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LA CASA POR LA VENTANA   Leave a comment

Éramos pocos y parió la FIBA. Parió hace cinco años en Kuala Lumpur, que no es un insulto a Leticia Sabater sino la capital de Malasia. Parió (la FIBA, no la Sabater) y algunos en nuestra natural ingenuidad pensamos que sería flor de un día, una ventolera que les ha dado a estos señores tan mayores ahí recluidos los pobres entre güisqui y güisqui en su hotel malayo sin nada mejor que hacer, ya verás como en cuanto vuelvan cada mochuelo a su olivo y se sienten a pensar un poco se les pasa la tontería. Al fin y al cabo aún es noviembre de 2012, pues anda que no queda todavía hasta noviembre de 2017, tiempo más que sobra tienen para recapacitar. O no.

Hoy ya es noviembre de 2017 (lo mismo esto ya lo sabían), hoy el fruto de ese parto de la FIBA está ya talludito y en edad de merecer (merecer qué, que cada cual añada lo que parezca), hoy ya es un niño jodón preparado para empezar a dar por donde acostumbran a dar los niños jodones.ventanas3 Una extraña criatura a la que pudieron llamar boquete o (aún mejor) destrozo pero prefirieron ponerle ventana que queda como más chic. Como tenemos pocos agujeros hagámonos unos cuantos más, un montón de ventanas que nadie ha pedido para que se nos termine de escapar el poco aire que aún nos queda. Tiremos la casa por la ventana, como si nos lo pudiéramos permitir.

Claro está, la FIBA no parió porque sí sino por (sospecho) una buena razón, buena para ellos se entiende, buena aunque (precisamente por ello) inconfesable: recaudar, sacar tajada, pillar cacho, llámese como se quiera. La FIBA de mayor quiere ser la FIFA, lleva queriéndolo casi desde su fundación, incapaz de entender por más veces que se le explique que fútbol sólo hay uno y a su vera los demás deportes no tenemos ni media hostia. La FIBA está harta de ver cómo la FIFA (y su hermana menor, la UEFA) organiza fases de clasificación de mundiales y eurocopas y se lleva un porcentaje de la recaudación de cada Bulgaria-Moldavia, Lituania-Bielorrusia o Somalia-Tanzania, lo ve la FIBA y se le cae la baba y exclama hostia tú, pues si los del fútbol lo hacen a ver por qué no lo vamos a poder hacer nosotros también. Pues porque no, mire usted. El fútbol va de chulo porque puede, a su lado los demás no somos nadie. Y nada hay más ridículo que ir de chulo cuando no eres nadie.

El fútbol lo aguanta todo, el fútbol puede darse el lujo de parar durante un par de semanas sus ligas, sus copas y sus champions para darte a cambio un Andorra-San Marino o un Pakistán-Afganistán, lo hace y no pasa nada porque sabe que a la vuelta volverán a estar sus fieles aún más ansiosos si cabe, si alguien cometiera el atrevimiento de olvidarse de su existencia ya se encargaría el bombardeo mediático de recordársela. Nosotros en cambio no tenemos bombardeo sino más bien ninguneo mediático, paremos nuestras competiciones impunemente durante quince días y a ver quién se encarga luego de recordárselas al personal.ventanas4 Vale, sí, estaremos quizá los cuatro colgados de siempre, pero al resto, a ese común de los mortales que consume en un ochenta o noventa por ciento fútbol y al que tanto costó fidelizar, ponte ahora de nuevo a intentar fidelizarlo tras haberlo desfidelizado a conciencia durante un par de semanas en las que habrá huido despavorido a presenciar cualquier otra competición. Y todo ello para (aún en el improbable caso de que lo consigas) volver a desfidelizarlo de nuevo (aún más si cabe) dos o tres meses después.

Claro está que la FIBA no te va a reconocer públicamente su presunto afán recaudatorio, hasta ahí podíamos llegar. Resulta mucho más socorrido decir que lo hace por puro amor al arte, hasta ahora nuestros aficionados no podían disfrutar de su selección jugando partidos oficiales en casa, ahora ya por fin se les ofrecerá esa oportunidad. Acabáramos. Que a ver, que no digo yo que en Noruega, Bolivia o Azerbaiyán no haya un auténtico clamor social exigiendo ver por fin a su selección de baloncesto disputando un partido de competición en Bergen, Cochabamba o Bakú, no me consta pero vaya usted a saber, lo mismo hasta habrá habido manifestaciones incluso, cuando la FIBA lo plantea de esta forma será porque es algo crucial para la vida de esas buenas gentes. Sólo puedo hablar de lo que conozco, de esos países de nuestro entorno en los que al común de los mortales (salvo excepciones, lógicamente) se les da una higa poder ver in situ a su (sucedáneo de) selección. No digamos ya en el nuestro, a ver quién necesita ventanas teniendo Ruta Eñe, si cada verano ya paseamos nuestro circo preparatorio por Navalmoral de la Mata, Argamasilla de Alba, Madrigal de las Altas Torres o La Almunia de Doña Godina para qué queremos más, rechace imitaciones.

Y sin embargo la FEB sí quiere más, la FEB ha optado por lo que cualquier organismo de esta índole acostumbra a hacer en caso de conflicto, ser la voz de su amo y no morder la mano que le da de comer y que le lleva a reunirse a Kuala Lumpur y demás bellos e ignotos lugares del planeta. La FEB como la FIBA te vende las ventanas clasificatorias como si éstas fueran la biblia en verso, la FEB como la FIBA te vende que el que no puedan venir los NBA es hasta bueno porque así los jugadores jóvenes de cada país tendrán más oportunidades, la FEB como la FIBA exige en cambio que acudan los de la Euroliga porque se ve que en este caso las oportunidades que puedan dejar para los jóvenes ya se la sudan, que una cosa es una cosa y otra más ya son dos cosas. La FEB como la FIBA se comporta como el típico abusón de (pongamos) tercero de primaria, con los de quinto (NBA) no me voy a meter porque me pueden así que a cambio me meto con los de segundo (Euroliga) o primero (ligas nacionales) que no tienen ni media hostia, pa chulo yo. Así cualquiera.

Que dicho sea de paso, esa es otra sutil diferencia entre las fases clasificatorias de la FIFA y de la FIBA, permítanme que abunde en ello por si algún preboste de esta última organización aún no hubiera reparado en dicho aspecto, dada su cortedad. Argentina reclama a Messi para jugar contra Paraguay y ni que decir tiene que el susodicho (y tantos otros) se cruza el planeta de esquina a esquina cuantas veces sean menester en sendos interminables viajes de ida y vuelta con el consiguiente desparrame de husos horarios que ello supone.ventanas1 Ahora bien, sea usted (por ejemplo) Letonia y dese el capricho de reclamar a Porzingis para jugar contra Ucrania, hágalo y podrá escuchar desde su casa las carcajadas en el Madison Square Garden, no necesitará para ello ni móvil ni skype, le bastará con dejar las ventanas (nunca mejor dicho) abiertas. O dicho de otra manera: las fases clasificatorias del fútbol son de verdad, las del baloncesto son de mentira. Una pura mentira, no ya porque las disputen selecciones B (o en algún caso incluso C) sino porque si se diera el caso de que alguna de las grandes quedara fuera ya se encargaría rauda y veloz la FIBA de hacerle llegar una invitación.

Sí, la FIBA se reserva el derecho de (in)admisión, pero no por ello toca menos las pelotas. Sus franquicias territoriales, fieles cumplidoras de las instrucciones emanadas de la casa madre, emiten convocatorias en las que se cuidan muy mucho de incluir a los NBA (el descojone, ya saben) pero les falta el tiempo para incluir a los de la Euroliga. Así que ahí los tienen, lo más florido y granado que aún nos queda a este lado del charco puesto de repente en el disparadero, obligado de repente a escoger entre el club que le paga y el país al que (supuestamente) representa. O dicho de otra manera, obligado de repente a escoger entre quedar mal con su equipo o con su selección. Haga lo que haga nunca le habrá de faltar quien se lo reproche.

Imaginemos que aplican el sentido común (el mío, al menos), que deciden mandar cortésmente a paseo a la FIBA y sus ventanas y quedarse en su club para cumplir así con su calendario previamente establecido. No sé qué pasaría en ese caso en otros países, pero conozco demasiado bien a mis clásicos como para no saber qué sucederá en el mío. Si ya en 2005 o 2010 hubo quien linchó mediáticamente a Pau (¡¡¡a Pau!!!) por tomarse un miniverano sabático, no quiero ni imaginar lo que puede suceder ahora cuando quienes renuncien no lo hagan desde América sino desde aquí mismo a la vuelta de la esquina.ventanas5 Tanto más en estos tiempos de sentimientos nacionalistas (que no nacionales) completamente desatados que nos ha tocado vivir: tiempos de cogérsela con papel de fumar, sacar los trapos de colores a pasear, restregárselos al de enfrente por menos de nada y hasta quemar las naves por los insignificantes ribetes de una camiseta cualquiera. Alguno será tachado de traidor a la patria, al tiempo.

Y todo esto, ¿para qué? Sabemos que no llevaremos a la selección A (NBA), supongamos que tampoco llevemos a la B (Euroliga), pongamos que vamos con la C, pongamos que con todo y con eso nos clasificamos para el Mundobasket 2019 (o no pero nos invitan, que para el caso es lo mismo)… y que luego vamos y les decimos muy bien chavales, muchas gracias por los servicios prestados pero que sepáis que a China no vais a ir, que sepáis que a China sólo irán los buenos buenos de verdad de la buena y que vosotros después de habéroslo currado tendréis que conformaros con verlo por la tele mientras lo disfrutan los demás. O pongámoslo a la inversa, pongamos que estos mismos beiranes, vidales o rabasedas pudieran decir total para qué nos vamos a molestar en dar un palo al agua para meternos en el Mundial si luego no lo vamos a jugar, anda y que les den. Divide y vencerás, principio básico de cualquier conflicto que desde luego la FIBA está aplicando a rajatabla: más allá del beneficio meramente crematístico que saque de esto, su principal logro está siendo dejar al resto de estamentos de nuestro básquet como un colador.

Tenemos infinidad de problemas en nuestro deporte, de entre los cuales no son precisamente menores los referidos al calendario: la difícil coexistencia entre la Euroliga y las ligas nacionales, la no menos complicada supervivencia ante la poderosa NBA… Si ya de por sí resulta sumamente difícil construir en nuestro continente unas estructuras competitivas medianamente parecidas a lo que cabría esperar en el siglo XXI, no digamos ya si en éstas irrumpe de repente un dinosaurio intentando retrotraernos a las arcaicas estructuras del XIX. O como le dijo Di Stéfano a aquel portero que tuvo en el Valencia, vale que no me pare las que van dentro, pero por lo menos no me meta las que van fuera. Traducción para la FIBA, vale que no nos solucionen nuestros problemas, pero por lo menos no nos creen nuevos problemas donde no los solíamos tener. Éramos pocos y parió la FIBA, parió con dolor y con sangre como mandan los cánones bíblicos. Y ahora ya es demasiado tarde para parar la hemorragia.

Publicado noviembre 13, 2017 por zaid en selecciones

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UN MAL DÍA   Leave a comment

Hace poco más de nueve meses intenté engañarme a mí mismo. Hace poco más de nueve meses, cuando era aún un poco más joven (o menos viejo) y un poco más gilipollas (incluso) que ahora, intenté automotivarme (y lo que es peor, motivarles también a ustedes) de cara al curso ACB que se nos avecinaba. Me sobran los motivos, titulé, como queriendo decir que por muy mal que estuvieran las cosas (que lo estaban) y por muchos que fueran los problemas (que lo eran), había también elementos positivos más que suficientes como para ilusionarnos con una temporada maravillosa. Y hasta encontré no una ni dos sino hasta 35 (¡¡¡treinta y cinco!!!) razones, y probablemente no convencí a nadie (que el poder de convicción nunca fue mi fuerte) pero yo sí que casi acabé creyéndomelo, por qué no, si al fin y al cabo era nuestra Liga, puede que ya no fuera (ni de lejos) la mejor liga del mundo después de la NBA (hoy da hasta risa recordar aquel manido lugar común) pero cómo no darle al menos otra nueva oportunidad…

Hasta aquí. Nueve meses después me arrepiento profundamente de haber escrito aquello, será quizás que hoy tengo un mal día (lo tengo). Quién sabe, lo mismo cuando esté a punto de empezar la temporada 2016/2017 vuelvo a encontrar elementos positivos por todas partes pero a día de hoy miro a mi alrededor y sólo encuentro mierda, con perdón. Miro a mi alrededor y veo una Liga que desafía las más elementales leyes de la física, una Liga en la que los que bajan no descienden y los que suben no ascienden,AsambleaACB me dirán que siendo estudiantil debería estar tan contento pero es justo al revés, otro año más se me caerá el alma a los pies cada vez que me recuerden (y si nadie me lo recuerda ya me lo recordaré yo solo) que los míos no están donde merecen estar sino donde les han regalado estar. Seré un ingenuo (así me va), pero si soy de un equipo lo soy entre otras cosas para poderme sentir orgulloso de él. Si en vez de enorgullecerme tengo que avergonzarme ante el hecho evidente de que no juegue donde le corresponde, para eso casi prefiero no ser de ese equipo.

Una Liga que ante la imposibilidad de ofrecer ascensos en directo (canon mediante) creyó haber inventado el ascenso en diferido, así se lo vendieron hace doce meses a Ourense, un sí pero no (o un no pero sí), tomaros un año para ver si eso y luego ya si eso pues eso, y los pobres fueron y se lo creyeron como se lo habrán creído también esta misma temporada Palencia y Melilla, a ver qué iban a hacer las criaturas, si te dan a escoger entre caer al vacío o agarrarte a un clavo ardiendo normalmente escoges la segunda opción, tanto dará porque en cuanto te abrases las manos te acabarás cayendo también. Sí, creímos que habían inventado el ascenso en diferido cuando en realidad se trataba de un ascenso en diferido en forma de simulación, como los finiquitos de Mari Cospe: este año no subes pero te reservamos la plaza para el año que viene, fíjate si te la reservamos que ni tendrás que pelearla siquiera, total para que cuando llegue el momento tú solito te des cuenta de que sigues sin poder subir. No querías caldo, pues toma, dos tazas. Encima recochineo.

Una liga en la que hasta a los grandes (sí, a los grandes, y no digamos ya a los que aparentan serlo) se les van las estrellas, (Chacho, Satoransky, Bourousis, Kuzminskas, Mike James, veremos si Ayón, tantos otros), a los medianos y a los pequeños ya no es tanto que se les vayan las estrellas (si las hubiere) como que se les va la vida. Incluso aquellos que bajan pero no descienden (o viceversa) a veces también se acaban cayendo por su propio peso (véase GBC), como para corroborar aquella ley de Murphy (o de quien fuera) que asegura que cualquier cosa aún por muy mal que esté siempre es susceptible de empeorar. Hoy nos amenazan con otra liga impar pero no teman por ello porque el día menos pensado puede volver a ser par porque se muera el Caha (o sea el CB Sevilla), zeus no lo quiera; o porque se nos muera cualquier otro: hace apenas unos días celebrábamos la enésima ¿salvación? (sobre la bocina) del Bilbao Basket gracias a la enésima inyección de dinero público, mandagüevos, para que a la lógica alegría de seguir contando con tan imprescindible institución se le superponga la mala leche de que dicha salvación la hayamos pagado (en cierto modo) usted y yo, y todos.garbajosa saez Es decir, con el dinero de nuestros impuestos, justo esos mismos impuestos que a veces también se olvidan de pagar nuestros equipos ACB, revisen la lista de morosos de la Agencia Tributaria si les queda alguna duda. Y no, no escurro el bulto, otra vez mis colores en lo más alto de la tabla (de esta tabla), para que esa grieta entre el orgullo y la vergüenza de la que les hablaba hace dos párrafos se me haga más grande todavía.

Una Liga que es fiel reflejo del baloncesto que le rodea, a la misma hora que cayó GBC cayó también Araberri en LEB Oro, cayó también Navarra en LEB plata (ya ven qué mañana tan bien aprovechada), en LEB Bronce ya no cayó nadie porque hace años que no existe, en Liga Femenina mejor no entraré en detalle no vaya a ser que se me salten las lágrimas. Hace pocas fechas la FEB se vio en la tesitura de tener que elegir presidente (mientras el anterior hacía mutis discretamente por la puerta de atrás, no fuera a ser que algún medio no afín se acordara de repente de las razones que propiciaban su marcha) y ni que decir tiene que (como en tantas otras ocasiones en este país) optó por el continuismo y el miedo al cambio, personificado esta vez en la figura de Don Jorge Garbajosa. No teman, no le crucificaré antes de tiempo (ni después, ya que no suelo ser de crucificar a nadie), no me sumaré al mayoritario linchamiento al que hemos asistido en estos días; por el tremendo respeto que le tengo (fruto de su enorme trayectoria como jugador) y porque aunque no se lo tuviera creo que bien merece el beneficio de la duda, como todo el mundo en realidad. Pero eso sí, me permitiré hacerle desde aquí una pequeña sugerencia, aún a sabiendas de que caerá en saco roto: sea usted todo lo continuista que quiera en lo tocante a las selecciones, en lo tocante incluso a las rutas eñe (cielo santo, jamás pensé que diría esto), pero en lo tocante a las ligas que aún están bajo su jurisdicción olvídese del continuismo, sea más bien rompedor a ser posible: que hemos llegado a un punto en el que no basta ya con poner parches, que hay que operar, que nuestro baloncesto de clubes está pidiendo a grito pelado que alguien le dé la vuelta como a un calcetín. Escuche a quien sepa (no es mi caso), tome nota y haga algo, lo que sea pero algo. Seguir muriéndonos lentamente no es, no debería ser una opción.

Una Liga (vuelvo a la ACB) de mentira, una liga (de la marmota) en la que hasta los niños de teta saben ya en julio qué dos equipos jugarán la final en junio, tanto dará que una vez más nos engañemos a nosotros mismos en noviembre con la buena pinta que este año tiene éste o aquél. Una Liga que ya ni siquiera clasifica (ni por activa ni por pasiva) para la primera competición continental, una Liga que acaso sí clasifique para la segunda pero tampoco se fíen mucho, es tal la inconsistencia de dicha competición que en cuanto se descuida se le caen media docena de equipos (incluso al día siguiente de sortear los grupos) como para certificar que en todas partes cuecen las mismas habas. Y todo ello con la FIBA ahí detrás, aparentemente (sólo aparentemente) retirada a sus cuarteles de invierno pero dispuesta a recurrir de nuevo a su estrategia natural, el porculismo. No tardará en hacerlo, piensen que aún sigue publicitando esas ventanitas clasificatorias para el Mundobasket 2019 al más puro estilo FIFA,orquesta titanic ésas que habrán de hacer añicos las ligas nacionales y/o continentales a partir de noviembre de 2017. La amenaza del cisma en nuestro baloncesto no ha desaparecido, más bien al contrario, está más viva que nunca. Simplemente permanece agazapada, a la espera de que se le presente su oportunidad.

Entre todos la mataron y ella sola se murió, frase hecha que suelo utilizar demasiado a menudo pero que refleja perfectamente lo que estamos viviendo, lo que estamos muriendo. Mires hacia donde mires (excepto a USA, claro está, que allí siguen atando a los perros con longaniza) sólo ves vías de agua, vías de agua por doquier, resulta ya más que evidente a estas alturas que el barco se hunde pero no hay problema, somos como la orquesta del Titanic, hacemos como que no pasa nada, seguimos tocando aunque estemos ya por debajo de la línea de flotación, seguiremos tocando aunque estemos con el agua al cuello, el día menos pensado nos ahogaremos y no sabremos ni cómo ni por qué. Deberíamos arrojarnos por la borda antes de que sea demasiado tarde pero no lo haremos, no tenemos remedio. Lo siento, tengo un mal día, ya se lo dije, no descarten que en otra ocasión (otro mes, otro año, otra vida) vuelva a verlo todo de color de rosa, vuelva a venderles las supuestas bondades de la ACB (y si así lo hiciera, por favor, no me lo tengan en cuenta) o de qué sé yo qué otra competición. Hoy no.

Publicado julio 13, 2016 por zaid en ACB

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HE ESCRITO UN SUEÑO   5 comments

Todo empezó hace diez meses. O para ser más preciso, todo empezó hace diez años… aunque en lo que a mí respecta empezara hace diez meses. A ver si me explico:

Hace diez meses, una extinta web llamada Basket y Punto (con la que había yo mantenido alguna colaboración) parió un proyecto que luego nunca se llevó a cabo: hacer entre varios un libro conjunto para glosar los éxitos de la selección española durante todos estos años, empezando lógicamente por el Mundobasket 2006 y acabándolo con el Eurobasket 2015 (al calor de cuyo éxito había nacido la idea). Me propusieron que yo fuera uno de sus autores, de entrada decliné la invitación (alegando mi endémica falta de tiempo y mi fobia a trabajar con plazos, tanto más en un proyecto que se pretendía que estuviera listo en apenas dos meses), finalmente la acepté tras arduas negociaciones… y justamente entonces el proyecto se fue al carajo, el proyecto y hasta la propia web que lo sustentaba, nunca supe por qué. Mi interlocutor de Basket y Punto (cuyo nombre desconozco, y bien que lo siento) simplemente me comunicó que ya no se iba a hacer… e hizo también algo más, por lo que le quedaré infinitamente agradecido: me animó a que yo escribiera. No a que escribiera unas cuantas entradas de blog (que para eso no tenía que animarme) sino a que diera un paso más y me atreviera con un libro, no ya conjunto sino propio, hecho por mí solo conmigo mismo y en mi propia mismidad. Le agradecí el halago, le dije que no me veía en ese papel, que al fin y al cabo quién era yo para pretender entrar en ese selecto club… Le dije muchas cosas, pero luego (ya en la soledad de mis pensamientos) empecé a darle vueltas a la cabeza: al fin y al cabo estábamos en septiembre (quizás ya octubre) de 2015, al fin y al cabo al año siguiente se cumplirían precisamente diez veranos de aquel inolvidable Mundobasket, por qué no intentarlo, por qué no aprovechar la efeméride para intentar recrear todo aquello, para revivir otra vez aquel sueño…

seleccion2006 2p

Me puse a la tarea, sin saber muy bien ni cómo ni por qué. Planifiqué y escribí mientras pude, sin querer imponerme plazos pero con la vista fijada en este junio/julio de 2016. Aguanté octubre y noviembre y luego me sobrevino un parón, que mi tiempo de ocio es muy limitado y la NCAA se lleva buena parte de él durante los meses de invierno. Pero lo retomé con nuevos bríos a finales de marzo y prácticamente ya no hice otra cosa (más allá de cumplir con mis obligaciones laborales y/o domésticas) hasta finales de junio, dejándome mucho baloncesto, mucho descanso y demasiado sueño por el camino (y dejando semiabandonado también este blog y hasta mi cuenta de Twitter, a ratos; lo siento, no doy para más). Y comiéndome muchísimos bajones, también: mayo fue un mes particularmente difícil (en todos los sentidos) durante el que demasiadas veces me pregunté quién me creía que era, a qué aspiraba, con qué derecho me atrevía yo a intentar algo así. Tuve incluso que autoaplicarme tácticas paulocoelhianas para seguir adelante, repetirme a mí mismo que el verdadero fracaso es no intentarlo, que no podía dejar que la realidad se interpusiera en mis deseos y qué sé yo cuántas chorradas más;portadadef2 repetirme sobre todo que qué sentido tendría dejarlo a medias con todo lo que llevaba hecho ya, menudo desperdicio de horas si tiraba la toalla, ya lo único sensato que podía hacer a esas alturas era continuar hasta el final. Continué, perseveré, acabé, corregí, retoqué… y hoy les presento el resultado, el fruto de mi trabajo durante todos estos meses. Hoy les presento EL SUEÑO DE UNA MAÑANA DE VERANO.

Así que ya lo saben, hoy he venido aquí a hablar de mi libro, frase mítica donde las haya (si es usted tan insultantemente joven como para no saber por qué es mítica esa frase, no deje de pinchar en este enlace). Mi libro, tendré que repetirlo una y otra vez para irme acostumbrando, ni se imaginan lo raro que me resulta utilizar esa expresión para referirme a algo que haya escrito y no a algo que haya comprado. Un libro que me ha llevado a viajar diez años atrás en el tiempo para reconstruir otra vez todo aquel inmenso sueño de 2006; pero eso sí, sin himnos, sin banderas, sin patrioterismos de ninguna clase, sólo con intensidad y con PASIÓN, con esa misma pasión con que lo disfrutamos entonces: pasión por este juego, pasión sobre todo por aquel maravilloso equipo. Nada más (y nada menos) que eso.

Ahora bien, antes de que huyan despavoridos sí me gustaría comentarles dos pequeños detalles de intendencia acerca del susodicho libro:

  1. Sólo lo van a encontrar en formato digital, mal que me pese. Mal que me pese porque aún pertenezco (quizás por edad) a esa clase de personas que consideran que pocos objetos hay más bellos, más agradables al tacto y más avanzados tecnológicamente que un libro físico, un libro de-los-de-toda-la-vida, con sus hojas y sus pastas. Nada me habría gustado más que tener en mis manos algo escrito por mí, pero he de asumir la cruda realidad: yo no soy nadie, digámoslo así. No soy ni he sido jugador ni entrenador ni periodista ni ojeador ni árbitro ni directivo ni delegado ni masajista ni utillero ni llevador de botijo ni cheerleader siquiera, nadie. No soy más que un mero aficionado con un buen puñado de seguidores en twitter (muchos más de los que jamás imaginé que tendría) y otro buen puñado de lectores en este blog, nada más que eso. Un advenedizo, dirían muchos (no sería ni la primera ni la segunda vez que me lo insinúan). Y como tal, una cosa es tener sueños y otra es dejar de tener los pies en el suelo: Darme el capricho de un libro físico (impresión, maquetación, edición, etc) me sometería a unos costes que muy probablemente no recuperaría (una cosa es asumir que mis hobbies no me den dinero y otra ya es perderlo), que me obligaría a ponerlo a un precio al que no me lo compraría ni dios; o al que en el mejor de los casos me lo comprarían cuatro gatos por puro compromiso (y si hay algo que detesto en esta vida es poner a alguien en un compromiso). Quiero que lo compre todo aquel que quiera leerlo (y luego que lo lea, claro). Ni más ni menos.
  2. Lo cual me lleva de inmediato al otro detalle que quería comentarles: el precio. Le he dado muchas vueltas antes de decidirlo, quizás porque es la primera vez que me veo en la tesitura de ponerle precio a algo hecho por mí. Tenía claro que no fuera disuasorio, que estuviera al alcance de casi todos los bolsillos, que a nadie que quisiera de verdad leerlo le pudiera echar para atrás. Pero también tenía claro que le he echado a esto muchísimas horas, muchas más de las que imaginan (y no sólo escribiendo, también revisionando y reviviendo todo aquello) y no quería minusvalorar de ningún modo ese trabajo. El resultado de todo ello es que lo he puesto a 3,95 €, que no sé si es mucho o poco pero creo que resulta sumamente asequible.indice imagen Por supuesto que habrá quien lo encuentre excesivamente caro (aunque por cualquier bebida en casi cualquier terraza te cobran ya más que eso) y que habrá también quien lo encuentre tirado pero qué quieren que les diga, prefiero ponerlo a tres euros y que lo lean diez a ponerlo a diez euros y que lo lean tres. Así que 3,95, que no irán íntegros a mi bolsillo ni mucho menos ya que la plataforma que lo acoge en su seno lógicamente no lo hace por la cara sino que se reserva un porcentaje de cada venta, aclaración obvia como no es menos obvio que cuando vayan a comprarlo probablemente no les van a pedir sólo esos 3,95, sospecho que además le añadirán una cosa muy desagradable llamada IVA. Ya ven que no me guardo nada…

Y poco más, aquí lo tienen, casi trescientas páginas a su entera disposición para lo que gusten mandar. Casi trescientas páginas escritas a mi manera, si ésta no les gusta no pierdan ni un segundo (ni un céntimo), si por el contrario se encuentran a gusto con mi manera de escribir no lo duden ni un momento ya que aquí van a encontrar una auténtica sobredosis. Y aún diría más, hasta habré de confesarles que por una vez (y sin que sirva de precedente) he quedado más que razonablemente satisfecho del resultado, y créanme que en mí decir eso es decir mucho porque tiendo a ser muy crítico conmigo mismo, quienes me sigan desde hace años probablemente ya lo habrán notado. Ahora bien, si aún así no se fían y prefieren comprobarlo antes de comprarlo (que harán muy bien, dicho sea de paso) les ofrezco también la posibilidad de catarlo a cala y a prueba como los melones (sí, por raro que les resulte créanme que hubo un tiempo en que ibas a comprar un melón y te lo daban a probar, y sólo te lo llevabas si te gustaba): en esa misma página (justo debajo de la portada, donde dice visualizar interior) podrá acceder gratis total a un capítulo del libro, sin compromiso ninguno faltaría más. Y si luego se decide ya sabe dónde lo tiene, y si no pues tampoco pasa nada, sólo faltaría, bastante ya es que haya aguantado leyendo hasta aquí como para pedirle más esfuerzo todavía.

Y en cualquier caso gracias, mil gracias por su paciencia, por su atención y (en su caso) por su adquisición. Y gracias además por haberme aguantado este post autopublicitario, espero que a partir de ahora las entradas de este blog vuelvan a recuperar un ritmo mínimamente normal…

Publicado julio 2, 2016 por zaid en selecciones, varios

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ATAR PERROS CON LONGANIZA   1 comment

Cuando yo era niño (la prehistoria, como si dijéramos) y caía en mis tiernas manos algún periódico deportivo, siempre me llamaban sobremanera la atención las noticias referentes al mundo del boxeo. No ya porque fuese un presunto deporte consistente en darse de hostias y en el que por lo general ganaba quien más y mejores hostias daba (que mi raciocinio no alcanzaba entonces -ni ahora- para tales consideraciones) sino por el hecho sorprendente de que en cada categoría no había un solo campeón del mundo, sino dos. Existían dos organizaciones paralelas, algo así como la Asociación Mundial de Boxeo y el Consejo Mundial de Boxeo (mi memoria ya no da para tanto, si me equivoco en los nombres no me lo tengan en cuenta), de tal manera que así en el peso pluma como en el welter (fuera eso lo que fuera) o el semipesado (por ejemplo) había un campeón del mundo en versión Consejo y otro campeón del mundo en versión Asociación. Y recuerdo bien que aquello me resultaba terriblemente desasosegante, al fin y al cabo yo sólo era un niño de la infancia acostumbrado a cosas simples y esquemas sencillos, en cada actividad deportiva tenía que saberse quién era el mejor del mundo, que hubiera dos mejores del mundo no tenía ningún sentido, que hicieran el favor de darse de hostias cuanto antes ambos dos para discernir quién era el mejor de los mejores, para acabar así con ese sindiós (a veces lo hacían, a veces se montaba una pelea para unificar ambas coronas… que a menudo acababa en combate nulo, de tal manera que a la larga todo seguía igual). Y no sé ya si aquella historia se arregló, si siguió igual o si incluso fue a peor (me suena que la última vez que supe algo al respecto ya no había dos organismos sino tres, confirmando así aquella teoría de que cualquier situación, aún por muy mal que esté, sólo es susceptible de empeorar; si bien, dado mi absoluto desconocimiento en la materia, tampoco me lo tengan muy en cuenta), sólo sé que al menos me tranquilizaba que esta fuera una situación restringida exclusivamente al proceloso mundo del boxeo, en el resto de disciplinas deportivas sólo había un palmarés, sabías siempre quién era el mejor sin ningún género de dudas. O tal vez no…

Qué ingenuo era yo de niño (casi tanto como de adulto, incluso). No es ya que en algún otro deporte (tan alejado precisamente al del boxeo) como el ajedrez replicaran también en algún momento esta misma bicefalia, es que por desgracia tampoco nos hace falta ir tan lejos ni salir siquiera del nuestro, bien sabido es que los del baloncesto somos especialistas en montarnos guerras civiles, hacernos froilanes (lo que viene siendo pegarnos tiros en los pies) y autodestruirnos sin piedad en cuanto se nos presenta la más mínima ocasión.euroliga-nuevo-formato No hará falta que les recuerde que a comienzos de siglo un grupo de equipos, casualmente los más señalados del panorama baloncestero continental, decidieron independizarse del califato de la FIBA y montarse una euroliga propia con la que al parecer iban a poderse atar los perros con longaniza, no hará falta que les recuerde que en aquel 2001 tuvimos dos campeones de Europa, la Virtus en versión ULEB y el Maccabi en versión FIBA. La broma no prosperó, el resto de equipos grandes se mudaron también a la nueva Euroliga, la FIBA se rindió (o hizo como que se rendía) y se conformó con sus torneos de selecciones, con alguna competición de clubes muy menor y con mantener durante algunos años un boicot a los árbitros euroligueros para hacer un poco el paripé. Y aquí paz y después gloria, recuerdos de un pasado que ya nunca más ha de volver… Qué más quisiéramos nosotros que no hubiera de volver.

El imperio contraataca, como si dijéramos. No estaba muerta (la FIBA), estaba de parranda. Se ha pasado todos estos años mirándose en el espejo del fútbol como si ese fuera un espejo en el que poder mirarse, se ha pasado todos estos años con el reconcome de no haber sabido sofocar en su día la rebelión de sus clubes como sí supo una UEFA que padeció (más o menos) esa misma rebelión pero fue capaz de bajarse del burro, hacer suyas sus reivindicaciones, montarles una Champions a su imagen y semejanza y gracias a ello hoy forrarse como se forran todos los que están a su alrededor. UEFA y FIFA sí que atan a sus perros con longaniza, de otra cosa no pero de longanizas y chorizos en general van bien sobrados, no hay más que ver las últimas informaciones al respecto. Y la FIBA se lo mira y se pregunta por qué ellos sí y nosotros no, si a los del fútbol les funciona a ver por qué a nosotros no habría de poder funcionarnos también, como si ambos deportes fueran lo mismo, como si no fuera manifiestamente evidente que al lado del presunto deporte rey los del baloncesto no tenemos ni media hostia, ni nosotros ni ningún otro juego que no se practique con los pies. La única duda es cuántas hostias habremos de llevarnos todavía para acabar por fin de entenderlo; por lo que parece aún no hemos recibido suficientes.

Y a todo esto la Euroliga, barruntándose algo, quizás viéndoles venir (que a la FIBA se la veía ya venir de lejos desde hacía rato) emprendió hace algunas semanas una huida hacia adelante, vale que con los quince años que llevamos de Euroliga todavía no hayamos conseguido longaniza con que atar los perros pero que sepan que esto era sólo el principio, un ensayo como si dijéramos, la verdadera Euroliga empezará el año que viene, rechace imitaciones.meeting-barcelona-2015 Y si hasta ahora éramos veinticuatro a partir de ahora seremos dieciséis, no nos atrevemos a cerrar del todo la liga al estilo USA pero tampoco nos atrevemos a abrirla del todo en la mejor tradición europea así que casi mejor la entornamos, una Euroliga cerrada pero que parezca abierta o una Euroliga abierta pero que parezca cerrada, once equipos fijos así llueva o truene, el resto de Europa que se mate por las cinco plazas restantes. Qué buena idea sí señor, resolver un problema generando otro mayor, nada como reducir equipos y entornar aún más la puerta para joder las ilusiones de quienes ya se sentían miembros de pleno derecho del club, no digamos ya las de quienes aún soñaban con ingresar en él. Si pensaban disuadir así a la FIBA han conseguido precisamente el efecto contrario, darle alas para que las despliegue al grito de venid a mí, represaliados de la ULEB, volved al seno de la FIBA todos aquellos que nunca debisteis salir, retornad a la casa común del baloncesto y yo os daré una verdadera Euroliga que nada tendrá que envidiar a la Euroliga propiamente dicha sino más bien al contrario, aquí sí que ataremos a los perros con longaniza más que nada porque en lo tocante a longaniza mejor ponerse en manos de los auténticos expertos, dónde vais a estar mejor. Bien pueden estar orgullosos Bertomeu y demás rectores de la ULEB (en el supuesto de que siga llamándose ULEB, que francamente lo desconozco), ni haciéndolo aposta lo hubiesen hecho tan mal.

Así que ya lo saben, si nadie lo remedia (que nadie no lo remediará, démonos con un canto en los dientes no vaya ser que lo empeoren más todavía) el año que viene tendremos una sempiterna euroliga en versión ULEB y otra sempiterna euroliga (que parece que se llamará Basketball Champions League, nombre esclarecedor donde los haya) en versión FIBA. La de la ULEB tendrá 16 equipos mientras que la de la FIBA tendrá 16 equipos, la de la ULEB tendrá una primera fase de 30 jornadas jugando todos contra todos a doble vuelta mientras que la de la FIBA (parece que) tendrá una primera fase de 30 jornadas jugando todos contra todos a doble vuelta (no me digan que no aprecian la diferencia). Luego ya sí, la Euroliga de toda la vida mantendrá sus habituales playoffs de cuartos de final al mejor de 5 mientras que la nueva pseudochampions FIBA (parece que) tendrá playoffs de cuartos de final al mejor de 3, para abundar aún más si cabe en esa puñetera manía europea de rematar regular seasons interminables con fases decisivas insignificantes, casi invisibles. Todo ello para finalmente desembocar ambas dos en sus respectivas Final Four, se ve que a una y a otra lo de hacer playoffs también en semifinales y final les sigue dando pánico, recuérdese una vez más su peregrina teoría de que las series de playoff se siguen sólo en los países con equipos implicados, como si las finales a cuatro se siguieran en más países que en los que tienen equipos implicados. En el fondo el (re)invento de la Euroliga y el de la FIBA no dejan de ser el mismo perro con distinto collar; que éste sea de longaniza o de cualquier correa comprada en el bazar chino de la esquina será ya otra historia, me temo.

Ahora bien, más allá de las apariencias sí que habrá sutiles diferencias, seamos justos: la primera en la forma de acceso, la Euroliga en plan club privado con acceso restringido, la EuroFIBA en plan oposición libre a cuyas plazas podrá acceder todo aquel que se lo gane en función de su mérito y capacidad.BCL Y la segunda diferencia estaría en ese invento del demonio, las ventanitas, que la Euroliga y el sentido común rechazan de plano pero que la EuroFIBA acogería con los brazos abiertos, cómo no las va a acoger con los brazos abiertos si es precisamente la propia FIBA quien las ha parido: ya saben, parar las competiciones nacionales e internacionales de clubes tres veces al año para disputar partidos de selecciones clasificatorios para el Eurobasket o Mundobasket de turno, cortar el rollo cuando más metidos estemos en él para vivir unos espectaculares Eslovaquia-Liechtenstein, Albania-Luxemburgo o Moldavia-San Marino, todo ello a mayor caja de una FIBA convencida de que basta con repetir los arcaicos esquemas del fútbol para replicar los éxitos del fútbol, que alguien les despierte, háganme el favor. Y cómo no, aún resta la traca final, aún no lo hemos notificado oficialmente pero ya lo hemos dejado caer por ahí para que les entre el miedo en el cuerpo, aquellos que no traguen con el método FIBA y pretendan continuar con su Euroliga ya saben que pueden ser expulsados de sus competiciones nacionales, una mera indicación nuestra y a la vuelta encontrarán (por ejemplo) una ACB sin Madrid, Barça ni Baskonia, quizás sin alguno más si represaliamos también a los de la Eurocup, cáguense por las patas abajo, pa chulos nosotros. No me digan que no es alucinante, se tira quince años la FIBA sin decir oste ni moste, mirando pasar la Euroliga como las vacas al tren, y ahora de repente irrumpe cual elefante en cacharrería, o estás conmigo o estás contra mí, ya no es que el que se mueva no sale en la foto, es más bien que el que NO se mueva no podrá salir ya en ninguna otra foto, con dos… razones. Si esto no es un golpe de estado baloncestístico en toda regla que baje dios y lo vea. Ni la más eficiente organización mafiosa lo hubiese hecho mejor.

Entre todos la mataron y ella sola se murió, miren que habré empleado ya veces esta socorrida frase (incluso sirviéndome de título en alguna ocasión) pero me temo que aquí viene al pelo, una vez más. Unos y otros prometen atar perros con longaniza pero resulta evidente que no hay longaniza para tanto perro, algún ingenuo creerá que duplicando competiciones se duplicará también el seguimiento pero déjenme que les explique (por si no fuera ya manifiestamente evidente) que sucederá justo al revés, el seguimiento (ya de por sí escaso a día de hoy, sobre todo si lo comparamos con lo que fue) se reducirá a lo infinitesimal. Eso sí, nunca faltará algún niño de la infancia que se asome al baloncesto siquiera sea por equivocación, que descubra que aquí no hay un campeón de Europa sino dos como mínimo y que de inmediato huya despavorido, siguiendo así los pasos de tantos otros adultos que ya huyeron despavoridos de un deporte cuya principal seña de identidad parece ser estar pegándonos unos con otros toda la puta vida, sin ser capaces jamás de estar de acuerdo en nada, sin encontrar jamás una causa común. Desengañémonos, no tenemos remedio.

Publicado diciembre 14, 2015 por zaid en Euroliga

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APUNTES TRAS EL EUROBASKET   Leave a comment

Tras la tempestad llega la calma, tras los excesos viene siempre la resaca, tras el delirio toca ya la mesurada reflexión. Eso es lo que intentaré (otra cosa será que lo consiga) durante estos próximos párrafos, desentrañar diversos aspectos de este pasado Eurobasket, acaso el más feliz que jamás nos haya tocado vivir. Acompáñenme pues si así lo quieren, y mil gracias de antemano por su paciencia y por su amabilidad.

1. Algunos sabrán que un mes antes del Eurobasket me desahogué (como suelo hacer verano tras verano) con la gira de (presunta) preparación de nuestra selección, esa cosa ñoña que llamamos Ruta Ñ. Ni que decir tiene que a la vista de los resultados obtenidos queda científicamente demostrado que yo estaba equivocado, que debería cortarme las manos antes de teclear, que tendría que pensármelo dos veces a la hora de escribir dado que luego los hechos acuden tozudos a quitarme la razón (y yo tan contento de que me la quiten, no vayan a pensar). Lo reconozco, me han dejado casi sin argumentos, pero aún así me gustaría explorar un poco en ese casi: sigo pensando (no escarmiento) que nuestra preparación no prepara, que el resto de equipos llegaron al Eurobasket preparados mientras nosotros llegamos blandos y fofos, que la primera fase de la competición (es decir, el grupo de clasificación propiamente dicho) volvió a ser nuestra verdadera fase de preparación. Recuerden que en 2009 estuvimos a tres minutos de que Gran Bretaña (¡¡¡Gran Bretaña!!!) nos dejara últimos de grupo y fuera de los doce mejores del Torneo, reccalendariouerden que en este 2015 estuvimos a un tiro libre de Schröder de que Alemania nos dejara penúltimos de grupo y fuera de los dieciséis mejores de la competición. Jugamos con fuego y como no nos quemamos salimos fortalecidos, es bien sabido que lo que no te mata te hace más fuerte. Pero ya dijo la DGT que las imprudencias se pagan, de tanto acercarnos a las llamas llegará un día en que no nos dé tiempo a escapar.

2. O quizá sea todo mucho más sencillo que todo eso, a lo mejor es que Sáez y sus secuaces son unos putos genios a pesar de que algunos descreídos aficionados seamos incapaces de darnos cuenta: nosotros llegamos al Eurobasket fuera de punto, cogemos el tono según avanza la competición, nos salvamos de milagro y de esta manera llegamos al momento culminante del Torneo en nuestro pico máximo de forma. El resto en cambio llegan al Torneo tras una magnífica preparación, juegan el grupo en su pico máximo de forma y cuando luego llegan al momento culminante de la competición ya están en declive, físico y/o psicológico. Ellos van p’abajo y nosotros p’arriba, que diría un abuelo (sólo que al revés). Está tó pensao. Reconozcámoslo, asumamos nuestro error, repitamos todos a coro aquella vieja máxima del libro gordo de Petete (si es usted tan insultantemente joven que no sabe quién fue Petete consulte a sus progenitores, que algo podrán ilustrarle al respecto), la Ruta Ñ te enseña, la Ruta Ñ entretiene, y yo te digo contento, ¡hasta el verano que viene!

3. Más de lo mismo: en algún momento me reprocharon también (tuiter mediante) que no serían tan malos nuestros rivales en la gira si al fin y al cabo tres de ellos habían alcanzado los octavos de final. Pues no, tan malos no eran… pero tan buenos tampoco, no vayan a pensar: Bélgica efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 21 ante Grecia. Y Polonia efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 14 ante nosotros mismos (y eso que sólo jugamos un cuarto). La barrera que separa los octavos de los cuartos de final es la que separa a los (relativamente) buenos de los grandes, o de los que están en el camino de serlo. Y eso es precisamente lo que yo eché de menos en la dichosa Ruta Ñ, que hubiera equipos más o menos buenos (o aceptables, si acaso) pero apenas ninguno verdaderamente grande. Claro que a la vista de los resultados no descarten que para la próxima Ruta Ñ nos ¿enfrentemos? a Luxemburgo, Andorra, Liechtenstein, Islas Feroe, San Marino y Ciudad del Vaticano como mejor manera de conseguir una óptima preparación para Rio 2016. Y a ver quién tiene huevos para reprochárselo al sumo hacedor Don José Luis Sáez. Yo no, desde luego…

4. Me he dejado expresamente para otro párrafo a la República Checa (Chequia para los amigos), la única que sí trascendió ese escalón entre buenos y grandes. El delicioso equipo de Satoransky, Vesely, Schilb, Pumprla o Jelinek (también de los eternos Yirigüé y Lubos Barton, aunque éste mirara más que jugara) practicó un magnífico baloncesto, humilló a Croacia, puso en serios aprietos a Serbia (aunque el marcador final pareciera desmentirlo) y finalmente destrozó a Letonia en su camino hacia un merecido Preolímpico. Todo lo cual demostraría una vez más que nuestra preparación fue buenísima de la muerte ya que incluyó a rivales de una calidad insospechada… si no fuera por el pequeño detalle de que también puede interpretarse exactamente al revés, a poco que fuéramos capaces de mirarlo no necesariamente desde nuestro ombligo sino desde el ombligo checo: salieron de casa, se enfrentaron a grandes equipos como el nuestro y ahí están sus resultados. Todo es según el color del cristal con que se mira, una vez más.

5. Les pondré otro ejemplo, sin abandonar la dichosa Ruta Ñ pero saliendo momentáneamente del continente para la ocasión: Venezuela. Venezuela fue con mucho el rival más duro que nos encontramos en la gira, entonces pensamos que era demérito propio pero hoy sabemos que también fue mérito ajeno. La Vinotinto se proclamó campeona del FIBA Américas tumbando en la Final a Argentina y tras haber dejado por el camino a la rutilante Canadá (inolvidable semifinal), a la anfitriona México, a la Puerto Rico de Pitino, a la República Dominicana y hasta a la patética Brasil. ¿Cómo explicar el prodigioso milagro venezolano (tanto más sin Greivis), más allá de unos buenos (pero no extraordinarios, en absoluto) jugadores y del magnífico trabajo del Che García como seleccionador? Pues déjenme que les diga que en América lo tienen clarísimo, la clave fue (lo leí más de una vez en estos días) que no se limitaron a quedarse en el continente haciendo bolos como todos los demás, sino que cruzaronvenezuela-campeon-del-fiba-americas-1442135054986 el charco y se vinieron a Europa para contrastar sus fuerzas contra equipos de (aparentemente) superior nivel. Es decir, en la otra esquina del mapa siguen pensando que una buena preparación (rivales fuertes, a domicilio, recreando las condiciones adversas que habrás de encontrarte después) sigue siendo clave para el éxito en cualquier competición. Aunque nosotros creamos haber demostrado lo contrario.

6. Ya que estoy en América me van a permitir que establezca dos paralelismos: el primero, evidente, entre las dos generaciones que han iluminado al baloncesto FIBA durante la primera década y media del presente siglo: Argentina, como España, triunfó en su Torneo de las Américas (el mero hecho de clasificarse para los Juegos ya fue triunfar, aunque luego perdieran la Final) cuando nadie daba ya un duro por ella, Argentina como España ilustró aquella vieja máxima, nunca subestimes el corazón de un equipo campeón. El corazón de Argentina es Scola y el Chapu, el de España Pau y Felipe, cuatro tíos al borde de la jubilación jugando como si no hubiera un mañana, como si les fuera la vida en ello, como si fueran yogurines ansiosos de ganarse un contrato. Más allá España aún tiene generación intermedia (el Chacho, Rudy, Llull, Marc y Ricky cuando vuelvan) mientras que Argentina la tiene emergente (Campazzo, Laprovittola, Garino, Delía), cuando el pasado finalmente sea pasado a España aún le quedará presente, a Argentina en cambio le quedará futuro, un futuro que habrá de ser presente más pronto que tarde. Pero hoy por hoy, en pasado, presente y futuro, Argentina y España siguen siendo vidas paralelas. Ojalá sigan siéndolo por mucho tiempo.

7. Y el otro paralelismo representa exactamente todo lo contrario, Canadá y Croacia, dos selecciones de inmenso talento, de aún más inmenso potencial… pero de absolutamente nada más, por ahora. La Canadá de (el hierático) Wiggins, de Stauskas, de (el insufrible) Bennett, de Olynyk, de tantos otros y de todo lo que aún vendrá (apunten el nombre de Jamal Murray); la Croacia de Herzonja y Saric, de Bojan Bogdanovic y Tomic, también de Roko Ukic para su desgracia (cuánto ganarían con un base mínimamente decente). Nombres y más nombres, futuro y más futuro sin el menor atisbo de presente. Canadá y Croacia no fueron equipos sino bandas, lo suficiente como para lograr el dudoso honor de ser el principal fracaso de sus respectivas competiciones (a Turquía a estas alturas ya no la considero como fracaso, simplemente son así), algo que habrá que anotar en el debe de sus respectivos (a par que prestigiosos) técnicos, esos Triano y Perasovic que por más vueltas que le dieron a los mimbres nunca fueron capaces de hacer el cesto. El futuro será suyo, no digo yo que no, pero no vendrá solo. Mucho tendrán que trabajar para conquistarlo.

8. Vuelvo a casa, para hacer examen de conciencia y propósito de enmienda. He sido crítico en muchísimas ocasiones con Víctor Claver (si hasta una vez le versioné la copla más emblemática de toda tuna que se precie, Claverito de mi corazón), he sido aún más crítico con quienes se empeñaron una vez tras otra en llevar a Claver con el socorrido argumento de no tener otro jugador de sus características, total para luego dejar sistemáticamente al susodicho (y a sus características) haciendo bulto en el banquillo. Bueno, pues ya no. Claver nunca se comerá el mundo, nunca será un jugador agresivo ni determinante en ataque (más allá de su aceptable muñeca y sus envidiables condiciones físicas) pero por fin hemos descubierto todo el partido que se le puede sacar en defensa. Entre otras cosas porque es bien cierto que no tenemos otro jugador de sus características, pero es aún más cierto que por fin hemos decidido aprovechar dichas características. Vale, Pau se salió, el Chacho dirigió, Felipe se pegó, Llull la rompió, Rudy defendió… pero sin la aportación de Claver reboteando y fajándose con treses y/o cuatros abiertos quizás no habríamos ganado a Grecia, muy probablemente tampoco a Francia, vaya usted a saber si hasta lo habríamos pasado mal con Lituaclaver greciania (y al contrario, quién sabe si no habríamos salvado la papeleta ante equipos abiertos por antonomasia como Serbia o Italia, de haber osado darle algo de bola). Claver existe (como Teruel), nos ha costado enterarnos pero ahora ya lo sabemos, por fin somos conscientes de todo lo que puede darnos a este otro lado del banquillo. Esperemos (por la cuenta que le tiene, pero también por la que nos tiene) que en Rusia encuentre por fin todos esos minutos que no tuvo en Portland, todos esos que hasta hace cuatro días tampoco tuvo en la selección.

9. Fue un fenómeno realmente sorprendente, como si eclosionaran y emergieran todos a la vez tras un duro año de hibernación. Aún no se había consumado aquella primera derrota contra Serbia y ya estaban todos aflorando cual setas en otoño, pues con Orenga fuimos bronce en 2013 y eso que no estaba Pau (cierto, no estaba Pau, tan cierto como que sí estaban Marc, Calde o Ricky; todos los cuales, más Navarro, Ibaka y hasta el propio Pau, sí volvieron a estar un año después, en esa penosa derrota contra Francia que curiosamente se les olvidó reivindicar). Contra Turquía se callaron por la cuenta que les tenía pero contra Italia volvieron a la carga, y esta vez ya con renovados bríos. No es que fueran muchos, más bien todo lo contrario, apenas cuatro gatos movidos acaso por un legítimo sentimiento de amistad y/o compañerismo hacia el susodicho. Ni que decir tiene que tras aquel partido contra Italia ya no volvieron a aparecer jamás, ni siquiera cuando rozamos la catástrofe ante Alemania o cuando coqueteamos con ella ante Polonia, una pena porque habrían animado mucho el cotarro en esas señaladas fechas. Ahí quedarán, hibernando de nuevo, a la espera de que en años venideros se les presente una nueva oportunidad.

10. Lo diré una vez más, porque lo cortés no quita lo valiente: me cae bien Orenga. Me cae bien como me caen bien muchas personas con las que sin embargo no trabajaría jamás, del mismo modo que hay muchos seres que me encanta cómo trabajan y con los que sin embargo no me iría jamás de copas. Me cae bien Orenga y me parece muy bueno en lo suyo… sea lo que sea lo suyo: quizás la pedagogía (cualquiera que alguna vez le haya escuchado explicar jugadas no dudará de sus condiciones al respecto), quizás la formación de chavales, quizás incluso los comentarios televisivos (aquel año que estuvo haciendo NBA en el Plus cumplió con creces: no tenía ni puñetera idea de NBA, pero al menos sabía de baloncesto). Lo que sea. No sé qué es lo suyo, sólo sé que lo suyo NO es entrenar, no al menos en la élite, no a un equipo profesional de alto nivel. Y no pasa nada por reconocerlo y asumirlo, no todos valemos para todo ni puñetera falta que nos hace. A usted le puede gustar mucho la música, puede saber un huevo de música, puede hasta hacer sus pinitos como instrumentista pero eso no significa que le vayan a dar una oportunidad en la Filarmónica de Viena (y si lo hacen, en el pecado llevarán la penitencia). Pues esto es lo mismo. Dejen ya de defender a Orenga que además es mayorcito (y bien grande) para defenderse solo, que trabajará en lo que tenga que trabajar pero que habrá de asumir tarde o temprano que lo suyo no es entrenar. Ni falta que le hace.

11. Y sobre todo: dejen ya de defender a Orenga como si la culpa de lo sucedido hace un año fuese de Orenga, y no de quien puso a Orenga. Entre 2009 y 2012 la selección funcionó con una buena dosis de autogestión, y como todo fue bien alguien (llamado Sáez) decidió que había que llevar ese modelo hasta el extremo: a falta de Scariolo nombremos un hombre de paja y que los niños se entrenen solos, cuanto más solos tanto mejor. Pero esto es como decía mi abuela, que lo poco agrada pero lo mucho enfada. Una cierta dosis de autogestión puede salir bien, siempre y cuando en los momentos cruciales tengas un asidero al que agarrarte. La autogestión absoluta acabó en cambio como el rosario de la aurora, entre otras cosas porque cuando las criaturas no supieron qué hacer consigo mismas e imploraron ayuda sólo encontraron la mirada perdida de su (presunto) seleccionador. Fueron dos años sin ganar ni un solo final apretado, dos años de remar a favor de corriente pero sin saber dar ni una sola palada cuando las aguas nos bajaban del revés, dos años de oportunidades perdidas, acaso el 2013 tuviera un pasar pero el 2014 quedará ya para la historia como el ejemplo perfecto de lo que pudo haber sido y no fue. Eso sí, del caos nace el orden (dicen), siempre podremos pensar que sin aquella aciaga noche de 2014 nada habría sido igual en este Eurobasket 2015. Y puede que sea verdad.

12. Quede en cualquier caso científicamente demostrado que tener un entrenador suele ser mejor que no tener ninguno. Puede que Sergio Scariolo no sea su técnico preferido, de hecho yo mismo habré de confesar que nunca fue santo de mi mayor devoción. Pero es un buen entrenador, alguien a quien poder encomendarte si las aguas bajan turbias, si el talento no te llega y necesitas además una buena dosis de dirección.scariolo-afp-final--644x362 Su preparación de estos tres últimos partidos (cegando ventajas, opacando estrellas rivales, rotando con equilibrio, minimizando virtudes ajenas a la par que potenciando las propias, soslayando nuestras evidentes deficiencias en el rebote, no digamos ya en el tiro exterior) fue sencillamente impecable, ayudada además por unos jugadores que por fin parecieron olvidarse de veleidades autogestionarias y tuvieron meridianamente claro que esta vez estaban en buenas manos. Sale Scariolo reforzadísimo de este Eurobasket, no ya ante sus jugadores ni ante sus jefes sino también (y sobre todo) ante su público, todos esos aficionados que en su día echaron pestes de él y hoy por fin ya han (hemos) entendido que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, tanto más si lo malo no tenía nada de malo ni lo bueno de bueno, ni de coña. Y que los experimentos autogestionarios llevados al extremo casi mejor en casa y con gaseosa, mire usted. Esperemos que también lo hayan entendido en la FEB.

13. Los tiempos están cambiando, ya lo cantó Bob Dylan y llevaba toda la razón. A aquellos que nos criamos en el baloncesto de dos pívots por equipo fajándose unos con otros ya nos costó acostumbrarnos a (como a alguien le leí una vez) la mariconada esa del cuatro abierto, disculpen la vulgaridad. Bueno, pues si no quieres caldo toma dos tazas, ha sido acabar de acostumbrarnos al cuatro abierto (a la fuerza ahorcan) y que ahora llegue también el cinco abierto. Y porque no hay más. Ya sé, parece un poco prematuro afirmar esto tan categóricamente pero hay señales inequívocas de que los tiros van por ese lado. La primera se nos apareció hace unos meses y se llamaba Golden State Warriors, ganando un anillo y haciendo un maravilloso baloncesto por el camino. En cambio la segunda y la tercera se nos aparecieron hace unos días y se llamaban Serbia e Italia, ambos dos haciendo de la necesidad virtud, los unos por haberse quedado sin Marjanovic y los otros por no tener ni siquiera un cénter decente (hay que ver, con lo que han sido en ese aspecto). La receta estaba clara (siempre y cuanto tengas buenos tiradores, como es el caso), abrir el campo, Italia casi siempre, Serbia cuando descansaba Raduljica y juntaba a Bjeliça y Erceg. Sacas de sus casillas (literalmente, en sentido meramente físico) a los interiores rivales (y bien que nos lo hicieron pagar, por cierto), generas espacios, si puedes les crujes a triples, si no tienes vía libre para buscarte la vida en penetración, cuando quieran llegar las ayudas será ya demasiado tarde. Tampoco han inventado nada, en NCAA lo hace casi todo dios que no tenga un cénter dominante (y créanme que no abundan los cénters dominantes precisamente) pero hasta ahora casi nunca lo habíamos visto (o no tan frecuentemente, al menos), a este otro nivel. Aquello de que el baloncesto es un juego de espacios probablemente nunca fue más cierto que ahora mismo. Y más que lo va a ser, me temo.

y 14. Acabo (que ya está bien) con un tema recurrente de cada competición internacional de selecciones, juegos olímpicos aparte: el número de participantes. Qué quieren que les diga, a mí un Eurobasket de 24 equipos me parece una auténtica barbaridad, un delirio inabarcable, un sintentido. No hay en Europa tantas selecciones buenas, vamos que ni regulares siquiera. Si a mí 16 ya me parecían demasiadas, si 12 (y tirando por lo alto) me parecía el número ideal… ¿Son conscientes de que aumentando el número de participantes no hacen sino devaluar la competición? ¿o se trata más bien de que cuantos más participantes haya, más votos de agradecimiento se asegurarán luego cuando toque reelegirles? Porque si es por eso no se corten, no sean tímidos, de perdidos al río, o todos moros o todos cristianos (será por frases hechas), déjense de fases de clasificación que no hacen más que molestar, inviten para el próximo Eurobasket a todas y cada una de las selecciones que pueblan nuestro vasto continente, ahí es nada, un Campeonato de (pongamos) 50 equipos, pleno total de participación, y si sale con barba será San Antón y si no será la Purísima Concepción (esto último no sé qué quiere decir, pero queda bien ponerlo). Piénsenlo, sería además la coartada perfecta para que José Luis Sáez invitara por fin a su Ruta Ñ a todas esas selecciones que antes les dije, Andorra, Luxemburgo, Liechtenstein, las Feroe, San Marino, El Vaticano, todas ellas ya en la élite ya que esa parece ser la revolucionaria estrategia de FIBA, si tú no llegas a la élite ya nos apañaremos para que la élite llegue a ti, todo sea por tener a todos contentos. Saben que seguiremos tragando así que no lo duden, sigan en sus trece (o más bien en sus 24, o en sus 32, o en sus…), continúen empobreciendo y abaratando la competición. De nada.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

NO LAS MEREZCO   2 comments

Pusimos nuestros huevos en la cesta equivocada. Allá por el mes de junio, mientras las criaturas de Del Bosque la cagaban en Brasil, solíamos tuitear que no pasaba nada, que al fin y al cabo ese no era nuestro mundial, que el verdadero Mundial empezaba en agosto. Y así nos lo creímos, así nos lució el pelo, así nos pasamos todo el verano elucubrando sobre nuestra supuesta final contra Estados Unidos como si ya estuviéramos en ella, como si ni siquiera hiciera falta llegar a ella. Así vivimos aquel orengazo como si fuera el fin del mundo, curiosamente entonces a ninguno de nosotros (que yo sepa) se nos ocurrió tuitear que no, que aquel tampoco era nuestro mundial, que el verdadero Mundial empezaría en Turquía a finales de septiembre. El Mundial era éste, rechace imitaciones, lo anterior sólo fue un mero sucedáneo. Tanto clamar por aquella presunta final versus USA, quién nos iba a decir que al final la tendríamos, y la disfrutaríamos… solo que mucho más lejos de casa, solo que tres semanas después de la (que hubiera sido) original.

¿Qué pensaría Sáez durante su habitual baño de medallas, mientras las colocaba sobre los cuellos de nuestras jugadoras como si se las estuviera poniendo a sí mismo? ¿Qué pensaría (sobre todo) mientras se abrazaba a Lucas Mondelo? ¿Pensaría acaso que aquél era el triunfo de la sencillez, de la normalidad, algo tan vulgar como juntar al mejor grupo de jugadoras posible y ponerlas además a las órdenes del mejor seleccionador posible?sel1 Ojalá fuera así, aunque dudo mucho que su ego se lo permitiera. Ojalá se diera cuenta de que el espíritu que preside esta selección femenina de 2014 es el mismo que el de aquella selección masculina de 2006, un grupo de amigos/as, extraordinarios/as jugadores/as todos/as ellos/as, capaces aún de disfrutar del baloncesto por el mero placer de jugar. De alguna manera ese espíritu se les fue perdiendo a nuestros chicos por el camino, de manera lenta, apenas perceptible hasta que llegó el día en el que de repente ya nada fue igual, justo ese día en que nos caímos del guindo al descubrir que la selección había pasado a estar al servicio de los jugadores y no los jugadores al servicio de la selección. A nuestras chicas en cambio ese espíritu aún les pervive, les pervivió siempre (incluso en los peores momentos), no hay razón alguna para pensar que no vaya a seguir siendo así. Ellas no disfrutan porque ganan, sino que ganan porque disfrutan. Ese es el secreto.

No las merecemos. O al menos yo no las merezco. Soy aficionado al baloncesto (esto igual ya lo sabían), me paso el año entero viendo ACB, Euroliga, NCAA, NBA, ligas internacionales, a veces hasta LEB, a veces hasta cualquier otra cosa que caiga en mis manos o pase ante mis ojos, me trago todo el baloncesto masculino habido y por haber pero al baloncesto femenino ni agua, oigan. Podría argumentar como disculpa que ni cae en mis manos ni pasa ante mis ojos pero no sería justo, otros baloncestos tampoco me vienen a buscar, más bien soy yo quien me busco la vida para encontrarlos. El femenino en cambio sólo depende de que se me aparezca en un momento puntual, una final de Copa de la Reina, una Final Four euroliguera, algo así. Y aún así. Sé que Connecticut ganó la NCAA femenina, lo sé gracias a que esa misma universidad ganó también la masculina, de no ser así es muy probable que se me hubiera pasado el dato. No me pregunten quién ganó la WNBA, no me pregunten quién gano nuestra Liga Femenina (creo saberlo, pero no me arriesgaré a ponerlo por miedo a meter la pata), no me pidan que les diga en qué equipo juegan nuestras jugadoras porque sólo en algún caso concreto les podría responder. Mi relación con el baloncesto femenino se parece mucho a la de tantos aficionados al fútbol con el baloncesto masculino, esos que sólo lo ven cuando se enfrentan Madrid y Barça o cuando juega la selección, esos que te preguntan sin pudor dónde juega el número 8 (es decir, no es ya que no sepan dónde juega Calderón, es que ni siquiera recuerdan su nombre), esos que (por ejemplo) tuve a mi alrededor en el Palacio de Deportes durante la fatídica noche del 10 de septiembre luciendo camisetas rojas de Sergio Ramos o David Villa (tan baloncesteras ellas), esos que al primer fallo de Marc gritaron ¡¡¡pero qué malo es, pero cómo es posible que esté en la NBA ese tío!!! (repito, al primer fallo, mejor no les cuento lo que soltaron después), esos que cuando Pau cometió la quinta le despidieron al grito de hijodeputa (y hasta me miraron raro por aplaudirle) cuando durante toda la segunda mitad había el único en sacar las castañas del fuego… Afortunadamente no soy tan energúmeno como ellos (ni de lejos) pero en el fondo no soy mejor que ellos. Al menos en lo que a baloncesto femenino se refiere.

Y no, esta vez ni siquiera haré ya propósito de enmienda. Cada año es lo mismo: las veo ganar, me emociono, me vengo aquí, me flagelo por no haberles hecho caso durante el año y me digo a mí mismo (y a ustedes, que es peor) que hasta aquí hemos llegado, una y no más santotomás, ya nunca más me volverá a pasarsel2 para luego empezar la temporada y volver a las andadas. Mi tiempo de ocio es exiguo (como el de casi todo el mundo, por desgracia), necesitaría días enteros de 96 horas (que con 24 no tendría ni para empezar) para poder ver todo lo que me gustaría (y escribir todo lo que me gustaría, y leer todo lo que me gustaría, y viajar todo lo que me gustaría, y…) No doy más de sí. Dijera ahora lo que dijera sé que me volvería a pasar lo mismo, me tiraría en plancha a lo de siempre y luego al llegar el verano estaría otra vez con la misma canción. No prometeré lo que no soy capaz de cumplir. Aunque me duela. Aunque me avergüence (mucho) reconocerlo.

Esa misma vergüenza acrecienta mi orgullo ante lo que han hecho. Porque sé lo difícil que lo tienen, porque no soy la excepción sino la regla, porque les hago poco caso pero quienes me rodean les hacen aún menos caso que yo. Di que quieres quedarte a ver la semifinal o la final del Mundial de Baloncesto Masculino y todo dios lo entenderá (incluso aunque no juegue España, como fue el caso), di que quieres quedarte a ver la semifinal o la final del Mundial de Baloncesto Femenino y te mirarán como si fueras un extraterrestre, créanme que no lo digo por decir sino que lo he experimentado en mis propias carnes este pasado fin de semana. El deporte ajeno a los portaaviones futboleros se está convirtiendo en un erial pero el deporte femenino está ya un paso más allá, no es ya erial sino páramo desolado. Luego llegarán Juegos Olímpicos, nuestras deportistas ganarán medallas y se nos llenará la boca de alabanzas que serán sólo el paso previo para volver a olvidarlas otra vez durante los cuatro años siguientes, al menos de las de baloncesto nos acordamos una vez al año, démonos con un canto en los dientes. Hace pocos días la selección española de gimnasia rítmica fue campeona del mundo en la categoría de mazas y no se enteró ni dios, por no tener ni siquiera tuvieron quien les televisara (y aún no se apagó Teledeporte, imaginen cómo será cuando se apague), hubieron de hacer este sábado el saque de honor en el Rayo-Barça para que algunos supieran (siquiera por un segundo) de su existencia. Ese es el nivel, el de una liga femenina de baloncesto (no digamos ya en los demás deportes) que languidece a pasos agigantados, que ve marcharse a sus principales estrellas en busca de un lugar donde las paguen, que ve a sus equipos desapareciendo a chorros, hasta uno hubo que ganó la Euroliga un domingo y se murió un lunes, casi cuando jugadoras y aficionados aún estaban de celebración. Una liga femenina que también es competencia del Señor de las Medallas, por cierto. Será eso que llaman el Método FEB.

No sé por qué me estoy yendo por la calle de la amargura justo el día menos indicado para hacerlo, justo hoy que son Subcampeonas del Mundo apenas un año después de haber sido Campeonas de Europa, que se dice pronto. Y sólo es el principio.sel3 Es curioso, hace casi un mes acabábamos una era y hoy ya toca empezar otra, en realidad empezó hace un año, en realidad viene de muy lejos porque son ya muchos años de satisfacciones, lo que pasa es que se interrumpió bruscamente en 2011 y 2012 (nadie es sublime sin interrupción, es ley de vida) y por eso 2013 fue como empezar de nuevo, el principio de una gran amistad que decía aquél. Laia vislumbra ya el final del camino (aunque un par de buenos años aún le quedan en su zurrón) pero es la única, a Sancho, Nuria o Lucy (recién estrenaron la treintena) aún les queda recorrido, Silvia y Anna están en los 27 pero ninguna otra pasó aún de 25, por ahí andarán Laura Nichols y la maravillosa Alba Torrens (¿acaso el mayor talento puro que haya producido jamás nuestro baloncesto femenino?) que llegaron juntas, más lejos aún Marta Xargay o Laura Gil. Leticia y Leonor (que no se apellidan Ortiz ni Borbón ni falta que les hace, sino Romero y Rodríguez) ya cruzaron la puerta, al otro lado aún esperan su turno Queralt Casas, Astou Ndour, Elena de Alfredo, Ángela Salvadores, incluso Iris Junio, tantas y tantas y tantas y tantas otras, sin prisa, cuando toque, cada una a su tiempo, en el punto justo de maduración. Lo mejor no es el presente (aún por extraordinario que sea). Lo mejor es lo que queda por venir.

Hace seis años, tras la inolvidable Final masculina de Pekín 2008, escribí que era mentira que hubiésemos ganado la plata, en realidad ganamos el oro, sólo que nos lo dieron bañado en plata para no levantar sospechas ni herir susceptibilidades. Pero por dentro era oro puro, nunca hubo un oro más puro que aquél… hasta este pasado domingo. Volvió a suceder, volvieron a decirnos que era plata pero usted y yo sabemos que no es cierto, un mero baño que apenas puede ocultar todo el oro que encierra en su interior. Créanselo, fuimos Campeonas del Mundo porque quienes nos ganaron no son de este mundo, la guerra de las galaxias queda fuera de nuestro alcance por ahora. Y sé que no debería incluirme, sé que no debería utilizar esa primera persona del plural como si formara parte de ello, sé que no lo merezco, que no las merezco, que los pseudoaficionados como yo no nos merecemos un pedazo de equipo como éste, que deberíamos mantenernos al margen y limitarnos a dar las gracias, gracias por estar ahí año tras año, gracias por jugar como jugáis, por pelear como peleáis, gracias por seguir peleando cuando cualquier otro se habría ido, gracias por empatar el tercer cuarto y ganar de 6 el último, gracias por ser como sois… y gracias, sobre todo, por no tenérnoslo en cuenta.

20141006

CARTA ENTREABIERTA A LA FIBA   7 comments

Estimados Señores Mandamases de la FIBA:

Disculpen antes de nada mi intromisión. Soy plenamente consciente de que estarán ustedes disfrutando de un merecido descanso en estos días tras las agotadoras jornadas del Mundobasket, más de dos semanas yendo de acá para allá, de la ceca a la meca, de Granada a Madrid, de Gran Canaria a Barcelona, viajando en aviones de mala muerte, durmiendo en hoteles infectos, comiendo de cualquier manera, trabajando a destajo veinticuatro horas al día (o más si cabe) con absoluta entrega y total dedicación para que no quede ni un solo cabo suelto, por dios qué agobio, me está entrando fatiga sólo de pensarlo, fíjense lo que les digo. Disfruten de su asueto que bien ganado se lo tienen, y perdonen que justo en estos días venga yo a importunarles pero qué quieren, soy así, está en mi naturaleza impertinente y desabrida, no lo puedo evitar. Así que me voy a tomar la libertad de comentarles algún asuntillo, poca cosa, nada que deba obligarles a interrumpir sus vacaciones (como si lo fueran a hacer), de hecho ni siquiera hace falta que lo lean ahora, pueden dejarlo para cualquier otro momento (como si en algún momento lo fueran a leer). Gracias por dedicarle a mi carta una pequeña parte de su precioso tiempo (apenas unas décimas de segundo, lo que se tarda en romperla), y ahora ya sin más dilación paso por fin a comentarles todas esas chuminadillas que me traen a mal traer en estos días…

I- Pueden estar orgullosos, el sistema de competición que diseñaron para este Mundial marcará un hito, un antes y un después, un alfa y un omega, una nueva era en la organización de grandes eventos deportivos. La genialidad de partir el Torneo por la mitad cual si se tratara de dos conferencias independientes con sus respectivos cabezas de serie ha provocado la admiración de muchos pero también el resquemor de algunos otros, seres por lo general avinagrados y renegridos (véase éste por ejemplo), gente indeseable que prefiere buscar siempre el lado negativo de las cosas en lugar de colmarles de loas y parabienes como está mandado. Claro está, ante tamaña afrenta ustedes reaccionaron (cómo no habrían de reaccionar), reivindicaron su modelo (cómo no lo habrían de reivindicar) y en su reivindicación recurrieron al socorrido ejemplo del tenis, algo en lo que no estuvieron solos pues no fueron pocos los que les hicieron el coro, dicho sea de paso. Hombre, un poco cogido por los pelos sí que está el ejemplo, si me permiten que se lo diga. Es bien cierto que en el tenis (o en el torneo final de la NCAA, por poner otro ejemplo que a los baloncesteros debería resultarnos más familiar) los dos principales cabezas de serie van por cada lado del cuadro, es bien cierto que nunca podrán encontrarse hasta la final como no es menos cierto que los equipos de un lado del cuadro nunca podrán cruzarse con los del otro… pero se les olvidó un pequeño detalle, que es que en tenis (o NCAA) se hace así porque no podría hacerse de ninguna otra manera. Porque no hay grupos, déjenme que se lo repita, no hay grupos, no se parte de grupos de cuatro o seis equipos sino de eliminatorias directas desde el principio, win or go home, quien gana sigue y quien pierde se va para casa, razón por la cual resulta científicamente imposible que pueda repetirse un partido que ya se haya producido antes. Miren en cambio su Conferencia de Madrid, vean cómo gracias a su prodigioso a la par que inmarcesible sistema de competición todos los enfrentamientos que se dieron a partir de cuartos de final ya fueron bises, ya se habían jugado en Granada previamente (y en todos además se fue a dar el resultado contrario al que se había dado antes, para hacer aún más patente la absurdez del modelo). O dicho de otra manera, que la próxima vez que tengan que defender lo indefendible cúrrense al menos un poquito los argumentos, con que se hubieran limitado a decir sí, lo hacemos así porque nos da la gana y punto, desde luego habrían resultado muchísimo más convincentes. Esa sería una opción, la otra es dejarse de zarandajas y volver al método de siempre, que los equipos vuelvan a cruzarse entre ambos lados del cuadro como se ha hecho toda la vida de dios. Y asumir el riesgo que conlleva, siempre y cuando sean capaces de soportarlo.

II- Seguramente no se habrán enterado, se les habrá pasado (tan liados como han estado en estos días) pero déjenme que les cuente que ha vuelto a suceder. Jueves 4 de septiembre, Gran Canaria Arena, partido Australia-Angola, los unos ya clasificados, los otros ya eliminados, los australianos ganando de calle hasta que en un momento dado empiezan a fallar casi en la misma medida en que los angoleños empiezan a meter, al final victoria africana, nada de particular si no fuera por el pequeño detalle de que gracias a esa derrota los australianos consiguieron quedar terceros en vez de segundos situándose así fuera del alcance de USA en cuartos de final (que dicho sea de paso, si lo hicieron a propósito les salió como el culo ya que luego ni tan siquiera pasaron de octavos, Turquía mediante). Nada nuevo bajo el sol, quizá tampoco recuerden que algo así ya sucedió con nuestra selección en 2012 o con Francia en 2011, aún podríamos seguir remontándonos años atrás y casi en cada torneo encontraríamos algún numerito de éstos, situaciones todas ellas ante las que ustedes tienen por costumbre hacer la vista gorda. Que la tienen bien gorda (la vista) pero que quizá no estaría de más que empezaran a afinarla un poco, a ver si así se coscaban de algo alguna vez. Claro está, me dirán que estas cosas es muy difícil probarlas a posteriori y por ello mi propuesta es que a partir de ahora intenten solucionarlas a priori. Prevenir antes que curar. ¿Cómo? Pues es bien sencillo: sorteando los emparejamientos a partir de octavos de final. Un sorteo mínimamente dirigido en función de los puestos ocupados en la primera fase, de tal manera que (por ejemplo) al primer clasificado del grupo A le pueda tocar el cuarto del B, C ó D, o que al segundo clasificado del grupo D le pueda tocar el tercero del A, B ó C y así sucesivamente. De esta manera en cada esquina del cuadro habría un primero, un segundo, un tercero y un cuarto (como hasta ahora, pero sin que tuvieran el camino establecido previamente), de esta manera ya nadie tendría la tentación de dejarse ir, en caso de duda siempre será mejor quedar segundo que tercero al no saber lo que te vendrá después. Claro está, me dirán que no les gusta, que quedaría el cuadro en manos del azar y ya no podrían mangonearlo a su antojo. Razón tienen, cómo no habrían de tenerla, pero piensen por un momento en las ventajas que acarrearía: no sólo se ahorrarían todas las disquisiciones y maledicencias sobre si fulano se dejó ganar o mengano prefirió perder, sino que además (y por el mismo precio) tendrían un ingrediente más para ofrecer, un sorteo que podría celebrarse media hora después de que acabara la primera fase y que mantendría pegados al televisor a los aficionados de los dieciséis países supervivientes (o de quince, que los de USA pasarían). Tendría más audiencia que muchos partidos del Campeonato, no les quepa la menor duda. Ahí les dejo la idea (y gratis total), ahora ustedes verán lo que hacen con ella. De nada.

III- Este es un tema menor, que de hecho ni siquiera sé si es competencia suya o de sus acólitos de la FEB. Miren, el pasado miércoles 10 asistí en carne mortal a los dos partidos de cuartos de final disputados en el Palacio de los Deportes, y con gran sorpresa pude comprobar que cada vez que se interrumpía el juego ponían música. Fíjense que no hablo de descansos entre cuartos ni de tiempos muertos (que eso a estas alturas ya nos resulta de lo más normal), hablo de todas las interrupciones en el juego aún por breves que éstas fueran, sin excepción: lo que se tarda en hacer un cambio, lo que va desde que sale el balón fuera hasta que se saca de banda o desde que se pita una falta hasta que se lanzan los tiros, incluso el brevísimo lapso de tiempo que transcurre desde que se anota una canasta hasta que se saca de fondo, todo ello es tiempo más que suficiente para que el diyéi de turno apriete el botón y nos deleite con piezas (más bien pedazos, trozos, fragmentos) de tres o cinco segundos de duración en las que cabe de todo, desde clásicos convenientemente pasados por la túrmix hasta la Danza Kuduro pasando por el porompompero remasterizado (o como se diga), que ya llega uno a un punto en el que no sabe si está en una cancha de baloncesto en la que de vez en cuando ponen música o en una discoteca en la que de vez en cuando ponen baloncesto. Claro está, todo esto empecé a entenderlo cuando nos dijeron que Los 40 Principales era la radiofórmula oficial de la Copa del Mundo. [Que a ver, que vale que tenga que haber un cronómetro oficial de la Copa del Mundo, pero… ¿una radiofórmula oficial de la Copa del Mundo? ¿Qué será lo próximo? ¿Durex, preservativo oficial de la Copa del Mundo? ¿El Ocaso, servicio de pompas fúnebres oficial de la Copa del Mundo? A lo mejor ya lo hay y yo no me enterado] Acabáramos. Miren, yo entiendo perfectamente que por el mero hecho de asistir a una jornada del Mundial tenga que escucharme 3.414.327 veces (y en varias versiones diferentes) sube la copa uo uououó, sube la copa uo uououó, sube la copa uo uououó, sube la copa uo uououó, cómo no lo voy a entender si es la canción oficial del certamen. Ahora bien, que también tenga que escucharme 27.915 veces yo quiero estar contigo, vivir contigo, bailar contigo, tener contigo una noche loca y besar tu boca, uououó (el uououó debe ser la clave del éxito), pues como que ahí ya no acabo yo de ver qué relación pueda tener dicho engendro con el Mundial ni con el baloncesto mismo (más allá de que el sujeto que lo perpetra fuera visto alguna vez luciendo el careto en la cancha de los Heat). Y de decibelios ya no hablemos, claro. No sé, será que estoy muy antiguo (además de serlo) pero me cuesta, qué quieren que les diga. Quizás en la próxima macrofiesta podrían probar a interrumpir de vez en cuando la música (o lo que fuere) para poner highlights a ver qué pasaba, a ver cómo reaccionaba la peña, lo mismo alguno hasta se quejaba y todo. Rebozamos el baloncesto con toda clase de aditivos como si nos avergonzáramos de él, como si sólo bien envuelto en papel celofán confiáramos en poder venderlo, cuanto más mejor no vaya a ser que se vea lo que hay dentro. Si ya ni siquiera nosotros mismos confiamos en nuestro producto, no queramos luego que le guste a los demás.

IV- Y ahora volvamos si me lo permiten a temas más serios, por ejemplo a esa extraña cosa que hemos dado en llamar falta táctica y que en este Mundial se ha convertido en algo así como el coño de la Bernarda si se me permite la expresión (mis disculpas si pasara alguien por aquí con ese nombre y pudiera sentirse ofendida), ese lugar en donde acaban las defensas cuando ya no queda ninguna otra opción. Antes la veías una o dos veces por partido (a la falta, no a la Bernarda), se te llevaban los demonios, se reanudaba el juego y a otra cosa, antes era excepción pero ahora casi es regla, hay equipos que parecen haber hecho de esta falta su principal medio de vida, que la usan casi más que la defensa misma, de hecho en el cruce de cuartos de final entre Serbia y Brasil (quizá me fijé más por verlo in situ) llegué a pensar que tal vez deberíamos cambiarle el nombre y en vez de falta táctica empezar a llamarla falta serbia por la desenvoltura con que la usaban (y abusaban) los de Djordjevic. La filosofía es bien simple, tenemos faltas a chorros para administrar, hagamos las que sean menester con tal de evitar canastas fáciles, recordemos siempre aquella vieja máxima futbolística, si pasa el balón que no pase el jugador, claro que en fútbol tienen tarjetas y las sacan como si les sobraran, aquí en cambio tenemos antideportivas pero nos las ahorramos no se nos vayan a gastar. En estos casos suele instaurarse un peculiar debate en las redes sociales entre aquellos que consideran que habría que cambiar el reglamento para penalizar más estas acciones y aquellos que responden que la penalización de estas acciones ya está en el reglamento y sólo es cuestión de aplicarlo como es debido. Yo no sé quién tiene razón, si los unos o los otros o todos o ninguno, yo sólo soy un mero aficionado que (como tantos otros) empieza a estar harto de que le estén matando este juego y de que el contraataque sea ya una especie a extinguir. O como bien dijo el gran Piti Hurtado, que con cada falta táctica dos espectadores cambian de canal y otros diez miran el guasap, las cifras son estimativas, no tengo delante la cita exacta. Hagan algo, por favor. Si no existe una norma específica créenla, si ya está en el reglamento aplíquenlo que para eso está. Pero cualquier cosa antes que este basket-interruptus, este fraude de ley de que a los equipos les compense delinquir porque la pena que se les impone resulta ser siempre mucho más leve que el beneficio que obtienen por la comisión del delito. Hagan algo. YA.

V- No teman, voy terminando, pero antes déjenme que les diga que son ustedes unos linces, como no podía ser de ninguna otra manera dada su elevada condición. Ante la imposibilidad de que Ucrania pueda organizar el próximo Eurobasket han inventado el Eurobasket multisede, con dos… razones. Cuatro grupos que se disputarán en Montpellier, Berlín, Zagreb y Riga para luego finalmente confluir en la fase final de Lille, qué gran idea, qué bien pensado, qué maravillosa noticia para todos aquellos que tengan por costumbre seguir a su selección. Imaginemos por ejemplo a un señor de Socuéllamos (elección nada casual, que ahí vemos la bandera en cada partido) que siguiera a la nuestra hasta Riga, imaginemos incluso que pasamos a la siguiente fase (que no deja de ser mucho imaginar, tal y como están las cosas), dile tú ahora que después de haberse ido hasta Letonia si quiere seguir viendo a la selección tiene que venirse a Francia, dile que si antes se dejaba los ahorros de todo un año en el empeño ahora se tendrá que dejar los de dos, ya verás qué cara te pone. O a lo mejor el de Socuéllamos tiene posibles, no digo yo que no, a lo mejor los finlandeses también los tienen pero a lo peor muchos lituanos no, diles que tienen que ir primero a Zagreb y luego a Lille y verás dónde te mandan. Están ustedes en racha, desde aquella idea (que supongo que aún mantienen) de interrumpir las temporadas en pleno invierno para hacer fases de clasificación (en los despachos NBA todavía  están descojonándose) no se les había ocurrido nada tan brillante, así que yo les propongo que para el próximo Mundial hagan lo propio, ya puestos: un grupo en México, otro en Senegal, un tercero en Filipinas, el cuarto en Nueva Zelanda y luego ya los cruces en Sebastopol y Vladivostok. Por ejemplo. Cuentan que hace algunos siglos hubo en este país un monarca absolutista que implantó el despotismo ilustrado, una manera de gobernar que se resumía en el siguiente lema: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Ustedes sin saberlo van por ese mismo camino, de hecho son fieles seguidores suyos, no hay ocurrencia que no nos lo confirme, como si no nos hubiera quedado ya suficientemente claro con el mamoneo de invitaciones de cada torneo que organizan. Todo para el aficionado pero sin el aficionado, eso por ahora, a este paso acabará siendo todo para el baloncesto pero sin baloncesto. Están en ello.

Una última cosa antes de cerrar: si ven por ahí a nuestro egregio mandatario baloncestero patrio Don José Luis Sáez, Pepe para los amigos (que alguno tendrá), salúdenlo muy efusivamente de mi parte y díganle de paso que deje ya de repetir una y otra vez que hemos organizado el mejor Mundial de Baloncesto de la historia. Que a ver, que yo lo entiendo, que el hombre tiene que sacar pecho en esto porque en lo otro le ha quedado muy poco pecho que sacar, ya que no ha podido colgarse la medalla real intenta colgarse la virtual, algo es algo. Pero… ¿el mejor de la historia? Entiendo que no lo dice en términos deportivos (que ni siquiera será el mejor de los celebrados en España) sino en términos organizativos. Pero aún así, ¿de verdad, el mejor de la historia? ¿Mejor incluso que Japón 2006? (que ya sabemos que aquel es un país entregado a la improvisación, la holgazanería y la molicie, no como el nuestro tan metódico, tan concienzudo, tan de no dejar ningún cabo suelto) Puede ser, quién soy yo para negarlo pero por favor, díganle de una vez que deje de decirlo. Si lo dijeran otros me convencería, que sólo lo diga él me hace sospechar, es como si yo me paso una tarde entera diciendo qué buenas me han salido hoy las lentejas, cualquier observador ajeno pensaría que no debían estar tan buenas si tengo que repetirlo a cada rato. Una cosa no es más cierta por repetirla mil veces, aunque los propagandistas lleven tiempo intentándonos convencer de lo contrario. Que se relaje por favor, que se olvide ya del mejor Mundial de Baloncesto de la historia y se dedique de una puñetera vez a organizar su casa, que no sé si se habrán dado cuenta pero la tiene un poco revuelta últimamente…

Y ya sin otro particular, aprovecho para reiterarles el testimonio de mi consideración más distinguida (signifique eso lo que signifique). O dicho de otra manera, hasta más ver o lo que viene siendo lo mismo, hasta 2018 que no sé por qué me da que volveremos a tenerles por aquí, dada nuestra innata propensión a organizar saraos. Por si acaso vayamos ya ensayando, pueden estar seguros de que si nos lo conceden haremos el mejor Mundial de Baloncesto (femenino) de la historia. Y que con su pan se lo coman, faltaría más.

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