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IMÁGENES REFRESCANTES   1 comment

En tiempos era una práctica habitual, no sé si hoy seguirá siéndolo porque ya casi no veo noticiarios televisivos, con Internet tengo más que suficiente. En tiempos te sentabas a ver el telediario veraniego y tras tragarte la habitual ristra de catástrofes, escándalos, disturbios, sucesos y conflictos varios el comunicador (suplente) de turno ponía su mejor cara de felicidad y te soltaba aquello de …y hoy, para acabar nuestro informativo, les dejamos con unas imágenes refrescantes. Y en tu televisor se iban sucediendo esculturales cuerpos practicando esquí náutico, intrépidos surfistas cabalgando sobre las olas, gráciles veleros surcando la mar serena mientras tú, ahí bien recocido en tu sofá a tus cuarenta y tantos grados centígrados, sin aire (ni acondicionado ni sin acondicionar) ni ventilador ni vacaciones, te acordabas de la madre que parió al comunicador, al director, al realizador y al surfista incluso, ya puestos. Nunca hubo nada menos refrescante que unas imágenes refrescantes, ni aún por muy sugestivas que éstas fueran. De hecho en mi caso siempre produjeron el efecto contrario, si bien habré de reconocer que los exabruptos que soltaba al verlas sí acababan dejándome una extraña sensación de liberación. Quizá fuera eso lo que pretendieran…

Y sin embargo aquí me tienen, intentando provocarles ese mismo efecto… sólo que en términos estrictamente baloncestísticos, no vayan a pensar. No teman, no abundaré en la serie de catastróficas desdichas que aflige a la ACB en estos días, no abundaré porque ya las conocen de sobra, porque ya se las hemos contado en este mismo lugar y por no amargarles (aún más si cabe) la vida. Pero a cambio les ofreceré mis particulares imágenes refrescantes, casi las únicas que ofrece en estos días nuestra atribulada competición. No hará falta que les recuerde que cada vez hay menos dinero para desembolsar, que cada vez llegan americanos de menos postín y tronío, que los que vienen pesan mucho menos que los que se van… pero no hay mal que por bien no venga, dicen. Antes los fichábamos curtidos en mil batallas europeas, ahora los fichamos casi recién salidos del cascarón universitario, lo cual, para alguien que se pasa los inviernos enteros pegado a la NCAA como es mi caso, no deja de ser un plus. Así que esas van a ser mis particulares imágenes refrescantes, si buscaban esculturales cuerpos en traje de baño me temo que no acudieron al lugar adecuado. Eso sí, a cambio les presentaré (in alphabetical order) a seis sujetos casi recién salidos de fábrica y que llegan con la loable misión de refrescar (en la medida de lo posible) nuestra endogámica, esclerotizada, envejecida y encorsetada Liga ACB. Ojalá lo consigan.

1. Algunos que ya peinamos abundantes canas aún recordamos a su padre. También es verdad que tiene truco, si se hubiera apellidado Smith o Jones probablemente lo habríamos olvidado pero Abromaitis no creo yo que haya muchos en la guía telefónica, en cualquier caso si usted no lo recuerda no se preocupe, más bien alégrese, es una mera cuestión de edad. Aquel Jim Abromaitis se hizo carne y habitó entre nosotros en la temporada 1980/1981, hace la friolera de 35 años ya;abromaitisx-large no diré que dejó una huella imborrable (más allá de su apellido) porque no sería cierto, y eso que no estuvo en un equipo cualquiera sino en el mismísimo Real Madrid de los Corbalán, Brabender, Iturriaga, Rullán, Romay, Prada, You Llorente, Indio Díaz, Randy Meister y demás familia. Era un buen tirador, nada más (y nada menos) que eso. Bastante más que eso (pero también eso) es su hijo, Tim Abromaitis, gracias entre otras cosas a haberse formado en una universidad como Notre Dame en la que no basta con tirar bien sino que además tienes que jugar muy bien al baloncesto. Los Fighting Irish de Mike Brey podrán tener mejores o peores promociones pero mueven siempre el balón como los ángeles y utilizan como nadie los espacios, lo que les convierte en una verdadera delicia de equipo. No por casualidad sus productos acostumbran a ser jugadores muy bien formados, aquí mismo hemos podido comprobarlo hace bien poco con Ben Hansbrough o Luke Harangody (y aprovecho la ocasión para dejarles otro nombre recién graduado, Pat Connaughton, si no cuaja en NBA y tienen mano en ACB tírense en plancha a por él). Abromaitis es otro buen ejemplo, y ello a pesar de que se perdió su último año de elegibilidad por culpa de una rotura del ligamento cruzado anterior que pareció cercenar ya para siempre su carrera profesional. Pero se repuso, se vino a Europa y durante estas tres últimas temporadas (Villeurbanne, Estrasburgo, Braunschweig) no ha hecho sino mejorar. Si a todo esto añadimos su inmejorable currículum académico y su impecable estampa de yerno ideal, el resultado de todo ello nos dará un producto que parece hecho a medida para un proyecto como el de Tenerife, del mismo modo que la propuesta de Alejandro Martínez parece que ni pintada para un jugador como él. Que sea por muchos años.

2. No me pregunten por qué, pero hubo un tiempo en el que a los entrenadores ACB les encantaba fichar mormones. Cualquier jugador recién importado de USA venía siempre rodeado de incertidumbres, cómo será, qué carácter tendrá, cómo se adaptará, etc. Incertidumbres que en tratándose de mormones se reducían contylerhawssiderablemente ya que su adaptabilidad, entrenabilidad, disciplina y entendimiento del juego resultaban estar siempre muy por encima de la media. Ejemplos hubo a patadas (también excepciones, claro), todos los que usted quiera, desde aquel legendario Steve Trumbo hasta los recientes Toolson (todos los Toolson) o Yeisi Carroll. Bien, pues el siguiente a añadir a esta lista se llama Tyler Haws y llega a Santiago de Compostela directamente desde Brigham Young (BYU para los amigos), la universidad mormona por antonomasia. Ahora bien, más allá de sus creencias, más allá de esa cara de asco (mi madre, menos diplomática para estas cosas, diría que parece que estuviera oliendo mierda), más allá de ese aura de superioridad tan yanqui que le caracteriza, sepan bien que estamos ante un anotador compulsivo: un sujeto que ha promediado más de 22 puntos por partido superando así los registros históricos de otros legendarios cougars como Danny Ainge o (mucho más recientemente) Jimmer Fredette. Añádase además que no llega con los típicos 22 años de cada graduado universitario sino con 24, fruto de haber pasado esa particular mili mormona de los dos años de misión, concretamente en Filipinas; añádase también que la criatura nació en Bélgica por esas cosas raras de la vida, lo que supongo que le conferirá la condición de comunitario por si su fichaje no fuera ya suficientemente chollo de por sí. Pensé yo que encontraría hueco en cualquier franquicia NBA, probablemente también lo pensaron en el Obra cuando lo apalabraron, probablemente aún no acaben de creerse que vayan a disfrutar durante todo un año de un jugador así. Eso sí, tampoco le pidan más, tengan claro que en apenas unos meses (y siempre y cuando no le reclamen de USA) seguro que habrá ya unos cuantos grandes de Europa peleándose por sus servicios. Al tiempo.

3. Providence es una fiesta. No me refiero a la capital del estado de Rhode Island (que puede que también lo sea, pero que no tengo el placer de conocer) sino al equipo de baloncesto de su universidad, esos Friars que siempre que los ves te devuelven el precio de la entrada (si lo hubiere), lástima que por jugar en la Big East les veamos mucho menos de lo que nos gustaría. Así fue en 2014 gracias al eléctrico Bryce Cotton (lo último que supe de él es que andaba por los Jazz),henton así ha sido aún más si cabe en 2015 gracias a una fantástica pareja: de un lado el mágico base Kris Dunn, uno de esos jugadores que te entran por los ojos ya desde la primera vez que le ves (y que volverá a Providence en unos meses para completar su año sénior, de lo cual me alegro); y del otro un alero interesantísimo, físicamente muy potente, agresivo en penetración y con muy buena mano, que responde al bello a la par que insospechado nombre de LaDontae Henton (si se están preguntando qué extraña razón lleva a unos padres a ponerle LaDontae a su retoño, habré de confesarles que yo también me lo pregunto). Henton acabó su periplo universitario hace unos meses, no fue drafteado y pensé que se lo rifarían en Europa pero fue pasando el verano y nadie pareció acordarse de él… justo hasta que este pasado fin de semana se ha acordado por fin de él el Baloncesto Sevilla, ese mismo (ex) Caha que en apenas un mes ha pasado de estar casi al borde de la muerte a fichar a todo bicho viviente, apoyo de su entidad financiera propietaria mediante: Bamforth (again), Nachbar (nada menos), Miljenovic (joyita) y ahora este Henton que debería salirles muy bien, aunque el fichaje de una criatura recién salida del cascarón siempre deje alguna duda: cómo procese ese paso del amateurismo al profesionalismo, de Rhode Island a Andalucía e incluso de Ed Cooley a Luis Casimiro; dos pedazo de entrenadores si bien completamente diferentes el uno del otro. Luego acabará como acabe, pero por ahora es una magnífica noticia tenerlo por aquí.

4. Ya he contado alguna vez la historia de aquel primer partido que le vi, que era en realidad el segundo que jugaba en su universidad de Gonzaga. Aquella noche de noviembre de 2011, ante su nuevo público de Spokane, frente a la vecina Washington State, el recién aterrizado Kevin Pangos se marcó la friolera de nueve triples, tal cual, nueve triples uno detrás de otro (claro está, no iban a ser todos a la vez), nueve triples con envidiables porcentajes además, dejando ojipláticos no ya a sus aficionados ni a quienes lo vimos desde la distancia sino incluso a los mismísimos analistas televisivos (que más de una vez se confundieron y le llamaron Pargo, ya que ocupaba jukevin_pangossto el lugar que Jeremy Pargo acababa de dejar). Ni que decir tiene que el canadiense no volvió jamás a repetir una actuación así, pero ello no quita para que durante todos estos años haya seguido jugando a un magnífico nivel. No siempre ejerció de base puro porque a menudo le tocó compartir cancha con un cerebrito como David Stockton (de los Stockton de toda la vida), pero este último año recuperó el mando en plaza y dejó meridianamente claras dos cosas: a) que siempre va a ser un base más anotador que director, y b) que en cualquier caso ha mejorado muchísimo en las labores de dirección. Triunfará en el Granca siempre y cuando sus fieles aficionados tengan paciencia con él (al fin y al cabo es su primer trabajo remunerado como baloncestista profesional), siempre y cuando tengan claro que no van a encontrar en él al sucesor de Tomás Bellas sino a otro estilo de base completamente distinto, casi contrapuesto. Ahora bien, con un maestro en el banquillo como Aíto (extraordinario en la dirección de jóvenes, de toda la vida de dios) y otro en el parquet como Oliver tendrá ya mucho ganado en su proceso de adaptación. Dejemos que Gran Canaria (la isla, la gente, el equipo) se ocupe de todo lo demás.

5. Siempre es un placer ver jugar a Vanderbilt, universidad sita en Nashville, Tennessee. Siempre es un placer ver a los Commodores sobre todo en su casa, en ese incomparable Memorial Gym que no se parece a ningún otro pabellón (que yo haya conocido) sobre la faz de la Tierra, con sus banquillos no en el lateral sino en los fondos, casi al pie de las canastas. Pero más allá de peculiaridades Vanderbilt acostumbra a jugar buen baloncesto gracias a su técnico Kevin Stallings y a interesantes promociones de jugadores,Jeffery_Taylor_Vanderbilt_InsideOnly pongamos por ejemplo aquella de 2012 con el escolta anotador John Jenkins (carne de Liga de Desarrollo durante todos estos años), el pívot fajador nigeriano Festus Ezeli (hoy ya con un anillo en los Warriors) y el alero-chico-para-todo Jeffery Taylor, jugador interesante donde los  haya. Jordan (sí, ESE Jordan) puso sus ojos en él y le escogió para sus Bobcats (hoy ya Hornets) en el 31 del draft (lo que viene siendo el 1º de la segunda ronda), justo un puesto detrás de Ezeli y ocho detrás de Jenkins por cierto. Su elección desató la euforia en las buenas gentes de Charlotte que creyeron (tanto más tras sus magníficas actuaciones en las ligas de verano) haber conseguido un verdadero robo. Bueno, pues no. La realidad como tantas otras veces vino a poner las cosas en su sitio, primero en forma de lesión (aquiles) y luego en forma de sanción por un lamentable episodio de violencia de género que él mismo reconoció y por el que le cayeron 24 partidos. Así las cosas (y tras múltiples idas y venidas a la Liga de Desarrollo) los Hornets acabaron cortándole hace pocos meses. Se le cerraba así la puerta de la NBA pero a cambio se le abría de par en par la de Europa, gracias además al pequeño detalle de que Taylor es sueco; no sueco de conveniencia sino sueco sueco, sueco de pura cepa, nacido en Norrköping mientras su padre estuvo jugando allí. De hecho ha defendido ya la camiseta de su selección, de hecho hasta participó en el Eurobasket 2013 con notable éxito de crítica y público. Dicen que le ha fichado el Real Madrid para sustituir a KC Rivers (que la cosa de los pasaportes la tiene algo más revuelta, por lo visto), de hecho todos los medios lo dieron por hecho hace un par de meses aunque yo a día de hoy no he sido capaz de encontrar confirmación alguna al respecto, bien porque las cosas de palacio van despacio o bien porque soy así de torpe y no habré sabido dónde buscar. Sea como fuere (y dando por supuesto que finalmente llegue a la casa blanca) que nadie espere un clon de Rivers porque su posición podrá ser similar pero su juego es muy distinto: más defensa, más físico, menos tiro que su antecesor. Y más carácter, también. Esperemos que mezcle bien con un equipo tan hecho como este Madrid.

6. En los cinco casos anteriores les he vendido optimismo a raudales pero no se me vengan arriba, no todo ha de ser jijí jajá, me temo que con éste que viene ahora voy a bajar un poco (bastante) el listón. Señoras, señores, les presento a los gemelos Wear, Travis y David Wear, dos gotas de agua como no podía ser de otra manera, dos esbeltos yogurines a los que imaginamos intercambiándose exámenes y castigos sin que sus profesores se dieran cuenta cumpliendo así con la mística asociada a su condición.DavidWearTravisWear Juntos llegaron a North Carolina, juntos decidieron cambiar de aires y emigrar a la soleada California en busca de mejor fortuna, juntos aterrizaron en UCLA, juntos se graduaron cumpliendo casi en la cancha ese mismo papel intercambiable que les imaginábamos en las aulas. Las diferencias (más allá de que el uno llevaba el 12 y el otro el 24) eran sólo de matiz: Travis, a menudo titular, era más completo, algo (sólo algo) más interior, algo menos alérgico a las zonas; David, por lo general suplente, era aún menos fajador si cabe, prototípico cuatro abierto (y decir cuatro es decir mucho) con buena mano y pare usted de contar. Acabada la carrera se separaron finalmente sus destinos, la adultez es lo que tiene: Travis fue a parar a los Knicks para confirmar el hecho evidente de que allí ya juega cualquiera (de hecho recientemente han fichado a Sasha Vujacic, por si nos quedara todavía alguna duda), David en cambio hubo de buscarse la vida (como tantos otros) en la D-League. Supongo que habrán sido sus números en esa competición y (sobre todo) en la pasada Liga de Verano los que han llevado al Fuenla a contratarle, algo que como ya habrán deducido a partir de todo lo anterior no me hace especial ilusión; fíjense que hasta me preguntaron en Twitter si mejoraba a Daniel Clark (comparación odiosa donde las haya) y respondí que para mí no, en absoluto. Dicho lo cual, si yo fuera aficionado fuenlabreño tampoco me preocuparía demasiado al respecto. Primero porque acaso mi recuerdo sea exagerado, porque puede que haya progresado mucho desde entonces. Segundo porque no soy de fiar, no soy un experto sino un mero aficionado cuyo atrevimiento va en paralelo a su ignorancia. Y tercero (y principal) porque bastante tienen ahora mismo con preocuparse sobre si saldrán en ACB como para preocuparse de con qué jugadores saldrán (en su caso) en ACB.

Y hasta aquí. Me habría encantado dedicarle también un parrafito a ese magnífico fichaje del Valencia Basket llamado John Shurna (por quien siento especial debilidad desde su etapa en Northwestern) pero en este caso no tendría sentido que yo se lo presentara ya que ustedes lo conocen ya de sobra tras su etapa en Badalona. Como me habría encantado dedicarle unos parrafillos al flamante fichaje de la Penya Ousmane Drame (Quinnipiac) y al no menos flamante obradoirista Alec Brown (Wisconsin Green-Bay), pero si lo hiciera les estaría vendiendo la moto (aún más si cabe) dado que apenas pude ver jugar a sus respectivas universidades (y bien que lo siento) como para tener formada una opinión. Como me encantaría poder dedicarle algunas líneas a jugadores interesantísimos como Juwan Staten (West Virginia), Askia Booker (Colorado), Jordan Sibert (Dayton), LeBryan Nash (Oklahoma State), Jonathan Holmes (Texas), Emmy Andújar (Manhattan) o Matt Stainbrook (Xavier), me encantaría porque eso significaría que les veríamos por aquí pero por ahora no parece que sea el caso (ni por ningún otro sitio, que yo sepa), por si acaso ahí les dejo sus nombres para lo que gusten mandar. Como me encantaría escribir algo también de tíos como Miljenovic, Vezenkov, Sobin, Vrkic, Musli, McGrath, Caloiaro, Benite, incluso Doncic, Yusta o Rico… pero como dijo aquél, hoy no toca, hoy la cosa iba sólo de denominación de origen NCAA. Además que creo yo que ya está bien, que con seis imágenes refrescantes tienen más que suficiente. No se me vayan a enfriar.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

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Hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran cajas (de ahorros, me refiero), hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran inmobiliarias, hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran compañías de seguros, hubo un tiempo en que mirábamos a la ACB y todo eran camisetas vacías pidiendo a gritos que se apiadara de ellas un patrocinador. Hoy todavía estamos en ese tiempo (y lo que nos queda) pero se aprecian a veces en lontananza leves indicios, no tanto de recuperación como de las ganas que algunos tienen de echarle imaginación. No es que veamos la luz al final del túnel (dónde habré oído yo esto antes) sino que el túnel tiene grietas por las que se cuela alguna rafaguilla de luz de vez en cuando. Por esas rendijas entraron marcas tan prestigiosas como Gescrap o MadCroc, que antes de llegar al baloncesto ni sabíamos que existieran y que una vez se fueron seguimos sin saber que aún sigan existiendo, de hecho a alguna de ellas aún la deben de andar buscando para que pague lo que dejó a deber. Y por esas rendijas han seguido entrando firmas insospechadas, marcas cuya mera enunciación nos habría hecho descojonarnos de risa (de qué iba a ser si no) hace apenas unos años, pero que hoy mejor será que nos las tomemos muy en serio ya que representan el presente (valga la redundancia) y hasta el futuro de esta competición…

La Bruixa d’Or, por ejemplo. Si hace años hubiéramos tenido un equipo llamado La Bruja de Oro Manresa probablemente habríamos pensado que alguna editorial había tomado al asalto la ACB para promocionar así su colección de literatura infantil: Blancanieves Real Madrid, Caperucita Roja Murcia, El Príncipe Azul Estudiantes, El Corsario Negro Bilbao, Peter Pan Joventut, Josean y las Judías Mágicas Baskonia, El Pollito Pío Gran Canaria, La Isla del Tesoro Tenerife, Cenicienta Valladolid, El Patito Feo Fuenlabrada, Los Tres Cerditos… (vale, a éste casi mejor no lo ubico, no vaya a ser que alguien se ofenda). Afortunadamente el equipo manresano no se llama La Bruja de Oro sino La Bruixa d’Or, parece lo mismo pero no es lo mismo, el catalán es un idioma mucho más sutil que el castellano sin ninguna duda, pruebe a decir cojones y resultará de lo más ordinario, pruebe en cambio a decir collons y quedará hasta elegante. La Bruixa d’Or no es ningún cuento sino una administración de loterías, qué digo una, la administración de loterías por antonomasia, ubicada en Sort y que reparte suerte (como su propio nombre indica) año tras año sobre todo en estas señaladas fechas. Interesante cosa que las administraciones de loterías desembarquen en el patrocinio deportivo, por esa misma regla de tres no sé yo a qué esperan Doña Manolita o La Hermana de Doña Manolita (que también existe) para acoger en su seno por ejemplo al Fuenla, el Manresa de la Meseta como si dijéramos. Ahí les dejo la idea, para lo que gusten mandar.

Y qué decir del Tuenti Móvil Estudiantes. Tuentimóvil, qué bonito, dicho así todo junto suena casi a coche de los Autos Locos (Pier Nodoyuna y Patán, Penélope Glamour, los Hermanos Macana, si no sabe de qué le hablo alégrese, es una mera cuestión de edad) o al de Los Picapiedra (que era en realidad el troncomóvil, también sería buen nombre para una empresa de telefonía). Fíjense si será supina mi ignorancia en estas materias que yo aTuenti la tenía por una especie de red social de iniciación a la española, que algunos aún seguirán en ella de por vida (como hay quien sigue de por vida en la preadolescencia) pero que a la mayoría les debió servir de paso previo para dar luego el salto al Féisbuc, al Guasap, al Túiter y demás zarandajas que nos traen a mal traer en estos tiempos. Eso pensaba yo que era Tuenti, pero… ¿Tuenti Móvil? Se lo comenté a mi asesor tecnológico (o sea mi hijo), ¿sabes que ahora Estudiantes se llama Tuenti Móvil Estudiantes?, a lo que me respondió que sí, que por supuesto, que cómo no habría de saberlo, que él ya conocía de sobra la empresa y que de hecho es a la que tiene pensado apuntarse cuando se ponga Internet en el móvil, dado que ofrece las tarifas más baratas del mercado (paja mental que se ha hecho él solo consigo mismo, por ahora con el wifi de casa va que chuta, lo de ponerle tarifa de Internet todavía tendrá que esperar, aún por muy barata que sea). Todo un hallazgo que esperemos que no caiga en saco roto, que ojalá sigan raudos y veloces su ejemplo (el del patrocinio ACB, me refiero) Amena, Yoigo, Simyo, tantas otras (no, no incluyo a Orange, líbreme el cielo, con lo que ya patrocina tenemos más que suficiente, y eso que se me ocurren un par de equipos ideales para tenerle como espónsor por una mera cuestión indumentaria). ¿Imaginan por ejemplo un derby madrileño Tuenti Móvil Estudiantes-Pepephone Fuenlabrada, retransmitido además por Orange Arena? Es más: ¿podrán decir libremente Tuenti Móvil los narradores de Orange Arena cuando retransmitan al Estu, o lo tendrán prohibido para no hacerse a sí mismos la competencia? Es más: ¿será por esto por lo que cada vez le televisan menos partidos al Estu (y menos aún que le van a televisar como siga jugando así)?

Claro que si todo esto les parece raro no se pierdan ya lo de Unicaja, que en este caso nada tiene que ver con dicha entidad financiera sino con ese otro rótulo que sus jugadores llevan sobre las espaldas en los partidos de Euroliga, entre el apellido y el dorsal: AP-46 Pedrizas, tal cual. Sí, es exactamente lo que parece, una autopista de pillaje digo de peaje, la también denominada Autopista del Guadalmedina (la Güiquipedia hace milagros), que al parecer facilita el acceso a Málaga (previo pago, of course) evitando de paso las sinuosas y procelosas curvas del Puerto de Las Pedrizas, como su propio nombre indica. Pues nada, los aficionados al baloncesto les damos la bienvenida y les deseamos una feliz estancia en nuestras camisetas, faltaría más, lo que ya no sé es si sus usuarios compartirán esa misma felicidad cada vez que les toca pasar por caja. No hace mucho leí que el Presidente de la Patronal de Autopistas había tenido la luminosa idea de pedir que se cobre también peaje en las autovías para así atajar la grave crisis que atraviesa el sector (hay que ver, qué hombre tan inteligente), no sé muy bien cómo encaja ese discurso con esta huida hacia adelante de esponsorizar (siquiera mínimamente) a una entidad deportiva. Y además, ¿por qué sólo en Euroliga? ¿Creerán acaso que por emitirse los partidos en una plataforma de pago el target (o como se diga) de espectadores se asemeja más al de sus potenciales usuarios? ¿Creerán acaso que así llegan también al público internacional, que los aficionados turcos, lituanos o eslovenos dirán al verlo, anda mira, si alguna vez en nuestra vida viajamos a Málaga y decidimos acercarnos a conocer Antequera ya sabemos por donde tirar? Lo dicho, bienvenidos sean y ya que están aquí no dejen de comentar a sus compañeros lo bien que se está a ver si así se anima alguno más, de hecho sería un puntazo si así fuera, de hecho nuestros equipos ya no parecerían equipos sino robots de la Guerra de las Galaxias, R-2 Real Madrid, R-3 Estudiantes, AP-1 Baskonia, AP-2 Zaragoza, AP-4 Sevilla, AP-6 Valladolid, AP-7 Barça, AP-41 Fuenlabrada, AP-53 Obradoiro, AP-68 Bilbao… (ya ven que me lo he currado). Eso sí, por favor, no se les olvide pasar por caja antes de salir.

Y luego hay también marcas cuya llegada al baloncesto deberíamos valorar en su justa medida por el efecto arrastre que podrían ejercer en sus congéneres, es decir, lo que vienen siendo las empresas del sector. Pongamos por ejemplo UCAM, la Universidad Católica de Murcia, cuyo aterrizaje en las camisetas de la entidad pimentonera (qué cursilada) bien podría provocar que siguieran sus pasos otros centros del saber, así católicos como agnósticos, así públicos como privados, tanto da entre otras cosas porque al paso que vamos los públicos serán también privados pasado mañana. Quedaría una monísima ensalada de siglas, una especie de NCAA a la española… excepto por el pequeño detalle de que aquí no habría más universitarios que los que venden los bocadillos y los que limpian el pabellón, acaso también los que pasan la mopa. El signo de los tiempos, ya saben. Y qué decir del efecto arrastre que podría provocar el insigne Sr. Roig si se dejara de componendas y subterfugios, de culturas y esfuerzos y demás zarandajas y llamara por fin a su equipo Mercadona Valencia (Hacendado Valencia y Bosque Verde Valencia también valdrían), cómo no imaginar al resto del sector perdiendo el culo (si lo tuvieren) por seguir sus pasos: El Corte Inglés Real Madrid (Dios los cría y ellos se juntan), Ahorramás Estudiantes, Alcosto Fuenlabrada, Carrefour Baskonia, Hipercor Zaragoza, Alcampo Sevilla, Caprabo Barça, Eroski Bilbao, El Árbol Valladolid, Inditex Obradoiro… (no, por ahora no me consta que Inditex trabaje el tema de la alimentación, pero todo es ponerse). Ya en su día tuvimos un Caprabo Lleida, un Valvi Girona, un Covirán Granada y hasta un Tenerife Número 1 por ejemplo, no es un gremio que nos sea nuevo, acaso sólo necesite un leve empujoncito para volver a depositarnos su confianza. En sus manos lo dejo, Sr. Roig.

Este maravilloso mundo del patrocinio deportivo me lleva siempre a hacerme un montón de preguntas, algunas de las cuales amenazo con compartir con ustedes. Por ejemplo: ¿Todo producto es susceptible de esponsorizar a un equipo de baloncesto (o de lo que sea), o hay marcas que nos chirriarían, por una mera cuestión de sentido común? ¿Cómo reaccionaríamos ante nombres como Mimosín Real Madrid, Nenuco Estudiantes, Dodotis Joventut, La Española Barça, Paellador Valencia, El Cobrador del Frac Valladolid, Espárragos Cojonudos Baskonia? ¿Cabría siquiera imaginar en nuestras camisetas (de baloncesto o de lo que fueran) marcas como Supositorios Rovi, Hemoal, Micralax, Prenatal, Indasec (para esas pequeñas pérdidas de orina), Eau de Rochas, Chanel nº 5, tantas otras? [Cuentan que hace ya unos cuantos años una afamada marca de preservativos ofreció una pasta por aparecer en las camisetas del equipo de fútbol más laureado sobre la faz de la Tierra, cuentan también que la directiva de dicho club rechazó de plano tan sustanciosa oferta, será que la cosa del Durex no les acabó de encajar con aquello de que las mocitas madrileñas van alegres y risueñas cuando juega su Madrid] O bien: ¿Qué demonios hace una bebida como San Miguel 0,0 patrocinando al baloncesto, en otro tiempo la ACB, hoy la FEB? (y no, nada tiene que ver que un jugador de ese apellido luzca ese dorsal, dado que no le pagan ni un duro por el detalle) ¿Cómo es posible que un producto apellidado precisamente cero cero no patrocine a la liga de fútbol, siendo como es ese 0-0 el resultado balompédico por antonomasia? [Es más, creo sinceramente que si yo fuera el responsable de publicidad de dicha marca montaría en los campos de fútbol una campaña como esas que montan los burguer en los pabellones NBA… sólo que al revés: en vez de dar dos por uno en hamburguesas si el equipo local pasa de 100, regalaría dos por uno en cervezas (sin) en los bares de alrededor si el partido acaba 0-0. Imaginen ese tiempo de descuento, ese delantero local a punto de marcar el gol de la victoria, esos aficionados debatiéndose entre la alegría de ver ganar al equipo de sus amores o la alegría de que les salga gratis la caña (sin) de después…]

En cualquier caso todos esos patrocinios más o menos atípicos deberían abrirnos los ojos, deberían hacernos entender que hay otros mundos pero están en éste, frase clásica publicitaria que queda muy socorrida en un post dedicado a la publicidad. Si Mahoma no va a la montaña tendrá que ser la montaña la que vaya a Mahoma, si los patrocinadores no vienen al baloncesto tendrá que ser el baloncesto el que vaya a buscarlos donde sea menester. Al cine, por ejemplo. El mundo del cine ha hecho alguna aparición esporádica en las camisetas futbolísticas pero es todavía un territorio inexplorado en las baloncestísticas, y ello cuando hemos visto películas que les habrían venido a nuestros equipos como anillo al dedo, Titanic Barça (en otro tiempo Titanic Real Madrid), Avatar Estudiantes, Men in Black Bilbao (ésta era obvia), Dulce Pájaro de Joventut, Lo Imposible Valladolid, Ninette (y un señor de) Murcia, El Sitio de Zaragoza. O qué decir de esas superproducciones musicales tan en boga en nuestros teatros de la Villa y Corte, imaginen por ejemplo Mamma Mía Real Madrid, Hoy no me Puedo Levantar Baskonia, Los Miserables Valladolid (no se me enfaden, recuerden cómo acaba), Más de Cien Mentiras Estudiantes, Marta Tiene un Marcapasos… no, ésta ya sí que no, sería una crueldad innecesaria endosarle ese nombre a equipo alguno. Todo tiene un límite.

O como dijo aquél, yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto naves en llamas más allá de Orion, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de nosedónde, he visto a un partido político patrocinando a un club deportivo… Créanselo porque es absolutamente cierto, no de forma encubierta sino con total impunidad, que se me enrede ahora mismo el dedo entre las teclas si les miento, sucedió hacia finales de los setenta o principios de los ochenta del pasado siglo, fue en León y el equipo creo recordar que era de voleibol (aunque de esto último ya no estoy seguro), debió quedarse de repente sin espónsor y el partido mayoritario en aquel entonces decidió patrocinarlo, soltarle una pasta a cambio de que luciera en su denominación y en sus camisetas las siglas de la Unión de Centro Democrático. Y así cuando en los telediarios y en los estudioestadios de aquel entonces se daban los resultados del voleibol (sí, en los telediarios y en los estudioestadios de aquel entonces se daban los resultados del voleibol y hasta los de la Liga Nacional de Tenis de Mesa, ya les dije que había visto cosas) aquel equipo era mencionado como UCD León, tal cual aparecía en pantalla… Ergo con ese precedente no hará falta que les cuente el inmenso abanico de posibilidades que se abre ahora mismo ante nuestros ojos: PP Valencia, PSOE Sevilla, CiU Barça, ERC Manresa, IU Fuenlabrada, PNV Bilbao, Sortu GBC, BNG Obradoiro, Coalición (Gran) Canaria… En peores cosas se han gastado en todos estos años el dinero que no tienen, el que reciben de subvenciones y hasta el que les cae del cielo (ese que algunos malpensados llaman financiación irregular), a ver por qué no se habrían de dejar también en nosotros algunos eurillos (siquiera fuera para blanquearlos). Si al fin y al cabo hemos anunciado aseguradoras de dudoso gusto, especuladores inmobiliarios con o sin burbuja, entidades financieras con o sin preferentistas, diputaciones provinciales con o sin presupuesto, si hasta hemos vendido empresas de explotación laboral (ay perdón, quise decir de trabajo temporal, en qué estaría yo pensando), a ver por qué nos habríamos de asustar ahora de tener que vender partidos políticos, conglomerados fraudulentos, organizaciones mafiosas e incluso casas de lenocinio si ello fuera menester (ejemplos todos ellos independientes entre sí, no vayan a pensar que estoy comparando a unos con otros). Recuerden una vez más que la realidad siempre supera a la ficción. Si ya les parece raro todo lo que hemos visto, no quieran ni imaginar lo que aún nos quedará por ver.

realidades paralelas   2 comments

Realidad A: téngase un modesto club ubicado en la esquina noroeste del mapa, uno de esos que se ven obligados a reinventarse cada temporada, que fichan y fichan y vuelven a fichar suplentes ajenos, desechos de tienta, temporeros varios, criaturillas recién salidas del cascarón que emprenden cada verano el camino de Santiago no tanto para obtener el jubileo como para revalorizarse y/o relanzar su carrera, luego una vez que lo hacen si te he visto no me acuerdo, adiós muy buenas, fue un placer. Los peregrinos de este verano se llamaron Xanthopoulos, Durand Scott, Muscala, Delas, Minnerath, sobre sus frágiles hombros la responsabilidad de borrar el recuerdo que dejaron Kendall, Hummel, Mejri, Buford, de borrar incluso el recuerdo del gran Andrés Rodríguez, luego pídale a todos ellos que funcionen desde el primer día, pídale a Moncho Fernández que de ahí saque un equipo desde el primer día como si no hubiera pasado nada, otro acaso le diría que los milagros casi mejor pídaselos al Santo, él en cambio se pone y lo hace, saldrá mejor o peor pero lo hace, podrá tardar más o menos pero lo hace, vaya si lo hace, a las pruebas me remito.

Realidad B (nunca mejor puesta dicha letra): téngase otro club pero éste ya ubicado en la esquina nordeste del mapa, éste ya no modesto sino grande entre los grandes, tan grande que incluso es más que un club, la mera definición de club hace ya muchos años que se le quedó pequeña. Un club que cuando se reinventa no lo hace por necesidad sino por vicio, es lo que pasa cuando tienes el dinero (del fútbol) por castigo, que se te antoja Spanoulis y Teodosic y McCalebb y la madre que les parió y te vas a por todos ellos como si no hubiera un mañana, puede pasar que todos ellos te digan que no pero ello no habrá de arredrarte en absoluto porque aún podrás fichar a lo más florido y granado del panorama continental, Lampe, Nachbar, Dorsey, Papanikolaou, Pullen, la de dios, claro que siempre habrá algún tocapelotas que te dirá que dónde vas con tanto cuatro cuando se suponía que estabas buscando un base, que dónde vas con Pullen cuando se suponía que estabas buscando un (verdadero) base, es bien sabido que la tocapelotez es una cualidad inherente al ser humano, somos así, algunos nos empeñamos en ver cromos repetidos donde deberíamos ver un plantillón inmarcesible, no tenemos remedio…

Ahora bien, ¿qué sucede cuando ambas realidades paralelas se entrecruzan? [Ya sé que en el colegio nos explicaron que dos líneas paralelas nunca llegan a juntarse pero recuérdese que esto es deporte, nuestras realidades no se rigen por las leyes de la física, aquí todas las líneas (aún por muy paralelas que sean) se cruzan al menos un par de veces por temporada] En condiciones normales a nadie podría extrañarle que la realidad B aplaste a la realidad A, sobre todo si tenemos en cuenta que todo el equipo A cabe (en términos económicos) en un solo jugador del B. Claro que también puede pasar que no haya aplastamiento y el equipo B se limite a ganar sin excesos al A, mera faena de aliño, a cubrir el expediente y a otra cosa mariposa. Por pasar puede pasar incluso que A gane a B, no es fácil que el pez chico se coma al grande pero tampoco es imposible, al fin y al cabo un mal día lo tiene cualquiera. Lo que ya no suele pasar de ningún modo, lo que ya no cabe en cabeza humana es que A no se limite a ganar a B sino que se dé incluso el gustazo de humillar a B. Y sin embargo…

Y sin embargo la historia nos contará que el pasado sábado 23 de noviembre la realidad A, por otro nombre Obradoiro o simplemente Obra (también Río Natura-Monbús, pero me permitirán que prescinda de apellidos publicitarios para la ocasión), se permitió el lujo de humillar a la realidad B, por otro nombre Fútbol Club Barcelona o simplemente Barça. Hasta ahí los hechos, pero si usted no los vio es muy posible que además (y por el mismo precio) me demande una explicación. Pues qué quiere que le diga, ya me gustaría poder dársela. Ya me gustaría poder explicar el hecho de que aquellas criaturillas compostelanas  parecieran un señor equipo mientras que en cambio las rutilantes estrellas blaugranas parecían poco menos que una banda, ya me gustaría saber cómo demonios explicar que (por poner un solo ejemplo) un tipo como Óscar Junyent que ya andaba por allí cuando Naismith colgó las cestas de melocotones le pintara la cara a una leyenda viva del basket europeo como Ante Tomic, también de paso a sus amigos según iban pasando por allí; ya me gustaría poder explicar que a ratos pareciera que el único que tiraba del carro de aquel Barça fuera Abrines, precisamente Abrines, nada más y nada menos que Abrines…

Dirán en Can Barça que tienen coartada, cómo no habrían de tenerla, siempre ha de haber un empedrao para echarle la culpa, siempre tenemos una excusa para cada ocasión. Dirán que volvían de Belgrado, de ganar sobradamente en un feudo otrora inexpugnable como es la Pionir; dirán que estaban extenuados por tan gran esfuerzo y tan largo viaje (no quiero ni pensar si en vez de en jueves hubieran jugado en viernes), que no se puede estar a todas, que acaso el precio que tengas que pagar por ganar en Serbia sea palmar luego en Galicia tres días después. Dirán que tienen muchos nuevos (¿y Obradoiro?), que apenas les ha dado tiempo a conjuntarlos, que algunos llegaron con el tiempo justo y sumamente cansados tras el Eurobasket, que así no hay manera. Dirán que con tanto partido apenas les queda tiempo para entrenamientos (como si eso en esa casa fuese algo nuevo), que apenas tuvieron dos días para preparar lo que Obradoiro se tiró preparando una semana entera. Dirán misa en arameo si es preciso, quién sabe si apelarán incluso al socorrido maltrato arbitral (precedentes hay al respecto), podrán decir lo que quieran pero probablemente se les pasará por alto un pequeño detalle: un grande puede perder pero no puede perder así, de ningún modo, ni aún por muchas excusas que tenga. Un Barça puede caer como cayó en Bilbao, faltaría más, pero de ningún modo puede dar la patética imagen que dio en Santiago.

Un Barça puede tener (y de hecho tiene) una gran plantilla, que además tenga un gran equipo ya es otro cantar. Un Barça puede gastarse el dinero (del fútbol) a espuertas, ya otra cosa es que además sepa cómo y en qué se lo gasta. Te das el lujo, compras jugadores contrastados, la flor y nata del basket europeo, todo eso está muy bien pero a veces entre estar contrastado y estar ya de vuelta sólo hay un paso y algunos ya parecen haber empezado a darlo (mención especial para Nachbar en ese aspecto). Como sólo hay un paso entre tener la cabeza fría y ser un pichafría (mención especial para Nachbar, de nuevo), como sólo hay un paso entre tener la cabeza caliente y que esa misma calentura al final se te vaya de las manos. A algunos ya nos pareció en verano que meter a dos tipos como Lampe y Dorsey en el vestuario del Barça era como meter al zorro a cuidar las gallinas (dicho sea con todos los respetos y sin ningún ánimo peyorativo, líbreme el cielo), en este caso además dos zorros por el precio de uno. Por ahora no me consta que hayan provocado ningún incendio de puertas adentro pero parecen siempre a punto de provocarlo de puertas afuera, jugadores al borde de un ataque de nervios como si dijéramos. O quizá no, o será acaso que les miro con malos ojos, no lo voy a negar: miro a Lampe y veo a un tipo de calidad excelsa que se cree siempre mucho más importante que el equipo en el que está, sea éste cual sea; miro a Dorsey y veo a un jugador físicamente imponente pero que apenas ha evolucionado desde aquel otro que conocí hace seis años en Memphis (Universidad de), más allá de ponerse músculo; aquellos Tigers (entre los que estaba un tal Derrick Rose) perdieron una final universitaria por su manifiesta incapacidad para atinar con los tiros libres, basta ver hoy a Dorsey para comprobar que no aprendió nada de aquella experiencia. Si además de físico tuviera baloncesto las franquicias NBA se estarían pegando por él, si además de físico y baloncesto tuviera también algo de seso (sin equis, no se confundan) no le veríamos por Europa ni de visita. No es el caso, me temo.

¿Qué más? Marcelinho constreñido, Sada en decadencia (según se le van yendo las virtudes se le van apreciando más las carencias), Navarro aún convaleciente, Tomic en lo suyo, júntenlo con Nachbar y tendrán la pareja con más talento y menos sangre del Continente. Oleson y Lorbek lesionados (que estará por ver cuándo y cómo vuelven, sobre todo el segundo), Todorovic y (en su caso) Herzonja infrautilizados, al menos parece que Pascual ya perdió el miedo de poner a Abrines (a la fuerza ahorcan), veremos lo que le dura. Y Pullen, Pullen que no es un base (o no es lo que yo entiendo por un base), Pullen que es más dos que uno y que además va por libre, se lo das a un modesto a razón de treinta minutos por noche y lo mismo le arregla la temporada (o se la acaba de hundir), se lo das a un Barça y te preguntas qué demonios pinta allí. Dirá el barcelonismo que para este viaje no hacían falta alforjas, para utilizar a Pullen de revulsivo tiratriples en situaciones desesperadas mejor habrían hecho en quedarse con Jasikevicius que estará mayor pero es casi de la familia, y que además las mete cuando es menester. Dirá el barcelonismo que a ver qué sentido tuvo pasarse todo el verano buscando un base para acabar trayéndose un sucedáneo, para acabar tirando con lo que ya tenían, un Sada ya de vuelta y un Marcelinho que a estas alturas ya ni sabe lo que es.

Pero no es sólo cuestión de jugadores, no vayan a pensar. Saben que el juego de este Barça se me hace bola, por lo que vengo leyendo por ahí sospecho que no soy el único. No es de hoy ni de ayer, son años así, años en los que las victorias y los títulos enmascararon una especie de engrudo de difícil digestión. Hubo (por ejemplo) un Barça triomfant 2009/2010 que arrasó toda la temporada, que se llevó Copa y Euroliga y que no se llevó finalmente la Liga por la gracia de SanEme, quizás hoy muchos recuerden con nostalgia aquellos resultados pero no estará de más recordar que su filosofía de juego era exactamente la misma, este Marcelinho encorsetado que vemos hoy es exactamente ese mismo Ricky escayolado que veíamos entonces, ese del que no entendíamos que no diera un paso al frente cuando quizá no le dejaban darlo. Aquel Barça ganó títulos pero dejó efectos colaterales, la caída en picado de asistentes al Palau Blaugrana no habrá sido el menor de ellos, resulta muy socorrido echarle todas las culpas a la crisis pero quizá deberían recordar que el espectáculo también lleva espectadores, miren a su odiado rival si les queda alguna duda. Muchos se limitan a hablar de defensa, demasiadas veces se dice que Xavi Pascual es defensivo pero yo no concibo esa razón, Xavi Pascual será defensivo en la misma medida en que otros entrenadores también lo son ya que todo buen juego parte de una buena defensa. La verdadera cuestión no es la defensa sino el no soltar las riendas en ataque, ese tener al equipo permanentemente atado en corto, esa manifiesta incapacidad de cambiar el ritmo, ese baloncesto tan (generalmente) eficaz como gris, espeso, pegajoso. Las penas con pan son menos, el aburrimiento si ganas te lo perdonan pero como un día dejes de ganar estás perdido. Tengo a Xavi Pascual por un gran entrenador, jamás me habrán leído otra cosa, tiren para atrás en este blog y encontrarán múltiples pruebas al respecto. Tengo a Xavi Pascual por un gran entrenador, pruebas más que sobradas ha dado de ello (recuérdense sin ir más lejos las dos últimas finales ACB)… pero que me guste o no ya es otro cantar.

En cualquier caso no creo que el barcelonismo deba hacer un drama de todo esto, no todavía al menos, no al menos en lo que a resultados respecta. Hace ahora más o menos un año las cosas no eran tan diferentes, baste con recordar que el Barça empezó la Liga 2012/2013 perdiendo en casa contra el Valladolid (¡¡¡el Valladolid!!!), que en fechas posteriores tuvo alguna otra derrota no menos dolorosa, que anduvo en apuros hasta para meterse en la Copa… y que una vez llegó a la Copa la ganó con solvencia, que ya puestos hasta se metió en la Final Four euroliguera y que hasta le forzó el quinto al Madrid en la ACB (y apuntito estuvo de llevársela), todo lo cual fue visto por muchos como una bendición del cielo, si lo comparaban con cómo habían empezado la verdad es que no pudieron acabar mejor, recuérdese incluso que hasta hubo algún iluminado de la acera de enfrente que aprovechó la coyuntura para proclamar a los cuatro vientos que lo hicieron aposta, que tiraron a propósito la temporada regular para así reservar fuerzas para los playoffs. No descarten que este año se repita la historia, el deporte tiene sus tiempos, esto es muy largo, ni el Madrid podrá mantener eternamente su actual nivel de excelencia ni al Barça le durará demasiado este nivel de miseria (entre otras cosas porque ya hará lo que sea para mejorarlo, tirando de chequera si es preciso). Madrid y Barça son también realidades paralelas en cierto modo, el tiempo dirá si llegarán a cruzarse o no.

Y eso sí, mantengamos siempre bien presente que los equipos (aún por muy grandes que sean) nunca pierden solos. Para que un grande la cague de ese modo contra un pequeño no basta con que el grande lo haga todo mal, también hace falta que el pequeño lo haga todo bien. Siempre me dio rabia esa prensa deportiva que explica las derrotas del Madrid o el Barça sólo en base a los errores cometidos por el Madrid o el Barça como si la derrota sólo fuera culpa suya, como si enfrente no hubiera también un rival. Siempre me dio rabia esa prensa deportiva y sospecho que hoy no he hecho más que ponerme a su altura, y por eso siento rabia de mí mismo. Sirva al menos este último párrafo de reconocimiento a Corbacho, al jugador antes conocido como Freire (o sea, Rafa Luz), a Dewar y Pumprla (nunca sé cómo escribirlo), a todos los que ya fueron mencionados anteriormente y por supuesto, cómo no, a ese Moncho Fernández que tras su reputada imagen de cascarrabias esconde un extraordinario entrenador en su interior. En apenas una semana volverán a su cruda realidad, a esa pelea por la permanencia (si es que algo queda en la ACB del concepto permanencia) o por volver a rondar las mieles del medio de la tabla, tanto dará porque lo que ya nadie les podrá quitar será el recuerdo de aquel día en que su realidad se fue a cruzar con la del Barça. O para ser más exactos, del día aquel en que su modesta realidad se llevó por delante a la opulenta realidad del Barça. Nada menos.

el síndrome de Stobart   2 comments

Tengo un compañero de trabajo que tiene un amigo que a su vez es amigo de un jugador ACB. Pero no piense en un jugador del Estu, el Madrid o el Fuenla por aquello de que compartan vecindad con el que suscribe, no piense en un jugador destacado ni medianamente importante de la Liga, no, más bien prepárese para viajar a las profundidades abisales (y abismales) de nuestra competición. El jugador al que me refiero no le sonará de nada salvo que su conocimiento de la Liga sea enciclopédico o salvo que viva usted en las Baleares o en Galicia, el jugador al que me refiero juega (es un decir) en el Blu:sens Monbús, Obradoiro para los amigos, y responde al bello nombre de Micky Stobart. Que llamándose así creerá usted acaso que provenga de Alabama o Wisconsin pero no, nada más lejos de la realidad. Micky Stobart se llama en realidad Miguel Ángel García Stobart y nació hace 27 primaveras en Palma de Mallorca. Cuentan las crónicas (su ficha ACB, más bien) que su puesto es el de pívot, que mide 2,05, que se formó en las categorías inferiores del Barça y que en su trayecto se ha recorrido prácticamente todos los niveles de nuestro baloncesto, desde Mollerussa (EBA) a Mallorca (LEB) pasando en su camino por lugares como Igualada, Valls o Alaior. Y que finalmente en esta temporada 2012/2013, como el lógico y merecido premio a su larga y dilatada trayectoria, pareció haberle llegado por fin la gran oportunidad de la ACB… o algo así.

Cada lunes por la mañana mi compañero de trabajo, consciente de mi filiación baloncestera, se acerca a mi mesa y me dice anda, mira a ver lo que ha hecho ayer el amigo de mi amigo. Cada lunes por la mañana entro con él en Internet a ver los números del tal Stobart, empeño vano e infructuoso donde los haya porque su planilla carece casi por completo de números. De las nueve jornadas que se llevan disputadas Stobart ha jugado sólo en dos, a razón de dos minutos y un día y uno el otro lo que hace un total de tres, lo cual a su vez nos da un promedio de minuto y medio por partido (por partido que juega, entiéndase). En esos tres minutos le ha dado tiempo a tirar tres veces a canasta con nulo éxito, y dado que tampoco ha lanzado tiros libres no le resultará difícil colegir que hasta ahora lleva la friolera de cero puntos anotados. Puede al menos presumir de haber atrapado un rebote (ofensivo) y puede también lamentarse de que le hayan puesto un tapón. Y ya está, ni un solo dígito más. Si usted en un arrebato de cariño decidiera fichar a Micky Stobart para el Supermanager, sepa que la criatura le costaría a día de hoy 76.220 presuntos euros (o como llamen al dinero virtual que ahí se utiliza). No hay en todo el juego un solo pívot más barato que Micky Stobart.

Y cada lunes, tras la rutinaria comprobación, viene la no menos rutinaria lamentación: si al final va a ser lo que dice mi amigo, que a éste le han fichado sólo para cubrir cupo… Pues sí, témome que no anda precisamente desencaminado el susodicho amigo, Stobart es un caso más de cubrecupos, si quieren un caso extremo pero no un caso aislado, en absoluto, repasen las plantillas ACB y encontrarán unos cuantos apellidos más o menos ilustres, más o menos anónimos (y en la mayoría de los casos bastante más jóvenes) de jugadores que andan padeciendo (alguno hasta diría disfrutando) en estos días este mismo síndrome de Stobart: sin ir más lejos en el propio Obradoiro encontrarán otro cuyo nombre les resultará mucho más familiar, Jorge Sanz también cayendo peligrosamente en el anonimato, a este paso acabaremos preguntándonos como en aquella serie del Plus qué fue de Jorge Sanz; y no, esta vez no se tratará del actor. Y quien dice Obradoiro dice cualquier otro, quien dice Jorge Sanz dice Samb, Servera, Alvarado, Marín, Calbarro, Olaizola, Domínguez, Motos, Izquierdo, Edu Ruiz, Adrián García… y sí, incluso Abrines. ¡¡¡Abrines!!!

¿A dónde quiero llegar a parar? Llevo años pensando que la ABP, siglas (entiendo que) de la Asociación de Baloncestistas Profesionales, debería en realidad llamarse ABEP, Asociación de Baloncestistas Españoles Profesionales. Llevo años sin entender que una organización gremial que dice representar a todo un colectivo (hace apenas unos días se lo volvíamos a escuchar a José Luis Llorente en Tirando a Fallar) sólo represente en realidad a una parte de ese colectivo. Llevo años y más años comprobando que el principal (por no decir el único) caballo de batalla de esta Asociación es la adopción de medidas proteccionistas para defender al jugador nacional ante la supuesta amenaza fantasma proveniente del exterior. Me he preguntado muchas veces en todos estos años qué habría pasado en este país si a Comisiones o UGT les hubiera dado por pedir algo similar en (por ejemplo) el sector de la construcción, exigir medidas para que se garantizara en cada obra un cupo de obreros españoles en detrimento de los obreros ecuatorianos, rumanos o centroafricanos pongamos por caso, convocar incluso huelgas si no se cumpliera dicha exigencia… Pues habría pasado que se habría liado la de dios es cristo, y evidentemente con toda la razón del mundo. Y sin embargo la ABP lleva años y más años planteando esta misma política y presentando estas mismas exigencias sin que a nadie parezca importarle demasiado, mirando (casi) todos hacia otro lado porque en este caso se trataría de salvaguardar la supervivencia del jugador nacional como si éste fuese una especie a extinguir. Que está muy bien, no digo yo que no, que soy el primero al que le encantaría ver nuestras plantillas repletas de jugadores de la casa (pero no a cualquier precio), pero que si me pongo en el lugar de un jugador ACB nacido en Cincinnati, Pernambuco, Antananarivo o Sebastopol, pues como que en caso de conflicto con mi club no me sentiría yo muy respaldado por un sindicato al que sé que jamás le mereceré la misma consideración que si hubiera nacido en Soria.

La ABP todavía no ha entendido esa famosa frase de que no se le pueden poner puertas al campo, es un tópico pero es bien cierto, el campo es muy grande, por muchas puertas que le pongas siempre encontrarás un resquicio por el que entrar o salir aún por largo que sea el rodeo que tengas que dar para encontrarlo. Los clubes ACB sí que la han entendido, ya lo creo que la han entendido, lo de encontrar resquicios se les da como hongos (por qué se dirá esto), de hecho llevan media vida haciéndolo. El que hace la ley hace la trampa, póngame usted la excepción de los cupos de formación y ya me encargaré yo de llenarla de contenido aunque para ello tenga que fichar a las criaturas cuando aún no se han destetado ni quitado siquiera el chupete. Hoy la mera contemplación de las promociones de júniors, juveniles y hasta cadetes en nuestros equipos más emblemáticos nos muestra un crisol de nacionalidades que para sí lo quisiera la torre aquella de Babel. Si esto era lo que querían evitar estarán de acuerdo conmigo en que les ha salido como el culo, discúlpenme la expresión.

Pero es que además, y como diría un jurista, niego la mayor (que no sé muy bien qué significa, pero queda bien). No es verdad que gracias a este sistema jueguen más españoles en la ACB. Sí es verdad, cómo no habría de serlo, que gracias a este sistema hay más españoles en la ACB, a la fuerza ahorcan; pero que jueguen ya es otro cantar. Jugar, lo que se dice jugar, juegan básicamente los que jugarían aunque no hubiera cupos, salvo alguna excepción puntual que no hace sino confirmar la regla. ¿El resto? Repasen ustedes las plantillas y constatarán el elevado porcentaje de jugadores nacionales en los últimos puestos de la rotación (o fuera de la rotación, directamente). Que me dirán que siempre ha habido titulares y suplentes, que en todo equipo que se precie conviven los importantes, los del montón y los directamente marginales, ya lo sé, siempre ha sido así y así va a seguir siendo, y hasta puedo entender que en esas últimas categorías haya más jugadores de aquí por tratarse de equipos de aquí; pero lo que ya no me encaja es que esto acabe siendo así casi por imperativo legal. Hemos renunciado a un modelo en el que se privilegia jugar (donde sea, en el país que sea, en la competición que sea) para sustituirlo por uno en el que se privilegia estar. Lo cual puede ser hasta un premio (relativamente) para jugadores como Stobart, pero es una putada (aunque ellos no siempre lo vean así) para todos esos chavales que andan padeciendo el síndrome de Stobart. Jóvenes que en lugar de estar partiéndose la cara en LEB o incluso en EBA, o en la liga francesa o en la portuguesa, están pelándose plácidamente el culo en el fondo de un banquillo ACB. Y luego bien que nos echaremos las manos a la cabeza con todas esas promesas que un día fueron y que sin embargo acabaron quedándosenos en el camino porque sus equipos no les dieron minutos, vaya por dios. Créanme, para este viaje no hacían falta alforjas.

Qué quieren que les diga, probablemente les pareceré un ingenuo (y probablemente lo sea) pero yo abogaría por la desregulación total. Primero porque los aficionados de a pie nos volvemos locos (si no lo estamos ya) con todo este maremágnum, porque llegados a este punto ya no sabemos lo que es cupo y lo que dejo de escupir, ahora quíteme allá este Norel, ahora póngame acá este Satoranski, por dios santo, por dios bendito. Y segundo porque si el remedio ha resultado ser peor que la enfermedad pues quizás haya llegado el momento de dejar que la enfermedad se desarrolle sola a ver por dónde respira, a ver si en verdad es tan grave como parece ser. No faltarán los agoreros que pronosticarán el fin del mundo (pero ese también nos lo pronostican ahora, aún con cupos), que entreverán una ACB sin un solo jugador nacional, la muerte definitiva de nuestro baloncesto, el acabose. Pues vale, pero déjenme que les diga que aún hoy, aunque haya una serie de equipos a los que les cuesta cumplir con los cupos, hay también unos cuantos que sobrepasan con creces esos cupos; y qué casualidad, resulta que a estos últimos es casi a los que mejor les va. Liberalicen el mercado, o bien mantengan si lo así lo quieren el límite de dos extracomunitarios (y extracotonús) pero liberalicen por completo todo lo demás, pura normativa europea sin artificios ni componendas ni colorantes ni conservantes; y no les niego que habrá equipos hechos sólo a base de extranjeros (pero en el pecado llevarán la penitencia: en seguimiento, en fidelidad de sus aficionados, en cohesión grupal al ser cada uno de su padre y de su madre), pero también seguirá habiendo equipos hechos mayoritariamente de españoles, que no sé si ganarán más pero sí serán seguro mucho más felices. Y que cada cual juegue (repito, juegue, no esté) donde lo merezca y no donde la normativa le sitúe; y quien pueda abrirse paso en ACB que se lo abra, y quien no pues que asuma que a veces puede ser hasta saludable tener que salir por ahí a buscarse la vida, que un buen paso atrás ahora pueden ser dos adelante después. Que algunos que hoy juegan en NBA en su día se curtieron en LEB y no parece que se les cayeran los anillos por ello, más bien al contrario, más bien pensaron que aquello era mucho mejor para su carrera que limitarse a estar mirando la ACB desde un banquillo. Ojalá todos, jugadores y (sobre todo) no jugadores, lo tuvieran hoy igual de claro.

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