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APUNTES TRAS EL EUROBASKET   Leave a comment

Tras la tempestad llega la calma, tras los excesos viene siempre la resaca, tras el delirio toca ya la mesurada reflexión. Eso es lo que intentaré (otra cosa será que lo consiga) durante estos próximos párrafos, desentrañar diversos aspectos de este pasado Eurobasket, acaso el más feliz que jamás nos haya tocado vivir. Acompáñenme pues si así lo quieren, y mil gracias de antemano por su paciencia y por su amabilidad.

1. Algunos sabrán que un mes antes del Eurobasket me desahogué (como suelo hacer verano tras verano) con la gira de (presunta) preparación de nuestra selección, esa cosa ñoña que llamamos Ruta Ñ. Ni que decir tiene que a la vista de los resultados obtenidos queda científicamente demostrado que yo estaba equivocado, que debería cortarme las manos antes de teclear, que tendría que pensármelo dos veces a la hora de escribir dado que luego los hechos acuden tozudos a quitarme la razón (y yo tan contento de que me la quiten, no vayan a pensar). Lo reconozco, me han dejado casi sin argumentos, pero aún así me gustaría explorar un poco en ese casi: sigo pensando (no escarmiento) que nuestra preparación no prepara, que el resto de equipos llegaron al Eurobasket preparados mientras nosotros llegamos blandos y fofos, que la primera fase de la competición (es decir, el grupo de clasificación propiamente dicho) volvió a ser nuestra verdadera fase de preparación. Recuerden que en 2009 estuvimos a tres minutos de que Gran Bretaña (¡¡¡Gran Bretaña!!!) nos dejara últimos de grupo y fuera de los doce mejores del Torneo, reccalendariouerden que en este 2015 estuvimos a un tiro libre de Schröder de que Alemania nos dejara penúltimos de grupo y fuera de los dieciséis mejores de la competición. Jugamos con fuego y como no nos quemamos salimos fortalecidos, es bien sabido que lo que no te mata te hace más fuerte. Pero ya dijo la DGT que las imprudencias se pagan, de tanto acercarnos a las llamas llegará un día en que no nos dé tiempo a escapar.

2. O quizá sea todo mucho más sencillo que todo eso, a lo mejor es que Sáez y sus secuaces son unos putos genios a pesar de que algunos descreídos aficionados seamos incapaces de darnos cuenta: nosotros llegamos al Eurobasket fuera de punto, cogemos el tono según avanza la competición, nos salvamos de milagro y de esta manera llegamos al momento culminante del Torneo en nuestro pico máximo de forma. El resto en cambio llegan al Torneo tras una magnífica preparación, juegan el grupo en su pico máximo de forma y cuando luego llegan al momento culminante de la competición ya están en declive, físico y/o psicológico. Ellos van p’abajo y nosotros p’arriba, que diría un abuelo (sólo que al revés). Está tó pensao. Reconozcámoslo, asumamos nuestro error, repitamos todos a coro aquella vieja máxima del libro gordo de Petete (si es usted tan insultantemente joven que no sabe quién fue Petete consulte a sus progenitores, que algo podrán ilustrarle al respecto), la Ruta Ñ te enseña, la Ruta Ñ entretiene, y yo te digo contento, ¡hasta el verano que viene!

3. Más de lo mismo: en algún momento me reprocharon también (tuiter mediante) que no serían tan malos nuestros rivales en la gira si al fin y al cabo tres de ellos habían alcanzado los octavos de final. Pues no, tan malos no eran… pero tan buenos tampoco, no vayan a pensar: Bélgica efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 21 ante Grecia. Y Polonia efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 14 ante nosotros mismos (y eso que sólo jugamos un cuarto). La barrera que separa los octavos de los cuartos de final es la que separa a los (relativamente) buenos de los grandes, o de los que están en el camino de serlo. Y eso es precisamente lo que yo eché de menos en la dichosa Ruta Ñ, que hubiera equipos más o menos buenos (o aceptables, si acaso) pero apenas ninguno verdaderamente grande. Claro que a la vista de los resultados no descarten que para la próxima Ruta Ñ nos ¿enfrentemos? a Luxemburgo, Andorra, Liechtenstein, Islas Feroe, San Marino y Ciudad del Vaticano como mejor manera de conseguir una óptima preparación para Rio 2016. Y a ver quién tiene huevos para reprochárselo al sumo hacedor Don José Luis Sáez. Yo no, desde luego…

4. Me he dejado expresamente para otro párrafo a la República Checa (Chequia para los amigos), la única que sí trascendió ese escalón entre buenos y grandes. El delicioso equipo de Satoransky, Vesely, Schilb, Pumprla o Jelinek (también de los eternos Yirigüé y Lubos Barton, aunque éste mirara más que jugara) practicó un magnífico baloncesto, humilló a Croacia, puso en serios aprietos a Serbia (aunque el marcador final pareciera desmentirlo) y finalmente destrozó a Letonia en su camino hacia un merecido Preolímpico. Todo lo cual demostraría una vez más que nuestra preparación fue buenísima de la muerte ya que incluyó a rivales de una calidad insospechada… si no fuera por el pequeño detalle de que también puede interpretarse exactamente al revés, a poco que fuéramos capaces de mirarlo no necesariamente desde nuestro ombligo sino desde el ombligo checo: salieron de casa, se enfrentaron a grandes equipos como el nuestro y ahí están sus resultados. Todo es según el color del cristal con que se mira, una vez más.

5. Les pondré otro ejemplo, sin abandonar la dichosa Ruta Ñ pero saliendo momentáneamente del continente para la ocasión: Venezuela. Venezuela fue con mucho el rival más duro que nos encontramos en la gira, entonces pensamos que era demérito propio pero hoy sabemos que también fue mérito ajeno. La Vinotinto se proclamó campeona del FIBA Américas tumbando en la Final a Argentina y tras haber dejado por el camino a la rutilante Canadá (inolvidable semifinal), a la anfitriona México, a la Puerto Rico de Pitino, a la República Dominicana y hasta a la patética Brasil. ¿Cómo explicar el prodigioso milagro venezolano (tanto más sin Greivis), más allá de unos buenos (pero no extraordinarios, en absoluto) jugadores y del magnífico trabajo del Che García como seleccionador? Pues déjenme que les diga que en América lo tienen clarísimo, la clave fue (lo leí más de una vez en estos días) que no se limitaron a quedarse en el continente haciendo bolos como todos los demás, sino que cruzaronvenezuela-campeon-del-fiba-americas-1442135054986 el charco y se vinieron a Europa para contrastar sus fuerzas contra equipos de (aparentemente) superior nivel. Es decir, en la otra esquina del mapa siguen pensando que una buena preparación (rivales fuertes, a domicilio, recreando las condiciones adversas que habrás de encontrarte después) sigue siendo clave para el éxito en cualquier competición. Aunque nosotros creamos haber demostrado lo contrario.

6. Ya que estoy en América me van a permitir que establezca dos paralelismos: el primero, evidente, entre las dos generaciones que han iluminado al baloncesto FIBA durante la primera década y media del presente siglo: Argentina, como España, triunfó en su Torneo de las Américas (el mero hecho de clasificarse para los Juegos ya fue triunfar, aunque luego perdieran la Final) cuando nadie daba ya un duro por ella, Argentina como España ilustró aquella vieja máxima, nunca subestimes el corazón de un equipo campeón. El corazón de Argentina es Scola y el Chapu, el de España Pau y Felipe, cuatro tíos al borde de la jubilación jugando como si no hubiera un mañana, como si les fuera la vida en ello, como si fueran yogurines ansiosos de ganarse un contrato. Más allá España aún tiene generación intermedia (el Chacho, Rudy, Llull, Marc y Ricky cuando vuelvan) mientras que Argentina la tiene emergente (Campazzo, Laprovittola, Garino, Delía), cuando el pasado finalmente sea pasado a España aún le quedará presente, a Argentina en cambio le quedará futuro, un futuro que habrá de ser presente más pronto que tarde. Pero hoy por hoy, en pasado, presente y futuro, Argentina y España siguen siendo vidas paralelas. Ojalá sigan siéndolo por mucho tiempo.

7. Y el otro paralelismo representa exactamente todo lo contrario, Canadá y Croacia, dos selecciones de inmenso talento, de aún más inmenso potencial… pero de absolutamente nada más, por ahora. La Canadá de (el hierático) Wiggins, de Stauskas, de (el insufrible) Bennett, de Olynyk, de tantos otros y de todo lo que aún vendrá (apunten el nombre de Jamal Murray); la Croacia de Herzonja y Saric, de Bojan Bogdanovic y Tomic, también de Roko Ukic para su desgracia (cuánto ganarían con un base mínimamente decente). Nombres y más nombres, futuro y más futuro sin el menor atisbo de presente. Canadá y Croacia no fueron equipos sino bandas, lo suficiente como para lograr el dudoso honor de ser el principal fracaso de sus respectivas competiciones (a Turquía a estas alturas ya no la considero como fracaso, simplemente son así), algo que habrá que anotar en el debe de sus respectivos (a par que prestigiosos) técnicos, esos Triano y Perasovic que por más vueltas que le dieron a los mimbres nunca fueron capaces de hacer el cesto. El futuro será suyo, no digo yo que no, pero no vendrá solo. Mucho tendrán que trabajar para conquistarlo.

8. Vuelvo a casa, para hacer examen de conciencia y propósito de enmienda. He sido crítico en muchísimas ocasiones con Víctor Claver (si hasta una vez le versioné la copla más emblemática de toda tuna que se precie, Claverito de mi corazón), he sido aún más crítico con quienes se empeñaron una vez tras otra en llevar a Claver con el socorrido argumento de no tener otro jugador de sus características, total para luego dejar sistemáticamente al susodicho (y a sus características) haciendo bulto en el banquillo. Bueno, pues ya no. Claver nunca se comerá el mundo, nunca será un jugador agresivo ni determinante en ataque (más allá de su aceptable muñeca y sus envidiables condiciones físicas) pero por fin hemos descubierto todo el partido que se le puede sacar en defensa. Entre otras cosas porque es bien cierto que no tenemos otro jugador de sus características, pero es aún más cierto que por fin hemos decidido aprovechar dichas características. Vale, Pau se salió, el Chacho dirigió, Felipe se pegó, Llull la rompió, Rudy defendió… pero sin la aportación de Claver reboteando y fajándose con treses y/o cuatros abiertos quizás no habríamos ganado a Grecia, muy probablemente tampoco a Francia, vaya usted a saber si hasta lo habríamos pasado mal con Lituaclaver greciania (y al contrario, quién sabe si no habríamos salvado la papeleta ante equipos abiertos por antonomasia como Serbia o Italia, de haber osado darle algo de bola). Claver existe (como Teruel), nos ha costado enterarnos pero ahora ya lo sabemos, por fin somos conscientes de todo lo que puede darnos a este otro lado del banquillo. Esperemos (por la cuenta que le tiene, pero también por la que nos tiene) que en Rusia encuentre por fin todos esos minutos que no tuvo en Portland, todos esos que hasta hace cuatro días tampoco tuvo en la selección.

9. Fue un fenómeno realmente sorprendente, como si eclosionaran y emergieran todos a la vez tras un duro año de hibernación. Aún no se había consumado aquella primera derrota contra Serbia y ya estaban todos aflorando cual setas en otoño, pues con Orenga fuimos bronce en 2013 y eso que no estaba Pau (cierto, no estaba Pau, tan cierto como que sí estaban Marc, Calde o Ricky; todos los cuales, más Navarro, Ibaka y hasta el propio Pau, sí volvieron a estar un año después, en esa penosa derrota contra Francia que curiosamente se les olvidó reivindicar). Contra Turquía se callaron por la cuenta que les tenía pero contra Italia volvieron a la carga, y esta vez ya con renovados bríos. No es que fueran muchos, más bien todo lo contrario, apenas cuatro gatos movidos acaso por un legítimo sentimiento de amistad y/o compañerismo hacia el susodicho. Ni que decir tiene que tras aquel partido contra Italia ya no volvieron a aparecer jamás, ni siquiera cuando rozamos la catástrofe ante Alemania o cuando coqueteamos con ella ante Polonia, una pena porque habrían animado mucho el cotarro en esas señaladas fechas. Ahí quedarán, hibernando de nuevo, a la espera de que en años venideros se les presente una nueva oportunidad.

10. Lo diré una vez más, porque lo cortés no quita lo valiente: me cae bien Orenga. Me cae bien como me caen bien muchas personas con las que sin embargo no trabajaría jamás, del mismo modo que hay muchos seres que me encanta cómo trabajan y con los que sin embargo no me iría jamás de copas. Me cae bien Orenga y me parece muy bueno en lo suyo… sea lo que sea lo suyo: quizás la pedagogía (cualquiera que alguna vez le haya escuchado explicar jugadas no dudará de sus condiciones al respecto), quizás la formación de chavales, quizás incluso los comentarios televisivos (aquel año que estuvo haciendo NBA en el Plus cumplió con creces: no tenía ni puñetera idea de NBA, pero al menos sabía de baloncesto). Lo que sea. No sé qué es lo suyo, sólo sé que lo suyo NO es entrenar, no al menos en la élite, no a un equipo profesional de alto nivel. Y no pasa nada por reconocerlo y asumirlo, no todos valemos para todo ni puñetera falta que nos hace. A usted le puede gustar mucho la música, puede saber un huevo de música, puede hasta hacer sus pinitos como instrumentista pero eso no significa que le vayan a dar una oportunidad en la Filarmónica de Viena (y si lo hacen, en el pecado llevarán la penitencia). Pues esto es lo mismo. Dejen ya de defender a Orenga que además es mayorcito (y bien grande) para defenderse solo, que trabajará en lo que tenga que trabajar pero que habrá de asumir tarde o temprano que lo suyo no es entrenar. Ni falta que le hace.

11. Y sobre todo: dejen ya de defender a Orenga como si la culpa de lo sucedido hace un año fuese de Orenga, y no de quien puso a Orenga. Entre 2009 y 2012 la selección funcionó con una buena dosis de autogestión, y como todo fue bien alguien (llamado Sáez) decidió que había que llevar ese modelo hasta el extremo: a falta de Scariolo nombremos un hombre de paja y que los niños se entrenen solos, cuanto más solos tanto mejor. Pero esto es como decía mi abuela, que lo poco agrada pero lo mucho enfada. Una cierta dosis de autogestión puede salir bien, siempre y cuando en los momentos cruciales tengas un asidero al que agarrarte. La autogestión absoluta acabó en cambio como el rosario de la aurora, entre otras cosas porque cuando las criaturas no supieron qué hacer consigo mismas e imploraron ayuda sólo encontraron la mirada perdida de su (presunto) seleccionador. Fueron dos años sin ganar ni un solo final apretado, dos años de remar a favor de corriente pero sin saber dar ni una sola palada cuando las aguas nos bajaban del revés, dos años de oportunidades perdidas, acaso el 2013 tuviera un pasar pero el 2014 quedará ya para la historia como el ejemplo perfecto de lo que pudo haber sido y no fue. Eso sí, del caos nace el orden (dicen), siempre podremos pensar que sin aquella aciaga noche de 2014 nada habría sido igual en este Eurobasket 2015. Y puede que sea verdad.

12. Quede en cualquier caso científicamente demostrado que tener un entrenador suele ser mejor que no tener ninguno. Puede que Sergio Scariolo no sea su técnico preferido, de hecho yo mismo habré de confesar que nunca fue santo de mi mayor devoción. Pero es un buen entrenador, alguien a quien poder encomendarte si las aguas bajan turbias, si el talento no te llega y necesitas además una buena dosis de dirección.scariolo-afp-final--644x362 Su preparación de estos tres últimos partidos (cegando ventajas, opacando estrellas rivales, rotando con equilibrio, minimizando virtudes ajenas a la par que potenciando las propias, soslayando nuestras evidentes deficiencias en el rebote, no digamos ya en el tiro exterior) fue sencillamente impecable, ayudada además por unos jugadores que por fin parecieron olvidarse de veleidades autogestionarias y tuvieron meridianamente claro que esta vez estaban en buenas manos. Sale Scariolo reforzadísimo de este Eurobasket, no ya ante sus jugadores ni ante sus jefes sino también (y sobre todo) ante su público, todos esos aficionados que en su día echaron pestes de él y hoy por fin ya han (hemos) entendido que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, tanto más si lo malo no tenía nada de malo ni lo bueno de bueno, ni de coña. Y que los experimentos autogestionarios llevados al extremo casi mejor en casa y con gaseosa, mire usted. Esperemos que también lo hayan entendido en la FEB.

13. Los tiempos están cambiando, ya lo cantó Bob Dylan y llevaba toda la razón. A aquellos que nos criamos en el baloncesto de dos pívots por equipo fajándose unos con otros ya nos costó acostumbrarnos a (como a alguien le leí una vez) la mariconada esa del cuatro abierto, disculpen la vulgaridad. Bueno, pues si no quieres caldo toma dos tazas, ha sido acabar de acostumbrarnos al cuatro abierto (a la fuerza ahorcan) y que ahora llegue también el cinco abierto. Y porque no hay más. Ya sé, parece un poco prematuro afirmar esto tan categóricamente pero hay señales inequívocas de que los tiros van por ese lado. La primera se nos apareció hace unos meses y se llamaba Golden State Warriors, ganando un anillo y haciendo un maravilloso baloncesto por el camino. En cambio la segunda y la tercera se nos aparecieron hace unos días y se llamaban Serbia e Italia, ambos dos haciendo de la necesidad virtud, los unos por haberse quedado sin Marjanovic y los otros por no tener ni siquiera un cénter decente (hay que ver, con lo que han sido en ese aspecto). La receta estaba clara (siempre y cuanto tengas buenos tiradores, como es el caso), abrir el campo, Italia casi siempre, Serbia cuando descansaba Raduljica y juntaba a Bjeliça y Erceg. Sacas de sus casillas (literalmente, en sentido meramente físico) a los interiores rivales (y bien que nos lo hicieron pagar, por cierto), generas espacios, si puedes les crujes a triples, si no tienes vía libre para buscarte la vida en penetración, cuando quieran llegar las ayudas será ya demasiado tarde. Tampoco han inventado nada, en NCAA lo hace casi todo dios que no tenga un cénter dominante (y créanme que no abundan los cénters dominantes precisamente) pero hasta ahora casi nunca lo habíamos visto (o no tan frecuentemente, al menos), a este otro nivel. Aquello de que el baloncesto es un juego de espacios probablemente nunca fue más cierto que ahora mismo. Y más que lo va a ser, me temo.

y 14. Acabo (que ya está bien) con un tema recurrente de cada competición internacional de selecciones, juegos olímpicos aparte: el número de participantes. Qué quieren que les diga, a mí un Eurobasket de 24 equipos me parece una auténtica barbaridad, un delirio inabarcable, un sintentido. No hay en Europa tantas selecciones buenas, vamos que ni regulares siquiera. Si a mí 16 ya me parecían demasiadas, si 12 (y tirando por lo alto) me parecía el número ideal… ¿Son conscientes de que aumentando el número de participantes no hacen sino devaluar la competición? ¿o se trata más bien de que cuantos más participantes haya, más votos de agradecimiento se asegurarán luego cuando toque reelegirles? Porque si es por eso no se corten, no sean tímidos, de perdidos al río, o todos moros o todos cristianos (será por frases hechas), déjense de fases de clasificación que no hacen más que molestar, inviten para el próximo Eurobasket a todas y cada una de las selecciones que pueblan nuestro vasto continente, ahí es nada, un Campeonato de (pongamos) 50 equipos, pleno total de participación, y si sale con barba será San Antón y si no será la Purísima Concepción (esto último no sé qué quiere decir, pero queda bien ponerlo). Piénsenlo, sería además la coartada perfecta para que José Luis Sáez invitara por fin a su Ruta Ñ a todas esas selecciones que antes les dije, Andorra, Luxemburgo, Liechtenstein, las Feroe, San Marino, El Vaticano, todas ellas ya en la élite ya que esa parece ser la revolucionaria estrategia de FIBA, si tú no llegas a la élite ya nos apañaremos para que la élite llegue a ti, todo sea por tener a todos contentos. Saben que seguiremos tragando así que no lo duden, sigan en sus trece (o más bien en sus 24, o en sus 32, o en sus…), continúen empobreciendo y abaratando la competición. De nada.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

LO IMPOSIBLE   4 comments

Jamás nos lo habríamos creído. No nos lo habríamos creído si nos lo hubieran dicho hace un año, cuando algunos (aún bajo el síndrome del orengazo) anunciábamos el fin de una era como si en verdad supiéramos de qué estábamos hablando. Aún menos nos habríamos creído si nos lo hubieran dicho hace cinco meses, cuando aún no teníamos seleccionador ni pinta alguna de tenerlo, cuando hasta Pau se mosqueaba con una Federación que parecía estar planeándolo todo con los pies. Aún menos nos lo habríamos creído si nos lo hubieran dicho hace un mes, o mes y medio, sumidos como estábamos en esa cosa ñoña que llamamos Ruta Ñ, esa que al final va a resultar que sí que sirve para preparar a la selección pero no tanto por acción como por omisión (otro día lo explico). Aún menos nos lo habríamos creído hace apenas quince días, cuando Serbia nos crujía e Italia nos acribillaba, cuando ese nuevo baloncesto de los cinco tíos abiertos (¿recuerdan cuando el mero hecho de poner un cuatro abierto ya nos parecía una novedad?) nos sacaba de nuestras casillas, y de nuestras zonas. Aún menos nos lo habríamos creído hace diez días, caminando contra Alemania sobre aquel mismo alambre que ya pisamos hace seis años contra Gran Bretaña, quedándonos a un solo tiro libre de la eliminación (gracias, Schröder), sí, de la eliminación, tras el subidón de moral de restarnos siete puntos en un minuto no les quepa la menor duda de que en la prórroga (y en su casa) nos habrían aniquilado. Pero es que aún menos (y ya es decir) nos lo habríamos creído si nos lo hubieran dicho hace sólo una semana, octavos de final contra Polonia, final del tercer cuarto aún empatados, ganando luego casi por inercia, cayendo los polacos casi de maduros al final. No, en cualquiera de esas circunstancias (y en tantas otras que me dejo), si alguien nos hubiera venido a contar que íbamos a ganar el oro en Lille no es ya que no le habríamos creído sino que directamente le habríamos espetado ande, vaya usted a cagar. Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible…

O sí, quién sabe. A veces se alinean los planetas, a veces el orengazo va y se vuelve del revés, a veces basta con tener un entrenador para que por fin entendamos que eso es infinitamente mejor que no tener ninguno. A veces una selección que es como media selección resulta ser (en las manos adecuadas) mucho más equipo que toda una pléyade de estrellas. A veces se juntan el hambre y las ganas de comer, un grupo de madridistas que de tanto ganar títulos ya ni se acuerdan de cómo perderlos y un jugador que no es tal jugador, no se dejen engañar, ese concepto vale sólo para los que están a ras de suelo, Pau hace tiempo ya que trascendió esa categoría, que alcanzó la condición de líder (jamás lo fue tanto como ahora) y hoy ya finalmente la de mito, mito viviente, Pau Gasol que estás en lo cielos sin haber dejado jamás de estar en la Tierra, gracias y más gracias y mil veces gracias. Y es entonces cuando por fin comprendemos que esta selección no estaba muerta (estaba de parranda), que le ganamos a esa Grecia a la que de ningún modo podíamos ganar, luego a esa Francia (en Francia) a la que casi ni pensábamos que nos pudiéramos acercar, finalmente a esta meritoria Lituania con la que jamás pudimos imaginar tanta superioridad. Pero cómo puede ser, pero si todo esto tenía que haber sido hace un año, pero si ahora no tocaba… Somos como esos carteles que antaño se ponían en las tiendas o en los talleres, las cosas difíciles las hacemos al momento, las imposibles tardamos un poquito más. En 2006 éramos los mejores, en 2009 y 2011 éramos favoritos, ahora en cambio no éramos nada, pura decadencia. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, tan imposible que ni nos atrevimos a soñarlo siquiera. Sólo por eso (porque ni siquiera es un sueño cumplido, porque por una vez el sueño vino después que la realidad) sabe aún mejor que todas las veces anteriores. Gracias infinitas por hacernos felices cuando ya no tocaba que lo fuéramos. Gracias por devolvernos el derecho a soñar.

España-Eurobasket-2015

EL PARTIDO IMPOSIBLE   2 comments

Hoy les propongo un juego. No, no se me asusten, nada que les suponga el menor esfuerzo, se trata de un mero ejercicio de imaginación. Tan simple como que yo les doy dos equipos y ustedes me dicen qué creen que pasaría en el supuesto de un hipotético (utópico, más bien) partido entre ellos, ya ven que más sencillo no puede ser…

Doy por supuesto que si no les apetece habrán huido ya en busca de otras páginas más sugestivas, por lo que entiendo que si siguen aquí es porque quieren jugar (o porque tienen curiosidad, al menos). Así que sin más dilación paso a facilitarles la composición (que sin duda les resultará familiar) del primero de esos equipos, el que llamaremos Equipo A:

  • Sergio RodríguezPau-Gasol-y-Sergio-Llull.-FIBA-Photo
  • Sergio Llull
  • Guillem Vives
  • Rudy Fernández
  • Pau Ribas
  • Fernando San Emeterio
  • Víctor Claver
  • Pablo Aguilar
  • Nikola Mirotic
  • Felipe Reyes
  • Pau Gasol
  • Willy Hernangómez

Y ahora por supuesto la del presunto rival, al que obviamente llamaremos (ya ven que no soy muy original, ni lo pretendo) Equipo B:

  • Ricky RubiobajasSelecciónBasket
  • José Manuel Calderón
  • Quino Colom
  • Juan Carlos Navarro
  • Alex Abrines
  • Xavi Rabaseda
  • Dani Díez
  • Alex Mumbrú
  • Nacho Martín
  • Fran Vázquez
  • Serge Ibaka
  • Marc Gasol

Repito, se trata de un mero ejercicio de imaginación, no vengan ahora a decirme que el partido es imposible, que fulano está lesionado, mengano achacoso y zutano convaleciente, eso ya lo sé yo. gilipollas sería (aún más si cabe) si no lo supiera. La imaginación es libre así que bien podemos hacerle trampas a la realidad, no en cuanto a las edades de las criaturas sino en cuanto a su estado de salud, dando por supuesto que todos ellos, los del A y los del B, gozaran de un estado físico y mental óptimo a día de hoy. Imaginen, un hipotético núcleo duro Chacho-Llull-Rudy-Mirotic-Pau, más las puntuales aportaciones de Felipe, Ribas o SanEme, versus un hipotético (utópico, una vez más) quinteto titular Ricky-Navarro-Abrines-Ibaka-Marc, con tipos como Calde, Mumbrú o Fran (de ahí que les hablara de óptimas condiciones físicas y psíquicas) completando la rotación. ¿Qué creen que pasaría, quién piensan que se llevaría el gato al agua (metáfora absurda) en ese partido imposible? O por ponérselo todavía mucho más sencillo, sin necesidad de dar un resultado, casi sin necesidad de imaginar nada siquiera: ¿cuál de las dos plantillas (repito, tomadas ambas en estado puro, sin aditivos ni conservantes ni colorantes ni lesiones ni complicaciones legales ni achaques varios) les parece mejor?

Fin del juego, y ahora es cuando me toca explicarles dónde quiero llegar a parar. Evidentemente no me estoy lamentando de las ausencias, lo que no puede ser no puede ser (y además es imposible), esto es lo que hay por más que haya dos o tres del equipo A a quienes sustituiría gustoso por otros dos o tres del B (pongamos Dani Díez por Claver, NÑBA_Banneracho Martín por Aguilar… Cuestión de gustos). Sólo quiero que reparen en que lo que llevamos no es mejor (probablemente tampoco peor) que lo que nos dejamos, que de lo que fuimos a lo que somos media un abismo, que habrá quien siga llamando a esto eñebeá hasta el fin de los siglos pero esa denominación (que a algunos siempre nos generó ira) hoy ya produce sonrojo. Insisto, si nos pusiéramos a hacer libremente una selección (una vez más, libre de ataduras, sin condicionamientos físicos ni legales) entre lo mejor de ambos equipos A y B, probablemente escogeríamos (como dijo aquél) seis de uno y media docena del otro. O siete y cinco en el mejor de los casos. No hay más, eso es todo lo que nos queda: poco más de media selección.

Y con esa media selección vamos al Eurobasket como si la lleváramos entera, como si siguiéramos siendo los amos del mundo, como si el resto de equipos fueran a derretirse a nuestro paso o ante la mera mención de nuestro nombre, como si no hubiéramos aprendido nada de esas dos buenas hostias que nos llevamos en temporadas precedentes. Recuerda que eres mortal le decían al césar, se ve que nosotros también necesitamos que nos lo recuerden de vez en cuando, de hecho esta pasada semana tuvimos un par de buenos recordatorios con la baja definitiva de Abrines y los apuros ante Venezuela. Claro que para que el recordatorio hubiera sido efectivo quizás nos habría convenido perder, morir siquiera un poco, perdiendo se aprende decía mi madre, qué gran verdad es ésa sobre todo en términos estrictamente deportivos. Pero como al final nos salvamos seguimos creyendo en nuestra inmortalidad, tanto más si pocos días después nos zampamos esa especie de sucedáneo de Macedonia que nos pusieron delante. Otra vez los putos amos, el ombligo del mundo again. Más dura será la caída.

Espero que esto mío sea sólo pesimismo y no realismo bien informado, espero que así lo sea también el de todos aquellos que hoy ya dudan (por fin) de que pasemos el cruce de cuartos de final. A mí me encantaría preocuparme por el cruce de cuartos pero por ahora me preocupa más el de octavos (en su caso), por ahora me preocupa aún más si cabe esa fase de grupos en la que cualquiera de los equipos que nos vayamos a encontrar (exceptuando a Islandia, espero) es infinitamente mejor que el mejor que nos hayamos encontrado en esta Coña Eñe de los cojoñes: Serbia, Turquía, Italia y finalmente Alemania, en su casa y con Nowitzki. Si al menos fuéramos capaces de llegar a egruppisa cita con un mínimo de preparación… (pero esa es otra historia, y ya se la he contado en otra ocasión).

Esa y no otra pretende ser la finalidad de este (sucedáneo de) artículo, de este partido imposible: que entendamos que lo que hubo nada tiene que ver con lo que hay, que vivir del pasado está muy bien (como mero ejercicio de nostalgia) pero de nada sirve a la hora de procesar el presente, tanto menos para mirar al futuro. Que sirva de contrapunto a todo ese favoritismo made in Spain que nos meten en la cabeza cada vez que entramos en una web que no debemos, cada vez que hojeamos un periódico deportivo en el bar de cada mañana, si luego resulta que ellos tenían razón y yo estaba equivocado no duden en venir a restregármelo que lo aceptaré gustoso. Que asumamos de una vez por todas (parafraseando a aquella profesora de Fama) que queremos ir a los Juegos pero los Juegos cuestan, que si queremos ir a Río nos lo vamos a tener que ganar, con sudor. Y con lágrimas.

Publicado agosto 24, 2015 por zaid en selecciones

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EÑEPOLLECES 2015   4 comments

Aquí me tienen, un año más, presto y dispuesto para cumplir otra de las tradiciones ancestrales de cada año por estas fechas: ya saben, todo aquello que no puede faltar en cualquier verano que se precie de serlo, los incendios forestales, los desarreglos intestinales, las olas de calor (la de este año fue más bien tsunami), las entrañables fiestas populares, los torneos veraniegos, los refritos televisivos, los contenciosos gibraltareños, las lluvias de estrellas, las canciones horteras, los moteros porculeros y mi inevitable artículo de cada agosto echando pestes de la preparación de nuestra selección. Sé que me repito más que las morcillas de cebolla pero qué quieren que le haga, esto no es obligatorio, si no les apetece leer de nuevo (con alguna ligera variación) lo que ya leyeron en 2014, 2013, 2011, 20102009 ó 2008 ya saben dónde tienen la puerta. Eso sí, si aún les apetece acompáñenme, ya que así descubrirán (además de lo de todos los años) algún pequeño detalle que hace que lo de este verano sea aún peor si cabe que lo ya padecido en temporadas precedentes. O como dicen que dijo Murphy, que cualquier realidad, aún por muy mal que esté, siempre es susceptible de empeorar.

Ruta-Ñ-2015Por si todavía no se han enterado, nuestra Ruta Eñe (de los cojoñes) 2015 consiste en lo siguiente: martes 11 de agosto contra Bélgica, sábado 15 contra Polonia, domingo 16 contra Angola o Senegal, martes 18 contra Venezuela, sábado 22 contra Macedonia, martes 25 otra vez contra Macedonia y finalmente el domingo 30 de agosto contra la República Checa, ese el nivel, ahí es nada la pomada, tiémblanme las piernas sólo de pensarlo. Todo ello por supuesto sin salir del territorio nacional no vaya a ser que las criaturas se nos pierdan o nos cojan frío por esos mundos de dios, sales de tu país y a poco que te descuidas te lo encuentras todo perdido de extranjeros, seres extraños que hablan raro y no parecen de fiar, quita quita, para eso casi mejor nos quedamos en casita que es donde mejor se está. Al menos otros años hacíamos el paripé, una escapadita (sólo una, tampoco hay que abusar) a Lituania o Eslovenia para recrear (presuntamente) el ambiente hostil que nos habríamos de encontrar en el campeonato y luego ya vuelta a casa perdiendo el culo, no nos fuéramos a extraviar. Este año no, este año ya ni eso, total pa qué, cómo estará el tema que ni nos molestamos en disimular siquiera, a ver para qué habríamos de recrear nada si nuestras sedes van a ser Berlín y (en su caso) Lille que están casi a la vuelta de la esquina, mejor quedémonos aquí todos reunidos al calor del hogar: rivales predispuestos, árbitros (del país) complacientes, buenas gentes haciendo la ola, instituciones y patrocinadores aflojando la pasta y por supuesto nuestros niños bien relajaditos y entre algodones no se nos vayan a estresar. De verdad se lo digo, he visto pachangas de solteros contra casados mucho más intensas que toda esta sarta de amistosos (eñemistosos, más bien) que verano tras verano acostumbra a disputar (es un decir) nuestra egregia selección nacional.

¿Y las demás? Habré de reconocer que no he tenido la santa paciencia de buscarme los calendarios preparatorios de nuestros principales rivales (no doy para más) pero sí pondré un par de ejemplos sobradamente conocidos: 1) Lituania jugó dos veces contra Australia a finales de julio. Repito, contra Australia, cuyo nivel baloncestístico a día de hoy es manifiestamente superior al que nos vayamos a encontrar nosotros en la gira. Y repito, a finales de julio (a falta de mes y pico para el inicio del Campeonato), fechas en las cuales nuestros internacionales todavía estaban apurando sus últimos instantes de vacaciones antes de incorporarse a la concentración. 2) Serbia y Francia se enfrentaron entre sí el pasado viernes 7 de agosto. Repito, Serbia y Francia, segunda y tercera del mundo, con los números en la mano el mejor partido de selecciones que contemplarse pueda fuera de USA a día de hoy (dato meramente objetivo, aunque si alguien prefiriera hacerse pajas mentales con la supuesta superioridad de nuestra supuesta eñebeá no seré yo quien se lo impida). Y repito, el pasado 7 de agosto (apenas un mes antes del inicio del Torneo), cuando nuestros internacionales aún estaban encantados de haberse (re)conocido, cuando aún andaban poniéndose guapos (cada uno en la medida de sus posibilidades) para acudir a la famosa cena de matrícula. Eso que nos llevan por delante, eso que llevamos por detrás. Ellos ya estaban jugando contra equipos de su nivel antes de que nosotros empezáramos casi a entrenar, mucho antes de que empezáramos a jugar contra equipos de inferior nivel… que serán todos los que nos vayamos a encontrar en la gira. A no ser que ése (el de las venezuelas y las polonias) sea en realidad nuestro verdadero nivel.

Me dirán que otros años también lo hicimos, pongamos 2009 ó 2011, donde otros jugaron partidos nosotros pachangas de tal manera que hubimos de convertir la primera fase del Eurobasket en nuestra verdadera fase de preparación. Recuerden, un par de sustos para darle emoción, otro par de crisis y a otra cosa mariposa, de repente resucitábamos, campeonábamos y hasta nos descojonábamos de quienes llegaron primeros por la otra parte del cuadro y acabaron pagándolo ante nosotros.cartel-ruta-baloncesto Éramos más jóvenes, éramos la hostia de buenos, íbamos de sobrados por la vida, nos creíamos invulnerables (y a estos niveles casi lo éramos), entrenar que entrenen otros que es a quienes les hace falta, nosotros total pa qué si con lo que somos ya nos vale de sobra. Recuerdos de un pasado que nunca más ha de volver. Este año no habrá margen de error, este año llegaremos felices cual perdices tras nuestras macedonias y nuestras chequias y así de entrada ya nos toparemos con Serbia, al día siguiente con Turquía, al otro con Italia, puede que cuando nos queramos dar cuenta nos hayan puesto ya la cara del revés, que cuando nos pongamos a arreglarlo sea ya demasiado tarde. Ya lo dicen los bancos, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Tanto más cuanto a nosotros ya hace tiempo que nos explotó también nuestra burbuja.

En cambio otras selecciones usan la fase de preparación para prepararse como su propio nombre indica, ya ven qué vulgaridad, les dicen que se tienen que preparar para el Eurobasket y van y se preparan, eso lo hace cualquiera, no tiene mérito alguno. Lo que sí tiene verdadero mérito es lo nuestro, que a nuestra fase de preparación ni siquiera le llamamos fase de preparación no vaya a ser que alguien lo lea y deduzca erróneamente que la vamos a utilizar para prepararnos, sólo eso faltaba, hasta ahí podíamos llegar. Nosotros no nos preparamos, nosotros vamos de gira, gira Eñemanía, Ruta Eñe o como demoños lo ñamemos este año. Selección española on tour recorriendo los más bellos parajes, pueblos y ciudades de nuestra vasta geografía, haciendo las delicias de chicos y grandes, el mayor espectáculo del mundo, que no pare la música, el espectáculo siempre debe continuar. Ayer en Tordesillas contra las Antillas, hoy en Lopagán contra Afganistán, mañana en Taramundi contra Burundi, pasado en Entrambasaguas contra Nicaragua, al otro en Garganta La Olla contra Camboya, luego ya en Talavera contra cualquiera y así sucesivamente, la gente se agolpa a nuestro paso mientras nosotros ponemos el cazo, todo para que luego lleguemos al Eurobasket sacando pecho, aquí nos tienen, somos la biblia en verso, hemos sido la única selección invicta durante la fase de preparación, catapún chimpón. Qué alegría, qué emoción, qué inmensa satisfacción.

He leído en demasiadas ocasiones durante estos pasados meses que el gran problema sería no estar en la final del Eurobasket ya que entonces nos veríamos abocados a disputar el Preolímpico. Pues mire, no, se lo voy a explicar: el verdadero gran problema sería no obtener plaza ni para el Preolímpico siquiera. Recuerden, los dos primeros clasificados del Eurobasket van directos a Río, los que queden del 3º al 6º disputarán (junto con los de otros continentes) el Preolímpico, los que queden a partir del 7º se tocarán concienzudamente los huevos durante el verano de 2016 (o en todo caso podrán juntarse para servir de sparrings a quienes sí vayan a los Juegos, por hacer el paripé más que otra cosa). A quienes hablan del Preolímpico como si tuvéramos ya plaza asegurada me gustaría recordarles que los años no pasan en balde, que tenemos un equipo manifiestamente envejecido, que vamos sin Marc, Navarro, Calderón, Ricky e Ibaka por ejemplo. Ya no somos lo que éramos pero es que los demás tampoco son ya lo que eran… solo que en sentido inverso. Esto es como aquello que decían nuestros abuelos cuando éramos niños, ellos van p’arriba y nosotros p’abajo. Tal cual. Francia es mejor cada año que pasa, Serbia tres cuartos de lo mismo, Croacia si aún no lo es lo será en dos días, habría más ejemplos, cito sólo los tres primeros que se me han ocurrido por ser los más evidentes.scarioloseleccion Ciclos inversos, ellos van a más y nosotros a menos, no pasa nada, es ley de vida, así ha sido desde que el mundo es mundo y el deporte es deporte. Pero precisamente por eso nuestras únicas opciones, nuestro elixir de la eterna juventud por así decirlo, pasarían por hacer una fase de preparación fortísima e impecable en todos los aspectos para así llegar al campeonato en óptimas condiciones físicas y técnicas: es decir, pasarían por hacer exactamente todo lo contrario a lo que habremos hecho. Que dios (el dios del basket, sea éste quien sea) nos coja confesados.

Hace ahora once meses (aún en plena resaca del orengazo) les vendí pesimismo a espuertas, igualmente se lo volví a vender hace cuatro meses cuando aún no teníamos seleccionador ni pinta alguna de tenerlo. Hoy me encantaría poder venderles otra cosa, de hecho me paro a buscar razones para el optimismo y hasta alguna que otra encuentro, no crean: el advenimiento de Pau, el bloque del Madrid campeón de Europa, la insospechada reencarnación de Mirotic y hasta el hecho de que este año vayamos a tener por fin entrenador (que me guste o no ya es otra historia, pero es un verdadero entrenador, lo cual casi siempre es mejor que no tener ninguno). Pero qué quieren que les diga, todas esas razones (y tantas otras que se me pudieran ocurrir) palidecen ante este enésimo pelotazo federativo convenientemente disfrazado de preparación por aquello del qué dirán. Créanme, nada me gustaría más que me lo restregaran, que del 5 al 20 de septiembre los hechos me demostraran de forma meridianamente clara que yo estaba equivocado, que mis temores eran infundados. Nada me gustaría más que verme aquí de nuevo dentro de un año cumpliendo con la tradición, desahogando eñepolleces del 2016… porque eso sólo significaría que tendríamos a nuestra selección compitiendo en el verano de 2016. Ojalá.

ESCARIOLEANDO   1 comment

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, puede parecer una frase hecha (lo es, de hecho) pero por desgracia suele ser verdad, no tienen más que mirar a su alrededor (en el deporte, en la política, en el cine o en la vida) para encontrar múltiples ejemplos, que la segunda parte de El Padrino fuera buena es sólo la excepción que confirma la regla. Repetir una experiencia que funcionó cuando ya no se dan (ni de lejos) las circunstancias que la hicieron funcionar no suele ser una buena idea. Y sin embargo caemos en ello cada dos por tres…

Habemus Scariolo, sí, Scariolo dos punto cero como si dijéramos. La primera reflexión (o similar) que se me viene a la cabeza es que (puestos a seguir con el refranero) para este viaje no hacían falta alforjas. Para acabar nombrando como seleccionador al que siempre sospechamos que nombrarían no hacía falta marear la perdiz durante ocho meses, ocho (8), que se dice pronto.españascariolo Aún estaba caliente la silla de Orenga, aún nos duraba la amargura tras la cagada mundialista y ya el nombre de Scariolo se disparaba en todas las quinielas, como si fuera lo más obvio (que lo era), como si casi no hubiera ninguna otra opción. Bien pudo llegarse a un acuerdo a la semana o al mes, bien pudo Sáez tomarse su tiempo (de tantas veces como nos dijo que en estos asuntos no había que precipitarse, que se requería una reflexión sosegada, que no había que tomarse estas cosas a la ligera) y nombrarle tres o cuatro meses después, enero, febrero, qué sé yo. Pero no, nos llenaron la cabeza con que si estaban esperando a que cierto club cesara a Fulanito para poder nombrarlo, con que si estaban esperando a que se cambiara la normativa ACB para poder nombrar a Menganito… Ni que decir tiene que no sucedió ni lo uno ni lo otro, ni Fulanito ni Menganito ni Zutanito, habemus Scariolo 2.0, ya saben, aquello de lo (presuntamente) malo conocido y lo (presuntamente) bueno por conocer. Lo del viaje y las alforjas. Ocho meses de viaje echados a perder.

Scariolo (para mi gusto) tiene virtudes y defectos, como todo el mundo. Empezaré por las virtudes, que es más fácil. Básicamente, una: que es un entrenador. Como lo oyen (como lo leen, más bien), Sergio Scariolo es un entrenador de baloncesto. Créanme que no es poca cosa viniendo de donde venimos. Sergio Scariolo no ha entrenado cuatro días sino unos cuantos años, no ha ejercido a la vuelta de la esquina sino en un montón de plazas a cuál más difícil, no ha dirigido a una panda de críos sino a manadas de tíos hechos y derechos y con pelos en los pechos y en otros sitios. Podrá entregarse a la inacción, dejarse ir, tragar con lo que le impongan, aceptar incluso la autogestión, todo eso y más, pero si en un momento dado se ve con el agua al cuello será capaz también de tomar alguna iniciativa, qué sé yo, cualquier cosa, quitar una individual y poner una zona, quitar un Gasol y poner un Felipe, lo que sea menester. No le temblará el pulso porque lleva haciéndolo toda la vida, podrá acertar o podrá equivocarse (y asumirlo) pero nadie le podrá echar en cara no haberlo intentado, nadie le reprochará nunca haberse quedado con los brazos cruzados, incapaz de tomar ninguna decisión (lo cual también es en cierto modo una decisión). Repito, no es poca cosa viniendo de donde venimos.

Pero me pueden los (que a mí me parecen) defectos. Yo hasta hablaría de dos escariolos, el anterior y el posterior a aquel motín de Turquía 2009, o bien si así lo prefieren (y por simplificar mucho las cosas) el Scariolo de club y el de selección. El primero nunca fue santo de mi devoción (lo cual no es problema suyo sino mío, que soy de devoción difícil): estructurado hasta la náusea, cuadriculado en sus planteamientos hasta decir basta según cuentan muchos que trabajaron con/para él, tipos como Erazem Lorbek, Germán Gabriel, Pepe Sánchez, Walter Herrmann o incluso el mismísimo Alberto Herreros probablemente podrían contar unas cuantas historias al respecto. Scariolo (recuerden, el Scariolo pre-2009 o Scariolo de club, supongo que el milanista y el baskonista también podrían encuadrarse en esta categoría aunque sean posteriores) es de ese tipo de entrenadores que tienen tan clara su idea de baloncesto que es el baloncesto el que tiene que adecuarse a su idea, nunca al revés.españascariolo2 Filosofía messiniana, ya saben, éste y sólo éste es el cesto que yo tengo en la cabeza, tanto me dará que los mimbres de que dispongo me aconsejen otro cesto completamente distinto, si tengo que retorcerlos los retuerzo, si tengo que romperlos los rompo, si aún así no me sirven los tiro y ya buscaré otros que se adecuen a mi cesto, cualquier cosa menos pensar en otro cesto. No me gusta la rigidez excesiva, ni en el baloncesto ni (aún menos) en la vida, lo siento.

Pero con gustarme poco este Scariolo, el otro (el que salió del motín de 2009) me gusta aún menos… si bien de este modelo no tiene él la culpa. Scariolo asumió (a la fuerza ahorcan) que a esta generación de purasangres no se le podía domesticar, renunció a sus principios, aflojó las riendas y dejó que trotaran libremente por la pradera. La cosa funcionó, qué duda cabe. Se ganó aquel oro de 2009, se ganó aún más brillantemente el de 2011, se ganó la plata olímpica de 2012 (con alguna sombra, como aquel tanking a la española ante Brasil), los jugadores hicieron lo que les vino en gana, él cumplió su papel y todos fuimos felices y comimos perdices. Para que esta propuesta autogestionaria funcione básicamente hacen falta dos cosas, unos jugadores que sean la hostia de buenos y un buen rollito del copón. Mientras se cumplieron ambas premisas todo fue como la seda pero sucede que hoy ya estamos en 2015, puede que el buen rollito lo sigan teniendo (unos más y otros menos, es ley de vida), puede que el talento también siga ahí pero los cuerpos ya no son ni serán nunca lo que fueron. Y es justo entonces, cuando falla alguno de los ingredientes (o aunque no falle) cuando se necesita la figura de un entrenador. Entre el técnico fiscalizador hasta la náusea y el contemplativo hasta el hartazgo debería existir un término medio, miles de términos medios. Pero acaso sea ya demasiado tarde para eso.

De todo lo anterior podría deducirse que no trago a Scariolo pero nada más lejos de la realidad, de hecho creo que soy bastante menos anti-Scariolo que la mayoría de los (amigos, conocidos, lectores, tuiteros) que me rodean. Me cae bien, de hecho. Creo que es un sujeto que gana bastante en las distancias cortas, de lejos transmite antipatía y un puntito de soberbia pero de cerca (en entrevistas o comentarios televisivos, que es todo lo cerca que puedo llegar a estar) desprende calidez, humanidad, hasta una cierta riqueza cultural. Todo lo cual está muy bien pero para lo que nos ocupa no tiene la menor importancia, lo único que debería importarnos es su faceta de entrenador. Y al respecto no me habrán leído ni me leerán jamás que Scariolo me parezca un mal entrenador, porque no lo pienso en absoluto. Todo lo contrario, Scariolo me parece un buen entrenador, ahí están sus éxitos y sus títulos durante todos estos años para atestiguarlo. Ya otra cosa es que me guste, que se aproxime siquiera un poco a mi ideal como técnico, que como ya habrán deducido no es el caso (problema mío, insisto).saezscariolo Y ya otra cosa es que (aún en el supuesto de que me gustara) me parezca adecuado su nombramiento, tanto menos en el momento actual, tanto menos estando como estamos y viniendo de donde venimos. La situación tras el orengazo requería un drástico cambio de rumbo, un golpe de timón, algo que ilusionara siquiera un poquito a la afición, pero aquí (qué les voy a contar que ustedes no sepan) somos más de poner cara de paisaje y mirar para otro lado, ocho meses al pairo y seguro que las cosas se solucionan solas, ponga un Scariolo en su vida, más de lo mismo, cambiemos algo para que todo siga exactamente igual. Segundas partes nunca fueron buenas, ya se lo dije.

Les he contado ya demasiadas veces por activa y por pasiva lo que pienso acerca de nuestras expectativas (si las hubiere) en este próximo Eurobasket y por extensión en los presuntos Juegos de Río 2016, no se lo repetiré porque me pongo malo de sólo pensarlo. Alguien a estas alturas debería coger de una vez por todas el toro por los cuernos y empezar a llamar a las cosas por su nombre, miren señores, ya nada será igual, los niños de Lisboa tienen 35 años, algunos ya nunca volverán, otros aún vendrán pero como si no vinieran, otros aún no tienen esa edad pero andan ya para el arrastre, es lo que hay (o lo que no hay, más bien) así que dejen de pedir peras al olmo, olviden de una puta vez la mamarrachada de la eñebeá, dejen de soñar imposibles y vayan ya pensando en la reconstrucción, esto no es un solar pero sí una casa que se desmorona, intentemos salvar algún cimiento, afiancemos lo que se pueda afianzar y empecemos de cero todo lo demás, cualquier cosa antes que poner un mero parche, repintar la ruina y seguir viviendo en su interior como si no pasara nada, como si no se nos hubiera caído el techo encima. Pudimos asumir los desperfectos, pudimos incorporar un soplo de aire fresco que mirara ya a medio/largo plazo pero hemos preferido seguir españoleando, escarioleando, hacer como que seguimos siendo la hostia y nada impide que volvamos a serlo, mismo perro con distinto collar, ponemos al perro el collar de antaño como si con eso fuera bastara para recuperar la lozanía y esbeltez de antaño, nada nuevo bajo el sol, la vida sigue igual, eñebeás, eñemanías y demás eñepolleces a tutiplén, ni cirugía ni lifting ni leches, sombra aquí y sombra allá, maquíllate maquíllate. Más dura será la caída, al tiempo.

ABRIL   3 comments

El pasado 11 de septiembre de 2014, cabreado como estaba tras aquel estrepitoso orengazo que nos dejaba fuera del Mundobasket, escribí, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

188578-944-629Se acabo. Es el fin de una era. Y fíjense que no digo fin de ciclo, que ése más o menos lo dábamos ya por descontado ganáramos o perdiéramos. Digo fin de una era, digo fin de la ilusión por esta selección que es tanto como decir fin de la ilusión por el baloncesto, en el supuesto de que aún quedara algo de ella. Echen cuentas, entre jubilados, sabáticos y desencantados en 2015 no nos reconocerá ni la madre que nos parió, iremos al Eurobasket multisede a que nos pinten la cara, la consecuencia inmediata será que no obtendremos plaza para Río’2016 ni con preolímpico ni sin preolímpico, ni de coña, si tenían alguna ilusión con dicha cita vayan quitándosela de la cabeza, yo ya estoy en ello. Quizá en 2017 seamos capaces de empezar la regeneración o quizá no, quién sabe…

Hasta aquí, no les pongo más, con este fragmento tienen más que suficiente. Lo escribí en pleno arrebato y luego pensé que quizá me había pasado, que se me había ido la mano con el pesimismo, demasiado agorero tal vez para lo que se estila por estos pagos, vender la moto aunque no tengamos moto, luego cuando nos la compren ya se darán cuenta de que en realidad les estábamos vendiendo humo. Es lo que se estila pero nunca fue mi estilo, yo escribo las cosas como las siento aunque luego lo sienta. Sentí entonces que me había pasado, seguí pensándolo mucho después pero hoy más bien creo que me quedé corto. Muy corto.

Saez.jpgHoy, siete meses después (al menos a día 17 de abril de 2015, que es cuando escribo esto), seguimos sin tener seleccionador nacional de baloncesto. Supongo que será inminente su nombramiento si nos atenemos a las sabias palabras de nuestro Egregio e Insigne e Inmarcesible (signifique eso lo que signifique) Presidente de la Federación, el Nunca Bien Ponderado e Ilustrísimo y Excelentísimo Sumo Hacedor Don José Luis Sáez a quien dios guarde muchos años (bien guardado, a ser posible). Dijo el Egregio que tendríamos seleccionador en abril pero no especificó de qué año, que es bien sabido que suele haber un abril cada doce meses. Es decir, puede que ya haya seleccionador cuando usted lea esto, puede que esté al caer o puede que lo dejemos para más adelante, total ya de perdidos al río, quedando lo que queda para qué nos vamos a molestar.

Les parecerá una tontería, dirán que total qué más da que haya seleccionador en abril cuando el Eurobasket Multisede no empieza hasta septiembre. Quizá tengan razón, no digo yo que no, yo al fin y al cabo no soy nadie como para meterme en estos berenjenales así que no estará de más que escuchemos una segunda opinión, a ser posible de una voz más autorizada que la mía. Por ejemplo ésta que leerán a continuación, formulada por un sujeto cuyo nombre les resultará levemente familiar:

Pau-GasolMe parece sorprendente que la selección no tenga todavía entrenador a punto de llegar al mes de abril. Es importante que se elija a un técnico para que pueda preparar el campeonato. Un seleccionador nuevo para un cargo nuevo con nuevas dinámicas necesita tiempo para adaptarse a su rol. Me sorprende como jugador y como aficionado que no se haya tomado una decisión al respecto.

(Pau Gasol, Marca, 26/03/2015)

Repito: Pau Gasol. No Marc, no, que ya sabemos que el segundo de la familia acostumbra a ser más respondón y contestatario en todos los órdenes de la vida, pero esta vez no, esta vez es el mayor el que levanta la voz con su sobriedad y discreción características, pareciendo que no dice nada y diciéndolo todo. Y como si no. Han pasado ya más de tres semanas desde aquellas palabras, hemos doblado ya la esquina entre quincenas pero ahí seguimos, sin la menor noticia, sin un indicio siquiera. Esperemos que no le haya pasado como a Sabina, esperemos que al Egregio no le hayan robado el mes de abril.

Preparar el campeonato, nuevas dinámicas, adaptarse a su rol… O dicho de otra manera: ¿Se han parado a pensar (por ejemplo) que en condiciones normales la lista de este año no se debería parecer en nada a la de años anteriores, ni aún a pesar de la santa voluntad de nuestro Sumo Hacedor para que vayan siempre los mismos, lo merezcan o no? ¿Se han parado a pensar que Ricky, Calderón e Ibaka estarán convalecientes y sus franquicias (y puede que ni ellos mismos) no verán con buenos ojos que anden haciendo excesos durante el verano?pepe_saez_feb2--644x362 ¿Alguien se ha dirigido a los hermanos Gasol (el mayor ya 35 años para entonces, no lo olviden) para averiguar qué intenciones tienen al respecto? ¿Saben acaso si Felipe Reyes (otros 35 tacos) sigue retirado de la selección como anunció en 2014, o si vuelve a estar desretirado y hasta los cojones como acabó en 2015? ¿Son conscientes de que Navarro está al límite y tensar aún más la cuerda (tanto más en un torneo con partidos casi a diario) puede hacer que se rompa para siempre? ¿Habrá alguien (más allá de nuestro Egregio Sumo Hacedor, por supuesto) que se esté preocupando de monitorizar los progresos (si los hubiere) de Claver en Khimki? ¿Habrá alguien (que para esto, Egregio e Inmarcesible Prócer, me da que no sería usted el más indicado, por ser persona non grata) que esté llamando a Chicago cada lunes y cada martes para decirle, NIko, te queremos, vuelve aquí, te necesitamos Niko, de verdad que nunca fuiste plato de segunda mesa, todo fue un malentendido, pelillos a la mar? ¿Se ha contactado incluso con Fran Vázquez para explorar la posibilidad de que pudiera venir, en el dudoso e indeseado supuesto de que Pau decidiera no venir? ¿Se están evaluando como es debido los progresos (o no) de Jaime Fernández, Pau Ribas, Alex Abrines, Dani Díez, Carlos Suárez, Alex Suárez, Willy Hernangómez, tantos otros? ¿Es acaso éste y no otro el archifamoso Método FEB?

¿A qué espera, Señor Sáez (me permitirá Su Ilustrísima que mientras me dirija a usted le apee el tratamiento aunque sólo sea para agilizar la lectura, no tema, serán sólo un par de párrafos)? ¿A que se levante (cosa improbable) la normativa que le impide fichar un técnico ACB en activo? ¿A que algún equipo cese a un entrenador de su agrado para así poder ficharlo? Hace meses se rumoreó que el elegido sería Pablo Laso, que sólo esperaban a que el Madrid le decapitara para hacerse con sus servicios, si así fuera la cosa no salió como la tenían planeada, el Madrid remontó el vuelo y Laso salvó la cabeza,saezcariolo si no gana la Euroliga el florentinismo afilará de nuevo los cuchillos pero no es probable que ello suceda antes del verano, tarde ya para sus fines. Al igual que se rumoreó unas cuantas veces que el elegido sería Scariolo 2.0, si por ahora no lo ha sido (y dado que no tiene ningún vínculo contractual que le ate) habrá que pensar que es porque no traga, segundas partes nunca fueron buenas tanto más cuando tienen tan mala pinta como ésta. Ergo una vez (presuntamente) descartadas estas dos opciones con las que los futurólogos nos calentaron sobremanera la cabeza, ¿qué les queda? ¿Esperar a ver qué entrenador queda libre al acabar la ACB? ¿Forzar que algún entrenador de su gusto se libere al acabar la ACB? ¿Pillar al vuelo a un entrenador que vaya a cambiar de equipo y contratarlo como seleccionador-para-toda-la-vida aunque sea un secreto a voces que cuando acabe el campeonato dejará el cargo y se irá a ese otro equipo (lo que llamaríamos Modelo Aíto 2008)? O acaso…

¿O acaso habrá llegado ya el momento de dejarnos por fin de subterfugios y empezar a llamar a las cosas por su nombre? Señor Sáez, no se prive, nómbrese usted seleccionador a sí mismo, aunque sólo sea para oficializar una situación de hecho. Absolutismo baloncestero como si dijéramos, la Federación soy Yo, de ahí a decir la Selección soy Yo sólo hay un paso.808jose_luis_saez A la selección con alegría, no tema por el qué dirán, al fin y al cabo hemos llegado ya a un punto en el que no nos asustamos de nada, a ver por qué habría de ser usted la excepción. Anúncielo a los cuatro vientos, sin rodeos, tras largas y procelosas conversaciones con cientos de aspirantes para el cargo he llegado a la conclusión de que nadie está más preparado para ejercer de seleccionador que yo, entre otras cosas porque nadie reúne más experiencia que yo a ese respecto. Recibirá críticas, no le digo yo que no, de envidiosos y mezquinos está el mundo lleno, pero usted sabe bien por sus largos años en el cargo que las críticas son sólo el peaje que hay que pagar en su largo camino hacia la excelencia. Un paso más, acaso el definitivo.

Eso sí, todo tiene un límite, póngase de seleccionador pero no se le ocurra ponerse además de entrenador, una cosa es una cosa y otra cosa más ya son dos cosas, imagine la hilaridad que podría provocar en los rivales verlo ahí a usted al pie del banquillo (quién sabe, a lo mejor podría resultar una buena táctica, mientras se descojonan no juegan), no tentemos la suerte, sea usted seleccionador pero nombre a alguien que haga el papel de entrenador, da igual quién, con que haga el papel es más que suficiente. Alguien que ya esté en nómina de su Federación a ser posible, que se le dé bien el paripé, que sea buen chaval, que diga a todo que sí y jamás ose cuestionar las decisiones de su Amado Líder. ¿Experiencia? ¿Conocimientos? Todo eso qué más da, total a quién le importa si para todo eso ya está usted. Y por si no se le ocurre quién aquí le dejo un nombre muy socorrido que además le pilla bien cerca, Jorge Garbajosa, si no le acaba de convencer (no vaya a ser que la criatura tenga personalidad y se crea con derecho a utilizarla) no se preocupe, candidatos no le habrán de faltar, recuerde que estamos en crisis y que la gente tiene la funesta manía de comer, por un buen puñado de euros y por el bien de nuestra amada Federación se hace lo que sea. Y si luego perdemos los palos ya se los llevará él, y si luego ganamos las medallas ya se las colgará usted. Vaya novedad.

17 de abril. El Eurobasket es en septiembre, la Rutaeñe de los cojoñes es en agosto, la concentración digo yo que empezará a finales de julio, la lista supongo que habrán de facilitarla ya a finales de junio cuando acaben ACB y NBA… Ustedes mismos. Hace siete meses titulé el fin de una era, pensé ingenuamente que habíamos tocado fondo pero reconozco que me equivoqué, que infravaloré la capacidad de nuestras autoridades (o más bien de nuestra AUTORIDAD, con mayúsculas) para seguir cavando, para seguir profundizando más y más todavía. Veremos hasta dónde son capaces de llegar.

NO LAS MEREZCO   2 comments

Pusimos nuestros huevos en la cesta equivocada. Allá por el mes de junio, mientras las criaturas de Del Bosque la cagaban en Brasil, solíamos tuitear que no pasaba nada, que al fin y al cabo ese no era nuestro mundial, que el verdadero Mundial empezaba en agosto. Y así nos lo creímos, así nos lució el pelo, así nos pasamos todo el verano elucubrando sobre nuestra supuesta final contra Estados Unidos como si ya estuviéramos en ella, como si ni siquiera hiciera falta llegar a ella. Así vivimos aquel orengazo como si fuera el fin del mundo, curiosamente entonces a ninguno de nosotros (que yo sepa) se nos ocurrió tuitear que no, que aquel tampoco era nuestro mundial, que el verdadero Mundial empezaría en Turquía a finales de septiembre. El Mundial era éste, rechace imitaciones, lo anterior sólo fue un mero sucedáneo. Tanto clamar por aquella presunta final versus USA, quién nos iba a decir que al final la tendríamos, y la disfrutaríamos… solo que mucho más lejos de casa, solo que tres semanas después de la (que hubiera sido) original.

¿Qué pensaría Sáez durante su habitual baño de medallas, mientras las colocaba sobre los cuellos de nuestras jugadoras como si se las estuviera poniendo a sí mismo? ¿Qué pensaría (sobre todo) mientras se abrazaba a Lucas Mondelo? ¿Pensaría acaso que aquél era el triunfo de la sencillez, de la normalidad, algo tan vulgar como juntar al mejor grupo de jugadoras posible y ponerlas además a las órdenes del mejor seleccionador posible?sel1 Ojalá fuera así, aunque dudo mucho que su ego se lo permitiera. Ojalá se diera cuenta de que el espíritu que preside esta selección femenina de 2014 es el mismo que el de aquella selección masculina de 2006, un grupo de amigos/as, extraordinarios/as jugadores/as todos/as ellos/as, capaces aún de disfrutar del baloncesto por el mero placer de jugar. De alguna manera ese espíritu se les fue perdiendo a nuestros chicos por el camino, de manera lenta, apenas perceptible hasta que llegó el día en el que de repente ya nada fue igual, justo ese día en que nos caímos del guindo al descubrir que la selección había pasado a estar al servicio de los jugadores y no los jugadores al servicio de la selección. A nuestras chicas en cambio ese espíritu aún les pervive, les pervivió siempre (incluso en los peores momentos), no hay razón alguna para pensar que no vaya a seguir siendo así. Ellas no disfrutan porque ganan, sino que ganan porque disfrutan. Ese es el secreto.

No las merecemos. O al menos yo no las merezco. Soy aficionado al baloncesto (esto igual ya lo sabían), me paso el año entero viendo ACB, Euroliga, NCAA, NBA, ligas internacionales, a veces hasta LEB, a veces hasta cualquier otra cosa que caiga en mis manos o pase ante mis ojos, me trago todo el baloncesto masculino habido y por haber pero al baloncesto femenino ni agua, oigan. Podría argumentar como disculpa que ni cae en mis manos ni pasa ante mis ojos pero no sería justo, otros baloncestos tampoco me vienen a buscar, más bien soy yo quien me busco la vida para encontrarlos. El femenino en cambio sólo depende de que se me aparezca en un momento puntual, una final de Copa de la Reina, una Final Four euroliguera, algo así. Y aún así. Sé que Connecticut ganó la NCAA femenina, lo sé gracias a que esa misma universidad ganó también la masculina, de no ser así es muy probable que se me hubiera pasado el dato. No me pregunten quién ganó la WNBA, no me pregunten quién gano nuestra Liga Femenina (creo saberlo, pero no me arriesgaré a ponerlo por miedo a meter la pata), no me pidan que les diga en qué equipo juegan nuestras jugadoras porque sólo en algún caso concreto les podría responder. Mi relación con el baloncesto femenino se parece mucho a la de tantos aficionados al fútbol con el baloncesto masculino, esos que sólo lo ven cuando se enfrentan Madrid y Barça o cuando juega la selección, esos que te preguntan sin pudor dónde juega el número 8 (es decir, no es ya que no sepan dónde juega Calderón, es que ni siquiera recuerdan su nombre), esos que (por ejemplo) tuve a mi alrededor en el Palacio de Deportes durante la fatídica noche del 10 de septiembre luciendo camisetas rojas de Sergio Ramos o David Villa (tan baloncesteras ellas), esos que al primer fallo de Marc gritaron ¡¡¡pero qué malo es, pero cómo es posible que esté en la NBA ese tío!!! (repito, al primer fallo, mejor no les cuento lo que soltaron después), esos que cuando Pau cometió la quinta le despidieron al grito de hijodeputa (y hasta me miraron raro por aplaudirle) cuando durante toda la segunda mitad había el único en sacar las castañas del fuego… Afortunadamente no soy tan energúmeno como ellos (ni de lejos) pero en el fondo no soy mejor que ellos. Al menos en lo que a baloncesto femenino se refiere.

Y no, esta vez ni siquiera haré ya propósito de enmienda. Cada año es lo mismo: las veo ganar, me emociono, me vengo aquí, me flagelo por no haberles hecho caso durante el año y me digo a mí mismo (y a ustedes, que es peor) que hasta aquí hemos llegado, una y no más santotomás, ya nunca más me volverá a pasarsel2 para luego empezar la temporada y volver a las andadas. Mi tiempo de ocio es exiguo (como el de casi todo el mundo, por desgracia), necesitaría días enteros de 96 horas (que con 24 no tendría ni para empezar) para poder ver todo lo que me gustaría (y escribir todo lo que me gustaría, y leer todo lo que me gustaría, y viajar todo lo que me gustaría, y…) No doy más de sí. Dijera ahora lo que dijera sé que me volvería a pasar lo mismo, me tiraría en plancha a lo de siempre y luego al llegar el verano estaría otra vez con la misma canción. No prometeré lo que no soy capaz de cumplir. Aunque me duela. Aunque me avergüence (mucho) reconocerlo.

Esa misma vergüenza acrecienta mi orgullo ante lo que han hecho. Porque sé lo difícil que lo tienen, porque no soy la excepción sino la regla, porque les hago poco caso pero quienes me rodean les hacen aún menos caso que yo. Di que quieres quedarte a ver la semifinal o la final del Mundial de Baloncesto Masculino y todo dios lo entenderá (incluso aunque no juegue España, como fue el caso), di que quieres quedarte a ver la semifinal o la final del Mundial de Baloncesto Femenino y te mirarán como si fueras un extraterrestre, créanme que no lo digo por decir sino que lo he experimentado en mis propias carnes este pasado fin de semana. El deporte ajeno a los portaaviones futboleros se está convirtiendo en un erial pero el deporte femenino está ya un paso más allá, no es ya erial sino páramo desolado. Luego llegarán Juegos Olímpicos, nuestras deportistas ganarán medallas y se nos llenará la boca de alabanzas que serán sólo el paso previo para volver a olvidarlas otra vez durante los cuatro años siguientes, al menos de las de baloncesto nos acordamos una vez al año, démonos con un canto en los dientes. Hace pocos días la selección española de gimnasia rítmica fue campeona del mundo en la categoría de mazas y no se enteró ni dios, por no tener ni siquiera tuvieron quien les televisara (y aún no se apagó Teledeporte, imaginen cómo será cuando se apague), hubieron de hacer este sábado el saque de honor en el Rayo-Barça para que algunos supieran (siquiera por un segundo) de su existencia. Ese es el nivel, el de una liga femenina de baloncesto (no digamos ya en los demás deportes) que languidece a pasos agigantados, que ve marcharse a sus principales estrellas en busca de un lugar donde las paguen, que ve a sus equipos desapareciendo a chorros, hasta uno hubo que ganó la Euroliga un domingo y se murió un lunes, casi cuando jugadoras y aficionados aún estaban de celebración. Una liga femenina que también es competencia del Señor de las Medallas, por cierto. Será eso que llaman el Método FEB.

No sé por qué me estoy yendo por la calle de la amargura justo el día menos indicado para hacerlo, justo hoy que son Subcampeonas del Mundo apenas un año después de haber sido Campeonas de Europa, que se dice pronto. Y sólo es el principio.sel3 Es curioso, hace casi un mes acabábamos una era y hoy ya toca empezar otra, en realidad empezó hace un año, en realidad viene de muy lejos porque son ya muchos años de satisfacciones, lo que pasa es que se interrumpió bruscamente en 2011 y 2012 (nadie es sublime sin interrupción, es ley de vida) y por eso 2013 fue como empezar de nuevo, el principio de una gran amistad que decía aquél. Laia vislumbra ya el final del camino (aunque un par de buenos años aún le quedan en su zurrón) pero es la única, a Sancho, Nuria o Lucy (recién estrenaron la treintena) aún les queda recorrido, Silvia y Anna están en los 27 pero ninguna otra pasó aún de 25, por ahí andarán Laura Nichols y la maravillosa Alba Torrens (¿acaso el mayor talento puro que haya producido jamás nuestro baloncesto femenino?) que llegaron juntas, más lejos aún Marta Xargay o Laura Gil. Leticia y Leonor (que no se apellidan Ortiz ni Borbón ni falta que les hace, sino Romero y Rodríguez) ya cruzaron la puerta, al otro lado aún esperan su turno Queralt Casas, Astou Ndour, Elena de Alfredo, Ángela Salvadores, incluso Iris Junio, tantas y tantas y tantas y tantas otras, sin prisa, cuando toque, cada una a su tiempo, en el punto justo de maduración. Lo mejor no es el presente (aún por extraordinario que sea). Lo mejor es lo que queda por venir.

Hace seis años, tras la inolvidable Final masculina de Pekín 2008, escribí que era mentira que hubiésemos ganado la plata, en realidad ganamos el oro, sólo que nos lo dieron bañado en plata para no levantar sospechas ni herir susceptibilidades. Pero por dentro era oro puro, nunca hubo un oro más puro que aquél… hasta este pasado domingo. Volvió a suceder, volvieron a decirnos que era plata pero usted y yo sabemos que no es cierto, un mero baño que apenas puede ocultar todo el oro que encierra en su interior. Créanselo, fuimos Campeonas del Mundo porque quienes nos ganaron no son de este mundo, la guerra de las galaxias queda fuera de nuestro alcance por ahora. Y sé que no debería incluirme, sé que no debería utilizar esa primera persona del plural como si formara parte de ello, sé que no lo merezco, que no las merezco, que los pseudoaficionados como yo no nos merecemos un pedazo de equipo como éste, que deberíamos mantenernos al margen y limitarnos a dar las gracias, gracias por estar ahí año tras año, gracias por jugar como jugáis, por pelear como peleáis, gracias por seguir peleando cuando cualquier otro se habría ido, gracias por empatar el tercer cuarto y ganar de 6 el último, gracias por ser como sois… y gracias, sobre todo, por no tenérnoslo en cuenta.

20141006

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