recopa, tus Ramón Rivas, Kenny Green, Marcelo Nicola, Velimir Perasovic, Pablo Laso, qué agujero le habrás dejado hoy en el alma a Pablo Laso justo en la semana más apasionante y más difícil de su aún corta carrera profesional. Fueron tus mejores años, los que te abrieron las puertas del Barça, de tu Barça, ante ti la gran oportunidad de entrenar por fin al equipo de tu vida… y como suele suceder no te concedieron ni el beneficio de la duda, no te dieron bola, no te pasaron ni una, aún no habías acabado de deshacer las maletas y ya estabas otra vez empezando a hacerlas. Otra vez más, tanta pasión para nada.

Pero volviste a Badalona y volviste a triunfar, fuiste a Valladolid a conocer las profundidades de la Liga, bajaste a Sevilla a intentar poner alma a ese equipo sin alma al que nunca supimos cómo llamar ni de qué color nos lo íbamos a encontrar. De alguna manera te convertiste (nunca supe si por gusto o a tu pesar) en el personaje de referencia de nuestro baloncesto, vivíamos ya los tiempos de las catacumbas, los carruseles ya jamás prestaban la más mínima atención a nuestro deporte y sin embargo una noche cualquiera hablabas y (como suele decirse) subía el pan, hasta Paco González mandaba parar las máquinas, interrumpía la narración de Lama, la publicidad de Castaño y todo lo que hiciera falta interrumpir para meter el corte con tus declaraciones de ese día, acaso aquellas en las que explicaste la táctica del conejo (cada vez que la veamos nos acordaremos de ti, ya lo hacíamos antes pero ahora con más motivo) o aquellas otras en las que dijiste con tu mejor tono de cabreo que hoy hemos inventado una defensa nueva, en vez de cuatro en zona y uno al hombre hemos defendido cuatro al hombre y uno en zona, o quizás aquellas otras en las que soltaste lo del NAF, joder la que liaste con lo del NAF, hasta yo te puse (demasiado) verde, quizás no supe entender que entre pensar las cosas antes de decirlas y decir las cosas antes de pensarlas siempre preferiste esta segunda opción, aunque luego te costara arrepentirte cienmil veces (de la forma, no del fondo) de lo dicho.

Te tenemos muy reciente, Manel, y por eso duele más que te nos vayas. Volviste a los medios, no eras ya aquel analista de los 80 (o quizá sí lo fueras, y acaso fuéramos nosotros los que ya no éramos los mismos) pero todavía aportabas, vaya si aportabas, sobre todo cuanto mejor fuera aquél que te pusieran al lado para darte la réplica. Quizás tampoco tanto como hubieras podido aportar, porque más de una vez te mordiste la lengua, porque siempre fuiste con el freno de mano echado, porque Arseni nunca supo encontrar la manera de extraerte todo aquello que llevabas dentro. Y por los medios que no te dieron, también, por aquellos vídeos que nunca arrancaban ni paraban a su debido tiempo, por aquella pizarra (una simple y mísera pizarra como la que tienen todos los técnicos en sus banquillos, como aquella que todos los analistas yanquis tienen también a su disposición) que tampoco quisieron nunca comprarte por más veces que la pediste. Una tarde anunciaste lo del cáncer y a muchos se nos cayó el alma a los pies, hasta a aquellos que tanto te criticaron no les quedó más remedio que echarte de menos, acaso fueras para ellos como ese frigorífico al que mientras funciona jamás le das la menor importancia (y hasta puede que te quejes de su ruido tan molesto) y que sólo eres capaz de valorar en su justa medida cuando se te estropea, qué sé yo…

Volviste y dijiste que este bicho no iba a poder contigo, lo recuerdo bien. Así lo dijiste y así nos lo creímos, quizá tu también lo creyeras o quizá fuera tan solo un ejercicio de coraje, una mera declaración de intenciones. Pero cuando apareciste aquella otra tarde con la cabeza afeitada empezamos a preocuparnos, cuando te fuiste de nuevo empezamos a preocuparnos todavía más. El pretexto fue que tu estado de salud no te permitía viajar, pronto vimos que no te permitía viajar ni aunque el partido se jugara en Barcelona casi al lado de tu casa. Empezamos a intuir que jamás volveríamos a tenerte comentando partidos, aún más lo intuimos (lo supimos, más bien) cuando hace apenas un mes saltó a la luz pública esa otra desagradable noticia, ese otro tema del que me niego a hablar, Manel, ya sabes a lo que me refiero. Eres (aún no puedo cambiar el tiempo verbal, aún no logro acostumbrarme a decir fuiste) un grandísimo entrenador y un grandísimo analista, sólo con eso quiero quedarme. Lo demás me importará tal vez (o tal vez no) a su debido tiempo, hoy no desde luego. Hoy sólo me importa saber que esta vez los indios ganaron al Sheriff, que ese puto bicho al final se salió con la suya, que esta vez te tenía bien agarrado por los huevos. O por los pulmones, más bien.

¿Sabes qué es lo único que no te perdono ni podré perdonarte nunca? La cantidad de historias que te llevas a la tumba, la cantidad de conocimientos que ya no tendremos, la cantidad de cosas que ya no sabremos, la cantidad de batallitas y chascarrillos que podrías habernos contado y que habrían dado tal vez para escribir no uno sino un montón de libros, quién sabe si hasta unos cuantos tomos de memorias. Te nos mueres y es como si treinta y tantos años de baloncesto se nos murieran también un poco. Aún seguirás viviendo en nuestros recuerdos, en nuestros vídeos, ese al menos es el consuelo que nos queda, el clavo ardiendo al que tendremos que agarrarnos todos aquellos que nos quedamos a este lado. Tú ya estás al otro, a ti ya todo eso te da lo mismo. Aún no has acabado de irte y ya te estamos echando de menos, Manel.

No sabía cómo empezar y aún menos sé cómo acabar. Me temo que a estas horas de la tarde no se me ocurre nada mejor que autoplagiarme y recurrir a aquellas sabias palabras de Brecht que me apropié ya en cierta ocasión para glosar la figura de MonsalveHay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. Manel, lo sabes de sobra, tú eras otro de esos imprescindibles, tú formabas parte de ese pequeño puñado de seres humanos que no es que sean gentes de baloncesto sino que son el baloncesto, sin más. Un buen pedazo de nuestro baloncesto se nos ha ido hoy contigo, Manel, lo sabes. Un montón de años de baloncesto vividos con absoluta pasión, esa pasión que no fue en vano aunque a ti hoy ya no te sirva para nada. Hasta siempre (que será igual que hasta nunca pero que yo sigo prefiriendo el hasta siempre, aunque en el fondo dé igual, aunque ya tampoco tenga ningún sentido), Manel. Descansa en paz.

un soplo de aire fresco   4 comments

Recapitulemos: Xavi Rey, que estaba haciendo la mejor temporada de su vida y que en algún momento pudo hasta ser considerado (eso que solemos llamar) jugador-franquicia, lleva lesionado desde tiempo inmemorial. Jon Scheyer se apeó del barco en marcha, colgó las botas y las cambió por el traje y la corbata para irse a la vera del maestro Krzyzewski en su Cameron Indoor de Duke. Su presunto sustituto Chamberlain Oguchi se quedó pinchado en un bloqueo nada más llegar y ahí sigue, por ahora. Tomás Bellas, rescatado hace años de las profundidades de la LEB, hoy es probablemente el base más infravalorado de la ACB, acaso también el jugador (de cualquier posición) más infravalorado de la Liga; algo en lo que no le va muy a la zaga (en la infravaloración, me refiero) su compañero Eulis Báez, auténtica joya que tal vez sólo necesitaba encontrarse con el técnico ideal para sacar a relucir todas sus capacidades. Jugadores que dieron tumbos por aquí y por allá, como el propio Báez, como Newley, como ese mismo Beirán que necesitó irse tan lejos de casa para que por fin entendiéramos que era mucho más que un tirador. O como Slokar, ése de quien Messina dijo una vez que era demasiado inteligente para jugar al baloncesto, tal vez su problema fuera no haberse encontrado aún con el entrenador capaz de asumir y administrar esa misma inteligencia. Añádase a Óscar Alvarado y Walter Tavares, diamantes (cada vez menos) en bruto que van puliéndose día a día; añádase a Roberto Guerra, leyenda viva del club, el jugador canario por antonomasia, rescatado casi de la jubilación para hacer equipo y bien que lo está haciendo; añádase por supuesto a Spencer Nelson, camino de convertirse en una institución como en su día lo fue (lo será siempre) Jim Moran; añádase cómo no a un Ryan Toolson que desde ya debería dejar de ser el sobrino de y el primo de, la verdadera estrella de un equipo sin estrellas. Y ciérrese el círculo con el principal culpable de todo esto, don (hoy más don que nunca) Pedro Martínez, con todo su equipo técnico, también con ese previo encaje de bolillos que hoy hace Berdi Pérez, que antes hizo Himar Ojeda y aún antes otra vez Berdi. Y con sus gentes, esas buenas gentes que cada domingo se visten de amarillo y se pegan el madrugón (una hora menos, recuerden) para abarrotar el CID, que llevaban años rondándolo, que rompieron una primera barrera en febrero y ahora han roto por fin la barrera definitiva, que acaso crean que han cumplido un sueño y no se den cuenta (o tal vez sí) de que el sueño sigue abierto, no tiene por qué ser final sino principio, esto no ha hecho más que empezar. Esto es suyo, esta felicidad es de todos ustedes, disfrútenla por favor.

Sigamos recapitulando pero ahora un poco más arriba, unos cuantos miles de kilómetros hacia el nordeste: Henk Norel (como Xavi Rey en el párrafo anterior), seriamente averiado justo cuando iba camino de convertirse en la piedra angular de este proyecto. Michael Roll, Chad Toppert, Damjan Rudez, Joseph Jones, Golubovic, seres anónimos de cuya existencia apenas sabrían cuatro gatos antes de llegar a Aragón, tipos a quienes aún hoy apenas reconocerían más abajo de Calatayud o más arriba de Barbastro (por ejemplo). Como Stefansson, el islandés errante, tantas veces rebotado de tantos y tantos sitios. O como el mismísimo Sam Van Rossom, otro gran base, otro ejemplo palmario de infravaloración. O como Albert Fontet, quién nos lo iba a decir, felizmente recuperado para el baloncesto de élite. Y ese Pedro Llompart que era la pieza que faltaba para completar el puzzle, el pegamento que da sentido a todo lo demás; y por supuesto ese Pablo Aguilar, la verdadera joya de la corona que mucho me temo que les va a durar lo que (dicen que) dura un caramelo a la puerta de un colegio. Claro está, dirán que todo eso no es gran cosa, dirán que todos estos nombres más bien parecen deshechos de tienta, dirán lo mismo que habrían dicho en el párrafo anterior pero sucede a veces que para amalgamarlo existen profesionales como aquel Pedro Martínez o este José Luis Abós, el hombre (aparentemente) tranquilo que durante estas pasadas temporadas cargó con el mochuelo de que los resultados no estuvieran (presuntamente) en consonancia con la inversión realizada, contra todo pronóstico sus jefes tuvieron paciencia, le respaldaron y ahí está el fruto, ese que hoy disfruta (valga la redundancia) una afición inmensa, la misma que no murió cuando murió el anterior CAI, la misma que vio nacer de la nada a este nuevo CAI y lo mantuvo vivo en LEB, la misma que soportó frustración tras frustración en cada intento de ascenso a la ACB y aún así siguió adelante como si no hubiera pasado nada, la misma que tuvo al fin su premio y lo perdió y volvió a tenerlo, la misma que hoy valorará esto más que nadie porque sabe lo que cuesta lograrlo, sabe que han tenido que pasar más de veinte años para que Zaragoza (con otro club que se llama igual pero ya no es el mismo) vuelva a sentirse en la élite de la ACB.

Probablemente habrá quien se rasgue las vestiduras (más allá de lo obvio, más allá de las lógicas rasgaduras en Vitoria o Valencia), habrá incluso quien se eche las manos a la cabeza y piense que van a ser unas semifinales descafeinadas, que esto puede ser la ruina para la ACB y para su relación con TVE, todo lo que ustedes quieran pero qué quieren que les diga, a mí el hecho de que dos proyectos tan ilusionantes como Granca y CAI vayan a jugar las semifinales de la ACB me parece una magnífica noticia y un maravilloso soplo de aire fresco para nuestro baloncesto. Quizá no recuerden que hubo un tiempo (pongamos que dos décadas atrás) en el que se solía decir que ACB era en realidad el acrónimo de Acaban los Cuatro Buenos (creo recordar que la paternidad de la idea correspondió a Vicente Salaner) por aquello de que, sucediera lo que sucediera antes, al final las semifinales siempre las acababan jugando Madrid, Barça, Joventut y Estudiantes. Quizá sí recuerden que hubo otro tiempo bastante más reciente en el que igualmente Acababan casi siempre los Cuatro Buenos si bien estos ya eran Madrid, Barça, Baskonia y Unicaja, si acaso con ligerísimas incursiones (según las épocas) de Caja San Fernando, Valencia o más recientemente Bilbao Basket. En demasiadas ocasiones las semifinales ACB han parecido un coto cerrado, y por eso me alegra tanto que esta competición de alguna manera se democratice, que se abra a equipos que llevan años y años trabajando bien y se merecen con creces este premio. Me alegra aunque también lo sienta por un gran tipo como Zan Tabak, aunque lo sienta por un Valencia Basket que fichó tal vez mejor que ningún año para al final acabar casi igual que todos los años. Me alegra aunque los agoreros del apocalipsis intenten estropeármelo, me alegra aunque algunos linces ya estén dando por hecho cuál será el resultado, me alegra aunque algún periódico deportivo abra hoy su sección de baloncesto titulando a cinco columnas Todo apunta a una final Real Madrid-Barcelona como si no hubiera otra noticia, como si en este país no existieran otras realidades deportivas que merezcan ser contadas más allá de esa estomagante dualidad. Me alegra aunque siga sin entender (problema mío, que soy así de ignorante) qué tendría que pasar para que Granca y/o CAI jugaran Euroliga (que eso sí que es un coto cerrado), si les bastaría con llegar a la final o si además necesitarían ganarla, o si ni aún así la jugarían siquiera. Sí, me alegran estas semis y pienso disfrutarlas aunque una vez más me las vayan a televisar a medias, y créanme que todo lo demás (audiencias incluidas) por una vez me va a importar poco menos que un bledo (sea lo que sea un bledo). Si éstas también son sus semis, no permitan que nada ni nadie se las estropee.

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