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MI GRAN COPA   Leave a comment

adrenalina1. La Copa volvió a ser La Copa, justo cuando ya casi nadie esperaba que lo fuera. Cuando la Copa de las sorpresas era ya sólo un lejano recuerdo, cuando muchos habíamos repetido hasta la saciedad que cualquier tiempo pasado fue mejor, cuando ese eslogan de los cuatro días de adrenalina parecía haberse quedado más obsoleto que el teletexto emergió por fin esta Copa 2016 para devolvernos nuestra fe en el baloncesto, en la ACB, en el deporte e incluso en el ser humano como ente capaz de (aún en momentos de máxima exigencia) generar emociones maravillosas. Esta edición quedará ya como una de las mejores de la historia, probablemente como la mejor en lo que llevamos de siglo. No es poca cosa viniendo de donde veníamos.

2. Estaba todo el madridismo desatado celebrando el título, estaban todas las emociones desbordadas en la casa blanca (mención especial para Pablo Laso, también en ese aspecto) y mientras tanto allí arriba en el palco su presidente permanecía circunspecto, hierático, hermético, como si todo aquello no fuese con él. Quizás porque en el fondo no fuese con él, quizás por una mera cuestión protocolaria, quizás porque en su ánimo pesara mucho más el empate de Málaga que el título de A Coruña o quizás porque el no exteriorizar las emociones sea una condición inherente a su estatus de Ser Superior, es tal su grado de plenitud interior que dejarlo traslucir hacia fuera sería poco menos que una vulgaridad. O quizás sea algo mucho más simple que todo eso, quizás sea sólo que cada título del Madrid de baloncesto no sólo no le produce ninguna satisfacción sino que le genera una intensa irritación. Recapitulemos: allá por el verano de 2014 Don Florentino estuvo a punto de hacerle a Laso un ancelotti (un año antes de hacérselo al propio Ancelotti), no lo hizo y desde entonces su eternamente cuestionado (por algunos) técnico no ha hecho otra cosa que pagárselo con títulos, títulos a tutiplén, títulos a todas horas, títulos de todos los colores, títulos uno detrás de otro.RMcampeones Cada uno de esos títulos es como una daga en el corazón del florentinismo, una especie de recordatorio de que existe otra manera de hacer las cosas, esa que consiste en perseverar en un proyecto y no en cambiar necesariamente de proyecto cada dos por tres. Si caminas en la misma dirección tarde o temprano acabarás llegando a algún destino, si cambias de trayecto a cada rato nunca llegarás a ningún sitio, es así de sencillo. De alguna manera cada título de la sección de baloncesto parece existir sólo para recordarle al Presidente todos los títulos que está dejando de ganar en fútbol. Ahí le duele.

3. Hacia finales de agosto de 2008, tras la final olímpica de Pekín, escribí (una de tantas tonterías que suelo escribir de vez en cuando) que aquella selección española en realidad no había ganado la plata sino el oro, si bien se lo habían dado bañado en plata sólo para disimular, sólo para que el campeón oficial no se ofendiera. Me acordé de esas palabras tras la final de este domingo, quizás porque (salvando las distancias, obviamente) lo dicho sobre aquella selección vale también para este Granca. Desconfíe de las apariencias, en realidad el Club Baloncesto Gran Canaria ganó también esta Copa, la ganó tanto como el que más, le nombraron subcampeón y le dieron un trofeo en miniatura por aquello del que dirán pero ese sub acabará desapareciendo, ese trofeo se acabará engrandeciendo con el mero paso del tiempo. Por supuesto que el Madrid es justo y merecido campeón, sólo faltaría. Pero más allá de eso esta Copa quedará ya para siempre como la Copa del Granca, así será al menos hasta que lo mejore en una próxima edición. Que todo se andará.

4. Gran Granca desde el principio hasta el final, hasta la Final (sí, esa misma para la que muchos le trataron como si no fuera a presentarse, como si el resultado estuviera ya escrito de antemano, como si su único destino fuera ser una mera comparsa a merced del Madrid; afortunadamente para ellos su entrenador y sus jugadores no fueron de la misma opinión).herbalife-gran-canaria-real-madrid-102_g Gran Granca incluso hasta el final de la Final, cuando todo parecía sentenciado y hasta el más elemental sentido común aconsejaba rendirse. ¿Rendirse, dije? Si no se rindieron cuando estaban 12 abajo ante Valencia, si aún menos se rindieron cuando estaban 19 abajo ante Bilbao a ver por qué habrían de rendirse aunque estén otra vez 12 abajo ante el Madrid a poco más de un minuto para el final. Aplíqueseles aquello que cantaba Serrat de los piratas, larga vida y gloria eterna, para hincarles de rodillas hay que cortarles las piernas. Gloria eterna.

5. Vivo en un país que sacraliza lo joven y demoniza lo (aparentemente) viejo, de tal manera que en cuanto un profesional cumple los treinta y falla un par de veces ya se le coloca una de las más crueles etiquetas que puedan adjudicarse a deportista alguno, la de acabado, que acostumbra además a arrojarse a la espalda de cualquiera con inusitada crueldad. Estás acabao, no sé ya cuántas veces tuvo que escucharlo en tiempos de Messina (y aún en los primeros de Laso) un Felipe Reyes que cada día que pasa parece más joven. Estás acabao, no imagino cuántas veces habrán tenido que escucharlo dos tipos que han escrito algunas de las páginas más bellas de esta Copa, Don Albert Oliver y Don Alex Mumbrú.oliver Ambos pusieron mucho más de lo que estaba en su mano para ganar, ambos se negaron radicalmente a perder, ambos lloraron su respectiva derrota como si no fueran veteranos curtidos ya en mil batallas sino imberbes quinceañeros no preparados aún para los duros avatares de la vida. Oliver y Mumbrú, Mumbrú y Oliver, bien merecen que nos pongamos metafóricamente (que no físicamente, ya que entonces no podría teclear) EN PIE. Bendito acabamiento.

6. Y a veces ni siquiera hace falta esperar tanto para que te entierren, a veces te colocan la etiqueta de acabado antes incluso de cumplir los treinta. En el verano de 2014 Gustavo Ayón contaba sólo 29 primaveras pero ya entonces tuvo que escuchar toda clase de lindezas sobre el presunto declive (cuando no final) de su carrera, tanto más cuando el Barça regaló sus derechos al Madrid y seguidamente se descojonó de la risa como diciendo vaya paquete que nos hemos quitado de encima, vaya gol que le acabamos de meter al eterno rival. Y los primeros meses de aquella temporada 2014/2015 parecieron abundar en aquella misma teoría sin reparar en que Ayón estaba aún convaleciente en el plano físico, acaso también en el psíquico tras algún grave problema personal. Fue justo hace un año (Copa 2015) cuando Ayón emergió por fin como el gran pívot que siempre fue, el que conocimos en Fuenlabrada y no acabaron de conocer en NBA, sólo que ahora además corregido y aumentado por la experiencia, por la sabiduría que te da la vida tanto más cuanto más adversa sea.ayonmvp Y desde entonces ya no ha parado, habiendo sido parte no ya importante sino imprescindible en todos los múltiples y variopintos títulos ganados por el Madrid durante este último año. Este Ayón 2016 es tan indispensable en este Madrid como puedan ser los Sergios, como pueda ser Felipe. Y lo mejor es que es sólo el principio. Pocas veces un MVP fue más justo.

7. Y si te entierran a los treinta, qué decir ya a los setenta. Setenta inviernos cumplirá ya este año Don Alejandro García-Reneses, sí, setenta, por más que su aspecto eternamente joven y su cabello eternamente desencanecido parezcan indicar lo contrario. 53 años han pasado ya desde que debutó en Estudiantes, 51 desde que protagonizó aquel insospechado cameo en La Familia y Uno Más, 43 desde que empezó su carrera como entrenador, 31 desde que empezó a entrenar al Barça, ocho desde que ganó su última Copa con aquella maravillosa Penya de la erre que erre (Ricky & Rudy). En cualquier otro lugar sería un mito, una leyenda quizás comparable a lo que en USA representan Krzyzewski o Popovich por ejemplo. Aquí en cambio le vemos como uno más, casi un cualquiera, somos así, nos encanta ensalzar a los muertos pero nos cuesta horrores encumbrar a los vivos, tanto más cuanto más vivos. De hecho no es ya que no los ensalcemos sino que procuramos despiezarlos en cuanto se nos presenta la ocasión.aitoGC No seré yo quien caiga en eso, no esta vez al menos. Lo repetiré una vez más, no es ya que Aíto sea parte esencial de nuestro baloncesto (que también), es que Aíto ES el baloncesto. Nada habría sido igual sin él.

8. Decían en las clases de religión de mi lejana infancia que Dios escribe derecho con renglones torcidos (que yo con infantil candor pensaba entonces que vaya chulería más absurda, si tan todopoderoso era a ver qué trabajo le costaba enderezarlos, y luego ya escribir normal… Ya ven que la fe nunca fue mi fuerte, ni siquiera cuando era obligatoria). Josean Querejeta no es Dios ni falta que le hace, pero de alguna manera su Baskonia está también lleno de renglones torcidos, deshechos de tienta que algunos ya no consideraban aprovechables ni siquiera para un equipo de nivel medio, no digamos ya para uno que aspira siempre a la élite aún por muchas limitaciones presupuestarias que se le impongan. Renglones torcidos como un Bourousis que abandonó (o le abandonaron) el Madrid casi fondón, fuera de punto y de ilusión, y que hoy sin embargo está considerado unánimemente como uno de los jugadores más en forma de Europa, y ello en su doble papel de pívot evidente y base encubierto de este equipo. Renglones torcidos como Darius Adams o Mike James (rebautizado el pasado sábado como Froilán James, en un gozoso momento tuitero), o como un Davis Bertans recién emergido de una de esas lesiones que ponen la carrera de cualquiera del revés. Renglones torcidos como tantos otros, incluso como el propio Peras tras su traumático despido valenciano. Y con todos ellos este Baskonia ha conseguido escribir tan derecho como para ganar en el Palacio y el Palau, como para batir al imbatible Cheska y hasta acabar con la imbatibilidad liguera de Valencia. Dicen que el mejor escribano echa un borrón, pero su derrota in-extremis del sábado casi no fue ni borrón siquiera. A este (tan peculiabourousis_hernangomez_baskonia_copa_EFE_foto610x342r como maravilloso) Baskonia 2016 aún le habrán de quedar muchas más páginas por escribir.

9. Es bien sabido que en lo tocante a baloncesto (acaso también a algún otro deporte) las palabras Valencia y paciencia nunca acostumbran a ir en la misma frase, ni aunque rimen. En lo que fueron ganando chiquicientos partidos seguidos todo fueron loas y parabienes, pero ha sido verse fuera de dos competiciones y empezar de inmediato a afilar los cuchillos para no faltar a la tradición. Las rachas iniciales no sirven para nada, dicen, lo que cuenta de verdad es estar en plenitud cuando llega la hora de la verdad, todo lo demás son milongas etc etc. Es curioso, justo lo mismo que dijeron de aquel Madrid de Laso 2013/2014, aquel que tras la más espectacular temporada que vieron los siglos fue a morir en una prórroga ante el Maccabi. No hará falta que les recuerde (más que nada porque ya lo he contado hace siete párrafos) que aquel linchamiento no prosperó y hoy bien que recogen los frutos, y no estoy estableciendo con ello ningún paralelismo ni diciendo que esta racha truncada de 2016 garantice títulos en 2017, líbreme el cielo. Sólo digo que hay muchísimo baloncesto en esa plantilla y ese cuerpo técnico y que ha quedado demostrado con creces que se trata de un proyecto sólido en el que merece la pena perseverar, tanto más si tenemos en cuenta que de no haber sido por la temblequera que le entró al pobre Justin Hamilton quizás hoy estaríamos hablando de otra historia muy diferente. Sé bien que la filosofía del señor Roig es quitar un producto de las estanterías en cuanto no cumple con sus expectativas de venta, pero alguien tendrá que explicarle alguna vez que un equipo de baloncesto nada tiene que ver con una cadena de superhipermercados, ni aún por exitosísimos que éstos sean. Quién sabe, quizás aún esté a tiempo de entenderlo.

10. TVE sigue siendo una televisión pública, aunque se esfuerce concienzudamente en disimularlo. TVE aplica estrictos criterios de televisión privada a la hora de programar (curioso, dado que supuestamente no viven ya de la publicidad), de tal manera que si prevé que algo va a tener audiencia lo acarrea raudo y veloz a La1, si prevé que no la va a tener lo arrincona en cualquier otro canal.tvecr Supongo que están en su derecho, ya otra cosa es que el ejercicio de ese derecho respete las más elementales normas de la ética. Programar en TVE1 un previsible Barça-Valencia y reubicarlo en Teledeporte cuando la realidad te devuelve un Bilbao-Granca no es ya una falta de respeto a los aficionados de ambos equipos, a los aficionados al baloncesto en general y hasta a sus propios trabajadores, es también algo más: es mandar un mensaje sumamente peligroso, vosotros vendéis la Copa de las Sorpresas pero que sepáis que a mí esas sorpresas me joden enormemente, a mí de toda vuestra Copa en realidad sólo me interesan un par de equipos y los demás me chupan un pie, así que no me jodáis y dadme exactamente lo que os estoy pidiendo porque si no es casi mejor que no me deis nada. Tal cual. Al matrimonio ACB-TVE le quedan apenas tres o cuatro meses, lo sentiré por Lalo Alzueta y demás buenos profesionales que aún quedan en esa casa, lo sentiré por quienes sólo vean baloncesto en abierto pero por todo lo demás qué quieren que les diga: que tanta paz lleven como descanso dejan.

y 11. Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche. Fuenlabrada introdujo el raphaelismo en sus celebraciones baloncesteras (sumamente frecuentes en estos últimos tiempos) y éste a su vez dio el salto a la ACB para convertirse casi en el himno de esta Copa, para que acabara cantándolo/bailándolo todo dios cada vez que hubo motivos para ello. Quién se lo iba a decir al afamado a la par que veterano vocalista jiennense, que una copla suya de hace medio siglo acabaría (cine mediante) convertida en símbolo por esas canchas de Dios. Qué pasará, qué misterio habrá, qué tendrá la Copa para hechizarnos de ese modo, para devolvernos ese hechizo de hace tantos años cuando ya lo creíamos perdido, para regalarnos una edición de 2016 que difícilmente podremos olvidar mientras el señor Alzheimer nos lo permita. Mi gran Copa. Nuestra gran Copa.

ME SOBRAN LOS MOTIVOS   5 comments

Aquí donde me ven, este año he decidido rebelarme. Rebelarme contra mí mismo, no teman, rebelarme contra mi propia depresión pre-parto. Año tras año, en los días previos al comienzo de la ACB, se nos instala una sensación como de más de lo mismo: mismo aire mustio, mismas negras perspectivas, misma esclerotización administrativa, misma mortecina audiencia, mismo panorama televisivo, misma sensación de pérdida de talento, mismo coto cerrado para quienes se ganan su ascenso, mismo coto cerrado para quienes acaban en puestos de Euroliga, misma temporada regular interminable, mismos playoffs insignificantes que se nos irán en un suspiro, misma liga de la marmota condenada a una sempiterna bipolaridad… Bueno, pues contra todo eso, y quizás porque hoy contra mi costumbre me he levantado ligeramente optimista (no se confíen, no vaya a ser que se me pase) he decidido rebelarme. Porque aún siendo todo lo anterior más o menos cierto, no es menos cierto que también me sobran los motivos para la ilusión a poco que me pare a buscarlos. Me he puesto a ello, he encontrado unos cuantos (bastantes más de los que imaginaba) y aquí se los traigo, por si les apeteciera acompañarme en esta búsqueda de la ilusión perdida:

1) Porque el (presunto) desembarco de Movistar + de alguna manera me devuelve la ingenua ilusión de recuperar por fin una cobertura televisiva digna de la Liga. No les voy a engañar, llevo casi un cuarto de siglo siendo plusero (aunque no fueron pocas las veces que estuve a punto de dejar de serlo) así que juego con ventaja, tengo ya buena parte del trabajo hecho. Pero aunque no fuera así, creo firmemente que esta ACB necesita con urgencia un reconstituyente, algo que la revitalice.logotipo_movistar_plus_-_liga_endesa_2 En muchos aspectos, pero el aspecto televisivo no es precisamente menor. Que un operador decida apostar firmemente por esta Liga, que decida incluso pagar por darla (es decir, no ofrecerla por puro amor al arte o por la mera visibilidad de sus patrocinadores, como venía sucediendo hasta ahora), ha de ser necesariamente una buena noticia. Aunque a algunos no les guste.

2) Porque sé que volveremos a escuchar (sobre todo dentro de un año, cuando desaparezca el partido de TVE) los mismos cantos de sirena que ya escuchamos en el cuatrienio 1999-2003 acerca de cómo la televisión de pago acabará matando el baloncesto, pero yo no concibo esa razón: porque han pasado ya más de tres lustros desde entonces, porque el nivel de penetración de aquel Canal + no es ni siquiera comparable al que hoy tiene Movistar +, porque algo hemos evolucionado también como espectadores: hoy tenemos múltiples soportes, dispositivos, vías y medios a nuestra disposición, hoy quien quiere ver algo lo ve. Y porque (al contrario que en 1999) en este caso no tenemos ya nada que perder, peor de lo que estamos es difícil que podamos estar. Todo lo que venga vendrá ya por añadidura.

3) Porque el fichaje de Piti Hurtado es lo más ilusionante que le ha pasado a la cobertura televisiva de la ACB desde los tiempos de maricastaña (fuera quien fuera esa señora). Y no llega solo, dicen. Sólo por eso ya habrá merecido la pena.

4) Porque he llegado ya a una fase de mi vida en la que las audiencias me importan un bledo (que no sé lo que es, pero tampoco me importa). Porque me importa otro bledo que seamos mil o un millón, allá cada uno con sus cadaunadas, a quien no le apetezca que haga lo que le parezca. Y porque tampoco me las creo, que lo sepan, porque ese frío dato de audiencia no refleja a quienes lo ven por ordenador (que son legión), aún menos refleja a quienes a veces no podemos verlo en directo y solemos entregarnos al noble arte del difericesto. Y sobre todo, porque ya está bien de autodestruirnos todas las jornadas, todas las semanas de toda nuestra santa vida con este monotema.

5) Porque la liga de la marmota seguirá existiendo (por los siglos de los siglos, salvo indeseado desgajamiento territorial) pero al menos este año parece atisbarse un ligero resquicio de que las cosas podrían llegar a ser de otra manera. Que Unicaja osara ganarle al Madrid la semifinal supercopera (aún con todos los condicionantes blancos) ya fue un buen síntoma (síntoma que luego se nos fue al carajo en la Final, pero síntoma al fin y al cabo), que vaya a llegar algo más de dinero televisivo (menos sería difícil) con el que aliviar un poco la enorme brecha entre clases sociales debería ser otro buen síntoma. Cierto es que con esta Supercopa son ya dieciséis los títulos domésticos consecutivos ganados por Madrid o Barça (todos y cada uno desde hace cinco años y medio, desde aquella liga baskonista de 2009/2010), pero no es menos cierto que cada día que pasa queda un día menos para que conozcamos un campeón de algo que no sea Barça ni Madrid. O dicho de otra manera, que llegados a este punto ya no sé si me he levantado ligeramente optimista o ligeramente gilipollas.

arroyo lawal6) Porque el Barça optó por reinventarse (a la fuerza ahorcan) y ahora toca ver cómo funciona semana tras semana esa reinvención más allá de la euforia supercopera de hace unos días: si Lawal intimida tanto como parece, si Vezenkov es tan bueno como parece, si Samardo aparece por fin, si Perperoglou mezcla bien con todos, si Ribas sigue saliéndose allá donde vaya, si Arroyo acata su papel secundario con las riendas puestas o se las quita para la ocasión, si Navarro aún vive (contra todos esos que hace ya unos cuantos meses decidieron darle por muerto…)

7) Porque el Madrid tiene ante sí el tremendo reto de intentar igualar lo que logró el pasado año (Supercopa aparte), porque será interesante ver cómo administra sus fuerzas por el camino, si vuelve a perder en otoño para ganar en invierno y primavera, si con las derrotas vuelven a emerger a las primeras de cambio sus decapitadores profesionales pretendiendo hacerle a Laso un ancelotti para cumplir con la tradición (aunque esta vez tendrían que inventarse un nuevo objeto de deseo, que sus tradicionales Obradovic, Djordjevic y Katsikaris están pillados…).

8) Porque ver jugar al Chacho siempre fue, es y seguirá siendo un placer. Porque sigue en la ACB como sigue también Llull, justo después de dar por hecho que se irían. Porque no hay noticia mejor para una liga que la continuidad de sus estrellas, que luego esa misma liga no sepa venderlas ya es otra cuestión.

9) Porque Joan Plaza tiene por fin entre manos el equipo que siempre soñó (o casi), porque este Unicaja tiene por fin argumentos más que sobrados para ser la tercera vía (junto con Valencia, obviamente). Luego ya que esa tercera vía aspire a derrotar al bipartidismo o que se nos quede en mero efecto bisagra sólo lo sabremos con el tiempo.

10) Porque el mero hecho de contar con un jugador como Kuzminskas ya te devuelve el precio de la entrada (o el del abono televisivo, en su caso). Porque casi me atrevería a decir que está a un solo paso (el de sus intermitencias, el de esa continuidad que siempre le falta) de ser tan candidato como el que más (si no el que más) a MVP de la ACB.diez unicaja Y porque por detrás de él emerge además un chaval llamado Dani Díez que se encuentra de repente ante la gran oportunidad de su carrera. Y algo me dice (ya algunas muestras ha dado de ello) que no la va a desaprovechar.

11) Porque será interesante ver si las llegadas de Planinic, Blazic, Bourousis o Corbacho dan para que el Baskonia de Peras forme también parte de esa tercera vía. Me encantaría que así fuera (cuantos más mejor) pero por ahora permítanme que sea muy escéptico al respecto. Si las cosas no van bien ya se encargará Querejeta de reinventarlas cuanto sea menester, pero a día de hoy me deja muy frío este proyecto baskonista 2015/2016, qué le vamos a hacer.

12) Porque he leído más de una vez en estos días que Darius Adams lo tiene todo para ser el nuevo Elmer Bennett, y no sé si se trata de un brindis al sol, de la mera expresión de un deseo o de una afirmación fundada, basada tal vez en sus (presuntas) actuaciones de pretemporada (que no he tenido el placer de contemplar). Dado que mis recuerdos de Adams me retrotraen a la temporada pasada, permítanme que por ahora me reserve el beneficio de la duda.

13) Porque Pedro Martínez llega por fin a ese (casi) grande que llevaba años mereciendo, al menos desde que le dieron aquella oportunidad en Baskonia para quitársela luego apenas cuatro días después de empezar. Llega ahora a la plaza más exigente que imaginarse pueda, un lugar donde la paciencia (la paciencia con sus entrenadores, en particular) no acostumbra a ser precisamente moneda común. Todo lo cual hace este reto todavía más hermoso, todavía mucho más especial. Ojalá que te vaya bonito, Pedro.

14) Porque a Valencia llega también Shurna (que me encanta desde sus tiempos en Northwestern, ya se lo dije), llega también SanEme (que me encanta de toda la vida de dios), llegan Hamilton y Sikma que son una garantía. Súmenlo a lo que ya había y descubrirán que con paciencia (bien escaso, insisto) y sin precipitaciones ni ataques de nervios deberían aspirar a casi todo. Lástima ese casi.

pangos granca15) Porque me apetece empezar a ver ya a mis viejos conocidos NCAA, ver de qué son capaces todas esas imágenes refrescantes de que les hablé hace unas pocas semanas: Pangos en Granca (algo ya mostró en la Supercopa), Haws en Obra, Henton en Sevilla, Jeff Taylor (si juega finalmente algún día) en el Madrid, Abromaitis en Tenerife, incluso David Wear en Fuenla aunque no sea santo de mi devoción. Lista que por otra parte se me quedó incompleta, ahora ya tendría que añadir al otro gemelo Wear (Travis, dicen que de camino hacia Gipuzkoa; más consistente que David, pero tampoco se me emocionen en exceso), al ex Fighting Illini Brandon Paul en la Penya… Muchos argumentarán que tanta presencia del club Al Salir de Clase sólo refleja el manifiesto empobrecimiento de la competición; pues vale, será así, no seré yo quien lo niegue. Pero a mí me encanta, qué quieren que les diga.

16) Porque este hacer de la necesidad virtud se refleja también a nivel doméstico, porque podría/debería ser la hora de Santi Yusta, Miguel Rico, Luka Doncic (aunque en este caso no hay necesidad que valga), Alex Suárez, Tomeu Rigo, Ili Diop, tantos otros (excluyo deliberadamente a Estu y Penya, que tendrán luego párrafo aparte). Economía de guerra si así lo quieren. La imaginación al poder.

17) Porque Granca se nos ha hecho grande. Porque la suma de Newley, Báez, Oliver, Pangos, Salin, Omic, Aguilar, Kuric o Rabaseda (cada uno a su manera) da como resultado una magnífica plantilla, Porque con Aíto el todo siempre suma más que la suma de las partes.

18) Porque Taph Savané aún continúa entre nosotros (baloncestísticamente hablando, me refiero). Porque su DNI podrá decir misa en arameo, pero su desempeño nos demuestra bien a las claras que está más joven cada año que pasa. Porque yo de (aún más) mayor quiero ser como él.

19) Porque Alejandro Martínez lleva media vida al frente del CB Canarias (por otro nombre Iberostar Tenerife) y aún le quedará otra media (recién renovado hasta 2017), porque pocos proyectos (si alguno hubiera) personifican mejor la continuidad, en los despachos, en los banquillos y en los parquets. Porque siguen Richotti o Sekulic (su permanencia es siempre el mejor fichaje), porque llegan O’Leary o Beirán. Porque todas sus piezas encajan, porque saben crear el caldo de cultivo para que todas sus piezas encajen. Porque son un ejemplo que muchos deberían imitar.

bellas cai20) Porque me duele no ver ya a Bellas en el Granca, pero al mismo tiempo me apetece ver a Bellas en otro lugar que no sea el Granca, tanto más en un lugar tan propicio como el CAI. Nuevos compañeros, nuevos técnicos, nuevas gentes, nuevo clima, nueva vida, por primera vez lejos de su (muy bien ganada) zona de confort.

21) Porque (me gustaría pensar que) cada vez que conecten con Zaragoza conectarán con el Pabellón José Luis Abós, cada vez que alguien empiece a narrar dirá bienvenidos al Pabellón José Luis Abós, cada vez que las cámaras enfoquen la cancha leeremos en la parte superior Pabellón José Luis Abós. Le pese a quien le pese. (Me gustaría pensarlo, pero lo pongo entre paréntesis porque justo después de escribirlo descubro que no será así por ahora, que los tribunales han suspendido cautelarmente el cambio de nombre; mandagüevos, añado, desde el exquisito respeto a las resoluciones judiciales que no comparto en absoluto).

22) Porque soy campazzista, lo soy desde antes de los Juegos de 2012, desde antes de que en el Madrid supieran siquiera que existía. Porque por serlo me he llevado hostias tuiteras a tutiplén (legítimas discrepancias, en cualquier caso) de todos aquellos que echaron pestes tras la marcha de Draper, todos esos iluminados que decían que no era digno de vestir la camiseta del Madrid (que leyéndoles a veces piensas que ni Magic Johnson en sus buenos años habría sido digno de vestir la camiseta del Madrid, a poco que hubiera fallado un pase). Soy campazzista y me preparo para cobrarme mi revancha, porque sé que este año en Murcia, con minutos, confianza y Fotis (y a poco que le acompañe la salud), sencillamente se va a salir. Recuérdenmelo en primavera.

23) Porque además de Campazzo Murcia será este año un verdadero latin team: Augusto Lima (si finalmente se queda y no es abducido por la casa blanca, lo cual aún no está claro a la hora del cierre de estas líneas), Vitor Benite, Sadiel Rojas… Porque con Fotis al mando, Cabezas dejando poso, Wood en los triples, Lischuk en los bloqueos y Antelo anteleando sólo pueden salir cosas buenas de ese equipo.

24) Porque también soy brizuelista (no saben cuánto), porque creo sinceramente que Darío Brizuela es lo mejor que le ha pasado al Estu desde hace muchísimo tiempo, lo mejor que ha salido de esa cantera desde el Chacho si me apuran (y aunque sé que Jaime Fernández tendría razones más que fundadas para decir algo al respecto).brizuela vicedo Tendrá minutos, apunta a titular, ya veremos si de aquí a unos meses no estaremos hablando del jugador revelación de la ACB (y miren que este año hay competencia). Papeletas lleva, tantas como el que más.

25) Porque además de Brizuela habrá bola también para Vicedo, Juancho Hernangómez, Fran Guerra y puede que alguno más, porque con Ocampo al mando sabemos por fin que todas estas criaturas vuelven a estar en buenas manos. ¿Lo demás? Dos veteranos del Vietnam como Nacho y Salgado, dos americanos (de USA) con buena pinta, Bircevic haciendo bulto y la maravillosa guinda final de Stimac, el hombre boquiabierto (es como aquél del pueblo de Gila que le decían ¡oye, que tienes la boca abierta! y contestaba ¡ya lo sé, si la he abierto yo!); no destacará por su estética (en ningún sentido) pero lo compensará con creces con todo lo demás. Y todo lo cual sin más objetivos (al menos por mi parte) que no pasar apuros, crecer, disfrutar, volver a ser felices practicando y viendo baloncesto. Ser de nuevo el Estu, con todo lo que eso comporta.

26) Porque seguiremos abalanzándonos a contemplar cada partido de la Penya (en la medida en que la cobertura televisiva nos lo permita) como si fuera un objeto de culto, quizá porque efectivamente sea un objeto de culto. Porque llegan Drame (mítico apellido en aquella casa, por cierto) o Brandon Paul, porque sigue Mallet que parece el padre de todos, porque sigue Suton, porque aún continúan Vidal o Miralles. Pero también porque Ventura y Llovet ya son imagen de marca, porque Abalde lo será más pronto que tarde (si no lo es ya), porque a la vuelta de la esquina aguardan Sans, Nikolic o Nogués. Pero sobre todo, porque muy pocas cosas resultan más gratificantes (en lo que a ACB respecta) que ver jugar a la Penya.

27) Porque Sevilla sigue viva (un año al menos), porque Bilbao finalmente se ganó la estabilidad. Porque son plazas indispensables, porque una ACB sin Bilbao o sin Sevilla carecería por completo de sentido.

28) Porque cada minuto de Raül López seguirá valiendo su peso en oro, porque se nos irá más pronto que tarde, porque deberíamos de enmarcar todos esos ratos que aún le queden en ACB.

29) Porque Pustovyi, Bendzius y Caloiaro (más la continuidad de Waczynski) seguirán poniendo a prueba la pronunciación de los comunicadores compostelanos en particular, y los de toda la ACB en general. Porque (más allá de chorradas) la enésima reinvención obradoirista volverá a salir adelante como todas las anteriores (Moncho mediante), porque volverá a emocionarnos como todas las anteriores (Miudiño mediante).

shermadini_morabanc_rtva_andorradifusio_ad30) Porque es un lujo y un auténtico placer tener por aquí de nuevo a Míster Bean Shermadini. Aunque habré de reconocer que si hace meses me hubieran preguntado dónde iría jamás habría imaginado que fuera a Andorra, tanto menos con las evidentes carencias interiores en muchas otras plazas ACB de mayor raigambre y tronío. Los designios del mercado (y de la fiscalidad) son inescrutables, sin duda.

31) Porque una cosa es reinventarse y otra (ya un paso más allá) lo que tendrá que hacer el Fuenla: técnico nuevo (Tabak), asistentes nuevos (Cuspinera, Raventós), nueve (sí, 9) jugadores nuevos si no he echado mal la cuenta, incluido el recién llegado (y no por ello menos insospechado) Marko Popovic. Me fascina, me seduce y me intriga (sobre todo me intriga) lo que pueda salir de ese collage, puede ser una maravilla o un caos, esperemos que opten por la primera opción.

32) Porque este año descenderá al menos un equipo a la LEB, de verdad, se lo prometo. No, no es que adivine el futuro (que yo sepa) sino que el postergado ascenso ourensano hará que el último clasificado de la ACB baje esta vez sí o sí (salvo nuevo cambio de opinión o de circunstancias en los próximos meses, que a la vista de los antecedentes tampoco me extrañaría). Y no es que yo le desee mal a nadie, líbreme el cielo, es sólo que recuperar esa dinámica medianamente normal de ascensos y descensos resulta esencial para la supervivencia de esta competición (y no digamos ya de la LEB). Así que algo es algo, menos da una piedra. Aunque sea en diferido.

33) Porque a día de hoy todos parten de cero (por definición), hasta la propia Liga parte de cero, si no nos ilusionamos ahora ya me dirán ustedes cuándo nos vamos a ilusionar. Tiempo habrá para que la cruda realidad venga a ponernos en nuestro sitio.

34) Porque me salen ya a estas alturas 35 motivos pero podrían salirme 350 si me lo propusiera, porque creo que llegados a este punto se han ganado ustedes sobradamente el derecho a que les deje descansar. Y porque muchos de esos otros motivos se nos irán apareciendo según avance la temporada, no les quepa la menor duda. Somos así, todavía capaces de encontrar alicientes aunque nos pueda el desánimo.

y 35) Porque sí. Porque el baloncesto nos hace felices, y a día de hoy (y mientras no se demuestre lo contrario) no tenemos ninguna otra liga profesional de baloncesto más cerca de casa, ni puñetera falta que nos hace. Porque sigue siendo nuestra Liga por más motivos que se empeñen en darnos año tras año para que deje de serlo. Porque ya está bien de lamernos las heridas. Porque sí.

IMÁGENES REFRESCANTES   1 comment

En tiempos era una práctica habitual, no sé si hoy seguirá siéndolo porque ya casi no veo noticiarios televisivos, con Internet tengo más que suficiente. En tiempos te sentabas a ver el telediario veraniego y tras tragarte la habitual ristra de catástrofes, escándalos, disturbios, sucesos y conflictos varios el comunicador (suplente) de turno ponía su mejor cara de felicidad y te soltaba aquello de …y hoy, para acabar nuestro informativo, les dejamos con unas imágenes refrescantes. Y en tu televisor se iban sucediendo esculturales cuerpos practicando esquí náutico, intrépidos surfistas cabalgando sobre las olas, gráciles veleros surcando la mar serena mientras tú, ahí bien recocido en tu sofá a tus cuarenta y tantos grados centígrados, sin aire (ni acondicionado ni sin acondicionar) ni ventilador ni vacaciones, te acordabas de la madre que parió al comunicador, al director, al realizador y al surfista incluso, ya puestos. Nunca hubo nada menos refrescante que unas imágenes refrescantes, ni aún por muy sugestivas que éstas fueran. De hecho en mi caso siempre produjeron el efecto contrario, si bien habré de reconocer que los exabruptos que soltaba al verlas sí acababan dejándome una extraña sensación de liberación. Quizá fuera eso lo que pretendieran…

Y sin embargo aquí me tienen, intentando provocarles ese mismo efecto… sólo que en términos estrictamente baloncestísticos, no vayan a pensar. No teman, no abundaré en la serie de catastróficas desdichas que aflige a la ACB en estos días, no abundaré porque ya las conocen de sobra, porque ya se las hemos contado en este mismo lugar y por no amargarles (aún más si cabe) la vida. Pero a cambio les ofreceré mis particulares imágenes refrescantes, casi las únicas que ofrece en estos días nuestra atribulada competición. No hará falta que les recuerde que cada vez hay menos dinero para desembolsar, que cada vez llegan americanos de menos postín y tronío, que los que vienen pesan mucho menos que los que se van… pero no hay mal que por bien no venga, dicen. Antes los fichábamos curtidos en mil batallas europeas, ahora los fichamos casi recién salidos del cascarón universitario, lo cual, para alguien que se pasa los inviernos enteros pegado a la NCAA como es mi caso, no deja de ser un plus. Así que esas van a ser mis particulares imágenes refrescantes, si buscaban esculturales cuerpos en traje de baño me temo que no acudieron al lugar adecuado. Eso sí, a cambio les presentaré (in alphabetical order) a seis sujetos casi recién salidos de fábrica y que llegan con la loable misión de refrescar (en la medida de lo posible) nuestra endogámica, esclerotizada, envejecida y encorsetada Liga ACB. Ojalá lo consigan.

1. Algunos que ya peinamos abundantes canas aún recordamos a su padre. También es verdad que tiene truco, si se hubiera apellidado Smith o Jones probablemente lo habríamos olvidado pero Abromaitis no creo yo que haya muchos en la guía telefónica, en cualquier caso si usted no lo recuerda no se preocupe, más bien alégrese, es una mera cuestión de edad. Aquel Jim Abromaitis se hizo carne y habitó entre nosotros en la temporada 1980/1981, hace la friolera de 35 años ya;abromaitisx-large no diré que dejó una huella imborrable (más allá de su apellido) porque no sería cierto, y eso que no estuvo en un equipo cualquiera sino en el mismísimo Real Madrid de los Corbalán, Brabender, Iturriaga, Rullán, Romay, Prada, You Llorente, Indio Díaz, Randy Meister y demás familia. Era un buen tirador, nada más (y nada menos) que eso. Bastante más que eso (pero también eso) es su hijo, Tim Abromaitis, gracias entre otras cosas a haberse formado en una universidad como Notre Dame en la que no basta con tirar bien sino que además tienes que jugar muy bien al baloncesto. Los Fighting Irish de Mike Brey podrán tener mejores o peores promociones pero mueven siempre el balón como los ángeles y utilizan como nadie los espacios, lo que les convierte en una verdadera delicia de equipo. No por casualidad sus productos acostumbran a ser jugadores muy bien formados, aquí mismo hemos podido comprobarlo hace bien poco con Ben Hansbrough o Luke Harangody (y aprovecho la ocasión para dejarles otro nombre recién graduado, Pat Connaughton, si no cuaja en NBA y tienen mano en ACB tírense en plancha a por él). Abromaitis es otro buen ejemplo, y ello a pesar de que se perdió su último año de elegibilidad por culpa de una rotura del ligamento cruzado anterior que pareció cercenar ya para siempre su carrera profesional. Pero se repuso, se vino a Europa y durante estas tres últimas temporadas (Villeurbanne, Estrasburgo, Braunschweig) no ha hecho sino mejorar. Si a todo esto añadimos su inmejorable currículum académico y su impecable estampa de yerno ideal, el resultado de todo ello nos dará un producto que parece hecho a medida para un proyecto como el de Tenerife, del mismo modo que la propuesta de Alejandro Martínez parece que ni pintada para un jugador como él. Que sea por muchos años.

2. No me pregunten por qué, pero hubo un tiempo en el que a los entrenadores ACB les encantaba fichar mormones. Cualquier jugador recién importado de USA venía siempre rodeado de incertidumbres, cómo será, qué carácter tendrá, cómo se adaptará, etc. Incertidumbres que en tratándose de mormones se reducían contylerhawssiderablemente ya que su adaptabilidad, entrenabilidad, disciplina y entendimiento del juego resultaban estar siempre muy por encima de la media. Ejemplos hubo a patadas (también excepciones, claro), todos los que usted quiera, desde aquel legendario Steve Trumbo hasta los recientes Toolson (todos los Toolson) o Yeisi Carroll. Bien, pues el siguiente a añadir a esta lista se llama Tyler Haws y llega a Santiago de Compostela directamente desde Brigham Young (BYU para los amigos), la universidad mormona por antonomasia. Ahora bien, más allá de sus creencias, más allá de esa cara de asco (mi madre, menos diplomática para estas cosas, diría que parece que estuviera oliendo mierda), más allá de ese aura de superioridad tan yanqui que le caracteriza, sepan bien que estamos ante un anotador compulsivo: un sujeto que ha promediado más de 22 puntos por partido superando así los registros históricos de otros legendarios cougars como Danny Ainge o (mucho más recientemente) Jimmer Fredette. Añádase además que no llega con los típicos 22 años de cada graduado universitario sino con 24, fruto de haber pasado esa particular mili mormona de los dos años de misión, concretamente en Filipinas; añádase también que la criatura nació en Bélgica por esas cosas raras de la vida, lo que supongo que le conferirá la condición de comunitario por si su fichaje no fuera ya suficientemente chollo de por sí. Pensé yo que encontraría hueco en cualquier franquicia NBA, probablemente también lo pensaron en el Obra cuando lo apalabraron, probablemente aún no acaben de creerse que vayan a disfrutar durante todo un año de un jugador así. Eso sí, tampoco le pidan más, tengan claro que en apenas unos meses (y siempre y cuando no le reclamen de USA) seguro que habrá ya unos cuantos grandes de Europa peleándose por sus servicios. Al tiempo.

3. Providence es una fiesta. No me refiero a la capital del estado de Rhode Island (que puede que también lo sea, pero que no tengo el placer de conocer) sino al equipo de baloncesto de su universidad, esos Friars que siempre que los ves te devuelven el precio de la entrada (si lo hubiere), lástima que por jugar en la Big East les veamos mucho menos de lo que nos gustaría. Así fue en 2014 gracias al eléctrico Bryce Cotton (lo último que supe de él es que andaba por los Jazz),henton así ha sido aún más si cabe en 2015 gracias a una fantástica pareja: de un lado el mágico base Kris Dunn, uno de esos jugadores que te entran por los ojos ya desde la primera vez que le ves (y que volverá a Providence en unos meses para completar su año sénior, de lo cual me alegro); y del otro un alero interesantísimo, físicamente muy potente, agresivo en penetración y con muy buena mano, que responde al bello a la par que insospechado nombre de LaDontae Henton (si se están preguntando qué extraña razón lleva a unos padres a ponerle LaDontae a su retoño, habré de confesarles que yo también me lo pregunto). Henton acabó su periplo universitario hace unos meses, no fue drafteado y pensé que se lo rifarían en Europa pero fue pasando el verano y nadie pareció acordarse de él… justo hasta que este pasado fin de semana se ha acordado por fin de él el Baloncesto Sevilla, ese mismo (ex) Caha que en apenas un mes ha pasado de estar casi al borde de la muerte a fichar a todo bicho viviente, apoyo de su entidad financiera propietaria mediante: Bamforth (again), Nachbar (nada menos), Miljenovic (joyita) y ahora este Henton que debería salirles muy bien, aunque el fichaje de una criatura recién salida del cascarón siempre deje alguna duda: cómo procese ese paso del amateurismo al profesionalismo, de Rhode Island a Andalucía e incluso de Ed Cooley a Luis Casimiro; dos pedazo de entrenadores si bien completamente diferentes el uno del otro. Luego acabará como acabe, pero por ahora es una magnífica noticia tenerlo por aquí.

4. Ya he contado alguna vez la historia de aquel primer partido que le vi, que era en realidad el segundo que jugaba en su universidad de Gonzaga. Aquella noche de noviembre de 2011, ante su nuevo público de Spokane, frente a la vecina Washington State, el recién aterrizado Kevin Pangos se marcó la friolera de nueve triples, tal cual, nueve triples uno detrás de otro (claro está, no iban a ser todos a la vez), nueve triples con envidiables porcentajes además, dejando ojipláticos no ya a sus aficionados ni a quienes lo vimos desde la distancia sino incluso a los mismísimos analistas televisivos (que más de una vez se confundieron y le llamaron Pargo, ya que ocupaba jukevin_pangossto el lugar que Jeremy Pargo acababa de dejar). Ni que decir tiene que el canadiense no volvió jamás a repetir una actuación así, pero ello no quita para que durante todos estos años haya seguido jugando a un magnífico nivel. No siempre ejerció de base puro porque a menudo le tocó compartir cancha con un cerebrito como David Stockton (de los Stockton de toda la vida), pero este último año recuperó el mando en plaza y dejó meridianamente claras dos cosas: a) que siempre va a ser un base más anotador que director, y b) que en cualquier caso ha mejorado muchísimo en las labores de dirección. Triunfará en el Granca siempre y cuando sus fieles aficionados tengan paciencia con él (al fin y al cabo es su primer trabajo remunerado como baloncestista profesional), siempre y cuando tengan claro que no van a encontrar en él al sucesor de Tomás Bellas sino a otro estilo de base completamente distinto, casi contrapuesto. Ahora bien, con un maestro en el banquillo como Aíto (extraordinario en la dirección de jóvenes, de toda la vida de dios) y otro en el parquet como Oliver tendrá ya mucho ganado en su proceso de adaptación. Dejemos que Gran Canaria (la isla, la gente, el equipo) se ocupe de todo lo demás.

5. Siempre es un placer ver jugar a Vanderbilt, universidad sita en Nashville, Tennessee. Siempre es un placer ver a los Commodores sobre todo en su casa, en ese incomparable Memorial Gym que no se parece a ningún otro pabellón (que yo haya conocido) sobre la faz de la Tierra, con sus banquillos no en el lateral sino en los fondos, casi al pie de las canastas. Pero más allá de peculiaridades Vanderbilt acostumbra a jugar buen baloncesto gracias a su técnico Kevin Stallings y a interesantes promociones de jugadores,Jeffery_Taylor_Vanderbilt_InsideOnly pongamos por ejemplo aquella de 2012 con el escolta anotador John Jenkins (carne de Liga de Desarrollo durante todos estos años), el pívot fajador nigeriano Festus Ezeli (hoy ya con un anillo en los Warriors) y el alero-chico-para-todo Jeffery Taylor, jugador interesante donde los  haya. Jordan (sí, ESE Jordan) puso sus ojos en él y le escogió para sus Bobcats (hoy ya Hornets) en el 31 del draft (lo que viene siendo el 1º de la segunda ronda), justo un puesto detrás de Ezeli y ocho detrás de Jenkins por cierto. Su elección desató la euforia en las buenas gentes de Charlotte que creyeron (tanto más tras sus magníficas actuaciones en las ligas de verano) haber conseguido un verdadero robo. Bueno, pues no. La realidad como tantas otras veces vino a poner las cosas en su sitio, primero en forma de lesión (aquiles) y luego en forma de sanción por un lamentable episodio de violencia de género que él mismo reconoció y por el que le cayeron 24 partidos. Así las cosas (y tras múltiples idas y venidas a la Liga de Desarrollo) los Hornets acabaron cortándole hace pocos meses. Se le cerraba así la puerta de la NBA pero a cambio se le abría de par en par la de Europa, gracias además al pequeño detalle de que Taylor es sueco; no sueco de conveniencia sino sueco sueco, sueco de pura cepa, nacido en Norrköping mientras su padre estuvo jugando allí. De hecho ha defendido ya la camiseta de su selección, de hecho hasta participó en el Eurobasket 2013 con notable éxito de crítica y público. Dicen que le ha fichado el Real Madrid para sustituir a KC Rivers (que la cosa de los pasaportes la tiene algo más revuelta, por lo visto), de hecho todos los medios lo dieron por hecho hace un par de meses aunque yo a día de hoy no he sido capaz de encontrar confirmación alguna al respecto, bien porque las cosas de palacio van despacio o bien porque soy así de torpe y no habré sabido dónde buscar. Sea como fuere (y dando por supuesto que finalmente llegue a la casa blanca) que nadie espere un clon de Rivers porque su posición podrá ser similar pero su juego es muy distinto: más defensa, más físico, menos tiro que su antecesor. Y más carácter, también. Esperemos que mezcle bien con un equipo tan hecho como este Madrid.

6. En los cinco casos anteriores les he vendido optimismo a raudales pero no se me vengan arriba, no todo ha de ser jijí jajá, me temo que con éste que viene ahora voy a bajar un poco (bastante) el listón. Señoras, señores, les presento a los gemelos Wear, Travis y David Wear, dos gotas de agua como no podía ser de otra manera, dos esbeltos yogurines a los que imaginamos intercambiándose exámenes y castigos sin que sus profesores se dieran cuenta cumpliendo así con la mística asociada a su condición.DavidWearTravisWear Juntos llegaron a North Carolina, juntos decidieron cambiar de aires y emigrar a la soleada California en busca de mejor fortuna, juntos aterrizaron en UCLA, juntos se graduaron cumpliendo casi en la cancha ese mismo papel intercambiable que les imaginábamos en las aulas. Las diferencias (más allá de que el uno llevaba el 12 y el otro el 24) eran sólo de matiz: Travis, a menudo titular, era más completo, algo (sólo algo) más interior, algo menos alérgico a las zonas; David, por lo general suplente, era aún menos fajador si cabe, prototípico cuatro abierto (y decir cuatro es decir mucho) con buena mano y pare usted de contar. Acabada la carrera se separaron finalmente sus destinos, la adultez es lo que tiene: Travis fue a parar a los Knicks para confirmar el hecho evidente de que allí ya juega cualquiera (de hecho recientemente han fichado a Sasha Vujacic, por si nos quedara todavía alguna duda), David en cambio hubo de buscarse la vida (como tantos otros) en la D-League. Supongo que habrán sido sus números en esa competición y (sobre todo) en la pasada Liga de Verano los que han llevado al Fuenla a contratarle, algo que como ya habrán deducido a partir de todo lo anterior no me hace especial ilusión; fíjense que hasta me preguntaron en Twitter si mejoraba a Daniel Clark (comparación odiosa donde las haya) y respondí que para mí no, en absoluto. Dicho lo cual, si yo fuera aficionado fuenlabreño tampoco me preocuparía demasiado al respecto. Primero porque acaso mi recuerdo sea exagerado, porque puede que haya progresado mucho desde entonces. Segundo porque no soy de fiar, no soy un experto sino un mero aficionado cuyo atrevimiento va en paralelo a su ignorancia. Y tercero (y principal) porque bastante tienen ahora mismo con preocuparse sobre si saldrán en ACB como para preocuparse de con qué jugadores saldrán (en su caso) en ACB.

Y hasta aquí. Me habría encantado dedicarle también un parrafito a ese magnífico fichaje del Valencia Basket llamado John Shurna (por quien siento especial debilidad desde su etapa en Northwestern) pero en este caso no tendría sentido que yo se lo presentara ya que ustedes lo conocen ya de sobra tras su etapa en Badalona. Como me habría encantado dedicarle unos parrafillos al flamante fichaje de la Penya Ousmane Drame (Quinnipiac) y al no menos flamante obradoirista Alec Brown (Wisconsin Green-Bay), pero si lo hiciera les estaría vendiendo la moto (aún más si cabe) dado que apenas pude ver jugar a sus respectivas universidades (y bien que lo siento) como para tener formada una opinión. Como me encantaría poder dedicarle algunas líneas a jugadores interesantísimos como Juwan Staten (West Virginia), Askia Booker (Colorado), Jordan Sibert (Dayton), LeBryan Nash (Oklahoma State), Jonathan Holmes (Texas), Emmy Andújar (Manhattan) o Matt Stainbrook (Xavier), me encantaría porque eso significaría que les veríamos por aquí pero por ahora no parece que sea el caso (ni por ningún otro sitio, que yo sepa), por si acaso ahí les dejo sus nombres para lo que gusten mandar. Como me encantaría escribir algo también de tíos como Miljenovic, Vezenkov, Sobin, Vrkic, Musli, McGrath, Caloiaro, Benite, incluso Doncic, Yusta o Rico… pero como dijo aquél, hoy no toca, hoy la cosa iba sólo de denominación de origen NCAA. Además que creo yo que ya está bien, que con seis imágenes refrescantes tienen más que suficiente. No se me vayan a enfriar.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

NO TE SIGNIFIQUES   Leave a comment

Mira que nos lo decía una y otra vez nuestra madre, hijo, no te signifiques, no sé cuántas veces le llegué a escuchar aquella frase en aquellos extraños años del post-franquismo y la predemocracia (puede que aún estemos en esos años, de hecho). Hijo, no te signifiques, me lo decía a mí aunque mi natural timidez me impedía significarme, se lo decía sobre todo a mi hermano (menor) que era mucho más de significarse que yo. Hijo, no te signifiques, sonaba aquello como si fuera una negación de la personalidad, una negación de la persona misma, que no te vean, que no te sientan, que no sepan que existes, sé insignificante por definición. Eso mi madre, mi padre iba aún más allá, oír, ver y callar, ésa era su forma de ir por la vida, ésa fue la filosofía que nos inculcó millones de veces (no le gustaba repetir las cosas) a lo largo de nuestra infancia, oír, ver y callar, huelga decir que no le hicimos caso, huelga decir que ni siquiera yo (que era más de hacerle caso que mi hermano) le hice nunca el menor caso (de hecho ni siquiera él se hizo caso a sí mismo en algún momento de su vida; pero esa es otra historia), de habérselo hecho no estaría aquí ahora dándoles la brasa en este (ni en ningún otro) blog. En el pecado llevan la penitencia.

En fin, que supongo que no les descubro nada nuevo a estas alturas si les cuento que Pedro Martínez ha dejado de ser entrenador del Gran Canaria, como supongo que aún menos les descubriré nada nuevo si hurgo un poco en la polémica que se ha generado a su alrededor. Afirman los (ir)responsables de dicha decisión que ésta se ha tomado sólo en base a razones deportivas, y como quiera que yo soy una persona ingenua y bienpensante por definición (seguro que ya se habían dado cuenta) no puedo por menos que creérmelo, cómo no me lo habría de creer. Razones deportivas, of course, lo dicen porque puede que sea cierto y porque si no lo fuera tampoco podrían decir otra cosa, eso sería tanto como reconocer que han discriminado a un trabajador por motivos ideológicos y contra eso (que yo sepa) hay leyes, incluso en estos tiempos sigue habiéndolas aunque cada vez nos cueste más reconocerlas. Razones deportivas, por supuesto, cómo no, faltaría más, hagamos como que nos lo creemos, repasémoslas juntos, háganme el favor.

El Club Baloncesto Gran Canaria, el Granca para los amigos, ha quedado este año quinto clasificado en la ACB, así en temporada regular como en playoffs. Quinto (5º), repito, ello después ganar 22 partidos, más que en cualquier otra temporada por cierto. Algunos (no muchos) hay a quienes eso les parece poco, supongo que en base al esfuerzo económico realizado este pasado verano por la entidad: renovación de Newley o Bellas, adquisición de Oliver, Nacho Martín, Ben Hansbrough u O’Leary por ejemplo (quizá también deberían meter en ese saco la marcha de un jugador tan impagable como Toolson, pero ésa por lo general se les olvida). Supongo que también les parecerá poco por comparación a lo hecho en 2012/2013, año de gracia en que el Granca se clasificó cuarto (tras haber sido séptimo en temporada regular) y se metió además en semifinales de Copa del Rey. Todo ello muy normal claro está, tan normal es que a ellos les parezca poco como que a mí (que no soy nadie) lo hecho este año por el Granca me parezca más que suficiente, quizá porque no acostumbro a pedir la luna si sé que no me la pueden conseguir. Si ser quinto te parece poco mira al menos quiénes son los que están por delante, dos transatlánticos como Madrid y Barça, dos portaaviones como Valencia y Unicaja, cuatro equipos que en condiciones normales (repito, en condiciones normales) deben estar por delante del Granca sí o sí, el dinero es lo que tiene. Si ser quinto te parece poco echa un vistazo al parte de bajas, a la cantidad de semanas en que Martínez debió hacer encaje de bolillos ante las sucesivas lesiones de unos y otros, alguna tan devastadora como la de ese pívot del que ahora ya parece que nadie se acuerda, Xavi Rey. Si ser quinto te parece poco por comparación a lo hecho en 2012/2013 viaja un poco más atrás, tan solo un año, a aquella temporada 2011/2012 en la que el Granca hubo de esperar hasta las últimas jornadas para salvarse del descenso, sin que aquella plantilla de entonces fuera muy distinta de la que vino después. Si vamos a jugar hagámoslo con todas las cartas, por favor.

Pero con todo y con eso las razones deportivas me parecen legítimas, cómo no habrían de parecérmelo. Pongamos que los sabios rectores del Granca, en pleno uso de sus facultades mentales, hayan decidido, justo ahora que tienen nuevo pabellón y mayor previsión de abonados (y por ende de ingresos), que con este técnico han tocado techo (¿Y por qué ese techo habría de fijarlo el técnico y no el presupuesto, por ejemplo?), que este nuevo proyecto a Pedro Martínez le viene grande y por ello precisan de un nuevo entrenador que esté a la altura de las circunstancias, con dos… razones. Cuentan que andan detrás de Aíto (que si así fuera ya veremos si se deja) como podrían contarnos que andan detrás de Obradovic, Popovich, Krzyzewski o la madre que les parió, lo que les pete. Fichen a quien les plazca, probablemente acertarán porque grandes entrenadores hay unos cuantos en el mercado pero eso sí, permítanme antes que les diga una cosa: no dudo que acabarán encontrando a un técnico igual de bueno que Pedro Martínez, pero difícilmente encontrarán a un técnico mejor que Pedro Martínez. Al tiempo.

Ahora bien, Pedro Martínez, ahí donde le ven, tiene un defecto evidente: es un profesional del baloncesto, probablemente es un enamorado del baloncesto pero ello no significa que su vida entera (24 horas al día, siete días a la semana, etc) sea sólo baloncesto. A ratos (pocos) tiene también tiempo libre y hasta se cree con derecho a a utilizarlo en cosas ajenas a nuestro deporte, por dios qué atrevimiento, dónde vamos a llegar. Pedro Martínez lee, escribe, opina como si tuviera derecho a ello, como si fuera éste un país libre en el que poder opinar impunemente, sólo eso faltaba. Pedro Martínez tiene la funesta manía de pensar, es más, tiene también a veces (probablemente muchas menos veces de lo que le gustaría) la funesta manía de decir lo que piensa. Así lo hizo siempre (y alguna vez hubo en que casi le degollaron por ello), así sigue haciéndolo y así seguirá haciéndolo allá donde vaya porque hay cosas que no se pueden (ni se deben) cambiar, porque forman parte intrínseca de la personalidad de cada uno. Y si es un lugar común aquello de que los equipos son un fiel reflejo de la personalidad de sus entrenadores, probablemente ello muy pocas veces fue más cierto que con los equipos dirigidos por Pedro Martínez. Casualmente.

Hijo, no te signifiques… Nuestra sociedad pide modelos planos, tanto más en el mundo del deporte. Seres que no piensen y que si piensan no lo digan, el fútbol es así, el balón no quiso entrar, yo lo que diga el míster, no hay rival pequeño, ya no hay peritas en dulce, los partidos duran noventa minutos, hasta el rabo todo es toro, son cosas del fútbol. Oír, ver y callar (o en su defecto soltar una sarta de simplezas para que todos pensemos que cuánto mejor hubieran hecho permaneciendo callados), ese es el modelo imperante y pobre de aquel que se salga de la norma, tanto más si tu deporte no se juega con los pies. Corren malos tiempos para la lírica y la filosofía y el pensamiento y hasta el sentido común, tiempos en los que aquel que se mueve no sale en la foto (y cada vez son más los que se mueven, por eso cada vez salen peor las fotos). O no dices nada, o dices lo que quieren oír o más pronto que tarde alguien pedirá tu cabeza, sabíamos que era así en otros ámbitos, ahora ya sabemos (o sospechamos, al menos) que puede ser también así en el mundo del deporte. No te signifiques, quién me iba a decir a mí que aquella frase de mi madre volvería a retumbar de nuevo en mi cabeza, casi cuarenta años después…

Ahora bien, destrascendentalicemos (pedazo de verbo) un poco las cosas, esto tampoco es el fin del mundo, por supuesto que no. Curiosamente, al contrario de lo que suele suceder en tantos otros despidos (tantas otras no renovaciones de contrato, para ser más preciso), la situación esta vez no va a ser tan grave para el trabajador como para la empresa que le pone de patitas en la calle. Es obvio que Pedro Martínez no va a ser en ningún caso un parado de larga duración (salvo que él así lo quiera), es obvio que se lo van a rifar, cuántos quisieran estar en su pellejo. En cuanto al Granca… miren, yo a estas alturas ya no sé si esto ha sido por una cosa o por la otra o por todo lo contrario o por las dos a la vez o por ninguna o por un tema económico o por un totum revolutum o por hartazgo mutuo, no lo sé ni quiero saberlo ni creo que tenga por qué saberlo, pero sí hay algo que creo entrever y es el daño que la entidad se ha autoinfligido con esta historia: el Granca a partir de ahora podrá ganar o perder, podrá ser mejor o peor equipo pero créanme que eso a estas alturas es lo de menos, mucho más importante me parece el hecho de haber tirado por tierra de una tacada buena parte de la ilusión y la admiración generada a lo largo de todos estos años, la que les llevó a convertirse en el segundo equipo de muchísima gente (entre la que me incluyo) más allá de su Isla. Ese tesoro, mucho más valioso que cualquier victoria, casi tan valioso como cualquier título, es el que hoy han podido echar a perder. Veremos si algún día son capaces de reconquistarlo.

la Copa en 16 sorbos   1 comment

1. Cada derrota del Madrid hace aflorar el Frente Anti-Laso (en adelante FAL). Permanecen los miembros del FAL ocultos en sus madrigueras días y días, pueden permanecer así hasta semanas y semanas, meses y meses escudriñando el horizonte, esperando pacientemente hasta que las circunstancias les sean propicias, hasta que llega el día en que comete un mínimo descuido y entonces, zas, dentellada certera a la yugular. Vale, puede que el símil me haya quedado un poco exagerado pero así es como yo lo veo, fue perder el Madrid contra el Barça (que el Madrid en su ámbito doméstico sólo pierde contra el Barça, precisamente contra el Barça, también es casualidad) y emerger de nuevo todos aquellos que salieron en manifestación tras su nombramiento, probablemente esos mismos que hace unos meses preferían que el Madrid perdiera la Liga con tal de que Laso no siguiera, les salió el tiro por la culata porque la perdió y aún así siguió, algunos todavía no se habrán recuperado de la impresión. Va el Madrid líder en Liga y Euroliga pero tanto da, podría incluso ganar ambas competiciones que tanto daría, lo que pierda será culpa de él, lo que gane será a pesar de él. Definitivamente el madridismo (algún madridismo) tiene razones que mi razón no entiende. Ni falta que me hace, por supuesto.

2. Hace muchísimos años, un presidente de gobierno de este país dijo que el único miedo que no nos podemos permitir es el miedo al miedo mismo. Lo dijo y se quedó tan ancho, probablemente ni él mismo sabia qué quería decir pero vio que quedaba bien y lo soltó, ahí va eso. Y sin embargo el otro día me acordé yo de esa fase viendo jugar a Llull y sobre todo recordando aquellas declaraciones suyas de ese mismo día en El País, ésas en las que afirmaba no conocer el miedo, tal cual. Qué duda cabe, está muy bien no tener miedo, el miedo es un sentimiento paralizante que está contraindicado en cualquier actividad humana, no digamos ya en la faceta deportiva. Pero puede que aún peor que el miedo sea el miedo a tener miedo, que por huir del miedo acabemos convirtiendo el atrevimiento (positivo) en temeridad. Llull hizo buenas sus palabras contra el Barça, su apedreamiento del aro rival en los minutos postreros (contraindicado con las necesidades de su equipo) demostró con creces que efectivamente no tenía ningún miedo. Pero un poco de prudencia quizá no le habría venido del todo mal.

3. Yo soy más chachista que llullista, aquellos que lleven años leyéndome ya me lo habrán notado (demasiadas veces, incluso). O acaso sea yo de un llullismo muy particular ya que Llull me gusta como jugador pero no como director de juego, ya saben, debate interminable entre los que le consideran un base y los que no, yo entre ellos. Mi llullismo está condicionado, mi chachismo en cambio es incondicional… lo cual no me impide apreciar sus defectos: ha mejorado en defensa pero aún le cuesta pasar los bloqueos, tanto más si éstos te los pone una especie de globo aerostático de dos por tres con el que mejor harías en saltarlo o incluso en pasar por debajo de sus piernas porque rodeándolo no vas a llegar a tiempo, ni de coña. Sergio Rodríguez puede ser un problema puntual en defensa pero a cambio te ofrece infinidad de variantes en ataque, desde luego muchas más de las que te proporciona Llull Sin Miedo (que básicamente se reducen a dos, la opción bombardeo sin piedad y la opción venda en los ojos, también llamada a mí el pelotón que los arrollo). Por una vez (y esperemos que no sirva de precedente) Laso priorizó los defectos defensivos del Chacho sobre sus virtudes ofensivas, le mantuvo sentado un largo rato en los minutos decisivos mientras dio barra libre a Llull, con los resultados que todos conocemos. Puede que a estas horas aún esté arrepintiéndose de ello.

4. En el cercanías camino del trabajo, en los corrillos de pasillo, en el bar del desayuno no se hablaba de otra cosa. Sí, créanselo, ni fútbol ni leches, por una vez el baloncesto de clubes era el tema del día en aquella mañana de viernes (en lo deportivo, que en lo no-deportivo hay demasiadas historias estos días contra las que no podemos competir), lo cual me llenó de moderada satisfacción. Sí, moderada porque no me llamo a engaño, porque demasiado bien sé que si el partidazo televisado con dos prórrogas no hubiera sido el Madrid-Barça sino el Valencia-Estu (utopía irrealizable, me temo) no se habría acordado de él ni la madre que le parió, más allá de sus respectivas aficiones. Asumámoslo, en este país de fútbol y de Madrid-Barça nuestro deporte sólo existe cuando es capaz de reproducir en su seno el modelo futbolístico imperante. Resignémonos, consolémonos pensando en lo que podría haber sido aquello si la ACB y/o TVE se hubieran atrevido a llevarlo al prime time, o si en vez de jueves hubiera sido miércoles…

5. ¿Y por qué no era miércoles? No, no se conformen con la respuesta obvia (¡pues porque era jueves!), vayan un poco más allá. Los jueves está el Cuéntame, está El Barco, está hasta José Mota, en cambio los miércoles no diré que no haya nada porque algo habrá pero ni comparación, de hecho este miércoles por no haber no había ni fútbol, sólo la selección y a esas horas ya había acabado más que de sobra… ¿No habría merecido la pena intentarlo? ¿No habría sido un puntazo ese Madrid-Barça eliminatorio en la noche del miércoles, a las 22:00 pongamos por caso? ¿No merecería la pena (independientemente de todo lo anterior) que los cuartos de final en vez de ser jueves-viernes fueran miércoles-jueves, dejando así además un día de descanso reparador a los equipos que van por el lado débil del cuadro? Sí, ya lo sé, un día más de hotel, más gastos… pero creo que los beneficios compensarían los perjuicios más que de sobra. Piénsenlo.

6. Total que el Barça-Madrid valió por partido y medio y luego ya para compensar el Baskonia-CAI se nos quedó en medio partido, el que se jugó hasta el descanso. 1,5 + 0,5 = 2, es decir, hasta ese momento llevábamos la cosa más o menos equilibrada. Pero resultó luego que de dos cuartos de final previstos para el viernes sólo tuvimos uno, resultó el sábado que de dos semifinales previstas sólo hubo una (o ni eso siquiera, más bien tres cuartos), resultó el domingo que la Final se nos quedó apenas en media final… Me las prometía yo muy felices el jueves a las nueve y pico de la noche, pensaba entonces que mis temores eran infundados pero apenas tardé un rato en darme de bruces contra la cruda realidad. Lo dicho, esto ya no es lo que era… o acaso sea yo el que ya no soy lo que fui. Eso va a ser.

7. Acaso pensaran que no podían ganar la Copa estando de prestado en la ACB, que el mero hecho de intentarlo sería ya un atrevimiento viniendo de LEB, un poco como aquella selección de Dinamarca que osó ganar una vez la Eurocopa de fútbol sin haberse clasificado siquiera para jugarla. Acaso llegaran ya acomplejados a Vitoria y lo de English no hizo más que darles la puntilla o tal vez no, tal vez llegaran con buen ánimo y fue el entripao de su referente el que hizo que se les cayera el alma a los pies. Y una vez en los pies ya no la recogieron, claro, total para qué. Estudiantes no compareció en el Buesa o más bien lo hizo en cuerpo pero no en alma, el alma se quedó en el hotel a la vera de English para hacerle compañía en el lecho del dolor (o en la taza del váter, no sé). Tanto largar yo aquí de equipos que entienden la Copa como un fin y no como un medio, que se conforman con llegar y no intentan ir más allá… y al final he tenido que escribirlo hasta de quien jamás pensé que tendría que escribirlo, quién me lo iba a decir.

8. Una vez acabada la jornada del viernes alguien escribió en Twitter que no le sorprendía en absoluto la victoria del Granca sobre el Bilbao Basket porque que gane el que mejor juega es lo normal. Ojalá fuera todo tan fácil. Probablemente el Granca hiciera el mejor baloncesto de la Copa (que es tanto como decir de toda la ACB), del mismo modo que el Granca probablemente fuera la plantilla menos fuerte de las ocho que compitieron (o así) en Vitoria. Gracias a lo primero pasó una ronda y está tercero en liga, por desgracia lo segundo no le permitió ni le permitirá ir mucho más allá. Hoy no faltan iluminados que proclaman que el Granca se conformó con ganar al fin un partido y que se borró para la semifinal. Permítanme que discrepe totalmente: el Granca es lo que es y tiene lo que tiene; gracias a ser lo que es llegó hasta donde llegó, gracias a tener lo que tiene (o más bien a no tener lo que no tiene) difícilmente podrá aspirar a mucho más. Demasiado hizo.

9. Lo normal de cualquier competición deportiva sería una dinámica similar a la que rige para cualquier composición narrativa, ya saben, aquello de planteamiento-nudo-desenlace: un crescendo de emociones empezando por unos buenos cuartos de final que fueran preparando la atmósfera para unas magníficas semifinales que a su vez sembraran el caldo de cultivo para acabar desembocando en una extraordinaria final, algo así. ¿Se imaginan una novela o una película en la que el clímax se alcanzara ya en su primera escena y luego el resto de la trama fuera languideciendo sin remedio hasta el final? La ACB, también en eso, es el mundo al revés. No les echo la culpa porque no creo que haya culpables, esto está montado así y no hay que darle más vueltas. Pero es así.

10. Anda el madridismo (sector tangencial, es decir, esa inmensa mayoría futbolera que sólo ve a su equipo de baloncesto cuando juega contra el Barça) haciéndose cruces con Tomic estos días, ayer mismo sin ir más lejos me pedía uno una explicación, pero vamos a ver, pero cómo es posible, pero si era un pichafría, pero si… Pues vaya usted a saber, a lo mejor es el clima, que ese clima mediterráneo de Barcelona se parezca mucho más al de su Duvrovnik natal y eso le haga más feliz, nada que ver con estos fríos y estas sequedades que nos gastamos tierra adentro; o a lo mejor lo que le hace más feliz es estar en un equipo con muchos más sistemas orientados hacia los pívots, viniendo como viene de otro equipo mucho más pensado para el juego exterior… pero no, qué malpensados somos, cómo habría de ser eso. Será el clima, seguro.

11. No suelo llevarme bien en estos últimos tiempos con esas designaciones coperas de MVP hechas generalmente a matacaballo desde la improvisación: a falta de cinco minutos, mientras estás pendiente de un partido que acaso ni siquiera esté resuelto y del que tienes que hacer la crónica (eso cuando no lo estás contando en directo), te ponen un papelito para que votes deprisa y corriendo y claro, así pasa, que en lugar de pensar a quién votas y luego votar lo acabas haciendo al contrario, primero votas para salir del paso y después te lo piensas, véase Itu ayer sin ir más lejos. Pete Mickeal hizo una buena Copa pero no una gran Copa, se salió ante el Madrid (¿qué extraño mecanismo se activa en el cerebro de esta criatura cada vez que juega contra el Madrid?) y luego estuvo bien, sin más. Pero puestos a escoger (y aún con las evidentes limitaciones de un equipo tan coral) permítanme que yo me quede con Marcelinho. Desde que Pascual le ha aflojado las riendas (o desde que se ha soltado él, no sé) es otro jugador, y su equipo lo agradece y sus compañeros lo agradecen aún más si cabe. Es a quien yo habría votado pero claro, yo juego con ventaja, yo he podido pensarlo (tampoco mucho, que ya saben que no es mi fuerte) antes de escribir esto. Otros no tuvieron esa oportunidad.

12. En las horas previas a la Final, me asaltó una duda (sí, a veces me pasan estas cosas): ¿Qué equipo llegaría más fresco, el Barça tras dos partidos muy exigentes pero habiendo tenido un día de descanso, o el Valencia tras dos partidos muy cómodos pero no habiendo tenido descanso alguno? La Final dejó muy clara la respuesta, sin lugar a dudas: esa dinámica de jugar el viernes a las 21:30, luego el sábado a las 21:30 y finalmente el domingo a las 19:00 es mortal de necesidad (aún por apacibles que fueran sus duelos previos), tanto más si tu plantilla es más corta (o menos larga) que la de tu rival. No, no puede llover a gusto de todos pero quizá sí se podría intentar canalizar esa lluvia de algún modo… para lo cual me remito nuevamente a lo expresado en el sorbo número 5.

13. ·Existe por ahí una corriente de opinión que considera que para mejorar el baloncesto y recuperar los tanteos de antaño la clave sería que los árbitros pitaran todo lo habido y por haber, que sancionaran cualquier contacto por mínimo que éste fuera, lo cual al parecer redundaría en que los defensores se lo pensaran mucho más a la hora de defender. A ver: no niego yo que una cosa así no pudiera funcionar a medio/largo plazo (aunque a corto plazo sería un coñazo) siempre y cuando ese criterio se aplicara en todas las ocasiones y no sólo cuando a los árbitros se les pusiera en la punta del pie: ayer, por ejemplo. Ayer hicieron eso tan típico de hoy para que no se nos escape el partido vamos a pitar todo lo que veamos, pero todo todo. Y dicho y hecho, y a ellos no se les escapó el partido, se nos escapó a nosotros. Sí, me dirán que pitar muchas faltas es otra buena manera de aumentar los tanteos porque así hay más tiros libres pero qué quieren que les diga (sé que alguno me linchará por lo que voy a escribir a continuación), prefiero un partido a sesenta puntos dejando jugar que uno a noventa puntos que se pare cada dos por tres. Baloncesto interruptus no, por favor.

14. Algunos opinadores nos intentaron vender ayer que el título copero del Barça, viniendo como venía de un séptimo puesto al final de la primera vuelta, era una sorpresa. Pues no. Sorpresa sería que la hubiera ganado el Valencia, que la hubiera ganado el Baskonia, no digamos ya que la hubiera ganado el Granca. Venga desde donde venga, un título del Barça nunca puede ser una sorpresa como nunca podría serlo el del Madrid aunque pasara como octavo. Reconozcámoslo, la crisis (e incluso la injusta distribución de derechos televisivos en según qué deportes, también) ha abierto mucho más la brecha entre estos dos y el resto: pueden flojear durante un tiempo puntual pero cuando llega la hora de jugarse los títulos a un lado están ellos (aún por mal que estén) y al otro el resto de la humanidad. Asumámoslo, es así.

15. O eso o que lo hicieran aposta, claro. No, no lo digo yo (que a mí jamás se me ocurriría siquiera insinuar chorrada semejante), lo dice hoy bien clarito en su columna uno de los periodistas deportivos más prestigiosos (¿?) de este país (y uno de mis demonios familiares, también), el ínclito Juan Mora: “El Barcelona es ahora campeón de Copa, mientras el Madrid se lame sus heridas. No encuentro mejor explicación para entender semejante metamorfosis, que para el Barcelona el valor de la Liga en su fase regular sea cero. Al final todo se reduce a quedar entre los ocho primeros. ¿Para qué, entonces, desperdiciar energías y esfuerzos en algo que no vale de nada? Ha sido el más listo“. Es decir, todo aquello de palmar estrepitosamente en casa ante Blancos de Rueda u Obradoiro, todo aquel hundimiento ante Estudiantes, todo aquello fue a propósito, qué sutil estrategia, qué supremo ejercicio de inteligencia. Acabáramos. El Madrid haciendo el panoli ganando partido tras partido y el Barça en cambio dosificando sabiamente sus derrotas, total a quién le importa ser primero o ser séptimo si habíamos quedado en que la fase regular no sirve para nada, ¿verdad, señor Mora? Claro que si según usted lo del Barça en ACB fue de listos, entonces aplicando ese mismo razonamiento habremos de convenir en que lo del Barça en Euroliga fue de tontos, a quién se le ocurre, ganar partido tras partido echando el resto en la primera fase, total para pasar luego en igualdad de condiciones al Top16. ¿O es que acaso la primera fase euroliguera tiene mucha mayor trascendencia a efectos clasificatorios que la temporada regular ACB? Me lo explique.

y 16. Y es que hay periodistas y periodistas. El viernes en plena Copa nos dejó para siempre uno de los buenos, uno que creó escuela escribiendo de baloncesto desde su Málaga, uno cuya web fue un referente incluso en aquellos tiempos en los que casi ninguna web acostumbraba aún a ser un referente. Paco Rengel nos dejó a esa edad en la que nadie debería aún dejarnos (una edad que me resulta extrañamente familiar) y lo hizo predicando con el ejemplo, haciendo aún periodismo hasta casi el final del final. Este deporte, incluso esta vida, ya difícilmente volverán a ser lo mismo sin la energía y el entusiasmo que tantas veces nos transmitió Paco Rengel. Descanse en paz.

la Copa es sueño   1 comment

Un buen amigo virtual de los lejanos tiempos de SEDENA me pidió una colaboración sobre la Copa para su blog (magnífico por cierto, se lo recomiendo encarecidamente) Jugant per la vida. Este fue el resultado, publicado allí el lunes 4 de febrero:

La Copa es (antes que nada, quizá por encima de todo) añoranza, es el recuerdo de tantas otras copas, tantos otros momentos que ya jamás se borrarán de nuestra memoria, al menos de la de aquellos que tenemos ya una edad, al menos mientras el señor Alzheimer lo permita: la Copa es aquel CAI de 1983 subvirtiendo por vez primera el orden establecido, aquel triple de Solozábal sobre la bocina en 1987, aquel Estu de Pinone, Winslow, Herreros u Orenga en su año de gracia de 1992, aquella accidentadísima edición sevillana de 1994, aquella prórroga imposible que TDK Manresa (es decir, Creus) le levantó al Barça en 1996, aquel Cáceres que se asustó de sí mismo y dilapidó 18 puntos de renta ante la Penya en 1997, aquella reivindicativa defensa de cuatro que se quiso inventar Julbe en 1998, aquella lección magistral de Bennett en 1999; la Copa es también Pau presentándose al mundo en 2001, es Rudy volando y siendo MVP pese a perder en 2004, es la exhibición asistidora de Prigioni en 2006, es el errequeerre show de Ricky & Rudy hipnotizándonos a todos en Vitoria 2008… La Copa, en cierto modo, es añoranza de cuando la Copa era la Copa.

La Copa es magia y es decepción también, a veces. No acostumbro a ponerme en plan abuelo Cebolleta, no suelo comprar jamás ese discurso de que cualquier tiempo pasado fue mejor (más bien suelo decir que cualquier tiempo pasado fue… anterior, punto) pero reconozco que en estos últimos tiempos no puedo evitar como una sensación de que la Copa ya no es lo que era, ustedes me perdonen. Como si aquel bazar de las sorpresas de otro tiempo se nos hubiera convertido en el reino de lo previsible, como si de un tiempo a esta parte ya nada se saliera del guión, ya sólo ganara quien tiene que ganar. Claro que si usted es de uno de esos equipos que siempre van de favoritos me dirá que dónde está lo malo, que cuál es el problema, que a ver por qué va a ser peor que se cumplan los pronósticos a que se rompan. Tendrá razón, no seré yo quien lo discuta pero qué quiere que le diga, la Copa construyó su leyenda a base de romper con lo establecido, partidos y más partidos a cara de perro basados en la típica filosofía yanqui del win or go home, un mundo entero en cuarenta minutos, nada que ver con la regularidad de una liga o de una serie de playoffs porque aquí sí que existía la posibilidad de que el pez chico se pudiera comer al grande, y de hecho muchas veces se lo comía. La Copa fue (me gustaría pensar que aún pudiera seguir siéndolo) como una suerte de democratización de nuestro deporte: por cuatro días cambiábamos el tanto tienes, tanto vales por el un hombre, un voto, que en este caso se traduciría en que cada equipo tenía aparentemente las mismas posibilidades de ganar. No era así, claro, no éramos todos iguales (tampoco aquí) ni jamás íbamos a serlo pero al menos nos hacíamos la ilusión; y ésta a veces incluso se correspondía con la realidad. Hoy ya no, hoy esa extraña suerte de justicia retributiva nos parece mucho más difícil: como si la crisis, también aquí, hubiera agrandado el abismo social.

La Copa es fe, y no me refiero a fe en sentido religioso (que esa no la trabajo) sino a fe en las posibilidades de uno mismo. ¿Recuerdan la teoría de los calzoncillos? Juanan Morales solía contar que en su etapa en la Penya tuvo un entrenador (nunca dijo quién… aunque tengo mis sospechas) que cuando iban a la Copa revisaba las maletas de todos y cada uno de sus jugadores para comprobar cuántos calzoncillos habían metido: si llevaban uno o a lo sumo dos significaba que estaban plenamente convencidos de su eliminación y pensaban volverse a las primeras de cambio (o que eran unos guarros, añado yo, si bien lo pongo entre paréntesis para no estropear el razonamiento); en cambio si llevaban cuatro o cinco quería decir que estaban absolutamente mentalizados para llegar hasta la final. Han pasado los años, obviamente a día de hoy no me imagino a ningún entrenador ACB (no, tampoco a Ivanovic cuando aún estaba) rebuscando ropa interior en el equipaje de sus jugadores, de hecho alguno hasta podría malinterpretarlo… pero si alguien lo hiciera no sé yo qué encontraría (metafóricamente hablando). O dicho de otra manera: acaso nos estemos instalando en el conformismo. La Copa, como los playoffs, nunca debería ser un fin sino un medio. Están los que se clasifican y lo entienden como un premio, ya está, ya hemos llegado, tenemos lo que queríamos así que ya nos podemos relajar, cada postemporada vemos a alguno de éstos; y están los que se clasifican y lo entienden como un primer paso para dejarse el alma por llegar aún más allá. Todas esas sorpresas históricas nacieron de equipos que decidieron no conformarse con lo que tenían. Todas estas no-sorpresas de los últimos tiempos acaso tengan más que ver con una actitud cada vez más arraigada en nuestra sociedad, esa cosa que llamamos resignación.

La Copa en cualquier caso es ilusión, la de aquellos aficionados que se dejan lo que no tienen por seguir a su equipo aunque les toque alojarse a cien kilómetros de su sede (que esa es otra), que confraternizan con los de enfrente y que aunque no pasen ronda se quedan hasta el domingo porque ésta es su fiesta y no van a permitir que una simple derrota se la eche a perder. La Copa es también la ilusión de todos aquellos que nos sentaremos ante el televisor como cada año esperando ver una Copa aunque demasiado bien sepamos que esta vez sólo nos van a dar media, la otra media quedará para paladares más exquisitos. Siempre hubo una Copa de primera y otra de segunda, una Copa estatal y otra autonómica pero al menos a los no-autonómicos aún les quedaba la opción de agarrarse al clavo ardiendo de Teledeporte, ahora ya ni eso, ahora los que no tienen Autonómica y los que sí la tenemos pero es como si no la tuviéramos (y no sólo a efectos baloncestísticos) tendremos que buscarnos la vida en Internet, tendremos que ponernos en manos de Orange Arena (que es como si te tienes que operar y te pones en manos de un fontanero, poco más o menos), rezar lo que sepamos (aunque no sepamos) para ver si existe aún alguna posibilidad por pequeña que sea de salvar el Baskonia-CAI, el Granca-Bilbao y la segunda semifinal. La Copa es ilusión, sin duda, pero este año es también frustración. Y eso que aún ni ha empezado siquiera.

La Copa es sueño, cómo no: el sueño del Madrid de plasmar en títulos su dominio, el sueño del Barça de enderezar (acaso salvar) su temporada, el sueño baskonista de ser (por fin) profeta en su tierra, el sueño del CAI de sobrevivir por el lado imposible del cuadro, el sueño taronja de que aquest any sí, el sueño estudiantil de ser los primeros en ganarla viniendo de LEB (permítaseme la automordacidad), el sueño bilbaíno de estrenar por fin su palmarés nacional, el sueño grancanario de pasar por fin de ronda, más de una a ser posible… Muchos, demasiados sueños que se juntan con los nuestros: recuperar la magia, volver a sorprendernos, sentir otra vez aquella fascinación que un día sentimos por esta competición; que llegue el día en que podamos recordar también con añoranza esta Copa de 2013 tantos años después. Sí, la Copa es sueño pero ya nos dijo Calderón (el de la Barca) que los sueños sueños son: en cuanto te descuidas te despiertas. Esperemos que aún tarde mucho en sonar el despertador.

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