LA CASA POR LA VENTANA   Leave a comment

Éramos pocos y parió la FIBA. Parió hace cinco años en Kuala Lumpur, que no es un insulto a Leticia Sabater sino la capital de Malasia. Parió (la FIBA, no la Sabater) y algunos en nuestra natural ingenuidad pensamos que sería flor de un día, una ventolera que les ha dado a estos señores tan mayores ahí recluidos los pobres entre güisqui y güisqui en su hotel malayo sin nada mejor que hacer, ya verás como en cuanto vuelvan cada mochuelo a su olivo y se sienten a pensar un poco se les pasa la tontería. Al fin y al cabo aún es noviembre de 2012, pues anda que no queda todavía hasta noviembre de 2017, tiempo más que sobra tienen para recapacitar. O no.

Hoy ya es noviembre de 2017 (lo mismo esto ya lo sabían), hoy el fruto de ese parto de la FIBA está ya talludito y en edad de merecer (merecer qué, que cada cual añada lo que parezca), hoy ya es un niño jodón preparado para empezar a dar por donde acostumbran a dar los niños jodones.ventanas3 Una extraña criatura a la que pudieron llamar boquete o (aún mejor) destrozo pero prefirieron ponerle ventana que queda como más chic. Como tenemos pocos agujeros hagámonos unos cuantos más, un montón de ventanas que nadie ha pedido para que se nos termine de escapar el poco aire que aún nos queda. Tiremos la casa por la ventana, como si nos lo pudiéramos permitir.

Claro está, la FIBA no parió porque sí sino por (sospecho) una buena razón, buena para ellos se entiende, buena aunque (precisamente por ello) inconfesable: recaudar, sacar tajada, pillar cacho, llámese como se quiera. La FIBA de mayor quiere ser la FIFA, lleva queriéndolo casi desde su fundación, incapaz de entender por más veces que se le explique que fútbol sólo hay uno y a su vera los demás deportes no tenemos ni media hostia. La FIBA está harta de ver cómo la FIFA (y su hermana menor, la UEFA) organiza fases de clasificación de mundiales y eurocopas y se lleva un porcentaje de la recaudación de cada Bulgaria-Moldavia, Lituania-Bielorrusia o Somalia-Tanzania, lo ve la FIBA y se le cae la baba y exclama hostia tú, pues si los del fútbol lo hacen a ver por qué no lo vamos a poder hacer nosotros también. Pues porque no, mire usted. El fútbol va de chulo porque puede, a su lado los demás no somos nadie. Y nada hay más ridículo que ir de chulo cuando no eres nadie.

El fútbol lo aguanta todo, el fútbol puede darse el lujo de parar durante un par de semanas sus ligas, sus copas y sus champions para darte a cambio un Andorra-San Marino o un Pakistán-Afganistán, lo hace y no pasa nada porque sabe que a la vuelta volverán a estar sus fieles aún más ansiosos si cabe, si alguien cometiera el atrevimiento de olvidarse de su existencia ya se encargaría el bombardeo mediático de recordársela. Nosotros en cambio no tenemos bombardeo sino más bien ninguneo mediático, paremos nuestras competiciones impunemente durante quince días y a ver quién se encarga luego de recordárselas al personal.ventanas4 Vale, sí, estaremos quizá los cuatro colgados de siempre, pero al resto, a ese común de los mortales que consume en un ochenta o noventa por ciento fútbol y al que tanto costó fidelizar, ponte ahora de nuevo a intentar fidelizarlo tras haberlo desfidelizado a conciencia durante un par de semanas en las que habrá huido despavorido a presenciar cualquier otra competición. Y todo ello para (aún en el improbable caso de que lo consigas) volver a desfidelizarlo de nuevo (aún más si cabe) dos o tres meses después.

Claro está que la FIBA no te va a reconocer públicamente su presunto afán recaudatorio, hasta ahí podíamos llegar. Resulta mucho más socorrido decir que lo hace por puro amor al arte, hasta ahora nuestros aficionados no podían disfrutar de su selección jugando partidos oficiales en casa, ahora ya por fin se les ofrecerá esa oportunidad. Acabáramos. Que a ver, que no digo yo que en Noruega, Bolivia o Azerbaiyán no haya un auténtico clamor social exigiendo ver por fin a su selección de baloncesto disputando un partido de competición en Bergen, Cochabamba o Bakú, no me consta pero vaya usted a saber, lo mismo hasta habrá habido manifestaciones incluso, cuando la FIBA lo plantea de esta forma será porque es algo crucial para la vida de esas buenas gentes. Sólo puedo hablar de lo que conozco, de esos países de nuestro entorno en los que al común de los mortales (salvo excepciones, lógicamente) se les da una higa poder ver in situ a su (sucedáneo de) selección. No digamos ya en el nuestro, a ver quién necesita ventanas teniendo Ruta Eñe, si cada verano ya paseamos nuestro circo preparatorio por Navalmoral de la Mata, Argamasilla de Alba, Madrigal de las Altas Torres o La Almunia de Doña Godina para qué queremos más, rechace imitaciones.

Y sin embargo la FEB sí quiere más, la FEB ha optado por lo que cualquier organismo de esta índole acostumbra a hacer en caso de conflicto, ser la voz de su amo y no morder la mano que le da de comer y que le lleva a reunirse a Kuala Lumpur y demás bellos e ignotos lugares del planeta. La FEB como la FIBA te vende las ventanas clasificatorias como si éstas fueran la biblia en verso, la FEB como la FIBA te vende que el que no puedan venir los NBA es hasta bueno porque así los jugadores jóvenes de cada país tendrán más oportunidades, la FEB como la FIBA exige en cambio que acudan los de la Euroliga porque se ve que en este caso las oportunidades que puedan dejar para los jóvenes ya se la sudan, que una cosa es una cosa y otra más ya son dos cosas. La FEB como la FIBA se comporta como el típico abusón de (pongamos) tercero de primaria, con los de quinto (NBA) no me voy a meter porque me pueden así que a cambio me meto con los de segundo (Euroliga) o primero (ligas nacionales) que no tienen ni media hostia, pa chulo yo. Así cualquiera.

Que dicho sea de paso, esa es otra sutil diferencia entre las fases clasificatorias de la FIFA y de la FIBA, permítanme que abunde en ello por si algún preboste de esta última organización aún no hubiera reparado en dicho aspecto, dada su cortedad. Argentina reclama a Messi para jugar contra Paraguay y ni que decir tiene que el susodicho (y tantos otros) se cruza el planeta de esquina a esquina cuantas veces sean menester en sendos interminables viajes de ida y vuelta con el consiguiente desparrame de husos horarios que ello supone.ventanas1 Ahora bien, sea usted (por ejemplo) Letonia y dese el capricho de reclamar a Porzingis para jugar contra Ucrania, hágalo y podrá escuchar desde su casa las carcajadas en el Madison Square Garden, no necesitará para ello ni móvil ni skype, le bastará con dejar las ventanas (nunca mejor dicho) abiertas. O dicho de otra manera: las fases clasificatorias del fútbol son de verdad, las del baloncesto son de mentira. Una pura mentira, no ya porque las disputen selecciones B (o en algún caso incluso C) sino porque si se diera el caso de que alguna de las grandes quedara fuera ya se encargaría rauda y veloz la FIBA de hacerle llegar una invitación.

Sí, la FIBA se reserva el derecho de (in)admisión, pero no por ello toca menos las pelotas. Sus franquicias territoriales, fieles cumplidoras de las instrucciones emanadas de la casa madre, emiten convocatorias en las que se cuidan muy mucho de incluir a los NBA (el descojone, ya saben) pero les falta el tiempo para incluir a los de la Euroliga. Así que ahí los tienen, lo más florido y granado que aún nos queda a este lado del charco puesto de repente en el disparadero, obligado de repente a escoger entre el club que le paga y el país al que (supuestamente) representa. O dicho de otra manera, obligado de repente a escoger entre quedar mal con su equipo o con su selección. Haga lo que haga nunca le habrá de faltar quien se lo reproche.

Imaginemos que aplican el sentido común (el mío, al menos), que deciden mandar cortésmente a paseo a la FIBA y sus ventanas y quedarse en su club para cumplir así con su calendario previamente establecido. No sé qué pasaría en ese caso en otros países, pero conozco demasiado bien a mis clásicos como para no saber qué sucederá en el mío. Si ya en 2005 o 2010 hubo quien linchó mediáticamente a Pau (¡¡¡a Pau!!!) por tomarse un miniverano sabático, no quiero ni imaginar lo que puede suceder ahora cuando quienes renuncien no lo hagan desde América sino desde aquí mismo a la vuelta de la esquina.ventanas5 Tanto más en estos tiempos de sentimientos nacionalistas (que no nacionales) completamente desatados que nos ha tocado vivir: tiempos de cogérsela con papel de fumar, sacar los trapos de colores a pasear, restregárselos al de enfrente por menos de nada y hasta quemar las naves por los insignificantes ribetes de una camiseta cualquiera. Alguno será tachado de traidor a la patria, al tiempo.

Y todo esto, ¿para qué? Sabemos que no llevaremos a la selección A (NBA), supongamos que tampoco llevemos a la B (Euroliga), pongamos que vamos con la C, pongamos que con todo y con eso nos clasificamos para el Mundobasket 2019 (o no pero nos invitan, que para el caso es lo mismo)… y que luego vamos y les decimos muy bien chavales, muchas gracias por los servicios prestados pero que sepáis que a China no vais a ir, que sepáis que a China sólo irán los buenos buenos de verdad de la buena y que vosotros después de habéroslo currado tendréis que conformaros con verlo por la tele mientras lo disfrutan los demás. O pongámoslo a la inversa, pongamos que estos mismos beiranes, vidales o rabasedas pudieran decir total para qué nos vamos a molestar en dar un palo al agua para meternos en el Mundial si luego no lo vamos a jugar, anda y que les den. Divide y vencerás, principio básico de cualquier conflicto que desde luego la FIBA está aplicando a rajatabla: más allá del beneficio meramente crematístico que saque de esto, su principal logro está siendo dejar al resto de estamentos de nuestro básquet como un colador.

Tenemos infinidad de problemas en nuestro deporte, de entre los cuales no son precisamente menores los referidos al calendario: la difícil coexistencia entre la Euroliga y las ligas nacionales, la no menos complicada supervivencia ante la poderosa NBA… Si ya de por sí resulta sumamente difícil construir en nuestro continente unas estructuras competitivas medianamente parecidas a lo que cabría esperar en el siglo XXI, no digamos ya si en éstas irrumpe de repente un dinosaurio intentando retrotraernos a las arcaicas estructuras del XIX. O como le dijo Di Stéfano a aquel portero que tuvo en el Valencia, vale que no me pare las que van dentro, pero por lo menos no me meta las que van fuera. Traducción para la FIBA, vale que no nos solucionen nuestros problemas, pero por lo menos no nos creen nuevos problemas donde no los solíamos tener. Éramos pocos y parió la FIBA, parió con dolor y con sangre como mandan los cánones bíblicos. Y ahora ya es demasiado tarde para parar la hemorragia.

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Publicado noviembre 13, 2017 por zaid en selecciones

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