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DELIRIOS BLAUGRANAS   3 comments

Ficha el Barça compulsivamente. Ficha como si no hubiera un mañana, como si le faltara el aire, como si se acabara el mundo. Ficha todo lo que se menea y lo que no se menea también, ya puestos, no vaya a ser que se empiece a menear. Ficha con ansia, sin medida, sin merma ni tasa, ficha como decía mi madre que comía yo de niño (y aún a veces mi señora, de adulto), hijo, comes sin conocimiento, ficha el Barça sin conocimiento, casi sin saber qué ficha, puro fichar por fichar. Ficha como si tuviera que desahogarse en baloncesto de la carencia de fichajes del fútbol, como la FIFA no nos deja echemos aquí la casa por la ventana no vaya a ser que se olviden de lo que somos. Ficha como si no le importara una mierda (acaso porque no le importe una mierda) esa reciente auditoría que cuantificaba en 5 millones los ingresos y en 27 millones los gastos de la sección, nos podrá importar a usted o a mí pero a ellos obviamente se la suda, los llenazos del Camp Nou pagan sobradamente los inmensos vacíos del Palau, será por dinero.carlos-arroyo-640 Fichan y fichan y vuelven a fichar, fichan para hacer aún más grande la distancia entre el segundo y el tercero (y ello aunque también fiche el tercero), luego cuando vuelva a hablarles de liga de dos, de bipolaridad, de previsibilidad, de liga de la marmota y demás zarandajas no se les olvide volverme a linchar.

Ficha el Barça a Arroyo, Ribas, Perperoglou, Samuels, Vezenkov, Lawal, Diagné, no nos ficha a usted o a mí porque no estamos en el mercado que si no también nos ficharía aunque sólo fuera para llevar el agua. Ficha cincos como para poner una cinquería, hasta un quinteto de cincos (añadiendo a Tomic) podría alinear si le diera la vena (acaso sea ese el sueño húmedo de Pascual y no nos hayamos enterado), una especie de cinco por cinco (veinticinco) como si dijéramos. Ficha a un Perperoglou que es el pegamento que todo buen equipo necesita, ficha a un Pau Ribas que haría las delicias de cualquiera, hasta ahí todo normal, lo emocionante llega cuando se pone a buscar base y dispara a todo lo que se mueve como si le diera igual huevo que castaña, director que anotador, cerebral que crepuscular, viejo que joven, Prigioni que Shved… o que Arroyo, pongamos por caso.

Ficha el Barça a Arroyo a sus 36 años cumplidos, aún éramos jóvenes cuando le veíamos trotar a la vera de Raül López por esas canchas de dios (del dios mormón de Salt Lake City, para ser exactos). Ficha un potro (ya más bien caballo percherón) desbocxavipascualado, un manantial de talento a chorros, un líder absoluto, un jugador que allá donde pasó no giró en torno al equipo sino que más bien fue el equipo el que giró en torno a él… ¿y en tales circunstancias aspira el Barça a que se convierta en algo así como la prolongación del entrenador sobre la cancha? Si lo de las riendas funcionó mal con Ricky y regular con Marcelinho, con Arroyo (que no es precisamente de riendas) no quiero ni imaginármelo. Pueden pasar dos cosas, que Arroyo se pascualice (que ya me extrañaría, a estas alturas de su carrera) o que Pascual se arroyice aunque sólo sea por la cuenta que le trae, entreguemos las llaves del reino a Don Carlos que él sabrá muy bien que hacer con ellas, para todo lo demás dios proveerá. Puede que tengamos un one man show al más puro estilo Galatasaray o puede que no haya pascualización ni arroyamiento alguno, que cada cual vaya por su lado y los demás ya no sepan de qué lado estar. Llega Arroyo para ser (algo así como) el brazo armado de Pascual, sólo espero que esa extremidad no acabe separándosele del cuerpo. Al menos siempre le quedará la otra, de nombre Satoranski. Menos da una piedra.

Y puestos a fichar hasta ficha el Barça a Lassa, tal cual, con dos eses y en femenino no se me vayan a confundir. Lassa como usted ya sabrá perfectamente (sobre todo ahora que voy yolassa a contárselo) es la marca líder en neumáticos de Turquía, seguramente en el país otomano la conocerá todo dios (o todo alá, según), en esta otra parte del globo quizá también pero yo (que vivo permanentemente instalado en la ignorancia) he tenido primero que averiguarlo para poder escribirlo. Lassa no ha encontrado mejor manera de expandirse que patrocinar a las secciones barcelonistas, bienvenido sea aunque rompa los esquemas a todos aquellos que sostienen que éstas ya están patrocinadas por su sección de fútbol, será que en Turquía no se han informado al respecto. Ya estoy viendo el titular del Marca en el próximo Clásico, el Barça Lassa contra el Madrid de Laso, cosas peores hemos leído. Y aún se podría mejorar, bastaría con que el Madrid se dejara de tekas y pasara a estar esponsorizado (terrible verbo) por Leche Pascual (o aún mejor sería Pascuala por aquello de la simetría, me cuentan que en Valencia hay un mítico bar con ese nombre pero no creo que le llegue el presupuesto para esponsorizaciones de tal calibre). Imaginen, Barça Lassa vs Madrid Pascual, ese sí que sería el verdadero mundo al revés, desde el tiempo aquel en que el Clásico era Real-Regal no se vio nada semejante. Todo es ponerse.

CULTURA DEL REFUERZO   Leave a comment

Es bien sabido que a la Euroliga se puede acceder por diferentes vías. Está la vía fácil, la de toda la vida: si alcanzas la final de tu competición doméstica y tu número de victorias multiplicado por el coseno de pi elevado al cubo resulta ser superior en al menos dos tercios a la raíz cuadrada del promedio de puntos anotados en años bisiestos no acabados en cero por los dos equipos con peor coeficiente de entre los considerados de categoría A podrás acceder a la Euroliga siempre y cuando se trate de un año par no múltiplo de cuatro, la luna esté en cuarto creciente y no se encuentren alineados Urano y Plutón. Y luego está ya la vía más difícil, que consiste en ganar la otra competición continental no llamada Euroliga, esa que vamos cambiando de nombre a cada rato para despistar no vaya a ser que a alguno le dé todavía por llamarla Recopa o Korac: ayer fue ULEB Cup, hoy es Eurocup, mañana quién sabe. Valencia Basket no desdeñó la vía fácil pero decidió poner todos sus huevos (qué mal suena esto) en la difícil, decidió echar el resto en la Eurocup y hoy su esfuerzo (nunca mejor dicho) tiene justa recompensa. Hoy no es ya que tengan plaza garantizada en la máxima competición continental sino que además son campeones de Europa, campeones B si así lo quieren pero campeones al fin y al cabo. Que con ser importante lo primero no lo es menos lo segundo: algunos tienen los títulos por pura rutina pero para todos aquellos que no se llamen Madrid o Barça un título siempre es un título, sea éste cual sea. Que en el mejor de los casos pueden contarse con los dedos de una mano y casi siempre sobran dedos. Un título por el mero hecho de serlo ya debería ser por sí solo motivo suficiente de felicidad. Si encima trae aparejada la recompensa de la Euroliga, pues miel sobre hojuelas.

¿Qué les cuento yo de Valencia Basket que no se haya dicho ya? Que esa cultura del esfuerzo que preconiza a bombo y platillo su mandamás (su teoría de los bazares chinos, ya saben) está muy bien, qué duda cabe, nada se consigue sin esfuerzo (claro está que el esfuerzo por sí solo tampoco te garantiza nada, pero ese ya sería un debate filosófico para tenerlo en otro lugar). Pero además de esfuerzo a estos niveles necesitas algo más, llamémoslo criterio: Valencia Basket se especializó año tras año en construir rimbombantes proyectos que luego petaban a las primeras de cambio, qué buena pinta tiene este año el Pamesa solíamos decir justo antes de que el balón empezara a rodar y se le vieran por todos lados las costuras: bien que aquello no pegara ni con cola, bien que hubiera demasiados coroneles y muy poca clase de tropa, bien que el técnico no fuera el adecuado o bien (las más de las veces) que ni siquiera se le concediera el beneficio de la duda, cortando cabezas en cuanto venían mal dadas como si esa fuera a ser alguna vez la solución. Nula planificación, improvisación, despilfarro, inestabilidad. Quizás costó digerir que el éxito en gestionar una cadena de supermercados no tiene por qué llevar aparejado necesariamente el éxito en la gestión de un club deportivo profesional. Quizás todo empezara a cambiar el día aquel (pongamos que fuera hace dos o tres años) en que se pararon y decidieron que ya estaba bien, que ahora en vez de nombres iban a fichar hombres, que por lo general salen mucho más baratos y rinden mejor. Con nombres haces un plantillón pero no necesariamente un equipo, con hombres eso lo tienes garantizado a poco que cuentes con el entrenador ideal para amalgamarlo, como es el caso. Cultura del refuerzo, como complemento indispensable a la cultura del esfuerzo. Dicho y hecho.

Con una paradoja, que es que los hombres de ayer son ya también nombres (y qué nombres) a día de hoy. Tanto nombre tienen que a poco que se descuiden se los van a quitar de las manos. No habrá equipo grande de Europa que no se interese por Doellman, por Sato tres cuartos de lo mismo aunque en ese caso lo más probable es que Fenerbahçe lo recupere para su enésimo proyecto, qué decir de un Dubljevic que ya hasta mira al otro lado del charco, qué decir de productos locales como Rafa, Pau o Pablo, qué decir del propio Peras incluso… Este mismo Valencia Basket que ha ganado la Eurocup bien podría haber sido equipo de Final Four (o al menos de playoffs de cuartos, si lo otro les parece exagerado) en esta Euroleague, este mismo Valencia Basket bien podría dar la nota (aún más si cabe) este mismo año y entrar finalmente en la máxima competición continental por las dos vías, la fácil y la difícil… [Y ahí ya sí que se liaría la mundial: ayer leía en Twitter (a alguien que parecía saber de qué hablaba) que por ganar la Eurocup Valencia Basket será el quinto equipo ACB en Euroliga, pero que de jugar además la Final de la Liga Endesa entonces ya no sería el quinto sino el cuarto, perdiendo así su plaza euroliguera el equipo A con peor coeficiente. De ser ello cierto (que no lo sé, ni lo entiendo, ni lo intento), ¿imaginan a Unicaja (un poner) primando al Barça para que elimine al Valencia en semis ACB, ya que sólo de ello dependería su próxima participación continental? ¿Estamos todos locos?] Este Valencia Basket 2013/2014 es una joya, y sólo de su capacidad de seguir siéndolo (o de reinventarse, en su defecto) dependerá que siga epatándonos también en la 2014/2015. Pero para eso queda mucho todavía, no nos precipitemos, por ahora que les quiten lo bailao… y lo que aún les quede por bailar. Disfrútenlo, que muy bien ganado se lo tienen.

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