Archivo para la etiqueta ‘Rio 2016

GRIS   4 comments

gris4

Existe el gris. Sí, no me pongan esa cara, de verdad que existe, se lo juro, he podido comprobarlo con mis propios ojos, de hecho lo compruebo con mis propios ojos cada vez que me miro en el espejo, y no sólo por la tonalidad de mi (escaso, por otra parte) cabello. Y no es ya que exista el gris sino que hasta existen varias tonalidades de gris, hay gris claro y gris oscuro, hay gris perla y gris plata y gris antracita y gris marengo (sea lo que sea un marengo), probablemente haya hasta miles de grises diferentes a poco que se juegue con los pantones. Que muchos me dirán que ya lo sabían (y bien que me alegro), pero que ante el empeño que últimamente observo a mi alrededor por demostrarnos que todo es blanco, o negro, me ha parecido oportuno efectuar la aclaración. Créanselo, existe el gris, nos están intentando vender un mundo de verdades absolutas pero aún existen los matices, las tonalidades, existen aunque ya no estén de moda, aunque lo único que se lleve sea la certeza. Frente a tanta certeza yo (gris) sólo tengo dudas pero el problema no es tenerlas (pobre de aquél que no las tenga), el problema es expresarlas, a poco que las expreses te caerán hostias por todos los lados, hostias desde todos aquellos (felices ellos, cómo les envidio) que están en posesión de la verdad. Sea cual sea su verdad.

Pierde tu equipo, tu selección, expresas confianza y te dicen (y el problema no es el qué sino el cómo) que parece mentira, que son unos inútiles, que están acabados, que todo es una mierda, que cómo no lo ves. O (aún más) al contrario, pierde tu equipo, expresas una mínima (pero mínima) duda y ahí ya estás perdido,bandwagon-500x401 parece mentira que dudes de ellos con todo lo que nos han dado estos jugadores, ya vendrás luego a subirte al carro, ya. El carro. El puto carro. Estoy del carro hasta donde nadie sabe, iba a poner otra cosa pero he preferido ser elegante por una vez. Dónde estará mi carro, me preguntaría si no se lo hubiera preguntado ya un legendario tonadillero muchas décadas atrás. Será que me lo robaron anoche cuando dormía.

Donde quiera que esté, mi carro es mío. No necesito subirme a ningún otro. ¿Me van a decir a mí que ya vendré luego a subirme al carro? ¿A mí que llevo década y media confiando en ellos, disfrutando con ellos, soñando con ellos, sacando la cara por ellos (como si lo necesitasen) en éste y otros lugares? ¿A mí que hasta he escrito un libro (en qué hora) sobre aquel inolvidable sueño (de una mañana de verano) de Saitama 2006, a mí que hasta podría escribir otros tantos (no teman, no lo haré, con una dosis he tenido ya más que suficiente) acerca de tantas otras batallas ganadas a lo largo de esta década prodigiosa? ¿A mí que hasta me he quejado en estos días de que no les hayamos dado el reconocimiento que merecen por todos estos años, a mí que hasta miro con envidia (sana, que los quiero casi tanto como a los nuestros) el homenaje de Argentina a su Generación Dorada, por contraposición al que no hemos sido capaces de montar nosotros aquí? No me den lecciones, por favor. No me vengan a decir que ya vendré luego a subirme al carro. Entre otras cosas porque no recuerdo haberme bajado jamás de él.

fr1La España del carro me aburre profundamente, escribió hace unos días en Twitter el gran periodista de Eurosport Fernando Ruiz. Y obviamente no puedo estar más de acuerdo con él. ¿En qué momento la confianza infinita en estos jugadores dejó de ser compatible con el espíritu crítico? ¿Acaso el mero hecho de dudar (¡¡¡dudar!!!) siquiera mínimamente de su juego o sus resultados implica necesariamente que ya no creas en ellos, que ya no estés en su carro? Tanto más cuanto esas dudas (las mías, al menos) no fueron tanto hacia ellos como hacia todo lo que les rodea, todo lo que está por encima. Y obviamente en ése por encima no me refiero al Seleccionador (cuyo gran trabajo tampoco estamos reconociendo suficientemente) sino que miro bastante más arriba, a la Federación (no sé si a la entrante o a la saliente porque a estas alturas ya ni siquiera sé si hay una entrante y una saliente), a esa despreparación o preparación inversa de la que me he quejado ya chiquicientasmil veces, la última hace apenas unos días.fr2 Es nuestra imagen de marca, la verdadera idiosincrasia de esta selección: llegamos en pésimo estado, palmamos los dos primeros, nos jugamos la vida ante Nigeria (como en otro tiempo ante Gran Bretaña o Alemania), salvamos una vez más los muebles y aquí paz y después gloria, a partir de ahí a volar… o no, porque esta vez en el pecado llevábamos la penitencia, porque la tontería nos supuso encontrarnos a USA en semis… o tampoco, porque quién sabe qué habría podido pasar si hubiese sido al revés: lo mismo llegamos bien preparados, hacemos una primera fase impecable, quedamos primeros de grupo y luego en el cruce el cuarto del otro (o sea Serbia) va y nos manda para casa, tampoco sería la primera vez. Y ya me imagino lo que habríamos dicho entonces (conozco a mis clásicos, casi como si los hubiera parido), la culpa es nuestra por llegar demasiado bien, por haber alcanzado nuestro óptimo estado de forma demasiado pronto, si hubiésemos ido de menos a más como otras veces otro gallo cantaría. Ya se lo dije, sólo tengo dudas. Dudo hasta de cosas de las que jamás pensé dudar.

Pero esa supuesta bajada de carro de los días anteriores te acompañará ya como una losa sobre tus hombros para todo lo que quede de torneo, porque al día siguiente de rozar el nigeriazo meterás de cincuenta a Lituania y de inmediato acudirán presurosos a reprochártelo, anda que bien que os subís todos ahora, como si el mero hecho de haber expresado un mínimo escepticismo inicial te deslegitimara para disfrutar todo lo que venga después. Y por si no tuvieras bastante con los del blanco acudirán también presurosos los del negro, éstos a ver biscottos por todas partes (que aquello más que unos Juegos Olímpicos parecía una panadería) no vaya a ser que entre ellos y su catastrofismo se interponga la cruda realidad: si apalizamos a los lituanos es porque les venía bien perder (¿?), si luego ganamos con cierta holgura a los argentinos es porque les daba igual ganar (la broma les costó cruzarse con USA, recuerden), de la sobrada victoria ante Francia en cuartos ya no dijeron nada porque era eliminatoria directa, si no ya habríamos visto. Me encanta, de verdad se lo digo. Vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio o si prefieren que lo diga en un lenguaje más comprensible, vemos el cholismo en el ojo ajeno y no el mourinhismo en el propio, somos así, no sé si el embudo fue un invento español pero merecería serlo. Qué quieren que les diga, a mí al menos me ha dejado mucho más orgulloso este bronce de Rio que aquella plata de Londres. Y no me obliguen a recordar por qué.

rubio-navarro-rudyAhora bien, puedo entender que me vengan con lo del carro mis contertulios, mis convecinos o mis congéneres pero me jode sobremanera (aún más si cabe) que me vengan con lo del carro mis jugadores, justo aquellos en los que confío y a los que admiro profundamente desde tiempo inmemorial. Dedico esta victoria a los que creían en nosotros y a los que no, que hay muchos, y que seguro que ahora vendrán todos a subirse al carro, lindezas así de Navarro o de Rudy que te hacen pensar dónde tienen el oremus estas criaturas. Un personaje público debería entender que está expuesto a la crítica (siempre y cuando ésta sea respetuosa) por el mero hecho de serlo, un deportista profesional debería entender que si juega mal y pierde y se sitúa al borde de la eliminación la peña no va a estar contenta ni aún por mucha fe que le tenga, que rentabilidades pasadas no presuponen rentabilidades futuras ni aún por mucha confianza que te genere todo lo anterior. Si ése es el combustible del que se alimentan para reaccionar y sacar los torneos adelante pues bienvenido sea, pero vamos, que yo preferiría que encontraran ese combustible mucho más cerca. Por ejemplo en las verdaderas raíces de su pésima preparación.

Debería estar yo como unas castañuelas tras ese bronce y tras la plata femenina, dos presencias en el podio (como USA y como Serbia, por cierto), cien por cien de éxito, a ver qué otro deporte puede presentar un balance así. Y no les negaré que ello me hace sumamente feliz pero no les negaré tampoco que ando un tanto contrito en estos días. Y no tanto por el hecho evidente de que se hayan acabado los Juegos Olímpicos (lo cual cada año me afecta más, quizás porque cada vez me quedan menos;begotxu son ya muchos menos los Juegos que me restan por vivir que los que ya he vivido, por una mera cuestión de edad) como por todo lo que he aprendido sobre relaciones humanas (quién me lo iba a decir, a mis años) en estos Juegos Olímpicos, y que me debería hacer replantearme muchas cosas a partir de este mismo instante. Replantearme por ejemplo mi relación con Twitter.

Digamos que llegué a Twitter en marzo de 2012, que me enamoré de Twitter en Londres 2012… y que casi he acabado odiándolo en Rio 2016. Como si aquel parque natural en el que todas las especies convivíamos pacíficamente hubiera degenerado en un coto de caza en el que está levantada la veda. El Twitter que yo conocí era un lugar maravilloso donde podías informarte, aprender, opinar, compartir y (cómo no) discrepar en perfecta armonía, siempre podía haber alguna excepción que confirmara la regla pero era exactamente eso, excepción. El Twitter que hoy conozco es un lugar enrarecido en el que no siempre sabes por dónde te pueden venir los golpes, en el que algunas (presuntas) discrepancias ya no son tanto opiniones como hachazos a la yugular. Un lugar en el que (como leía a alguien el otro día) das los buenos días y corres el riesgo de que alguien te conteste ¡¡¡¡¡serán para ti, imbécil!!!!!, un lugar en el que hay gente que te sigue no porque le interese lo que dices sino para descojonarse sistemáticamente de lo que dices, un lugar en el que cualquier comentario nimio puede ser respondido con un zarpazo que apenas tenga nada que ver, total para que de inmediato aparezca a festejarlo un tercero al grito de ¡¡¡¡¡juajuajua, vaya zasca, jojojojojo!!!!!, que ganas te entran de decirles os vais a reír de vuestra P.M. (al menos en público) pero que como eres educado te limitas a bloquearlos no sin antes desearles que les vaya bien. Como diría una persona que me es muy próxima, estoy ya muy mayor para estas gilipolleces.habiauntuiter Creo que he demostrado sobradamente a lo largo de estos años que a mí desde el respeto se me puede decir todo, pero cuando a eso se me contesta que ¡lo digo como me sale de los cojones y si te molesta te jodes, faltaría más! (cita textual) pues qué quieren que les diga, ésa precisamente es una línea roja que no estoy dispuesto a sobrepasar. Ni a que me la sobrepasen, tampoco.

Y sé que obviamente estoy siendo muy injusto con muchísimos seres humanos/virtuales a los que sigo y que me siguen, a los que aprecio y que hasta puede que me aprecien, y que son la única razón por la que no he dejado (aún) Twitter en estos días. Sí, de ese carro (y no del de la Selección) sí que estuve tentado de bajarme, si no lo hice fue por eso… y porque tampoco estoy seguro (otra duda) de que no sea (en parte) culpa mía, también. Según voy cumpliendo años debería encallecerme, debería endurecérseme el caparazón pero me sucede justo al contrario, se me está reblandeciendo la concha, ciertas cosas me afectan más que antes cuando debería ser al revés. Será que ya no me reconozco en esta sociedad que parece hecha a imagen y semejanza de los programas ultramontanos televisivos, un lugar de certezas absolutas en el que ya no se opina sino que se pontifica, en el que lo de menos son las formas porque se ve que el que está en posesión de la verdad no tiene por qué guardarlas, que se jodan los equivocados que son todos los demás. Un lugar de blancos o negros en el que hemos dejado de tener cabida aquellos que reivindicamos (ingenuamente) el gris. Así nos va.

(con mi agradecimiento a Fernando RuizAna Ruiz Echauri y Begotxu, por haber tomado prestados sus tuits)

NO OS MEREZCO (edición 2016)   1 comment

Lo he dicho muchas veces, lo diré una más aún a riesgo de resultar cansino: no las merezco. NO OS MEREZCO. Laia, Silvia, Leti, Leo, Alba, Anna, Xargy, Niky, Laura Q, Laura G, Lucy, Astou, no os merezco, no diré que no os merecemos no vaya a ser que por generalizar alguien me diga que él sí. Yo no. Yo me paso años sin ver baloncesto femenino, nada, cero, ni de aquí ni de Europa ni de USA, temporadas enteras sin haceros el menor caso, tragándome hasta la náusea todos los demás baloncestos habidos y por haber sin encontrar ni un solo segundo para mirar un Perfumerías-Conquero o un Lynx-Fever pongamos por caso.villaolímpica Y podría alegar dificultades de acceso, podría pretextar que no lo tengo a mano pero sería mentira, si me busco la vida para ver recónditos partidos universitarios en la América profunda igualmente me la podría buscar para ver a estas tías allá donde estuvieran. No lo hago y lo que es peor, luego llega el verano (cualquier verano, tanto más éste) y me pongo a vibrar y a soñar con vuestras medallas como si realmente me las mereciera. Y tanto dará que ahora haga examen de conciencia y propósito de enmienda porque sé que me volverá a pasar lo mismo, sé que estas buenas palabras de agosto se las volverá a llevar el viento en noviembre, que a pesar de lo cual cuando vuelva a llegar agosto (o septiembre) empezaré de nuevo con la misma canción. No tengo remedio.

[Acotación al margen: si a alguien ofendiera la utilización del término tías ruego tenga la amabilidad de perdonármelo; lo uso con la misma familiaridad con la que uso a menudo el término tíos, pero vivimos tiempos de susceptibilidad a flor de piel: Lalo Alzueta se ha pasado años diciendo ¡¿pero a este tío quién lo para?! sin que ello le supusiera a nadie el menor trauma, pero bastó que en un partido femenino dijera ¡¿pero quién para a esta tía?! para que algunos/as se le tiraran a la yugular por irrespetuoso. Yo no lo veo así, para mí no es un término peyorativo en ninguno de los dos géneros, y en caso de que lo fuera lo sería por igual en ambos géneros. Creo que el verdadero respeto es otra cosa que desde luego que va mucho más allá de la mera utilización de un guiño coloquial en el lenguaje (y si de lenguaje hablamos bastante peor es estar llamándoles niñas cada dos por tres, como si el deporte femenino aún no hubiera alcanzado la mayoría de edad). Pero repito una vez más, para que no queden dudas: mis disculpas si aún así a alguien le hubiera podido molestar]

Me acuso además (por una vez y sin que sirva de precedente) de falta de fe. Os tuve como aspirantes a medalla (y cómo no habría de teneros) hasta el día aquel en que se nos dijo que se nos había averiado Sancho Lyttle, reconozco que en ese mismo momento me bajé del carro (expresión que odio profundamente, otro día hablaré de ello), que pensé que la plata o el bronce eran ya una quimera y que todo lo que consiguierais vendría ya por añadidura, si erais séptimas como si novenas, bien estaría en cualquier caso. Qué error, hacia todas en general pero hacia Astou en particular: no es ya que no echáramos de menos a Sancho, es que consiguió que casi ni recordáramos que existía, y eso es sólo el principio.tirodeCruz Qué inmenso error, como aquel otro que tuve cuando recuperé la fe en vosotras tras una impecable primera fase, cuando me volví a subir al carro (y dale) y desde ahí arriba os vi 8 abajo ante Turquía a poco más de tres minutos para el final. Ya está, se acabó, fue bello mientras duró, pensé como si no os conociera, como si no supiese ya de sobra de qué pasta estáis hechas, con quién nos la estábamos jugando. Ocho puntos, tres minutos, para otros puede ser un mundo, para vosotras sólo fue cuestión de tiempo. El que tardamos en comprender que (aún perdiendo) estáis siempre al otro lado de esa frágil línea roja, la que separa a los buenos equipos de los verdaderamente grandes. GRANDES.

No os merezco, pero no es ya que yo no os merezca. Es que no os merece el deporte español, ese mismo deporte que no ve más allá del Bugati de Cristiano o el tinte de Messi, que durante quince días se llena la boca contando medallas como si sólo eso importara pero que hoy ya ni recordará quiénes son Craviotto, Cooper Walz o Coloma, que aún menos se acordará durante estos próximos cuatro años (como tampoco se acordó durante los cuatro anteriores) de reinas absolutas como Beitia, Belmonte, Chourraut o Marín. Reinas, sí, cada una en lo suyo como reinas sois también vosotras en lo vuestro. El oro de los mortales, no sé en qué portada lo leí el otro día pero es una verdad como un templo, oro bañado en plata como aquel masculino de Pekín 2008 pero en vuestro caso mucho más todavía. Las yanquis juegan en otra liga (ya, claro, en la WNBA, pero entiéndanmelo también en sentido figurado), si en masculino puedes ganarles una vez de cada cien en femenino ¿puedes? hacerlo una vez de cada mil, y no sé si aún estoy tirando muy por lo alto. Porque las diferencias (sobre todo) físicas son abismales (mucho más que en el masculino), pero también porque para más inri vienen todas, en los tíos siempre hay algún LeBron o algún Curry que se te cae del cartel pero en las tías no sólo son todas las que están sino que además están todas las que son.comunachica La selección femenina de USA no pierde en Juegos Olímpicos desde Barcelona 92, y (como diría el bolero) pasarán más de mil años, muchos más antes de que volvamos a asistir a algo similar. Créanmelo, nunca hubo plata más dorada que ésta o para ser más preciso, nunca hubo oro más plateado que éste. Oro puro, al fin y al cabo.

Pero tanto dará, que hoy aún estáis en Rio celebrando vuestro oro (plateado) pero mañana os tendréis que ir a jugar a Ekaterimburgo (que levanten la mano quienes sepan dónde está Ekaterimburgo), eso si no os tenéis que conformar con quedaros en Salamanca (plaza privilegiada, en cualquier caso) o con bajaros a Huelva (por ejemplo) aún a riesgo de que desaparezca la entidad antes incluso de que empecéis a vestiros de corto. No es una figura literaria, qué más quisiéramos, al fin y al cabo hubo un equipo que se proclamó campeón de Europa un domingo y desapareció un lunes, aún no habían empezado a celebrarlo y ya se habían quedado sin club. Esa es nuestra realidad, para ponernos en la foto somos muy diligentes (y dirigentes) pero lo de sentar las bases de una liga medianamente competitiva ya nos cuesta más, anda y que se busquen todas la vida por esos mundos de dios. Ahora bien, no escurriré el bulto: si durante el resto del año paso de vosotras, si cuando os ponen por la tele no os veo, si cuando jugáis aquí al lado ni me planteo asistir difícilmente me puedo sentir legitimado para criticar nada, para dar lecciones a nadie. No soy digno de alegrarme siquiera con vuestros triunfos, y sin embargo el día de Turquía y el de Serbia los festejé (y lloré) como muy pocas veces he festejado (y llorado) triunfo alguno a lo largo de mi vida. Lo diré otra vez aún a riesgo de resultar cansino, NO OS MEREZCO, qué más quisiera yo que mereceros. Razón de más para estaros (aún más) infinitamente agradecido.

RUTA ÑOÑA   1 comment

Un año más, me había prometido a mí mismo no volver a ponerles la cabeza mala con esa cosa que algunos llamamos fase de preparación y otros llaman Ruta Ñ. Un año más voy a incumplir mi promesa aún a sabiendas de que dirán joder, ya está aquí otra vez el plasta éste con la misma canción de todos los veranos. Es más, a sabiendas de que si luego triunfamos (como en 2009, como en 2011, no digamos ya 2015) me lo reprocharán aún más si cabe, ya ves, tanto quejarte y mira luego lo bien que nos ha ido.rutaÑ avion Tienen razón, unos y otros tienen razón, sé bien que ahora mismo debería envainármela y dejar en paz las teclas, sé que me arrepentiré de haberlo escrito como sé también que me arrepentiría si no lo escribiera. Créanme que lo siento en el alma, pero es superior a mis fuerzas.

De entrada, las cartas sobre la mesa: no he visto prácticamente nada de toda esta (presunta) fase de preparación. Mi muy particular Ruta Ñ se limitó casi a lo que no es Ruta Ñ, ya que el único partido que pude ver íntegro fue el que jugamos en Kaunas. Añádanle un cuarto (segundo, por más señas) contra Venezuela y ya tendrán todo lo que he podido ver a nuestra selección en estos días. Y no, no me voy a colgar por ello una medalla ni diré que lo he hecho a modo de protesta ante el nulo interés que suscita etc etc, en realidad es todo muchísimo más simple: estaba de vacaciones, y (por paradójico que resulte) la dura rutina vacacional (playa, piscina, comida, sopor, más playa, tal vez excursión, paseo, cañas, pinchos, cena, más sopor) me resulta mucho más incompatible con la contemplación baloncestera que la laboral (de casa al trabajo, del trabajo a casa). Dicho lo cual, no les negaré que en otras ocasiones aún estando de vacaciones me he buscado la vida para verla, pero en ésta no. Igual que me la busqué para ver (y disfrutar) a la Sub20 me la podría haber buscado para ver a sus mayores, pero reconozco que en este caso me faltó la motivación. Durante los Juegos no tendré ningún reparo en trasnochar (incluso por encima de mis posibilidades) para ver lo que haga falta, durante la preparación no me pidan que altere en absoluto mi rutina. Ya no.

Ahora bien, espero que el hecho de no haberlo visto no me deslegitime para quejarme de ello, que por información no habrá de quedar. Seis partidos, seis (que ya de entrada son menos que otras veces): contra Angola (¿hubo alguna vez una fase de preparación en la que no jugáramos contra Angola?), contra Lituania, otra vez contra Lituania, contra Venezuela, otra vez contra Venezuela…rutaÑ cmf y con (que es que si pongo contra me da la risa) Costa de Marfil. Perdimos dos veces, en y con Lituania, y sobrevivimos a todo lo demás. Es decir, en esta Ruta Ñ (que por fin hace honor a su nombre ya que acaso sea la más ÑOÑA que se recuerda) hemos ganado nada más y nada menos que a Angola (que no estará en los Juegos), Venezuela (por la que tengo muchísimo respeto tras su fenomenal Torneo de las Américas de hace un verano, pero que con una sola vez habría sido más que suficiente) y Costa de Marfil, y con ese imponente bagaje nos vamos a plantar en Rio para enfrentarnos (diez días después del último amistoso, que ésa es otra) a Croacia, y luego a la anfitriona Brasil, a Nigeria, a Lituania (again), a Argentina y a lo que venga, si es que algo ha de venir. Así de entrada a una Croacia que estará aún como una moto tras ganar su Preolímpico llevándose por delante a Italia (en Turín) y Grecia. Palabras mayores. Como para encararlas en paños menores.

Una vez más la FEB ha demostrado con creces aquello de que cualquier cosa aún por muy mal que esté siempre es susceptible de empeorar, ya sea por acción o por omisión. Sí, por omisión, porque la sensación que nos queda desde fuera no es tanto de que se hayan hecho mal las cosas como de que no se han hecho, punto. Primer ejemplo: apenas tres o cuatro días antes de ese último amistoso de Zaragoza aún no se sabía quién habría de ser el rival, supongo que si finalmente engañaron a los costamarfileños debió ser porque Andorra o Liechtenstein ya estarían pillados. Segundo ejemplo: hace días trascendió (creo que fue el propio Pau quien lo dejó caer) que estaban buscando deprisa y corriendo un rival para estos días que aún faltan hasta el inicio de los Juegos, supongo que porque finalmente repararon en que estar semana y media sin jugar ni un solo partido (o casi dos semanas, si no consideráramos como tal el de Costa de Marfil) es una barbaridad a estas alturas. Por ahora no parece que lo hayan encontrado…rutaÑ entradas Y tercer ejemplo: hasta hace apenas unas horas, si pinchabas en la web de la FEB, lo primero que se te aparecía era un monísimo anuncio en el que se leía España, Ruta Ñ 2016 presentada por Endesa, tienes que estar, entradas ya a la venta. ¡¡¡Entradas ya a la venta!!!, meritorio concepto teniendo en cuenta que hacía ya más de 24 horas que había finalizado el último partido de la gira. Acaso hayan inventado una novedosa aplicación que permita viajar hacia atrás en el tiempo, ganas me entraron de pinchar para intentar sacarlas para (por ejemplo) el España-Angola del 12 de julio, ir al partido me daría igual pero si me permitiera iniciar otra vez las vacaciones lo daría todo por bien empleado. O dicho de otra manera, que esa misma FEB que en otro tiempo transmitía sensación de rapiña transmite ahora una incomprensible sensación de abandono. Y no sé qué es peor.

Lo peor es el (aparente) vacío de poder de todos estos meses, con un presidente saliente yéndose discretamente por la puerta de atrás (no fuera a ser que nos acordáramos de las razones que le empujaban a marcharse) sin dejar por ello de tutelar todo el proceso sucesorio como si eso fuera lo único importante. Y con un presidente entrante que lleva apenas dos días como aquel que dice y al que obviamente no se le pueden pedir peras al olmo. El problema es lo que se hizo (o mejor dicho, lo que no se hizo) antes, como si no hubiera nadie al mando, como si hubiéramos cambiado la planificación meramente recaudatoria de otro tiempo por la nula planificación de este 2016. Retales, chapuza y pastiche, remiendos, tapujos y parches, total apariencia de improvisación en medio de una permanente jornada de puertas abiertas (no tanto hacia dentro como hacia fuera), salgo ahora a San Antonio que he quedao, que llaman de Nueva York que a ver si me puedo pasar un segundo, voy un momento a Philadelphia a firmar unos papeles y ahora mismo vuelvo.rutaÑ pauricky Y hoy éste no juega porque tiene aún papeles por arreglar, y ahora aquél tampoco no vaya a ser que se le desarreglen, y Pau que reconoce que no está ni de lejos al cien por cien (¿y cómo habría de estarlo tras tres meses sin jugar, si casi ni ha empezado a calentar siquiera?), la cuestión no es ya que no lo esté Pau (siendo eso lo más grave) como que no lo debe estar ninguno, algo particularmente terrible en una selección cogida con alfileres y en la que los veteranos achacosos no son pocos precisamente. El coño de la Bernarda, si alguna lectora con ese nombre tuviera a bien pasarse por aquí ruego tenga la amabilidad de disculparme la expresión.

Y veteranos por veteranos, resulta especialmente estremecedora en estos días la comparación con Argentina. En todos los sentidos, además. Estos Juegos habrán de significar la despedida de las dos generaciones que han marcado el baloncesto mundial (USA aparte) durante la primera década y media del presente siglo, pero mientras Argentina no cesa de rendir pleitesía por activa y por pasiva a lo que aún queda de su Generación Dorada (Ginóbili, Scola, Nocioni) nosotros parecemos casi avergonzarnos de lo que aún queda de la nuestra (Pau, Navarro, Calderón, Felipe) como si la despedida por la puerta de atrás fuera la imagen de marca de esta FEB, si así lo tuvo que hacer su presidente que lo hagan también así sus jugadores más emblemáticos no vaya a ser que alguien piense que fueron más importantes que el Sumo Hacedor, hasta ahí podíamos llegar. Y en lo que respecta a la preparación en sí tampoco hay color, echen un vistazo a lo que aún está jugando Argentina en estos días (en casa, sí… pero es que esta vez tendrán los Juegos en la casa de al lado), compárenlo con lo que hemos jugado (ya hace días) nosotros y díganme si no se les cae el alma a los pies a la vista de dicha comparación (que es sólo un ejeriogruposmplo, que cualquier otra comparación con cualquier otra selección no sería menos odiosa: Francia, Serbia, Croacia o Lituania también andan jugando estos días por el Cono Sur mientras nosotros nos dedicamos a la vida contemplativa). Qué envidia. Sana, sí, pero envidia al fin y al cabo.

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Que en similares circunstancias se nos haya aparecido alguna vez la virgen (hace un año en forma de tiro libre fallado por Schröder, sin ir más lejos) no significa que se nos vaya a aparecer siempre. Nos hemos especializado en jugar con fuego, en tirar la gira a la basura para que la primera fase de competición sea nuestra verdadera fase de preparación, que hasta ahora hayamos sobrevivido (y hasta hayamos salido reforzados del trance, en aplicación de aquella vieja máxima de que lo que no te mata te hace más fuerte) no significa que siempre vaya a ser así. Permítanme recordarles que el grupo es tremendo (y cómo no habría de serlo, tratándose de unos Juegos), que si la cagamos el primer día ante Croacia y luego ante la anfitriona Brasil (escenario perfectamente plausible) nos veremos abocados a jugárnosla ante Lituania y Argentina (y pocas cosas más terribles que un duelo a vida o muerte con Argentina), palabras mayores. Y que de seis pasan cuatro, sí, pero que pasar como cuarto es poco menos que un pasaporte a la eliminación porque lo normal es que te esté esperando USA al otro lado. Circunstancias durísimas, que requerían una preparación acorde a dichas circunstancias y no este destensado paripé de brazos caídos y rivales inexistentes. Nos hemos especializado en jugar con fuego, pero de tanto hacerlo llegará tarde o temprano el día en que nos acabemos quemando. Y no sé yo si esta vez no se nos ha ido un poco la mano con la llama.

A %d blogueros les gusta esto: