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IMÁGENES REFRESCANTES   1 comment

En tiempos era una práctica habitual, no sé si hoy seguirá siéndolo porque ya casi no veo noticiarios televisivos, con Internet tengo más que suficiente. En tiempos te sentabas a ver el telediario veraniego y tras tragarte la habitual ristra de catástrofes, escándalos, disturbios, sucesos y conflictos varios el comunicador (suplente) de turno ponía su mejor cara de felicidad y te soltaba aquello de …y hoy, para acabar nuestro informativo, les dejamos con unas imágenes refrescantes. Y en tu televisor se iban sucediendo esculturales cuerpos practicando esquí náutico, intrépidos surfistas cabalgando sobre las olas, gráciles veleros surcando la mar serena mientras tú, ahí bien recocido en tu sofá a tus cuarenta y tantos grados centígrados, sin aire (ni acondicionado ni sin acondicionar) ni ventilador ni vacaciones, te acordabas de la madre que parió al comunicador, al director, al realizador y al surfista incluso, ya puestos. Nunca hubo nada menos refrescante que unas imágenes refrescantes, ni aún por muy sugestivas que éstas fueran. De hecho en mi caso siempre produjeron el efecto contrario, si bien habré de reconocer que los exabruptos que soltaba al verlas sí acababan dejándome una extraña sensación de liberación. Quizá fuera eso lo que pretendieran…

Y sin embargo aquí me tienen, intentando provocarles ese mismo efecto… sólo que en términos estrictamente baloncestísticos, no vayan a pensar. No teman, no abundaré en la serie de catastróficas desdichas que aflige a la ACB en estos días, no abundaré porque ya las conocen de sobra, porque ya se las hemos contado en este mismo lugar y por no amargarles (aún más si cabe) la vida. Pero a cambio les ofreceré mis particulares imágenes refrescantes, casi las únicas que ofrece en estos días nuestra atribulada competición. No hará falta que les recuerde que cada vez hay menos dinero para desembolsar, que cada vez llegan americanos de menos postín y tronío, que los que vienen pesan mucho menos que los que se van… pero no hay mal que por bien no venga, dicen. Antes los fichábamos curtidos en mil batallas europeas, ahora los fichamos casi recién salidos del cascarón universitario, lo cual, para alguien que se pasa los inviernos enteros pegado a la NCAA como es mi caso, no deja de ser un plus. Así que esas van a ser mis particulares imágenes refrescantes, si buscaban esculturales cuerpos en traje de baño me temo que no acudieron al lugar adecuado. Eso sí, a cambio les presentaré (in alphabetical order) a seis sujetos casi recién salidos de fábrica y que llegan con la loable misión de refrescar (en la medida de lo posible) nuestra endogámica, esclerotizada, envejecida y encorsetada Liga ACB. Ojalá lo consigan.

1. Algunos que ya peinamos abundantes canas aún recordamos a su padre. También es verdad que tiene truco, si se hubiera apellidado Smith o Jones probablemente lo habríamos olvidado pero Abromaitis no creo yo que haya muchos en la guía telefónica, en cualquier caso si usted no lo recuerda no se preocupe, más bien alégrese, es una mera cuestión de edad. Aquel Jim Abromaitis se hizo carne y habitó entre nosotros en la temporada 1980/1981, hace la friolera de 35 años ya;abromaitisx-large no diré que dejó una huella imborrable (más allá de su apellido) porque no sería cierto, y eso que no estuvo en un equipo cualquiera sino en el mismísimo Real Madrid de los Corbalán, Brabender, Iturriaga, Rullán, Romay, Prada, You Llorente, Indio Díaz, Randy Meister y demás familia. Era un buen tirador, nada más (y nada menos) que eso. Bastante más que eso (pero también eso) es su hijo, Tim Abromaitis, gracias entre otras cosas a haberse formado en una universidad como Notre Dame en la que no basta con tirar bien sino que además tienes que jugar muy bien al baloncesto. Los Fighting Irish de Mike Brey podrán tener mejores o peores promociones pero mueven siempre el balón como los ángeles y utilizan como nadie los espacios, lo que les convierte en una verdadera delicia de equipo. No por casualidad sus productos acostumbran a ser jugadores muy bien formados, aquí mismo hemos podido comprobarlo hace bien poco con Ben Hansbrough o Luke Harangody (y aprovecho la ocasión para dejarles otro nombre recién graduado, Pat Connaughton, si no cuaja en NBA y tienen mano en ACB tírense en plancha a por él). Abromaitis es otro buen ejemplo, y ello a pesar de que se perdió su último año de elegibilidad por culpa de una rotura del ligamento cruzado anterior que pareció cercenar ya para siempre su carrera profesional. Pero se repuso, se vino a Europa y durante estas tres últimas temporadas (Villeurbanne, Estrasburgo, Braunschweig) no ha hecho sino mejorar. Si a todo esto añadimos su inmejorable currículum académico y su impecable estampa de yerno ideal, el resultado de todo ello nos dará un producto que parece hecho a medida para un proyecto como el de Tenerife, del mismo modo que la propuesta de Alejandro Martínez parece que ni pintada para un jugador como él. Que sea por muchos años.

2. No me pregunten por qué, pero hubo un tiempo en el que a los entrenadores ACB les encantaba fichar mormones. Cualquier jugador recién importado de USA venía siempre rodeado de incertidumbres, cómo será, qué carácter tendrá, cómo se adaptará, etc. Incertidumbres que en tratándose de mormones se reducían contylerhawssiderablemente ya que su adaptabilidad, entrenabilidad, disciplina y entendimiento del juego resultaban estar siempre muy por encima de la media. Ejemplos hubo a patadas (también excepciones, claro), todos los que usted quiera, desde aquel legendario Steve Trumbo hasta los recientes Toolson (todos los Toolson) o Yeisi Carroll. Bien, pues el siguiente a añadir a esta lista se llama Tyler Haws y llega a Santiago de Compostela directamente desde Brigham Young (BYU para los amigos), la universidad mormona por antonomasia. Ahora bien, más allá de sus creencias, más allá de esa cara de asco (mi madre, menos diplomática para estas cosas, diría que parece que estuviera oliendo mierda), más allá de ese aura de superioridad tan yanqui que le caracteriza, sepan bien que estamos ante un anotador compulsivo: un sujeto que ha promediado más de 22 puntos por partido superando así los registros históricos de otros legendarios cougars como Danny Ainge o (mucho más recientemente) Jimmer Fredette. Añádase además que no llega con los típicos 22 años de cada graduado universitario sino con 24, fruto de haber pasado esa particular mili mormona de los dos años de misión, concretamente en Filipinas; añádase también que la criatura nació en Bélgica por esas cosas raras de la vida, lo que supongo que le conferirá la condición de comunitario por si su fichaje no fuera ya suficientemente chollo de por sí. Pensé yo que encontraría hueco en cualquier franquicia NBA, probablemente también lo pensaron en el Obra cuando lo apalabraron, probablemente aún no acaben de creerse que vayan a disfrutar durante todo un año de un jugador así. Eso sí, tampoco le pidan más, tengan claro que en apenas unos meses (y siempre y cuando no le reclamen de USA) seguro que habrá ya unos cuantos grandes de Europa peleándose por sus servicios. Al tiempo.

3. Providence es una fiesta. No me refiero a la capital del estado de Rhode Island (que puede que también lo sea, pero que no tengo el placer de conocer) sino al equipo de baloncesto de su universidad, esos Friars que siempre que los ves te devuelven el precio de la entrada (si lo hubiere), lástima que por jugar en la Big East les veamos mucho menos de lo que nos gustaría. Así fue en 2014 gracias al eléctrico Bryce Cotton (lo último que supe de él es que andaba por los Jazz),henton así ha sido aún más si cabe en 2015 gracias a una fantástica pareja: de un lado el mágico base Kris Dunn, uno de esos jugadores que te entran por los ojos ya desde la primera vez que le ves (y que volverá a Providence en unos meses para completar su año sénior, de lo cual me alegro); y del otro un alero interesantísimo, físicamente muy potente, agresivo en penetración y con muy buena mano, que responde al bello a la par que insospechado nombre de LaDontae Henton (si se están preguntando qué extraña razón lleva a unos padres a ponerle LaDontae a su retoño, habré de confesarles que yo también me lo pregunto). Henton acabó su periplo universitario hace unos meses, no fue drafteado y pensé que se lo rifarían en Europa pero fue pasando el verano y nadie pareció acordarse de él… justo hasta que este pasado fin de semana se ha acordado por fin de él el Baloncesto Sevilla, ese mismo (ex) Caha que en apenas un mes ha pasado de estar casi al borde de la muerte a fichar a todo bicho viviente, apoyo de su entidad financiera propietaria mediante: Bamforth (again), Nachbar (nada menos), Miljenovic (joyita) y ahora este Henton que debería salirles muy bien, aunque el fichaje de una criatura recién salida del cascarón siempre deje alguna duda: cómo procese ese paso del amateurismo al profesionalismo, de Rhode Island a Andalucía e incluso de Ed Cooley a Luis Casimiro; dos pedazo de entrenadores si bien completamente diferentes el uno del otro. Luego acabará como acabe, pero por ahora es una magnífica noticia tenerlo por aquí.

4. Ya he contado alguna vez la historia de aquel primer partido que le vi, que era en realidad el segundo que jugaba en su universidad de Gonzaga. Aquella noche de noviembre de 2011, ante su nuevo público de Spokane, frente a la vecina Washington State, el recién aterrizado Kevin Pangos se marcó la friolera de nueve triples, tal cual, nueve triples uno detrás de otro (claro está, no iban a ser todos a la vez), nueve triples con envidiables porcentajes además, dejando ojipláticos no ya a sus aficionados ni a quienes lo vimos desde la distancia sino incluso a los mismísimos analistas televisivos (que más de una vez se confundieron y le llamaron Pargo, ya que ocupaba jukevin_pangossto el lugar que Jeremy Pargo acababa de dejar). Ni que decir tiene que el canadiense no volvió jamás a repetir una actuación así, pero ello no quita para que durante todos estos años haya seguido jugando a un magnífico nivel. No siempre ejerció de base puro porque a menudo le tocó compartir cancha con un cerebrito como David Stockton (de los Stockton de toda la vida), pero este último año recuperó el mando en plaza y dejó meridianamente claras dos cosas: a) que siempre va a ser un base más anotador que director, y b) que en cualquier caso ha mejorado muchísimo en las labores de dirección. Triunfará en el Granca siempre y cuando sus fieles aficionados tengan paciencia con él (al fin y al cabo es su primer trabajo remunerado como baloncestista profesional), siempre y cuando tengan claro que no van a encontrar en él al sucesor de Tomás Bellas sino a otro estilo de base completamente distinto, casi contrapuesto. Ahora bien, con un maestro en el banquillo como Aíto (extraordinario en la dirección de jóvenes, de toda la vida de dios) y otro en el parquet como Oliver tendrá ya mucho ganado en su proceso de adaptación. Dejemos que Gran Canaria (la isla, la gente, el equipo) se ocupe de todo lo demás.

5. Siempre es un placer ver jugar a Vanderbilt, universidad sita en Nashville, Tennessee. Siempre es un placer ver a los Commodores sobre todo en su casa, en ese incomparable Memorial Gym que no se parece a ningún otro pabellón (que yo haya conocido) sobre la faz de la Tierra, con sus banquillos no en el lateral sino en los fondos, casi al pie de las canastas. Pero más allá de peculiaridades Vanderbilt acostumbra a jugar buen baloncesto gracias a su técnico Kevin Stallings y a interesantes promociones de jugadores,Jeffery_Taylor_Vanderbilt_InsideOnly pongamos por ejemplo aquella de 2012 con el escolta anotador John Jenkins (carne de Liga de Desarrollo durante todos estos años), el pívot fajador nigeriano Festus Ezeli (hoy ya con un anillo en los Warriors) y el alero-chico-para-todo Jeffery Taylor, jugador interesante donde los  haya. Jordan (sí, ESE Jordan) puso sus ojos en él y le escogió para sus Bobcats (hoy ya Hornets) en el 31 del draft (lo que viene siendo el 1º de la segunda ronda), justo un puesto detrás de Ezeli y ocho detrás de Jenkins por cierto. Su elección desató la euforia en las buenas gentes de Charlotte que creyeron (tanto más tras sus magníficas actuaciones en las ligas de verano) haber conseguido un verdadero robo. Bueno, pues no. La realidad como tantas otras veces vino a poner las cosas en su sitio, primero en forma de lesión (aquiles) y luego en forma de sanción por un lamentable episodio de violencia de género que él mismo reconoció y por el que le cayeron 24 partidos. Así las cosas (y tras múltiples idas y venidas a la Liga de Desarrollo) los Hornets acabaron cortándole hace pocos meses. Se le cerraba así la puerta de la NBA pero a cambio se le abría de par en par la de Europa, gracias además al pequeño detalle de que Taylor es sueco; no sueco de conveniencia sino sueco sueco, sueco de pura cepa, nacido en Norrköping mientras su padre estuvo jugando allí. De hecho ha defendido ya la camiseta de su selección, de hecho hasta participó en el Eurobasket 2013 con notable éxito de crítica y público. Dicen que le ha fichado el Real Madrid para sustituir a KC Rivers (que la cosa de los pasaportes la tiene algo más revuelta, por lo visto), de hecho todos los medios lo dieron por hecho hace un par de meses aunque yo a día de hoy no he sido capaz de encontrar confirmación alguna al respecto, bien porque las cosas de palacio van despacio o bien porque soy así de torpe y no habré sabido dónde buscar. Sea como fuere (y dando por supuesto que finalmente llegue a la casa blanca) que nadie espere un clon de Rivers porque su posición podrá ser similar pero su juego es muy distinto: más defensa, más físico, menos tiro que su antecesor. Y más carácter, también. Esperemos que mezcle bien con un equipo tan hecho como este Madrid.

6. En los cinco casos anteriores les he vendido optimismo a raudales pero no se me vengan arriba, no todo ha de ser jijí jajá, me temo que con éste que viene ahora voy a bajar un poco (bastante) el listón. Señoras, señores, les presento a los gemelos Wear, Travis y David Wear, dos gotas de agua como no podía ser de otra manera, dos esbeltos yogurines a los que imaginamos intercambiándose exámenes y castigos sin que sus profesores se dieran cuenta cumpliendo así con la mística asociada a su condición.DavidWearTravisWear Juntos llegaron a North Carolina, juntos decidieron cambiar de aires y emigrar a la soleada California en busca de mejor fortuna, juntos aterrizaron en UCLA, juntos se graduaron cumpliendo casi en la cancha ese mismo papel intercambiable que les imaginábamos en las aulas. Las diferencias (más allá de que el uno llevaba el 12 y el otro el 24) eran sólo de matiz: Travis, a menudo titular, era más completo, algo (sólo algo) más interior, algo menos alérgico a las zonas; David, por lo general suplente, era aún menos fajador si cabe, prototípico cuatro abierto (y decir cuatro es decir mucho) con buena mano y pare usted de contar. Acabada la carrera se separaron finalmente sus destinos, la adultez es lo que tiene: Travis fue a parar a los Knicks para confirmar el hecho evidente de que allí ya juega cualquiera (de hecho recientemente han fichado a Sasha Vujacic, por si nos quedara todavía alguna duda), David en cambio hubo de buscarse la vida (como tantos otros) en la D-League. Supongo que habrán sido sus números en esa competición y (sobre todo) en la pasada Liga de Verano los que han llevado al Fuenla a contratarle, algo que como ya habrán deducido a partir de todo lo anterior no me hace especial ilusión; fíjense que hasta me preguntaron en Twitter si mejoraba a Daniel Clark (comparación odiosa donde las haya) y respondí que para mí no, en absoluto. Dicho lo cual, si yo fuera aficionado fuenlabreño tampoco me preocuparía demasiado al respecto. Primero porque acaso mi recuerdo sea exagerado, porque puede que haya progresado mucho desde entonces. Segundo porque no soy de fiar, no soy un experto sino un mero aficionado cuyo atrevimiento va en paralelo a su ignorancia. Y tercero (y principal) porque bastante tienen ahora mismo con preocuparse sobre si saldrán en ACB como para preocuparse de con qué jugadores saldrán (en su caso) en ACB.

Y hasta aquí. Me habría encantado dedicarle también un parrafito a ese magnífico fichaje del Valencia Basket llamado John Shurna (por quien siento especial debilidad desde su etapa en Northwestern) pero en este caso no tendría sentido que yo se lo presentara ya que ustedes lo conocen ya de sobra tras su etapa en Badalona. Como me habría encantado dedicarle unos parrafillos al flamante fichaje de la Penya Ousmane Drame (Quinnipiac) y al no menos flamante obradoirista Alec Brown (Wisconsin Green-Bay), pero si lo hiciera les estaría vendiendo la moto (aún más si cabe) dado que apenas pude ver jugar a sus respectivas universidades (y bien que lo siento) como para tener formada una opinión. Como me encantaría poder dedicarle algunas líneas a jugadores interesantísimos como Juwan Staten (West Virginia), Askia Booker (Colorado), Jordan Sibert (Dayton), LeBryan Nash (Oklahoma State), Jonathan Holmes (Texas), Emmy Andújar (Manhattan) o Matt Stainbrook (Xavier), me encantaría porque eso significaría que les veríamos por aquí pero por ahora no parece que sea el caso (ni por ningún otro sitio, que yo sepa), por si acaso ahí les dejo sus nombres para lo que gusten mandar. Como me encantaría escribir algo también de tíos como Miljenovic, Vezenkov, Sobin, Vrkic, Musli, McGrath, Caloiaro, Benite, incluso Doncic, Yusta o Rico… pero como dijo aquél, hoy no toca, hoy la cosa iba sólo de denominación de origen NCAA. Además que creo yo que ya está bien, que con seis imágenes refrescantes tienen más que suficiente. No se me vayan a enfriar.

(publicado originalmente en BASKET Y PUNTO)

PARECE QUE FUE HOY   Leave a comment

portadaGuia-600x400Una vez más (no escarmientan), las buenas gentes de BasketAmericano me pidieron que juntara unas cuantas letras para su imprescindible Guía del March Madness 2015. Me propuse hacer una especie de resumen de la temporada regular NCAA (ya un tanto obsoleto por el imparable transcurso de los acontecimientos), pero me temo que esto fue lo que salió. Sólo espero que no me lo tengan en cuenta…

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Las temporadas son cada año más cortas, es así aunque duren lo mismo, es así aunque el calendario se empeñe en demostrarnos lo contrario, cómo si no íbamos a estar ya acabando lo que hace apenas un rato estábamos empezando, parece casi que fue ayer (acaso lo fuera) cuando mirábamos aquel VCU-Tennessee con la ilusión de un niño con zapatos nuevos (¿siguen ilusionándose los niños con zapatos nuevos? ¿no se habrá quedado ya un tanto obsoleta esta metáfora?), esos mismos zapatos de invierno que estrenamos sin falta a mediados de noviembre y ya jamás nos quitamos hasta abril. Parece que fue ayer (acaso lo fuera) cuando inauguramos el tipoff marathon, cuando Miami asaltó el feudo de Florida (Ángel Rodríguez mediante) haciéndonos saber de paso el calvario que les esperaba este año a los Gators,domas cuando Gonzaga apalizó a SMU y los americanos (de USA) empezaron a quedarse embobados con un lituano de Torremolinos (o malagueño de Kaunas, según) llamado Domas Sabonis, cuando Kentucky apalizó aún más si cabe a Kansas, el gabinete del Doctor Calipari epatando al mundo con sus platoones, sus cambios a la americana, su rotación tan larga que ni él mismo parecía saber muy bien qué hacer con ella, su plantilla NBA disfrazada de NCAA para darnos tema de conversación, para que elucubráramos en vano si aquellos Wildcats ganarían a estos Sixers (o lo que quede de ellos…)

Y aún no repuestos ya nos fuimos de excursión, viajamos (con la imaginación, qué otra cosa nos queda) a Puerto Rico, a Hawaii o las Bahamas, a ver a Arizona llevándose el Maui, a West Virginia estrenando en el Coliseo Roberto Clemente su fantástica temporada y destapando de paso las vergüenzas de Connecticut,b4a a Butler volviendo a ejercer de (el mejor) Butler a costa de los Tar Heels, a los Sooners apropiándose del Battle 4 Atlantis para que Buddy Hield fuera al fin profeta en su tierra. Y antes de que nos diéramos cuenta ya era diciembre, ya estaba la Big10 ganando contra pronóstico a la ACC, ya teníamos a Duke pegando un puñetazo en la mesa de Wisconsin para que nos fuéramos enterando (en el supuesto de que no nos hubiéramos enterado todavía) de quién era Jahlil Okafor, quién su amigo Tyus Jones o su socio Justice Winslow de los Winslow de toda la vida, ya los Zags (también llamados Bulldogs) se dejaban su preciada imbatibilidad en el McKale Center de Arizona, las buenas gentes de Spokane jamás podrán ya olvidar la temblequera que le entró al pobre Byron Wesley en aquellos tiros libres…

Parece que fue hace ayer (pero fue hace ya casi tres meses) cuando Kentucky se las vio con UCLA, aún por flojos que anduvieran los Bruins sonaba realmente bien ese Kentucky-UCLA, sonaba a partidazo, sonaba a duelo entre históricos, sonaba a choque espectacular, sonaba a leches, veintitantos a cero de inicio, ¡¡¡44-7!!! al descanso, 83-44 al final porque a las criaturas de Calipari ya les dio por relajarse, tampoco era cuestión de abusar. Y cinco días después ya era Christmas Day (de hecho en Syracuse lo fue todo el año, con el 25 a la espalda para que no cupiera ninguna duda), de todos es sabido que vecinos, hermanos y hasta cuñados mal avenidos acostumbran a quedar en esas entrañables fechas para felicitarse las pascuas, por ejemplo Florida se las felicitó a Florida State con la autocanasta más absurda que se recuerda,chris-jones-flops-mattstonephotog-600x800 Wildcats y Cardinals no iban a ser menos y se citaron también para intercambiarse sus regalos como todos los años, 58 regalos de Kentucky por sólo 50 de Louisville, no pudo elegir peor día Chris Jones para poner en pause su carrera baloncestística e inaugurar su carrera artística con notable éxito de crítica y público, lástima que a su director de escena Pitino le pareciera un tanto sobreactuada su interpretación y le reprendiera por ello, de ahí a la ruptura ya sólo hubo un paso, Louisville se empezó a quedar sin Jones como Washington se iba a quedar sin Upshaw, como Duke (¡¡¡Duke!!!) se habría de quedar sin Sulaimon…

Claro que antes de quedarse sin Sulaimon aún tuvieron ocasión de engolosinarse con las deseadas mil victorias de su coach (K), justo entonces fue cuando empezaron a perder por esas cosas raras de la vida, primero ante la manada de lobos de North Carolina State, luego en su propio feudo (¡¡¡en su propio feudo!!!) ante Miami (¡¡¡Miami!!!), más tarde en Notre Dame,coachk_960x5401 finalmente se serenaron y coronaron a su amado técnico en el Madison (dónde mejor), Krzyzewski fue por fin milenario además de legendario (que eso ya hacía tiempo que lo era), para celebrarlo se fueron a Virginia y ya que estaban allí aprovecharon para acabar con la imbatibilidad de los Cavaliers, los de Bennett perdieron aquel partido como perdieron poco después a Justin Anderson y hasta un rato a (su infravalorado base) Perrantes, pareció el principio del fin pero fue sólo el fin del principio, lo que a otros les descompone a ellos apenas les despeina, la solidez es lo que tiene. Y es que a todo esto estábamos ya (¿ya?) en enero, ya hacía tiempo que se habían acabado los bolos preparatorios, los escenarios paradisiacos y las pendencias vecinales para quedarnos con cada calendario de conferencia puro y duro, ya Kentucky sudaba (pero seguía ganando), ya Kansas se apropiaba de la BigXII casi en la misma medida en que Texas se descomponía, ya Louisville daba una de cal y dos de arena (y su afamado Monster Harrell tres cuartos de lo mismo), ya Utah, Maryland, Baylor y hasta Oregon emergían de ninguna parte, ya el gran Kaminski volvía a ser el puto amo en la Big10 (y por extensión en la Liga entera), ya nos volvíamos locos sábado tras sábado (y sólo era el principio), ya no dábamos abasto, ya era interminable nuestra lista de partidos pendientes de ver (sólo una manera de engañarnos a nosotros mismos, ya que más bien es la lista de partidos que nunca llegaremos a ver…)

Dean_Smith_Jerry_TarkanianParece que fue hace un rato (que ojalá no hubiera sido) cuando febrero nos arrancó de cuajo a Dean Smith, cuando no tuvo suficiente y se llevó también a Tark The Shark Tarkanian para confirmar aquel viejo aforismo de que las desgracias nunca vienen solas. Parece que fue ahora (pero fue apenas unos días más tarde) cuando Duke y North Carolina se citaron como cada año en plena Rivalry Week para homenajear conjuntamente al propio Dean y de paso al baloncesto entero, 92-90 sin aditivos ni conservantes ni colorantes, una gozada impagable, ni en el mejor de los sueños se nos hubiera ocurrido siquiera imaginar un homenaje mejor.vacated Parece que fue hace otro rato (que ojalá tampoco hubiera sido) cuando los sabios rectores de la NCAA arrebataron a Syracuse un buen trozo de pasado y otro aún mayor de futuro, cuando las 966 victorias de Boeheim se convirtieron como por arte de magia en 858, que sea justo y necesario (que lo será, quién soy yo para dudarlo) no lo hace menos doloroso…

Parece que fue hoy (ni ayer siquiera) cuando acabamos la temporada regular de cada conferencia (pero si hace apenas un segundo que la estábamos empezando), cuando nos metimos ya de cabeza en la Champ Week, esa locura de marzo que es tan locura de marzo como la verdadera locura de marzo aunque aún no se llame oficialmente locura de marzo (no sé si me explico). Cuando Wisconsin se confirmó en la Big Ten, Arizona en la Pac12, Villanova en la Big East, SMU en la American, VCU en la Atlantic10, Gonzaga en la West Coast o Kentucky (como no podía ser de otra manera) en la SEC,comeback cuando el comeback-team Iowa State pasó por encima de Kansas (y de Oklahoma, y de Texas, y de quien se le pusiera por delante) en la BigXII, cuando la aparatosa ACC no la ganó Duke ni Virginia ni North Carolina ni Louisville siquiera sino la maravillosa Notre Dame. Cuando Northern Iowa asaltó por fin la MVC a mayor gloria de Seth Tuttle, cuando Harvard ganó el desempate a Yale en la Ivy League más extraña que se recuerda, cuando hasta el gran Wyoming (equipo de) se coronó en la Mountain West para que así el mundo entero pueda conocer por fin a Larry Nance Jr. Cuando el Comité de Selección nos desconcertó como todos los años, cuando como cada año supimos que, aún siendo grandes los prodigios que llevábamos ya contemplados, éstos no son nada al lado de los prodigios que aún nos quedarán por contemplar. Créanme, las temporadas son más cortas cada año que pasa, del mismo modo que las no-temporadas son cada vez más largas. Pero esa es otra historia…

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