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PARECE QUE FUE HOY   Leave a comment

portadaGuia-600x400Una vez más (no escarmientan), las buenas gentes de BasketAmericano me pidieron que juntara unas cuantas letras para su imprescindible Guía del March Madness 2015. Me propuse hacer una especie de resumen de la temporada regular NCAA (ya un tanto obsoleto por el imparable transcurso de los acontecimientos), pero me temo que esto fue lo que salió. Sólo espero que no me lo tengan en cuenta…

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Las temporadas son cada año más cortas, es así aunque duren lo mismo, es así aunque el calendario se empeñe en demostrarnos lo contrario, cómo si no íbamos a estar ya acabando lo que hace apenas un rato estábamos empezando, parece casi que fue ayer (acaso lo fuera) cuando mirábamos aquel VCU-Tennessee con la ilusión de un niño con zapatos nuevos (¿siguen ilusionándose los niños con zapatos nuevos? ¿no se habrá quedado ya un tanto obsoleta esta metáfora?), esos mismos zapatos de invierno que estrenamos sin falta a mediados de noviembre y ya jamás nos quitamos hasta abril. Parece que fue ayer (acaso lo fuera) cuando inauguramos el tipoff marathon, cuando Miami asaltó el feudo de Florida (Ángel Rodríguez mediante) haciéndonos saber de paso el calvario que les esperaba este año a los Gators,domas cuando Gonzaga apalizó a SMU y los americanos (de USA) empezaron a quedarse embobados con un lituano de Torremolinos (o malagueño de Kaunas, según) llamado Domas Sabonis, cuando Kentucky apalizó aún más si cabe a Kansas, el gabinete del Doctor Calipari epatando al mundo con sus platoones, sus cambios a la americana, su rotación tan larga que ni él mismo parecía saber muy bien qué hacer con ella, su plantilla NBA disfrazada de NCAA para darnos tema de conversación, para que elucubráramos en vano si aquellos Wildcats ganarían a estos Sixers (o lo que quede de ellos…)

Y aún no repuestos ya nos fuimos de excursión, viajamos (con la imaginación, qué otra cosa nos queda) a Puerto Rico, a Hawaii o las Bahamas, a ver a Arizona llevándose el Maui, a West Virginia estrenando en el Coliseo Roberto Clemente su fantástica temporada y destapando de paso las vergüenzas de Connecticut,b4a a Butler volviendo a ejercer de (el mejor) Butler a costa de los Tar Heels, a los Sooners apropiándose del Battle 4 Atlantis para que Buddy Hield fuera al fin profeta en su tierra. Y antes de que nos diéramos cuenta ya era diciembre, ya estaba la Big10 ganando contra pronóstico a la ACC, ya teníamos a Duke pegando un puñetazo en la mesa de Wisconsin para que nos fuéramos enterando (en el supuesto de que no nos hubiéramos enterado todavía) de quién era Jahlil Okafor, quién su amigo Tyus Jones o su socio Justice Winslow de los Winslow de toda la vida, ya los Zags (también llamados Bulldogs) se dejaban su preciada imbatibilidad en el McKale Center de Arizona, las buenas gentes de Spokane jamás podrán ya olvidar la temblequera que le entró al pobre Byron Wesley en aquellos tiros libres…

Parece que fue hace ayer (pero fue hace ya casi tres meses) cuando Kentucky se las vio con UCLA, aún por flojos que anduvieran los Bruins sonaba realmente bien ese Kentucky-UCLA, sonaba a partidazo, sonaba a duelo entre históricos, sonaba a choque espectacular, sonaba a leches, veintitantos a cero de inicio, ¡¡¡44-7!!! al descanso, 83-44 al final porque a las criaturas de Calipari ya les dio por relajarse, tampoco era cuestión de abusar. Y cinco días después ya era Christmas Day (de hecho en Syracuse lo fue todo el año, con el 25 a la espalda para que no cupiera ninguna duda), de todos es sabido que vecinos, hermanos y hasta cuñados mal avenidos acostumbran a quedar en esas entrañables fechas para felicitarse las pascuas, por ejemplo Florida se las felicitó a Florida State con la autocanasta más absurda que se recuerda,chris-jones-flops-mattstonephotog-600x800 Wildcats y Cardinals no iban a ser menos y se citaron también para intercambiarse sus regalos como todos los años, 58 regalos de Kentucky por sólo 50 de Louisville, no pudo elegir peor día Chris Jones para poner en pause su carrera baloncestística e inaugurar su carrera artística con notable éxito de crítica y público, lástima que a su director de escena Pitino le pareciera un tanto sobreactuada su interpretación y le reprendiera por ello, de ahí a la ruptura ya sólo hubo un paso, Louisville se empezó a quedar sin Jones como Washington se iba a quedar sin Upshaw, como Duke (¡¡¡Duke!!!) se habría de quedar sin Sulaimon…

Claro que antes de quedarse sin Sulaimon aún tuvieron ocasión de engolosinarse con las deseadas mil victorias de su coach (K), justo entonces fue cuando empezaron a perder por esas cosas raras de la vida, primero ante la manada de lobos de North Carolina State, luego en su propio feudo (¡¡¡en su propio feudo!!!) ante Miami (¡¡¡Miami!!!), más tarde en Notre Dame,coachk_960x5401 finalmente se serenaron y coronaron a su amado técnico en el Madison (dónde mejor), Krzyzewski fue por fin milenario además de legendario (que eso ya hacía tiempo que lo era), para celebrarlo se fueron a Virginia y ya que estaban allí aprovecharon para acabar con la imbatibilidad de los Cavaliers, los de Bennett perdieron aquel partido como perdieron poco después a Justin Anderson y hasta un rato a (su infravalorado base) Perrantes, pareció el principio del fin pero fue sólo el fin del principio, lo que a otros les descompone a ellos apenas les despeina, la solidez es lo que tiene. Y es que a todo esto estábamos ya (¿ya?) en enero, ya hacía tiempo que se habían acabado los bolos preparatorios, los escenarios paradisiacos y las pendencias vecinales para quedarnos con cada calendario de conferencia puro y duro, ya Kentucky sudaba (pero seguía ganando), ya Kansas se apropiaba de la BigXII casi en la misma medida en que Texas se descomponía, ya Louisville daba una de cal y dos de arena (y su afamado Monster Harrell tres cuartos de lo mismo), ya Utah, Maryland, Baylor y hasta Oregon emergían de ninguna parte, ya el gran Kaminski volvía a ser el puto amo en la Big10 (y por extensión en la Liga entera), ya nos volvíamos locos sábado tras sábado (y sólo era el principio), ya no dábamos abasto, ya era interminable nuestra lista de partidos pendientes de ver (sólo una manera de engañarnos a nosotros mismos, ya que más bien es la lista de partidos que nunca llegaremos a ver…)

Dean_Smith_Jerry_TarkanianParece que fue hace un rato (que ojalá no hubiera sido) cuando febrero nos arrancó de cuajo a Dean Smith, cuando no tuvo suficiente y se llevó también a Tark The Shark Tarkanian para confirmar aquel viejo aforismo de que las desgracias nunca vienen solas. Parece que fue ahora (pero fue apenas unos días más tarde) cuando Duke y North Carolina se citaron como cada año en plena Rivalry Week para homenajear conjuntamente al propio Dean y de paso al baloncesto entero, 92-90 sin aditivos ni conservantes ni colorantes, una gozada impagable, ni en el mejor de los sueños se nos hubiera ocurrido siquiera imaginar un homenaje mejor.vacated Parece que fue hace otro rato (que ojalá tampoco hubiera sido) cuando los sabios rectores de la NCAA arrebataron a Syracuse un buen trozo de pasado y otro aún mayor de futuro, cuando las 966 victorias de Boeheim se convirtieron como por arte de magia en 858, que sea justo y necesario (que lo será, quién soy yo para dudarlo) no lo hace menos doloroso…

Parece que fue hoy (ni ayer siquiera) cuando acabamos la temporada regular de cada conferencia (pero si hace apenas un segundo que la estábamos empezando), cuando nos metimos ya de cabeza en la Champ Week, esa locura de marzo que es tan locura de marzo como la verdadera locura de marzo aunque aún no se llame oficialmente locura de marzo (no sé si me explico). Cuando Wisconsin se confirmó en la Big Ten, Arizona en la Pac12, Villanova en la Big East, SMU en la American, VCU en la Atlantic10, Gonzaga en la West Coast o Kentucky (como no podía ser de otra manera) en la SEC,comeback cuando el comeback-team Iowa State pasó por encima de Kansas (y de Oklahoma, y de Texas, y de quien se le pusiera por delante) en la BigXII, cuando la aparatosa ACC no la ganó Duke ni Virginia ni North Carolina ni Louisville siquiera sino la maravillosa Notre Dame. Cuando Northern Iowa asaltó por fin la MVC a mayor gloria de Seth Tuttle, cuando Harvard ganó el desempate a Yale en la Ivy League más extraña que se recuerda, cuando hasta el gran Wyoming (equipo de) se coronó en la Mountain West para que así el mundo entero pueda conocer por fin a Larry Nance Jr. Cuando el Comité de Selección nos desconcertó como todos los años, cuando como cada año supimos que, aún siendo grandes los prodigios que llevábamos ya contemplados, éstos no son nada al lado de los prodigios que aún nos quedarán por contemplar. Créanme, las temporadas son más cortas cada año que pasa, del mismo modo que las no-temporadas son cada vez más largas. Pero esa es otra historia…

SUEÑOS DE MARZO II – DUKE   Leave a comment

Corren tiempos extraños en Durham, Carolina del Norte, tiempos de emociones desmedidas en el otrora apacible campus de la Universidad de Duke. Como probablemente ya sabrán incluso aquellos que no sigan para nada este baloncesto (más que nada porque les pusimos la cabeza mala con ello), Mike Krzyzewski se convirtió hace algunas semanas en el primer entrenador de la historia en alcanzar las mil victorias.1k Mil victorias, ahí es nada. Me dirán que sólo es un número (redondo, sí, pero número al fin y al cabo), una más que 999 y una menos que 1.001, pero no estará de más que nos detengamos siquiera un momento en la magnitud del hecho, que reparemos en que mil victorias universitarias no cuestan lo mismo que mil victorias profesionales, aunque sólo sea por el pequeño detalle de que en NBA se juegan al menos 82 partidos por temporada mientras que en NCAA no pasan de treintaitantos al año. Cuarenta años (los cinco primeros en la Army, desde 1980 ya en Duke) ha necesitado el head coach Krzyzewski para conseguir sus ya más de mil victorias, Cuarenta años, que se dice pronto. Mil y pico victorias, que se dice pronto. Deberíamos ponernos en pie.

Pero no era del Coach K de quien yo pretendía hablar (aunque tratándose de Duke sea inevitable) sino de sus Blue Devils 2014/2015. Tiempos extraños, ya se lo dije, tiempos de emociones insospechadas. Aún no se habían repuesto de la excitación de esa cacareada victoria mil (en cancha de St. John’s, en el mismísimo Madison Square Garden, ni el mejor guionista hubiera podido imaginar un escenario más apropiado) y ya estaban otra vez excitándose, pero esta vez por otro hecho completamente diferente y mucho menos estimulante, como fue la expulsión de un jugador.rasheed-sulaimon-k Rasheed Sulaimon, júnior, llegó en su día al campus de Durham con un cartel de estrella de instituto y unas expectativas desmedidas que poco a poco se fueron diluyendo con el paso de los partidos y de los años; a día de hoy era un mero jugador de rotación, nada más (y nada menos) que eso: triples, defensa, aporte extra de energía desde el banquillo y pare usted de contar. Poco para lo que un día pensamos que sería, pero más que suficiente para las actuales necesidades de Duke.

¿Qué pasó? Habré de reconocer que no lo sé, supongo que no he investigado el tema lo suficiente. Pero supongo que poca cosa no sería como para que Krzyzewski se haya visto obligado a tomar una decisión así (y apenas tres días después de su victoria mil, además). Recuérdese al respecto que al Coach K (aún a pesar de su formación militar, aún a pesar de haberse criado a la vera de Bobby Knight) no se le conocen modales autoritarios, en absoluto. Es más, cuentan que en sus 35 años como técnico de Duke nunca hasta ahora se había visto en la tesitura de tener que expulsar a un jugador, entre otras cosas quizá porque a Duke no llega cualquiera, porque en Duke además de jugar también hay que estudiar. Como en cualquier otro sitio me dirán, no sin razón, pero es que para esto también hay clases; no en vano Duke es uno de los centros de mayor prestigio baloncestístico de la nación, pero es también (y aún más si cabe) uno de los centros de mayor prestigio académico de la nación (Ivy League aparte). En Duke se presuponen cabezas bien amuebladas, lo cual no evita que de vez en cuando pueda surgir una excepción que confirme la regla, como es el caso. Para todo hay una primera vez.

Fuera por lo que fuese, lo cierto es que la baja de Sulaimon les deja un agujero importante en una rotación ya de por sí exigua, con un quinteto titular imponente pero con muy poquito más detrás. Y es que lo del cinco inicial es puro lujo, puro lujo es presentar en sociedad a la gran sensación de la temporada,chi-jahlil-okafor-duke-coach-k-20141106-001 el jugador que nos maravillaba ya en sus vídeos del instituto o en sus apariciones durante el Mundial Júnior, el que está respondiendo a todas las expectativas (éste sí) y generando además otras nuevas, el que tendrá el honor de escuchar su nombre dentro de unos meses de labios de Adam Silver, con el número uno del draft 2015 los Sixers de Philadelphia (por ejemplo) escogen a Jahlil Okafor, miren que ya tienen a Embiid y Noel y no necesitan más pívots pero aún así le escogerán de todos modos si el sorteo les es propicio, ni locos van a dejar escapar una oportunidad así, luego ya decidirán qué hacen con ello. Como puro lujo es también el fenomenal base (y amigo íntimo de Jahlil) Tyus Jones, como puro lujo es también ese prodigio con cuerpo de alero llamado Justice Winslow,Coaches vs Cancer Classic Justicia Winslow como si dijéramos pero no reparen en ese nombre que parece sacado de una película del oeste, reparen más bien en su apellido, a todos aquellos estudianteros que cumplan ya más de dos décadas en este mundo debería ponérseles la carne de gallina con sólo recordar a su padre. Tres freshmen de lujo complementados por dos veteranos de no menos lujo, Quinn Cook en la dirección (ahora ya mano a mano con Tyus Jones) y Amile Jefferson como socio interior de Okafor. ¿Quién da más?

Pero hasta ahí. El sexto hombre vendría a ser Matt Jones, exterior de buenísima mano que tendrá que dar un paso adelante (de hecho ya lo está dando) tras la salida de Sulaimon. Y el único relevo interior medianamente decente vendría a ser Marshall Plumlee, de los Plumlee de Duke de toda la vida, hermano pequeño de Miles y de Mason (se ve que sus padres sólo sabían poner nombres que empezaran por M) y por ahora bastante más limitado que éstos. Tan corto se le queda el banquillo que Krzyzewski tras quitarse del medio a Sulaimon ha tenido que recurrir de inmediato a Grayson Allen, freshman que está llamado a hacer grandes cosas en esa universidad pero que a día de hoy está mucho más verde que sus tres compañeros de generación, miren por donde ahora le va a tocar madurar más rápido, no hay mal que por bien no venga. Y apenas nada más, el resto ya es (en términos baloncestísticos) morralla, dicho sea con todos los respetos a chavales que juegan al baloncesto mientras estudian una carrera (o viceversa) y que no merecen en modo alguno ese calificativo, pero así nos entendemos. Por ahora les vale, pero cuando llegue el torneo de conferencia y se vean obligados a jugar partidos a diario, o cuando llegue el Madness y se vean obligados a jugar partidos cada dos días, veremos si no se les queda corto.

Tres derrotas llevan a día de hoy, y dos de ellas fueron en los días previos a esa victoria mil cuya consecución pareció suponerles un exceso de presión: perdieron entonces en North Carolina State y seguidamente en su propio feudo ante Miami, que mira que es difícil que los Blue Devils pierdan en casa ante cualquiera (como bien atestiguaba el rostro emocionado del gran técnico visitante Jim Larrañaga cuando abandonaba el Cameron Indoor), no digamos ya que caigan de 16 y encajen 90 puntos en el empeño. Y tras esa cacareada victoria mil volvieron a perder, si bien esta vez tenían coartada ya que cayeron en Notre Dame lo cual es perfectamente normal, dado que los Fighting Irish son una verdadera delicia de equipo.duke Pero si mencionamos sus derrotas mencionemos también algunas de sus principales victorias, que no son pocas: en Wisconsin hace un par de meses, en Louisville hace un mes o en Virginia hace un par de semanas, en uno de los partidos del año y que supuso la primera derrota (y única hasta ahora) de los Cavaliers: remontando, sobreponiéndose a esa extraordinaria defensa de ayudas que consiguió maniatar a Okafor (y por extensión a todos los demás) durante tres cuartas partes del partido, abriendo finalmente el campo hasta sacar de su fortaleza a los de Tony Bennett y crujirles a triples. Dos equipazos tremendos, un espectáculo grandioso.

¿Favoritos? Pues depende. Favorito para mí no hay más que uno y ese es Kentucky, pero sin duda están instalados en lo más alto de ese segundo nivel que también integran la propia Virginia, Gonzaga, Wisconsin, Kansas o Arizona. No me cuesta imaginarlos arriba del todo, pero (quizá porque aún resuena en mi cabeza el petardazo que pegaron hace unos años ante Lehigh, o el que pegaron hace unos meses ante Mercer) tampoco me cuesta imaginarlos cayéndose del cartel a las primeras de cambio, qué le vamos a hacer. Mimbres extraordinarios, sin duda, pero esperemos que a Krzyzewski al final no se le queden un poco escasos para hacer el cesto.

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