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APUNTES TRAS EL EUROBASKET   Leave a comment

Tras la tempestad llega la calma, tras los excesos viene siempre la resaca, tras el delirio toca ya la mesurada reflexión. Eso es lo que intentaré (otra cosa será que lo consiga) durante estos próximos párrafos, desentrañar diversos aspectos de este pasado Eurobasket, acaso el más feliz que jamás nos haya tocado vivir. Acompáñenme pues si así lo quieren, y mil gracias de antemano por su paciencia y por su amabilidad.

1. Algunos sabrán que un mes antes del Eurobasket me desahogué (como suelo hacer verano tras verano) con la gira de (presunta) preparación de nuestra selección, esa cosa ñoña que llamamos Ruta Ñ. Ni que decir tiene que a la vista de los resultados obtenidos queda científicamente demostrado que yo estaba equivocado, que debería cortarme las manos antes de teclear, que tendría que pensármelo dos veces a la hora de escribir dado que luego los hechos acuden tozudos a quitarme la razón (y yo tan contento de que me la quiten, no vayan a pensar). Lo reconozco, me han dejado casi sin argumentos, pero aún así me gustaría explorar un poco en ese casi: sigo pensando (no escarmiento) que nuestra preparación no prepara, que el resto de equipos llegaron al Eurobasket preparados mientras nosotros llegamos blandos y fofos, que la primera fase de la competición (es decir, el grupo de clasificación propiamente dicho) volvió a ser nuestra verdadera fase de preparación. Recuerden que en 2009 estuvimos a tres minutos de que Gran Bretaña (¡¡¡Gran Bretaña!!!) nos dejara últimos de grupo y fuera de los doce mejores del Torneo, reccalendariouerden que en este 2015 estuvimos a un tiro libre de Schröder de que Alemania nos dejara penúltimos de grupo y fuera de los dieciséis mejores de la competición. Jugamos con fuego y como no nos quemamos salimos fortalecidos, es bien sabido que lo que no te mata te hace más fuerte. Pero ya dijo la DGT que las imprudencias se pagan, de tanto acercarnos a las llamas llegará un día en que no nos dé tiempo a escapar.

2. O quizá sea todo mucho más sencillo que todo eso, a lo mejor es que Sáez y sus secuaces son unos putos genios a pesar de que algunos descreídos aficionados seamos incapaces de darnos cuenta: nosotros llegamos al Eurobasket fuera de punto, cogemos el tono según avanza la competición, nos salvamos de milagro y de esta manera llegamos al momento culminante del Torneo en nuestro pico máximo de forma. El resto en cambio llegan al Torneo tras una magnífica preparación, juegan el grupo en su pico máximo de forma y cuando luego llegan al momento culminante de la competición ya están en declive, físico y/o psicológico. Ellos van p’abajo y nosotros p’arriba, que diría un abuelo (sólo que al revés). Está tó pensao. Reconozcámoslo, asumamos nuestro error, repitamos todos a coro aquella vieja máxima del libro gordo de Petete (si es usted tan insultantemente joven que no sabe quién fue Petete consulte a sus progenitores, que algo podrán ilustrarle al respecto), la Ruta Ñ te enseña, la Ruta Ñ entretiene, y yo te digo contento, ¡hasta el verano que viene!

3. Más de lo mismo: en algún momento me reprocharon también (tuiter mediante) que no serían tan malos nuestros rivales en la gira si al fin y al cabo tres de ellos habían alcanzado los octavos de final. Pues no, tan malos no eran… pero tan buenos tampoco, no vayan a pensar: Bélgica efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 21 ante Grecia. Y Polonia efectivamente se metió en octavos de final, para caer luego de 14 ante nosotros mismos (y eso que sólo jugamos un cuarto). La barrera que separa los octavos de los cuartos de final es la que separa a los (relativamente) buenos de los grandes, o de los que están en el camino de serlo. Y eso es precisamente lo que yo eché de menos en la dichosa Ruta Ñ, que hubiera equipos más o menos buenos (o aceptables, si acaso) pero apenas ninguno verdaderamente grande. Claro que a la vista de los resultados no descarten que para la próxima Ruta Ñ nos ¿enfrentemos? a Luxemburgo, Andorra, Liechtenstein, Islas Feroe, San Marino y Ciudad del Vaticano como mejor manera de conseguir una óptima preparación para Rio 2016. Y a ver quién tiene huevos para reprochárselo al sumo hacedor Don José Luis Sáez. Yo no, desde luego…

4. Me he dejado expresamente para otro párrafo a la República Checa (Chequia para los amigos), la única que sí trascendió ese escalón entre buenos y grandes. El delicioso equipo de Satoransky, Vesely, Schilb, Pumprla o Jelinek (también de los eternos Yirigüé y Lubos Barton, aunque éste mirara más que jugara) practicó un magnífico baloncesto, humilló a Croacia, puso en serios aprietos a Serbia (aunque el marcador final pareciera desmentirlo) y finalmente destrozó a Letonia en su camino hacia un merecido Preolímpico. Todo lo cual demostraría una vez más que nuestra preparación fue buenísima de la muerte ya que incluyó a rivales de una calidad insospechada… si no fuera por el pequeño detalle de que también puede interpretarse exactamente al revés, a poco que fuéramos capaces de mirarlo no necesariamente desde nuestro ombligo sino desde el ombligo checo: salieron de casa, se enfrentaron a grandes equipos como el nuestro y ahí están sus resultados. Todo es según el color del cristal con que se mira, una vez más.

5. Les pondré otro ejemplo, sin abandonar la dichosa Ruta Ñ pero saliendo momentáneamente del continente para la ocasión: Venezuela. Venezuela fue con mucho el rival más duro que nos encontramos en la gira, entonces pensamos que era demérito propio pero hoy sabemos que también fue mérito ajeno. La Vinotinto se proclamó campeona del FIBA Américas tumbando en la Final a Argentina y tras haber dejado por el camino a la rutilante Canadá (inolvidable semifinal), a la anfitriona México, a la Puerto Rico de Pitino, a la República Dominicana y hasta a la patética Brasil. ¿Cómo explicar el prodigioso milagro venezolano (tanto más sin Greivis), más allá de unos buenos (pero no extraordinarios, en absoluto) jugadores y del magnífico trabajo del Che García como seleccionador? Pues déjenme que les diga que en América lo tienen clarísimo, la clave fue (lo leí más de una vez en estos días) que no se limitaron a quedarse en el continente haciendo bolos como todos los demás, sino que cruzaronvenezuela-campeon-del-fiba-americas-1442135054986 el charco y se vinieron a Europa para contrastar sus fuerzas contra equipos de (aparentemente) superior nivel. Es decir, en la otra esquina del mapa siguen pensando que una buena preparación (rivales fuertes, a domicilio, recreando las condiciones adversas que habrás de encontrarte después) sigue siendo clave para el éxito en cualquier competición. Aunque nosotros creamos haber demostrado lo contrario.

6. Ya que estoy en América me van a permitir que establezca dos paralelismos: el primero, evidente, entre las dos generaciones que han iluminado al baloncesto FIBA durante la primera década y media del presente siglo: Argentina, como España, triunfó en su Torneo de las Américas (el mero hecho de clasificarse para los Juegos ya fue triunfar, aunque luego perdieran la Final) cuando nadie daba ya un duro por ella, Argentina como España ilustró aquella vieja máxima, nunca subestimes el corazón de un equipo campeón. El corazón de Argentina es Scola y el Chapu, el de España Pau y Felipe, cuatro tíos al borde de la jubilación jugando como si no hubiera un mañana, como si les fuera la vida en ello, como si fueran yogurines ansiosos de ganarse un contrato. Más allá España aún tiene generación intermedia (el Chacho, Rudy, Llull, Marc y Ricky cuando vuelvan) mientras que Argentina la tiene emergente (Campazzo, Laprovittola, Garino, Delía), cuando el pasado finalmente sea pasado a España aún le quedará presente, a Argentina en cambio le quedará futuro, un futuro que habrá de ser presente más pronto que tarde. Pero hoy por hoy, en pasado, presente y futuro, Argentina y España siguen siendo vidas paralelas. Ojalá sigan siéndolo por mucho tiempo.

7. Y el otro paralelismo representa exactamente todo lo contrario, Canadá y Croacia, dos selecciones de inmenso talento, de aún más inmenso potencial… pero de absolutamente nada más, por ahora. La Canadá de (el hierático) Wiggins, de Stauskas, de (el insufrible) Bennett, de Olynyk, de tantos otros y de todo lo que aún vendrá (apunten el nombre de Jamal Murray); la Croacia de Herzonja y Saric, de Bojan Bogdanovic y Tomic, también de Roko Ukic para su desgracia (cuánto ganarían con un base mínimamente decente). Nombres y más nombres, futuro y más futuro sin el menor atisbo de presente. Canadá y Croacia no fueron equipos sino bandas, lo suficiente como para lograr el dudoso honor de ser el principal fracaso de sus respectivas competiciones (a Turquía a estas alturas ya no la considero como fracaso, simplemente son así), algo que habrá que anotar en el debe de sus respectivos (a par que prestigiosos) técnicos, esos Triano y Perasovic que por más vueltas que le dieron a los mimbres nunca fueron capaces de hacer el cesto. El futuro será suyo, no digo yo que no, pero no vendrá solo. Mucho tendrán que trabajar para conquistarlo.

8. Vuelvo a casa, para hacer examen de conciencia y propósito de enmienda. He sido crítico en muchísimas ocasiones con Víctor Claver (si hasta una vez le versioné la copla más emblemática de toda tuna que se precie, Claverito de mi corazón), he sido aún más crítico con quienes se empeñaron una vez tras otra en llevar a Claver con el socorrido argumento de no tener otro jugador de sus características, total para luego dejar sistemáticamente al susodicho (y a sus características) haciendo bulto en el banquillo. Bueno, pues ya no. Claver nunca se comerá el mundo, nunca será un jugador agresivo ni determinante en ataque (más allá de su aceptable muñeca y sus envidiables condiciones físicas) pero por fin hemos descubierto todo el partido que se le puede sacar en defensa. Entre otras cosas porque es bien cierto que no tenemos otro jugador de sus características, pero es aún más cierto que por fin hemos decidido aprovechar dichas características. Vale, Pau se salió, el Chacho dirigió, Felipe se pegó, Llull la rompió, Rudy defendió… pero sin la aportación de Claver reboteando y fajándose con treses y/o cuatros abiertos quizás no habríamos ganado a Grecia, muy probablemente tampoco a Francia, vaya usted a saber si hasta lo habríamos pasado mal con Lituaclaver greciania (y al contrario, quién sabe si no habríamos salvado la papeleta ante equipos abiertos por antonomasia como Serbia o Italia, de haber osado darle algo de bola). Claver existe (como Teruel), nos ha costado enterarnos pero ahora ya lo sabemos, por fin somos conscientes de todo lo que puede darnos a este otro lado del banquillo. Esperemos (por la cuenta que le tiene, pero también por la que nos tiene) que en Rusia encuentre por fin todos esos minutos que no tuvo en Portland, todos esos que hasta hace cuatro días tampoco tuvo en la selección.

9. Fue un fenómeno realmente sorprendente, como si eclosionaran y emergieran todos a la vez tras un duro año de hibernación. Aún no se había consumado aquella primera derrota contra Serbia y ya estaban todos aflorando cual setas en otoño, pues con Orenga fuimos bronce en 2013 y eso que no estaba Pau (cierto, no estaba Pau, tan cierto como que sí estaban Marc, Calde o Ricky; todos los cuales, más Navarro, Ibaka y hasta el propio Pau, sí volvieron a estar un año después, en esa penosa derrota contra Francia que curiosamente se les olvidó reivindicar). Contra Turquía se callaron por la cuenta que les tenía pero contra Italia volvieron a la carga, y esta vez ya con renovados bríos. No es que fueran muchos, más bien todo lo contrario, apenas cuatro gatos movidos acaso por un legítimo sentimiento de amistad y/o compañerismo hacia el susodicho. Ni que decir tiene que tras aquel partido contra Italia ya no volvieron a aparecer jamás, ni siquiera cuando rozamos la catástrofe ante Alemania o cuando coqueteamos con ella ante Polonia, una pena porque habrían animado mucho el cotarro en esas señaladas fechas. Ahí quedarán, hibernando de nuevo, a la espera de que en años venideros se les presente una nueva oportunidad.

10. Lo diré una vez más, porque lo cortés no quita lo valiente: me cae bien Orenga. Me cae bien como me caen bien muchas personas con las que sin embargo no trabajaría jamás, del mismo modo que hay muchos seres que me encanta cómo trabajan y con los que sin embargo no me iría jamás de copas. Me cae bien Orenga y me parece muy bueno en lo suyo… sea lo que sea lo suyo: quizás la pedagogía (cualquiera que alguna vez le haya escuchado explicar jugadas no dudará de sus condiciones al respecto), quizás la formación de chavales, quizás incluso los comentarios televisivos (aquel año que estuvo haciendo NBA en el Plus cumplió con creces: no tenía ni puñetera idea de NBA, pero al menos sabía de baloncesto). Lo que sea. No sé qué es lo suyo, sólo sé que lo suyo NO es entrenar, no al menos en la élite, no a un equipo profesional de alto nivel. Y no pasa nada por reconocerlo y asumirlo, no todos valemos para todo ni puñetera falta que nos hace. A usted le puede gustar mucho la música, puede saber un huevo de música, puede hasta hacer sus pinitos como instrumentista pero eso no significa que le vayan a dar una oportunidad en la Filarmónica de Viena (y si lo hacen, en el pecado llevarán la penitencia). Pues esto es lo mismo. Dejen ya de defender a Orenga que además es mayorcito (y bien grande) para defenderse solo, que trabajará en lo que tenga que trabajar pero que habrá de asumir tarde o temprano que lo suyo no es entrenar. Ni falta que le hace.

11. Y sobre todo: dejen ya de defender a Orenga como si la culpa de lo sucedido hace un año fuese de Orenga, y no de quien puso a Orenga. Entre 2009 y 2012 la selección funcionó con una buena dosis de autogestión, y como todo fue bien alguien (llamado Sáez) decidió que había que llevar ese modelo hasta el extremo: a falta de Scariolo nombremos un hombre de paja y que los niños se entrenen solos, cuanto más solos tanto mejor. Pero esto es como decía mi abuela, que lo poco agrada pero lo mucho enfada. Una cierta dosis de autogestión puede salir bien, siempre y cuando en los momentos cruciales tengas un asidero al que agarrarte. La autogestión absoluta acabó en cambio como el rosario de la aurora, entre otras cosas porque cuando las criaturas no supieron qué hacer consigo mismas e imploraron ayuda sólo encontraron la mirada perdida de su (presunto) seleccionador. Fueron dos años sin ganar ni un solo final apretado, dos años de remar a favor de corriente pero sin saber dar ni una sola palada cuando las aguas nos bajaban del revés, dos años de oportunidades perdidas, acaso el 2013 tuviera un pasar pero el 2014 quedará ya para la historia como el ejemplo perfecto de lo que pudo haber sido y no fue. Eso sí, del caos nace el orden (dicen), siempre podremos pensar que sin aquella aciaga noche de 2014 nada habría sido igual en este Eurobasket 2015. Y puede que sea verdad.

12. Quede en cualquier caso científicamente demostrado que tener un entrenador suele ser mejor que no tener ninguno. Puede que Sergio Scariolo no sea su técnico preferido, de hecho yo mismo habré de confesar que nunca fue santo de mi mayor devoción. Pero es un buen entrenador, alguien a quien poder encomendarte si las aguas bajan turbias, si el talento no te llega y necesitas además una buena dosis de dirección.scariolo-afp-final--644x362 Su preparación de estos tres últimos partidos (cegando ventajas, opacando estrellas rivales, rotando con equilibrio, minimizando virtudes ajenas a la par que potenciando las propias, soslayando nuestras evidentes deficiencias en el rebote, no digamos ya en el tiro exterior) fue sencillamente impecable, ayudada además por unos jugadores que por fin parecieron olvidarse de veleidades autogestionarias y tuvieron meridianamente claro que esta vez estaban en buenas manos. Sale Scariolo reforzadísimo de este Eurobasket, no ya ante sus jugadores ni ante sus jefes sino también (y sobre todo) ante su público, todos esos aficionados que en su día echaron pestes de él y hoy por fin ya han (hemos) entendido que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, tanto más si lo malo no tenía nada de malo ni lo bueno de bueno, ni de coña. Y que los experimentos autogestionarios llevados al extremo casi mejor en casa y con gaseosa, mire usted. Esperemos que también lo hayan entendido en la FEB.

13. Los tiempos están cambiando, ya lo cantó Bob Dylan y llevaba toda la razón. A aquellos que nos criamos en el baloncesto de dos pívots por equipo fajándose unos con otros ya nos costó acostumbrarnos a (como a alguien le leí una vez) la mariconada esa del cuatro abierto, disculpen la vulgaridad. Bueno, pues si no quieres caldo toma dos tazas, ha sido acabar de acostumbrarnos al cuatro abierto (a la fuerza ahorcan) y que ahora llegue también el cinco abierto. Y porque no hay más. Ya sé, parece un poco prematuro afirmar esto tan categóricamente pero hay señales inequívocas de que los tiros van por ese lado. La primera se nos apareció hace unos meses y se llamaba Golden State Warriors, ganando un anillo y haciendo un maravilloso baloncesto por el camino. En cambio la segunda y la tercera se nos aparecieron hace unos días y se llamaban Serbia e Italia, ambos dos haciendo de la necesidad virtud, los unos por haberse quedado sin Marjanovic y los otros por no tener ni siquiera un cénter decente (hay que ver, con lo que han sido en ese aspecto). La receta estaba clara (siempre y cuanto tengas buenos tiradores, como es el caso), abrir el campo, Italia casi siempre, Serbia cuando descansaba Raduljica y juntaba a Bjeliça y Erceg. Sacas de sus casillas (literalmente, en sentido meramente físico) a los interiores rivales (y bien que nos lo hicieron pagar, por cierto), generas espacios, si puedes les crujes a triples, si no tienes vía libre para buscarte la vida en penetración, cuando quieran llegar las ayudas será ya demasiado tarde. Tampoco han inventado nada, en NCAA lo hace casi todo dios que no tenga un cénter dominante (y créanme que no abundan los cénters dominantes precisamente) pero hasta ahora casi nunca lo habíamos visto (o no tan frecuentemente, al menos), a este otro nivel. Aquello de que el baloncesto es un juego de espacios probablemente nunca fue más cierto que ahora mismo. Y más que lo va a ser, me temo.

y 14. Acabo (que ya está bien) con un tema recurrente de cada competición internacional de selecciones, juegos olímpicos aparte: el número de participantes. Qué quieren que les diga, a mí un Eurobasket de 24 equipos me parece una auténtica barbaridad, un delirio inabarcable, un sintentido. No hay en Europa tantas selecciones buenas, vamos que ni regulares siquiera. Si a mí 16 ya me parecían demasiadas, si 12 (y tirando por lo alto) me parecía el número ideal… ¿Son conscientes de que aumentando el número de participantes no hacen sino devaluar la competición? ¿o se trata más bien de que cuantos más participantes haya, más votos de agradecimiento se asegurarán luego cuando toque reelegirles? Porque si es por eso no se corten, no sean tímidos, de perdidos al río, o todos moros o todos cristianos (será por frases hechas), déjense de fases de clasificación que no hacen más que molestar, inviten para el próximo Eurobasket a todas y cada una de las selecciones que pueblan nuestro vasto continente, ahí es nada, un Campeonato de (pongamos) 50 equipos, pleno total de participación, y si sale con barba será San Antón y si no será la Purísima Concepción (esto último no sé qué quiere decir, pero queda bien ponerlo). Piénsenlo, sería además la coartada perfecta para que José Luis Sáez invitara por fin a su Ruta Ñ a todas esas selecciones que antes les dije, Andorra, Luxemburgo, Liechtenstein, las Feroe, San Marino, El Vaticano, todas ellas ya en la élite ya que esa parece ser la revolucionaria estrategia de FIBA, si tú no llegas a la élite ya nos apañaremos para que la élite llegue a ti, todo sea por tener a todos contentos. Saben que seguiremos tragando así que no lo duden, sigan en sus trece (o más bien en sus 24, o en sus 32, o en sus…), continúen empobreciendo y abaratando la competición. De nada.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

ABRIL   3 comments

El pasado 11 de septiembre de 2014, cabreado como estaba tras aquel estrepitoso orengazo que nos dejaba fuera del Mundobasket, escribí, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

188578-944-629Se acabo. Es el fin de una era. Y fíjense que no digo fin de ciclo, que ése más o menos lo dábamos ya por descontado ganáramos o perdiéramos. Digo fin de una era, digo fin de la ilusión por esta selección que es tanto como decir fin de la ilusión por el baloncesto, en el supuesto de que aún quedara algo de ella. Echen cuentas, entre jubilados, sabáticos y desencantados en 2015 no nos reconocerá ni la madre que nos parió, iremos al Eurobasket multisede a que nos pinten la cara, la consecuencia inmediata será que no obtendremos plaza para Río’2016 ni con preolímpico ni sin preolímpico, ni de coña, si tenían alguna ilusión con dicha cita vayan quitándosela de la cabeza, yo ya estoy en ello. Quizá en 2017 seamos capaces de empezar la regeneración o quizá no, quién sabe…

Hasta aquí, no les pongo más, con este fragmento tienen más que suficiente. Lo escribí en pleno arrebato y luego pensé que quizá me había pasado, que se me había ido la mano con el pesimismo, demasiado agorero tal vez para lo que se estila por estos pagos, vender la moto aunque no tengamos moto, luego cuando nos la compren ya se darán cuenta de que en realidad les estábamos vendiendo humo. Es lo que se estila pero nunca fue mi estilo, yo escribo las cosas como las siento aunque luego lo sienta. Sentí entonces que me había pasado, seguí pensándolo mucho después pero hoy más bien creo que me quedé corto. Muy corto.

Saez.jpgHoy, siete meses después (al menos a día 17 de abril de 2015, que es cuando escribo esto), seguimos sin tener seleccionador nacional de baloncesto. Supongo que será inminente su nombramiento si nos atenemos a las sabias palabras de nuestro Egregio e Insigne e Inmarcesible (signifique eso lo que signifique) Presidente de la Federación, el Nunca Bien Ponderado e Ilustrísimo y Excelentísimo Sumo Hacedor Don José Luis Sáez a quien dios guarde muchos años (bien guardado, a ser posible). Dijo el Egregio que tendríamos seleccionador en abril pero no especificó de qué año, que es bien sabido que suele haber un abril cada doce meses. Es decir, puede que ya haya seleccionador cuando usted lea esto, puede que esté al caer o puede que lo dejemos para más adelante, total ya de perdidos al río, quedando lo que queda para qué nos vamos a molestar.

Les parecerá una tontería, dirán que total qué más da que haya seleccionador en abril cuando el Eurobasket Multisede no empieza hasta septiembre. Quizá tengan razón, no digo yo que no, yo al fin y al cabo no soy nadie como para meterme en estos berenjenales así que no estará de más que escuchemos una segunda opinión, a ser posible de una voz más autorizada que la mía. Por ejemplo ésta que leerán a continuación, formulada por un sujeto cuyo nombre les resultará levemente familiar:

Pau-GasolMe parece sorprendente que la selección no tenga todavía entrenador a punto de llegar al mes de abril. Es importante que se elija a un técnico para que pueda preparar el campeonato. Un seleccionador nuevo para un cargo nuevo con nuevas dinámicas necesita tiempo para adaptarse a su rol. Me sorprende como jugador y como aficionado que no se haya tomado una decisión al respecto.

(Pau Gasol, Marca, 26/03/2015)

Repito: Pau Gasol. No Marc, no, que ya sabemos que el segundo de la familia acostumbra a ser más respondón y contestatario en todos los órdenes de la vida, pero esta vez no, esta vez es el mayor el que levanta la voz con su sobriedad y discreción características, pareciendo que no dice nada y diciéndolo todo. Y como si no. Han pasado ya más de tres semanas desde aquellas palabras, hemos doblado ya la esquina entre quincenas pero ahí seguimos, sin la menor noticia, sin un indicio siquiera. Esperemos que no le haya pasado como a Sabina, esperemos que al Egregio no le hayan robado el mes de abril.

Preparar el campeonato, nuevas dinámicas, adaptarse a su rol… O dicho de otra manera: ¿Se han parado a pensar (por ejemplo) que en condiciones normales la lista de este año no se debería parecer en nada a la de años anteriores, ni aún a pesar de la santa voluntad de nuestro Sumo Hacedor para que vayan siempre los mismos, lo merezcan o no? ¿Se han parado a pensar que Ricky, Calderón e Ibaka estarán convalecientes y sus franquicias (y puede que ni ellos mismos) no verán con buenos ojos que anden haciendo excesos durante el verano?pepe_saez_feb2--644x362 ¿Alguien se ha dirigido a los hermanos Gasol (el mayor ya 35 años para entonces, no lo olviden) para averiguar qué intenciones tienen al respecto? ¿Saben acaso si Felipe Reyes (otros 35 tacos) sigue retirado de la selección como anunció en 2014, o si vuelve a estar desretirado y hasta los cojones como acabó en 2015? ¿Son conscientes de que Navarro está al límite y tensar aún más la cuerda (tanto más en un torneo con partidos casi a diario) puede hacer que se rompa para siempre? ¿Habrá alguien (más allá de nuestro Egregio Sumo Hacedor, por supuesto) que se esté preocupando de monitorizar los progresos (si los hubiere) de Claver en Khimki? ¿Habrá alguien (que para esto, Egregio e Inmarcesible Prócer, me da que no sería usted el más indicado, por ser persona non grata) que esté llamando a Chicago cada lunes y cada martes para decirle, NIko, te queremos, vuelve aquí, te necesitamos Niko, de verdad que nunca fuiste plato de segunda mesa, todo fue un malentendido, pelillos a la mar? ¿Se ha contactado incluso con Fran Vázquez para explorar la posibilidad de que pudiera venir, en el dudoso e indeseado supuesto de que Pau decidiera no venir? ¿Se están evaluando como es debido los progresos (o no) de Jaime Fernández, Pau Ribas, Alex Abrines, Dani Díez, Carlos Suárez, Alex Suárez, Willy Hernangómez, tantos otros? ¿Es acaso éste y no otro el archifamoso Método FEB?

¿A qué espera, Señor Sáez (me permitirá Su Ilustrísima que mientras me dirija a usted le apee el tratamiento aunque sólo sea para agilizar la lectura, no tema, serán sólo un par de párrafos)? ¿A que se levante (cosa improbable) la normativa que le impide fichar un técnico ACB en activo? ¿A que algún equipo cese a un entrenador de su agrado para así poder ficharlo? Hace meses se rumoreó que el elegido sería Pablo Laso, que sólo esperaban a que el Madrid le decapitara para hacerse con sus servicios, si así fuera la cosa no salió como la tenían planeada, el Madrid remontó el vuelo y Laso salvó la cabeza,saezcariolo si no gana la Euroliga el florentinismo afilará de nuevo los cuchillos pero no es probable que ello suceda antes del verano, tarde ya para sus fines. Al igual que se rumoreó unas cuantas veces que el elegido sería Scariolo 2.0, si por ahora no lo ha sido (y dado que no tiene ningún vínculo contractual que le ate) habrá que pensar que es porque no traga, segundas partes nunca fueron buenas tanto más cuando tienen tan mala pinta como ésta. Ergo una vez (presuntamente) descartadas estas dos opciones con las que los futurólogos nos calentaron sobremanera la cabeza, ¿qué les queda? ¿Esperar a ver qué entrenador queda libre al acabar la ACB? ¿Forzar que algún entrenador de su gusto se libere al acabar la ACB? ¿Pillar al vuelo a un entrenador que vaya a cambiar de equipo y contratarlo como seleccionador-para-toda-la-vida aunque sea un secreto a voces que cuando acabe el campeonato dejará el cargo y se irá a ese otro equipo (lo que llamaríamos Modelo Aíto 2008)? O acaso…

¿O acaso habrá llegado ya el momento de dejarnos por fin de subterfugios y empezar a llamar a las cosas por su nombre? Señor Sáez, no se prive, nómbrese usted seleccionador a sí mismo, aunque sólo sea para oficializar una situación de hecho. Absolutismo baloncestero como si dijéramos, la Federación soy Yo, de ahí a decir la Selección soy Yo sólo hay un paso.808jose_luis_saez A la selección con alegría, no tema por el qué dirán, al fin y al cabo hemos llegado ya a un punto en el que no nos asustamos de nada, a ver por qué habría de ser usted la excepción. Anúncielo a los cuatro vientos, sin rodeos, tras largas y procelosas conversaciones con cientos de aspirantes para el cargo he llegado a la conclusión de que nadie está más preparado para ejercer de seleccionador que yo, entre otras cosas porque nadie reúne más experiencia que yo a ese respecto. Recibirá críticas, no le digo yo que no, de envidiosos y mezquinos está el mundo lleno, pero usted sabe bien por sus largos años en el cargo que las críticas son sólo el peaje que hay que pagar en su largo camino hacia la excelencia. Un paso más, acaso el definitivo.

Eso sí, todo tiene un límite, póngase de seleccionador pero no se le ocurra ponerse además de entrenador, una cosa es una cosa y otra cosa más ya son dos cosas, imagine la hilaridad que podría provocar en los rivales verlo ahí a usted al pie del banquillo (quién sabe, a lo mejor podría resultar una buena táctica, mientras se descojonan no juegan), no tentemos la suerte, sea usted seleccionador pero nombre a alguien que haga el papel de entrenador, da igual quién, con que haga el papel es más que suficiente. Alguien que ya esté en nómina de su Federación a ser posible, que se le dé bien el paripé, que sea buen chaval, que diga a todo que sí y jamás ose cuestionar las decisiones de su Amado Líder. ¿Experiencia? ¿Conocimientos? Todo eso qué más da, total a quién le importa si para todo eso ya está usted. Y por si no se le ocurre quién aquí le dejo un nombre muy socorrido que además le pilla bien cerca, Jorge Garbajosa, si no le acaba de convencer (no vaya a ser que la criatura tenga personalidad y se crea con derecho a utilizarla) no se preocupe, candidatos no le habrán de faltar, recuerde que estamos en crisis y que la gente tiene la funesta manía de comer, por un buen puñado de euros y por el bien de nuestra amada Federación se hace lo que sea. Y si luego perdemos los palos ya se los llevará él, y si luego ganamos las medallas ya se las colgará usted. Vaya novedad.

17 de abril. El Eurobasket es en septiembre, la Rutaeñe de los cojoñes es en agosto, la concentración digo yo que empezará a finales de julio, la lista supongo que habrán de facilitarla ya a finales de junio cuando acaben ACB y NBA… Ustedes mismos. Hace siete meses titulé el fin de una era, pensé ingenuamente que habíamos tocado fondo pero reconozco que me equivoqué, que infravaloré la capacidad de nuestras autoridades (o más bien de nuestra AUTORIDAD, con mayúsculas) para seguir cavando, para seguir profundizando más y más todavía. Veremos hasta dónde son capaces de llegar.

ALGUNAS CONSIDERACIONES   Leave a comment

– Ricky: llevo toda la semana reivindicándolo, aún a riesgo de que en ese patio de vecindad que llamamos Twitter muchos me den la razón pero otros muchos se me tiren cordial y afectuosamente a la yugular (entiéndase en sentido figurado, of course). Es obvio que Ricky no las mete, y que el hecho de haber fallado alguna bandeja desde debajo mismo del aro no ha ayudado precisamente a su reputación en ese aspecto. Pero es que yo ya no le pido que las meta, yo soy de los que creen que la función primordial de un base no es jugar él sino hacer jugar al equipo, llevo pensando así toda la vida, comprenderán que a estas alturas ya no voy a cambiar. Y convendrán conmigo en que la dirección de Ricky en este Torneo está resultando sobresaliente, nada que ver con el Ricky timorato y constreñido que vimos hace un año, aquel que daba mil vueltas para no llegar nunca a ningún lado. Este año sí, este año Ricky sabe a dónde va, dinamiza el juego, da al equipo la velocidad que necesita, mete un ritmo en defensa y ataque muy difícil de soportar para cualquier rival, pone cada pase en el sitio adecuado y en el momento justo. Y disfruta, se le ve que disfruta, y aquellos que llevamos viendo a Ricky desde que tenía catorce años (desde antes incluso, en aquella Minicopa de Sevilla) sabemos ya de sobra que sin disfrute no hay Ricky (no Ricky no party, o viceversa) sino una mala copia de sí mismo, lo supieron bien en Badalona y Barcelona (aquellos por acción, éstos por omisión), lo saben bien también en Minneapolis. Y es verdad que no las mete, he ahí el problema, pero es que el meterla nunca fue parte esencial de un base sino un mero complemento. Cierto es que a día de hoy no posee ni ese mero complemento siquiera, cierto es que tarde o temprano tendrá que meterlas (sobre todo en NBA) si quiere dar el paso que separa a los buenos de los verdaderamente grandes. Pero por ahora (y a nivel de selección) se lo perdono, vaya si se lo perdono. Le sube la riquirrubina, tantos años después, y esa es una magnífica noticia para todos aquellos que hace apenas un año creímos haberla echado a perder, tal vez ya para siempre. Que dure.

– Calde: no sé si bien aconsejado o repentinamente iluminado, pero lo cierto es que un día Orenga tuvo por fin la ocurrencia de ponerle de (verdadero) base y ¡oh prodigio!, ¡oh maravilla!, de repente volvió el José Manuel (por otro nombre Juan Carlos) Calderón que siempre habíamos conocido, ya ven ustedes qué casualidad. El de Toronto, el de Dallas, el que triangulará en el Madison a la vera de Spike Lee en apenas mes y medio. Bastó con eso, volver a sentirse importante, volver a pensar (siquiera por un instante) que el equipo podía girar a su alrededor en lugar de que fuera él quien girara alrededor del equipo. Y recuperar el toque, la penetración y la muñeca fue todo uno, y recuperar el placer de jugar incluso cuando (vuelta la burra al trigo) vuelven a ponerle de dos vino ya por añadidura. Hemos recuperado a Calde, inmensa satisfacción para todos aquellos que siempre creímos en él, toque de atención para los que ya se llenaban la boca en estos días hablando de llevárselo muerto, hay gente pa tó. El patio de vecindad, ya saben, que por mucho que pulas tu TL nunca faltará alguno que te suelte lo del postureo de Calde o lo de que Navarro está ya acabado (tal cual, se lo juro), hacen bien en soltarlo si así lo piensan, la libertad de expresión es lo que tiene. En un caso y en otro bastó con dejar pasar el tiempo para la cruda realidad les pusiera en su lugar.

– El Chacho: la cuadratura del círculo no tiene solución que yo sepa, lo mismo la han descubierto ya en estos años y yo no me he enterado, tampoco sería de extrañar. No hay soluciones perfectas, arreglar una pieza esencial puede conducir a que se inutilice otra o a que no rinda ya a su nivel esperado. Teníamos desubicado a Calderón, puede que el precio a pagar por reubicarle haya sido desubicar a Sergio Rodríguez. O no, que visto desde fuera puede uno tener sensaciones que no se correspondan con la realidad. Orenga sigue abusando (en mi opinión) de las combinaciones de tres bases tomados de dos en dos, pero al menos habremos de reconocer que se han asignado roles y se ha recuperado un atisbo de (lo que yo entiendo por) sensatez: lo de toda la vida, un titular, un suplente y un tercero para momentos puntuales, cambiar ritmos, dinamitar partidos, esas cosas. A Sergio parece haberle correspondido este último papel, que sea habitualmente el segundo en entrar no evita que acabe siendo casi siempre el tercero en orden de importancia, puede parecer un rol menor pero nada más lejos de la realidad, dígaselo a José Luis Llorente en aquellos Juegos de Los Ángeles o al propio Sergio en Japón 2006, de no haber sido por su participación ante Argentina habríamos acabado peleando el bronce con los yanquis. Quedan (esperemos que queden) tres partidazos en los que no faltarán motivos para recurrir al Chacho, otra cosa ya es que a alguno quizá nos gustara que el orden de los factores fuera un poco diferente. Pero dicen que el orden de los factores no altera el producto y el producto por ahora no puede ser mejor, así que dejémoslo estar.

– La defensa: empezamos cada partido como si no hubiera un mañana, luego con las sucesivas rotaciones nos vamos sedimentando pero es empezar el tercer cuarto y comenzar el arrebato de nuevo. Y podría parecer que es porque salen los mismos que empezaron el encuentro pero no es así, o no exactamente: si el trío exterior inicial acostumbra a ser Ricky-Rudy-Navarro, el trío exterior tras el descanso acostumbra a ser Ricky-Rudy-Llull. Y así lo que perdemos en tacto y finura lo ganamos en agresividad y desenfreno, mire usted. Los equipos rivales se van al vestuario tras el segundo cuarto pensando que han conseguido capear el temporal y cuando vuelven confiados a la cancha se encuentran otra vez el temporal sólo que ahora ya corregido y aumentado, una tremenda defensa de anticipación a la que tampoco son ajenos los gasoles guardándoles las espaldas. Tampoco hemos inventado nada, no es algo tan diferente a lo que hacía (por ejemplo) el propio Laso con Draper mientras le duró la salud (y bien que lo pagó cuando se le acabó). Pero está bien recordarlo porque demasiadas veces nos fijamos sólo en lo que ocurre a un lado de la cancha y nos olvidamos del otro, valoramos si acaso los tapones de Ibaka & cía y nos olvidamos de casi todo lo demás, jugamos bien y bonito y nos creemos que con eso ya basta sin darnos cuenta de que para llegar a eso tiene que haber muchísimo trabajo detrás. Justamente ahí, detrás.

– Los pases: yo soy yo y mis obsesiones, y una de ellas en lo tocante a baloncesto tiene que ver con los pases. No ya con las asistencias (que también) sino con el mero hecho de saber encontrar al compañero y hacerle llegar el balón a la velocidad adecuada en el lugar correcto y en el momento justo, nada más y nada menos que eso. Tengo para mí (que diría Paniagua) que un equipo con buenos pasadores tiene muchísimo ganado en este juego, fue así desde que a Naismith le dio por desfondar aquella cesta de melocotones, fue así desde los Celtics de Bird a los actuales (y maravillosos) Spurs pasando sin ir más lejos por aquellos Kings en los que todos parecían bases, tanto daba que se llamaran Chris Webber, Vlade Divac o Brad Miller. No haré comparaciones (que son odiosas), no descubriré la pólvora a estas alturas cuando les diga que tenemos (también en este aspecto) un lujo al alcance de muy pocos. No hablo ya del trío de bases (que es obvio), no hablo ya de los gasoles (bases de siete pies ambos dos), hablo de otros jugadores cuyo talento en este departamento del juego tiende a pasar más desapercibido pero que son fundamentales para que el balón fluya: mismamente Navarro, mismamente Rudy, mismamente Ibaka. Tenemos un perímetro que es la envidia de medio mundo y un juego interior que es la envidia del mundo entero (y un agujero entre el uno y el otro, también), pero tenemos algo más, algo de lo que casi nadie habla, tenemos la seguridad de que el balón viaje siempre en buenas manos para que llegue cuando y donde tenga que llegar. He ahí nuestro verdadero hecho diferencial.

– Ibaka: cuentan que anda un tanto mohíno en estos días (y su lenguaje no-verbal así parece atestiguarlo), que echa en falta más balones, más participación en el juego de ataque, más jugadas preparadas para él. Y yo le entiendo, cómo no le voy a entender. Hace ya tiempo que Ibaka dejó de ser el chico de los gorros, hace ya tiempo que unió a sus incomparables condiciones físicas unas nada desdeñables aptitudes técnicas: te da lo que le pidas, de cara y de espaldas, por arriba y por abajo, por fuera y por dentro, por delante y por detrás. Y te lo da además (por si con lo físico y lo técnico no fuera suficiente) con una intensidad sin parangón. Sólo el cielo es el límite (frase original donde las haya), será all star más pronto que tarde, no nos quepa a nadie la menor duda. Yo entiendo a Ibaka, de verdad que sí, pero él tiene que entender también lo que tiene a su alrededor: tiene que entender que no es exactamente lo mismo tener como compañeros a Kendrick Perkins, Nick Collison o Steven Adams que tener a Marc y Pau, por razones obvias. Claro que le duele, claro que está acostumbrado a tener mucho más protagonismo en su club (digo franquicia) que en la selección, pero díganme a ver qué jugador no está acostumbrado a tener mucha más participación en su club de la que tiene en esta selección: Calde, el Chacho, Ricky, Navarro, Llull y así sucesivamente, así podríamos continuar hasta agotar la lista, todos son más importantes en su club/franquicia que en el equipo nacional, todos excepto Claver que no es importante ni en un sitio ni en el otro (pero esa es otra historia). Todos. ¿Que se podría sacar más partido de Ibaka en ataque? Sin duda, estoy convencido de ello, como estoy convencido de que nos hará mucha falta ese partido a lo largo del Torneo. Pero que el propio interesado ande mostrando públicamente su insatisfacción porque no se lo sacan no ayuda precisamente al equipo, y aún menos le ayuda a él mismo. Creo que fue Marc Gasol quien dijo una vez (con su habitual escasez de pelos en la lengua) que a la selección se viene sin ego. Pues eso.

– Orenga: que no soy de su club de fans lo saben ustedes de sobra. Pero saben también (o me gustaría que supieran) que no suelo ser ventajista, en esta ocasión tampoco lo seré. Nunca he creído en aquello de que los fracasos sean culpa de y los éxitos a pesar de, ese es el recurso fácil contra el que he peleado siempre (véase por ejemplo al respecto el chorro de entradas sobre Pablo Laso, así en las buenas como en las malas). Si pierdes te linchan pero si ganas te dirán que con esos jugadores es lo menos que podías hacer (o que con esos rivales es lo menos que se te podía pedir, ligera variación), ya ven qué manera tan socorrida de tener siempre razón. [Nada nuevo bajo el sol, recuerdo un afamado coach que ganó once anillos como técnico y en todos y cada uno de ellos tuvo que escuchar que con esos jugadores así cualquiera, si entrenara a Milwaukee ya veríamos cuántos ganaba, cosas así (y no vayan a pensar que estoy comparando a Phil Jackson con Orenga, líbreme el cielo, todavía hay clases). Cosas muy de nuestro deporte por cierto, nadie dice nunca que a ver cuántos títulos ganarían Simeone o Ancelotti si entrenaran al Rayo, será que los del baloncesto somos más de autoflagelarnos con obviedades, me he ido del tema]. Vuelvo: sé que me ganaré la animadversión de muchos (dichoso patio de vecindad) pero creo sinceramente que si a Orenga le llovieron palos (entre ellos los míos) hace un año, no sería descabellado que le llovieran parabienes (entre ellos los míos) a día de hoy, a la vista de cómo está jugando y ganando esta selección. Las cosas no suceden por casualidad, por abundante que sea el talento también hay que gestionarlo, incluso en supuestos autogestionarios como el que nos ocupa también es necesario gestionar la autogestión. Y además, que no se juega así sólo con autogestión, que por buenos que sean (que lo son) se ve de lejos la mano de un entrenador detrás, podemos pensar (y puede que hasta lo pensemos) que esa mano es la de Sito pero el que da la cara aquí es Orenga mientras no se demuestre lo contrario. Y escribo esto aunque muchas de sus decisiones sigan sin gustarme (ese mantener en cancha a los buenos con todo resuelto, hasta mucho más allá de lo razonable, que ya veremos si el día menos pensado no nos acabará Pau dando un disgusto), escribo esto a sabiendas de que en un par de días me puedo arrepentir de haberlo escrito, que sacar la cara (siquiera mínimamente) por él se me puede volver en contra en cuanto vengan mal dadas, ojalá no. Pero qué quieren que les diga, aún a pesar de mi escepticismo creo que Orenga se ha ganado por fin el beneficio de la duda. El mío. Ahora ya sólo falta que se gane también el de todos los demás.

RAZONES PARA EL ESCEPTICISMO   3 comments

Habré de confesarles (por si nunca lo notaron) que el triunfalismo me pone de los hígados. Entiéndanme, no cualquier triunfalismo, no vayan a pensar, sino ese triunfalismo irracional, desmedido y pestilente que desprenden por lo general algunos de nuestros más afamados medios de comunicación, esos que te sacan campañas tan cínicas como aquella de que hay una España admirada por el mundo, sólo tienes que saber qué periódico leer, esos a los que se les llena la boca hablando de eÑebeá, esos que a cada baja ajena para el Mundial dan palmas con las orejas porque así aumenta nuestro (supuesto) favoritismo, como si alguna vez pudiera ser una buena noticia la devaluación de una competición que en este caso además y para más inri organizamos nosotros mismos. Me pone de los nervios ese provincianismo de creernos el ombligo del mundo como si los demás no fueran nadie, me revienta que me vendan la piel antes de cazar el oso, si luego el oso no se deja cazar ya le echaremos las culpas al bosque, al guardia forestal o al que fabricó la escopeta, según. No puedo con ese hedor de euforia mediática premundialista que nos atufa en estos días (no compartido necesariamente por el aficionado de a pie) y quizá por eso me gustaría poner (como aficionado de a pie que soy) un contrapunto, un catálogo de razones que nos permitan mantener siquiera por unos días los pies en el suelo. Luego ya habrá tiempo de volar si se presenta la ocasión.

– La fase de (no) preparación: verán que este año he decidido perdonarles y no ponerles la cabeza mala con mis eñefobias de cada verano. Pero el que no haya escrito específicamente sobre ello no significa que haya cambiado mi opinión al respecto, sigo pensando que los demás equipos hacen (verdaderas) fases de preparación mientras que lo nuestro es otra cosa, una sucesión de bolos y galas veraniegas que más parecen partidos de exhibición que partidos de verdad, eventos plagados de complacencia, colegueo y buenrollismo que acaso sean muy útiles para las arcas de nuestra Federación y para la promoción de nuestro deporte pero que en nada contribuyen al que debería ser el principal objetivo de toda fase de preparación, es decir preparar. Es muy de agradecer que equipos como Croacia (qué buena pinta tienen) o Ucrania (versión postmoderna de aquellos ninjas de Fratello) se pusieran las pilas y nos llevaran un poco (sólo un poco) al límite, todo lo cual no dejó de ser un mero sucedáneo para cuando empiecen los partidos de verdad. Así que un año más volverá a suceder, el 30 de agosto el resto de equipos habrán acabado la preparación y comenzarán la competición, nosotros en cambio habremos acabado la exhibición y comenzaremos la preparación. Haremos el rodaje cuando los demás ya estén rodados y en partidos que ya cuenten para el resultado final, algo que en ocasiones (tras el susto inicial) nos acabó saliendo francamente bien (véase 2009 ó 2011) pero que otras veces nos salió como el culo, disculpen la ordinariez. Veremos este año.

– La edad no perdona: la generación de oro, aquellos que un día fueron los niños de Lisboa, se nos ha hecho mayor, es ley de vida. Pau, Navarro y Felipe ya cumplieron los 34, Calderón (que no estuvo en Lisboa por accidente, pero que pertenece por derecho propio a aquella generación) anda ya por los 33. Decía Chichi Creus que ésta es casi la mejor edad (y él debía saberlo por experiencia, dado que jugó hasta los 42), puede que ello sea cierto a nivel de conocimiento del juego pero no necesariamente a nivel físico, tanto más en una competición de esta índole en la que (a partir de un determinado momento) te la juegas noche sí, noche también. Mi principal recuerdo del pasado Eurobasket 2013 es el de una selección que hacía puntualmente los deberes durante los tres primeros cuartos pero que luego se hundía irremediablemente en el último, consecuencia tal vez de una muy mala preparación (física y/o psicológica). Tras lo visto este año nada me hace pensar que llevemos una preparación mejor (véase punto 1), si acaso lo contrario, puede que esta vez no esperemos necesariamente al último cuarto y nos vengamos abajo ya en el tercero, indicios ha habido al respecto en las pachangas de estos días. Ojalá me equivoque.

– Somos previsibles: si yo fuera entrenador de cualquier selección de medio pelo que hubiera de enfrentarse a España (hipótesis absurda), cerraría por completo mi defensa sobre el juego interior rival. Muchísimas ayudas, constantes traps, no ya dos contra uno sino hasta tres contra uno en cuanto el balón llegue ahí dentro, puntuales zonas 2-3 que les formaran el lío más todavía, especial atención a las líneas de pase dentro-fuera para minimizar en lo posible lo buenos pasadores que son… y bien sé que haciendo eso me quedaría vendido en el juego exterior, bien sé que me podrían crujir a triples librados pero ese sería el riesgo, que me ametrallaran desde fuera a ver cuánto aciertan, quien a triple mata a triple muere y a día de hoy nuestra selección tiene mucha más pinta de morir que de matar en este aspecto, lo que le endosamos a Argentina fue sólo la excepción que confirma la regla. Queríamos cuatro abierto y ahora ya lo tenemos, por fin, no se llama Garbajosa ni Mirotic sino Ibaka, quién nos lo iba a decir, su evidente mejora en todos los aspectos del juego le ha llevado a convertirse en (entre otras cosas) un consumado tirador exterior. Esa es la buena noticia. La mala noticia es que durante este mes ha sido nuestro mejor tirador exterior, algo absolutamente incomprensible en un equipo que cuenta con nombres como Navarro, Rudy, Calderón, Llull o Sergio Rodríguez (nótese que no incluyo a Ricky en esa lista, por razones obvias). O afinamos la puntería o seremos previsibles, o anotamos desde fuera o las pasaremos putas, con perdón. Al tiempo.

– El mal del anfitrión: ¿de verdad que somos favoritos (o algo así) por el mero hecho de jugar en casa? Les daré una lista rápida, Eurobasket 1973, Mundial 1986, Juegos Olímpicos 1992, Eurobasket 1997, Eurobasket 2007, me dejaré algún evento pero éstos son los que se me vienen ahora mismo a la cabeza. Y ahora díganme si son tan amables en cuántos de ellos acabamos alzándonos finalmente con el título: efectivamente, ninguno, cero patatero (o pelotero, según). Y puede que en alguno no fuéramos nadie pero en algún otro éramos mucho más favoritos de lo que somos hoy, echen la memoria siete años atrás si les queda alguna duda. No, ejercer de anfitriones nunca se nos ha dado bien (quizá por el suplemento de presión que conlleva) pero tampoco vayan a pensar que nos pasa a nosotros solos. He repasado las últimas competiciones internacionales (Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo y Campeonatos de Europa, que ya para otros continentes no me da la memoria ni el tiempo para mirarlo), y… ¿saben cuál fue la última gran competición ganada por el anfitrión? Efectivamente, los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Desde entonces (y han pasado ya 18 años) ni un solo Eurobasket, Mundobasket o torneo olímpico fue ganado por el equipo de casa, y me dirán que en ese tiempo hubo países organizadores sin pedigrí ninguno en este deporte como Suecia, Japón o el Reino Unido de la Gran Bretaña, lo cual es cierto, casi tan cierto como que en ese mismo periodo hubo países organizadores como la propia USA, Serbia, Lituania, Turquía, Grecia o España, estos tres últimos por partida doble. Puede que ser anfitrión suponga un plus pero en nuestro caso (y en otros como el nuestro) ese plus se nos convierte demasiadas veces en minus. Que no nos pase na.

– USA: no niego que los nombres ausentes pesan casi más que los presentes, no niego que un hipotético quinteto Chris Paul, Kevin Durant, LeBron James, Kevin Love, Dwight Howard (incluso), más los puntuales añadidos de (pongamos) Wall, Kobe (renacido), George (sano), Melo, Kawhi, Aldridge o Griffin impone casi más de lo que hay pero qué quiere que le diga, yo podría ir hasta el fin del mundo con esta verdadera selección USA, yo iría hasta el infinito y más allá con estos Derrick Rose (o lo que quede de él tras estos dos años, casi en fase de pretemporada para llegar a punto a los Bulls), Steph Curry (mi debilidad absoluta desde sus tiempos de Davidson, como les habré dicho ya 792 veces), James Harden (un hipotético emparejamiento defensivo con el Chacho podría ocasionar problemas capilares insospechados), Kenneth Rasta Faried y Anthony Unicej Davis, tanto más si vienen acompañados por Kyrie Irving, Klay Thompson, Rudy Gay, DeMarcus Cousins (esperemos que no se le suelte la pinza) o Andre Drummond entre otros, tanto más si vienen entrenados por los sempiternos Krzyzewski & Boeheim, casi dosmil victorias les contemplan. Se pongan como se pongan y aunque le joda al Marca y me joda incluso a mí mismo, para mí siguen siendo los únicos e indiscutibles favoritos, y así lo seguirán siendo hasta que alguien (ojalá nosotros) me demuestre lo contrario.

– Los Otros: probablemente usted no lo sepa porque los medios están tratando deliberadamente de ocultárnoslo, pero aunque parezca mentira el Mundial no lo juegan sólo Estados Unidos y España, lo juegan también otros veintidós equipos más, varios de ellos de raigambre, tronío y prosapia (sea eso lo que sea) suficiente como para ser tenidos muy en cuenta. Claro que gracias al prodigioso, incomparable e inmarcesible sistema de competición no tendremos que preocuparnos de países como Lituania (ay, Kalnietis), Eslovenia, Turquía, República Dominicana o (la muy apetecible de ver) Australia, de esos que se preocupe USA si así le apetece. Sí tendremos que preocuparnos en cambio de un Brasil que viene con todo (y todo es decir mucho) y que ya nos ganó en Londres 2012 (no haré más comentarios al respecto), de una Serbia puesta en manos de Djordjevic (en pie), de la nueva y rutilante Grecia de Katsikaris y Antetokoumpo (o como se diga), del Puerto Rico de Olmos y/o Arroyo, de una Francia a la deriva (sin dirección, sin Parker, sin De Colo… pero Francia al fin y al cabo), de una Croacia deseosa de entregarse ya a Herzonja o Saric como nosotros nos entregamos a Navarro y Pau hace casi tres lustros, de una Argentina sin Ginóbili (ninguna otra ausencia me duele tanto, ni la de Durant siquiera), y no venga usted ahora a decirme que a éstos ya les ganamos fácil el otro día, quien piense que una pachanga es lo mismo que un cruce es que no conoce el carácter argentino. Suficientes preocupaciones como para no dar nada por supuesto, creo yo. No niego que si un extraterrestre hubiera llegado a la Tierra a comienzos de agosto sin ninguna información previa y se hubiera dedicado a ver todos los amistosos de todas las selecciones participantes (teletransportándose de un lugar a otro para la ocasión) probablemente también pensaría a día de hoy que este Mundial es sólo cosa de dos, pero los que nacimos y crecimos en este planeta sabemos (citando a los clásicos) que no hay rival pequeño y que ya no quedan peritas en dulce. No va a ser un camino de rosas.

– Mis dudas con Orenga: no esperen encontrar aquí un linchamiento, saben que no es mi estilo, no lo haré con Orenga como tampoco lo hice antes con Scariolo (que dicho sea de paso, resulta curioso ver en estos días cómo muchos de los que en su día lincharon a Scariolo hoy no se cortan un pelo en echarlo de menos cuando lo comparan con Orenga, me pregunto si llegará el día en que los que hoy linchan a Orenga le añoren luego cuando toque compararlo con el siguiente). Nada me gustaría más que le fuera bien a Orenga, por el bien de mi selección y por el suyo propio, porque (lo diré una vez más) me cae bien, me parece un sujeto sobradamente preparado y creo que reúne muchas condiciones esenciales para ser un buen entrenador. Ya otra cosa es que lo sea, claro. Las dudas que tuve antes del pasado Eurobasket no sólo no se disiparon sino que se acrecentaron con el transcurso de la competición, dejándome un técnico inexperto, inseguro, de mira corta y perfil bajo. Que a lo mejor es justo eso lo que quiere la FEB, un técnico de perfil bajo para perpetuar el (presunto) modelo autogestionario, nada que ver con Aíto o el primer Scariolo no vaya a ser que se nos enfurruñen las criaturas, si así fuera y los resultados acompañaran créanme que hasta me callaría la boca. Pero a día de hoy sigo sin entender qué sentido tiene ver a Orenga de head coach mientras uno de los mejores técnicos que tenemos en este país, de nombre Sito Alonso, se limita a ejercer de asistente, no lo entiendo como tampoco lo entendí hace un año con Ponsarnau, ganas entran de decir coño, dad un golpe de estado, echadle a un lado y poneros vosotros a ver si así pudiéramos tener un equipo medianamente normal. Insisto, creo que Orenga tiene conocimientos y tiene además una elevada capacidad didáctica para transmitirlos, creo que llegará el día en que pueda ser un entrenador de alto nivel… pero que las prácticas para llegar a serlo tenga que hacerlas precisamente en la selección tiene bemoles, por no decir otra cosa. El mundo al revés.

– La carencia de tres: desde que se retiró Carlos Jiménez no hemos vuelto a tener un tres como es debido, lo cual con ser malo no es lo peor, lo peor es que no parece que vayamos a encontrarlo a corto/medio plazo. Mumbrú se extinguió muy poco después, el Chimpa Suárez se nos fue apagando, Rabaseda ni llegó a encenderse, Dani Díez es aún una luz muy tenue que ya veremos si llega a prender alguna vez. Ante lo cual sólo queda en nuestro baloncesto un tres que así merezca ser llamado, y que como ya habrán deducido responde (poco) al bello nombre de Víctor Claver. Ese mismo pelirrojo de aire lánguido, media sonrisa y mirada perdida que parece pasar cada verano por la selección sin que la selección pase por él, ese mismo que acude puntual a la llamada del seleccionador (sea éste quien sea) porque no tenemos ningún otro jugador de sus características, ese mismo que luego acostumbra a acabar los campeonatos reconvertido en agitatoallas (loable desempeño por otra parte, pero que ya a estas alturas quizá cabría esperar algo mejor), ese mismo que lleva ya dos años enteros echados a perder en Portland y alrededores, y lo que te rondaré morena. Buscas en el diccionario eterna promesa y aparece su foto al lado… Ojalá llegue el día en que me tape la boca, ojalá llegue el día en que un entrenador le dé algo más que minutos de compromiso y/o de la basura, ojalá llegue el día en que él dé a su entrenador algún motivo para darle esos minutos. Ojalá.

– Las rotaciones extrañas: una de las principales consecuencias de esa casi carencia de tres es que tendemos a jugar sin tres, por razones obvias. Pero hay maneras y maneras de jugar sin tres. Está la manera clásica, un base y dos escoltas (la que tantas veces hicimos nosotros durante estos años, disfrazando a Rudy de tres mientras Navarro o Llull jugaban de dos); y luego está la manera Orenga, dos bases y un escolta (que a lo peor también acostumbra a ejercer de base en su club). Que habrá a quien le entusiasme pero que yo no lo veo, mire usted: tenemos tres bases extraordinarios pero que son bases-bases, puros unos (cada uno a su manera) así Ricky como Calde como el Chacho, para uno y medio ya está Llull. Pero ahora nos ha dado por hacer combinaciones de tres elementos tomados de dos en dos, Ricky & Calde, Ricky & Chacho, Chacho & Calde llevándonos a Navarro o al susodicho Llull al puesto de alero, los gasoles y los tres enanitos se llamaría la película. Y qué quieren que les diga, poner a dos bases siempre me pareció un recurso (repito, recurso) para situaciones puntuales, generalmente finales igualados para asegurarte el control del juego, si acaso excepción que ahora por obra y gracia de Orenga se ha convertido en norma. Quintetos que acaban pareciendo cuartetos porque el quinto elemento está de miranda, porque dirigir lo que se dice dirigir sólo dirige uno, el otro base por lo general no sabe qué hacer consigo mismo, no está acostumbrado a buscarse la vida para circular y salir de bloqueos sin balón a la espera de recibir, tiende si acaso a quitarse de enmedio, echarse al costado y esperar a que se la den para tirarse algún triple, punto. Mención especial para Calderón en este aspecto, que ya el año pasado le pidieron que ejerciera de dos (y se estrelló) pero al menos Orenga tuvo coartada porque no estaba Navarro, este año sí que está pero se lo siguen pidiendo y así le va. Y sé que es posible que algún presunto iluminado-que-parece-saberlo-todo se me tire al cuello y me diga que si afirmo esto es porque no he visto a Calderón en Dallas (que sí lo he visto), pero aún así (desde mi ignorancia de mero aficionado que no tiene puta idea) lo seguiré diciendo: Calderón está desubicado en este esquema, Ricky y Sergio a veces también pero Calde especialmente. Y no sé hasta qué punto es lícito desperdiciar un jugador así.

Mi primer impulso fue titular esta entrega razones para el pesimismo, pero al final me corté. Me corté por no amargarles la vida pero me corté también por puro sentido común: porque en realidad no creo que existan razones para el pesimismo (ni siquiera yo, que tiendo a ser pesimista por naturaleza), porque creo que tenemos la mayor dosis de talento que hayamos tenido jamás, porque creo que todas esas contrariedades que les he ido poniendo más arriba (la edad, los desequilibrios, las presuntas orengadas, tantas otras) en el fondo son pecata minuta si cuando llegue la hora de saltar a la cancha somos capaces de jugar como sabemos, podemos (con perdón) y debemos. No soy pesimista, de verdad que no, en absoluto… pero no me pidan tampoco que sea optimista, no todavía. Mantengamos (por ahora) los pies en el suelo, volvamos de nuevo a los clásicos, hasta el rabo todo es toro, los partidos duran cuarenta minutos, cada partido es una historia, no queramos meter el segundo gol antes que el primero (que en versión Mundobasket sería no queramos ganar la final antes de haber llegado a ella). O por citar a otro clásico mucho más reciente (pero no por ello menos clásico): vayamos partido a partido, no hay más. No vendamos la piel del oso antes de cazarlo, y ello aunque algunos lleven ya meses (incluso años) intentando vendérnosla. Yo al menos no se la voy a comprar.

del 4 al 15   Leave a comment

(publicado originalmente en tirandoafallar.com el 23 de septiembre de 2013)

4. Pablo Aguilar. El hombre-Guadiana de esta selección, no precisamente por culpa suya sino porque quienes podían guadianearle le guadianearon convenientemente a lo largo de todo el Torneo. No les negaré que yo en un principio tenía una cierta prevención con Aguilar, siendo como era el jugador más inexperto en lides internacionales de este equipo (junto con Rey) y el que más fácilmente podía pagar la novatada. Pero dicha prevención se me fue quitando en cuanto vi que aportaba minutos de calidad, que no le temblaba el pulso en ataque y que (quizá gracias a ser el cuatro más cuatro de la rotación) hacía un trabajo más que socorrido en defensa, guardando las espaldas de Marc o Xavi cada vez que éstos salían a defender y acudiendo cumplidamente en su ayuda cuando era menester. Todo lo cual debería haberle supuesto que se fueran incrementando sus minutos y sin embargo le supuso todo lo contrario, de hecho llegó hasta el punto de que cuanto mejor lo hacía menos jugaba: si le salía un partidazo luego desaparecía de la rotación en los dos siguientes, si hacía un magnífico segundo cuarto ya no volvía a tocar bola el resto del partido… Y así sucesivamente. Doctores tiene la santa madre iglesia, es bien sabido que los entrenadores ven cosas que permanecen ocultas para el resto de los mortales, supongo que eso es lo que habrá sucedido también en esta ocasión. Pero a mí al menos me queda la sensación de que Pablo Aguilar ha llegado para quedarse. Quizá no quepa en el equipo de 2014 (si vuelven Pau, Felipe y/o Ibaka) pero si todo va normal debería tener plaza asegurada a partir de 2015. Esperemos acontecimientos.

5. Rudy Fernández. Depende de dónde hubieras puesto el listón. Quienes lo pusieron en que Rudy tenía que ser el Navarro de esta selección se habrán llevado un chasco, Rudy no está a día de hoy para desempeñar ese papel (¿y quién lo está?), mal que nos pese. En cambio quienes lo pusimos en base a su última temporada en el Madrid podemos sentirnos moderadamente satisfechos ya que Rudy ha mejorado con creces las prestaciones que ofreció en su año en blanco. Es decir, al menos parece haber puesto fin a su sempiterna pelea con el aro, ya las mete, quizá no tanto como a tantos les gustaría pero las mete (y a veces en condiciones francamente difíciles, además), lo cual no es poco si recordamos su desempeño en la pasada Final de Liga. Y aunque no las meta Rudy se ha ganado ya a pulso a estas alturas que dejemos de valorarle sólo por lo que mete o por lo que deja de meter (pausa valorativa), Rudy es más que eso, Rudy es agresividad en defensa, intensidad, rebote, cabe incluso preguntarse dónde estaríamos a estas alturas si no fuera por el chorro de rebotes defensivos que ha cogido durante toda la competición. Que sí, que a veces le entra la tontería y desespera al más pintado, que a más de uno nos salió espuma por la boca en la prórroga ante Francia, aquellos 20 segundos que se tiró botando allí parado sin mirar a nadie para al final acabar tirándose aquel melón (aunque en su descargo habremos de reconocer que cosas aún más inverosímiles ha metido alguna vez), que cuando se le cruza el cable y se mete en piques resulta insoportable, que todo lo que usted quiera… pero que con todo y con eso estaremos de acuerdo en que ha sido de lo más valioso que hemos tenido en este Eurobasket. No es el Rudy que un día fue ni aún menos el que un día pensamos que sería, pero creo que vuelve a estar (por fin) en el buen camino. O será que puse yo el listón demasiado bajo, no sé…

6. Sergio Rodríguez. Todo el mundo desata por lo general filias y fobias, a cada minuto de cada partido cada jugador genera elogios desmedidos a la par que críticas furibundas… pero quizá en ninguno de ellos se haga tan patente esa bipolaridad como en Sergio Rodríguez. Entre los chachofóbicos que le consideran el culpable de todos los males y los chachofílicos que le consideran el sumo hacedor de todos los bienes debería haber un término medio, y en ese mismo término medio debería intentar situarme yo si no fuera por el pequeño detalle de que (probablemente ustedes ya lo sepan) soy mucho más de chachofilia que de chachofobia. Es decir, creo que mucho de lo bueno que le ha sucedido a la selección en este Torneo ha sido gracias a Sergio, creo que ha creado juego más que ningún otro base (Ricky porque se perdió en el empeño, Calde porque no le dejaron), que ha alimentado a sus compañeros más que nadie (que luego las metieran o no ya es otra historia), que incluso ha defendido más de lo que solía y que cuando no ha encontrado a quién dársela se la ha jugado con la plasticidad, eficacia y agresividad de cara al aro rival que viene siéndole habitual. Y creo además que en más de una ocasión fue sentado indebidamente cuando estaba en pleno trance, que se le racionaron en exceso los minutos, que actuaciones como la que protagonizó en el cruce ante Serbia deberían disipar todas esa dudas que los chachoescépticos puedan aún tener… Amor de fan, dirán ustedes (y con razón, no lo niego), y me dirán también que en los minutos finales ante Francia se dedicó a jugársela sin pasarla, que algunas metió pero demasiadas falló en ese delicado trance, todo lo cual a la larga resultó perjudicial para el equipo… Niego la mayor, como dicen los juristas (tampoco sé muy bien lo que quiere decir, pero queda bien decirlo): la primera opción de Sergio suele ser buscar el pase definitivo, si se encebolló (digámoslo así) en esos minutos fue precisamente porque no había pase alguno, porque todos sus compañeros estaban tapados, porque los mocetones franceses cerraban cualquier fuente de alimentación. A partir de ahí básicamente tenía dos opciones, o lanzar un pase errático al bulto que muy probablemente acabaría en las manos del rival o driblar y buscarse la vida, ya que los demás no se liberan tendré que liberarme yo. Y dicho y hecho, y pudo salir bien (y más de una vez salió bien), y a la postre salió mal porque nadie es perfecto, porque Francia es mucha Francia, porque no se puede luchar solo contra los elementos, porque no es fácil ser sublime sin interrupción. Pero asumió la responsabilidad cuando nadie la quería, y créanme que cuánto mejor nos iría (en la selección e incluso en la vida cotidiana) si hubiera más gente capaz de asumir de la misma manera esa misma responsabilidad. He dicho.

7. Xavi Rey. Por alguna misteriosa razón que no alcanzo a comprender, muchos presuntos aficionados de este país (el concepto presuntos aficionados vendría a englobar a todo ese público mayoritariamente futbolero que sólo se asoma al baloncesto cuando juega la selección, y que ni conoce a la mayoría de los jugadores ni sabe siquiera en qué equipo juegan) decidieron hacerle el blanco de sus chanzas, mofas y befas durante todo el Torneo, convirtiéndole incluso (para vergüenza propia y ajena) en esa cosa que ahora solemos llamar trending topic. Como si fuera un picapedrero o un destripaterrones al que hubieran puesto ahí sólo porque es grande y fuerte y no porque sepa jugar al baloncesto… Todo lo cual confirma una vez más lo atrevida que puede llegar a ser la ignorancia, tanto más en este país. Xavi Rey, no lo olvidemos, llegó a la selección aún convaleciente de una grave lesión, y durante la dichosa Ruta Ñ (que dios confunda) resultó manifiestamente claro que no estaba ni al cincuenta por ciento de su nivel. Pero según fueron pasando los partidos se le fue viendo mejor, mucho más asentado atrás y aportando también sus cositas en ataque gracias entre otras cosas a las asistencias que le proporcionaba su amigo y compañero de habitación Sergio Rodríguez, con quien solía coincidir en cancha. Qué quieren que les diga, su principal función era proporcionar minutos de descanso a Marc Gasol y creo que esa la cumplió con creces, de hecho lo único que lamento es que no tuviera más minutos para que así Marc hubiera podido tener más descanso de cara a los instantes finales. Pero me temo que ese aspecto no dependía ya de él…

8. José M. Calderón. Otra de misterio: por alguna misteriosa razón que se me escapa, Calde se ha convertido también en estos últimos tiempos en el blanco de las iras de cierto sector ultramontano de presuntos aficionados, que hablan de él en unos términos de desprecio que sólo recuerdo haber visto antes en los últimos años de Garbajosa. Como si pegara un atraco, como si viniera a la selección a llevárselo muerto, todas esas expresiones e incluso otras peores he tenido que leer yo en estos días, no necesariamente durante el Torneo sino que incluso antes de que empezara ya le señalaban de ese modo. Pues qué quieren que les diga, ojalá tuviéramos muchos atracadores como Calde en nuestras filas. Recuérdese que se ha tirado todo el Campeonato jugando en un puesto que no es el suyo ni por asomo, como si fuera lo mismo jugar de uno que de dos, como si el mero de tener buena mano en el tiro exterior te convirtiera ya en escolta. Y aún así ha hecho su trabajo lo mejor que ha podido, y hasta ha metido sus tiros exteriores en un porcentaje más que decente, todo lo cual no le ha evitado acabar señalado como uno de los principales responsables de la derrota ante Francia porque falló el tiro que pudo ser decisivo (se salió por muy poco) y porque en la prórroga no se le vio liberado en ningún momento, lo cual llevó a muchos a decir que se escondió. Repitámoslo una vez más, no es su puesto, yo desde mi ignorancia no creo que sea lo mismo subir el balón, repartir juego y luego buscarte espacios que tener que trabajarte esos mismos espacios antes de que te llegue el balón, no puede ser lo mismo cuando enfrente tienes a esos mostrencos galos taponando todas las vías de acceso… No, evidentemente Calderón no ha hecho un buen Eurobasket, eso ya lo sé yo. Lo que ya nunca sabremos es qué parte de responsabilidad fue de él y qué parte fue de quien se empeñó día tras día en que fuera lo que no es. Y aún menos sabremos ya lo que perdió también la selección a causa de ese mismo empeño…

9. Ricky Rubio. Empezó moviéndonos al optimismo, porque en defensa estaba tan hiperactivo como siempre (robando balones como sólo él sabe hacerlo) y porque en ataque ha añadido a su repertorio un tirito de cinco o seis metros saliendo del bloqueo que resulta ser sumamente eficaz. Todo lo cual está muy bien pero no deja de ser un mero espejismo porque Ricky sigue siendo un base, porque a un base por lo general se le pide que dirija al equipo y porque Ricky en esa función en particular fracasó estrepitosamente. Conducción errática, mucho bote inútil, mucho pase picado buscando al pívot que acababa estrellado contra las piernas del defensor, mucha penetración hasta la cocina buscando la bandeja o el pase abierto que acababa sin bandeja y sin pase y con Ricky saliendo de la cocina exactamente igual que había entrado (pero dejándose unos cuantos segundos de posesión en el empeño…) Hay un mal que suele a veces afectar a los bases europeos en NBA, que cuando vuelven para jugar con su selección parecen mucho peores de lo que parecen cuando les ves jugar allí (al propio Tony Parker le afectó este mismo mal durante unos cuantos años), témome que eso sea también lo que le esté pasando a Ricky. Personas que saben de esto bastante más que yo explicaban el otro día que la clave está en esas defensas ilegales que existen allí y no aquí, lo que posibilita que a la hora de circular Ricky encuentre muchos más espacios allí (recuérdese que también la cancha es más ancha) de los que acostumbra a encontrar aquí, a menudo con toda la defensa rival atiborrando la zona y cortando cualquier línea de pase interior. Sea por lo que fuere, resulta evidente que Ricky cada vez es más base NBA y menos base FIBA, lo cual (en lo que a nuestra selección respecta) resulta sumamente preocupante. Esperemos que (como a Parker) se le cure también con el tiempo.

10. Víctor Claver. Sin lugar a dudas, el jugador que más ha mejorado sus anteriores prestaciones con la selección… lo cual no es decir mucho, dado que sus anteriores prestaciones con la selección se limitaban a pelarse el culo en el banquillo y ejercer de espectador privilegiado de los encuentros, sin pisar jamás el parquet para otra cosa que no fuera la rueda de calentamiento. Claver ha sido un poco el Carlos Jiménez de esta selección (salven todas las distancias), el hombre-intangible, rebotes, defensa, trabajo aseado en general e incluso momentos muy puntuales de excelsa brillantez… fuera de los cuales ha vuelto a ser el jugador apocado que siempre conocimos, un tipo con una envidiable condición física y unas no menos envidiables aptitudes técnicas pero a quien le falla estrepitosamente el carácter. Sigue siendo el campeón mundial de encogimiento de brazo, el que rehúsa tiros abiertos para endosarle el marrón al compañero, total para que al final la bola le vuelva en peores condiciones y se acabe sacando de encima un mendrugo sin ningún sentido (y no sólo en la prórroga contra Francia sino en bastantes más ocasiones a lo largo del Torneo). Y sin embargo luego a veces le ves hacer una maravilla puntual que te hace exclamar ¡¡¡joder, pero si sabes hacer esto ¿por qué demonios no lo haces más a menudo?!!!, mero espejismo para volver de nuevo a las andadas pocos segundos después. No me interpreten mal, no fue ni de lejos lo peor de esta selección pero aún sigue siendo el jugador pasmado, pensé que el pasar un año fuera de casa le habría venido bien (como a tantos otros) en términos de espabile pero está claro que me equivoqué. Debería entender que esto es la jungla (y más en USA), que o comes o te comen, debería entenderlo de una puñetera vez pero me da la sensación de que ya empieza a ser demasiado tarde para eso.

11. Fernando San Emeterio. No hizo un buen año con Baskonia (no al nivel que nos tenía acostumbrados, al menos) y ello sirvió para que muchos cuestionaran su presencia en la selección, para que le pusieran como el típico ejemplo de jugador que va porque le toca ir (por su pertenencia al club, como si dijéramos) pero no porque realmente lo merezca. Y sin embargo una vez allí yo definiría su actuación con una sola palabra, infrautilizado. Un equipo que alineaba sistemáticamente un uno en el puesto de dos, un dos en el de tres y un tres en el de cuatro no fue capaz de aprovechar convenientemente a un (llamémoslo así) dos y medio como SanEme, alguien que te puede defender a los treses rivales mejor que (por ejemplo) Rudy o Llull y que en ataque (aún no estando en su mejor versión) tiene la agresividad suficiente para atacar el aro y el aplomo suficiente para (sin ser un tirador) jugársela cuando la ocasión lo requiere. Insisto, yo mismo que siempre fui muy de SanEme no sé si le habría llevado en esta ocasión… pero ir pa ná es tontería como dijo aquél, si finalmente le llevas le tienes que sacar partido. Quizás precisamente en detrimento de Llull…

12. Sergio Llull. Llull es el jugador arrebatado por antonomasia, la versión baloncestística de aquel ¡¡¡a mí el pelotón Sabino que los arrollo!!! que cuentan que popularizó la selección de fútbol hace casi un siglo. Llull salta a la cancha como si le fuera la vida en ello, a menudo no parece que esté jugando un partido sino que estuviera emprendiendo una cruzada, algo que muchas veces puede ser muy bueno (y que en tantas ocasiones le sirvió para salvar a su club, cuando corrían tiempos peores) pero que también en determinadas ocasiones puede resultar muy perjudicial. Llull a veces parece que estuviera peleado con el mundo (contra el mundo, más bien), puede hacerte una semifinal horrorosa ante Francia y luego ponerse a ensartar triples uno tras otro en el partido por el bronce ante Croacia, y en medio de todo ello ponerse a celebrarlo no como si hubiera conseguido una canasta sino como si estuviera exorcizando todos sus demonios interiores. De hecho ya no sé si parece que estuviera peleado con el mundo o consigo mismo, o si en su cabeza el mundo y él vienen a ser la misma cosa. Llull juega en el Madrid de base y aquí de escolta, y lo que con otros me parece francamente mal con él me parece francamente bien porque a mi Llull no me gusta de base, me gusta (en la medida en que me gusta) de escolta. Llull es el jugador arrebatado por antonomasia pero entre el arrebato y el atropello a veces sólo hay un paso, puestos a atropellarse prefiero que no lo haga de uno (que arrastrará a todo el equipo) sino de dos (que con un poco de suerte sólo se arrastrará a sí mismo). Y así anduvimos en este Eurobasket, de atropello en atropello hasta el arrebato final. Baloncesto visceral, es decir, no jugado tanto con la cabeza sino con las vísceras, desde las mismísimas entrañas. Baloncesto crepuscular, un poco al estilo de aquellos legendarios spaghetti westerns de Sergio Leone. Así es Llull, o lo tomas o lo dejas. Rechace imitaciones.

13. Marc Gasol. Siendo como era nuestro hombre-franquicia, estaba más que claro que los rivales habrían de intentar pararle por lo civil o por lo criminal. Vaya si lo hicieron, garrotazo y tentetieso, a cinco faltas por pívot tenemos unas cuantas para gastar así que apliquémonos a ello, si anulamos a éste habremos anulado también a casi todos los demás Tal cual. Marc aguantó el tipo, se fajó, encajó, sacudió también alguna vez de vez en cuando, resistió el embate a duras penas y acabó haciendo un gran campeonato (no excelso pero sí muy bueno) y entrando por méritos propios en el quinteto ideal del Torneo. ¿Qué le faltó para que todo fuera perfecto? Le faltó ayuda, le faltó que alguien llegara a donde no podía llegar, que si salía a defender el bloqueo de su par alguien le cubriera consistentemente las espaldas. Le faltó (vuelta la burra al trigo) descanso, a este ritmo de partidos (11 en 19 días, recuerden) y a este nivel de intensidad los excesos se pagan, vaya si se pagan, repasen los últimos minutos ante Grecia, Italia o Francia si les queda alguna duda. E incluso le faltó (ya puestos) algo de entendimiento con sus compañeros, acabar de saber dónde se la podía poner Sergio o (sobre todo) que los demás supieran dónde se la podía poner él. Detalles menores, en cualquier caso. Seamos realistas, con Marc fuimos bronce, perdimos cuatro partidos de muy mala manera pero fuimos bronce. Sin Marc, estoy convencido, no habríamos llegado siquiera a cuartos de final. Su mejor jugada, no les quepa la menor duda, la hizo el día aquel de julio en que anunció que finalmente estaría en Eslovenia con la selección. Todo lo demás vino ya por añadidura.

14. Germán Gabriel. A Germán le tocó el premio gordo del sorteo, un viaje de tres semanas a Eslovenia con todos los gastos pagados visitando Celje, Ljubljana y alrededores, con entrada garantizada para presenciar en primera fila todos los encuentros de la selección y con la posibilidad además de convivir en el día a día con todos y cada uno de sus jugadores. Cuántos lo quisiéramos. Claro que, puestos a querer, algunos de los que llevábamos años queriendo que Germán Gabriel fuera a la selección habríamos querido también que tuviera minutos significativos en ella, y cuando digo minutos significativos obviamente no me refiero a entrar en el minuto 38 cuando vas ganando de 30, me refiero a un poquito antes, al rato ese en el que todavía te estás jugando las habichuelas. Algunos (desde nuestra supina ignorancia, por supuesto) seguimos pensando que esa versatilidad de cuatro y medio de Germán podría haber causado estragos en más de un rival, ahora te destrozo la cintura con un juego de pies sin apenas comparación, ahora que te lo has creído te la clavo desde fuera, ahora… Ahora leches. Germán que es muy buen tío seguro que se lo habrá pasado bien y habrá disfrutado la experiencia, que habrá hecho equipo, se habrá echado unas risas y a la vez provocado que otros también se las echen, y hasta puede que (ya puestos) todo esto le haya servido también para hacer prácticas de cara a su futura carrera como entrenador. Todo eso está muy bien, qué duda cabe, pero seguro que usted y yo esperábamos otra cosa. Y él muy probablemente también, aunque ahora intente disimularlo.

15. Alex Mumbrú. Reconozco que no sé si fue antes el huevo o la gallina: no sé si la FEB le tiró los tejos para que volviera y él aceptó, o si más bien fue él quien se dejó querer diciendo que estaría dispuesto a volver hasta que la FEB aceptó. Sea como fuere, incluso a mí que nunca fui muy de Mumbrú me pareció bien su vuelta, al fin y al cabo venía a rellenar esa posición de tres en la que tenemos un agujero endémico, bienvenido fuera, seguro que al final acabaría pasándome como tantas otras veces en años anteriores, que primero eché pestes por su convocatoria y luego al final tuve que acabar reconociendo que su presencia le hacía mucho bien a la selección… Bueno, pues no. Esta vez no. Tampoco necesariamente por culpa suya, alguno se debe creer que por el hecho de que de vez en cuando postee a su defensor para hacer valer su superioridad física eso ya le convierte en un cuatro, ojalá fuera todo tan fácil pero la realidad es que Mumbrú tiene de cuatro lo que yo de monje cisterciense poco más o menos (ligera exageración). Y sin embargo casi no ha jugado de otra cosa, casi no ha tenido otro papel que dar relevos a Claver (que tampoco es necesariamente un cuatro) en esa misma posición, tanto más cuanto más ajustado estuviera el marcador y cuantos menos minutos quedaran, total para estamparse una y otra vez contra la cruda realidad de la vida (o contra la defensa rival, que viene a ser lo mismo). Aquella sucesión de balones perdidos en el último cuarto ante Francia fue la metáfora perfecta para demostrarnos que ni él estaba ya para estos trotes ni estos trotes estaban ya para él. Se le agradecen una vez más los servicios prestados, señor Mumbrú, pero creo yo que hasta aquí hemos llegado, esta vez de verdad. Fue un placer.

la táctica del cangrejo   7 comments

No entiendo qué nos pasa. No entiendo que tengamos ganada a Eslovenia y perdamos, que tengamos ganada a Grecia y perdamos, que tengamos ganada a Italia y perdamos. Somos el mejor equipo del mundo en el minuto 35, lástima que los partidos duren 40 (ó 45, a veces). No lo entiendo o no lo quiero entender, porque si me paro a intentar entenderlo mi escaso entendimiento me dice que estamos hechos una mierda, que nuestro estado físico (¿y psíquico?) no nos da para tanto, que acabamos sistemáticamente con la lengua fuera, que mientras remamos a favor de corriente vamos como la seda pero como se nos ponga el viento en contra no damos ya ni una palada en condiciones. No lo quiero entender porque si intento entenderlo me acabaré yendo a lo de siempre, a una pésima pretemporada, a la Ruta Ñ de los cojoñes, a una preparación física de la que no me atrevo a opinar porque no la conozco pero que a la vista de los resultados parece dejar mucho que desear. Ves al resto de equipos y acaban como deben, ves al nuestro y acaba echando espuma por la boca, bajando los brazos, pidiendo la hora. De verdad se lo digo, prefiero no entenderlo. Porque como lo entienda va a ser peor.

No entiendo que si te sacan de fondo en tu propia canasta, a dos segundos del final, pongas a Marc Gasol a defender sobre el que saca. Te puede salir bien, qué duda cabe, Marc ocupa mucho espacio y tapa casi toda la visión… pero si pasa el balón estás muerto. Si pasa el balón, llega al compañero y el compañero se va de su par, o tienes algo sólido ahí detrás o te van a clavar la bandeja. Nosotros no tenemos nada sólido en la posición de cuatro y aunque lo tuviéramos tampoco jugaría, jugaría Claver, incluso Mumbrú. Sólo Marc es sólido, y a Marc ya no le da tiempo a volver. Estás muerto.

No entiendo el small ball, tanto menos lo entiendo en un entrenador que fue pívot, toda la vida pensando que a los técnicos que habían sido pívots les encantaba jugar con pívots y hemos tenido que conocer a Orenga para conocer a la excepción que confirma la regla. Sí entiendo que tenemos al mejor center del Torneo (y tal vez del mundo entero) y a tres de los mejores bases del Torneo, y que cojeamos en todo lo demás. Pero que eso nos lleve a jugar sistemáticamente con un uno en la posición de dos, un dos en la posición de tres y un tres en la posición de cuatro me parece sumamente discutible. Cosas así te pueden funcionar de manera puntual pero es difícil que funcionen de manera sistemática. Pueden ser una saludable excepción, pero de ninguna manera deberían ser la regla. Yo lo veo así, evidentemente no soy técnico sino un mero aficionado así que pueden echármelo en cara cuantas veces gusten (y harán muy bien, además). De hecho doctores tiene la santa madre iglesia que opinan lo contrario, en estos casos siempre recuerdo aquella vez que George Karl juntó sobre la cancha de los Bucks a Sam Casell, Ray Allen, Glenn Robinson y Tim Thomas en un partido de playoffs; se lo criticaron y él se defendió citando a su maestro Dean Smith, no te empeñes en poner a un jugador por posición, empéñate en poner buenos jugadores, algo que me puede parecer perfectamente válido para un baloncesto universitario en el que las posiciones no suelen estar tan marcadas ni los físicos tan trabajados. ¿En el baloncesto profesional? Ojalá lo fuera, juntaríamos a la vez a todos los jugones y muy probablemente nos divertiríamos más. Pero la realidad por desgracia va por otro lado, la realidad te demuestra que un equipo así es un equipo descompensado. Si lo haces una vez puedes pillar al rival por sorpresa, si lo haces siempre eres previsible, se te ve venir de lejos. A nosotros se nos ven las carencias de lejos, de muy lejos. Y así nos va.

No entiendo (yendo más a lo particular) el desperdicio de poner a Calderón de dos. Ricky (o Sergio), Calde y Rudy juntos, y a Calde que se le pide que haga de Navarro (como si eso estuviera al alcance de cualquiera), y Calde que a veces está abierto y mete sus tiros, lo cual está muy bien, pero que otras veces se le ve más perdido que el alambre del pan de molde porque no sabe qué hacer ni para dónde ir, porque no es su sitio, porque su verdadera querencia le lleva a pedir el balón y subirlo, porque está acostumbrado a defender bases pero las pasa putas ante escoltas (tanto más cuanto más agresivos y penetradores sean), porque tal vez sea ya demasiado tarde para aprender a interpretar otro papel. A costa de querer aprovechar a nuestros tres bases estamos desaprovechando a uno de ellos, casualmente el más consistente, experimentado y cerebral que tenemos. Y ya sé bien que muchos no estarán de acuerdo, sé bien que el Frente Anti-Calderón se va haciendo más y más grande cada día que pasa, que ya no están de moda los bases como él, sé bien que en Dallas pusieron el grito en el cielo con su fichaje y que incluso las encuestas dijeron que habrían preferido a Brandon Jennings (que se lo pregunten a Nowitzki, a ver qué opina), sé bien que en estos tiempos se lleva más el ruido pero pensé que Orenga sería más de nueces, que valoraría más la consistencia que la espuma. Ya no estoy tan seguro.

Como tampoco entiendo (soy duro de entendederas, obviamente) que a la caída en desgracia de Germán Gabriel le suceda ahora la caída en desgracia de Pablo Aguilar. Si no entendía ya qué nefando crimen había cometido el primero aún menos entiendo ahora de qué demonios se acusa al segundo. Como no tenemos cuatros, nuestra única solución pasa por dejar en el banquillo a los dos únicos cuatros que tenemos. ¿Qué nos queda? Pues nos queda Claver que no es un cuatro (aunque hace las veces, de hecho lleva haciéndolas toda la vida) y nos queda Mumbrú que es aún menos cuatro que Claver. ¿Que muchos equipos te juegan con cuatros abiertos? Pues claro, cuatros abiertos pero cuatros al fin y al cabo, que lo mismo se te abren para clavártela como te atacan el aro o te la lían por dentro en cuanto se les presenta la ocasión. Esto es como aquello que dicen los futboleros de la manta corta, que por tapar una cosa acabas destapando todas las demás; que eres Marc o Xavi, te vas a defender el famoso pick & roll central y por detrás no queda nadie que te cubra las espaldas; o que si luego toca pelear por el rebote probablemente tengan que hacerlo los exteriores, porque quienes deberían hacerlo o les pilla lejos o no están sobre el parquet… El mundo al revés.

En resumidas cuentas, que no entiendo a qué aspiramos jugando así, cagándola así, acabando los partidos así. El miércoles me sentaré a ver el partido contra Serbia y aunque nos pongamos 40 arriba (utopía irrealizable) pensaré que no es bastante, que total qué más da si en los últimos minutos nos lo van a remontar. Contra la táctica del conejo que inmortalizó el añorado Manel Comas nosotros hemos inventado la táctica del cangrejo, que vendría a ser exactamente lo mismo sólo que exactamente al revés. Lo que viene siendo ir de culo, para entendernos. La táctica del conejo es la que a nosotros nos hacen casi todos los demás. Estamos aconejados, sencillamente.

Ruta Z   4 comments

(publicado originalmente en tirandoafallar.com el 30 de agosto de 2013)

Y vuelta la burra al trigo. Vuelta a lo que ya les conté hace un año, hace dos, hace tres o hace seis, vuelta a lo de todos los años, al menos es la primera vez que lo cuento en Tirando a Fallar así que aún quedará alguien a quien le parezca nuevo, el resto espero que me lo disculpen. Vuelta a ir por los pueblos y ciudades de nuestra geografía como si fuéramos Bisbal o La Oreja de Van Gogh (sólo que aquí los solistas se llaman Marc, Calde, Sergio, Rudy o Ricky), vuelta a las galas y los bolos de cada verano, vuelta a la recepción por las más altas autoridades civiles y penales de cada localidad, vuelta al pabellón lleno, a la catarsis colectiva, al buenrollismo, vuelta a la España de charanga y pandereta (y de Paquito el Chocolatero, of course). Vuelta al cazo, al desparrame de dinero público, al pelotazo federativo. Vuelta a la autocomplacencia, a la carencia de autoexigencia, vuelta a sacar conclusiones como si realmente las hubiera, vuelta a poner nuestra mejor cara de felicidad absoluta. Vuelta a esa incomparable sensación como de estar encantados de habernos conocido. Vuelta a la Ruta Ñ.

Lo llaman fase de preparación y no lo es. No lo es en absoluto. Les dicen partidos y en el fondo son pachangas veraniegas, presuntos enfrentamientos ante rivales de medio pelo o tal vez de pelo entero pero que lo pierden en cuanto saltan a la cancha y entran en la rueda, en cuanto ven el folklore que hay montado alrededor de nuestra selección. ¿Tensión competitiva? La tuvimos (más o menos) en los partidos contra Francia y en algún minuto aislado ante Macedonia, del resto mejor ni acordarnos. La tensión competitiva ni la hay ni se la espera, de hecho la gente acude a los pabellones no para ver un partido en el que quepa esperar la victoria de nuestra selección sino para ver la victoria de nuestra selección, no sé si captan la sutil diferencia. Vamos, que en qué cabeza cabe cualquier otra posibilidad. A veces más que a un partido de verdad parece que estemos asistiendo a uno de esos espectáculos de los Harlem Globetrotters, el triunfo se da por hecho, el rival es un mal necesario, el único interés radica en comprobar cuántas cabriolas, arabescos y piruetas nos dejarán por el camino. ¿Tensión competitiva, dice usted? ¿Eso qué es lo que es?

Lo llaman baloncesto pero es circo, un maravilloso mundo de fantasía e ilusión que recorre nuestros pueblos y ciudades para hacer las delicias de chicos y grandes. No lleva carpa porque no la necesita, porque allá por donde pasa ponen a su disposición el pabellón más reluciente que tengan, pero sí que reúne todos los demás ingredientes que acostumbra a exhibir el autodenominado mayor espectáculo del mundo: acróbatas, trapecistas, malabaristas, prestidigitadores, incluso funambulistas (fíjense en Víctor Claver, si les queda alguna duda). No falta de nada, si tras la anterior descripción aún echaran de menos algún personaje fundamental en todo circo que se precie recuerden que como presunto comentarista televisivo (iba a escribir presunto analista, pero me parecía demasiada presunción) viaja también Fernando Romay. Qué más se puede pedir.

Y todo ello en ese entorno como de romería popular, como de merienda campestre, un ambiente tan familiar que hasta los árbitros parecen de la familia, de hecho algunos se lo toman tan al pie de la letra que hasta se llevan a su cónyuge para que les acompañe en la dirección del encuentro. Cualquier parecido con lo que luego se encontrarán en Eslovenia es mera coincidencia. Aunque eso sí, para acallar las voces de tantos tocahuevos que año tras año pedimos que no toda la gira sea en casa la FEB programa un único encuentro, sólo uno, lejos de nuestras fronteras, tampoco demasiado lejos no vaya a ser que las criaturas se nos pierdan, con irnos hasta Montpellier ya nos vale, probablemente habríamos preferido Andorra o Perpignan pero estarían ocupadas, vaya por dios. Con eso ya nos damos por satisfechos, ya hemos sacado a nuestros chicos a pasear por esos mundos de dios, ya podemos vender que no toda la preparación ha sido un camino de rosas. Y nosotros vamos y nos lo creemos, además.

Así que finalmente acaba la (supuesta) fase de preparación y se nos hinchan los pechos, 8-0, llegamos invictos al Eurobasket, no queda otra selección en todo el Continente que pueda decir lo mismo, da igual que no estén Pau, Navarro, Felipe, Ibaka, Mirotic y la madre que les parió porque seguimos siendo más favoritos que el copón, a las pruebas me remito. Somos así, para qué vamos a mirar contra quién jugaron ellos y contra quién nosotros, dónde jugaron ellos y dónde nosotros, todo eso qué más da. Claro está, luego empezará lo de verdad y de entrada nos toparemos con Croacia y Eslovenia, dos magníficos equipos, el uno en su casa y el otro al lado de su casa, a poco que nos descuidemos nos encontraremos 0-2 (Zeus no lo quiera) y luego ponte a arreglarlo, no sería ni la primera ni la segunda vez que nos pasa. ¿Por qué? Pues porque mientras los demás hicieron pretemporada nosotros nos dedicábamos a actividades lúdico-recreativas, mientras ellos llegan al Torneo ya preparados nosotros tendremos que hacer de la primera fase del Eurobasket nuestra verdadera fase de preparación. Así sucedió ya unas cuantas veces, nos funcionó (previo susto) en 2009 y 2011 pero créanme que no siempre va a sonar la flauta. Ni siquiera por casualidad.

Lo llaman Ruta Ñ, lo llaman Ruta Ñ porque aún no hemos conseguido sacarnos de encima la majadería aquella de la ÑBA, llegará el día en que quedemos duodécimos en cualquier competición y no tengamos ya ningún jugador en aquella lejana Liga y aún así seguiremos todavía a vueltas con la ÑBA de los cojoñes. Algunos comparan esta denominación de ÑBA con aquella otra de La Roja pero para mí que no tienen nada que ver, el rojo es sólo un color, si llevamos media vida hablando de la Squadra Azzurra, les Bleus, los Diablos Rojos, las Águilas Verdes, los All Blacks (otro deporte, pero para el caso es lo mismo), la Canarinha, la Albiceleste, la Celeste, la Tricolor, la Vinotinto, a ver por qué demonios no vamos a poder llamar La Roja a una selección que viste de rojo. La ÑBA en cambio es un quiero y no puedo, un complejo de inferioridad, es renegar de lo que somos y querer equipararnos a lo que no somos ni tenemos por qué ser, como si sólo aquello de allá representara la excelencia y todo lo de acá fuera pura miseria. Pero tanto da, nosotros dale que dale, cuando no es ruta eñe es que somos la eñe y cuando no eñemanía, que a algunos con tanto abuso acaba convirtiéndosenos en eñefobia. Culpa nuestra será, sin duda, que no lo sabremos apreciar.

Lo llaman Ruta Ñ pero yo más bien lo llamaría Ruta Z, tal vez aquellos que acuden a los pabellones queden al borde de la catarsis pero quienes lo vemos por la tele a menudo quedamos al borde del trance, no exactamente ese mismo trance sino más bien otro tipo de trance más del estilo de aquel que solíamos ver dibujado en los tebeos, ZzzzzzzZZzzzZzzz……. Pero tanto da, créanme que llegará (por ejemplo) 2053 y aún seguiremos con la cosa de la Ñ elevada a la eñésima potencia, para entonces no habrá ya grandes ciudades ni capitales de provincia que no hayan visto a la selección pero siempre quedarán pequeñas poblaciones predispuestas a acogerla en su seno por un módico precio, seguro que en La Almunia de Doña Godina, La Palma del Condado, la Pola de Gordón, Caravaca de la Cruz o Argamasilla de Alba aún estarán encantados, cómo no. Y tampoco habrá que esperar tanto, no teman, a estas horas las mentes pensantes de la FEB estarán ya diseñándonos la Ruta Ñ 2014, con el Mundial aquí ni siquiera habrán de buscarse la habitual coartada en Andorra o Biarritz para acallar a los tocahuevos, estaremos ya todos acallados de serie, será toda la Gira en casa, qué alegría, qué emoción, qué inmensa satisfacción, qué magnífica preparación.

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